Josué 5 (NTBT) en línea gratis con notas de estudio

Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT)

Josué 5

Los reyes de Canaán oyen lo sucedido en el Jordán

1 Cuando todos los reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, al occidente, y todos los reyes de los cananeos que estaban junto al mar oyeron que Jehová había secado las aguas del Jordán delante de los hijos de Israel hasta que cruzamos, su corazón se derritió y ya no les quedó ánimo ante los hijos de Israel.   N1

La señal del pacto en la nueva generación

2 En aquel tiempo Jehová dijo a Josué: «Hazte cuchillos de pedernal y vuelve a circuncidar a los hijos de Israel por segunda vez».   N2

3 Josué se hizo cuchillos de pedernal y circuncidó a los hijos de Israel en la colina de los Prepucios.   N3

4 Esta es la razón por la que Josué los circuncidó: todos los varones del pueblo que habían salido de Egipto, todos los hombres de guerra, habían muerto en el desierto, por el camino, después de salir de Egipto.   N4

5 Pues todos los del pueblo que habían salido estaban circuncidados; en cambio, todos los que habían nacido en el desierto, por el camino, después de salir de Egipto, estaban sin circuncidar.   N5

6 Porque los hijos de Israel anduvieron cuarenta años por el desierto, hasta que murieron todos los hombres de guerra de la nación que habían salido de Egipto y no habían obedecido la voz de Jehová. Jehová les juró que no les dejaría ver la tierra que Jehová había jurado a sus antepasados darnos, una tierra que fluye leche y miel.   N6

7 A los hijos de ellos, que él había puesto en su lugar, Josué los circuncidó, pues eran incircuncisos, porque no los habían circuncidado por el camino.   N7

8 Cuando terminaron de circuncidar a toda la nación, se quedaron en su lugar en el campamento hasta que sanaron.   N8

9 Jehová dijo a Josué: «Hoy he quitado de ustedes la vergüenza de Egipto». Por eso aquel lugar se llama Gilgal hasta el día de hoy.   N9

La Pascua y el alimento de la tierra

10 Los hijos de Israel acamparon en Gilgal y celebraron la Pascua el día catorce del mes, al atardecer, en las llanuras de Jericó.   N10

11 Al día siguiente de la Pascua comieron del grano de la tierra: panes sin levadura y grano tostado, ese mismo día.   N11

12 Al día siguiente de haber comido del grano de la tierra, cesó el maná. Los hijos de Israel no tuvieron más maná; aquel año comieron de la cosecha de la tierra de Canaán.   N12

Josué ante el jefe del ejército de Jehová

13 Estando Josué cerca de Jericó, levantó los ojos y vio a un hombre de pie frente a él, con su espada desenvainada en la mano. Josué fue hacia él y le preguntó: «¿Estás de nuestro lado o del de nuestros enemigos?».   N13

14 Él respondió: «No, sino que soy el jefe del ejército de Jehová; ahora he venido». Josué cayó rostro en tierra, se postró y le dijo: «¿Qué dice mi señor a su siervo?».   N14

15 El jefe del ejército de Jehová dijo a Josué: «Quítate la sandalia del pie, porque el lugar donde estás es santo». Y Josué así lo hizo.   N15

menu_book Notas de estudio de Josué 5

Edición NTBT con estudio completo — pasaje por pasaje. Esta es una sección aparte del texto bíblico.

Josué 5:1 north

La noticia del cruce llega a los reyes

Los gobernantes de la región oyen que Jehová abrió el Jordán y pierden ánimo ante Israel. El acontecimiento empieza a cumplir su función de testimonio hacia otros pueblos.

Explicación del versículo

La narración sale por un momento del campamento y describe el efecto de la noticia. Los reyes amorreos al occidente del Jordán y los reyes cananeos junto al mar han oído lo ocurrido. Las referencias geográficas amplían la mirada más allá de Jericó: la entrada de Israel afecta la percepción de quienes gobiernan otras zonas de la tierra.

El contenido que han oído tiene un sujeto claro. Jehová secó las aguas delante de Israel hasta que el pueblo cruzó. La noticia no consiste solamente en que un ejército logró trasladarse. Lo que provoca el temor es una acción atribuida al Dios que ya había sido reconocido por las obras del éxodo y las derrotas de los reyes orientales.

La reacción retoma el lenguaje de Rahab: el corazón se derrite y ya no queda ánimo. En 2:9–11, ella había descrito el temor de los habitantes y había confesado que Jehová es Dios en cielos y tierra. Aquí se describe el debilitamiento de los reyes, sin narrar una confesión semejante ni una petición de misericordia por su parte.

El versículo responde al propósito expresado en 4:24: que los pueblos conozcan el poder de Jehová. La difusión de la noticia muestra que el cruce no queda encerrado en una experiencia interna de Israel. Sin embargo, conocer una obra de Dios y responderle con fe son cosas que el propio relato distingue.

Este temor forma el marco de lo que sigue en Gilgal. El libro no pasa de inmediato a describir una campaña aprovechando la debilidad de los adversarios. Se detiene en la señal del pacto, la Pascua y la alimentación de la comunidad. Antes de la conquista, Israel debe reconocer quién es delante del Dios que le ha abierto camino.

Exégesis del pasaje

וַיִּמַּס לְבָבָם —vayyimmas levavam, «su corazón se derritió»— expresa pérdida de firmeza. רוּחַ —rúaj— significa aquí ánimo, como en 2:11, no una referencia al Espíritu Santo.

La frase «al occidente» distingue a estos reyes de los soberanos derrotados al oriente antes del cruce. La noticia afecta ahora al ámbito de la entrada en Canaán.

Texto original y lectura

La forma escrita del hebreo conserva עברנו —ʿovrenu, «nuestro cruce»—, mientras la lectura tradicional da עָבְרָם —ʿovram, «su cruce»—. La NTBT mantiene la primera persona en «hasta que cruzamos». Las dos formas describen el paso de Israel; la primera persona por sí sola no identifica con certeza al responsable final de todo el libro.

Josué 5:2 north

Renovar la señal recibida por Abraham

Jehová ordena a Josué circuncidar a la generación que había crecido sin esa señal durante el desierto. La entrada debe estar unida al reconocimiento del pacto.

Explicación del versículo

«En aquel tiempo» sitúa el mandato después del cruce y antes de las campañas. La seguridad de la entrada no hace innecesaria la relación de Israel con Jehová. El pueblo debe reconocer en su propia vida la señal del pacto que acompaña la promesa a los antepasados.

La circuncisión había sido establecida para Abraham y su descendencia como señal del pacto (Génesis 17:9–14). Por eso la orden no crea en Gilgal una identidad religiosa sin antecedentes. Vincula a la generación que ha llegado con la historia que comenzó antes de Moisés y de Josué, cuando Dios prometió formar un pueblo y darle una tierra.

«Vuelve a circuncidar» y «por segunda vez» deben leerse con la explicación de 5:4–7. Los que habían salido de Egipto estaban circuncidados, mientras que los nacidos en el desierto no habían recibido la señal. El mandato se refiere a reanudarla en la comunidad mediante la nueva generación; no dice que los mismos hombres ya circuncidados tengan que recibirla de nuevo.

Los cuchillos de pedernal son el instrumento que el texto manda preparar. La mención conserva un detalle concreto de la acción, pero el pasaje no desarrolla una explicación técnica de su uso ni una teoría sobre por qué se elige ese material. Lo principal es que la respuesta del pueblo corresponda al mandato recibido.

La posición del episodio muestra que el establecimiento de Israel pertenece al pacto y no solo a la capacidad militar. La señal no compra la tierra ni convierte al pueblo en moralmente superior a sus vecinos. Expresa una pertenencia y una obligación de fidelidad al Dios que ha dado la promesa y acaba de abrir el camino.

Exégesis del pasaje

חַרְבוֹת צֻרִים —jarvot tsurim, «cuchillos de pedernal»— identifica el instrumento. וְשׁוּב מֹל —veshuv mol, «vuelve a circuncidar»— ordena retomar la práctica, cuyo alcance explica la continuación.

«Por segunda vez» caracteriza la renovación colectiva en esta etapa de la historia. La distinción entre generaciones en 5:5 es la clave para interpretar el mandato sin separarlo de sus destinatarios.

Relaciones bíblicas

Éxodo 12:48–49 relaciona la circuncisión con la participación en la Pascua, que se celebrará en Gilgal. Para la iglesia, Hechos 15:1–11 rechaza imponer la circuncisión como condición de salvación y afirma que somos salvos por la gracia del Señor Jesús. La instrucción histórica a Israel debe leerse junto con esa enseñanza apostólica.

Josué 5:3 north

La respuesta de Josué queda ligada a un lugar

Josué cumple la orden recibida y el relato conserva el nombre de la colina donde se realizó la circuncisión. La señal del pacto vuelve a formar parte de la vida de la comunidad.

Explicación del versículo

El versículo pasa del mandato a su ejecución. Josué prepara los cuchillos de pedernal y realiza la circuncisión de los israelitas a quienes correspondía recibirla. Los detalles repiten los elementos centrales de la orden anterior para mostrar su cumplimiento.

El pueblo que ha pasado el río no es presentado como una comunidad que ya no necesita obedecer. La obra extraordinaria recibida va seguida de una acción concreta de fidelidad. La relación con Jehová debe orientar lo que hacen después de la entrada, además de haber sostenido la confianza antes de cruzar.

La acción se atribuye a Josué como responsable que la organiza y conduce. El versículo no distribuye cada acto entre ayudantes ni ofrece un registro de las personas participantes. El modo de resumir la acción permite reconocer su responsabilidad sin exigir que el narrador describa todos los detalles de una operación comunitaria.

El nombre «colina de los Prepucios» vincula el lugar con lo realizado. Es una designación directa y corporal, propia de la memoria de este episodio. El texto no da al nombre un significado secreto ni una promesa adicional. La señal del pacto se narra en una historia material de personas y lugares.

La explicación de los versículos siguientes impedirá entender que todos los varones sin excepción estaban en la misma condición. El episodio atiende a quienes habían nacido sin recibir la señal durante el camino. Para interpretar correctamente «los hijos de Israel» hay que conservar esa aclaración del propio libro.

Exégesis del pasaje

גִּבְעַת הָעֲרָלוֹת —givʿat haʿaralot, «colina de los Prepucios»— es el nombre que el relato asocia al acto. La denominación identifica el episodio, sin proporcionar por sí sola una ubicación actual exacta.

La repetición de hacer los cuchillos y circuncidar corresponde a los dos elementos de 5:2. La narración destaca la obediencia a la orden; no explica en este versículo todas las razones del retraso durante el desierto.

Relaciones bíblicas

Éxodo 4:25 menciona también un pedernal en un episodio de circuncisión anterior. La relación permite reconocer el instrumento dentro de la historia bíblica, aunque las circunstancias de aquel episodio y las de Gilgal sean distintas.

Josué 5:4 north

La explicación comienza con la generación que murió

El narrador vuelve al desierto para explicar por qué hace falta esta circuncisión. La entrada en Canaán incluye un cambio de generación que no debe olvidarse.

Explicación del versículo

«Esta es la razón» introduce una explicación que se extiende hasta 5:7. La acción de Gilgal podría parecer extraña sin conocer lo sucedido durante el camino. Por eso el narrador detiene la secuencia para distinguir a quienes salieron de Egipto de quienes han nacido después y ahora entran en la tierra.

La primera generación se identifica de manera particular por sus hombres de guerra. Habían salido como parte de una comunidad liberada, pero murieron en el desierto sin alcanzar la entrada prometida. El versículo 6 explicará el motivo del juicio: no escucharon la voz de Jehová. La muerte de aquella generación no se presenta aquí como castigo por la falta de una señal que el versículo 5 afirma que ya tenían.

La descripción general debe leerse junto con las excepciones expresas de la historia. Números 14:29–31 identifica a la generación militar juzgada y exceptúa a Caleb y Josué. Josué mismo está vivo y conduce ahora al pueblo. El libro resume una generación y su destino, no borra ese antecedente conocido.

El cambio generacional no ha extinguido la promesa. Los hijos llegan al lugar que sus padres rechazaron. Esa continuidad muestra a la vez la seriedad de no escuchar y la fidelidad del Dios que mantiene su palabra a los antepasados. La nueva generación debe recibir la señal del pacto y aprender a responder de otro modo.

El recuerdo del desierto se introduce antes de las victorias para impedir una lectura orgullosa de la entrada. Israel lleva consigo una historia de gracia recibida y de desobediencia real. Reconocer ambas cosas será necesario para vivir en la tierra sin suponer que la pertenencia al pueblo convierte cualquier conducta en aceptable.

Exégesis del pasaje

«Esta es la razón» anuncia una relación explicativa, no un nuevo mandato. El relato de las generaciones aporta el contexto que permite entender la orden de 5:2 y su alcance.

אַנְשֵׁי הַמִּלְחָמָה —anshé hammiljamá, «hombres de guerra»— precisa el grupo que la historia del juicio había identificado. La expresión debe relacionarse con el contexto del desierto y con las excepciones mencionadas allí.

Relaciones bíblicas

Hebreos 3:16–19 retomará la muerte de quienes salieron de Egipto y la relacionará con desobediencia e incredulidad. Esa lectura llama a escuchar a Dios y a perseverar en Cristo, en lugar de descansar solo en haber formado parte de una experiencia colectiva.

Josué 5:5 north

La señal faltaba en quienes nacieron durante el camino

La diferencia entre generaciones explica el mandato de Gilgal: los que salieron estaban circuncidados, pero los nacidos en el desierto no habían recibido la señal.

Explicación del versículo

El narrador establece un contraste directo entre dos grupos. Los que habían salido de Egipto ya estaban circuncidados; los nacidos durante el recorrido no. Esta diferencia permite comprender por qué la comunidad recibe una orden de renovación y por qué «por segunda vez» no significa repetir la señal en los mismos individuos.

Los nacidos en el desierto han crecido durante el camino y ahora forman parte de la generación que entra. El término no se refiere solo a niños pequeños que todavía no pueden asumir una responsabilidad. El relato está explicando la condición de los varones de esta nueva comunidad, incluidos los que participarán en el establecimiento de Israel.

El libro afirma el hecho de que no fueron circuncidados, pero no da aquí una explicación detallada de por qué la práctica se interrumpió. No corresponde convertir una hipótesis sobre viajes, salud o decisiones de los dirigentes en una afirmación del texto. Lo que la narración hace explícito es la necesidad de atender ahora a la señal del pacto.

La generación que salió tenía la señal y, sin embargo, desobedeció. Esa combinación impide tratar la pertenencia exterior como garantía automática de fidelidad. La señal conserva su valor como mandato de Dios, pero debe ir acompañada de una respuesta de escucha. La propia ley había pedido a Israel que circuncidara su corazón y dejara su obstinación (Deuteronomio 10:12–16).

La entrada de los hijos ofrece una oportunidad de renovación, no una afirmación de superioridad natural sobre sus padres. Ellos también necesitarán escuchar y guardar la palabra. El episodio comienza precisamente situando a toda la comunidad bajo una instrucción de Jehová antes de que avance hacia las campañas.

Exégesis del pasaje

הַיִּלֹּדִים בַּמִּדְבָּר —hayyillodim bammidbar, «los nacidos en el desierto»— identifica al segundo grupo por el lugar y la etapa de su nacimiento. La expresión explica una condición generacional y no una categoría moral por sí sola.

Las afirmaciones de estar circuncidados y de no haber sido circuncidados se refieren a la señal corporal. El lector debe conservar esa realidad histórica y, a la vez, atender a la enseñanza del conjunto sobre la obediencia del corazón.

Relaciones bíblicas

Romanos 2:25–29 desarrollará la relación entre señal exterior y respuesta interior, destacando la obra del Espíritu. La conexión no elimina el mandato histórico de Gilgal; ayuda a comprender por qué la señal nunca sustituye una vida rendida a Dios.

Josué 5:6 north

El juicio de una generación no anuló la promesa

Los cuarenta años recuerdan la consecuencia de no escuchar a Jehová. La tierra sigue siendo el don prometido a los antepasados, que ahora recibe la nueva generación.

Explicación del versículo

El período del desierto se explica desde la desobediencia. Los hombres de guerra que habían salido no escucharon la voz de Jehová y quedaron bajo su juramento de no entrar. El relato no presenta los cuarenta años solo como un trayecto geográficamente largo, sino como parte de la consecuencia anunciada para aquella generación.

La historia de Números sitúa esa respuesta ante el informe sobre la tierra. El pueblo se dejó dominar por el temor y rechazó avanzar según la palabra de Dios. Números 14:29–31 distinguió entre los adultos juzgados y los hijos que llegarían a conocer la tierra. Josué recuerda ese antecedente para explicar quiénes están ahora en Gilgal.

El versículo contiene dos referencias al juramento de Jehová que deben mantenerse juntas. Juró que los desobedientes no verían la tierra y había jurado a los antepasados darla al pueblo. El juicio no significa que la promesa original fuera falsa; muestra que una generación podía quedar fuera por su respuesta, mientras la fidelidad divina continuaba hacia sus hijos.

«Darnos» incluye a la comunidad presente en la recepción de aquella promesa. La generación nueva no tiene que producir otra historia de origen. Entra en el don anunciado antes de que naciera y debe reconocer que lo recibe por la fidelidad de Jehová. El recuerdo del juicio impide separar esa gracia de la responsabilidad de escuchar.

«Una tierra que fluye leche y miel» describe su riqueza y capacidad de sustento. La expresión ya aparecía en la promesa de liberación de Egipto (Éxodo 3:7–8). La entrada muestra que el Dios que vio la aflicción y prometió un lugar bueno ha cumplido, sin que los pecados del camino queden ocultos.

El relato conserva así una tensión que debe formar al lector: la promesa es firme y la incredulidad es grave. La historia no invita a la presunción ni a la desesperación. Llama a reconocer al dador y a responder con la confianza obediente que la generación anterior rechazó.

Exégesis del pasaje

לֹא שָׁמְעוּ בְּקוֹל יְהוָה —lo shamʿu beqol YHWH, «no escucharon la voz de Jehová»— describe la desobediencia como una respuesta contraria a una palabra recibida. No se atribuye el juicio a desconocer una instrucción nunca comunicada.

Las dos cláusulas del juramento distinguen destinatarios y contenido: exclusión de los desobedientes y don a los antepasados para su descendencia. La expresión «darnos» une el presente del pueblo con esa segunda promesa.

Aplicación: escucha hoy y persevera en la fe en Cristo

Puedes recibir con gratitud las promesas de Dios sin usar su fidelidad como excusa para endurecer el corazón. Hebreos 3:7–14 toma esta historia para llamar a escuchar hoy y a mantener la confianza en Cristo. La salvación se recibe por su gracia mediante la fe; esa fe busca permanecer atenta a su palabra y sostener a otros para que también perseveren.

Josué 5:7 north

Los hijos ocupan el lugar de la generación anterior

La nueva generación recibe la señal del pacto que no le había sido administrada durante el camino. La promesa continúa con una respuesta que ahora le corresponde asumir.

Explicación del versículo

Los hijos han sido puestos en el lugar de sus padres. El relato vuelve a la continuidad del pueblo después del juicio del desierto. La muerte de una generación no ha borrado la palabra dada a los antepasados: hay una comunidad presente que entra en la tierra y debe reconocer su pertenencia a Jehová.

Josué circuncida a quienes estaban sin circuncidar. La explicación vuelve a fijar el alcance del mandato: se atiende una condición que no había sido resuelta durante el camino. «Por segunda vez» se refiere al pueblo en otra etapa, con nuevos destinatarios, y no a repetir el acto sobre cada varón que ya tenía la señal.

La repetición de que no fueron circuncidados durante el trayecto mantiene el episodio unido al desierto. La entrada no consiste en olvidar lo ocurrido, sino en asumir una relación de pacto que debe ser vivida con fidelidad. La generación nueva recibe una herencia y también una responsabilidad que no puede dejar solo en manos de la anterior.

La condición de hijos no sustituye su respuesta presente. Aunque pertenecen al pueblo de la promesa, deben escuchar el mandato que ahora se les comunica. El episodio no afirma que hayan ganado la tierra por la señal ni que sean incapaces de desobedecer después; muestra que el comienzo de su vida en Canaán queda orientado hacia el Dios que los ha traído.

El lugar de la señal en esta historia prepara la Pascua y el reconocimiento agradecido del sustento recibido. El relato conduce desde la renovación del pacto hacia la memoria de liberación y el alimento de la tierra. La nueva generación no entra solo como heredera de un espacio, sino como pueblo llamado a servir a Jehová.

Exégesis del pasaje

הֵקִים תַּחְתָּם —heqim tajtam, «puso en su lugar»— describe la sucesión generacional. El contexto de la promesa y el juicio sitúa esa continuidad bajo la acción de Dios.

La razón introducida por «porque» se repite para que no se pierda la condición de los destinatarios. «Por el camino» remite al período posterior al éxodo y anterior a la entrada, no a un traslado breve dentro del campamento.

Relaciones bíblicas

Deuteronomio 30:6 promete la obra de Dios en el corazón para amarle. Colosenses 2:11–13 habla de la vida recibida en Cristo y de una circuncisión no hecha por manos humanas. El lector cristiano reconoce en Jesucristo el fundamento de la nueva vida, sin trasladar el mandato corporal de Gilgal como condición de salvación.

Josué 5:8 north

La comunidad espera hasta recuperarse

Después de recibir la señal, los israelitas permanecen en el campamento. La preparación para las campañas incluye atender a una limitación física real.

Explicación del versículo

La acción comunitaria ha terminado y el relato señala una pausa. Los circuncidados permanecen en su lugar hasta sanar. La narración no salta de la obediencia a una capacidad inmediata para hacer cualquier tarea; reconoce el tiempo necesario para la recuperación de quienes han recibido la señal.

La permanencia ocurre después de entrar en la tierra, cerca de Jericó. El pueblo no ha terminado todos los desafíos que tiene delante. Sin embargo, la narración concede prioridad a lo ordenado por Jehová y a sus consecuencias para la vida de la comunidad. El temor de los reyes, descrito en 5:1, forma parte del contexto, pero el libro no cuenta aquí un ataque durante la espera.

«Toda la nación» resume la realización del mandato a la comunidad, cuyo alcance ya fue explicado en 5:4–7. No significa que todas las personas, incluidas mujeres o varones ya circuncidados, hayan recibido el acto. El narrador describe el cumplimiento colectivo mediante quienes debían participar en él.

La pausa impide tratar a los miembros del pueblo como instrumentos de una campaña que deba avanzar a cualquier precio. El episodio da espacio al cuerpo y a su recuperación. El servicio y la entrada en una tarea nueva no eliminan las necesidades concretas de las personas.

El texto no da un número de días para esta permanencia. Después narrará la declaración de Jehová y la Pascua, pero no ofrece una cronología médica individual. Su énfasis es que el pueblo se quedó hasta que quienes habían recibido la señal pudieron recuperarse. Ese límite, y no una prisa impuesta desde fuera, regula la pausa de la escena.

Exégesis del pasaje

וַיֵּשְׁבוּ תַחְתָּם בַּמַּחֲנֶה —vayyeshvu tajtam bammajané, «permanecieron en su lugar en el campamento»— describe estabilidad y espera después del acto.

עַד חֲיוֹתָם —ʿad jayotam, «hasta que sanaron»— fija el término de la permanencia en su recuperación. La expresión no afirma que toda limitación futura desapareciera ni ofrece una duración universal para otras situaciones.

Aplicación: acompaña con paciencia las limitaciones de otros

Puedes servir a Jesucristo reconociendo con paciencia las limitaciones de las personas que cuidas. La fidelidad no exige tratar a todos como si siempre pudieran avanzar al mismo ritmo. El amor aprende a acompañar y a esperar, procurando el bien de la comunidad además de la rapidez de una tarea.

Josué 5:9 north

Jehová declara quitada la vergüenza de Egipto

La entrada y la renovación del pacto quedan acompañadas por una palabra de restauración. El nombre Gilgal se relaciona con esa declaración de Jehová.

Explicación del versículo

«Hoy he quitado» identifica a Jehová como quien remueve el deshonor. El pueblo ha obedecido la orden de circuncisión, pero la declaración del Señor interpreta el momento como una obra suya de restauración. La nueva etapa no se define solo por lo que Israel ha hecho, sino por lo que Dios dice que ha realizado a su favor.

La vergüenza se relaciona con Egipto, lugar de esclavitud y punto de partida de una liberación cuyo destino era la tierra prometida. Ahora Israel ha atravesado el Jordán y ha renovado la señal del pacto. El relato sitúa la retirada del deshonor en esa transición hacia una pertenencia reconocida y un cumplimiento recibido.

La expresión no detalla un único componente de esa vergüenza. Puede abarcar el pasado de sometimiento y la situación de un pueblo cuya salida aún no había culminado en el establecimiento anunciado. Números 14:13–16 recuerda que Moisés temía la acusación de que Jehová no pudiera llevarlo a la tierra. La entrada manifiesta su fidelidad, sin que este versículo afirme que aquellos reproches se pronunciaron exactamente de una sola manera.

La relación con el nombre Gilgal utiliza el lenguaje de quitar o hacer rodar fuera una carga. El lugar del campamento queda asociado a la palabra de Jehová sobre su pueblo. El nombre conservará una memoria de restauración, junto con las piedras que recuerdan el cruce.

La declaración no borra la historia del desierto. El mismo capítulo acaba de recordarla con seriedad. Quitar la vergüenza significa que Dios abre una etapa nueva bajo su pacto; no que el pueblo pueda falsificar su pasado o dejar de escuchar. El don recibido llama a una vida agradecida y fiel.

Exégesis del pasaje

גַּלּוֹתִי —galloti, «he hecho rodar fuera» o «he quitado»— se relaciona por su sonido y sentido con גִּלְגָּל —Gilgal—. El relato explica así la asociación del lugar con la retirada de la vergüenza.

חֶרְפַּת מִצְרַיִם —jerpat Mitsráyim, «la vergüenza de Egipto»— conserva una referencia histórica amplia. La frase no identifica a los varones incircuncisos con una inferioridad moral natural ni hace de Egipto un nombre secreto para cualquier dificultad personal.

Aplicación: recibe la restauración que Cristo ofrece

La restauración que recibes en Jesucristo se funda en su gracia y su perdón. Colosenses 2:13–14 anuncia vida y perdón de transgresiones por su obra. Puedes reconocer tu historia con verdad y responder al Señor con gratitud, sin buscar en una señal exterior el poder de sustituir su salvación.

Josué 5:10 north

Celebrar la liberación después de entrar en la promesa

Israel guarda la Pascua en Gilgal, ante Jericó. La entrada en Canaán queda unida a la memoria del Dios que lo sacó de Egipto.

Explicación del versículo

El pueblo celebra la Pascua en el campamento recién establecido. El lugar es nuevo, pero la memoria corresponde a la liberación que dio origen al camino. La entrada en la tierra no reemplaza el éxodo como si fuera una historia distinta; confirma que el Señor que liberó sigue llevando a su pueblo hacia lo prometido.

La fecha es el día catorce del mes, al atardecer, conforme a la instrucción de Éxodo 12:6. Josué 4:19 había situado la salida del Jordán en el día diez del primer mes. La secuencia relaciona el paso del río y la celebración de la Pascua dentro del mismo comienzo de etapa.

La circuncisión narrada antes prepara la participación conforme al pacto. Éxodo 12:48–49 había relacionado ambas cosas. El orden del capítulo muestra a Israel atendiendo a su pertenencia a Jehová antes de avanzar hacia las campañas. La identidad del pueblo se forma por la liberación recibida y la palabra que debe guardar.

Las llanuras de Jericó recuerdan que la ciudad está cerca y que la entrada todavía no equivale a la posesión de todos los territorios. El pueblo puede celebrar al Dios que ha obrado antes de ver resuelto cada conflicto. La Pascua no es una fiesta por la caída de Jericó, que aún no se ha narrado, sino memoria de una salvación anterior y reconocimiento del mismo dador.

La celebración prepara también el cambio de alimento de los versículos siguientes. El pueblo liberado va a comer del producto de la tierra y dejará de recibir maná. La memoria del rescate acompaña la transición del desierto al establecimiento, para que el sustento futuro no lo lleve a olvidar la gracia que lo ha sostenido.

Exégesis del pasaje

וַיַּעֲשׂוּ אֶת הַפֶּסַח —vayyaʿasu et happésaj, «celebraron la Pascua»— describe la observancia de la memoria establecida en el éxodo. La referencia al campamento y a las llanuras sitúa la celebración en la nueva orilla de la entrada.

La fecha y «al atardecer» corresponden al marco de la celebración. El versículo no ofrece un relato de cada acto de la ceremonia; destaca que Israel la guarda en el momento y lugar señalados.

Relaciones bíblicas

1 Corintios 5:7–8 llama a Cristo «nuestra Pascua» y relaciona su sacrificio con una vida de sinceridad y verdad. Para el lector cristiano, la liberación recordada en Israel conduce a reconocer la salvación definitiva en Jesucristo, cuya entrega es fundamento de la vida nueva.

Josué 5:11 north

El pueblo prueba el sustento de Canaán

Después de la Pascua, Israel come panes sin levadura y grano tostado del producto de la tierra. La promesa empieza a verse también en el alimento cotidiano.

Explicación del versículo

El relato pasa de la celebración al sustento. Al día siguiente de la Pascua, el pueblo come del grano de la tierra a la que ha entrado. La herencia anunciada se vuelve concreta: no es solo un espacio en el mapa, sino un lugar del que Israel puede recibir alimento.

Los panes sin levadura mantienen el vínculo con la memoria del éxodo. Éxodo 12:15–17 había establecido su consumo durante la celebración que recordaba la salida. En Gilgal, esa comida se prepara con producto de Canaán, uniendo la historia de la liberación con la recepción presente de la promesa.

El grano tostado añade otro modo de consumir el producto disponible. El versículo no especifica quién lo sembró, dónde se almacenó o cómo se distribuyó entre todas las familias. Su énfasis no está en reconstruir una operación agrícola completa, sino en señalar que el pueblo empieza a sostenerse con el alimento de la tierra.

«Ese mismo día» resalta el comienzo efectivo de esta nueva forma de provisión. La llegada no queda reducida a una expectativa: Israel ya puede comer allí. El versículo siguiente relacionará ese hecho con el cese del maná, el alimento característico del camino por el desierto.

La transición exige aprender gratitud en un contexto distinto. El pueblo había dependido de un alimento recibido durante el trayecto y ahora recibe el fruto de la tierra. Deuteronomio había unido ambos dones para enseñar a reconocer a Jehová también después de comer y saciarse (Deuteronomio 8:3–10).

Exégesis del pasaje

מֵעֲבוּר הָאָרֶץ —meʿavur haárets— designa aquí el grano o producto disponible de la tierra. La expresión se repetirá al narrar el cese del maná y marca el nuevo origen inmediato de la comida.

מַצּוֹת וְקָלוּי —matstsot veqaluy, «panes sin levadura y grano tostado»— identifica dos alimentos concretos. El texto no convierte cada preparación en un símbolo independiente; los sitúa en la celebración y en el comienzo del sustento en Canaán.

Relaciones bíblicas

Josué 5:12 explica la consecuencia de esta comida para la provisión del maná. Deuteronomio 8:10 expresa la respuesta que corresponde al alimento de la buena tierra: bendecir a Jehová por lo recibido.

Josué 5:12 north

El maná cesa porque comienza otra etapa de provisión

Al comer del producto de Canaán, Israel deja de recibir maná. El cambio confirma la llegada y mantiene la dependencia del mismo Dios que lo alimentó en el desierto.

Explicación del versículo

El cese del maná se relaciona directamente con la comida del producto de la tierra. El alimento que acompañó a Israel durante el camino deja de aparecer cuando la comunidad ya puede recibir sustento de Canaán. El relato presenta una transición de etapa, no un abandono del pueblo por parte de Jehová.

Éxodo había anticipado esta duración: los hijos de Israel comieron maná durante cuarenta años, hasta llegar a los límites de Canaán (Éxodo 16:35). Josué narra ahora el punto en que aquella provisión alcanza su término. El don tuvo un propósito y una duración dentro del recorrido, y la llegada abre una forma distinta de recibir alimento.

«Aquel año» sitúa el consumo de la cosecha en la vida real del pueblo. La tierra prometida puede sostener a quienes han entrado en ella. El libro no dice que todas las tareas de establecimiento estén terminadas ni que cada territorio haya sido ocupado; muestra que Israel comienza a vivir del producto de la herencia.

La dependencia de Jehová no termina con el maná. Deuteronomio 8:2–10 había enseñado a recordar el alimento del desierto y a bendecir al Señor al comer de la buena tierra. La forma del sustento cambia, pero la comunidad sigue llamada a reconocer al dador. Lo cotidiano no deja de ser don porque ya no se reciba del mismo modo extraordinario.

La memoria de este cambio también protege contra identificar la fidelidad de Dios con una sola manera de ayudar. El maná no tenía que continuar indefinidamente para demostrar que el Señor seguía presente. Su cese, en este contexto, forma parte del cumplimiento: el pueblo ha llegado y puede empezar a comer donde Dios prometió llevarlo.

Exégesis del pasaje

וַיִּשְׁבֹּת הַמָּן —vayyishbot hamman, «cesó el maná»— emplea el verbo de dejar o cesar una actividad. Aquí describe el término de esta provisión; no introduce una disposición nueva sobre el sábado.

La relación temporal con comer del grano aparece reforzada por la afirmación de que ya no hubo maná para Israel. La conclusión vuelve al producto de Canaán, haciendo del alimento de la tierra la señal concreta de la nueva etapa.

Relaciones bíblicas

En Juan 6:31–35, Jesús lleva la conversación sobre el maná hacia el verdadero pan que da su Padre y se presenta como el pan de vida. 6:48–51 distingue el alimento que sostuvo una vida mortal de la vida eterna que él da. El sustento del desierto fue real y bueno, pero la esperanza definitiva del creyente está en Jesucristo.

Josué 5:13 north

Un encuentro cambia la pregunta de Josué

Cerca de Jericó, Josué ve a un hombre con una espada desenvainada y pregunta por su bando. La respuesta mostrará que debe reconocer una autoridad superior a la suya.

Explicación del versículo

La escena se sitúa en el entorno de Jericó, después de la preparación de Israel en Gilgal. Josué está ante la ciudad cuya toma ocupará el capítulo siguiente. El relato lo muestra atento a una presencia inesperada: un hombre de pie frente a él con una espada en la mano.

La espada desenvainada corresponde al contexto de conflicto. Josué no contempla simplemente a un viajero que pasa; ve a alguien preparado en una posición que exige respuesta. Sin embargo, el versículo no describe que el hombre ataque ni que Josué se lance a combatir. El dirigente se acerca y pregunta.

«¿Estás de nuestro lado o del de nuestros enemigos?» interpreta la presencia desde los bandos que Josué conoce. La pregunta tiene sentido dentro de la entrada de Israel, pero la respuesta de 5:14 ampliará ese marco. El recién llegado no se presenta como un soldado disponible para que el dirigente decida cómo utilizarlo.

El encuentro prepara un cambio de postura. Josué, confirmado delante del pueblo y responsable de dar órdenes, tendrá que escuchar como siervo. La autoridad recibida para conducir a Israel no lo sitúa por encima del Señor ni convierte toda acción suya en criterio de la voluntad divina.

El relato describe lo que Josué ve y pregunta, sin dar todavía al personaje un nombre propio. La identificación llega mediante su título y la santidad del lugar. Para comprender la escena hay que conservar la secuencia de 5:13–15: presencia que sorprende, reconocimiento de autoridad y respuesta reverente.

Exégesis del pasaje

הֲלָנוּ אַתָּה אִם לְצָרֵינוּ —halanu attá im letsarenu, «¿estás de nuestro lado o del de nuestros enemigos?»— plantea dos posibilidades. La respuesta posterior no aceptará que esa alternativa agote la identidad y misión del personaje.

La expresión בִּירִיחוֹ —biYerijó, «en Jericó»— puede situar la escena en su ámbito o entorno. La NTBT expresa «cerca de Jericó» de acuerdo con la situación del pueblo y con la ciudad todavía cerrada que se describe en 6:1.

Relaciones bíblicas

Josué 6:1–5 presenta la ciudad cerrada y la palabra de Jehová sobre su entrega. El encuentro previo prepara a Josué para recibir esa conducción, en lugar de considerar la conquista una empresa bajo su propia autoridad última.

Josué 5:14 north

Josué reconoce una autoridad superior

El personaje se presenta como jefe del ejército de Jehová. Josué se postra y pregunta qué palabra debe recibir como siervo.

Explicación del versículo

El «no» inicial rechaza el marco limitado de la pregunta anterior. El personaje no se ofrece como un combatiente al que Josué pueda incorporar a su bando según su conveniencia. Ha venido como jefe del ejército de Jehová. La cuestión decisiva pasa a ser cómo responderá Josué ante la autoridad del Señor.

El título sitúa al ejército y a su jefe bajo el nombre de Jehová. El texto no enumera las fuerzas que lo componen ni revela aquí el nombre personal del que habla. Lo que afirma con claridad es una autoridad que precede y supera al mando humano de Josué. La entrada en Canaán debe seguir siendo entendida como obra y encargo de Dios.

Josué cae rostro en tierra y se postra. El gesto expresa el reconocimiento que acompaña sus palabras: se llama a sí mismo siervo y pide escuchar. El dirigente engrandecido delante de Israel en 4:14 no deja de ser alguien que debe recibir dirección. Su verdadera respuesta al encuentro no es exhibir rango, sino disponerse a obedecer.

«¿Qué dice mi señor a su siervo?» cambia la orientación de la conversación. La primera pregunta buscaba saber a qué bando pertenecía el hombre; la segunda busca la palabra que Josué debe atender. Ese paso de clasificar al recién llegado a escucharle es el movimiento central de la escena.

La orden de quitarse la sandalia en el versículo siguiente relacionará el encuentro con la presencia santa de Jehová y con el llamamiento de Moisés en la zarza. La narración presenta algo más que el reconocimiento de un cargo humano. La santidad y la autoridad divina preparan al dirigente para lo que vendrá ante Jericó.

Exégesis del pasaje

שַׂר צְבָא יְהוָה —sar tseva YHWH, «jefe del ejército de Jehová»— es un título, no un nombre propio. Su importancia está en la autoridad que representa y en la pertenencia del ejército al Señor.

El verbo de postrarse puede describir homenaje o adoración según el contexto; 1 Samuel 24:8 lo usa para el gesto de David ante Saúl. Aquí la identificación debe considerar además la tierra santa de 5:15. El gesto aislado no resuelve por sí solo toda la cuestión.

אֲדֹנִי —adoni, «mi señor»— y «su siervo» expresan la posición que Josué asume. La actitud de escucha corresponde a la autoridad que acaba de reconocer.

El encuentro y la presencia divina

La semejanza con el encuentro de Moisés en Éxodo 3:2–6 permite leer la escena como una manifestación de la presencia del Señor. La identificación específica de este personaje con el Hijo antes de la encarnación es una interpretación cristiana, no una identificación expresamente formulada por Josué. El Nuevo Testamento afirma claramente la existencia eterna del Hijo y su encarnación (Juan 1:1–3, 14), pero este pasaje conserva el título del jefe sin nombrarlo de esa manera.

Aplicación: somete tus planes al señorío de Jesucristo

Puedes acercarte a Jesucristo dispuesto a recibir su enseñanza, en lugar de tratarlo como respaldo de cualquier plan propio. Filipenses 2:9–11 afirma su señorío y la respuesta de toda rodilla ante él. Escuchar su palabra como siervo implica permitir que corrija tu pregunta y oriente tu camino para gloria del Padre.

Josué 5:15 north

La presencia del Señor exige una respuesta reverente

El jefe del ejército manda a Josué quitarse la sandalia porque el lugar es santo. La respuesta del dirigente completa la escena con obediencia.

Explicación del versículo

La primera palabra que Josué recibe como siervo es una orden de reverencia. Antes de conocer el desarrollo de la batalla, debe reconocer la santidad del lugar donde está. El encuentro reordena su posición: la misión militar no elimina la necesidad de escuchar y responder apropiadamente delante de Jehová.

La orden reproduce de manera cercana la palabra dada a Moisés en la zarza: quitarse el calzado porque el lugar es santo (Éxodo 3:5). El paralelo confirma una continuidad que ha recorrido los primeros capítulos. El Señor que estuvo con Moisés conduce ahora a Josué, y ambos deben reconocer su presencia con humildad.

La santidad del lugar se explica por el encuentro con la presencia divina. El texto no presenta una cualidad de la tierra que Josué pueda controlar o transferir a cualquier territorio que decida ocupar. Está siendo llamado a responder a quien se manifiesta allí. El gesto de quitarse la sandalia tiene sentido dentro de esa palabra concreta.

«Y Josué así lo hizo» muestra la respuesta sin un discurso adicional. La postración y la pregunta del versículo anterior desembocan en una acción de obediencia. El dirigente no se queda en un reconocimiento verbal de autoridad; hace lo que se le ha mandado.

La escena concluye preparando el relato de Jericó. El que conducirá al pueblo ha sido situado como siervo delante del Señor. Las instrucciones de 6:2–5 deberán recibirse dentro de esa relación, en lugar de convertir la conquista en demostración de una autonomía que Josué nunca ha recibido.

Exégesis del pasaje

שַׁל נַעַלְךָ מֵעַל רַגְלֶךָ —shal naʿalkha meʿal raglekha, «quítate la sandalia del pie»— expresa una respuesta corporal concreta a la santidad del encuentro. El pasaje no transforma el gesto en una regla universal sobre el calzado en toda reunión cristiana.

קֹדֶשׁ הוּא —qódesh hu, «es santo»— se refiere al lugar donde Josué está de pie. La razón dada es la santidad; el gesto responde a ella y no la produce.

Aplicación: acércate a Dios con confianza y humildad

La confianza con que te acercas a Dios por Jesucristo puede incluir una reverencia profunda. Hebreos 10:19–22 fundamenta ese acceso en la entrega del Señor y llama a un corazón sincero. Puedes escuchar con humildad, dar gracias por la gracia recibida y dejar que esa gratitud se convierta en obediencia.

edit_note Notas: edición NTBT con estudio completo — BibliaTodo Bible Society

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