Las mujeres preparan especias para ungir a Jesús
Pasado el sábado, tres mujeres se disponen a cuidar el cuerpo de Jesús, a quien habían acompañado hasta la muerte y la sepultura.
Explicación del versículo
La primera expresión fija el momento: el sábado ha pasado. María Magdalena, María la madre de Jacobo y Salomé compran especias aromáticas para ir a ungir a Jesús. El sustantivo ἀρώματα (aromata) designa sustancias aromáticas; el verbo ἀλείψωσιν (aleipsosin) expresa la acción de ungir que se proponen realizar. Marcos da el propósito de la compra antes de narrar su visita al sepulcro.
Las tres habían sido nombradas entre las mujeres que observaban la crucifixión (Marcos 15:40–41). Dos de ellas habían observado además dónde ponían el cuerpo (Marcos 15:47). La segunda María, identificada antes por Jacobo y Josés, aparece aquí como madre de Jacobo. El relato mantiene la continuidad de las personas y del lugar hacia el cual se dirigen.
Su intención supone que esperan encontrar el cuerpo de Jesús. El cuidado que preparan expresa su amor, pero todavía no es una respuesta al anuncio de la resurrección que escucharán después. Esta precisión permite apreciar la sorpresa de la escena: no van al sepulcro para representar una victoria que ya han comprendido, sino para atender al Señor muerto.
Las preparaciones en los otros relatos
Lucas 23:55–56 narra que las mujeres observaron el entierro y prepararon especias antes de descansar el sábado; después las llevaron al sepulcro (Lucas 24:1). Marcos sitúa esta compra después del sábado. Cada evangelista cuenta una parte de los preparativos sin dar un inventario común de compras, personas y horarios. No hace falta inventar qué cantidad tenía cada una para comprender su propósito.
Juan 19:39–40 había descrito las especias que Nicodemo llevó para la sepultura. Marcos no afirma que esa intervención excluyera el deseo posterior de las mujeres de honrar el cuerpo. Su atención está en la visita que prepara el anuncio del sepulcro vacío.
La unción anticipada y la noticia que cambia su propósito
En Betania, Jesús había interpretado la acción de la mujer que lo ungió como una anticipación de su sepultura (Marcos 14:8). Ahora otras mujeres llegan con el propósito de ungirlo después de muerto. La continuidad del tema destaca el cuidado recibido por el Señor, pero la resurrección transformará lo que ellas se disponen a hacer: el cuerpo que buscan ya no permanece en el sepulcro.
El Salvador que había anunciado su muerte también había prometido resucitar. La esperanza no depende de que ellas comprendan todo antes de salir; depende de la fidelidad de Jesús y de la obra de Dios que el mensaje les dará a conocer.
Aplicación editorial
Tú puedes servir al Señor con amor aun mientras aprendes a comprender mejor su palabra. El cuidado de estas mujeres es concreto y costoso, pero el evangelio las conducirá a una noticia mayor que sus preparativos: Jesús vive. Deja que su palabra oriente tu servicio y renueve tu esperanza; su gracia precede a todo lo que puedes ofrecerle.
Mateo 28:1–10; Lucas 24:1–12; Juan 20:1–10.