El Creador anuncia el destino de su pueblo
El nuevo oráculo comienza afirmando la autoridad de Jehová sobre el mundo y sobre la vida interior humana.
Explicación del versículo
«Profecía de la palabra de Jehová» introduce otra unidad solemne, como en 9:1. Esta vez se explicita que trata acerca de Israel. No se añade una fecha ni se identifica una situación militar con todos sus protagonistas. La interpretación debe comenzar por las acciones y promesas que el oráculo mismo describe.
Extender los cielos y poner los cimientos de la tierra son imágenes de creación y gobierno. El Señor que habla no es una deidad local que solo pueda actuar dentro de Jerusalén. Su autoridad alcanza el ámbito donde se reúnen las naciones y los recursos en los que ellas confían.
Formar el espíritu del ser humano añade la dimensión interior. La voluntad y la vida humanas tampoco quedan fuera de su acción. Esto prepara un capítulo que pasará de la defensa de Jerusalén al derramamiento de gracia y a un duelo profundo.
Zacarías 12:10 mostrará que la restauración necesita algo más que vencer una amenaza externa. El mismo Dios que protege puede mover a la comunidad a reconocer aquello que ha hecho y a suplicar misericordia. La declaración de creación fundamenta ambas dimensiones, sin confundir el espíritu humano creado con el Espíritu Santo ni atribuir autonomía divina a la interioridad de cada persona.