El Dios que habló por los profetas conduce su palabra hacia el Hijo
Hebreos comienza afirmando que Dios habló verdaderamente a las generaciones anteriores. La diversidad de sus formas de comunicación prepara la plenitud de la palabra que ahora se da por medio del Hijo.
Explicación del versículo
El escrito abre directamente con Dios y con su acción de hablar. Antes de exhortar a los lectores o examinar su perseverancia, establece que la fe responde a una iniciativa divina. La comunidad no está invitada a inventar un camino hacia un Dios silencioso, sino a escuchar al que se ha dado a conocer.
«Antiguamente» sitúa esa comunicación en la historia anterior a la manifestación del Hijo que se anunciará enseguida. El contraste no opone un dios antiguo a otro nuevo. El mismo sujeto habla en ambos momentos. Por eso las palabras dadas a Israel siguen siendo fundamentales para comprender a Jesucristo y serán citadas a lo largo del escrito.
«Muchas veces» traduce πολυμερῶς (polymerō̂s). La expresión puede comunicar la idea de una palabra dada en muchas partes u ocasiones. Dios fue desarrollando su revelación a través de una historia extensa. Ninguna de esas etapas debe confundirse con la totalidad del anuncio que el comienzo de Hebreos sitúa ahora en el Hijo.
«De muchas maneras» añade πολυτρόπως (polytrópōs). La variedad alcanza la forma de comunicar: las Escrituras contienen palabra profética, promesa, mandato, visión y otras maneras en que Dios se dirige a su pueblo. El énfasis en la diversidad no declara incierto o falso lo recibido. Prepara la diferencia entre esa comunicación múltiple y la singularidad de quien es el Hijo.
Los destinatarios anteriores son «los padres», τοῖς πατράσιν (toîs patrásin), las generaciones que recibieron esa palabra dentro de la historia del pueblo de Dios. No se trata aquí de los padres de cada lector individual. El escrito vincula a la comunidad con una historia de promesas, respuestas de fe y advertencias que todavía necesita escuchar.
Los profetas son los medios de esa comunicación. Su importancia procede de que Dios habló por medio de ellos; no de una autoridad divina automática atribuida a toda impresión humana. La carta podrá decir después que el Espíritu Santo habla mediante la Escritura. Escuchar exige atender al contenido que Dios ha dado, no elevar cualquier afirmación religiosa al mismo lugar.
La frase no termina en este versículo. El participio «que ... habló» conduce al anuncio del siguiente: Dios «nos habló por medio de su Hijo». Separar ambas partes impediría ver el movimiento del argumento. La comunicación anterior tiene continuidad y alcanza su culminación en una persona cuya identidad se desarrollará mediante creación, gloria, purificación y exaltación.
Así, el comienzo orienta la lectura del Antiguo Testamento. No invita a abandonarlo como una historia ajena a Cristo ni a forzar cada detalle en una alegoría. Llama a reconocer al Dios que habló en él y a comprender, desde sus propias promesas, por qué escuchar a Jesucristo es decisivo para la salvación.
La palabra anterior y su relación con Cristo
Números 12:6–8 muestra formas distintas de comunicación divina dentro de la historia de Israel. 2 Pedro 1:19–21 relaciona la palabra profética con la acción del Espíritu Santo. Lucas 24:25–27 presenta a Jesús explicando desde las Escrituras lo que se refería a él.
Aplicación editorial
Lee las Escrituras con disposición a escuchar al mismo Dios que se ha revelado en Jesucristo. Atiende a cada pasaje en su contexto y busca la guía del Espíritu Santo conforme a esa palabra. No sustituyas la voz del Salvador por una impresión a la que hayas dado autoridad sin examinarla.