Marcos 2 (NTBT) en línea gratis con notas de estudio

Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT)

Marcos 2

Jesús perdona y sana a un paralítico

1 Después de algunos días, Jesús entró de nuevo en Capernaúm, y se supo que estaba en casa.   N1

2 Se reunieron tantos que ya no había espacio, ni siquiera junto a la puerta, y él les anunciaba la palabra.   N2

3 Llegaron unos hombres llevándole a un paralítico, cargado por cuatro.   N3

4 Como no podían llevárselo por causa de la multitud, destaparon el techo encima de donde estaba Jesús y, después de abrir un hueco, bajaron la camilla en la que estaba acostado el paralítico.   N4

5 Al ver la fe de ellos, Jesús le dijo al paralítico: «Hijo, tus pecados son perdonados».   N5

6 Allí estaban sentados algunos escribas, que pensaban en su corazón:   N6

7 «¿Por qué habla este así? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar pecados sino solo Dios?».   N7

8 Enseguida Jesús percibió en su espíritu que ellos pensaban de esa manera y les dijo: «¿Por qué piensan estas cosas en su corazón?   N8

9 ¿Qué es más fácil: decirle al paralítico “Tus pecados son perdonados”, o decirle “Levántate, toma tu camilla y camina”?   N9

10 Pero, para que sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados —dijo al paralítico—,   N10

11 a ti te digo: levántate, toma tu camilla y vete a tu casa».   N11

12 Él se levantó, tomó enseguida la camilla y salió delante de todos. Todos quedaron asombrados y glorificaban a Dios, diciendo: «¡Nunca hemos visto algo así!».   N12

Llamamiento de Leví

13 Jesús salió de nuevo a la orilla del mar. Toda la multitud acudía a él, y él les enseñaba.   N13

14 Al pasar, vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado en el puesto de recaudación de impuestos, y le dijo: «Sígueme». Él se levantó y lo siguió.   N14

15 Mientras Jesús estaba a la mesa en casa de él, muchos recaudadores de impuestos y pecadores se sentaron con Jesús y sus discípulos, porque eran muchos los que lo seguían.   N15

16 Los escribas de los fariseos, al verlo comer con los pecadores y los recaudadores de impuestos, decían a sus discípulos: «¿Por qué come y bebe con los recaudadores de impuestos y los pecadores?».   N16

17 Al oírlo, Jesús les dijo: «Los sanos no necesitan médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores».   N17

La pregunta sobre el ayuno

18 Los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando. Se acercaron y le preguntaron: «¿Por qué los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan, pero tus discípulos no ayunan?».   N18

19 Jesús les dijo: «¿Acaso pueden ayunar los invitados de una boda mientras el novio está con ellos? Mientras tienen al novio con ellos, no pueden ayunar.   N19

20 Pero vendrán días en que les será quitado el novio; entonces, en aquel día, ayunarán.   N20

21 Nadie cose un remiendo de tela sin encoger sobre una prenda vieja; de lo contrario, el remiendo nuevo tira de la tela vieja y la rotura se hace peor.   N21

22 Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de lo contrario, el vino revienta los odres, y se pierden tanto el vino como los odres. El vino nuevo se echa en odres nuevos».   N22

Los discípulos recogen espigas en el día de reposo

23 Un sábado Jesús pasaba por los sembrados, y sus discípulos, mientras avanzaban, comenzaron a arrancar espigas.   N23

24 Los fariseos le decían: «Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido?».   N24

25 Él les dijo: «¿Nunca han leído lo que hizo David cuando tuvo necesidad y sintió hambre, él y los que estaban con él?   N25

26 ¿Cómo entró en la casa de Dios, en tiempos del sumo sacerdote Abiatar, comió los panes de la Presencia, que solo los sacerdotes pueden comer, y también dio a los que estaban con él?».   N26

27 Y les decía: «El sábado fue hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado.   N27

28 Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor también del sábado».   N28

menu_book Notas de estudio de Marcos 2

Edición NTBT con estudio completo — pasaje por pasaje. Esta es una sección aparte del texto bíblico.

Marcos 2:1 north

Jesús vuelve a Capernaúm y se conoce su presencia

Después del recorrido y de las dificultades producidas por la afluencia de gente, Jesús regresa a Capernaúm. La noticia de que está en casa dará paso a una nueva reunión y a una manifestación de su autoridad para perdonar.

Explicación del versículo

«Después de algunos días» introduce un intervalo real, pero no lo mide con exactitud. Marcos no dice cuántas jornadas han pasado ni enumera todos los lugares visitados. La indicación permite comprender que no se trata simplemente del mismo momento en que permanecía fuera de las poblaciones.

El adverbio πάλιν (pálin), «de nuevo», conserva la continuidad con el capítulo anterior. Capernaúm ya había sido escenario de enseñanza, liberación y sanidades. El Señor vuelve al lugar donde su actividad había producido una amplia repercusión.

«Se supo que estaba en casa» describe cómo su presencia se convierte en noticia. La expresión ἐν οἴκῳ (en oíkō) sitúa a Jesús dentro de una casa, pero no identifica aquí de nuevo a su propietario. La casa de Simón y Andrés había sido nombrada antes; el evangelista no repite en esta frase todos aquellos datos.

La noticia tampoco se atribuye a una persona concreta. El texto no dice que el hombre limpiado haya sido quien anuncie este regreso ni que Jesús haya dado una orden general de difusión. Lo que afirma es que la gente llega a conocer dónde se encuentra.

La vuelta no contradice la dificultad anterior

Marcos 1:45 había explicado que la divulgación dificultaba su entrada abierta en las ciudades. Esa frase no establecía una incapacidad permanente de volver. El nuevo intervalo y el regreso muestran que el evangelista está narrando circunstancias de su camino, no una prohibición absoluta sobre todo el futuro.

La casa será un lugar de enseñanza y de encuentro con un hombre que necesita ayuda. La misión sigue reuniendo la proclamación y la misericordia. Esta vez, la sanidad hará visible el derecho que Jesús declara tener para perdonar pecados.

Mateo 9:1–2 presenta la llegada a su ciudad y la entrada del paralítico en la escena. Marcos desarrolla con mayor detalle la concentración de gente y la dificultad para acercarlo.

Aplicación editorial

Tú puedes reconocer la fidelidad de Jesucristo a lo largo de etapas que tienen circunstancias diferentes. No conviertas una dificultad del camino en una conclusión definitiva sobre lo que él puede hacer. Escucha su palabra, confía en su gracia y mantente dispuesto a recibir la enseñanza con la que conduce tu vida.

Mateo 9:1–8; Lucas 5:17–26

Marcos 2:2 north

La multitud llena el lugar mientras Jesús anuncia la palabra

La noticia del regreso provoca una concentración que ocupa la casa y el espacio de la entrada. En medio de esa demanda, el Señor sigue anunciando la palabra.

Explicación del versículo

«Se reunieron tantos» presenta la respuesta a la noticia del versículo anterior. Marcos no da una cifra, pero describe el efecto de la concurrencia: ya no queda espacio disponible. La escena prepara la dificultad concreta de quienes intentarán llevar al paralítico.

«Ni siquiera junto a la puerta» extiende la ocupación más allá del interior. La entrada tampoco permite un acceso sencillo. El obstáculo no será una falta de interés de los que traen al hombre, sino la imposibilidad de acercarlo a Jesús por el camino habitual.

La última frase mantiene al Señor como sujeto: «él les anunciaba la palabra». El griego ἐλάλει αὐτοῖς τὸν λόγον (elálei autoîs tòn lógon) expresa que les hablaba el mensaje. Marcos no conserva aquí un discurso completo, pero la actividad pertenece al anuncio del reino y al llamado a la fe que ya ha resumido.

La reunión numerosa no reemplaza la enseñanza. Jesús no aparece únicamente para recibir admiración o responder a la expectativa de un prodigio. Su palabra da a conocer la acción de Dios y llama a una respuesta personal.

Escuchar y acercar al necesitado

La escena se relaciona con la multitud que antes se reunió a la puerta de la casa (Marcos 1:33). La continuidad muestra la repercusión de su ministerio, pero ahora Marcos desarrollará una necesidad cuyo acceso queda bloqueado por la propia concurrencia.

Entre los presentes habrá también escribas que cuestionen la declaración de perdón. Estar físicamente cerca de Jesús no implica que todos lo comprendan o reciban de la misma manera. La palabra y la acción del Señor pondrán en evidencia esas respuestas distintas.

La sanidad del paralítico no será un episodio separado de lo que Jesús anuncia. Servirá para que los asistentes sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados (Marcos 2:10–12). La enseñanza y el hecho concreto quedarán unidos.

Aplicación editorial

Tú puedes estar cerca de una actividad cristiana y todavía necesitar escuchar personalmente al Señor. Recibe su palabra con fe y presta atención a quienes encuentran dificultades para acercarse. La gracia de Jesucristo te llama tanto a aprender de él como a no olvidar la necesidad de otra persona en medio de lo que te ocupa.

Marcos 2:3 north

El paralítico llega sostenido por otras personas

En medio de la concurrencia aparece un hombre que no puede acercarse por sus propias fuerzas. Otros lo llevan a Jesús, y Marcos precisa que cuatro personas cargan con él.

Explicación del versículo

«Llegaron unos hombres llevándole a un paralítico» introduce una necesidad diferente de las que se han narrado antes. El término παραλυτικόν (paralytikón) describe al hombre desde la limitación que exige que lo transporten. El relato no ofrece su nombre, su edad ni la causa de su condición.

«Cargado por cuatro» traduce αἰρόμενον ὑπὸ τεσσάρων (airómenon hypò tessárōn). La cifra identifica a quienes sostienen la carga. No tiene que convertirse en una representación simbólica de otros grupos ni ofrece por sí sola el número total de personas que pudieron acompañar la llegada.

Marcos no los llama expresamente amigos ni familiares. Lo que sí permite afirmar es que actúan en favor del hombre y lo llevan hacia Jesús. Su relación se hace visible en una ayuda concreta, aunque el evangelista no conserve su historia previa.

El destino de ese esfuerzo es el Señor. No se limitan a mover al hombre de un lugar a otro: buscan ponerlo ante quien ha manifestado autoridad para enseñar y ayudar. El obstáculo de la multitud obligará a continuar la acción de una manera inesperada.

La fe toma forma en un acto de cuidado

El versículo 5 dirá que Jesús ve «la fe de ellos». Por tanto, el relato mismo relaciona lo que están haciendo con una confianza que el Señor reconoce. No es necesario inventar un discurso previo para apreciar el sentido de su esfuerzo.

Lucas 5:18–19 también presenta a hombres que intentan introducir al paralítico y ponerlo delante de Jesús. Mateo 9:2 resume la llegada con la camilla y la respuesta del Señor. Los detalles conservados por Marcos permiten contemplar el carácter compartido de la ayuda.

Sin embargo, los portadores no se convierten en salvadores. Pueden llevarlo y buscar acceso, pero la palabra de perdón y la sanidad procederán de Jesucristo. El valor de su cuidado no depende de atribuirle un poder que solo pertenece al Señor.

Aplicación editorial

Tú puedes expresar tu fe mediante ayuda concreta a quien no logra avanzar sin apoyo. Comparte la carga, escucha a la persona y busca su bien con humildad. Acércala al Salvador por tu testimonio y tu oración, recordando que la gracia viene de Cristo y que tu servicio es una respuesta a ella.

Marcos 2:4 north

Los que llevan al hombre buscan acceso por el techo

La multitud impide acercar la camilla por la entrada. Quienes transportan al paralítico abren un paso en el techo y lo bajan hasta donde está Jesús.

Explicación del versículo

La razón de la dificultad es explícita: «por causa de la multitud». Marcos no atribuye a Jesús una negativa a recibirlo. Tampoco afirma que los asistentes hayan organizado deliberadamente una exclusión contra ese hombre. Describe un obstáculo de acceso producido por la cantidad de personas.

«Destaparon el techo» traduce ἀπεστέγασαν τὴν στέγην (apestégasan tḕn stégēn). La acción recae sobre la cubierta del lugar donde Jesús se encuentra. El verbo siguiente, relacionado con abrir o excavar, subraya que no se trató simplemente de mirar por una ventana ya abierta.

El relato no ofrece un plano de la vivienda ni enumera todos los materiales de la cubierta. Lucas 5:19 menciona las tejas al narrar cómo lo bajan. Conviene conservar ese detalle como parte del testimonio de Lucas, sin introducir en Marcos una descripción arquitectónica completa que no desarrolla.

Lo que descienden es la camilla en la que el hombre está acostado. El término κράβαττος (krábattos) designa el lecho o camilla que permite transportarlo. La persona y su necesidad permanecen en el centro del esfuerzo: quieren colocarlo delante del Señor.

La perseverancia es dirigida hacia Jesús

La acción muestra una confianza que no abandona al hombre ante la primera dificultad. El versículo siguiente interpretará esa respuesta mediante la fe que Jesús ve. La iniciativa no es presentada solo como una demostración de ingenio o de fuerza física.

Al mismo tiempo, el relato no enseña que el perdón se compre mediante una hazaña difícil. Quienes lo llevan no producen por su esfuerzo la autoridad de Jesús. Su confianza se dirige hacia aquel que puede conceder lo que ellos no pueden dar.

La apertura hará visible al necesitado en medio de una reunión centrada en la palabra del Señor. La respuesta de Jesús no negará la necesidad corporal, pero comenzará dando a conocer el perdón. La escena conduce así a una comprensión más profunda de quién es él.

Aplicación editorial

Tú puedes perseverar en el cuidado de otra persona sin hacer de tu esfuerzo el fundamento de su esperanza. Busca con paciencia formas responsables de ayudar y no la abandones a causa de una dificultad. Confía en Jesucristo, cuya gracia no está limitada por tus recursos y cuyo poder no puedes sustituir con tu iniciativa.

Marcos 2:5 north

Jesús recibe al hombre con una palabra de perdón

El Señor reconoce la fe expresada en la llegada del paralítico y le habla con cercanía. Su primera declaración no ordena levantarse: anuncia que sus pecados son perdonados.

Explicación del versículo

«Al ver la fe de ellos» utiliza τὴν πίστιν αὐτῶν (tḕn pístin autôn). La fe es reconocida por Jesús en la acción que el relato acaba de narrar. No es solamente un pensamiento que el evangelista deja separado de la ayuda concreta.

El pronombre plural relaciona la confianza con el grupo que llega. El texto no enumera el estado interior de cada persona ni obliga a excluir al paralítico como si fuera incapaz de creer. Tampoco establece una regla según la cual la fe de otros sustituya automáticamente toda respuesta personal delante de Dios.

Jesús se dirige al hombre como «Hijo». El vocativo τέκνον (téknon) expresa cercanía y cuidado. No informa su edad exacta ni pretende explicar un parentesco biológico. El que había sido transportado y bajado ante todos recibe una palabra que lo trata personalmente.

«Tus pecados son perdonados» es una declaración de perdón, no solo el deseo de que algún día pueda obtenerlo. El verbo ἀφίενται (aphíentai) expresa remisión. La reacción de los escribas y la explicación posterior mostrarán que Jesús está ejerciendo una autoridad que va al centro de la relación del hombre con Dios.

El perdón y la sanidad no deben confundirse

La declaración no autoriza a concluir que la parálisis sea un castigo por un pecado particular. Marcos no ha afirmado esa causa. En otro encuentro, Jesús rechazará la explicación que atribuía la ceguera de nacimiento a la culpa del hombre o de sus padres (Juan 9:1–3). La necesidad de perdón es real, pero no permite inventar el origen de una enfermedad.

Jesús tampoco desprecia la necesidad corporal. La sanidad posterior servirá para que los presentes sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados (Marcos 2:10–12). El Señor responde a la persona entera y revela una autoridad más profunda que la que la multitud podía medir solo por el resultado visible.

Mateo 9:2 y Lucas 5:20 también conservan la relación entre la fe y el anuncio del perdón. El centro común es la gracia que procede de Jesús, no una obra por la que los portadores hayan comprado la remisión.

Aplicación editorial

Tú puedes acudir a Jesucristo con tus necesidades y recibir de él una esperanza que alcanza tu relación con Dios. Reconoce tu pecado y confía en el Salvador. Su perdón es gracia, y la vida de obediencia que sigue nace de haber sido recibido con misericordia, no del intento de pagar por su amor.

Marcos 2:6 north

Los escribas examinan interiormente la declaración de Jesús

La palabra de perdón provoca una respuesta que todavía no se expresa públicamente. Algunos escribas presentes comienzan a razonar sobre lo que Jesús acaba de decir.

Explicación del versículo

«Allí estaban sentados algunos escribas» identifica a un grupo dentro de la reunión. Marcos no afirma que toda la concurrencia esté formada por ellos ni que todos los escribas de Israel participen en la misma escena. Su presencia sitúa la declaración de Jesús ante oyentes que conocen y consideran la Escritura.

Estar sentados describe su posición, no demuestra por sí solo orgullo o indiferencia. La dificultad que el relato mostrará no depende de la postura corporal, sino de la conclusión a la que llegan sobre la autoridad de Jesús.

El participio διαλογιζόμενοι (dialogizómenoi) presenta una actividad de razonamiento. No reciben la frase sin pensar; consideran sus implicaciones. La pregunta por quién puede perdonar pecados es seria, aunque su juicio sobre Jesús resultará equivocado.

«En su corazón» sitúa ese razonamiento en el interior. En este uso, el corazón incluye el pensamiento y la valoración, no solamente una emoción. El evangelista permite al lector conocer lo que ellos están considerando antes de que Jesús lo confronte en la conversación.

Una objeción que hará visible el centro del encuentro

El versículo siguiente formulará la dificultad: solo Dios puede perdonar pecados. La escena deja de ser únicamente el intento de acercar a un enfermo y se convierte en una pregunta acerca de la identidad y la autoridad del Señor.

Lucas 5:17 presenta a fariseos y maestros de la ley llegados de diversas regiones. Mateo 9:3 también conserva la acusación interior. Cada relato sitúa la palabra de Jesús ante personas que tendrán que decidir cómo responder a ella.

Marcos no condena el hecho de razonar. El problema será juzgar al Señor sin reconocer la autoridad que manifestará. Su respuesta invita a examinar tanto la declaración del perdón como la acción visible que la confirma.

Aplicación editorial

Tú puedes llevar tus preguntas a Jesucristo con seriedad y humildad. La fe no requiere dejar de pensar, sino escuchar la verdad y permitir que corrija tus conclusiones. Examina la Escritura con disposición a reconocer al Salvador, evitando convertir una primera objeción en una decisión cerrada antes de haberlo escuchado.

Marcos 2:7 north

La objeción afirma una verdad sobre Dios y juzga mal a Jesús

Los escribas reconocen que el perdón de los pecados pertenece a Dios. Su error está en concluir que Jesús blasfema, sin reconocer la autoridad con la que acaba de hablar.

Explicación del versículo

«¿Por qué habla este así?» se refiere a la declaración dirigida al paralítico. La dificultad no es solamente que Jesús haya usado una palabra de consuelo, sino que ha anunciado un perdón que alcanza la culpa delante de Dios.

«¡Está blasfemando!» traduce βλασφημεῖ (blasphēmeî). Es el juicio de los escribas dentro de su razonamiento. El evangelista no lo adopta como una evaluación verdadera del Señor. La respuesta de Jesús y la sanidad posterior conducirán al lector en otra dirección.

«¿Quién puede perdonar pecados sino solo Dios?» expresa la prerrogativa divina. Isaías 43:25 presenta a Dios como el que borra las rebeliones y no recuerda los pecados. El hebreo מֹחֶה פְשָׁעֶיךָ (mojé feshaéja) expresa ese borrar de las rebeliones. El perdón no es un recurso que una persona pueda adjudicarse por ambición propia.

La pregunta decisiva es quién es Jesús

El Señor no responderá negando que el perdón pertenece a Dios. Afirmará que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados. Por eso la dificultad no se resuelve rebajando el alcance del perdón, sino escuchando lo que el relato revela acerca de él.

Marcos ya ha conservado el testimonio del Padre que lo reconoce como su Hijo amado y ha mostrado su autoridad para enseñar y liberar. Ahora la pregunta alcanza la relación del pecador con Dios. El poder del Señor no está separado de la misericordia que el Padre manifiesta en él.

Éxodo 34:6–7 une la santidad de Dios con su compasión y su disposición a perdonar. Salmos 103:2–3 bendice al Señor por el perdón y la sanidad. En este encuentro, Jesús dará una respuesta que hará visible su autoridad misericordiosa sin tratar el pecado como algo indiferente.

Aplicación editorial

Tú necesitas el perdón que viene de Dios y puedes acudir a él por Jesucristo. No reduzcas al Salvador a un maestro que solo ofrece buenos consejos. Recibe con fe su gracia, reconoce la seriedad de tu pecado y agradece que el Hijo tiene autoridad para conceder la remisión que no puedes comprar con tus méritos.

Marcos 2:8 north

Jesús pone al descubierto el razonamiento de los escribas

El Señor responde a lo que los escribas están pensando. Su pregunta lleva la discusión al lugar donde ha comenzado: la valoración interior de sus palabras sobre el perdón.

Explicación del versículo

«Enseguida Jesús percibió» describe un conocimiento claro de lo que ocurre. El participio ἐπιγνούς (epignoús) expresa que reconoce la situación. El relato no necesita que los escribas hayan formulado primero la acusación en voz alta para que Jesús la confronte.

La expresión «en su espíritu» contiene τῷ πνεύματι αὐτοῦ (tô pneúmati autoû). Se refiere aquí al espíritu de Jesús; el posesivo no debe omitirse para afirmar que el versículo narra una intervención separada del Espíritu Santo con palabras que Marcos no ofrece. El énfasis está en el discernimiento del Señor.

«Que ellos pensaban de esa manera» retoma el razonamiento de los versículos anteriores. Jesús no responde a una objeción imaginaria que nadie tiene. La narración une lo que el lector conoce de su interior con lo que él ahora les pregunta.

«¿Por qué piensan estas cosas en su corazón?» los invita a examinar su conclusión. No es una prohibición general de hacer preguntas. La cuestión que seguirá mostrará que deben considerar si la declaración de Jesús es una pretensión vacía o una palabra respaldada por verdadera autoridad.

El conocimiento del Señor y la respuesta que pide

Mateo 9:4 también presenta a Jesús conociendo sus pensamientos. Lucas 5:22 conserva la respuesta a sus razonamientos. Los testimonios colocan al Señor en una posición que supera la reacción superficial ante lo que se dice públicamente.

Sin embargo, la escena no concede a cada discípulo una capacidad equivalente para atribuir pensamientos secretos a otros. El relato está revelando quién es Jesús. La respuesta de fe consiste en escucharlo, no en apropiarse de su conocimiento para declarar infalibles las propias impresiones.

El Señor hará pasar la discusión del juicio interior a un acontecimiento visible. La sanidad del paralítico servirá para que conozcan la autoridad que ya ha ejercido al anunciar el perdón.

Aplicación editorial

Tú puedes hablar con sinceridad delante de Jesucristo, sin intentar ocultar tus dudas detrás de una apariencia religiosa. Él te llama a examinar tu corazón y a recibir su gracia. Pide al Espíritu Santo que te guíe por la Escritura, y trata las intenciones de otras personas con humildad, sin atribuir autoridad divina automática a lo que solo sospechas.

Marcos 2:9 north

Jesús relaciona el perdón invisible con una sanidad que podrán ver

La respuesta del Señor toma la forma de una pregunta. Los escribas deben considerar la diferencia entre pronunciar una declaración de perdón y ordenar un cambio corporal que los presentes puedan comprobar.

Explicación del versículo

«¿Qué es más fácil?» no introduce una comparación del valor de la persona o de la importancia de sus necesidades. La pregunta se refiere a «decir». El verbo εἰπεῖν (eipeîn) aparece ante ambas alternativas y mantiene el centro en la autoridad que respalda las palabras.

Una declaración como «Tus pecados son perdonados» no produce un resultado que los presentes puedan medir mirando el cuerpo. Alguien podría pronunciarla sin que los oyentes pudieran comprobar de inmediato si tiene derecho a hacerlo. Por eso la objeción de los escribas ha alcanzado la identidad de quien habla.

«Levántate, toma tu camilla y camina» exige un resultado visible en el hombre que llegó cargado. Si la orden no se cumpliera, la falta de poder quedaría expuesta ante todos. Jesús está conduciendo la discusión hacia un hecho que sus interlocutores podrán observar.

El contraste no significa que perdonar sea realmente una obra trivial. La remisión del pecado pertenece a Dios y será comprendida dentro de la entrega del Hijo por muchos. Tampoco declara que la sanidad sea una capacidad humana corriente. Ambas palabras requieren una autoridad que Jesús manifestará.

El propósito se explica en el versículo siguiente

El Señor no deja la pregunta como un acertijo aislado. Explicará que la sanidad se realiza para que sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad para perdonar pecados. El acontecimiento visible servirá como señal de la realidad que ha declarado al hombre.

Mateo 9:5–6 y Lucas 5:23–24 conservan la misma relación. Los relatos no presentan dos caminos de salvación, uno corporal y otro espiritual, entre los cuales Jesús deba elegir. El Señor atiende la necesidad corporal y revela que su misericordia alcanza la culpa delante de Dios.

La camilla es importante porque pertenece a la condición con la que el hombre llegó. Su futura acción de llevarla ofrecerá a los presentes una evidencia concreta del cambio, sin que sea necesario convertirla en un símbolo de cada carga humana.

Aplicación editorial

Tú puedes confiar en que la palabra de Jesucristo no es una promesa vacía. Recibe su perdón por fe y permite que la Escritura forme tu comprensión de su autoridad. No reduzcas su gracia a lo que puedes medir de inmediato; la obra del Salvador alcanza tu relación con Dios y sostiene la esperanza de toda tu vida.

Marcos 2:10 north

El Hijo del Hombre tiene autoridad para perdonar en la tierra

Jesús explica el propósito de la señal que va a realizar. La sanidad permitirá reconocer que su declaración de perdón procede de una autoridad real.

Explicación del versículo

«Para que sepan» introduce una finalidad de conocimiento. El Señor no actúa solamente para provocar admiración. Quiere que los presentes comprendan algo concreto acerca de él: el Hijo del Hombre tiene autoridad para perdonar pecados.

El término ἐξουσία (exousía) expresa el derecho de actuar, no una pretensión respaldada únicamente por un discurso convincente. Marcos había usado esa palabra al describir su enseñanza y su autoridad ante los espíritus impuros. Ahora la cuestión alcanza la remisión de la culpa.

«En la tierra» sitúa el ejercicio de esa autoridad dentro del encuentro presente. El hombre no recibe solamente una noticia sobre un perdón inaccesible hasta un futuro remoto. Jesús afirma que puede concederlo aquí, mientras habla y actúa entre ellos.

«El Hijo del Hombre» es la designación con que Jesús se refiere a sí mismo. No introduce a otra persona que vaya a llegar para realizar lo que él no puede. La orden dirigida inmediatamente al paralítico hará visible que es Jesús quien ejerce la autoridad anunciada.

La relación con la esperanza de Daniel

Daniel 7:13–14 presenta a uno «como un hijo de hombre» que recibe dominio, gloria y reino. El arameo כְּבַר אֱנָשׁ (kevar enash) expresa esa figura de apariencia humana. Su dominio alcanza a pueblos, naciones y lenguas.

La relación ayuda a escuchar la dignidad del título sin reducirlo a una afirmación de debilidad. En Marcos, el Hijo del Hombre también explicará que vino para servir y dar su vida como rescate por muchos (Marcos 10:45). La autoridad y la entrega salvadora pertenecen al mismo Señor.

La frase se convierte en una acción dirigida al necesitado

La indicación «dijo al paralítico» es una intervención del narrador que marca el cambio de destinatario. Jesús está respondiendo a los escribas y se vuelve ahora al hombre para darle la orden. Leer el versículo junto al siguiente permite completar la secuencia sin imaginar otro hablante.

El resultado confirmará el argumento: quien concede que el hombre se levante tiene la autoridad que ha afirmado al perdonarlo. El poder de Jesús actúa al servicio de la misericordia y revela al Salvador que los oyentes necesitan reconocer.

Aplicación editorial

Tú puedes acercarte a Jesucristo para recibir el perdón que no puedes producir por ti mismo. Su autoridad no depende de tus méritos ni de la aprobación de otras personas. Confía en el Hijo del Hombre, que se entregó por los pecadores, y responde a su gracia con una vida agradecida y obediente.

Marcos 2:11 north

La orden de Jesús se dirige personalmente al paralítico

El Señor hace visible el propósito anunciado mediante una palabra dirigida al hombre. Le manda levantarse, tomar la camilla y volver a su casa.

Explicación del versículo

«A ti te digo» pone al necesitado en el centro de la acción. Jesús ha respondido a los escribas, pero no reduce al hombre a un objeto de discusión. La palabra llega personalmente a quien había sido bajado delante de él.

«Levántate» traduce ἔγειρε (égeire). El mandato se dirige a una persona que no había podido llegar caminando. El relato no lo presenta como una exhortación para que oculte su limitación, sino como la palabra de autoridad mediante la cual el Señor obrará el cambio.

«Toma tu camilla» invierte la situación con que comenzó el encuentro. La camilla había servido para transportarlo; ahora él deberá llevarla. El objeto permitirá reconocer públicamente la realidad de su recuperación, porque los presentes conocen la manera en que llegó.

«Vete a tu casa» da un destino concreto. La sanidad no concluye únicamente en que el hombre permanezca ante la multitud. Puede volver a su vida cotidiana con una condición distinta y con la palabra de perdón que ha recibido.

El mandato confirma la declaración anterior

Jesús ya había explicado la finalidad: que sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad para perdonar pecados. Por eso esta orden debe leerse junto con aquella afirmación. El resultado corporal no sustituye el perdón ni vuelve secundaria la necesidad de reconciliación con Dios; sirve como evidencia visible de la autoridad del Salvador.

Mateo 9:6–7 también reúne la orden de levantarse, tomar la camilla e ir a casa. Lucas 5:24–25 conserva la misma acción y añade la glorificación de Dios por parte del hombre. El Señor no ha pronunciado una promesa sin relación con la realidad.

La obediencia que seguirá dependerá del poder que Jesús manifiesta. El hombre no ha comprado la sanidad mediante el esfuerzo de cumplir una orden imposible por sus propias fuerzas. La gracia del Señor lo capacita para realizar lo que le manda en esta escena.

Aplicación editorial

Tú puedes recibir la palabra de Jesucristo como una llamada personal a confiar y responder. No reduzcas su gracia a una idea que no alcanza tu vida diaria. Acércate al Padre por él y permite que el perdón recibido dé fruto en decisiones concretas, gratitud y una disposición renovada para vivir bajo su señorío.

Marcos 2:12 north

El hombre sale caminando y los presentes glorifican a Dios

El resultado responde a cada parte de la orden de Jesús. El hombre se levanta, toma la camilla y sale a la vista de todos, provocando asombro y alabanza.

Explicación del versículo

«Él se levantó» afirma que la palabra del Señor se cumple. El que había llegado acostado y sostenido por otros ahora puede incorporarse. Marcos no deja el resultado en una posibilidad futura ni en una impresión interior de los asistentes.

«Tomó enseguida la camilla» ofrece una señal concreta del cambio. El mismo objeto que había servido para llevarlo ahora es llevado por él. No es necesario convertir cada detalle de la camilla en una alegoría: su función en el relato es hacer visible la inversión de su situación.

«Salió delante de todos» subraya que el resultado es público. La dificultad de acceso había obligado a bajarlo por el techo; ahora la narración lo muestra saliendo ante los presentes. La acción no queda escondida de quienes han escuchado la pregunta sobre el perdón.

El asombro desemboca en «glorificaban a Dios». El verbo δοξάζειν (doxázein) expresa que le atribuyen gloria. La obra de Jesús conduce a reconocer la acción divina, en lugar de terminar solamente en la admiración por un espectáculo.

La señal confirma la autoridad del Hijo del Hombre

El acontecimiento responde al propósito que Jesús había declarado: que conozcan su autoridad para perdonar pecados. El lector no debe separar la salida del hombre de la palabra «Tus pecados son perdonados» con la que comenzó el diálogo. La sanidad manifiesta que el Señor no había hablado sin poder.

«Nunca hemos visto algo así» describe la experiencia de quienes reaccionan. No es una afirmación de que Dios jamás hubiera obrado antes una sanidad ni una lista de todo lo sucedido en la historia. El asombro corresponde al acontecimiento que acaban de presenciar y a la autoridad que se ha revelado.

Lucas 5:25–26 también presenta al hombre y a los demás glorificando a Dios. Mateo 9:8 destaca el temor de la multitud ante la autoridad dada. Marcos cierra la escena con una respuesta colectiva de alabanza, sin narrar aquí la historia posterior de cada asistente.

Aplicación editorial

Tú puedes responder a la gracia de Jesucristo glorificando al Padre y viviendo con gratitud. Reconoce en el Salvador la autoridad para perdonar que necesitas y no hagas de la admiración momentánea el final de tu respuesta. Confía en él, recibe su palabra y permite que su misericordia forme una obediencia que continúe en tu vida cotidiana.

Marcos 2:13 north

Jesús vuelve a enseñar junto al mar

Después del encuentro con el paralítico, el Señor sale de nuevo a la orilla del mar. La gente acude a él y recibe su enseñanza; dentro de ese recorrido aparecerá el llamado de Leví.

Explicación del versículo

«Salió de nuevo» contiene πάλιν (pálin), que relaciona la escena con las salidas anteriores de Jesús. La casa donde se ha manifestado su autoridad no se convierte en el único lugar de su actividad. El relato mantiene un ministerio que alcanza a las personas en distintos espacios.

«A la orilla del mar» devuelve al lector al ámbito donde habían sido llamados Simón, Andrés, Jacobo y Juan (Marcos 1:16–20). La relación del lugar prepara otro encuentro de discipulado, aunque la ocupación del nuevo llamado será diferente de la pesca.

«Toda la multitud acudía a él» describe una concurrencia amplia. El movimiento se dirige hacia Jesús, no solamente hacia una casa o una ceremonia. Su persona es el centro de lo que el evangelio está narrando.

La respuesta del Señor es enseñar. El verbo ἐδίδασκεν (edídasken) presenta esa actividad en desarrollo. Marcos no reproduce aquí un discurso completo, pero mantiene la importancia de la palabra dentro de un ministerio que también incluye sanidades y liberaciones.

La enseñanza y el llamado forman parte de la misma misión

La escena anterior había mostrado la autoridad para perdonar pecados. La nueva unidad hará visible su disposición a llamar a un recaudador y a comer con personas consideradas pecadoras. El evangelista no presenta dos misiones opuestas: la palabra de perdón y la cercanía con el necesitado pertenecen a la misma gracia del Salvador.

El llamado de Leví ocurrirá mientras Jesús pasa por el puesto de recaudación. La enseñanza a muchos no lo vuelve incapaz de dirigirse a una persona concreta. El alcance público y el encuentro individual permanecen unidos en su camino.

El Señor ya había explicado que debía anunciar también en otros pueblos (Marcos 1:38–39). Ahora sigue enseñando y formando discípulos. La misión no queda reducida a repetir el acontecimiento más llamativo de la jornada anterior.

Aplicación editorial

Tú puedes buscar a Jesucristo por una necesidad concreta y permitir que su palabra te lleve más allá de ella. Escúchalo como Salvador y Señor, no solo como alguien capaz de resolver una dificultad. Su gracia te llama a aprender, a confiar y a seguirlo dentro de tu vida real.

Mateo 9:9–13; Lucas 5:27–32

Marcos 2:14 north

Leví se levanta del puesto de recaudación para seguir a Jesús

El Señor dirige un llamado personal a un hombre sentado en su lugar de trabajo. Leví no recibe primero una lista de méritos que deba reunir: escucha «Sígueme» y responde poniéndose en camino con Jesús.

Explicación del versículo

Marcos lo identifica como «Leví, hijo de Alfeo». Ese dato distingue a la persona dentro del relato, pero no autoriza a completar todas sus relaciones familiares. El evangelista no dice aquí que todo hombre llamado Alfeo sea la misma persona ni presenta a Leví como hermano de cada discípulo relacionado con ese nombre.

Está sentado en el τελώνιον (telṓnion), el puesto de recaudación de impuestos. La escena lo sitúa en una ocupación concreta. No describe sus cuentas, la cantidad que cobraba o un delito particular que hubiera cometido; esos detalles no deben inventarse para explicar por qué necesita la gracia.

«Sígueme» traduce ἀκολούθει μοι (akoloúthei moi). Jesús lo llama a una relación personal bajo su autoridad. No se limita a pedirle apoyo económico ni lo incorpora como espectador de un movimiento popular.

Leví «se levantó y lo siguió». La secuencia comunica una respuesta real que cambia la dirección de su vida. El Señor lo encuentra en el puesto, pero el llamado lo conduce a caminar con él. La misericordia no consiste en dejarlo sin una nueva relación de obediencia.

Leví y el nombre Mateo en el paralelo

Lucas 5:27–28 también nombra a Leví y destaca que lo dejó todo. Mateo 9:9 presenta el llamado de un recaudador llamado Mateo, con la misma invitación y respuesta.

La identificación de ambos nombres se apoya en la correspondencia entre los relatos. Marcos, sin embargo, no narra aquí que Jesús cambie el nombre de Leví por Mateo. Conviene distinguir la comparación que permite relacionarlos de un episodio de cambio de nombre que este versículo no cuenta.

El llamado alcanza a alguien cuyo oficio aparecerá enseguida dentro de la objeción de los escribas. Jesús no espera a que el hombre se vuelva socialmente aceptable para dirigirse a él. Su gracia toma la iniciativa y lo invita a una vida de seguimiento.

Aplicación editorial

Tú puedes recibir el llamado de Jesucristo sin pretender que tu historia te hace merecedor de su amor. Confía en su gracia y responde a su palabra. Seguirlo implica permitir que él reordene tus prioridades, tu trabajo y tus relaciones, de modo que la obediencia sea fruto de haber sido recibido por el Salvador.

Marcos 2:15 north

Jesús comparte la mesa con recaudadores y pecadores

El llamado de Leví da paso a una comida en la que participan Jesús, sus discípulos y muchas otras personas. Esa cercanía provocará una pregunta acerca del sentido de su misión.

Explicación del versículo

La expresión «estaba a la mesa» utiliza el lenguaje de reclinarse para comer. El verbo no describe aquí que Jesús esté acostado por enfermedad, como había ocurrido con otras personas del relato. El contexto es una comida compartida.

«En casa de él» contiene un pronombre cuyo referente debe comprenderse dentro de la secuencia. Leví acaba de responder al llamado, y Lucas 5:29 aclara expresamente que él ofreció un gran banquete en su casa. Ese paralelo permite reconocer al anfitrión sin fingir que Marcos ha repetido todos los mismos datos.

Entre los comensales hay «muchos recaudadores de impuestos y pecadores». Los recaudadores forman un grupo identificado por su oficio; «pecadores» designa a las personas conocidas o consideradas desde su conducta apartada de la fidelidad a Dios. La expresión no ofrece una biografía de cada uno ni permite atribuir a todos exactamente los mismos actos.

Jesús se sienta con ellos y con sus discípulos. El término συνανέκειντο (synanékeinto) expresa esa participación conjunta en la mesa. Su presencia es una cercanía real, no una ayuda realizada desde una distancia que impida el encuentro personal.

Una cercanía que pertenece al llamado del Salvador

«Porque eran muchos los que lo seguían» explica la amplitud del grupo relacionado con Jesús. El relato no convierte automáticamente a cada presente en un discípulo de comprensión madura. Sí muestra que la respuesta a su persona alcanza a más personas que los primeros pescadores.

La comida tampoco significa que el pecado se haya vuelto bueno. Jesús explicará que ha venido a llamar a pecadores, como un médico se acerca al enfermo. La presencia del Salvador tiene una finalidad de misericordia y transformación, no de indiferencia moral.

Mateo 9:10–13 conserva la misma controversia y relaciona la respuesta con la misericordia que Dios desea. El centro no es el prestigio de los comensales, sino la gracia del Señor que se acerca a quienes necesitan ser llamados.

Aplicación editorial

Tú puedes tratar con cercanía y dignidad a personas cuya vida necesita la gracia de Cristo, recordando que también tú dependes de ella. No necesitas aprobar el pecado para compartir misericordia. Sigue al Salvador con verdad y amor, procurando que tu presencia ayude a otros a conocerlo en lugar de cerrarles el acceso mediante desprecio.

Marcos 2:16 north

Los escribas cuestionan la cercanía de Jesús con los comensales

La comida provoca una objeción dirigida a los discípulos. Los escribas de los fariseos preguntan por qué Jesús comparte la mesa con recaudadores y pecadores.

Explicación del versículo

«Los escribas de los fariseos» traduce οἱ γραμματεῖς τῶν Φαρισαίων (hoi grammateîs tôn Pharisaíōn). La expresión identifica a los participantes de esta escena por su relación con ese grupo. No atribuye automáticamente la misma acción a todos los escribas o a cada miembro del pueblo.

Su pregunta nace de lo que ven: Jesús está comiendo con personas a las que identifican como pecadoras y recaudadoras. No se ha narrado que el Señor participe en una injusticia de ellas. La objeción recae sobre su cercanía en la mesa, no sobre un delito que Marcos le atribuya.

Se dirigen «a sus discípulos». Por tanto, la crítica también confronta a quienes siguen a Jesús con una pregunta sobre su maestro. Ellos deben aprender a comprender su conducta desde el propósito del Señor, no solo desde las expectativas de otros.

La formulación de la NTBT, «come y bebe», subraya una participación real en la comida. El evangelista no presenta una visita fingida ni un contacto mínimo que mantenga a cada grupo completamente apartado. Jesús está compartiendo ese espacio con ellos.

La respuesta dependerá del propósito de su venida

El versículo siguiente mostrará que Jesús oye la pregunta y responde. Su explicación no consistirá en negar que esas personas necesiten misericordia. Precisamente su necesidad permite entender por qué él se acerca.

Mateo 9:11–13 conserva la pregunta sobre el maestro y añade la palabra profética acerca de la misericordia. Lucas 5:30–32 presenta la murmuración contra los discípulos y el llamado de los pecadores al arrepentimiento. Los paralelos iluminan la misma dificultad sin convertir toda diferencia de formulación en un discurso idéntico.

La mesa muestra el tipo de autoridad que Jesús ejerce: quien puede perdonar no permanece lejos de quienes necesitan perdón. Esa cercanía no elimina la seriedad del pecado; hace posible escuchar el llamado del Salvador a una vida nueva.

Aplicación editorial

Tú puedes examinar si tu celo por la verdad está acompañado por la misericordia de Jesucristo. No necesitas aprobar una conducta injusta para tratar con dignidad a quien necesita arrepentirse. Recuerda la gracia con que el Señor te ha recibido y busca una cercanía que dé testimonio de su verdad, sin desprecio ni complicidad con el mal.

Marcos 2:17 north

El Salvador ha venido a llamar a pecadores

Jesús explica su presencia en la comida mediante la imagen del médico. La necesidad de quienes están a la mesa da sentido a su cercanía: ha venido a llamarlos, no a mantenerse apartado de ellos.

Explicación del versículo

«Al oírlo» muestra que el Señor responde a la objeción dirigida a sus discípulos. No los deja sosteniendo por sí solos una defensa de su conducta. Da a conocer el propósito que permite comprenderla.

«Los sanos no necesitan médico, sino los enfermos» es una comparación. El término ἰατροῦ (iatroû) designa al médico, cuya presencia se entiende precisamente por la necesidad de la persona que atiende. Acercarse al enfermo no significa aprobar la enfermedad ni compartirla como una condición deseable.

La segunda frase aplica la imagen: «No he venido a llamar a justos, sino a pecadores». El verbo καλέσαι (kalésai), «llamar», se corresponde con la acción que acaba de realizar ante Leví. El Señor toma la iniciativa para conducir a las personas a una relación de seguimiento.

La frase no declara que cada interlocutor que se considera justo esté libre de pecado y no necesite a Dios. La Escritura afirma que todos pecaron y que la justificación es gratuita por la gracia de Dios en Cristo (Romanos 3:23–24). La imagen confronta la negativa a reconocer la necesidad del Salvador.

La misericordia llama a una vida transformada

Jesús no presenta el pecado como una cualidad que deba conservarse para permanecer cerca de él. Leví ya ha respondido levantándose para seguirlo. Lucas 5:32 hace explícito que el llamado es al arrepentimiento. Esa precisión ayuda a comprender la dirección de la gracia sin añadir sus palabras al texto de Marcos.

En Mateo 9:13, la respuesta se vincula con Oseas 6:6: Dios desea misericordia y conocimiento de él. El hebreo חֶסֶד (jésed) expresa una misericordia fiel que no puede ser reemplazada por una apariencia religiosa vacía.

El Señor que llama es también quien dará su vida como rescate por muchos (Marcos 10:45). Su cercanía no ofrece una salvación de poco costo, sino la gracia que procede de su propia entrega.

Aplicación editorial

Tú no necesitas demostrar que estás espiritualmente sano para acudir a Jesucristo. Reconoce tu pecado y confía en el único Salvador. Su misericordia te recibe y te llama a cambiar de dirección. Acércate también a otros con ese mismo espíritu: la verdad puede señalar el mal sin cerrar el camino del arrepentimiento y del perdón.

Marcos 2:18 north

La diferencia en el ayuno provoca una pregunta a Jesús

Después de la comida con recaudadores y pecadores, Marcos presenta otra comparación entre grupos de discípulos. Esta vez la pregunta se refiere a por qué los de Jesús no ayunan como los de Juan y los fariseos.

Explicación del versículo

«Estaban ayunando» describe una práctica que los interlocutores observan. El verbo νηστεύειν (nēsteúein) significa ayunar. Marcos no identifica aquí una fecha determinada del calendario ni explica el motivo concreto de ese ayuno.

La comparación distingue a los discípulos de Juan, a los relacionados con los fariseos y a los de Jesús. La existencia de esos grupos no significa que cada uno tenga una comprensión idéntica de la misión del Señor. Tampoco permite atribuirles a todos las mismas intenciones por el solo hecho de participar en una práctica semejante.

La pregunta se dirige ahora a Jesús: «¿Por qué…?». No necesita ser leída como una petición de comida o como una discusión sobre la capacidad física de ayunar. Se pregunta por el significado de una diferencia visible en la conducta de sus seguidores.

El relato no afirma que los discípulos de Jesús nunca vayan a ayunar. La respuesta distinguirá la presencia del novio y el momento en que les sea quitado. Leer el versículo junto a los dos siguientes impide convertir una práctica de este momento en una prohibición permanente.

La conducta de los discípulos se comprende desde el Señor

Mateo 9:14 presenta la pregunta de los discípulos de Juan. Lucas 5:33 relaciona el ayuno con las oraciones y contrasta ambas prácticas con el comer y beber de los discípulos de Jesús. Cada relato conserva su formulación propia.

Jesús no responderá haciendo de la apariencia más austera una medida automática de fidelidad. El centro será quién está con sus discípulos. Su presencia da al momento un significado que los demás deben reconocer antes de juzgar su conducta.

En Mateo 6:16–18, el mismo Señor enseña sobre ayunar delante del Padre sin buscar exhibición. El problema no es que toda práctica de ayuno sea inútil, sino cómo se relaciona con Dios y con la verdad de lo que él está haciendo.

Aplicación editorial

Tú puedes examinar tus prácticas espirituales a la luz de Jesucristo, sin medir tu valor por comparación con otros. Busca al Padre con sinceridad y recibe la guía del Espíritu Santo en la Escritura. La disciplina puede servir a la fe, pero nunca reemplaza la gracia del Salvador ni permite comprar el favor de Dios.

Mateo 9:14–17; Lucas 5:33–39

Marcos 2:19 north

La presencia del novio da al momento un carácter de alegría

Jesús responde con la imagen de una boda. La conducta de sus discípulos debe comprenderse desde su relación con él: mientras tienen al novio con ellos, no corresponde actuar como si ese encuentro fuera una ocasión de duelo.

Explicación del versículo

«Los invitados de una boda» expresa el sentido de οἱ υἱοὶ τοῦ νυμφῶνος (hoi huioì toû nymphônos). La expresión designa a quienes participan de la celebración; no introduce hijos biológicos nacidos de una habitación nupcial.

El centro de la comparación es «el novio», ὁ νυμφίος (ho nymphíos). La pregunta se refiere a los discípulos de Jesús, de modo que su respuesta lo coloca a él en el lugar del novio y a los suyos entre quienes comparten su presencia.

«¿Acaso pueden ayunar…?» no afirma una imposibilidad física. Señala que el ayuno no corresponde al carácter festivo de la situación. La presencia del novio da sentido a la reunión; imponer en ese momento una conducta que desconozca esa alegría no interpreta correctamente lo que está sucediendo.

Jesús repite «mientras tienen al novio con ellos». La duración importa: está describiendo este momento de la misión y preparando una distinción con lo que vendrá. No está estableciendo que la relación con él haga innecesaria para siempre toda expresión de ayuno.

La alegría de la venida del Señor

Isaías 62:4–5 utiliza la imagen del novio para anunciar el deleite de Dios en su pueblo. La comparación ayuda a escuchar el alcance bíblico de la alegría nupcial. Marcos no presenta aquí una cita formal de Isaías, pero la imagen pertenece al lenguaje de la restauración y la cercanía divina.

La alegría de los discípulos se fundamenta en quién está con ellos. No depende de que toda oposición haya desaparecido ni de que ya comprendan cada aspecto del camino. El Salvador ha llegado y los ha llamado a compartir su vida y su enseñanza.

Mateo 9:15 expresa la comparación mediante el luto, y Lucas 5:34 pregunta si pueden hacer ayunar a los invitados. Los paralelos confirman que la respuesta trata de lo apropiado ante la presencia de Jesús.

Aplicación editorial

Tú puedes recibir con gratitud la alegría de conocer a Jesucristo. La seriedad del arrepentimiento no te obliga a vivir como si su gracia fuera una mala noticia. Acércate al Padre por él y permite que la esperanza del Salvador forme una vida reverente, agradecida y abierta al gozo que su presencia concede.

Marcos 2:20 north

El novio será quitado y los discípulos ayunarán

La respuesta de Jesús contiene una anticipación dolorosa. La alegría del momento no elimina el camino de sufrimiento: vendrá una separación que dará al ayuno un sentido distinto.

Explicación del versículo

«Pero vendrán días» introduce un contraste con el tiempo en que el novio está presente. Jesús no ofrece una defensa del comer y beber que ignore todo lo que ocurrirá después. Su respuesta comprende el momento actual y una etapa futura.

«Les será quitado el novio» utiliza ἀπαρθῇ (aparthêi), una forma que expresa ser retirado o quitado. La imagen deja de ser la de una celebración que continúa sin interrupción. En el desarrollo de Marcos, anticipa el sufrimiento y la muerte del Señor, que serán anunciados de manera explícita más adelante (Marcos 8:31).

La separación no demuestra que Jesús deje de ser el novio o que sus discípulos hayan dejado de pertenecerle. El lenguaje conserva la relación: será quitado «de ellos». El dolor tiene sentido precisamente porque existe una cercanía real.

«Entonces… ayunarán» responde a la pregunta anterior. Jesús reconoce un tiempo en el que sus discípulos ayunarán. Por tanto, la práctica no queda abolida de manera absoluta por su enseñanza sobre la boda.

El ayuno después de la muerte y resurrección de Jesús

«En aquel día» señala el momento de la separación dentro de la imagen. El versículo no nombra una fecha semanal ni establece por sí solo un calendario completo. No corresponde completar sus palabras con una obligación detallada que aquí no formula.

El testimonio posterior muestra creyentes que ayunan mientras sirven al Señor y buscan su dirección (Hechos 13:2–3), y comunidades encomendadas a él con oración y ayunos (Hechos 14:23). Esa práctica ocurre dentro de la fe en el Resucitado, no como una declaración de que su muerte haya sido una derrota definitiva.

La promesa de su presencia y la guía del Espíritu Santo sostienen a los discípulos. El ayuno puede expresar dependencia y búsqueda de Dios sin negar la alegría de la salvación. Lo decisivo continúa siendo la relación con Jesucristo.

Aplicación editorial

Tú puedes ayunar como respuesta de fe, con oración y sinceridad delante del Padre, sin usarlo para merecer su amor o forzar su voluntad. Afirma tu esperanza en Cristo, que murió y resucitó. La disciplina tiene valor cuando sirve a esa relación y a la obediencia, en lugar de convertirse en una medida de superioridad espiritual.

Marcos 2:21 north

El remiendo inadecuado empeora la rotura

Jesús añade una comparación tomada del vestido para explicar que su llegada no puede ser comprendida simplemente ajustando una práctica exterior. El remiendo debe guardar correspondencia con aquello a lo que se aplica.

Explicación del versículo

La imagen presenta una prenda vieja y un remiendo de tela sin encoger. El adjetivo ἀγνάφου (agnáphou) describe una tela que no ha recibido el tratamiento al que se refiere la comparación; la NTBT hace explícita su condición de no haber encogido.

El problema aparece al unir materiales que no responderán de la misma manera. El remiendo nuevo tira de la tela vieja, de modo que el intento de reparar produce una rotura peor. El punto no es que arreglar un vestido sea malo, sino que una reparación inadecuada destruye aquello que pretende conservar.

La frase pertenece a la respuesta sobre el ayuno. Jesús acaba de explicar que la presencia del novio determina el sentido de la conducta de sus discípulos. Sus interlocutores no pueden juzgar esa situación limitándose a añadir a la vida de los discípulos una práctica que ignora quién está con ellos.

La novedad de Jesús exige una respuesta coherente

La comparación no identifica cada hilo o parte del vestido con una persona o institución específica. Su fuerza está en la relación entre lo nuevo y el marco al que se intenta imponer. El Señor llama a reconocer la novedad de su presencia y la forma de vida que corresponde a ella.

Esto no significa que toda cosa antigua sea mala o que cualquier novedad religiosa sea verdadera. El propio evangelio ha presentado a Jesús bajo el testimonio de los profetas (Marcos 1:2–3). La fidelidad de Dios a su palabra y la novedad de la misión del Hijo permanecen juntas.

Mateo 9:16 conserva la imagen del remiendo sin encoger. Lucas 5:36 desarrolla la comparación hablando de arrancar un remiendo de una prenda nueva. Los relatos comparten la dificultad de una unión inadecuada, sin que deba sustituirse una formulación por la otra.

La respuesta de Jesús va, por tanto, más allá de decidir qué grupo parece más austero. Los oyentes deben comprender quién es él y permitir que su autoridad dé sentido a las prácticas de sus discípulos.

Aplicación editorial

Tú puedes examinar si intentas añadir a Jesucristo como un arreglo superficial de una vida cuya dirección no quieres rendirle. Recibe su gracia y deja que su palabra transforme tus prioridades. La fe no se reduce a incorporar una práctica visible; aprende a vivir en una relación coherente con el Salvador que te ha llamado.

Marcos 2:22 north

El vino nuevo necesita odres apropiados

La segunda comparación refuerza la necesidad de una respuesta adecuada a la novedad que Jesús trae. Un recipiente que no puede contener el vino termina perdiendo tanto el contenido como su propia integridad.

Explicación del versículo

Los «odres» son recipientes de piel. El término ἀσκούς (askoús) no se refiere a botellas rígidas como las que un lector podría imaginar hoy. La imagen presupone recipientes cuya condición importa para conservar el vino.

Jesús presenta el resultado de poner vino nuevo en odres viejos: los recipientes revientan y se pierden ambos. Marcos no desarrolla un procedimiento técnico de elaboración del vino. El efecto descrito basta para comprender el riesgo de una combinación inadecuada.

La conclusión es positiva: «El vino nuevo se echa en odres nuevos». No se propone despreciar el vino ni quedarse con recipientes vacíos. El propósito es que lo recibido tenga una forma de acogida que corresponda a su condición.

En griego, el vino es νέον (néon), nuevo o reciente, y los odres son καινούς (kainoús), nuevos. La diferencia de palabras no obliga a inventar dos doctrinas separadas; ambas sirven a la correspondencia que la comparación reclama.

Recibir la presencia de Cristo sin reducirla a un añadido

La imagen sigue dentro de la respuesta sobre el ayuno. Jesús ha explicado que la conducta de sus discípulos depende de la presencia del novio y que vendrá también un tiempo de ayunar. Por eso el pasaje no puede usarse para declarar inútil toda disciplina o para justificar cualquier cambio por ser novedoso.

La cuestión es recibir la obra del Señor en sus propios términos. Su gracia y su autoridad no caben como un elemento más dentro de una manera de vivir que se niega a reconocerlo. La práctica espiritual debe servir a esa relación, en lugar de controlar desde fuera lo que él puede mandar.

Mateo 9:17 destaca que ambos se conservan. Lucas 5:37–39 añade la preferencia de quien está acostumbrado al vino añejo. La comparación no es una regla de que todo lo viejo carece de valor: llama a discernir la respuesta que corresponde a Jesús.

Aplicación editorial

Tú puedes recibir la gracia de Jesucristo permitiendo que su palabra reordene tu vida. No hagas de tus costumbres una autoridad superior al Salvador, ni confundas novedad con fidelidad. Busca la guía del Espíritu Santo en la Escritura y deja que las prácticas de tu fe expresen una relación viva y obediente con el Señor.

Marcos 2:23 north

Los discípulos arrancan espigas mientras caminan en sábado

El relato introduce una nueva controversia mediante una acción sencilla de los discípulos. El punto de discusión será el sábado y el modo de comprender lo permitido en él.

Explicación del versículo

Jesús pasa por los sembrados acompañado de sus discípulos. El lugar no es ahora una casa o una sinagoga, pero la pregunta por su autoridad continúa. La manera de vivir de quienes lo siguen vuelve a ser examinada por otros.

«Mientras avanzaban» relaciona el arrancar espigas con el recorrido. El griego τίλλοντες τοὺς στάχυας (tíllontes toùs stáchyas) describe que las toman o arrancan. El versículo no narra una cosecha organizada con herramientas ni la apropiación de todo un campo.

Marcos se concentra en el gesto y en el día. Mateo 12:1 añade que tenían hambre y comían, y Lucas 6:1 menciona que frotaban las espigas con las manos. Esos detalles ayudan a comprender la escena sin convertirlos en palabras que Marcos haya incluido aquí.

La cuestión no es una acusación de robo

Deuteronomio 23:25 permite arrancar espigas con la mano en la mies del prójimo, distinguiendo esa acción de blandir la hoz sobre el sembrado. Ese contexto de la Ley impide suponer que el simple gesto descrito deba ser entendido como un robo.

La objeción del versículo siguiente se refiere expresamente al sábado. Por tanto, la controversia no debe cambiarse por otra que los interlocutores no formulan. Quieren saber por qué los discípulos realizan en ese día lo que ellos consideran prohibido.

Jesús responderá recurriendo a la Escritura y a la necesidad de David y sus acompañantes. La discusión irá desde el gesto de las espigas hacia el propósito del sábado y el señorío del Hijo del Hombre. El pasaje no se queda en decidir qué conducta exterior parece más rigurosa.

Aplicación editorial

Tú puedes aprender a juzgar una situación escuchando lo que la Escritura realmente dice y reconociendo la necesidad de las personas. No añadas una acusación que el texto no sostiene. Acércate a Jesucristo con disposición a recibir su enseñanza y permite que su gracia forme una obediencia atenta tanto a la verdad como a la misericordia.

Mateo 12:1–8; Lucas 6:1–5

Marcos 2:24 north

Los fariseos presentan la conducta como una infracción del sábado

La objeción se dirige a Jesús y pone bajo examen lo que hacen sus discípulos. El evangelista conserva el juicio de los interlocutores antes de narrar la respuesta del Señor.

Explicación del versículo

«Mira» llama su atención sobre la acción que está ocurriendo. Los fariseos no formulan aquí una pregunta abstracta sobre el calendario. Señalan a los discípulos y vinculan el gesto de arrancar espigas con una conducta que consideran impropia del sábado.

«¿Por qué hacen…?» pide a Jesús una explicación acerca de quienes lo siguen. Como en la controversia sobre la comida, el maestro queda relacionado con la conducta de sus discípulos. Ellos no son un grupo independiente de su autoridad.

La expresión ὃ οὐκ ἔξεστιν (ho ouk éxestin) significa «lo que no está permitido». Debe escucharse como la valoración que los fariseos presentan en la pregunta. Marcos no ha pronunciado antes una condena propia de los discípulos.

El sábado es un mandamiento real de Dios. Éxodo 20:8–11 manda santificarlo y dejar el trabajo. Pero citar la existencia del mandamiento no resuelve por sí solo cómo debe juzgarse cada acción. Esa es precisamente la dificultad que Jesús abordará.

La respuesta volverá al propósito de la Escritura

El Señor no tratará la palabra de Dios como algo irrelevante frente a una preferencia personal. Preguntará si han leído el episodio de David, y explicará que el sábado fue hecho para el hombre. Su respuesta se fundamenta en la Escritura y en su propia autoridad.

Mateo 12:2–8 desarrolla la controversia con la referencia a los sacerdotes y a la misericordia. Lucas 6:2–5 conserva la pregunta y la declaración sobre el Hijo del Hombre. Los relatos muestran que la cuestión no se resuelve identificando rigor externo con comprensión fiel.

El lector también debe distinguir entre el mandamiento y una conclusión concreta sobre su aplicación. La autoridad final de la escena no está en la acusación formulada con seguridad, sino en la respuesta del Señor que conoce el sentido del don de Dios.

Aplicación editorial

Tú puedes tomar en serio los mandamientos sin hacer de tu primera interpretación una sentencia incuestionable sobre otra persona. Examina la Escritura con humildad y escucha a Jesucristo. Su gracia no vuelve indiferente la obediencia, pero te enseña a ejercer discernimiento sin perder la misericordia.

Marcos 2:25 north

Jesús recuerda la necesidad de David y sus acompañantes

La respuesta no comienza descartando la Escritura, sino llamando a leerla con atención. Jesús dirige a sus interlocutores hacia una historia conocida en la que la necesidad humana se relaciona con el uso de un alimento sagrado.

Explicación del versículo

«¿Nunca han leído…?» confronta la manera de comprender un pasaje, no la mera capacidad de reconocer letras. Los interlocutores están razonando sobre lo permitido; Jesús les pide considerar un acontecimiento que forma parte de la misma Escritura cuya autoridad reconocen.

El ejemplo es David, acompañado de los que están con él. La relación entre una figura central y sus acompañantes permite reconocer una correspondencia con Jesús y sus discípulos. El Señor no dice en esta frase que cada detalle de la vida de David sea idéntico al suyo.

El foco es que David «tuvo necesidad y sintió hambre». La palabra χρείαν (chreían) expresa necesidad. El argumento no presenta el uso del alimento sagrado como una diversión o una demostración de desprecio por Dios.

1 Samuel 21:1–6 narra que David llega a Nob, pide pan y recibe del sacerdote el pan sagrado disponible. El relato conserva sus conversaciones y las condiciones consideradas por el sacerdote. Jesús selecciona de esa historia el aspecto que ilumina la acusación contra sus discípulos.

El ejemplo requiere discernimiento

La referencia no convierte todo acto de David en una regla que deba imitarse. El Señor no está aprobando aquí cada palabra y decisión de su vida. Usa un caso concreto para mostrar que una lectura de lo sagrado que ignore completamente la necesidad humana no ha atendido a toda la Escritura.

El siguiente versículo reconocerá expresamente que los panes estaban reservados a los sacerdotes. La respuesta no depende de ocultar esa restricción. La tensión entre el carácter sagrado del alimento y la necesidad es parte del ejemplo que Jesús quiere que sus oyentes consideren.

Mateo 12:3–4 y Lucas 6:3–4 conservan el mismo recurso al hambre de David y de sus acompañantes. La autoridad de Jesús los lleva a una lectura más amplia de la fidelidad a Dios.

Aplicación editorial

Tú puedes leer la Escritura buscando comprender su propósito, en lugar de reunir frases para confirmar una condena ya decidida. Pide al Padre sabiduría por medio de Jesucristo y atiende la guía del Espíritu Santo. La misericordia no necesita negar la santidad de Dios; aprende a reconocer juntas ambas realidades.

Marcos 2:26 north

El pan sagrado y la referencia al sumo sacerdote Abiatar

Jesús completa el ejemplo de David reconociendo el carácter reservado de los panes. La mención de Abiatar requiere distinguir el nombre conservado por Marcos de la persona que entrega el pan en 1 Samuel.

Explicación del versículo

«Entró en la casa de Dios» sitúa el acontecimiento en el ámbito sagrado donde David pidió ayuda. 1 Samuel 21:1–6 identifica el lugar como Nob y al sacerdote como Ahimelec. No se trata de que David tomara por su cuenta un alimento común en una casa particular.

Los «panes de la Presencia» son llamados en griego ἄρτους τῆς προθέσεως (ártous tês prothéseōs), los panes colocados o presentados delante de Dios. En el relato hebreo aparece לֶחֶם הַפָּנִים (léjem happaním), «pan de la Presencia». Levítico 24:5–9 explica su disposición y su pertenencia a Aarón y a sus hijos.

Jesús reconoce expresamente que solo los sacerdotes pueden comerlos. Su argumento no depende de convertirlos en pan sin consagración. Recuerda un episodio en el que el sacerdote atendió una necesidad con el alimento sagrado que tenía disponible, y David compartió con sus acompañantes.

Ahimelec y Abiatar son personas distintas

Marcos dice «en tiempos del sumo sacerdote Abiatar», mediante ἐπὶ Ἀβιαθὰρ ἀρχιερέως (epì Abiathàr archieréōs). Pero 1 Samuel nombra a Ahimelec como el sacerdote del encuentro. 1 Samuel 22:20–23 identifica a Abiatar como su hijo, quien escapó y se unió a David. No corresponde afirmar que ambos nombres designen a la misma persona.

Una manera de entender la expresión temporal es como referencia al período asociado con Abiatar, conocido por su servicio sacerdotal junto a David. Eso permite distinguir la época evocada del nombre de quien dio el pan. El vínculo posterior de Abiatar con David está documentado también en 1 Reyes 2:26–27.

Sin embargo, Marcos no explica de manera expresa la razón de esa referencia. La lectura como un período amplio es una interpretación; no demuestra que Abiatar estuviera oficiando cuando Ahimelec recibió a David. Mantener esa distinción evita resolver la dificultad inventando una entrega del pan que 1 Samuel no narra.

La función del ejemplo en la controversia

El centro de la respuesta sigue siendo la relación entre necesidad, alimento sagrado y comprensión de la Escritura. Jesús conducirá el argumento al propósito del sábado y a su propio señorío. La dificultad del nombre no autoriza a perder ese hilo ni a modificar los datos de los dos relatos.

Aplicación editorial

Tú puedes estudiar una dificultad bíblica con honestidad, distinguiendo lo que el texto afirma de la explicación que consideras posible. No necesitas inventar detalles para confiar en Jesucristo. Escucha su enseñanza, reconoce la autoridad del Salvador y aprende a unir el respeto por la Escritura con la misericordia hacia quien necesita ayuda.

Marcos 2:27 north

El sábado fue dado para el bien del ser humano

Jesús expresa el principio que orienta su respuesta: el sábado es un don destinado al hombre. Su propósito no debe invertirse hasta convertir a la persona en un simple instrumento de una observancia que ignora su necesidad.

Explicación del versículo

«El sábado fue hecho para el hombre» contiene διὰ τὸν ἄνθρωπον (dià tòn ánthrōpon), «por causa del ser humano» o «para su bien». La palabra no limita el alcance a los varones. La afirmación se refiere al destinatario humano del don de Dios.

«Y no el hombre para el sábado» invierte deliberadamente el orden para mostrar el error de una lectura que pierda de vista ese propósito. El Señor no afirma que la vida humana carezca de deberes delante de Dios. Explica que el mandamiento no fue dado para destruir el bien que Dios quería conceder.

La enseñanza viene después del ejemplo de David y sus acompañantes. El hambre no es una excusa añadida para despreciar lo sagrado; ha servido para mostrar que la comprensión de la fidelidad debe atender a la necesidad de personas reales.

El descanso como creación y liberación

Éxodo 20:8–11 relaciona el sábado con la obra creadora y el reposo de Dios. El mandamiento se extiende a la familia, a los siervos, a los animales y al extranjero. Su alcance revela un bien que no debe reservarse solo a quienes tienen mayor poder.

Deuteronomio 5:12–15 recuerda además la esclavitud en Egipto y manda que el siervo y la sierva descansen. La memoria de la liberación forma parte de la manera de obedecer. El don de Dios no puede comprenderse fielmente convirtiéndolo en una nueva forma de opresión.

Jesús no opone su enseñanza a esos propósitos. Los hace visibles frente a una acusación que condena a los discípulos por atender su hambre. El versículo siguiente mantendrá un límite decisivo: la interpretación del sábado queda bajo el señorío del Hijo del Hombre, no bajo cualquier preferencia personal.

La misericordia no elimina la autoridad de Dios

Que el mandamiento sea para el bien humano no significa que cada persona pueda declararse autoridad absoluta sobre lo bueno. La respuesta de Jesús pide reconocer la intención del Padre y escuchar al Señor. La gracia no sustituye la santidad por la indiferencia; enseña una obediencia que comprende el sentido del don.

Aplicación editorial

Tú puedes recibir el descanso y la misericordia de Dios como regalos, sin hacer de tu rigor una medida de superioridad. Examina cómo tus decisiones afectan a quienes dependen de ti. Bajo el señorío de Jesucristo, busca una vida que honre al Padre y permita a otros recibir también el cuidado que tú necesitas.

Marcos 2:28 north

El Hijo del Hombre es Señor también del sábado

La conclusión lleva la discusión a la identidad de Jesús. El que ha explicado el propósito del sábado tiene autoridad para declarar su sentido y defender a sus discípulos frente a la acusación.

Explicación del versículo

«Por tanto» conecta la afirmación con el principio del versículo anterior. El sábado fue dado para el ser humano; ahora Jesús da a conocer quién tiene señorío sobre ese don. La conclusión no convierte a cada individuo en su propio legislador.

«El Hijo del Hombre» es la designación que Jesús ya ha usado al afirmar su autoridad para perdonar pecados (Marcos 2:10). Dentro del mismo capítulo, la pregunta por su autoridad se extiende desde el perdón hasta la comprensión del sábado.

El término κύριος (kýrios), «Señor», expresa dominio o autoridad. El adverbio «también» impide reducir su señorío a una sola escena. El sábado, aun siendo un don santo de Dios, no queda fuera de la autoridad del Hijo.

La declaración tampoco significa que Jesús actúe como rival del Padre. El evangelio lo ha identificado como el Hijo amado y ha presentado su misión bajo la guía del Espíritu. Su autoridad manifiesta la fidelidad de Dios, no una competencia entre deidades.

La controversia continuará en una acción de misericordia

Mateo 12:8 y Lucas 6:5 conservan el mismo señorío del Hijo del Hombre. La respuesta no termina simplemente con una autorización a tomar espigas; reclama reconocer quién está con los discípulos.

La escena siguiente mostrará a un hombre con una mano seca en la sinagoga (Marcos 3:1–6). Allí Jesús preguntará por hacer el bien o el mal, salvar una vida o matar. Ese desarrollo permitirá ver el alcance práctico de su enseñanza sobre el sábado.

El Señor que interpreta el don lo ejerce con misericordia. Su autoridad no queda como una afirmación abstracta ni como un privilegio para ignorar al necesitado. Conduce a reconocer la voluntad del Padre y a actuar en favor de la vida.

Aplicación editorial

Tú puedes someter tus prácticas religiosas al señorío de Jesucristo, escuchando su palabra antes de medir a otros por tus costumbres. Recibe su gracia y busca la guía del Espíritu Santo en la Escritura. La fidelidad no consiste en ocupar el lugar del Señor, sino en obedecerlo con verdad, misericordia y gratitud.

edit_note Notas: edición NTBT con estudio completo — BibliaTodo Bible Society

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