Apocalipsis 9 (NTBT) en línea gratis con notas de estudio

Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT)

Apocalipsis 9

La quinta trompeta: las langostas del abismo

1 El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que había caído del cielo a la tierra. Se le dio la llave del pozo del abismo.   N1

2 Abrió el pozo del abismo, y del pozo subió humo como el de un gran horno. El sol y el aire se oscurecieron por el humo del pozo.   N2

3 Del humo salieron langostas sobre la tierra, y se les dio poder como el que tienen los escorpiones de la tierra.   N3

4 Se les dijo que no dañaran la hierba de la tierra, ni ninguna planta verde, ni ningún árbol, sino solamente a las personas que no tuvieran el sello de Dios en la frente.   N4

5 No se les permitió matarlas, sino atormentarlas durante cinco meses. El tormento que causaban era como el de un escorpión cuando pica a una persona.   N5

6 En aquellos días las personas buscarán la muerte, pero de ningún modo la encontrarán; desearán morir, pero la muerte huye de ellas.   N6

7 Las langostas tenían un aspecto semejante al de caballos preparados para la guerra. Sobre sus cabezas había algo como coronas que parecían de oro, y sus rostros eran como rostros humanos.   N7

8 Tenían cabellos como de mujer, y sus dientes eran como los de leones.   N8

9 Tenían corazas como de hierro, y el ruido de sus alas era como el estruendo de carros de muchos caballos que corren a la batalla.   N9

10 Tienen colas semejantes a escorpiones y aguijones; en sus colas está su poder para dañar a las personas durante cinco meses.   N10

11 Tienen por rey sobre ellas al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego tiene por nombre Apolión.   N11

12 El primer ay ha pasado. Miren, después de estas cosas vienen todavía dos ayes.   N12

La sexta trompeta: los ángeles junto al Éufrates

13 El sexto ángel tocó la trompeta, y oí una voz que salía de los cuernos del altar de oro que está delante de Dios.   N13

14 Le decía al sexto ángel que tenía la trompeta: «Suelta a los cuatro ángeles que están atados junto al gran río Éufrates».   N14

15 Fueron soltados los cuatro ángeles que estaban preparados para aquella hora, día, mes y año, a fin de matar a la tercera parte de la humanidad.   N15

16 El número de las tropas de caballería era doscientos millones; oí su número.   N16

17 Así vi en la visión a los caballos y a sus jinetes: tenían corazas de color rojo fuego, azul oscuro y amarillo azufre. Las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones, y de sus bocas salen fuego, humo y azufre.   N17

18 La tercera parte de la humanidad murió por estas tres plagas: por el fuego, el humo y el azufre que salían de sus bocas.   N18

19 Porque el poder de los caballos está en sus bocas y en sus colas; sus colas son semejantes a serpientes, tienen cabezas y con ellas hacen daño.   N19

20 Los demás seres humanos, los que no murieron por estas plagas, tampoco se arrepintieron de las obras de sus manos para dejar de adorar a los demonios y a los ídolos de oro, plata, bronce, piedra y madera, que no pueden ver, ni oír, ni caminar.   N20

21 No se arrepintieron de sus asesinatos, ni de sus hechicerías, ni de su inmoralidad sexual, ni de sus robos.   N21

menu_book Notas de estudio de Apocalipsis 9

Edición NTBT con estudio completo — pasaje por pasaje. Esta es una sección aparte del texto bíblico.

Apocalipsis 9:1 north

La llave del abismo es una autoridad recibida

La quinta trompeta introduce una fuerza oscura que actúa bajo límites y no como un soberano rival de Dios.

Explicación del versículo

Al sonar la quinta trompeta, Juan ve una estrella que ya había caído del cielo a la tierra. Se le da la llave del pozo del abismo. A diferencia de una estrella descrita solo por su caída, esta recibe una llave y actuará abriendo: la visión la presenta como un agente personal. Sin embargo, no ofrece aquí su nombre ni permite identificarla con certeza solo por la imagen.

La llave es dada, no arrebatada al trono. El acceso al abismo queda sometido a una autoridad concedida dentro de la visión. Lo que saldrá de allí es aterrador, pero el relato no abandona el gobierno del Cordero que abrió los sellos. El pozo representa el acceso a una profundidad vinculada en otros pasajes con la reclusión de fuerzas malignas; no se ofrece como un lugar que el creyente deba explorar o invocar.

Una caída anterior y un acceso permitido

πεπτωκότα —peptōkóta— significa «que había caído», describiendo una condición anterior a lo que Juan observa. κλείς —kleís— es «llave». φρέαρ —phréar— designa un pozo o abertura profunda, y ἄβυσσος —ábyssos—, «abismo». La imagen expresa acceso restringido, sin proporcionar un plano físico del interior de la tierra.

El Salvador conserva la autoridad final

Lucas 8:30–31 muestra a los demonios rogando a Jesús que no los envíe al abismo. Apocalipsis 20:1–3 presenta una llave del abismo en una acción que limita a Satanás; la semejanza no identifica automáticamente a todos los agentes de ambas escenas. Apocalipsis 1:17–18 afirma la vida y la autoridad de Jesucristo frente a la Muerte y el Hades. La fe descansa en el Señor vivo y no en el conocimiento de los nombres de las fuerzas oscuras.

Aplicación editorial

Cuando una imagen de maldad te produzca temor, vuelve a la autoridad de Jesús. No necesitas buscar contacto con aquello que la Escritura presenta como oscuridad para comprender tu esperanza. Acude al Padre por el Salvador y pide al Espíritu Santo discernimiento conforme a su palabra. La fidelidad se vive escuchando a Cristo y sirviendo a quienes pone a tu cuidado.

Apocalipsis 9:2 north

El humo del abismo oscurece el sol y el aire

La apertura presenta una irrupción de oscuridad que prepara la salida de las langostas.

Explicación del versículo

El agente que recibió la llave abre el pozo, y sube un humo semejante al de un gran horno. El sol y el aire se oscurecen por ese humo. La descripción amplía la impresión de gravedad: lo que estaba retenido comienza a afectar el ámbito en que las personas viven y respiran. El relato preparará enseguida la aparición de seres que causan tormento.

El horno sirve como comparación de la densidad del humo, sin identificar el abismo con una instalación humana. El oscurecimiento enlaza con la oscuridad de la trompeta anterior, pero ahora tiene dentro de la visión una procedencia expresamente narrada. La imagen no enseña que cualquier humo o desastre que vemos sea una apertura del abismo. La oscuridad que Juan contempla continúa sujeta al permiso y a las restricciones que el capítulo irá mostrando.

Una abertura, humo y oscuridad

καπνός —kapnós— significa «humo». κάμινος —káminos— es «horno», y ἀήρ —aḗr—, «aire». La expresión «como el de un gran horno» comunica la magnitud del humo. El texto describe el aspecto de la visión y su efecto, sin explicar un proceso químico ni dar una ubicación terrestre para reconocerlo.

La oscuridad no puede sustituir la luz de Cristo

Apocalipsis 8:12 ya ha mostrado un oscurecimiento parcial de las lumbreras. Joel 2:1–2 emplea oscuridad y densas nubes para anunciar la gravedad del día del Señor. Juan 8:12 presenta a Jesús como la luz del mundo y promete luz de vida a quien lo sigue. Las conexiones conservan la seriedad de la advertencia y sitúan la respuesta del creyente en el Salvador, cuya palabra orienta frente al temor.

Aplicación editorial

Si una situación te parece dominada por la oscuridad, busca orientación en lo que Jesucristo ha enseñado. Puedes pedir ayuda, verificar lo que escuchas y evitar decisiones tomadas solo desde el miedo. El Padre nos recibe por su Hijo y el Espíritu Santo nos guía en la verdad. Esa confianza permite enfrentar un mal real sin atribuirle una autoridad sin límites.

Apocalipsis 9:3 north

Las langostas reciben un poder semejante al de los escorpiones

La visión combina dos imágenes de daño para mostrar una aflicción que excede una plaga agrícola ordinaria.

Explicación del versículo

Del humo salen langostas sobre la tierra y reciben poder como el de los escorpiones. La combinación sorprende: las langostas suelen devastar plantas, mientras el escorpión comunica la idea de una picadura dolorosa. El mandato siguiente confirmará que estas criaturas no dañarán la vegetación, sino a determinadas personas. Sus características deben leerse dentro de la visión y no como una descripción normal de insectos.

El poder les es concedido. La procedencia del abismo y la descripción posterior presentan fuerzas destructoras, pero su acción no se vuelve ilimitada. La repetición del permiso impide considerarlas dueñas del destino humano. El Cordero que abrió los sellos conserva su autoridad, y el capítulo mostrará qué no pueden hacer, a quiénes no pueden dañar y por cuánto tiempo se permite la aflicción.

La imagen de las langostas y el escorpión

ἀκρίδες —akrídes— significa «langostas». σκορπίοι —skorpíoi— son «escorpiones». ἐξουσία —exousía— expresa «poder», «autoridad». El parecido señala la capacidad de causar dolor; no afirma que las langostas sean escorpiones comunes ni proporciona un código para nombrar armamento moderno.

La plaga y el dominio del Salvador

Éxodo 10:12–15 muestra la devastación de las langostas sobre la vegetación de Egipto. Apocalipsis 9:4–5 distinguirá a estas langostas por sus destinatarios y por el límite de su acción. Colosenses 1:13–14 atribuye al Padre la liberación del dominio de las tinieblas y el traslado al reino de su Hijo, en quien hay redención y perdón. La gravedad de la imagen no cancela la suficiencia de Jesucristo como Salvador.

Aplicación editorial

No reduzcas la maldad a algo trivial, pero tampoco permitas que una imagen de terror determine tu relación con Dios. Puedes acudir al Padre por Jesús y pedir al Espíritu Santo una fe firme y sobria. Si alguien está asustado por estas escenas, acompáñalo a leer su contexto y a reconocer los límites que el Señor mantiene sobre las fuerzas destructoras.

Apocalipsis 9:4 north

El sello de Dios distingue a los que le pertenecen

Las langostas reciben una prohibición concreta y no pueden decidir por sí mismas el alcance de su daño.

Explicación del versículo

Se ordena a las langostas no dañar la hierba, ninguna planta verde ni los árboles. Su acción se dirige solamente a las personas que no tienen el sello de Dios en la frente. Esta prohibición confirma que la plaga no sigue el comportamiento de langostas ordinarias y enlaza de forma expresa con el sellado de los siervos en el capítulo 7.

La protección corresponde a ese daño concreto dentro de la visión. No debe ampliarse a una promesa de que los creyentes jamás sufrirán enfermedad, persecución o muerte. El libro ya ha mostrado testigos asesinados. La distinción afirma que Dios reconoce a los suyos y que las fuerzas del abismo no pueden borrar esa pertenencia. La señal no es una obra que compre protección, sino la marca de una relación que procede de la iniciativa divina.

La prohibición y la frente sellada

μὴ ἀδικήσουσιν —mḕ adikḗsousin— expresa que «no dañen». σφραγίς —sphragís— significa «sello», y μέτωπον —métōpon—, «frente». La condición sobre el sello delimita quiénes quedan a salvo de esta aflicción. Su fuerza está en la autoridad de Dios, no en un objeto protector que los lectores deban fabricar.

La seguridad de los siervos descansa en el Señor

Apocalipsis 7:2–3 presenta el sello del Dios vivo y la orden de marcar a sus siervos antes del daño. Efesios 1:13–14 relaciona la pertenencia de quienes creen en Cristo con el sello del Espíritu Santo. 2 Timoteo 2:19 afirma que el Señor conoce a los suyos y llama a apartarse de la maldad. Juan 10:27–29 sitúa la seguridad de las ovejas en Jesús y en el Padre. La confianza y la obediencia nacen de esa gracia.

Aplicación editorial

Descansa en Jesucristo y vive de acuerdo con la pertenencia que has recibido. No interpretes cada aflicción como prueba de que el Padre te ha abandonado ni busques una señal secreta para sustituir la fe. Escucha al Salvador y permanece en comunión con su pueblo. Pide al Espíritu Santo firmeza para rechazar el mal y ayudar a quienes están sufriendo.

Apocalipsis 9:5 north

El tormento tiene una duración y un alcance restringidos

Las langostas pueden causar dolor durante cinco meses, pero no reciben permiso para matar.

Explicación del versículo

A las langostas se les permite atormentar durante cinco meses a las personas señaladas, pero no matarlas. El dolor se compara con la picadura de un escorpión. La restricción no vuelve leve la aflicción: el versículo siguiente mostrará una desesperación extrema. Sin embargo, establece que el poder de estos agentes no determina libremente todo lo que sucede a sus víctimas.

Los cinco meses presentan un período definido dentro de la visión. El texto no proporciona aquí una equivalencia para convertirlos en años o para fijar su inicio en un acontecimiento moderno. Lo decisivo es que el tormento no se anuncia como ilimitado ni se confunde con la muerte que traerá la trompeta siguiente. El relato diferencia los juicios y mantiene al lector atento a las restricciones dadas bajo el gobierno del Señor.

Atormentar y no matar

βασανίζω —basanízō— significa «atormentar», causar un sufrimiento intenso. μῆνας πέντε —mênas pénte— es «cinco meses». ἀποκτείνω —apokteínō— significa «matar», acción expresamente excluida en esta parte de la visión. La comparación con el escorpión explica el carácter doloroso del daño sin transformar a los seres descritos en animales ordinarios.

La esperanza se apoya en el Salvador y no en la duración del dolor

Apocalipsis 9:10 volverá a señalar el límite de cinco meses, mientras Apocalipsis 9:15 distinguirá la mortandad de la sexta trompeta. Apocalipsis 1:17–18 presenta a Jesús como el que vive para siempre y tiene autoridad frente a la muerte. Juan 16:33 llama a sus discípulos a confiar en él aun en la aflicción. La fe no necesita negar el dolor para reconocer que Jesucristo conserva la última palabra.

Aplicación editorial

Al leer una escena de sufrimiento intenso, conserva la mirada en el Señor y evita usarla para asustar a una persona vulnerable. Si atraviesas una aflicción, busca apoyo y presenta al Padre lo que estás viviendo. Jesucristo conoce nuestra fragilidad y su Espíritu nos ayuda a perseverar. La esperanza cristiana se funda en su victoria y en la vida que promete.

Apocalipsis 9:6 north

La desesperación revela la gravedad del tormento

La muerte deseada como escape no llega a las personas que sufren esta aflicción.

Explicación del versículo

Durante aquellos días, las personas buscarán la muerte y no la encontrarán; desearán morir, pero la muerte huye de ellas. La personificación intensifica el carácter del juicio: aquello que suelen temer ahora parece una salida, y esa salida no está a su disposición. El versículo desarrolla la prohibición de matar que se dio a las langostas y hace sentir la profundidad del sufrimiento.

El texto narra la condición de los afectados dentro de esta visión. No celebra su desesperación ni presenta el deseo de morir como una respuesta que deba imitarse. Tampoco permite identificar a toda persona angustiada con estos destinatarios del juicio. El lenguaje bíblico puede expresar dolor extremo en situaciones diferentes. La lectura debe mantener esa distinción y conducir hacia la esperanza que ofrece Jesucristo.

La muerte que huye

ζητήσουσιν —zētḗsousin— significa «buscarán». ἐπιθυμήσουσιν —epithymḗsousin— es «desearán intensamente». φεύγει —pheúgei— significa «huye». La muerte recibe un verbo de movimiento para mostrar que el escape deseado se les niega. La imagen no explica un mecanismo biológico ni ofrece una enseñanza sobre cómo intentar producir la muerte.

El sufrimiento se escucha a la luz de la victoria de Jesús

Job 3:20–22 muestra a Job expresando un dolor que llega a desear la muerte; su situación no debe confundirse con esta plaga. Hebreos 2:14–15 presenta a Jesús compartiendo nuestra humanidad y venciendo mediante su muerte el poder que mantenía a las personas en temor. 1 Corintios 15:54–57 proclama la victoria sobre la muerte que Dios da por medio de Jesucristo. El evangelio dirige al afligido hacia el Salvador, no hacia el abandono de la vida.

Aplicación editorial

Si el sufrimiento se vuelve abrumador, no lo atravieses en aislamiento: habla con alguien de confianza y busca ayuda adecuada. Puedes llevar al Padre una oración honesta, aun sin encontrar palabras ordenadas. Jesús no desprecia al que está herido, y el Espíritu Santo nos ayuda en la debilidad. Acompaña con atención y ternura a quien necesita ser escuchado.

Apocalipsis 9:7 north

Las langostas aparecen como un ejército preparado para la guerra

Los caballos, las coronas y los rostros humanos forman una imagen de poder amenazante que permanece descrita por comparaciones.

Explicación del versículo

Las langostas tienen aspecto de caballos preparados para la guerra. Sobre sus cabezas hay algo como coronas que parecen de oro, y sus rostros son como rostros humanos. La acumulación de rasgos presenta una fuerza organizada y aterradora. Estas criaturas no deben leerse como una especie natural cuya anatomía el lector pueda completar mediante observaciones ordinarias.

La descripción insiste en la semejanza. Juan no afirma simplemente que las coronas sean de oro ni identifica los rostros con personas de una nación. El aspecto de victoria y de poder no convierte a estos agentes en salvadores ni en autoridades dignas de adoración. El relato ya ha establecido que reciben permiso y obedecen límites. El contraste con la dignidad del Cordero permite reconocer que una apariencia impresionante no equivale a la autoridad divina de Jesucristo.

Aspecto y semejanza

ὁμοιώματα —homoiṓmata— significa «aspectos», «formas semejantes». ὅμοια —hómoia— es «semejantes». Las coronas son ὅμοιοι χρυσῷ —hómoioi chrysōi—, «parecidas al oro». Estas expresiones preservan la distancia entre la imagen vista y los objetos cotidianos empleados para describirla.

La fuerza de la visión se entiende desde su contexto bíblico

Joel 2:4–5 compara una fuerza devastadora con caballos y con el estruendo de carros. Apocalipsis 9:3–5 explica el poder concedido a estas langostas y sus restricciones. Apocalipsis 5:5–9 sitúa la verdadera dignidad del Mesías en el Cordero que ha vencido y rescatado con su sangre. La imagen de guerra no debe ocupar el lugar de esa revelación decisiva del Salvador.

Aplicación editorial

Examina las apariencias de grandeza a la luz de Jesucristo. Puedes reconocer que algo causa temor o impresiona sin concederle tu lealtad espiritual. Acude al Padre por el Hijo que dio su vida y escucha su palabra. Pide al Espíritu Santo discernimiento para distinguir una exhibición de poder de aquello que corresponde a la verdad y al amor del Señor.

Apocalipsis 9:8 north

Los cabellos y los dientes completan una figura amenazante

La visión combina rasgos humanos y animales para comunicar el carácter extraordinario de las langostas.

Explicación del versículo

Juan describe cabellos como de mujer y dientes como de león. Los rasgos se añaden a los caballos, las coronas y los rostros del versículo anterior. Su combinación acentúa que se trata de criaturas vistas en una revelación simbólica. Los dientes de león comunican una capacidad feroz de dañar, dentro de una descripción que ya anuncia guerra y tormento.

Los cabellos se comparan con los de una mujer como un detalle de apariencia. El texto no presenta por eso a las mujeres como origen del mal ni explica una doctrina sobre su conducta. Tampoco da una identidad étnica a los seres. Estas comparaciones comunican una amenaza; no son una acusación contra personas que Juan no nombra. El centro del capítulo seguirá siendo el juicio y la necesidad de responder al Señor.

Dos comparaciones visibles

τρίχες —tríches— significa «cabellos». ὀδόντες —odóntes— son «dientes», y λεόντων —leóntōn— significa «de leones». La repetición de «como» orienta la lectura hacia semejanzas de la visión. La fiereza no debe confundirse con la victoria salvadora del León de Judá, que el libro revela como el Cordero sacrificado.

El lenguaje de depredación no define al Salvador

Joel 1:6–7 describe una plaga con dientes de león y efectos devastadores sobre la tierra. Apocalipsis 5:5–6 presenta al León de Judá bajo la figura del Cordero vivo que fue sacrificado. 1 Pedro 5:8–10 usa el león para describir la amenaza del adversario y llama a permanecer firmes en la gracia de Dios en Cristo. El contexto determina la función de cada imagen; un mismo animal no lleva siempre el mismo significado espiritual.

Aplicación editorial

Lee con atención antes de convertir una imagen en un juicio sobre otras personas. Puedes rechazar el mal sin repetir prejuicios de género o de procedencia. El Padre nos llama a la verdad mediante Jesucristo, cuyo sacrificio revela su amor. Pide al Espíritu Santo firmeza frente a la amenaza y humildad para corregir una interpretación que exceda lo escrito.

Apocalipsis 9:9 north

Las corazas y el estruendo de las alas refuerzan la amenaza de guerra

La visión describe una fuerza que parece protegida y avanza con un ruido abrumador.

Explicación del versículo

Las langostas tienen corazas como de hierro y sus alas suenan como carros de muchos caballos que corren a la batalla. La imagen reúne defensa y avance. La dureza aparente de las corazas y la magnitud del ruido hacen sentir que las personas no están ante una plaga ordinaria fácil de contener. Juan comunica el impacto de lo que contempla mediante comparaciones conocidas.

La descripción no identifica un material industrial moderno ni convierte el sonido en prueba de una máquina determinada. «Como» conserva el carácter comparativo. La fuerza que parece irresistible sigue siendo la misma que recibió restricciones sobre sus destinatarios, su duración y su capacidad de matar. El creyente debe reconocer esa relación para que la descripción del mal no desplace la autoridad del Cordero.

Coraza, hierro y alas

θώρακες —thṓrakes— significa «corazas», protecciones para el pecho. σιδηροῦς —sidēroûs— es «de hierro», dentro de la comparación de las corazas. πτέρυγες —ptéryges— son «alas», y ἅρματα —hármata—, «carros». El ruido expresa la irrupción de una fuerza de guerra, sin dar nombres de armas o unidades militares ajenas al relato.

La amenaza no elimina la firmeza que Cristo da

Joel 2:4–5 relaciona caballos y carros con el estruendo de una fuerza devastadora. Apocalipsis 9:4–5 fija los límites que estas criaturas deben obedecer. Efesios 6:10–13 llama a fortalecerse en el Señor y a permanecer firmes frente a las fuerzas espirituales del mal. La respuesta del pueblo de Jesús no consiste en imitar las armas de la visión, sino en depender de su poder y vivir en la verdad que ha recibido.

Aplicación editorial

Cuando una amenaza parezca invulnerable, evita medir la autoridad de Cristo por el ruido que produce el mal. Puedes buscar protección adecuada y permanecer fiel en tus responsabilidades. Acude al Padre por el Salvador y pide al Espíritu Santo discernimiento y fortaleza. Su gracia permite resistir la mentira y el temor sin adoptar la crueldad de aquello que rechazas.

Apocalipsis 9:10 north

El poder de dañar queda localizado y limitado

Las colas semejantes a las de escorpiones explican el tormento sin ampliar el permiso recibido por las langostas.

Explicación del versículo

Las langostas tienen colas semejantes a escorpiones y aguijones. En esas colas está su poder de causar daño durante cinco meses. La descripción vuelve al rasgo que había introducido su poder en el versículo 3 y al límite temporal del versículo 5. Después de las corazas y del estruendo, el lector recibe de nuevo una delimitación concreta de lo que pueden hacer.

La repetición evita que la impresión de fuerza se convierta en una idea de autoridad ilimitada. Estos agentes causan un tormento real dentro de la visión, pero no poseen por sí mismos el gobierno del tiempo ni de la vida. Sus rasgos combinados expresan amenaza y dolor; no se proporcionan para que los creyentes intenten ejercer un poder semejante sobre otros. La atención del pueblo permanece en el Señor que conoce a sus siervos.

Aguijones y capacidad de causar daño

οὐραί —ouraí— significa «colas». κέντρα —kéntra— son «aguijones». ἀδικῆσαι —adikêsai— significa aquí «dañar». La «autoridad» se refiere a esa capacidad concedida y restringida. El presente «tienen» mantiene ante Juan la descripción de los seres de la visión; no declara que un fenómeno moderno esté ocurriendo en el momento de cada lector.

La autoridad final pertenece a Jesucristo

Apocalipsis 9:3–5 reúne el poder semejante al de los escorpiones, los destinatarios y la prohibición de matar. Lucas 10:17–20 presenta a los discípulos reconociendo la autoridad del nombre de Jesús frente al mal y los dirige a alegrarse en su pertenencia al cielo. Colosenses 2:13–15 vincula el perdón y la victoria sobre los poderes con la cruz de Cristo. La seguridad del creyente está en el Salvador, no en una fascinación por la capacidad de las fuerzas destructoras.

Aplicación editorial

Da más atención a tu relación con Jesús que a los detalles que podrían alimentar temor o curiosidad por el mal. Puedes estudiar la visión con seriedad y, a la vez, descansar en la gracia del Padre. Pide al Espíritu Santo que te ayude a rechazar prácticas que dañan a otros y a vivir con gratitud por el perdón recibido en Cristo.

Apocalipsis 9:11 north

Abadón y Apolión expresan el carácter destructor de su rey

Las langostas tienen un dirigente relacionado con el abismo y cuyo nombre corresponde a su acción.

Explicación del versículo

El rey de las langostas es llamado ángel del abismo. Juan da su nombre en hebreo y en griego: Abadón y Apolión. No se presentan dos reyes distintos; las dos formas señalan una misma figura y destacan su relación con la destrucción. La plaga tiene una dirección personal dentro de la visión, a diferencia de un enjambre natural sin rey.

El pasaje no identifica expresamente a este ángel como Satanás ni da una biografía que permita reconstruir su historia. Lo nombra por su relación con el abismo y con el daño que encabeza. Aunque recibe el título de rey sobre las langostas, no ocupa el lugar del Rey de reyes. Sus fuerzas han recibido un permiso limitado, y su poder destructor no puede convertirse en una razón para rendirle culto o buscar su ayuda.

Destrucción y Destructor

Ἀβαδδών —Abaddṓn— transcribe el nombre hebreo relacionado con «destrucción» o «lugar de destrucción». Ἀπολλύων —Apollýōn— significa «Destructor». El segundo nombre hace explícito para el lector griego el carácter de la figura. La función de ambos nombres es interpretar la visión, no proporcionar una fórmula de invocación.

El Destructor no tiene la dignidad del Salvador

Proverbios 30:27 observa que las langostas naturales no tienen rey, lo que acentúa el carácter extraordinario de esta escena. Job 26:6 relaciona Abadón con el ámbito de la muerte expuesto ante Dios. 1 Juan 3:8 afirma que el Hijo de Dios se manifestó para destruir las obras del diablo. Apocalipsis 19:16 da a Jesús el título de Rey de reyes y Señor de señores. La esperanza pertenece a quien vence el mal y salva, no a quien encabeza la destrucción.

Aplicación editorial

No necesitas conocer o pronunciar nombres de poderes oscuros para estar protegido por Dios. Acude al Padre por Jesucristo, que ha dado su vida y ha vencido. Puedes renunciar a prácticas de invocación y buscar apoyo en la comunidad de fe. Pide al Espíritu Santo una confianza fundada en la palabra y una vida que refleje el cuidado del Salvador.

Apocalipsis 9:12 north

El primer ay termina, pero la advertencia todavía continúa

La frase de transición ayuda a distinguir la quinta trompeta de las dos que aún faltan.

Explicación del versículo

El relato anuncia que el primer ay ha pasado y que todavía vienen dos después de él. La referencia corresponde al triple anuncio del águila al final del capítulo 8. La quinta trompeta y sus langostas forman el primer ay; la sexta comenzará enseguida. La frase organiza lo que Juan ha contemplado y prepara al lector para una nueva escena de juicio.

«Ha pasado» marca el cierre de esta parte de la visión. No permite afirmar por sí solo que un acontecimiento histórico elegido por nosotros ya cumplió la quinta trompeta. Tampoco invita a considerar pequeño lo que sigue. La advertencia continúa, pero permanece dentro del propósito revelado por el Cordero. El libro llevará esa expectativa hasta la proclamación de su reino, sin abandonar el llamado a perseverar y a responder a Dios.

Un ay concluido y dos pendientes

οὐαί —ouaí— significa «ay», expresión de desgracia y advertencia. ἀπῆλθεν —apêlthen— es «pasó», «se fue». ἔτι δύο —éti dýo— significa «todavía dos». La combinación mantiene a la vez la delimitación de una escena y la continuidad del anuncio.

La serie conserva como horizonte el reino del Señor

Apocalipsis 8:13 relaciona los tres ayes con las tres últimas trompetas. Apocalipsis 11:14 anunciará el fin del segundo ay y la cercanía del tercero. Apocalipsis 11:15 proclamará el reino de nuestro Señor y de su Cristo al sonar la séptima trompeta. Apocalipsis 1:5–6 vincula la gloria de Jesús con su amor y con la liberación realizada por su sangre. El juicio no desplaza la identidad del Salvador en quien se funda la esperanza.

Aplicación editorial

No leas una pausa en la advertencia como una razón para posponer lo que Dios te ha llamado a corregir. Puedes responder hoy al evangelio, buscar reconciliación y perseverar en el bien. El Padre te llama mediante Jesucristo, y el Espíritu Santo guía esa respuesta conforme a su palabra. La expectativa del reino fortalece una fidelidad concreta en el presente.

Apocalipsis 9:13 north

Una voz desde el altar introduce la sexta trompeta

La nueva orden procede del ámbito de la presencia de Dios, donde antes fueron presentadas las oraciones.

Explicación del versículo

Cuando el sexto ángel toca la trompeta, Juan oye una voz que sale de los cuernos del altar de oro delante de Dios. La referencia al altar retoma una imagen conocida: allí se había ofrecido incienso con las oraciones de los santos. La visión mantiene unidos el gobierno divino, la atención al clamor de su pueblo y la manifestación de la justicia.

No se identifica por nombre al que habla. El énfasis está en el lugar desde el que se da la orden y en que el altar permanece delante de Dios. El sonido no procede de una fuerza que haya ocupado el trono o decidido por sí misma la historia. La voz dirigirá al ángel de la trompeta para liberar a cuatro ángeles retenidos. El avance del juicio sigue respondiendo a una autoridad que el relato sitúa en la presencia del Señor.

Los cuernos del altar

κέρατα —kérata— significa «cuernos», aquí las prolongaciones que forman parte del altar. θυσιαστήριον χρυσοῦν —thysiastḗrion chrysoûn— es «altar de oro». El contexto determina que se trata de elementos del altar, no de trompetas nuevas o de un animal. La voz enlaza la escena de adoración con la orden de juicio que sigue.

El clamor de los testigos permanece ante Dios

Éxodo 30:1–3 describe el altar del incienso y sus cuernos recubiertos de oro. Apocalipsis 8:3–5 presenta las oraciones, el incienso y el fuego que sale del ámbito del altar hacia la tierra. Apocalipsis 6:9–10 muestra a los testigos pidiendo justicia. Juan 5:22–23 afirma la autoridad judicial del Hijo y el honor que le corresponde. Estas relaciones mantienen la confianza en el Señor que escucha y cumple su propósito mediante Jesucristo.

Aplicación editorial

Cuando pidas justicia, recuerda que tu causa puede presentarse al Padre mediante Jesús. No necesitas atribuir a una voz interior o a un mensaje humano la autoridad de esta visión. Escucha la Escritura y actúa con verdad dentro de tus responsabilidades. Pide al Espíritu Santo perseverancia para orar y compasión para ayudar a quienes siguen esperando reparación.

Apocalipsis 9:14 north

Los ángeles junto al Éufrates solo actúan cuando son soltados

La orden de liberarlos muestra una fuerza retenida que no puede decidir por sí misma el momento de su acción.

Explicación del versículo

La voz manda al sexto ángel soltar a cuatro ángeles que están atados junto al gran río Éufrates. Su atadura presenta una restricción previa. El juicio que seguirá no surge de una capacidad autónoma para romper el límite; requiere la orden que Juan acaba de oír desde el altar delante de Dios.

Estos cuatro ángeles no deben confundirse automáticamente con los cuatro que retenían los vientos en el capítulo 7: aquellos estaban de pie y sujetaban, mientras estos están atados y serán liberados. El Éufrates es un río real con un lugar importante en la historia bíblica de fronteras e invasiones. Su mención aporta ese trasfondo, pero el texto no identifica aquí a los ángeles con gobiernos modernos ni da nombres de pueblos que los creyentes deban tratar como enemigos.

Soltar a los que permanecían atados

λῦσον —lŷson— significa «suelta», «libera». δεδεμένους —dedeménous— es «atados», una condición que se mantiene hasta la orden. Εὐφράτης —Euphrátēs— es «Éufrates». La referencia al río sitúa la imagen, pero no explica por sí sola toda su relación con acontecimientos históricos futuros.

Las fuerzas de la visión siguen bajo la autoridad del Señor

Génesis 15:18 nombra el Éufrates en la promesa territorial a Abraham. Isaías 8:7–8 utiliza las aguas del río y al rey de Asiria como imagen de una invasión; ilumina el trasfondo sin identificar esta escena con aquella. Apocalipsis 7:1–3 permite distinguir a los ángeles que retienen los vientos. Apocalipsis 5:7–9 recuerda que el propósito revelado está en manos del Cordero digno por su victoria y su sangre.

Aplicación editorial

Estudia la historia bíblica sin convertir sus lugares en una autorización para odiar a poblaciones actuales. El Padre llama a personas de todos los pueblos por medio de Jesucristo. Puedes orar por la paz, buscar información responsable y conservar una conducta justa. Pide al Espíritu Santo que tu atención al futuro fortalezca la fidelidad al Salvador y el amor al prójimo.

Apocalipsis 9:15 north

La liberación ocurre en el momento determinado

La hora, el día, el mes y el año expresan precisión dentro del propósito divino, no una duración que debamos sumar.

Explicación del versículo

Los cuatro ángeles son soltados. Estaban preparados para aquella hora, día, mes y año, a fin de matar a la tercera parte de la humanidad. La acumulación de referencias temporales subraya que el momento no queda a decisión de esos agentes. La restricción de su atadura termina dentro del propósito que la visión ha situado ante Dios.

El lenguaje señala una cita determinada, no la suma de una hora, un día, un mes y un año para construir un período cifrado. El versículo no revela al lector la fecha de ese momento. La mortandad distingue esta trompeta del tormento anterior, en el que se prohibía matar. El alcance vuelve a ser una tercera parte: un daño enorme y definido que hace seria la advertencia y prepara el examen de quienes sobreviven.

Preparados para aquella hora

ἡτοιμασμένοι —hētoimasménoi— significa «preparados», «dispuestos». La expresión εἰς τὴν ὥραν —eis tḕn hṓran— es «para la hora», seguida por día, mes y año. El conjunto destaca el momento fijado. La liberación no convierte a los ángeles en autores del calendario ni permite al lector reemplazar lo no revelado por una fecha propia.

La advertencia llama a responder al Señor

Apocalipsis 9:5 permite observar la diferencia con el juicio que no debía matar. Apocalipsis 9:18–21 mostrará la mortandad y la falta de arrepentimiento de los sobrevivientes. Mateo 24:36 recuerda el límite del conocimiento humano sobre el día y la hora, y Romanos 2:4–5 llama a recibir la bondad de Dios como invitación al arrepentimiento, sin despreciar su juicio. La respuesta adecuada es volver a Jesucristo y permanecer en su gracia.

Aplicación editorial

No esperes descifrar una fecha para atender lo que Dios ya te ha mostrado. Puedes confesar un pecado, buscar reconciliación y responder al evangelio hoy. El Padre nos recibe mediante Jesús y su perdón produce una vida que abandona el mal. Pide al Espíritu Santo una esperanza sobria que no dependa de calendarios que la Escritura no revela.

Apocalipsis 9:16 north

Juan oye el número de un ejército inmenso

Los doscientos millones de la visión anuncian una magnitud abrumadora antes de describir sus caballos y jinetes.

Explicación del versículo

Juan oye que las tropas de caballería suman doscientos millones. La repetición «oí su número» aclara cómo conoce la cifra: no afirma haber contado cada jinete. Después describirá lo que vio, con caballos que tienen rasgos extraordinarios y producen las plagas. La cifra y la imagen deben mantenerse juntas dentro de su testimonio.

El número comunica la inmensidad de la fuerza que aparece tras la liberación de los cuatro ángeles. Su magnitud no basta para identificarla con una población o alianza militar actual. Tampoco vuelve innecesaria la descripción que sigue. La visión muestra un poder que sobrepasa los recursos ordinarios del observador, mientras conserva el alcance y el momento ya establecidos. El gobierno final continúa perteneciendo al Señor y al Cordero, no a la cantidad de tropas.

La expresión numérica

δισμυριάδες μυριάδων —dismyriádes myriádōn— expresa «dos miríadas de miríadas»: dos veces diez mil por diez mil, es decir, doscientos millones. ἱππικόν —hippikón— designa la caballería. La conversión hace comprensible la cifra antigua sin transformarla en un censo moderno que el texto no proporciona.

Las cifras se leen desde el señorío de Jesucristo

Apocalipsis 7:4 también distingue un número que Juan oye dentro de la visión. Apocalipsis 9:17–19 describirá la forma y el poder de esta caballería. Salmos 33:16–18 advierte que la grandeza de un ejército no garantiza la salvación y dirige la esperanza hacia el Señor. Apocalipsis 19:11–16 mostrará la autoridad del Rey de reyes. La fe cristiana no mide la dignidad de Jesús por la superioridad numérica de una fuerza humana.

Aplicación editorial

Cuando las cifras de un poder o de una amenaza te abrumen, evita convertirlas en la medida de lo que Dios puede hacer. Puedes evaluar riesgos reales sin atribuir a una estadística la autoridad de una profecía cumplida. Confía en el Padre por Jesucristo y pide al Espíritu Santo discernimiento. Su gracia sostiene una fidelidad que no depende de pertenecer al grupo más numeroso.

Apocalipsis 9:17 north

Los caballos de la visión presentan una fuerza de fuego y destrucción

Los colores, las cabezas de león y lo que sale de sus bocas preparan la explicación de las tres plagas.

Explicación del versículo

Juan describe expresamente lo que vio «en la visión»: caballos y jinetes con corazas de tonos de fuego, azul oscuro y azufre. Las cabezas de los caballos parecen de leones, y de sus bocas salen fuego, humo y azufre. La combinación hace imposible reducir la descripción a una caballería ordinaria sin atender a su carácter extraordinario.

Los colores anticipan la amenaza que sale de las bocas. Los leones comunican fiereza y capacidad de destruir. La visión no da los nombres de los jinetes ni los identifica como ciudadanos de una nación. Tampoco ofrece un diseño técnico de armas que deba compararse con una máquina moderna. El versículo siguiente explicará cuáles son las plagas y su efecto; esa explicación tiene prioridad sobre cualquier equivalencia que el lector proponga.

La visión y los colores

ὅρασις —hórasis— significa «visión». πύρινος —pýrinos— es «de fuego», «color de fuego»; ὑακίνθινος —hyakínthinos— expresa un color azulado, y θειώδης —theiṓdēs—, «semejante al azufre». θεῖον —theîon— es «azufre». Las palabras hacen visible el aspecto de la amenaza y enlazan con la destrucción que se narrará.

El lenguaje de juicio se lee bajo el señorío de Cristo

Joel 1:6 emplea dientes de león para describir una fuerza devastadora. Isaías 30:30–33 reúne fuego y azufre en una escena de juicio divino sobre Asiria. Apocalipsis 9:18 explicará el resultado de los tres elementos que salen de las bocas. Apocalipsis 19:11–16 presenta al verdadero Rey de reyes, Jesucristo, cuya autoridad no depende de esta caballería. Las imágenes de destrucción no ocupan el lugar del Salvador que ha rescatado a su pueblo.

Aplicación editorial

No dejes que la intensidad de una imagen te aparte de escuchar lo que el texto afirma. Puedes reconocer su advertencia y conservar a Jesucristo como fundamento de esperanza. Acude al Padre por su Hijo y pide al Espíritu Santo discernimiento. La fe sobria no necesita transformar cada avance militar en una certeza sobre el cumplimiento de la visión.

Apocalipsis 9:18 north

Las tres plagas producen una mortandad de enorme alcance

Fuego, humo y azufre explican el efecto de la sexta trompeta sobre la tercera parte de la humanidad.

Explicación del versículo

La tercera parte de los seres humanos muere por el fuego, el humo y el azufre que salen de las bocas de los caballos. Juan identifica estos elementos como tres plagas. La explicación vuelve sobre la finalidad de la liberación de los cuatro ángeles y hace explícito que la escena afecta vidas humanas, no solo paisajes o recursos.

La proporción expresa un alcance gravísimo y al mismo tiempo limitado. El juicio no es todavía descrito como el fin de todos los habitantes. Esa distinción prepara la reacción de los sobrevivientes, quienes no se arrepentirán. La mortalidad no funciona como una curiosidad estadística: hace seria la advertencia de que la vida humana es vulnerable y de que recibir más tiempo no equivale por sí solo a haber respondido a Dios.

Plaga y muerte

πληγαί —plēgaí— significa «golpes», «plagas». ἀπεκτάνθησαν —apektánthēsan— es «fueron muertos». τὸ τρίτον τῶν ἀνθρώπων —tò tríton tôn anthrṓpōn— significa «la tercera parte de los seres humanos». La formulación conserva la dimensión personal del daño y no permite tratar a las víctimas como una simple pieza de un cálculo.

La advertencia llama a recibir la vida en el Salvador

Apocalipsis 9:15 ha señalado el momento y el alcance del juicio. Apocalipsis 9:20–21 mostrará que los restantes no abandonan su maldad. Lucas 13:1–5 dirige al oyente de noticias de muerte hacia su propia necesidad de arrepentimiento, sin afirmar que las víctimas fueran más culpables. Romanos 6:23 contrapone la paga del pecado con el don de vida eterna en Jesucristo. La respuesta adecuada se vuelve hacia la gracia del Salvador y no hacia una condena presuntuosa de otros.

Aplicación editorial

Deja que la fragilidad de la vida despierte una respuesta sincera ante el Padre. Puedes confesar lo que necesitas abandonar y recibir la gracia de Jesús sin esperar otra advertencia. Al mismo tiempo, acompaña a quienes han perdido a alguien y trata su dolor con respeto. Pide al Espíritu Santo una vida de fe que valore a cada persona y no haga del sufrimiento un espectáculo.

Apocalipsis 9:19 north

Las bocas y las colas muestran una capacidad múltiple de hacer daño

La visión completa la amenaza de los caballos sin convertir sus rasgos en un inventario de armas humanas.

Explicación del versículo

El poder de los caballos está en sus bocas y en sus colas. Las colas son semejantes a serpientes, tienen cabezas y con ellas dañan. El versículo explica que la amenaza no termina en el fuego, el humo y el azufre. La figura está concebida como una fuerza destructora por distintos extremos, lo que intensifica la impresión de peligro.

La explicación debe mantenerse vinculada con lo que Juan ve. No dice que las bocas representen aquí discursos concretos ni que cada serpiente sea una persona identificable. Tampoco equipara estas colas con las de las langostas: allí se comparaban con escorpiones y se limitaban a atormentar; esta escena pertenece a una trompeta cuya mortandad ya ha sido declarada. La semejanza de algunos rasgos no elimina las diferencias entre los juicios.

Boca, cola y serpiente

στόμα —stóma— significa «boca». οὐραί —ouraí— son «colas», y ὄφεις —ópheis—, «serpientes». ἀδικοῦσιν —adikoûsin— significa aquí «hacen daño». El texto explica la función de esos rasgos de forma directa; no hace falta atribuirles identidades adicionales para reconocer su amenaza.

El poder de destruir no es la autoridad definitiva

Apocalipsis 9:17–18 describe las bocas y las tres plagas que producen. Apocalipsis 9:10 permite distinguir las colas de las langostas y su límite temporal. Colosenses 2:13–15 presenta el perdón y la victoria de Cristo sobre los poderes mediante su cruz. Apocalipsis 1:17–18 afirma la vida permanente del Salvador y su autoridad frente a la muerte. Las fuerzas destructoras no pueden ocupar el lugar de quien rescata y conserva a su pueblo.

Aplicación editorial

Ante una amenaza que parece venir de varios lados, busca protección responsable y evita responder haciendo daño a otros. Puedes reconocer tu temor ante el Padre y descansar en la victoria de Jesucristo. Su Espíritu nos ayuda a perseverar en la verdad y en el amor. La esperanza del creyente no depende de dominar cada detalle de una fuerza oscura, sino de pertenecer al Salvador.

Apocalipsis 9:20 north

Los sobrevivientes siguen adorando lo que no puede darles vida

El juicio revela una resistencia que no se resuelve simplemente por haber atravesado una calamidad.

Explicación del versículo

Los que no murieron por las plagas tampoco se arrepienten de las obras de sus manos. Continúan adorando demonios e ídolos fabricados con oro, plata, bronce, piedra y madera. El pasaje dirige la atención desde la magnitud de la catástrofe hacia la respuesta espiritual. Sobrevivir no equivale automáticamente a reconocer al Dios vivo o a abandonar aquello que ocupa su lugar.

Los materiales pueden ser preciosos, pero las figuras hechas con ellos no pueden ver, oír ni caminar. El contraste expone la impotencia de lo creado cuando se lo trata como una divinidad. La mención de demonios muestra la gravedad de una adoración que aparta del Señor; no concede a los objetos fabricados el poder creador o salvador que sus adoradores imaginan. El Cordero vivo, en cambio, ha entregado su sangre para rescatar un pueblo para Dios.

Arrepentirse y abandonar los ídolos

μετενόησαν —metenóēsan— significa «se arrepintieron», acción que aquí se niega. εἴδωλα —eídōla— son «ídolos», y δαιμόνια —daimónia—, «demonios». El arrepentimiento esperado incluye dejar esa adoración, no solo sentir miedo por lo ocurrido. El problema es rendir a lo creado la lealtad y confianza que corresponden al Señor.

El Dios vivo llama a volver a él por su Hijo

Salmos 115:4–8 describe la incapacidad de los ídolos y el efecto de confiar en ellos. 1 Corintios 10:19–22 distingue la nulidad del ídolo de la comunión demoníaca de la idolatría y llama a permanecer fieles al Señor. 1 Tesalonicenses 1:9–10 une el abandono de los ídolos con servir al Dios vivo y esperar a Jesús. Apocalipsis 5:9 fundamenta el rescate en la sangre del Cordero. El llamado al arrepentimiento tiene como horizonte esa gracia salvadora.

Aplicación editorial

Examina qué recibe tu confianza y obediencia por encima de la palabra de Dios. Si una práctica te aleja de Jesucristo, no la conserves solo porque forma parte de una costumbre o promete seguridad. Puedes acudir al Padre, confesar tu necesidad y buscar acompañamiento para cambiar. El Espíritu Santo nos conduce a reconocer al Hijo y a servir al Dios vivo.

Apocalipsis 9:21 north

La falta de arrepentimiento conserva la violencia, la hechicería y el abuso

El cierre muestra que volver a Dios implica abandonar prácticas concretas que destruyen la vida del prójimo.

Explicación del versículo

Los sobrevivientes no se arrepienten de sus asesinatos, hechicerías, inmoralidad sexual ni robos. La lista continúa el examen de la idolatría: la resistencia espiritual también se manifiesta en acciones que dañan a otros y desobedecen a Dios. El texto no presenta una humanidad transformada automáticamente por el miedo a las plagas.

El arrepentimiento que falta es una respuesta concreta. Abandonar un ídolo y seguir al Señor afecta el trato de la vida, la sexualidad, los bienes y la búsqueda de poder espiritual. Estas obras no pueden pagar la salvación; son aquello de lo que la gracia llama a volverse. El evangelio ofrece perdón y una vida nueva en Jesucristo, de modo que la advertencia no debe convertirse en la idea de que el pecador que reconoce su mal ya no puede ser recibido.

El sentido de las hechicerías en este contexto

φαρμάκων —pharmákōn— se refiere aquí a prácticas de hechicería; el contexto es el de la idolatría y el poder mágico, no una regla acerca de todo uso de sustancias con fines curativos. πορνεία —porneía— significa «inmoralidad sexual», y κλέμματα —klémmata—, «robos». La repetición de «no se arrepintieron» destaca una negativa a abandonar esas prácticas.

El perdón de Cristo hace posible una vida distinta

1 Corintios 6:9–11 enumera pecados y recuerda a los creyentes que fueron lavados, santificados y justificados en el nombre de Jesús y por el Espíritu de Dios. Hechos 19:18–20 presenta una respuesta de fe que confiesa y abandona prácticas mágicas mientras la palabra del Señor se extiende. Efesios 2:8–10 conserva el orden de la gracia: la salvación se recibe por fe y produce una vida de buenas obras. El Salvador perdona y transforma; no exige una autosalvación previa.

Aplicación editorial

Si reconoces una práctica con la que haces daño, deja de justificarla y busca ayuda para abandonarla. Puedes confesarla al Padre por medio de Jesús y reparar el daño en lo que corresponda. Su gracia da fundamento para cambiar sin ocultar la verdad. Pide al Espíritu Santo una obediencia concreta que cuide la vida, la dignidad y los bienes de otras personas.

edit_note Notas: edición NTBT con estudio completo — BibliaTodo Bible Society

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