La orden de derramar las copas procede del templo
El juicio anunciado en el capítulo anterior comienza por un mandato dirigido a los siete mensajeros.
Explicación del versículo
Juan oye una voz fuerte que sale del templo. La procedencia de la orden mantiene la relación entre las plagas y la presencia de Dios: los ángeles no actúan como poderes independientes. El capítulo anterior había mostrado el santuario lleno de gloria y las copas entregadas a sus servidores. Ahora el mandato los envía a cumplir la misión recibida.
ἐκχέετε —ekchéete— significa «derramen». La imagen de verter el contenido de una copa hace visible la ejecución del juicio. El furor de Dios debe leerse desde la confesión de Apocalipsis 15:3–4: sus caminos son justos y verdaderos. No equivale a la hostilidad caprichosa con que las bestias persiguen a los santos.
La respuesta al mal no nace de los perseguidores
Apocalipsis 15:7–8 había situado las copas y el humo de la gloria en el ámbito celestial. La orden que ahora sale de allí anuncia que la historia no quedará definitivamente bajo la decisión de la bestia. Apocalipsis 6:10 expresó la pregunta de los testigos acerca del juicio de su sangre. Las copas forman parte de la respuesta del Señor, cuya autoridad es superior a la de sus agresores.
Aplicación editorial
Confía al Señor la causa de quienes sufren persecución y ayúdalos en lo que esté a tu alcance. Puedes pedir justicia al Padre por medio de Jesucristo sin atribuirte la autoridad para ejecutar su sentencia. La voz que ordena las copas procede del templo; tu responsabilidad es permanecer fiel y hacer el bien.