La herencia occidental se distribuye mediante responsables reconocidos
Eleazar, Josué y los jefes de las familias participan en el reparto. La distribución no queda presentada como una decisión privada del jefe militar.
Explicación del versículo
El capítulo pasa de las porciones orientales concedidas por Moisés a la tierra de Canaán al occidente del Jordán. La frase «estas son las herencias» introduce el desarrollo de las asignaciones que ocupará los capítulos siguientes.
Eleazar aparece como sacerdote, junto a Josué y a los jefes de las familias de las tribus. Sus funciones distintas concurren en un encargo común. El relato no reduce la herencia a una conquista personal que Josué pudiera dividir sin los otros responsables.
La participación de estos dirigentes había sido mandada en Números 34:16–29. Allí se nombra a Eleazar y a Josué y se dispone un jefe por tribu para dar la herencia. El procedimiento de Josué 14 no surge como una solución improvisada al llegar a la tierra.
Los jefes de las familias vinculan la distribución con los grupos que recibirán porciones. El pueblo no aparece como una multitud sin organización: hay tribus, clanes y responsabilidades reconocidas. Las listas de fronteras deben leerse dentro de esa vida comunitaria.
El encabezamiento resume el reparto antes de desarrollar sus particularidades. El mismo libro contará más adelante lo que faltaba asignar. No es necesario tratar la frase introductoria como una afirmación de que cada paso de la distribución ya hubiera sido narrado antes de la petición de Caleb.
Exégesis del pasaje
El primer verbo presenta lo que Israel recibió como herencia; la frase siguiente identifica a quienes efectuaron el reparto. El texto distingue beneficiarios y responsables sin hacer de estos últimos dueños absolutos de la tierra.
«En la tierra de Canaán» se entiende en contraste con la sección oriental que acaba de concluir. El capítulo no está revocando lo que Rubén, Gad y la media tribu de Manasés ya habían recibido.