Quienes necesitan misericordia se acercan para escuchar
Después de las exigencias del discipulado, Lucas muestra a personas socialmente cuestionadas acercándose a Jesús. La seriedad de su palabra no ha cerrado el acceso a quienes necesitan salvación.
Explicación del versículo
Los cobradores de impuestos y los pecadores se acercan con una finalidad explícita: escucharlo. La escena no los presenta únicamente buscando alimento o una ventaja material. La palabra del Señor atrae su atención.
Τελῶναι (telonai) identifica a quienes cobran impuestos. El evangelio ha mostrado el rechazo que suscita compartir mesa con ellos, pero no permite atribuir a cada persona exactamente los mismos actos o una biografía desconocida.
La expresión «los pecadores» reconoce a personas cuya vida es motivo de una valoración moral adversa. Jesús no declarará innecesario el arrepentimiento; explicará la alegría que produce. Su acogida abre una ocasión de escuchar y volverse a Dios.
La proximidad al Salvador puede comenzar con reconocer necesidad
El Señor ha hablado de la cruz, la renuncia y la fidelidad. Ahora los necesitados de perdón no quedan excluidos por no poder presentar una suficiencia propia. Se acercan al que puede salvar.
En Lucas 5:29–32, Jesús ya ha relacionado su mesa con llamar a pecadores al arrepentimiento. La gracia que recibe y la palabra que transforma pertenecen a una misma misión.
La escena prepara la respuesta a la murmuración
Los que se acercan para oír contrastarán con quienes se quejan de la acogida. Las parábolas siguientes llevarán a los oyentes a considerar cómo mira Dios a quienes estaban perdidos.
El centro no es una superioridad de los pecadores sobre otros por su pasado. Es la misericordia del Salvador y la respuesta de recibirla, frente a una resistencia que no quiere alegrarse del bien ajeno.
Aplicación editorial
Acércate a Cristo con tu necesidad real y escucha su palabra. No esperes producir una apariencia suficiente para pedir perdón. Recibe su gracia con fe y permite que te conduzca al arrepentimiento y a una vida nueva.
Parábola relacionada: Mateo 18:10–14