Lucas 20 (NTBT) en línea gratis con notas de estudio

Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT)

Lucas 20

La autoridad de Jesús

1 Un día, mientras Jesús enseñaba al pueblo en el templo y anunciaba las buenas noticias, se presentaron los principales sacerdotes y los escribas, junto con los ancianos,   N1

2 y le preguntaron: «Dinos, ¿con qué autoridad haces estas cosas, o quién es el que te dio esta autoridad?».   N2

3 Él les respondió: «Yo también les haré una pregunta; respóndanme:   N3

4 el bautismo de Juan, ¿era del cielo o de los seres humanos?».   N4

5 Ellos discutieron entre sí: «Si decimos “Del cielo”, dirá: “¿Por qué no le creyeron?”.   N5

6 Pero si decimos “De los seres humanos”, todo el pueblo nos apedreará, porque está convencido de que Juan era profeta».   N6

7 Así que respondieron que no sabían de dónde era.   N7

8 Jesús les dijo: «Tampoco yo les digo con qué autoridad hago estas cosas».   N8

Los labradores malvados

9 Comenzó a decir al pueblo esta parábola: «Un hombre plantó una viña, la arrendó a unos labradores y se ausentó por mucho tiempo.   N9

10 A su debido tiempo envió a un esclavo a los labradores para que le dieran parte del fruto de la viña. Pero los labradores lo golpearon y lo despidieron con las manos vacías.   N10

11 Volvió a enviar a otro esclavo, pero también a este lo golpearon, lo maltrataron y lo despidieron con las manos vacías.   N11

12 Todavía envió a un tercero, pero también a este lo hirieron y lo echaron fuera.   N12

13 Entonces el dueño de la viña dijo: “¿Qué haré? Enviaré a mi hijo amado; tal vez a él lo respeten”.   N13

14 Pero, al verlo, los labradores discutían entre sí, diciendo: “Este es el heredero. Matémoslo para que la herencia sea nuestra”.   N14

15 Lo echaron fuera de la viña y lo mataron. ¿Qué les hará, entonces, el dueño de la viña?   N15

16 Vendrá, destruirá a esos labradores y dará la viña a otros». Al oírlo, dijeron: «¡Que no suceda eso!».   N16

17 Él los miró y dijo: «Entonces, ¿qué significa esto que está escrito: “La piedra que rechazaron los constructores se ha convertido en la piedra angular”?   N17

18 Todo el que caiga sobre aquella piedra quedará hecho pedazos, y a aquel sobre quien ella caiga lo pulverizará».   N18

19 Los escribas y los principales sacerdotes procuraron echarle mano en aquella misma hora, porque comprendieron que había dicho esta parábola contra ellos; pero tuvieron miedo del pueblo.   N19

El tributo al César

20 Lo vigilaban y enviaron espías que fingían ser justos para atraparlo en alguna palabra, a fin de entregarlo al poder y a la autoridad del gobernador.   N20

21 Le preguntaron: «Maestro, sabemos que hablas y enseñas rectamente y que no haces distinción de personas, sino que enseñas con verdad el camino de Dios.   N21

22 ¿Nos está permitido pagar tributo al César, o no?».   N22

23 Él, al darse cuenta de su astucia, les dijo:   N23

24 «Muéstrenme una moneda romana. ¿De quién tiene la imagen y la inscripción?». Ellos respondieron: «Del César».   N24

25 Él les dijo: «Pues den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios».   N25

26 No pudieron atraparlo en ninguna palabra delante del pueblo. Asombrados por su respuesta, guardaron silencio.   N26

La pregunta sobre la resurrección

27 Se acercaron algunos saduceos, los que niegan que haya resurrección, y le preguntaron:   N27

28 «Maestro, Moisés nos escribió que, si un hombre muere teniendo esposa, pero sin hijos, su hermano debe tomar a la mujer y dar descendencia a su hermano.   N28

29 Había siete hermanos. El primero tomó esposa y murió sin hijos;   N29

30 y el segundo   N30

31 y el tercero se casaron con ella. Del mismo modo, los siete no dejaron hijos y murieron.   N31

32 Por último murió también la mujer.   N32

33 En la resurrección, pues, ¿de cuál de ellos será esposa? Porque los siete la tuvieron por esposa».   N33

34 Jesús les dijo: «Los hijos de esta era se casan y son dados en matrimonio;   N34

35 pero los considerados dignos de alcanzar aquella era y la resurrección de entre los muertos no se casan ni son dados en matrimonio.   N35

36 Porque ya no pueden morir; son iguales a los ángeles y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección.   N36

37 Que los muertos resucitan, también Moisés lo mostró en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor “Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob”.   N37

38 Él no es Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos viven».   N38

39 Algunos escribas respondieron: «Maestro, has hablado bien».   N39

40 Porque ya no se atrevían a preguntarle nada.   N40

¿De quién es hijo el Cristo?

41 Él les dijo: «¿Cómo dicen que el Cristo es hijo de David?   N41

42 Porque el mismo David dice en el libro de los Salmos: “El Señor dijo a mi Señor: Siéntate a mi derecha,   N42

43 hasta que ponga a tus enemigos como estrado de tus pies”.   N43

44 David, entonces, lo llama Señor; ¿cómo es su hijo?».   N44

Jesús acusa a los escribas

45 Mientras todo el pueblo escuchaba, dijo a los discípulos:   N45

46 «Cuídense de los escribas, a quienes les gusta andar con túnicas largas y aman los saludos en las plazas, los primeros asientos en las sinagogas y los primeros lugares en los banquetes.   N46

47 Devoran las casas de las viudas y, como pretexto, hacen largas oraciones. Estos recibirán una condena mayor».   N47

menu_book Notas de estudio de Lucas 20

Edición NTBT con estudio completo — pasaje por pasaje. Esta es una sección aparte del texto bíblico.

Lucas 20:1 north

La enseñanza pública de Jesús provoca una confrontación de autoridad

El Señor sigue enseñando y anunciando las buenas noticias en el templo. Los dirigentes se acercan mientras el pueblo lo escucha.

Explicación del versículo

Lucas continúa la actividad descrita al final del capítulo anterior. Jesús está en el templo, enseñando al pueblo y anunciando las buenas noticias. No se ha retirado después de denunciar el uso de la casa de Dios. Su presencia sostenida mantiene abierta la oportunidad de escuchar.

El anuncio de las buenas noticias pertenece a la misma misión que ha desarrollado desde Galilea. El Señor proclama el favor de Dios y llama a recibir el reino. Su enseñanza en Jerusalén no debe reducirse a una disputa por poder institucional. Está ofreciendo la palabra salvadora que encuentra acogida y resistencia.

Se presentan principales sacerdotes, escribas y ancianos. La enumeración reúne a responsables con autoridad reconocida en la vida religiosa y del pueblo. La pregunta que harán se refiere al fundamento de la acción de Jesús. El conflicto se vuelve explícito precisamente en el lugar donde su enseñanza es escuchada públicamente.

El contexto ya ha indicado que algunos dirigentes buscan matarlo. El nuevo diálogo permitirá reconocer cómo responden a la cuestión de la autoridad divina. No basta valorar su posición ni la de Jesús desde un título exterior. La conversación examinará si están dispuestos a recibir el testimonio de Dios cuando cuestiona sus decisiones.

Texto original y relaciones bíblicas

εὐαγγελιζομένου (euangelizomenou) describe el anuncio de las buenas noticias. Lucas 4:18–21 presenta esa misión desde la unción del Espíritu y el cumplimiento de la Escritura. Mateo 21:23–27 y Marcos 11:27–33 narran el diálogo relacionado sobre la autoridad.

Mateo 21:23–27; Marcos 11:27–33.

Lucas 20:2 north

La pregunta intenta situar a Jesús bajo una autoridad reconocida por los dirigentes

Le preguntan con qué autoridad actúa y quién se la ha dado. Jesús los llevará a examinar su propia disposición ante una misión que procede de Dios.

Explicación del versículo

La pregunta tiene dos partes relacionadas. La primera se refiere a la autoridad con la que Jesús hace «estas cosas»; la segunda pregunta por quien se la ha concedido. En el contexto, su enseñanza y su intervención en el templo han puesto de manifiesto una autoridad que no depende de la aprobación de sus interlocutores.

Preguntar por el fundamento de una enseñanza es importante. El problema del diálogo no se resuelve declarando ilegítima toda pregunta. La respuesta y la deliberación posteriores mostrarán la disposición concreta de estos dirigentes: calculan qué les conviene decir en vez de reconocer abiertamente el origen del ministerio de Juan.

La autoridad de Jesús tampoco equivale únicamente a poseer una capacidad sorprendente. La cuestión es con qué derecho actúa y de quién procede su misión. El evangelio ha presentado al Padre reconociéndolo como su Hijo y al Espíritu Santo descendiendo sobre él. Sus palabras y sus obras deben recibirse dentro de esa identidad.

Los dirigentes quieren una respuesta, pero también tendrán que responder ante la palabra de Dios que ya han encontrado. Jesús relacionará la cuestión con Juan, quien había llamado al arrepentimiento y anunciado al más poderoso. La conversación mostrará si el deseo de examinar a otro va acompañado por la disposición a ser examinado.

Texto original y relación bíblica

ἐξουσίᾳ (exousia) significa aquí «autoridad», la facultad o el derecho con que actúa. Lucas 3:21–22 presenta el testimonio del Padre y la presencia del Espíritu Santo en el bautismo de Jesús. Lucas 10:21–22 muestra la relación única del Hijo con el Padre, de quien ha recibido todo.

Aplicación editorial

Examina las afirmaciones religiosas con atención a la Escritura y con disposición a recibir la verdad. La pregunta sincera no busca solamente proteger una posición propia. Jesucristo te llama a reconocer su autoridad y a dejar que su palabra corrija también tus seguridades.

Lucas 20:3 north

La respuesta de Jesús exige una disposición a reconocer la verdad

El Señor plantea una pregunta relacionada con la autoridad de Juan. Antes de recibir una explicación, sus interlocutores deben enfrentar lo que ya conocen del testimonio de Dios.

Explicación del versículo

Jesús no acepta que la conversación se organice únicamente como un interrogatorio en el que los dirigentes exijan y él deba someterse a sus condiciones. Les anuncia que también hará una pregunta y les pide responder. La escena se convierte en un examen mutuo de lo que reconocen como autoridad.

La pregunta que sigue no será una distracción sin relación con el asunto. Juan había recibido la palabra de Dios y preparado el camino del Señor. Valorar su ministerio exige decidir si Dios puede enviar y hablar de una manera que cuestione la posición de quienes se consideran responsables de juzgar.

La respuesta de Jesús también deja abierta una oportunidad de verdad. Los dirigentes podrían reconocer el origen divino de Juan y enfrentar la consecuencia de no haberle creído. La dificultad no consiste en que se les pida una información sin importancia, sino en que contestar honestamente alcanza su propia conducta.

La deliberación posterior revelará por qué no responden de manera directa. Las consecuencias ante Jesús y ante el pueblo ocupan su atención. El Señor hace visible que una cuestión de autoridad no puede separarse de la disposición del corazón a escuchar a Dios.

Exégesis del pasaje

«Respóndanme» mantiene la seriedad del diálogo. Jesús no plantea un acertijo para entretener a la multitud, sino una pregunta cuyo contenido es decisivo para lo que ellos le han solicitado. La relación entre Juan y la misión de Jesús proporciona el vínculo.

Relación bíblica

Lucas 7:24–30 presenta a Juan como profeta y mensajero que prepara el camino, y distingue las respuestas a su ministerio. Ese testimonio permite comprender por qué la pregunta de Jesús examina algo más que una opinión secundaria.

Lucas 20:4 north

El ministerio de Juan obliga a decidir si se reconoce la iniciativa de Dios

Jesús pregunta por el origen del bautismo de Juan. «Del cielo» significa que procedía de Dios, frente a una iniciativa meramente humana.

Explicación del versículo

La referencia al bautismo resume el ministerio de Juan como un llamado al arrepentimiento. Lucas había contado que la palabra de Dios vino a él en el desierto y que recorrió la región del Jordán proclamando ese bautismo. La pregunta de Jesús se refiere a la fuente de su misión, no solamente al agua o a la forma del rito.

La alternativa es clara: ¿del cielo o de los seres humanos? El cielo representa aquí a Dios como origen de autoridad. Reconocerlo comprometería a los dirigentes con la respuesta debida al mensaje. No podrían admitir una misión divina y tratar como irrelevante su llamada al arrepentimiento.

Juan había anunciado a uno más poderoso que él, que bautizaría con el Espíritu Santo. Su ministerio apuntaba hacia Jesús. Por eso la pregunta está directamente relacionada con la autoridad que se discute en el templo. El rechazo de un testimonio preparatorio afecta la disposición a recibir a aquel cuya venida anunciaba.

En el bautismo de Jesús, el Padre lo había reconocido como su Hijo amado y el Espíritu Santo había descendido sobre él. El evangelio mantiene distintas sus personas y muestra una misma obra divina. La autoridad del Salvador no se reduce a una autorización concedida por los dirigentes que ahora lo interrogan.

Relaciones bíblicas

Lucas 3:1–3 sitúa el comienzo del ministerio de Juan en la recepción de la palabra de Dios. Lucas 3:15–18 presenta su anuncio del más poderoso. Lucas 3:21–22 narra el bautismo de Jesús y el testimonio del Padre y del Espíritu Santo.

Lucas 20:5 north

La respuesta sobre Juan compromete la conducta de los dirigentes

Reconocer que su ministerio venía de Dios obligaría a enfrentar la falta de fe en su mensaje. La deliberación se concentra en esa consecuencia.

Explicación del versículo

Los dirigentes discuten entre sí antes de contestar. Lucas permite escuchar el razonamiento que no presentan públicamente. La primera posibilidad es afirmar que el bautismo de Juan procedía del cielo. Inmediatamente anticipan lo que Jesús les preguntaría: por qué no le creyeron.

La cuestión no se limita a dar una clasificación correcta del ministerio de un profeta. Si Dios lo envió, su palabra reclamaba una respuesta. Reconocer el origen divino mientras se conserva una negativa a creer deja expuesta una contradicción. Jesús los ha llevado desde el examen de su autoridad hacia la responsabilidad propia ante Dios.

El razonamiento narrado se concentra en lo que una respuesta les haría enfrentar. No aparece aquí una búsqueda de los testimonios o de la verdad del mensaje. La preocupación por las consecuencias empieza a gobernar la contestación. La otra posibilidad, examinada en el versículo siguiente, mostrará el peso de la reacción del pueblo.

Lucas había descrito respuestas distintas a Juan. Algunos, incluidos recaudadores, reconocieron la justicia de Dios al recibir su bautismo; otros rechazaron su propósito para ellos. La nueva pregunta recuerda que la cercanía a una responsabilidad religiosa no sustituye la fe y el arrepentimiento que la palabra divina exige.

Exégesis del pasaje

«Si decimos» introduce una respuesta considerada, no la que finalmente pronuncian. La pregunta que anticipan une reconocimiento y fe: admitir que Juan procedía de Dios tendría que concordar con creerle. La deliberación deja ver la dificultad moral de una respuesta que los examine.

Relación bíblica

Lucas 7:29–30 distingue las respuestas al bautismo de Juan y las interpreta como reconocimiento de la justicia de Dios o rechazo de su propósito. El asunto del templo se relaciona con esa disposición previa a escuchar.

Lucas 20:6 north

El temor a la reacción del pueblo gobierna la otra respuesta

Negar el origen divino de Juan también parece peligroso para los dirigentes. Su cálculo expone una preocupación por las consecuencias públicas más que por decir la verdad.

Explicación del versículo

La segunda opción es declarar que el ministerio de Juan procedía de los seres humanos. Los dirigentes anticipan entonces una reacción violenta del pueblo. La multitud está convencida de que Juan fue profeta, y ellos temen el costo de contradecir esa convicción.

La frase sobre ser apedreados pertenece a su deliberación. Lucas no cuenta que el pueblo esté tomando piedras ni que la agresión suceda. Tampoco presenta esa posibilidad como una orden de Dios. El detalle permite comprender el miedo que condiciona la respuesta de quienes están interrogando a Jesús.

El contraste con la primera opción es revelador. Decir «del cielo» los enfrentaría con su falta de fe; decir «de los seres humanos» los enfrentaría con el pueblo. El problema queda organizado alrededor de lo que puede perjudicarlos. La pregunta sobre el origen del ministerio no recibe una respuesta fundada en la verdad que estén dispuestos a reconocer.

La convicción popular tampoco decide por sí misma toda cuestión de autoridad. Dentro del evangelio, Juan ya ha sido presentado como mensajero enviado por Dios. La valoración del pueblo coincide aquí con ese testimonio, pero el fundamento no es simplemente que un grupo numeroso lo sostenga. Jesús reclama una respuesta sincera ante la obra divina.

Exégesis y relación bíblica

«Porque está convencido» explica por qué temen al pueblo. La narración distingue esa convicción de la respuesta evasiva que los dirigentes escogerán. Lucas 7:24–28 recoge el propio testimonio de Jesús sobre Juan como profeta y mensajero que prepara el camino.

Lucas 20:7 north

La respuesta evita la verdad que podría comprometerlos

Los dirigentes dicen que no saben de dónde procedía el bautismo de Juan. El razonamiento previo muestra por qué escogen esa contestación.

Explicación del versículo

La respuesta pública es breve: no saben de dónde era. Esa frase podría expresar en otra situación una incertidumbre sincera. Aquí, sin embargo, Lucas ha narrado una deliberación que se concentra en evitar las consecuencias de las dos opciones. El lector puede reconocer la distancia entre lo que dicen y el cálculo que los ha llevado a decirlo.

No han respondido que Juan fuera enviado por Dios ni han defendido que su iniciativa fuera meramente humana. La evasión conserva su posición ante Jesús y ante el pueblo, pero deja sin resolver la pregunta que ellos mismos deberían estar dispuestos a examinar. La autoridad que reclaman para juzgar no va acompañada por una declaración abierta de su criterio.

La escena no condena la humildad de reconocer límites reales de conocimiento. Denuncia el uso de una apariencia de ignorancia para no enfrentar una verdad y sus implicaciones. La disposición a escuchar a Dios requiere algo más que encontrar una frase que evite toda pérdida de imagen.

Jesús responderá sin conceder la explicación que exigían. La conversación no puede progresar como si la negativa a reconocer el testimonio de Dios fuera irrelevante. Aun así, el Señor continuará enseñando al pueblo mediante una parábola que revelará de otra manera la misión del Hijo.

Exégesis del pasaje

La pregunta inicial había dado dos alternativas sobre el origen. «No sabían de dónde» evita escoger una de ellas. Esa función se reconoce por la secuencia del diálogo, en lugar de atribuir a toda confesión de desconocimiento el mismo sentido moral.

Aplicación editorial

Puedes reconocer con honestidad lo que no sabes y, al mismo tiempo, evitar usar la incertidumbre como refugio ante una palabra que sí has comprendido. Pide al Señor una disposición sincera para recibir la verdad, incluso cuando requiera corregir una decisión o una imagen de ti mismo.

Lucas 20:8 north

Jesús no somete su autoridad a una respuesta evasiva

El Señor rehúsa dar la explicación en los términos que le han exigido. Su negativa descubre la falta de disposición con que los dirigentes han afrontado el testimonio de Juan.

Explicación del versículo

«Tampoco yo les digo» responde a la evasión anterior. Jesús no afirma que desconozca su autoridad ni que carezca de ella. Se niega a ofrecer la explicación solicitada a quienes han evitado contestar una cuestión directamente relacionada con el origen de su misión.

La respuesta mantiene la autoridad del Señor sobre el diálogo. Los dirigentes no pueden exigir que toda revelación se adapte a sus condiciones mientras rehúsan reconocer lo que Dios ya ha hecho. El ministerio de Juan había reclamado arrepentimiento y había preparado el camino de Jesús. Su disposición ante ese testimonio afecta la pregunta presente.

La negativa no significa que Jesús haya dejado de ofrecer verdad. Está enseñando públicamente y continuará hablando al pueblo. La parábola siguiente presentará al dueño de una viña, a los siervos rechazados y a su hijo amado. El conflicto sobre la autoridad recibirá así una expresión que los propios dirigentes comprenderán como dirigida contra ellos.

El evangelio ya ha mostrado la fuente de su misión: el Padre lo ha reconocido como Hijo y el Espíritu Santo ha estado presente en su obra. Jesús no necesita obtener una investidura de quienes ahora lo examinan para ser el Salvador enviado por Dios. La cuestión que el relato deja ante ellos es si recibirán su palabra.

Texto original y relaciones bíblicas

οὐδὲ ἐγὼ λέγω ὑμῖν (oude egō legō hymin) significa «tampoco yo les digo». Es una negativa a responder, distinta de la declaración de no saber que ellos han presentado. Mateo 21:24–27 y Marcos 11:29–33 conservan la relación entre responder sobre Juan y recibir la explicación de Jesús.

Lucas 20:9 north

La viña pertenece al dueño y es confiada a unos administradores

Jesús comienza una parábola dirigida al pueblo. La imagen de una viña arrendada prepara el examen de quienes se comportan como si no debieran responder a su dueño.

Explicación del versículo

El destinatario inmediato es el pueblo que escucha en el templo. La disputa sobre la autoridad no ha terminado en un silencio general de Jesús. El Señor continúa enseñando y presenta una historia en la que la respuesta a los enviados y al hijo revelará la actitud hacia el dueño.

El hombre planta una viña y la arrienda a unos labradores. La relación distingue propiedad y responsabilidad: la viña le pertenece a él, mientras ellos reciben el encargo de trabajarla bajo un acuerdo. Su ausencia posterior no transforma a los arrendatarios en dueños absolutos.

La imagen recuerda el canto de Isaías sobre la viña del Señor, identificada con Israel y Judá. Allí se esperaba justicia y se encontró derramamiento de sangre. Jesús utiliza un horizonte conocido de cuidado divino y responsabilidad por el fruto. Su relato concentrará el conflicto en los labradores que rechazan a quienes el dueño envía.

La ausencia dura mucho tiempo, sin una medida exacta. Dentro de la historia permite desarrollar una administración que debe mantenerse fiel aunque el propietario no esté presente. En su aplicación, no enseña que Dios haya dejado de conocer a su pueblo o que carezca de autoridad sobre él.

Los dirigentes comprenderán después que la parábola va contra ellos. Esa respuesta ayuda a reconocer el foco de la denuncia: una responsabilidad recibida se ha convertido en una pretensión de posesión. La palabra del Señor examina a quienes deben servir bajo su autoridad.

Relaciones bíblicas

Isaías 5:1–7 presenta la viña y la expectativa de justicia. Mateo 21:33–46 y Marcos 12:1–12 desarrollan relatos relacionados con detalles como cerca, lagar y torre, que Lucas no enumera aquí.

Mateo 21:33–46; Marcos 12:1–12.

Lucas 20:10 north

El fruto debido es respondido con violencia

El dueño envía a un siervo para recibir parte del fruto. Los labradores rechazan su autoridad al golpear al enviado y devolverlo sin nada.

Explicación del versículo

El envío ocurre a su debido tiempo, cuando corresponde recibir fruto de la viña. La petición se relaciona con el acuerdo de arrendamiento. El dueño no ha dejado de serlo por ausentarse, y los labradores deben responder por aquello que trabajan.

El siervo llega como representante del propietario. Su función es recibir lo que corresponde al dueño, no establecer una pretensión personal sobre la viña. La manera en que los labradores lo tratan revela su disposición hacia quien lo envió. La violencia contra el mensajero expresa un rechazo de la autoridad detrás del mensaje.

Lo golpean y lo despiden con las manos vacías. Ambas acciones importan: no entregan el fruto y además dañan al enviado. El problema no se describe como una cosecha que hubiera fracasado sin culpa de los trabajadores. El relato señala una decisión de resistencia.

En el horizonte bíblico de la parábola, los enviados recuerdan a los mensajeros de Dios que reclamaban una respuesta fiel. El fruto no debe reducirse a una cantidad de dinero religioso. Isaías había hecho explícita la expectativa de justicia. La obediencia al Señor debe alcanzar la vida y el trato al prójimo.

La primera agresión no termina la historia. El dueño enviará de nuevo, y la repetición hará visible su paciencia frente a una resistencia que se endurece. La oportunidad ofrecida no convierte en insignificante la violencia, sino que deja más expuesta la negativa a escuchar.

Relaciones bíblicas

Isaías 5:7 explica el fruto esperado como justicia y rectitud. Marcos 12:2–3 conserva la petición de parte del fruto y el regreso del primer siervo golpeado y vacío. La comparación mantiene la relación entre el envío y la responsabilidad de los labradores.

Lucas 20:11 north

Un nuevo envío descubre una resistencia que persiste

El dueño vuelve a enviar a otro siervo. Los labradores repiten la violencia y añaden un trato deshonroso.

Explicación del versículo

El propietario no responde a la primera agresión dando la viña por perdida. Envía otro siervo con la misma relación de autoridad. La nueva visita ofrece una oportunidad de corregir la respuesta anterior y reconocer lo que corresponde al dueño.

Los labradores vuelven a golpearlo y lo despiden vacío. La repetición muestra una conducta estable, en vez de un incidente que hubiera quedado aislado. Se niegan al fruto y hacen sufrir a quienes vienen a reclamarlo. Su administración se está convirtiendo en una rebelión contra la relación que la hacía legítima.

Lucas añade el maltrato deshonroso. El siervo no recibe solo una negativa, sino una humillación que niega el respeto debido a quien representa al propietario. La parábola hace visible cómo rechazar el mensaje puede llevar a despreciar y dañar al mensajero.

La paciencia del dueño no significa que apruebe esa conducta. La historia seguirá hasta la venida del hijo y el anuncio del juicio. El tiempo en que todavía envía no debe ser confundido con una renuncia a su autoridad. La misericordia ofrece oportunidad de respuesta sin convertir la injusticia en un derecho.

Texto original y relaciones bíblicas

ἀτιμάσαντες (atimasantes) expresa aquí el trato de deshonra o humillación, junto a los golpes. Lucas 13:34–35 lamenta el rechazo de los enviados a Jerusalén. Marcos 12:4 presenta un segundo enviado herido y humillado, con un detalle de la lesión que Lucas no incorpora aquí.

Aplicación editorial

Cuando la palabra de Dios vuelve a examinar una decisión tuya, recibe esa oportunidad con humildad. La paciencia del Señor no hace innecesario el arrepentimiento. Jesucristo te llama a escuchar y a dar el fruto de una vida transformada por su gracia.

Lucas 20:12 north

La tercera agresión prepara la gravedad del rechazo al hijo

Otro enviado es herido y expulsado. La repetición deja claro que el problema está en la respuesta de los labradores a la autoridad del dueño.

Explicación del versículo

El dueño envía todavía a un tercero. La insistencia narrativa mantiene juntas su paciencia y la responsabilidad de los labradores. No han recibido una sola oportunidad ni pueden tratar la primera agresión como un hecho sin continuación.

Esta vez el texto destaca que lo hieren y lo echan fuera. La negativa a entregar fruto se ha expresado mediante golpes, deshonra y ahora una nueva lesión. El rechazo se dirige repetidamente contra quienes llegan en nombre del propietario. La viña es tratada como si el dueño no tuviera derecho a reclamar nada.

La secuencia no identifica a cada siervo con un profeta de nombre concreto. Su función conjunta recuerda la historia de los enviados de Dios y de la resistencia que encontraron. Asignar una biografía exacta a cada posición de la lista añadiría una correspondencia que Jesús no ha dado.

Lucas tampoco dice aquí que maten al tercero. Lo describe herido y expulsado. En el relato de Marcos, la serie incluye enviados muertos antes de la llegada del hijo. Conservar esa diferencia permite reconocer el movimiento propio de Lucas: la muerte narrada de manera decisiva llegará cuando aparezca el heredero.

La pregunta del dueño en el versículo siguiente hará más grave lo que está en juego. La llegada de su hijo amado no será simplemente otro caso idéntico dentro de una sucesión sin fin. El relato avanzará hacia la respuesta dada al que tiene una relación única con él.

Texto original y relación bíblica

τραυματίσαντες (traumatisantes) significa aquí «hiriéndolo». El texto afirma una lesión real, sin describirla clínicamente. Marcos 12:5–6 muestra la diferencia en la secuencia de enviados y prepara también la llegada del hijo amado.

Lucas 20:13 north

El hijo amado tiene una relación única con el dueño

Después de los siervos, el propietario envía a su hijo. La parábola avanza hacia la gravedad del rechazo de Jesucristo, el Hijo enviado por el Padre.

Explicación del versículo

La pregunta «¿Qué haré?» introduce un nuevo momento de la historia. El dueño ha recibido repetidamente a sus enviados golpeados o heridos. Ahora decide enviar a su hijo amado. La relación cambia: no llega simplemente otro administrador con la misma función que los anteriores.

El hijo representa al dueño de una manera singular y será identificado como heredero. Su llegada debe suscitar el respeto que corresponde a esa relación. La expectativa del propietario deja todavía más expuesta la violencia de los labradores. El rechazo que sigue no podrá describirse como un incidente menor dentro del arrendamiento.

La expresión «mi hijo amado» recuerda el testimonio del Padre sobre Jesús en su bautismo. El evangelio permite reconocer hacia quién apunta la parábola. Dios ha enviado mensajeros y ahora se revela por medio de su Hijo, cuya dignidad no se reduce a la de uno más entre los profetas.

«Tal vez a él lo respeten» pertenece al desarrollo humano de la historia. No enseña que el Padre desconozca lo que ocurrirá con Jesucristo. El propio Jesús ya ha anunciado su entrega, muerte y resurrección. La comparación muestra la paciencia y la gravedad de la oportunidad ofrecida sin trasladar cada limitación del personaje a Dios.

El Hijo viene con la misericordia del Padre y no con un propósito opuesto al suyo. La obra salvadora cumple la voluntad divina. La respuesta de los labradores revelará el intento de conservar una autoridad propia rechazando precisamente al que tiene derecho sobre la herencia.

Texto original y relaciones bíblicas

τὸν υἱόν μου τὸν ἀγαπητόν (ton huion mou ton agapēton) significa «mi hijo amado». Lucas 3:22 recoge la voz del Padre sobre Jesús. Hebreos 1:1–3 distingue la palabra dada por los profetas de la revelación por el Hijo, heredero de todo y por medio de quien Dios hizo el universo. Hechos 2:23–24 une el conocimiento anticipado de Dios con la muerte y la resurrección de Jesús.

Lucas 20:14 north

Los labradores quieren la herencia sin reconocer al heredero

La llegada del hijo provoca una decisión de violencia. La parábola descubre una pretensión de dominio que quiere eliminar a quien tiene derecho sobre la viña.

Explicación del versículo

Al ver al hijo, los labradores lo identifican como el heredero. Dentro de la historia, su relación con el dueño no queda escondida para ellos. Precisamente esa condición se convierte en el motivo de su proyecto: quieren matarlo para que la herencia sea suya.

El razonamiento muestra la raíz del rechazo. No están defendiendo la viña de un extraño que carezca de vínculo con ella. Quieren apropiarse de lo que administran y consideran al hijo un obstáculo. El servicio recibido se ha convertido en una ambición de propiedad y poder.

La muerte del heredero no transforma esa ambición en un derecho legítimo. El dueño continúa presente en el relato y volverá para juzgar. La historia expone la falsedad de su cálculo: eliminar al enviado no elimina la autoridad de quien lo envía ni garantiza el resultado que pretenden.

En el contexto del templo, Jesús está denunciando a los responsables que buscan destruirlo mientras reclaman autoridad para examinarlo. La parábola hace visible el sentido de esa oposición, sin ofrecer una descripción exhaustiva de lo que cada dirigente comprendía acerca de su identidad. El foco está en la respuesta dada al Hijo y en la pretensión de conservar el control rechazándolo.

La advertencia alcanza toda responsabilidad espiritual que deja de reconocerse como servicio. Lo confiado por Dios no puede convertirse en una propiedad utilizada contra la palabra de Cristo. El Hijo es el centro y Señor de su pueblo; la autoridad recibida debe conducir hacia él.

Texto original y relaciones bíblicas

κληρονόμος (klēronomos) significa «heredero». La condición que debería suscitar respeto es utilizada como razón para matarlo. Mateo 21:38–39 y Marcos 12:7–8 conservan el mismo propósito de apropiarse de la herencia mediante el rechazo del hijo.

Lucas 20:15 north

La muerte del hijo lleva la rebelión a su desenlace

Los labradores expulsan al heredero y lo matan. Jesús pregunta entonces qué hará el dueño, mostrando que la violencia no tiene la última palabra.

Explicación del versículo

El proyecto de los labradores se convierte en acción. Sacan al hijo fuera de la viña y lo matan. La secuencia de enviados rechazados llega a una gravedad nueva: el heredero amado es eliminado por quienes debían responder al propietario.

Lucas sitúa la expulsión antes de la muerte. Mateo conserva el mismo orden, mientras Marcos narra la muerte y después que lo arrojan fuera. La lectura de cada relato debe mantener esa diferencia. La enseñanza común es el rechazo mortal del hijo, sin añadir una reconstrucción de cada movimiento que las parábolas no desarrollan.

La imagen se relaciona con el padecimiento de Jesús fuera de la puerta de la ciudad, como recordará Hebreos. La expulsión expresa rechazo y deshonra, pero la obra salvadora no queda derrotada por ese trato. El Hijo entrega su vida y Dios lo resucitará. La cita de la piedra rechazada, que viene después, mostrará la inversión que el Señor realiza.

La pregunta final vuelve hacia el dueño: ¿qué les hará? La viña no ha quedado sin autoridad por la muerte del hijo. Los labradores no consiguen que su pretensión se vuelva legítima. El propietario vendrá y el relato exigirá enfrentar las consecuencias.

La escena también permite comprender la seriedad de escuchar a Jesucristo. La relación con Dios no puede mantenerse intacta mientras se rechaza al Hijo enviado. Su misericordia ofrece salvación, y su autoridad examina las pretensiones que intentan conservar una apariencia religiosa sin recibirlo.

Relaciones bíblicas

Hebreos 13:11–13 relaciona el sufrimiento de Jesús fuera de la puerta con la santificación de su pueblo mediante su sangre. Lucas 18:31–33 había anunciado su entrega, muerte y resurrección. Marcos 12:8 conserva el orden propio de su relato sobre la muerte y la expulsión.

Lucas 20:16 north

El dueño juzga a los labradores y confía la viña a otros

La rebelión no consigue apropiarse de la herencia. El dueño conserva la autoridad para juzgar y dar una nueva responsabilidad.

Explicación del versículo

Jesús responde a la pregunta sobre el dueño: vendrá, destruirá a esos labradores y dará la viña a otros. La violencia contra los enviados y el hijo no produce independencia. La administración recibida queda bajo una evaluación que los responsables no pueden evitar.

La distinción entre viña y labradores importa. En esta parábola no se dice que el dueño destruya la viña; el juicio recae en los administradores rebeldes y la viña es confiada a otros. La imagen de Isaías aporta el horizonte de la responsabilidad del pueblo, pero no obliga a hacer idéntico cada detalle de las dos historias.

Los dirigentes comprenderán que Jesús ha hablado contra ellos. Por eso el juicio no debe transformarse en una afirmación de que cada judío de toda época queda desechado por Dios. La denuncia se dirige a quienes rechazan al Hijo y pretenden dominar lo confiado. La nueva responsabilidad sigue perteneciendo al mismo Señor.

«Otros» tampoco es una autorización para que quienes reciben gracia se vuelvan arrogantes. El reino pertenece a Dios y reclama fruto. La comunidad reunida en Cristo incluye a quienes reciben su palabra y vive de la fe, sin poder tratar la misericordia como una garantía de superioridad étnica.

La reacción «¡Que no suceda eso!» expresa una negativa fuerte ante el desenlace anunciado. El relato no identifica por nombre a cada uno de quienes responden. Jesús los mirará y apelará a la Escritura sobre la piedra rechazada. La sorpresa no puede cancelar la palabra que muestra el juicio y la vindicación del Hijo.

Relaciones bíblicas

Mateo 21:40–43 relaciona el juicio con un pueblo que produzca los frutos del reino. Romanos 11:17–22 prohíbe a los gentiles jactarse y recuerda que se permanece por la fe. Efesios 2:19–22 presenta a los creyentes como una familia edificada en Cristo y morada de Dios en el Espíritu.

Lucas 20:17 north

Dios da el lugar decisivo a la piedra rechazada

Jesús responde con la Escritura a la protesta por el juicio. El rechazo del Hijo no impide que Dios lo establezca como fundamento de su obra.

Explicación del versículo

Jesús mira a sus oyentes y pregunta por el sentido de lo escrito. La reacción «¡Que no suceda eso!» no puede dejar sin efecto el testimonio de Dios. El Señor los lleva desde la sorpresa ante la parábola hacia una palabra de las Escrituras que también deben escuchar.

La piedra ha sido rechazada por los constructores, precisamente quienes parecen tener responsabilidad para valorar su utilidad. Sin embargo, llega a ocupar el lugar angular y decisivo del edificio. La evaluación humana no obtiene la última palabra. Dios realiza una inversión que deja expuesto el error de quienes la desecharon.

La cita interpreta la historia del hijo. Los labradores quieren eliminar al heredero para conservar el dominio; los constructores consideran prescindible la piedra. Ambas imágenes apuntan al rechazo de Jesús. Su muerte no permitirá a sus adversarios decidir el futuro de la obra de Dios. La resurrección y su exaltación revelarán la dignidad del que han rechazado.

El pasaje procede del mismo salmo que había proporcionado la aclamación de la entrada en Jerusalén. El Rey bendecido y la piedra desechada pertenecen al mismo cumplimiento. La alabanza debe incluir el reconocimiento de un Mesías cuya gloria atraviesa la humillación, en vez de exigir que evite todo rechazo.

Ser piedra angular expresa su lugar determinante. El texto no necesita identificar una posición arquitectónica exacta dentro de un edificio histórico. La enseñanza es que Jesucristo sostiene y ordena la comunidad de Dios. Ninguna autoridad humana puede sustituirlo como fundamento de la salvación.

Texto original y relaciones bíblicas

κεφαλὴν γωνίας (kephalēn gōnias) es la expresión traducida «piedra angular». Salmos 118:22–23 atribuye esta inversión a Jehová. Hechos 4:10–12 aplica la piedra rechazada a Jesús crucificado y resucitado y afirma que en ningún otro hay salvación. Efesios 2:19–22 presenta a Cristo como piedra angular del pueblo que Dios edifica.

Lucas 20:18 north

La piedra que sostiene la esperanza también hace patente el juicio

Jesús intensifica la advertencia mediante dos imágenes de quebranto. Rechazar al Hijo no permite quedar al margen de su autoridad.

Explicación del versículo

La piedra de la Escritura sigue siendo el centro de la imagen. Jesús habla primero de quien cae sobre ella y queda hecho pedazos, y después de aquel sobre quien cae y es pulverizado. Ambas expresiones comunican la gravedad de encontrarse en oposición a lo que Dios ha establecido.

La advertencia responde al rechazo descrito en la parábola. No se refiere a un accidente ordinario con una piedra ni convierte cualquier dificultad personal en señal de condenación. Los constructores y los labradores han pretendido desechar lo que el dueño y el Señor reconocen. La autoridad de Cristo no desaparece porque intenten excluirlo.

El lenguaje recuerda imágenes proféticas. Isaías presenta al Señor como santuario y también como piedra de tropiezo para quienes no lo reciben. Daniel describe una piedra que desmenuza los poderes representados por la estatua y un reino que Dios establece. Jesús no ofrece aquí una cronología completa, sino una advertencia sobre la certeza de su señorío.

La seriedad del juicio no elimina el refugio que se encuentra en Cristo. La misma Escritura presenta a quien cree en él como alguien que no será avergonzado. La diferencia se relaciona con recibir o rechazar la palabra. El Salvador llama a abandonar la autosuficiencia y a confiar en su gracia mientras la oportunidad de escucharlo está presente.

El versículo siguiente mostrará una respuesta dolorosa: algunos dirigentes reconocerán que la parábola va contra ellos y buscarán arrestarlo. La advertencia no los lleva inmediatamente al arrepentimiento. El relato obliga a examinar qué hacemos cuando la palabra de Jesús descubre una resistencia propia.

Texto original y relaciones bíblicas

λικμήσει (likmēsei) expresa aquí la reducción a polvo que recoge «pulverizará». Isaías 8:14–15 presenta la piedra de tropiezo y el quebranto. Daniel 2:34–35 y Daniel 2:44–45 relacionan la piedra con el reino de Dios que no será destruido. 1 Pedro 2:6–8 une la esperanza de quien cree con la advertencia ante la desobediencia.

Lucas 20:19 north

Los dirigentes comprenden la denuncia y buscan detener a Jesús

La parábola ha alcanzado a sus destinatarios. En lugar de recibir la corrección, algunos responsables intentan apresar al que la ha pronunciado.

Explicación del versículo

Lucas identifica a los escribas y los principales sacerdotes como quienes procuran echar mano a Jesús. La urgencia se expresa con «en aquella misma hora». La enseñanza no les ha parecido una historia distante: han comprendido que se dirige contra ellos.

Esta comprensión confirma el foco de la parábola. La denuncia examina la responsabilidad de quienes actúan como labradores que quieren dominar la viña y rechazan al hijo. No debe desplazarse hacia una condenación indistinta de toda persona perteneciente al pueblo de Israel. Los dirigentes de esta escena se reconocen alcanzados por la palabra.

Su respuesta reproduce el movimiento que la historia había denunciado. Intentan eliminar al que les reclama una fidelidad bajo la autoridad de Dios. La oposición al mensaje se convierte en un proyecto contra el mensajero y, de manera singular, contra el Hijo. El Señor ha expuesto la gravedad de ese rechazo antes de que avance hacia su muerte.

El temor al pueblo impide que actúen como desean. No se presenta aquí un cambio de convicción ni un arrepentimiento. La escucha de la multitud limita la posibilidad inmediata de arresto, como ya ocurría al final del capítulo anterior. La intención seguirá buscando otro medio.

La escena siguiente mostrará el uso de espías para atraparlo con palabras y entregarlo al gobernador. Así termina la unidad de la viña y comienza otra forma de oposición. La autoridad de Jesús será examinada mediante una pregunta política, pero el relato ya ha revelado la intención que la rodea.

Relaciones bíblicas

Mateo 21:45–46 describe la comprensión de los dirigentes y su temor a las multitudes. Marcos 12:12 presenta la misma relación entre entender la parábola, querer arrestarlo y temer al pueblo. Lucas 19:47–48 había anunciado ya esa tensión.

Lucas 20:20 north

La pregunta política será utilizada como instrumento de acusación

Los adversarios envían espías que aparentan rectitud. Su objetivo es obtener una palabra con la que puedan entregar a Jesús al gobernador.

Explicación del versículo

La vigilancia continúa después del intento de arresto frustrado por el temor al pueblo. Ahora los dirigentes recurren a enviados que no presentan abiertamente su intención. La escena debe leerse desde la información que Lucas proporciona: no llegan únicamente para aclarar una duda religiosa.

Los espías fingen ser justos. Esa apariencia pretende dar credibilidad a la pregunta y ocultar el propósito de atrapar a Jesús en alguna palabra. El relato distingue la forma del acercamiento de su finalidad. El lenguaje respetuoso que emplearán no será prueba suficiente de sinceridad.

El objetivo es entregarlo al poder y a la autoridad del gobernador. La oposición busca un medio político que permita actuar contra él. La pregunta sobre el tributo al César está escogida dentro de ese proyecto. No se intenta calcular una cantidad o recibir una orientación práctica sobre un pago, sino conseguir una acusación.

La intención se relaciona con lo que Jesús había anunciado sobre ser entregado a los gentiles. El Señor conoce el camino hacia Jerusalén, pero el cumplimiento de su misión no vuelve buena la astucia de sus adversarios. La responsabilidad de quienes preparan la entrega permanece.

Más adelante, ante Pilato, lo acusarán de prohibir pagar impuestos al César. Esa acusación debe compararse con la respuesta que Jesús realmente dará aquí. El evangelio permite distinguir su palabra de la presentación interesada con que intentan condenarlo.

Texto original y relaciones bíblicas

ἐγκαθέτους (enkathetous) designa aquí a los espías enviados para tender la trampa. Lucas 18:31–33 anuncia la entrega del Hijo del Hombre. Lucas 23:1–4 mostrará la acusación sobre los impuestos y la comparecencia ante Pilato.

Mateo 22:15–22; Marcos 12:13–17.

Lucas 20:21 north

La adulación busca convertir la veracidad de Jesús en una trampa

Los enviados elogian su enseñanza y su imparcialidad. Utilizan esas palabras para presionarlo dentro de una pregunta cuya intención han ocultado.

Explicación del versículo

Los espías se dirigen a Jesús como Maestro y afirman que habla y enseña rectamente. Añaden que no hace distinción de personas y que enseña con verdad el camino de Dios. El contenido parece una disposición admirable a escuchar, pero Lucas ya ha revelado que buscan atraparlo.

La estrategia utiliza su propia autoridad como presión. Después de reconocerlo como alguien que no se deja condicionar, esperan una respuesta que pueda ser empleada contra él. La alabanza pretende introducirlo en las alternativas que han preparado. La forma respetuosa no transforma la finalidad de la intervención.

La imparcialidad significa que la verdad de Dios no se adapta al prestigio o al poder de quien escucha. Jesús demostrará precisamente eso en su respuesta. No organizará su palabra para agradar a un grupo ni para conseguir la aprobación de quienes lo elogian. Enseñará las obligaciones hacia el César y hacia Dios sin aceptar la manipulación.

La escena muestra que decir algo correcto acerca del Señor no equivale automáticamente a recibirlo con fe. La sinceridad se manifiesta también en la disposición a obedecer la respuesta. Los enviados quieren obtener un instrumento de acusación, mientras Jesús dirige la conversación hacia la verdad que todos deben reconocer.

Texto original y relación bíblica

οὐ λαμβάνεις πρόσωπον (ou lambaneis prosōpon) es una expresión de imparcialidad, que la NTBT recoge como no hacer distinción de personas. Marcos 12:13–15 conserva la relación entre el elogio, la pregunta y la hipocresía que Jesús reconoce.

Aplicación editorial

Al reconocer la verdad de Jesucristo, dispón también tu vida a recibirla. La oración y el lenguaje respetuoso pierden sinceridad cuando solo buscan confirmar una decisión ya cerrada. Su palabra merece una respuesta honesta, incluso cuando no ofrece la salida que esperabas.

Lucas 20:22 north

El tributo al César es planteado como una alternativa para acusar

La pregunta enfrenta a Jesús con un asunto de autoridad humana y fidelidad a Dios. Su respuesta no quedará encerrada en las opciones interesadas de los enviados.

Explicación del versículo

Los enviados preguntan si está permitido pagar tributo al César. La cuestión no se refiere a la capacidad de conseguir una moneda, sino a la legitimidad del pago. Se presenta como una consulta de conciencia ante el Maestro que enseña el camino de Dios.

El César representa la autoridad imperial a la que se dirige el tributo. El relato no da aquí una tasa ni desarrolla todas las condiciones del sistema fiscal. Lo que ha explicado con claridad es la intención de obtener una palabra que pueda ser llevada ante el gobernador.

La forma «o no» intenta limitar la respuesta a una oposición sencilla. Jesús hará visible que cumplir una obligación humana y rendir a Dios lo que le pertenece no son necesariamente actos excluyentes. La autoridad del César no ocupa el lugar de Dios, pero la fidelidad a Dios tampoco puede utilizarse sin más como una excusa para negar toda obligación civil.

La respuesta partirá de una moneda y de una pregunta que los propios enviados contestarán. El Señor no necesita aceptar la presión de la adulación ni resolver la cuestión desde el miedo a una reacción. Su palabra pondrá el asunto bajo una autoridad mayor que la del interrogatorio.

Texto original y relaciones bíblicas

φόρον (phoron) designa aquí el tributo, el pago debido a la autoridad civil de la que se habla. Mateo 22:17–21 y Marcos 12:14–17 conservan la pregunta y la respuesta relacionadas. Romanos 13:6–7 reconocerá las obligaciones de tributo, respeto y honra dentro de la vida cristiana.

Lucas 20:23 north

Jesús reconoce la astucia y conduce la conversación hacia la verdad

El Señor percibe la intención de los enviados. Responderá sin dejar que el engaño determine los límites de su enseñanza.

Explicación del versículo

Lucas interrumpe la pregunta para señalar la comprensión de Jesús. La apariencia de rectitud y el elogio no han ocultado la astucia. El Señor conoce que la consulta está integrada en un proyecto de acusación, como el narrador ya había explicado a los lectores.

Su discernimiento no termina en una reacción de enojo ni en un intento de devolver una acusación equivalente. Jesús pedirá una moneda y hará una pregunta concreta. La respuesta de los interlocutores servirá para exponer una verdad que su alternativa interesada no permitía considerar.

El modo de responder manifiesta su autoridad. No adapta la enseñanza para conservar el favor de quienes lo halagan ni se deja llevar por el deseo de impresionar a la multitud. Puede reconocer el engaño y, al mismo tiempo, enseñar con claridad sobre lo que corresponde al César y a Dios.

El relato distingue así el propósito de los enviados de la acción del Señor. Ellos buscan una palabra que permita entregarlo; Jesús da una palabra verdadera que no cumple ese propósito. La conversación revelará la insuficiencia de su plan sin convertir el asunto del tributo en algo indiferente.

Texto original y exégesis

πανουργίαν (panourgian) significa aquí la astucia engañosa de la trampa. El sentido se reconoce por la intención ya declarada de los espías. La frase prepara la petición del versículo siguiente: una cuestión visible permitirá poner de manifiesto lo que ellos también deben admitir.

Lucas 20:24 north

La moneda permite reconocer una realidad que los enviados conocen

Jesús pregunta por la imagen y la inscripción del denario. La respuesta de sus interlocutores preparará su enseñanza sobre lo que se debe al César y a Dios.

Explicación del versículo

El Señor pide que le muestren una moneda romana. La cuestión abstracta de los enviados se concentra en un objeto concreto que pueden reconocer. Jesús no comienza por aceptar las dos opciones como si fueran suficientes para expresar toda la fidelidad a Dios.

La imagen y la inscripción identifican al César. Los propios interlocutores lo dicen. Su respuesta permite continuar el razonamiento desde algo que admiten, sin depender de una afirmación que puedan atribuir solamente a Jesús. La moneda pertenece al marco de autoridad y tributo que ellos mismos han introducido.

Lucas no transcribe la leyenda completa ni nombra aquí al emperador de un ejemplar específico. No hace falta convertir una moneda conservada en un museo en la pieza exacta de esta escena. El dato que el relato utiliza es el reconocimiento de la imagen y la inscripción del César.

La pregunta también prepara un límite importante. Reconocer una referencia imperial en una moneda no convierte al César en dueño absoluto de la persona. La respuesta del Señor añadirá lo que pertenece a Dios. La obligación civil debe situarse dentro de una fidelidad que no entrega a ninguna autoridad humana el lugar del Creador.

Texto original y sentido de la unidad

δηνάριον (dēnarion) nombra un denario, la moneda que la NTBT presenta aquí como «moneda romana». El pasaje no da una cotización actual ni necesita una conversión moderna para comprender la pregunta sobre la imagen y la inscripción.

Relación bíblica

Mateo 22:19–21 y Marcos 12:15–17 conservan el uso de la moneda y la respuesta sobre el César. El detalle sirve a una enseñanza de fidelidad, sin reducir el asunto a numismática.

Lucas 20:25 north

La obligación civil no ocupa el lugar de la fidelidad a Dios

Jesús reconoce lo que se debe al César y reclama lo que pertenece a Dios. La respuesta evita tanto negar toda responsabilidad civil como conceder al poder humano una autoridad absoluta.

Explicación del versículo

La respuesta parte de lo que los enviados han reconocido en la moneda. Den al César lo que le corresponde. Jesús no enseña una negativa indiscriminada al tributo ni permite utilizar la pregunta religiosa como una manera de eludir toda obligación humana.

La segunda parte establece una exigencia que la trampa no había considerado: den a Dios lo que es de Dios. El César no puede ocupar su lugar ni recibir la lealtad última que corresponde al Señor. La autoridad civil permanece dentro de la creación y bajo la voluntad divina, no como un poder paralelo e independiente de él.

Las dos obligaciones no son dos espacios totalmente separados donde la fe deje de tener consecuencias. Rendir a Dios lo que le pertenece debe gobernar la manera de cumplir la responsabilidad civil. La verdad, la justicia y la honestidad no quedan suspendidas al tratar con el poder humano.

La relación con Génesis ayuda a profundizar: el ser humano ha sido creado a imagen de Dios. Jesús no cita ese pasaje expresamente aquí, pero la comparación canónica recuerda que nuestra pertenencia al Creador es más amplia que la marca de una moneda. La persona no puede ser reducida a un recurso del gobernante.

El conjunto del Nuevo Testamento une el reconocimiento de obligaciones civiles con la primacía de obedecer a Dios. Honrar al rey y temer a Dios no son expresiones equivalentes de adoración. Cuando una autoridad exige lo que contradice al Señor, la fidelidad última pertenece a él. Jesucristo enseña una obediencia íntegra que no se deja encerrar en la alternativa manipulada.

Texto original y relaciones bíblicas

ἀπόδοτε (apodote) expresa dar o devolver lo debido. Romanos 13:6–7 reconoce tributos y honra. 1 Pedro 2:13–17 distingue honrar al rey de temer a Dios. Hechos 5:29 afirma la prioridad de obedecer a Dios antes que a los hombres. Génesis 1:26–27 presenta al ser humano creado a su imagen.

Aplicación editorial

Cumple tus responsabilidades con honestidad y reconoce a Jesucristo como Señor de toda tu vida. Tu fidelidad al Padre no puede comprarse con una apariencia religiosa ni entregarse como adoración a un poder humano. Su gracia te llama a vivir con verdad en ambas relaciones.

Lucas 20:26 north

La respuesta de Jesús deja sin resultado la trampa

Los enviados no consiguen la palabra que buscaban para acusarlo. Su asombro termina en silencio, mientras la autoridad del Señor queda manifiesta.

Explicación del versículo

Lucas cierra la escena indicando que no pudieron atraparlo en ninguna palabra delante del pueblo. La finalidad anunciada al comienzo ha fracasado en este diálogo. La respuesta no ha negado toda obligación al César ni ha desplazado el derecho de Dios sobre la vida.

El carácter público importa. La palabra de Jesús ha sido oída en el mismo ámbito donde pretendían utilizarla contra él. Sus interlocutores han participado reconociendo la imagen de la moneda y reciben una enseñanza que no pueden reducir a la alternativa inicial. La astucia no ha logrado gobernar la conversación.

El asombro no se presenta como una confesión de fe. Los enviados callan, pero Lucas no narra aquí su arrepentimiento ni una decisión de seguir a Cristo. La escena muestra el límite de su plan, en lugar de permitir que el lector invente la historia posterior de cada uno.

El fracaso de esta trampa tampoco elimina toda oposición futura. Ante Pilato se acusará a Jesús de prohibir pagar impuestos, aunque su respuesta real ha dicho otra cosa. La fidelidad del Señor a la verdad no impide que otros intenten deformar sus palabras. Su camino hacia la cruz continuará conforme a la misión anunciada.

El lector queda con la palabra que los espías no buscaban recibir: toda responsabilidad humana debe situarse bajo la fidelidad a Dios. Jesucristo no ofrece solamente una respuesta hábil para evitar un peligro. Enseña una verdad que reclama obediencia también después de que el diálogo ha terminado.

Relaciones bíblicas

Lucas 23:1–4 mostrará la acusación fiscal y el juicio inicial de Pilato sobre la ausencia de delito. Mateo 22:22 y Marcos 12:17 registran también el asombro ante la respuesta de Jesús.

Lucas 20:27 north

Los saduceos plantean una pregunta desde su negación de la resurrección

Un nuevo grupo se acerca a Jesús. Lucas explica su posición para que el lector comprenda el propósito de la cuestión que presentarán.

Explicación del versículo

La escena cambia desde los enviados que preguntaron por el tributo hacia algunos saduceos. Lucas no trata a todos los interlocutores de Jesús como si sostuvieran una doctrina idéntica. Identifica a este grupo por una negación concreta: no admiten que haya resurrección.

Ese dato dirige la lectura de la pregunta posterior. Aunque hablarán de lo que sucedería «en la resurrección», no están expresando con ello una nueva confesión de esperanza. Presentarán un caso que, según su razonamiento, hace problemática la vida futura. Jesús responderá corrigiendo la comprensión de esa vida y apelando a la Escritura.

La discusión tampoco permite afirmar que todo el judaísmo negara la resurrección. Hechos distingue expresamente la posición de los saduceos de la de los fariseos. El conflicto sucede dentro de un mundo religioso con diferencias reales. La enseñanza de Jesús debe escucharse en su contenido, sin sustituirla por una oposición simplificada entre grupos completos.

La pregunta recurrirá a una disposición de Moisés sobre el matrimonio. El Señor mostrará que el testimonio de Moisés no queda enfrentado a la fidelidad de Dios hacia quienes han muerto. La esperanza de resurrección depende de quién es Dios y de su poder, no de proyectar sin cambio todas las condiciones presentes.

Texto original y relaciones bíblicas

ἀνάστασιν (anastasin) se refiere aquí a la resurrección de los muertos. Hechos 23:6–8 distingue las posiciones de fariseos y saduceos sobre esa esperanza. Mateo 22:23–33 y Marcos 12:18–27 conservan el diálogo relacionado con Jesús.

Mateo 22:23–33; Marcos 12:18–27.

Lucas 20:28 north

La ley citada buscaba preservar el nombre del hermano fallecido

Los saduceos parten de una disposición de Moisés sobre una viuda sin hijos. Utilizarán ese caso legal para cuestionar la resurrección.

Explicación del versículo

La pregunta se presenta bajo la autoridad de Moisés: «nos escribió». La disposición se refiere a un hombre que muere dejando esposa, pero sin hijos. Su hermano debe tomar a la viuda y dar descendencia al hermano fallecido. La finalidad es preservar una continuidad que la muerte y la falta de descendencia amenazan.

Deuteronomio sitúa la norma en el caso de hermanos que viven juntos y explica que el primogénito debe perpetuar el nombre del difunto. La disposición pertenece a la vida de Israel y a sus relaciones familiares dentro del pacto. No describe una unión simultánea de varios hermanos con la misma mujer.

El caso que se narrará llevará esa sucesión hasta siete hermanos. Los saduceos quieren trasladar el problema a la resurrección: si todas las uniones continuaran bajo las mismas condiciones, ¿a cuál pertenecería la relación matrimonial? La fuerza de su argumento depende de esa suposición sobre la vida futura.

Jesús no responderá diciendo que la ley de Moisés carece de autoridad. Mostrará que una disposición dirigida a la vida marcada por la muerte no permite definir sin más el orden de quienes resucitan. La fidelidad de Dios y la transformación que él realiza deben ser escuchadas junto al contexto del mandato.

Contexto bíblico

Deuteronomio 25:5–10 contiene la disposición conocida como matrimonio de levirato, explica su finalidad y describe el procedimiento ante una negativa. El ejemplo de los interlocutores selecciona la sucesión de matrimonios para preparar su pregunta; no reproduce toda la norma.

Exégesis del pasaje

«Dar descendencia a su hermano» indica el propósito de la unión dentro del caso legal. La pregunta posterior debe entenderse desde esa finalidad y desde la ausencia de hijos, en vez de convertir la escena en una acusación de adulterio contra la viuda.

Lucas 20:29 north

El primer matrimonio establece la condición del caso

El primer hermano muere sin hijos. Su muerte abre la situación prevista por la ley que los saduceos acaban de citar.

Explicación del versículo

Los interlocutores introducen a siete hermanos y comienzan por el primero. Se casa y muere sin hijos. La falta de descendencia es decisiva para el argumento: permite que el deber del hermano, descrito en el versículo anterior, entre en la sucesión propuesta.

La muerte no convierte el matrimonio anterior en una falta ni presenta a la mujer como culpable. Es el acontecimiento que interrumpe la relación y da lugar al caso legal. El relato no ofrece edades, nombres ni causas de muerte que permitan reconstruir una historia clínica o familiar.

El número de hermanos prepara una repetición completa dentro del ejemplo. Cada nueva muerte sin descendencia mantendrá abierta la condición de la viuda. La pregunta final buscará una contradicción entre esa sucesión y una resurrección imaginada como repetición exacta de la vida presente.

Jesús responderá a la premisa de esa comparación. La esperanza no exige que Dios prolongue indefinidamente todas las condiciones que la muerte hace necesarias ahora. El primer matrimonio es el punto de partida del caso, no una demostración de que el poder de Dios resulte incapaz de dar vida.

Relaciones bíblicas

Deuteronomio 25:5–6 explica por qué la ausencia de hijos hace relevante la relación con el hermano. Marcos 12:20–22 desarrolla la misma sucesión de muertes sin descendencia dentro del caso presentado a Jesús.

Lucas 20:30 north

El segundo hermano prolonga la sucesión del argumento

Este breve versículo forma parte de una oración que continúa en el siguiente. Su sentido se comprende dentro del caso completo de los siete hermanos.

Explicación del versículo

«Y el segundo» retoma a los hermanos mencionados antes. La división de versículos no cierra por sí sola la oración: el texto seguirá con el tercero y con la afirmación de que los siete no dejaron hijos y murieron. Leer la secuencia completa evita tratar estas palabras como una información aislada.

El segundo ocupa el lugar previsto después de la muerte del primero sin descendencia. El caso sigue siendo una sucesión de uniones, no una convivencia matrimonial simultánea con los siete. Esa diferencia permite comprender la pregunta que los saduceos creen poder plantear sin atribuir al ejemplo una falta que no están denunciando.

Su función en el razonamiento es mantener abierta la dificultad. La solución familiar prevista para el primer fallecimiento tampoco produce descendencia antes de una nueva muerte. El relato avanza hacia una pregunta sobre el futuro de la misma mujer cuando todos hayan muerto.

Exégesis y relación bíblica

El griego conserva también la brevedad de la frase. Las acciones se entienden por la construcción que la rodea: el segundo hermano queda incluido en la sucesión matrimonial y en la afirmación posterior de que ninguno dejó hijos. Lucas 20:29–33 contiene la unidad que permite seguir el argumento, y Deuteronomio 25:5–6 proporciona el marco legal invocado.

Lucas 20:31 north

La sucesión de los siete mantiene abierta la cuestión de la descendencia

El caso propuesto reúne a todos los hermanos bajo la misma condición: se casan con la viuda, no dejan hijos y mueren. La pregunta posterior dependerá de trasladar esas relaciones a la resurrección.

Explicación del versículo

El versículo continúa la oración anterior. En la NTBT, «el segundo» y «el tercero» quedan unidos al leer juntos los versículos 30–31, y «con ella» sigue refiriéndose a la misma mujer. La división numérica no crea dos historias separadas. Los interlocutores están desarrollando una sucesión de matrimonios después de cada fallecimiento.

«Del mismo modo» incorpora a los otros hermanos sin narrar cada unión de manera individual. La característica que importa al argumento permanece: ninguno deja hijos. Según la disposición citada, la necesidad de perpetuar el nombre del difunto no ha quedado resuelta. Los saduceos llevan así el caso hasta el punto en que ya no queda un hermano que continúe la sucesión.

También mueren todos. El relato no atribuye sus muertes a un pecado particular de la mujer ni ofrece causas que deban investigarse. Son los elementos del caso presentado a Jesús, cuyo propósito es formular una dificultad sobre la vida futura. La lectura debe concentrarse en esa función, sin convertir la repetición en una historia de maldición que el texto no cuenta.

La sucesión fue legítima dentro del supuesto legal invocado. Por eso los interlocutores creen que pueden enfrentar una disposición de Moisés con la resurrección. Su argumento depende de que cada matrimonio conserve allí exactamente las mismas condiciones. Jesús cuestionará esa premisa al distinguir la era presente de aquella en que ya no se puede morir.

Exégesis del pasaje

La afirmación sobre los siete resume tanto la ausencia de hijos como la muerte. Esos dos datos completan el problema planteado; no describen todos los aspectos de sus vidas. La respuesta de Jesús se dirigirá a la condición de los resucitados, en lugar de seleccionar entre los hermanos un derecho matrimonial superior.

Relaciones bíblicas

Deuteronomio 25:5–6 explica la relación entre muerte sin hijos y continuidad del nombre. Marcos 12:20–23 desarrolla el mismo caso y permite seguir su propósito: preparar la pregunta sobre la resurrección.

Lucas 20:32 north

La muerte de la mujer completa el caso de los saduceos

La mujer muere después de los hermanos. La pregunta ya no puede resolverse mediante otra unión dentro de la vida presente y se traslada a la resurrección.

Explicación del versículo

La frase «Por último» cierra la sucesión. Los siete hermanos han muerto y ahora también la mujer. Los interlocutores han dispuesto el caso de manera que todas las personas implicadas entren en el supuesto de la vida futura. La pregunta siguiente podrá relacionar a cada marido con la misma esposa.

La muerte de la mujer no se presenta como una sentencia moral sobre ella. Lucas no narra una falta que la haga responsable de los fallecimientos anteriores ni informa de su edad. El caso está organizado como un argumento, y este dato completa su preparación.

El límite de la vida presente es importante. La disposición sobre dar descendencia al hermano fallecido respondía a una realidad marcada por la muerte. Los saduceos presuponen que esa misma organización debe mantenerse después de la resurrección. El Señor mostrará que el poder de Dios introduce una condición distinta, en la que la muerte ya no determina las relaciones.

Por eso la solución no consistirá en elegir cuál de los siete tuvo una preferencia mayor o en imaginar una nueva muerte que resuelva el conflicto. Jesús enseñará acerca de la vida que Dios concede. La esperanza no depende de que podamos prolongar sin cambio cada estructura presente, sino de la fidelidad del Señor que da vida.

En el camino del evangelio, quien responderá ya ha anunciado su propia muerte y resurrección. Jesucristo no trata esta esperanza como una posibilidad que no le concierne. Su victoria hará visible que Dios puede llevar a sus hijos más allá del dominio de la muerte.

Relaciones bíblicas

Lucas 18:31–33 anuncia la muerte y resurrección del Hijo del Hombre. Lucas 20:34–38 contiene la respuesta que distingue la condición actual y la vida de los resucitados. 1 Corintios 15:42–49 desarrolla esa transformación desde la victoria de Cristo.

Lucas 20:33 north

La pregunta presupone una vida futura idéntica a la presente

Los saduceos preguntan de cuál de los siete será esposa la mujer. Jesús responderá examinando la condición que atribuyen a la resurrección.

Explicación del versículo

El caso llega a su finalidad: «En la resurrección, pues, ¿de cuál de ellos será esposa?». Los interlocutores recuerdan que los siete la tuvieron por esposa. Han construido una sucesión permitida por la ley y ahora quieren mostrar que la esperanza futura produciría una relación imposible de ordenar.

El argumento no es una confesión de fe en la resurrección. Lucas ya ha explicado que los saduceos la niegan. Utilizan ese supuesto para poner a prueba la enseñanza de Jesús. El lector debe distinguir entre formular una pregunta dentro de una hipótesis y recibir esa esperanza como verdadera.

La dificultad depende de una premisa: que resucitar significa reanudar la vida bajo todas las mismas condiciones matrimoniales y familiares. Si esa premisa fuera necesaria, la sucesión de uniones parecería producir un conflicto. Jesús no escogerá a uno de los hermanos como solución. Mostrará que la vida de aquella era no está sometida a la muerte y a las disposiciones que la muerte hacía necesarias.

La respuesta respetará la Escritura al mismo tiempo que corregirá una conclusión deducida de ella. Una norma de Moisés para preservar el nombre de un fallecido no permite fijar por sí sola todos los rasgos de la resurrección. Dios debe ser conocido también por su poder y por la fidelidad con que sostiene la vida de aquellos a quienes ha llamado.

La pregunta muestra por qué la esperanza cristiana no se construye únicamente a partir de nuestra imaginación sobre el futuro. Jesucristo revela lo que Dios hará y su propia resurrección fundamenta esa confianza. Escucharlo permite reconocer una vida más plena que la mera repetición de las limitaciones presentes.

Texto original y relaciones bíblicas

ἐν τῇ ἀναστάσει (en tē anastasei) sitúa la pregunta «en la resurrección», dentro del supuesto que los interlocutores discuten. Mateo 22:28–30 y Marcos 12:23–25 conservan la pregunta y relacionan la respuesta con el conocimiento de las Escrituras y del poder de Dios.

Lucas 20:34 north

Jesús distingue el orden presente de la vida resucitada

El matrimonio pertenece a la vida de esta era. La respuesta comenzará por corregir la idea de que resucitar obliga a reproducir sin cambio todas sus condiciones.

Explicación del versículo

Jesús responde a los saduceos describiendo primero lo que conocen: en esta era las personas se casan y son dadas en matrimonio. La frase reconoce una realidad de la vida presente. No acusa a los siete hermanos o a la mujer de pecar por haber seguido la disposición que habían citado.

«Los hijos de esta era» es una forma de referirse a quienes pertenecen a este orden de vida. Aquí el contraste se establecerá con «aquella era» en el versículo siguiente. No divide a los seres humanos entre incrédulos que se casan y creyentes que deben abstenerse. El tema del diálogo es la condición de la vida bajo la muerte y su transformación por la resurrección.

El caso de los saduceos había partido de una necesidad creada por el fallecimiento sin descendencia. El matrimonio con el hermano debía preservar el nombre del difunto dentro de Israel. Jesús muestra que no se puede utilizar esa disposición como medida exhaustiva de una vida en la que la muerte ya no tendrá el mismo lugar.

La distinción tampoco disminuye la bondad del matrimonio presente. El Señor ha remitido al propósito del Creador para afirmar su seriedad, y la Escritura manda honrarlo. Su función en esta era no depende de que cada aspecto de su forma actual se prolongue eternamente. Dios puede cumplir su propósito llevando a los suyos a una vida más plena.

Así comienza a quedar sin fundamento la alternativa de escoger a uno de los siete maridos. La respuesta no se alcanzará distribuyendo de nuevo derechos dentro de las mismas condiciones. Jesús revela un orden que procede del poder y la fidelidad de Dios.

Texto original y relaciones bíblicas

οἱ υἱοὶ τοῦ αἰῶνος τούτου (hoi huioi tou aiōnos toutou) significa aquí «los hijos de esta era», quienes viven dentro de su condición presente. Mateo 19:4–6 afirma el propósito creador de la unión matrimonial. Hebreos 13:4 llama a honrar el matrimonio. Estas afirmaciones deben conservarse al escuchar la transformación futura que Jesús anuncia.

Lucas 20:35 north

La vida de la era venidera no reproduce la institución matrimonial presente

Jesús habla de quienes alcanzan la resurrección para participar de la vida que Dios concede. Su condición no queda definida por la sucesión de matrimonios del caso propuesto.

Explicación del versículo

El «pero» establece la diferencia con la era actual. Los que alcanzan aquella era y la resurrección de entre los muertos no se casan ni son dados en matrimonio. Jesús no elige a uno de los hermanos para resolver la pregunta: revela que la pregunta había supuesto un orden que no corresponde a esa vida.

La frase anuncia una transformación real. La existencia resucitada no es una prolongación indefinida del mismo mundo bajo las mismas necesidades. El versículo siguiente explicará la razón inmediata: ya no pueden morir. Una disposición destinada a preservar descendencia ante la muerte no permite organizar por sí sola una vida que ha sido liberada de ella.

«Los considerados dignos» sitúa la participación bajo la evaluación de Dios. No equivale a que una persona pueda declararse suficiente por su rango, su riqueza o su observancia. El evangelio acaba de mostrar al pecador recibido por misericordia y al reino que se recibe como un niño. La vida eterna procede de la gracia de Dios por medio de Jesucristo.

Jesús se concentra aquí en quienes participan de la vida de la era venidera. El pasaje no pretende negar que exista una resurrección para juicio. El conjunto del testimonio apostólico distingue la resurrección de justos y de injustos. La esperanza que el Señor describe es la comunión de los que reciben de Dios la vida que no termina.

La enseñanza tampoco ofrece una descripción completa de cada relación personal futura. Afirma de manera concreta que no se casan ni son dados en matrimonio, sin autorizar a inventar olvido de las personas o una repetición exacta de cada estructura familiar. La confianza descansa en la bondad del Dios que salva, no en completar con imaginación lo que no ha revelado.

Texto original y relaciones bíblicas

καταξιωθέντες (kataxiōthentes) expresa ser considerados dignos, en lugar de otorgarse esa condición a uno mismo. Tito 3:4–7 fundamenta la salvación y la herencia de vida en la misericordia de Dios y en la renovación del Espíritu Santo por medio de Jesucristo. Hechos 24:15 afirma la resurrección tanto de justos como de injustos. 1 Corintios 15:20–23 sitúa la esperanza de los que pertenecen a Cristo en la resurrección de su Señor.

Lucas 20:36 north

La resurrección introduce una vida que ya no está sometida a la muerte

La comparación con los ángeles explica una condición de la vida futura. Jesús no enseña que los seres humanos se conviertan en ángeles, sino que reciben de Dios una existencia que no vuelve a morir.

Explicación del versículo

«Porque ya no pueden morir» fundamenta la diferencia anterior. La sucesión de los siete matrimonios dependía de que cada hermano falleciera sin descendencia. En la vida que Jesús anuncia, esa cadena ya no puede repetirse. La respuesta llega al supuesto del argumento, en lugar de resolverlo escogiendo un marido entre varios.

Ser iguales a los ángeles debe comprenderse dentro de esa explicación. La comparación destaca una condición que comparten, no afirma que pierdan su humanidad o pasen a otra especie de criatura. Jesús habla de personas resucitadas. El propio evangelio mostrará al Señor vivo con un cuerpo reconocible, no convertido en un ángel.

La vida que no termina tampoco es presentada como una posesión independiente de Dios. Son hijos de Dios al ser hijos de la resurrección. La expresión describe su pertenencia y su participación en el don que han recibido. Su esperanza está en el Padre que da vida por medio de Jesucristo, no en haber descubierto una capacidad propia para escapar de la muerte.

La filiación de los creyentes es una gracia que los recibe y sostiene. No los convierte en Dios ni borra la relación única del Hijo que ha venido a salvar. La resurrección revela la generosidad del Señor al llevar a sus hijos a una vida conforme a la victoria de Cristo.

El contexto impide reducir esta esperanza a que otros sigan recordando a los fallecidos. Jesús afirma una existencia real ante Dios y una condición transformada. La promesa abarca a la persona, y el testimonio apostólico hablará de dar vida también a nuestros cuerpos mortales por la presencia del Espíritu Santo.

Texto original y relaciones bíblicas

ἰσάγγελοι (isangeloi) expresa la comparación con los ángeles; aquí está ligada a una vida que ya no puede morir. Lucas 24:39–43 mostrará la realidad corporal de Jesús resucitado. Romanos 8:11 promete vida a los cuerpos mortales por el Espíritu del que resucitó a Cristo. 1 Corintios 15:42–49 explica la transformación desde la corrupción y la debilidad hacia la vida que corresponde al Señor resucitado.

Aplicación editorial

Puedes confiar a Dios tu vida y la de quienes amas sin reducir su promesa a las limitaciones que conoces ahora. La esperanza cristiana descansa en Jesucristo, que venció la muerte. Su gracia te llama a vivir hoy como alguien cuya pertenencia al Padre tiene un futuro firme.

Lucas 20:37 north

La fidelidad del Dios de los patriarcas fundamenta la esperanza

Jesús apela al mismo Moisés que sus interlocutores han citado. La revelación en la zarza muestra una relación con los patriarcas que la muerte no puede cancelar.

Explicación del versículo

La respuesta pasa de cómo viven los resucitados a la afirmación de que los muertos resucitan. Jesús no acepta que el caso matrimonial cierre la cuestión. Recurre a Moisés y al encuentro con Dios en la zarza, dentro del testimonio que los saduceos han utilizado para plantear su argumento.

En ese encuentro, Dios se identifica como el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Los tres patriarcas habían muerto, y Génesis narra sus fallecimientos. Sin embargo, la revelación a Moisés mantiene sus nombres dentro de una relación que Dios reconoce como propia. Su fidelidad no es presentada como el recuerdo de una vinculación ya anulada.

El contexto de Éxodo hace concreta esa fidelidad. El Dios de los padres ha visto la aflicción de su pueblo y viene a librarlo. Sus promesas no quedan reducidas a palabras pronunciadas antes de que murieran quienes las recibieron. Él sostiene la historia de su pueblo y tiene poder para dar cumplimiento a su propósito.

Jesús lleva esa verdad hasta la esperanza de resurrección. El Señor no puede ser comprendido como un Dios cuya relación salvadora con los suyos termina porque la muerte ha vencido su capacidad de actuar. La vida futura depende de su poder y de su fidelidad. El versículo siguiente formulará la conclusión: él es Dios de vivos.

El argumento no exige negar que los patriarcas murieron físicamente. La muerte es precisamente la realidad que hace necesaria la respuesta divina. La esperanza está en el Dios que no abandona su promesa y que puede levantar a los muertos. La resurrección de Jesucristo mostrará de manera decisiva esa victoria.

Texto original de la cita

Lucas recoge la identificación de Dios mediante los nombres de los patriarcas, sin reproducir aquí un «Yo soy» como parte de la cita. En el hebreo de Éxodo, אָנֹכִי אֱלֹהֵי אָבִיךָ (anokhi elohei avikha) expresa «Yo soy el Dios de tu padre». La construcción no contiene un verbo finito equivalente al «soy» que requiere el español. Por eso la fuerza de la enseñanza no depende de aislar una conjugación española, sino de la relación que Dios afirma y del poder de vida que Jesús explica.

Relaciones bíblicas

Éxodo 3:6–10 une la identificación del Dios de los padres con la liberación de su pueblo. Génesis 25:7–8, Génesis 35:28–29 y Génesis 49:33 narran la muerte de Abraham, Isaac y Jacob. Hebreos 11:13–16 mantiene juntas su muerte en la fe, la promesa y la fidelidad del Dios que no se avergüenza de ser llamado su Dios.

Lucas 20:38 north

La muerte no cancela la relación de vida que Dios sostiene

Jesús concluye que Dios es Dios de vivos. Su poder y su fidelidad hacen firme la esperanza de quienes reciben de él la vida.

Explicación del versículo

La afirmación explica la cita de los patriarcas. Dios no se identifica con ellos para declarar una relación cuyo final haya sido impuesto por la muerte. El Señor es Dios de vivos. La esperanza de resurrección se apoya en quién es él, en lugar de depender de que el ser humano consiga resolver por sí mismo cada dificultad imaginada sobre el futuro.

«Porque para él todos viven» sitúa la vida ante Dios. Los patriarcas no quedan borrados como personas ni dejan de estar bajo su poder. Jesús no niega los fallecimientos que las Escrituras narran; afirma que la muerte no puede convertir en vacía la relación y la promesa del Dios que los llamó.

El contexto es una discusión sobre resurrección, no solamente una defensa de que los recuerdos permanecen. Dios puede dar una vida transformada y cumplir su propósito con aquellos a quienes reconoce como suyos. El argumento no descansa en una capacidad del alma para independizarse del Creador, sino en su fidelidad vivificante.

La palabra «todos» tampoco declara que cada persona, con independencia de su respuesta a Dios, reciba la misma salvación. Jesús ha distinguido la participación en aquella era y el conjunto del testimonio apostólico afirma resurrección tanto de justos como de injustos. La vida ante Dios y la responsabilidad del juicio no deben confundirse con una aprobación automática de toda conducta.

Jesucristo llevará esta enseñanza hacia su cumplimiento mediante su propia muerte y resurrección. El que ahora explica la esperanza de los patriarcas será levantado y anunciado como primicia de los que han muerto. Por él, la fe puede esperar una vida que la tumba no tiene autoridad para cancelar.

Texto original y relaciones bíblicas

πάντες γὰρ αὐτῷ ζῶσιν (pantes gar autō zōsin) afirma «porque para él todos viven». La referencia a Dios determina el fundamento de la esperanza. Hebreos 11:13–16 une la fe de quienes murieron con la patria preparada por Dios. 1 Corintios 15:20–23 presenta a Cristo resucitado como primicia y fundamento de la vida de los suyos. Hechos 24:15 distingue la resurrección de justos y de injustos.

Aplicación editorial

Puedes llevar tu dolor por la muerte al Padre sin tratar su promesa como un consuelo vacío. Jesucristo ha vencido y sostiene la esperanza de vida. Confía en él y recibe su palabra como fundamento para vivir ahora en fidelidad y misericordia.

Lucas 20:39 north

Algunos escribas reconocen la verdad de la respuesta

La enseñanza de Jesús recibe una aprobación expresa. El relato distingue a quienes lo escuchan de manera favorable sin atribuir a todo un grupo una respuesta idéntica.

Explicación del versículo

Después de la respuesta sobre la resurrección, algunos escribas dicen que Jesús ha hablado bien. La afirmación reconoce el valor de su enseñanza y de su uso de las Escrituras. La discusión no termina únicamente con el silencio de quienes presentaron el caso.

El dato es significativo dentro del capítulo. Algunos escribas habían participado en la oposición, mientras estos reconocen una respuesta acertada. Lucas no permite convertir una categoría religiosa completa en una sola actitud. Cada reacción debe ser atendida según lo que el relato realmente dice.

La diferencia de posiciones sobre la resurrección ayuda a comprender el marco. Hechos mostrará que los fariseos y los saduceos no sostenían la misma esperanza. La respuesta de Jesús podía ser reconocida como verdadera en un ámbito donde la negación saducea era discutida también por otros.

El elogio no proporciona por sí solo la historia completa de la fe de estos hombres. El texto registra su aprobación de lo dicho, sin narrar aquí un compromiso posterior de cada uno. La enseñanza sigue reclamando una respuesta más amplia a la persona y a la autoridad de Jesucristo.

Exégesis y relación bíblica

«Algunos» conserva la precisión del grupo que habla. «Has hablado bien» se refiere de manera inmediata a la respuesta que acaban de oír. Hechos 23:6–8 muestra la diferencia entre las posiciones religiosas acerca de la resurrección y evita atribuir su negación a todos por igual.

Lucas 20:40 north

Las preguntas hostiles llegan a un límite ante la enseñanza del Señor

Los interlocutores dejan de atreverse a interrogarlo. Jesús tomará ahora la iniciativa de preguntar acerca de la identidad del Cristo.

Explicación del versículo

La escena cierra indicando que ya no se atrevían a preguntarle nada. Las respuestas de Jesús han mostrado una autoridad que sus adversarios no han conseguido atrapar mediante los casos preparados. La pregunta sobre el matrimonio no ha logrado negar la resurrección y ha dado ocasión a una enseñanza sobre la fidelidad de Dios.

Este silencio pertenece al desarrollo de la controversia. No significa que toda oposición haya desaparecido ni que nadie vaya a hablarle de nuevo en el resto del evangelio. Los dirigentes seguirán buscando un medio para detenerlo. El texto muestra el límite que encuentran sus interrogatorios en este momento.

La enseñanza de Jesús tampoco prohíbe toda pregunta sincera. Él ha respondido apelando al sentido de la Escritura y al poder de Dios. Lo que queda frustrado es el intento de reducir su autoridad mediante una dificultad construida desde premisas equivocadas.

El paso siguiente cambia la dirección de la conversación. Jesús preguntará cómo puede llamarse al Cristo hijo de David si David mismo lo llama Señor. La identidad del Mesías recibirá una profundidad que los interrogatorios anteriores no habían permitido reconocer. El Maestro no se limita a defenderse: conduce al pueblo hacia la verdad que necesita escuchar.

Exégesis del pasaje

La referencia a que ya no se atrevían presenta un resultado de la controversia. El relato avanzará desde las preguntas planteadas a Jesús hacia una pregunta suya. El centro seguirá siendo la autoridad del Hijo, dentro del camino que culmina en su muerte y resurrección.

Lucas 20:41 north

La descendencia de David no agota la identidad del Cristo

Jesús plantea una pregunta sobre el Mesías. La promesa davídica es verdadera, pero debe comprenderse junto al señorío que David reconoce.

Explicación del versículo

El Señor toma ahora la iniciativa del diálogo. Después de responder a los interrogatorios, pregunta cómo dicen que el Cristo es hijo de David. No está proponiendo abandonar las Escrituras que prometen un descendiente del rey. Lleva a los oyentes a profundizar en lo que esas mismas Escrituras revelan.

Lucas ha presentado desde el comienzo la relación de Jesús con David. El ángel anunció que recibiría su trono y que su reino no tendría fin. El ciego del camino lo llamó Hijo de David, y la entrada en Jerusalén lo aclamó como rey. La nueva pregunta no declara falsos esos reconocimientos.

Lo que Jesús examina es una comprensión que se detuviera únicamente en la sucesión familiar. El Cristo no puede reducirse a otro rey cuyo valor se explique solo por pertenecer a una dinastía. La cita siguiente mostrará a David llamándolo Señor y recibiendo una promesa de autoridad a la derecha de Dios.

El camino hacia Jerusalén hace decisiva esa identidad. Quien será rechazado y muerto es el mismo Señor que será exaltado. La respuesta adecuada no consiste solamente en conocer su ascendencia, sino en recibir su autoridad y confiar en su obra salvadora.

El conjunto del Nuevo Testamento mantiene ambas verdades. Jesucristo es verdaderamente descendiente de David según la carne y es el Hijo cuya gloria se manifiesta con poder en la resurrección. Su humanidad no es una apariencia, y su identidad no queda encerrada en una explicación meramente humana.

Relaciones bíblicas

Lucas 1:31–33 une el nombre de Jesús con el trono de David y el reino permanente. Romanos 1:3–4 afirma su descendencia davídica y la manifestación de su filiación con poder por la resurrección. Mateo 22:41–46 y Marcos 12:35–37 conservan la pregunta relacionada de Jesús.

Mateo 22:41–46; Marcos 12:35–37.

Lucas 20:42 north

David reconoce a un Señor exaltado a la derecha de Dios

La cita del salmo distingue a quien habla y al Señor de David. Jesús muestra que la identidad del Mesías incluye una autoridad mayor que la simple sucesión de un trono humano.

Explicación del versículo

Jesús apela al libro de los Salmos y presenta a David pronunciando estas palabras. La cuestión no depende de una opinión que pueda separarse del testimonio bíblico. El mismo David al que se remite la esperanza real llama «mi Señor» a quien recibe la invitación divina.

El primer «Señor» es quien habla; el segundo es aquel a quien David reconoce como suyo. La frase no debe leerse como si David estuviera atribuyéndose a sí mismo todas las palabras. La relación permite formular la pregunta: ¿cómo puede ser su descendiente y, al mismo tiempo, su Señor?

Sentarse a la derecha expresa honor y autoridad junto a Dios. La promesa no queda reducida a un asiento físico dentro del templo. Señala el lugar que el Señor concede al Mesías. La humillación que Jesús afrontará no será el veredicto final sobre su persona.

Hechos aplicará esta palabra a Jesús resucitado y exaltado. El Padre ha cumplido su promesa y el Hijo ha derramado el Espíritu Santo. El testimonio distingue sus personas dentro de la misma obra divina. El señorío del Hijo no representa una competencia con el Padre, sino el cumplimiento de su propósito salvador.

El término «señor» debe interpretarse por toda esa relación, sin deducir cada aspecto de la identidad de Cristo únicamente de una palabra aislada. El evangelio y la enseñanza apostólica revelan quién es el que ocupa ese lugar. La respuesta de fe reconoce en Jesús al Salvador y Señor que David anunciaba.

Texto original y relaciones bíblicas

El hebreo de Salmos 110:1 dice נְאֻם יְהוָה לַאדֹנִי (neum YHWH la-adoni), «Declaración de Jehová a mi señor». La cita griega emplea «Señor» en las dos posiciones, conservando la distinción por la frase «mi Señor». Hechos 2:29–36 interpreta el salmo desde la resurrección y exaltación de Jesucristo. Hebreos 1:1–3 presenta al Hijo que purifica los pecados y se sienta a la derecha de la Majestad.

Lucas 20:43 north

La promesa divina asegura la victoria del Señor

El sometimiento de los enemigos se representa mediante un estrado para los pies. El señorío del Mesías alcanzará una victoria que incluye la derrota de la muerte.

Explicación del versículo

La cita continúa la palabra dirigida al Señor de David. Quien lo invita a sentarse a su derecha promete poner a sus enemigos como estrado de sus pies. El estrado, usado como apoyo para los pies, expresa en esta imagen una subordinación completa. La oposición no conservará para siempre el poder de negar su autoridad.

La acción pertenece a Dios: «hasta que ponga». El Mesías no depende de que sus adversarios decidan reconocerlo para ocupar el lugar que el Señor le concede. La promesa sostiene una esperanza que puede atravesar el rechazo presente sin concederle la última palabra.

El «hasta» señala el horizonte de la victoria. Por sí solo no afirma que, una vez vencidos los enemigos, el señorío del Cristo quede anulado. Lucas ya ha anunciado que su reino no tendrá fin. La cita se concentra en la certeza de que la resistencia será sometida.

El testimonio apostólico incluye la muerte entre los enemigos y la llama el último que será destruido. Por eso la imagen no debe reducirse a la derrota de unos adversarios políticos. La victoria de Jesucristo alcanza aquello que ningún poder humano puede vencer y fundamenta la vida de los que le pertenecen.

En este punto del relato, Jesús todavía va hacia la entrega y la muerte. Sus palabras permiten comprender que el sufrimiento no lo convertirá en un Mesías fallido. Su resurrección y exaltación revelarán la fidelidad de Dios, y la consumación de su reino hará patente toda la amplitud de esa victoria.

Texto original y relaciones bíblicas

ὑποπόδιον (hypopodion) significa «estrado» o apoyo para los pies, dentro de la imagen de sometimiento. Salmos 110:1 contiene la promesa. 1 Corintios 15:25–26 la relaciona con el reinado de Cristo y la destrucción de la muerte. Lucas 1:32–33 anuncia un reino que no termina.

Aplicación editorial

Tu esperanza puede descansar en la victoria de Jesucristo aun cuando la oposición y la muerte sigan siendo dolorosas. La promesa del Padre te llama a perseverar bajo el señorío del Hijo. Su fidelidad permite vivir con confianza y servir sin convertir el poder humano en tu seguridad final.

Lucas 20:44 north

El Mesías es hijo de David y Señor de David

La pregunta final obliga a reunir las dos afirmaciones bíblicas. La identidad de Jesucristo supera lo que una explicación basada solo en su genealogía puede decir.

Explicación del versículo

Jesús vuelve a la relación que ha planteado. David llama Señor al Cristo; ¿cómo es entonces su hijo? La pregunta no exige elegir entre negar la descendencia o negar el salmo. Llama a reconocer que ambas verdades deben comprenderse dentro de la identidad del Mesías.

Ser hijo de David afirma una relación histórica real. La promesa del reino se cumple en alguien que ha entrado en nuestra humanidad. Pero David, al reconocerlo como Señor, apunta a una autoridad que no puede reducirse al lugar de un sucesor dentro de la familia. El descendiente prometido es mayor que el rey que lo anuncia.

El evangelio completo conduce a recibir a Jesús como Hijo y Señor. La resurrección no fabrica una divinidad que antes le faltara, sino que manifiesta con poder la identidad y la victoria del Salvador. El testimonio de Juan lo presenta como el Verbo que estaba con Dios y era Dios, y que se hizo carne. La humanidad verdadera y la divinidad del Hijo pertenecen a la misma persona.

Esta respuesta del conjunto de las Escrituras permite comprender la pregunta sin confundir al Padre con el Hijo ni presentar a dos dioses rivales. El Hijo viene del Padre, cumple su obra y es exaltado. David lo reconoce como Señor, y los discípulos son llamados a recibir esa autoridad mediante la fe.

El diálogo se desarrolla en el templo, mientras algunos responsables cuestionan el derecho de Jesús a actuar. La pregunta muestra que la medida de su autoridad no puede ser únicamente el reconocimiento que esos dirigentes estén dispuestos a concederle. El Señor de David reclama una respuesta que alcance la confianza y la obediencia.

Relaciones bíblicas

Juan 1:1–3 afirma la identidad divina del Verbo y su acción en la creación; Juan 1:14, su encarnación. Romanos 1:3–4 une la descendencia de David y la manifestación del Hijo con poder. Hechos 2:32–36 proclama al Resucitado como Señor y Cristo.

Lucas 20:45 north

La advertencia pública busca cuidar a los discípulos

Jesús se dirige a quienes lo siguen mientras todo el pueblo escucha. Su enseñanza sobre la autoridad del Mesías conduce también a examinar el uso de la autoridad religiosa.

Explicación del versículo

Lucas distingue destinatarios y oyentes. Jesús habla a los discípulos, pero el pueblo está escuchando. La advertencia que sigue no es una conversación privada cuya fuerza dependa de rumores. El Señor hace pública una conducta que sus seguidores deben reconocer y evitar.

El mandato principal aparecerá enseguida: cuídense de los escribas caracterizados por el amor a los honores y por el daño a las viudas. La enseñanza se propone proteger, no solamente enumerar defectos de otros. Los discípulos necesitan discernir qué clase de ejemplo puede deformar su propio servicio.

El contexto acaba de presentar a algunos escribas reconociendo una respuesta verdadera de Jesús. Por eso no debe leerse la advertencia como una declaración de que cada persona con ese oficio actúa de manera idéntica. El Señor describirá prácticas concretas. El criterio se encuentra en la conducta y en su relación con la voluntad de Dios.

La secuencia también relaciona la identidad del Cristo con la vida de sus seguidores. El Señor de David tiene la autoridad que algunos buscan mediante apariencia y reconocimiento social. Recibirlo implica abandonar la pretensión de usar a otros para engrandecerse. La fidelidad al Maestro debe hacerse visible en el cuidado de las personas.

Relaciones bíblicas

Mateo 23:1–12 dirige a la multitud y a los discípulos una advertencia relacionada y llama al mayor a servir. Marcos 12:38–40 conserva la denuncia de los honores y del daño a las viudas. Lucas 22:24–27 mostrará a Jesús corrigiendo la competencia de los discípulos y presentándose como quien sirve.

Enseñanzas relacionadas: Mateo 23:1–36; Marcos 12:38–40; Lucas 11:37–54.

Lucas 20:46 north

La búsqueda de honor puede desplazar el propósito del servicio

Jesús denuncia el deseo de exhibirse y ocupar los primeros lugares. La posición religiosa se ha convertido en un medio de engrandecer la propia imagen.

Explicación del versículo

La advertencia describe lo que estos escribas desean y aman. Las túnicas, los saludos y los primeros puestos forman una misma orientación: ser vistos y reconocidos como importantes. El problema se encuentra en el amor a esa distinción y en la manera en que gobierna su conducta.

Las señales aparecen en ámbitos distintos. Los saludos se reciben en las plazas; los primeros asientos, en las sinagogas; los lugares principales, en los banquetes. La necesidad de reconocimiento alcanza la vida pública, la reunión religiosa y la mesa. La autoridad que debería ayudar a escuchar a Dios se utiliza para sostener una grandeza personal.

La ropa o un asiento no determinan por sí mismos la verdad del corazón. El versículo identifica una disposición mediante sus expresiones visibles, y el siguiente mostrará su gravedad en el trato a las viudas. La apariencia de importancia puede convivir con una conducta que perjudica a quienes deberían recibir cuidado.

Jesús ya había enseñado a no buscar el primer lugar en una comida. Esa humildad no era una técnica para obtener un honor más eficaz, sino una respuesta a Dios, que humilla al que se enaltece y levanta al humilde. El discípulo no debe organizar su fidelidad alrededor de cuánto reconocimiento consigue.

El contraste con Cristo es decisivo. El Señor que posee autoridad verdadera va hacia una entrega que incluirá humillación. Su grandeza se manifiesta en cumplir la voluntad del Padre y servir para salvar. Seguirlo transforma el uso de cualquier responsabilidad recibida: las personas son prójimos que deben ser cuidados, no recursos para alimentar el prestigio.

Relaciones bíblicas

Lucas 14:7–11 corrige la elección de los primeros lugares. Lucas 11:43 denuncia un amor semejante a los asientos y saludos. Mateo 23:5–12 relaciona la exhibición religiosa con el llamado a servir y a reconocer al único Maestro.

Aplicación editorial

Examina si una responsabilidad que has recibido te está llevando a servir mejor o a necesitar que otros te hagan sentir importante. Acude a Jesucristo para recibir su gracia y aprender su humildad. El cuidado fiel puede ser valioso aunque no produzca los honores que deseas.

Lucas 20:47 north

La oración aparente no encubre ante Dios el daño a las viudas

Jesús une el despojo de personas vulnerables con una apariencia de piedad. La responsabilidad religiosa agrava el daño cuando se utiliza para proteger la injusticia.

Explicación del versículo

«Devoran las casas de las viudas» expresa un perjuicio real a sus recursos y a su vida doméstica. La imagen describe un consumo abusivo de lo que debería sostenerlas. El texto no especifica un único procedimiento legal o económico por el que ocurre, de modo que no hace falta inventar uno para reconocer la gravedad de la denuncia.

Las largas oraciones sirven como pretexto. El problema no es simplemente cuánto tiempo dura una oración: Jesús mismo había pasado una noche orando. Aquí la práctica visible pretende dar una apariencia de rectitud a quienes dañan al prójimo. La invocación de Dios se utiliza para ocultar una conducta contraria a su voluntad.

La unión de ambas cosas intensifica la culpa. No se trata solo de una falta de sensibilidad ante la pobreza, sino de aprovechar una posición de autoridad y confianza mientras se despoja a personas vulnerables. El prestigio religioso denunciado antes muestra ahora su fruto destructivo. La apariencia no modifica el conocimiento que Dios tiene de la verdad.

«Recibirán una condena mayor» afirma la seriedad del juicio. El Señor tiene en cuenta la responsabilidad asociada a lo conocido y a lo confiado. La enseñanza y la oración no pueden convertirse en privilegios que reduzcan la obligación de hacer justicia. Su uso para encubrir el mal aumenta la gravedad de la respuesta.

La escena siguiente mostrará a una viuda pobre ofreciendo todo lo que tiene para vivir. Esa proximidad obliga a conservar la atención sobre su vulnerabilidad, junto al valor de su entrega. La generosidad de una persona no justifica el abuso de quienes deberían cuidarla. Jesucristo conoce el corazón y llama a una comunidad que reciba y proteja al necesitado.

Texto original y relaciones bíblicas

προφάσει (prophasei) señala el pretexto o la apariencia con que se realizan esas oraciones. Lucas 6:12 muestra la oración prolongada y sincera de Jesús. Lucas 12:47–48 relaciona la responsabilidad con el conocimiento y lo confiado. Santiago 1:27 afirma que la piedad ante el Padre incluye cuidar a huérfanos y viudas. Lucas 21:1–4 continuará con la entrega de la viuda pobre.

edit_note Notas: edición NTBT con estudio completo — BibliaTodo Bible Society

Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT).
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