Romanos 1 (NTBT) en línea gratis con notas de estudio

Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT)

Romanos 1

Pablo saluda a los creyentes de Roma

1 Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios,   N1

2 que él había prometido de antemano por medio de sus profetas en las santas Escrituras,   N2

3 acerca de su Hijo, que nació de la descendencia de David según la carne   N3

4 y fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos: Jesucristo, nuestro Señor.   N4

5 Por medio de él recibimos gracia y apostolado para la obediencia de la fe entre todas las naciones, por causa de su nombre;   N5

6 entre ellas están también ustedes, llamados a pertenecer a Jesucristo.   N6

7 A todos los que están en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos: gracia y paz a ustedes de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.   N7

Deseo de Pablo de visitar Roma

8 Ante todo doy gracias a mi Dios por medio de Jesucristo por todos ustedes, porque su fe se proclama en todo el mundo.   N8

9 Dios, a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, es testigo de cómo los recuerdo sin cesar,   N9

10 siempre en mis oraciones, rogando que al fin, de alguna manera, por la voluntad de Dios, logre ir a ustedes.   N10

11 Porque anhelo verlos para compartir con ustedes algún don espiritual, a fin de que sean fortalecidos;   N11

12 es decir, para que nos animemos mutuamente por la fe que compartimos ustedes y yo.   N12

13 No quiero que ignoren, hermanos, que muchas veces me propuse ir a ustedes, pero hasta ahora me lo han impedido, para recoger algún fruto también entre ustedes, como entre los demás gentiles.   N13

14 Tengo una deuda con griegos y no griegos, con sabios y con ignorantes.   N14

15 Por eso, por mi parte, estoy dispuesto a anunciar el evangelio también a ustedes que están en Roma.   N15

El poder del evangelio

16 Porque no me avergüenzo del evangelio, pues es poder de Dios para salvación de todo el que cree: del judío primero y también del griego.   N16

17 Porque en él se revela la justicia de Dios, por fe y para fe, como está escrito: «El justo vivirá por la fe».   N17

El rechazo del Creador y sus consecuencias

18 La ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los seres humanos que reprimen la verdad con su injusticia.   N18

19 Porque lo que se puede conocer de Dios es evidente entre ellos, pues Dios se lo ha manifestado.   N19

20 Desde la creación del mundo, sus cualidades invisibles, su poder eterno y su divinidad, se perciben claramente al comprenderlas por medio de lo creado, de modo que no tienen excusa.   N20

21 Porque, aunque conocieron a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias. Al contrario, se volvieron vanos en sus razonamientos y su corazón insensato se oscureció.   N21

22 Profesando ser sabios, se hicieron necios;   N22

23 cambiaron la gloria del Dios incorruptible por imágenes semejantes al ser humano corruptible, a aves, a cuadrúpedos y a reptiles.   N23

24 Por eso Dios los entregó a la impureza en los deseos de sus corazones, de modo que deshonraron sus cuerpos entre sí.   N24

25 Cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y veneraron y sirvieron a la creación en lugar de al Creador, que es bendito por los siglos. Amén.   N25

26 Por esto Dios los entregó a pasiones deshonrosas. Sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que son contrarias a la naturaleza;   N26

27 del mismo modo, también los hombres abandonaron las relaciones naturales con la mujer y ardieron en su deseo unos por otros. Hombres con hombres cometían actos vergonzosos y recibían en sí mismos la retribución debida a su extravío.   N27

28 Y como no consideraron digno conservar el conocimiento de Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer lo que no conviene.   N28

29 Están llenos de toda injusticia, perversidad, codicia y maldad; colmados de envidia, homicidio, rivalidad, engaño y malicia; son murmuradores,   N29

30 calumniadores, enemigos de Dios, insolentes, soberbios, arrogantes, inventores de males, desobedientes a sus padres,   N30

31 insensatos, desleales, sin afecto natural y sin misericordia.   N31

32 Aunque conocen el justo decreto de Dios, que quienes practican tales cosas merecen la muerte, no solo las hacen, sino que también aprueban a quienes las practican.   N32

menu_book Notas de estudio de Romanos 1

Edición NTBT con estudio completo — pasaje por pasaje. Esta es una sección aparte del texto bíblico.

Romanos 1:1 north

Un apóstol al servicio del evangelio de Dios

Pablo presenta su identidad desde su pertenencia a Jesucristo y el encargo que ha recibido. Antes de hablar de sus planes, establece de quién es siervo y a quién pertenece el evangelio.

Explicación del versículo

La carta comienza con el nombre de su remitente, como era habitual en una carta, pero la presentación se convierte enseguida en una explicación del evangelio. Pablo no se limita a ofrecer credenciales personales. Cada descripción coloca su vida bajo una iniciativa que viene de Dios: pertenece a Cristo, ha sido llamado y ha sido apartado para una tarea. Así prepara a una comunidad que aún no ha visitado para escuchar el mensaje que desarrolla.

Llamarse siervo de Cristo Jesús significa que su servicio y lealtad están sujetos al Señor. No se presenta como dueño de la fe de sus lectores ni como origen de la salvación. El que anuncia tiene un lugar subordinado al Salvador anunciado. Esta identificación también da contenido a su autoridad: su enseñanza debe entenderse como servicio al evangelio recibido, no como la propuesta de una figura que busca prestigio para sí.

Su condición de apóstol procede de un llamamiento. En este contexto, el término designa su comisión como enviado de Jesucristo; no expresa simplemente entusiasmo religioso o una función que se concedió por decisión propia. El relato de su llamamiento lo relaciona con llevar el nombre del Señor ante gentiles, reyes e israelitas. Su propia explicación en Gálatas vincula la misión entre las naciones con la gracia de Dios y la revelación de su Hijo (Hechos 9:15–16; Gálatas 1:15–16).

Estar apartado para el evangelio describe la orientación de su vida hacia ese encargo. No significa que deba despreciar a las personas a las que sirve. Los versículos 14–15 mostrarán precisamente su disposición a anunciar a personas de culturas y niveles de formación diferentes. La separación para Dios produce disponibilidad hacia los demás, en lugar de una superioridad que impida acercarse a ellos.

La expresión evangelio de Dios identifica la buena noticia por su origen y su pertenencia. Pablo no ofrece un camino inventado por él para alcanzar a Dios: anuncia lo que Dios prometió y realizó. La frase continúa en los versículos siguientes, donde se identifica al Hijo como su contenido central. Leer el comienzo junto con esa continuación evita reducir el evangelio a una moral general o al relato de la experiencia del mensajero (Romanos 1:2–4).

Este comienzo anticipa además el lugar de la gracia en toda la carta. Pablo sirve porque ha recibido un llamamiento y un encargo; no vende su servicio como medio para obtener el favor divino. Cuando explica su ministerio al final, vuelve a hablar de la gracia que Dios le dio para servir a las naciones. El recorrido de la carta mantiene unidas la iniciativa divina y la responsabilidad concreta del enviado (Romanos 15:15–16).

Exégesis del pasaje

Las tres descripciones dependen del nombre Pablo y preparan la larga apertura de 1:1–7. δοῦλος —doûlos— significa siervo o esclavo y subraya pertenencia al Señor; no autoriza una defensa de la esclavitud humana. κλητὸς ἀπόστολος —klētòs apóstolos— expresa su condición de apóstol por llamamiento. ἀφωρισμένος —aphōrisménos—, apartado, presenta una designación cuyos efectos siguen vigentes. Ninguna de estas expresiones desplaza a Cristo como centro del mensaje.

Aplicación editorial

Al evaluar un servicio cristiano, pregunta si dirige la atención hacia el Señor Jesucristo y el evangelio de Dios. La autoridad espiritual se ejerce bajo su Palabra y para el bien de otros; no convierte al servidor en dueño de tu conciencia.

Romanos 1:2 north

Una buena noticia arraigada en las promesas

El evangelio que Pablo anuncia no aparece como una improvisación. Dios lo había prometido mediante sus profetas, y las Escrituras conservan ese testimonio.

Explicación del versículo

El pronombre que enlaza este versículo con el anterior se refiere al evangelio de Dios. Antes de describir con mayor detalle a Jesucristo, Pablo explica que esta buena noticia tiene una historia de promesa. Quien ahora salva por medio de su Hijo es el mismo Dios que habló de antemano. La novedad del cumplimiento no significa un cambio de carácter en Dios ni el abandono de su palabra anterior.

El sujeto de la promesa es Dios. Los profetas aparecen como los medios por los que él habló, no como autores independientes de proyectos religiosos que después Pablo reunió. La expresión sus profetas subraya esa relación de pertenencia. El evangelio puede ser examinado a la luz de las Escrituras precisamente porque Pablo afirma una continuidad entre lo que Dios anunció y lo que ha realizado en Cristo.

Las santas Escrituras son aquí los escritos sagrados de Israel. Pablo todavía no está designando con esta frase una colección del Nuevo Testamento ya reunida. Para comprender la afirmación, hay que seguir el uso que él hace de Abraham, David, Moisés y los profetas a lo largo de la carta. Esas voces no son adornos para una idea previamente decidida; participan en su explicación de la justicia por la fe y de la misericordia para las naciones.

La promesa a David ayuda a entender el paso inmediato al versículo 3. Dios había anunciado la continuidad de su casa y de su reino. En su contexto original, la promesa trata de la descendencia y del trono davídicos; no se debe aplicar a Jesús cada detalle referido a los reyes que podían pecar. Pablo identifica al Hijo con la descendencia de David y conduce la esperanza real hacia el Mesías, sin afirmar que Jesús haya cometido las faltas de aquellos reyes (2 Samuel 7:12–16; Romanos 1:3).

Más adelante, Pablo dirá que la justicia manifestada en Cristo cuenta con el testimonio de la Ley y los Profetas. También mostrará que Abraham recibió la promesa mediante la fe. Estas relaciones aclaran el alcance de la frase inicial: el evangelio no depende solo de encontrar una predicción aislada, sino de reconocer el testimonio de las Escrituras dentro del propósito fiel de Dios (Romanos 3:21–22; Romanos 4:13–16).

Esta continuidad permite leer las Escrituras con confianza y cuidado. No todo personaje u objeto tiene que ser convertido en una representación de Jesús para que la Biblia dé testimonio de él. La conexión debe surgir de las promesas, del argumento y de la forma en que el propio texto las relaciona. Aquí, el siguiente versículo proporciona una conexión expresa: el evangelio prometido trata del Hijo que vino de la familia de David.

Exégesis del pasaje

προεπηγγείλατο —proepēngeílato— significa prometió de antemano. La preposición διά —diá— con los profetas señala el medio de comunicación; la promesa sigue siendo de Dios. Santas describe las Escrituras por su relación con él, no como palabras mágicas que puedan separarse de su sentido. El versículo es una aclaración sobre el evangelio de 1:1 y conduce a su contenido en 1:3–4.

Aplicación editorial

Al leer una promesa, atiende primero a lo que dice y a quién se dirige. Luego sigue las conexiones que la Escritura establece con Jesucristo. Así tu confianza descansa en la fidelidad de Dios y no en semejanzas imaginadas.

Romanos 1:3 north

El Hijo de Dios en la familia de David

El centro del evangelio es el Hijo de Dios, Jesucristo. Su llegada como descendiente de David sitúa la salvación en la historia real de Israel y afirma su verdadera humanidad.

Explicación del versículo

Pablo pasa del origen del evangelio a su contenido: trata del Hijo de Dios. Esta precisión gobierna la lectura de las dos afirmaciones que siguen, sobre su descendencia y su resurrección. No está hablando primero de un hombre cualquiera que después llegó a convertirse en Hijo. Desde el comienzo identifica a la persona anunciada como el Hijo, y luego describe su venida en la historia y la manifestación poderosa de su señorío.

Decir que nació de la descendencia de David relaciona a Jesús con la promesa de un reino estable. David fue rey de Israel, y la esperanza vinculada a su casa ocupa un lugar importante en las Escrituras. Pablo no enumera aquí las generaciones ni ofrece una biografía de Jesús. Selecciona el dato que permite reconocer la continuidad entre el evangelio y la promesa real de Dios. Lucas expresa una relación semejante cuando anuncia que Jesús recibirá el trono de David y que su reino no tendrá fin (2 Samuel 7:12–16; Lucas 1:32–33).

La expresión según la carne especifica el aspecto desde el que se afirma esa descendencia: su existencia humana y su relación histórica con la familia de David. Carne no significa aquí conducta pecaminosa. El mismo término tiene usos distintos en Romanos y debe interpretarse en su frase. Cuando Pablo habla de sus propios parientes según la carne, está indicando parentesco humano; no atribuye por eso una culpa particular a esa relación (Romanos 9:3–5).

Esta humanidad no es una apariencia que Jesús adoptó sin entrar de verdad en nuestra historia. El evangelio anuncia al Hijo que vino como ser humano y que murió y resucitó. La precisión davídica tampoco significa que la salvación quede limitada a una familia o pueblo. El saludo avanza inmediatamente hacia la misión entre todas las naciones: el Mesías de Israel es el Señor por medio de quien la gracia alcanza también a los gentiles (Romanos 1:5–6).

Al mismo tiempo, la descendencia de David no agota la identidad de Jesús. El versículo 4 no presenta a un segundo personaje ni corrige al versículo 3. Ambos describen al mismo Hijo. La carta volverá a afirmar que Dios envió a su propio Hijo para enfrentar el pecado, de modo que su presencia humana forma parte de la obra salvadora de Dios y no reduce su identidad a la de un gobernante terrenal (Romanos 8:3–4).

Para comprender por qué este dato importa, hay que reunir los dos movimientos: Dios cumple una promesa histórica y lo hace por medio de su Hijo. La esperanza cristiana no descansa en un ideal desligado de acontecimientos ni en una dinastía capaz de salvar por sí misma. Descansa en Jesucristo, quien entra en la historia prometida y lleva su cumplimiento más allá de la fragilidad de los reinos humanos.

Exégesis del pasaje

περὶ τοῦ υἱοῦ αὐτοῦ —perì toû huioû autoû— significa acerca de su Hijo y especifica el asunto del evangelio. ἐκ σπέρματος Δαυὶδ —ek spérmatos Dauìd— expresa procedencia de la descendencia de David. κατὰ σάρκα —katà sárka— delimita la perspectiva humana de esa procedencia. No describe un origen de la divinidad del Hijo ni un comienzo de su relación con el Padre.

Romanos 1:4 north

La resurrección manifiesta al Hijo en poder

La resurrección de Jesús revela su condición de Hijo de Dios en poder. Pablo proclama al mismo Hijo mencionado antes, ahora identificado expresamente como Jesucristo, nuestro Señor.

Explicación del versículo

Este versículo completa la descripción del Hijo que comenzó en el anterior. Allí se destacó su descendencia humana de David; aquí, su resurrección y poder. La diferencia no separa a un Jesús humano de otro divino. El sujeto sigue siendo la misma persona: el Hijo de Dios que vino en nuestra historia y cuya victoria sobre la muerte manifiesta la fuerza de su señorío.

La expresión fue declarado no significa que la resurrección haya transformado a una criatura en Dios. El versículo 3 ya lo llama Hijo antes de hablar de su nacimiento humano y de su resurrección. El punto nuevo es Hijo de Dios con poder. La resurrección señala una manifestación decisiva de su identidad y su entrada en la condición de vida victoriosa en la que la muerte ya no tiene dominio sobre él (Romanos 6:9–10).

Este movimiento ayuda a entender por qué la resurrección es parte del evangelio y no un apéndice de la muerte de Jesús. Dios no dejó al crucificado bajo el poder de la muerte. La proclamación de Hechos une su resurrección con su exaltación y con el reconocimiento de que él es Señor y Mesías. Pablo desarrollará también la relación entre la resurrección del Señor y nuestra justificación, así como nuestra esperanza de vida con él (Hechos 2:32–36; Romanos 4:24–25).

La frase según el Espíritu de santidad pone esta manifestación en relación con la santidad y la acción del Espíritu. La forma de la expresión es poco habitual y ha sido entendida también como referencia al modo santo de existencia de Cristo. La lectura que alude al Espíritu Santo armoniza con la manera en que la carta relaciona al Espíritu de Dios con la resurrección. La interpretación no debe convertir al Espíritu en una mera emoción religiosa ni dividir a Cristo en personas distintas (Romanos 8:11).

La conclusión Jesucristo, nuestro Señor reúne el anuncio en un nombre y una confesión. Jesús es el Mesías prometido y es Señor de Pablo y de sus lectores. Su autoridad no depende de que Roma lo reconozca ni de la posición social de quienes creen. Para una carta dirigida a la capital del mundo romano, el centro de la esperanza está en este Señor resucitado, no en el poder de una ciudad.

El saludo prepara así la comprensión de la salvación. El Hijo verdaderamente humano no queda vencido por la muerte, y el Señor resucitado no abandona su relación con quienes vino a salvar. Cuando Pablo hablará de paz con Dios y esperanza, el fundamento será esta obra de Jesucristo. La fe se dirige a una persona viva, capaz de sostener a los suyos y conducirlos a la vida que Dios promete.

Exégesis del pasaje

ὁρισθέντος —horisthéntos— puede expresar designación o determinación. Su sentido aquí debe leerse con la identidad de Hijo ya afirmada y con ἐν δυνάμει —en dynámei—, en poder. πνεῦμα ἁγιωσύνης —pneûma hagiōsýnēs— es la expresión traducida Espíritu de santidad. La frase sobre la resurrección identifica el acontecimiento decisivo; no dice que antes Jesús careciera de divinidad.

Aplicación editorial

Cuando confiesas a Jesús como Señor, confías en el Hijo que venció la muerte. Esta esperanza no elimina tus aflicciones, pero impide que la muerte o los poderes humanos tengan la última palabra sobre tu futuro en él.

Romanos 1:5 north

La gracia que envía y la fe que responde

Por medio de Jesucristo, Pablo recibió su misión entre las naciones. El propósito es una respuesta de fe que obedece al Señor y honra su nombre.

Explicación del versículo

Después de anunciar a Jesucristo como Señor, Pablo explica de dónde procede su tarea. Por medio de él señala al Hijo como mediador de la gracia y de la comisión apostólica. El mensajero no se presenta como un intermediario que sustituya a Jesús; él mismo es receptor de lo que Cristo da. Así, su autoridad queda vinculada a una gracia recibida, no a un mérito que le otorgue independencia frente al evangelio.

La unión de gracia y apostolado permite entender la misión como un regalo que incluye responsabilidad. Pablo no compró su llamamiento con una carrera religiosa. El favor de Dios lo alcanzó y lo destinó al servicio. Al final de la carta describe la gracia que recibió para ser ministro de Cristo entre los gentiles y atribuye a Cristo lo realizado por medio de él. El trabajo del apóstol es real, pero su fuente y eficacia no se explican por la autosuficiencia del mensajero (Romanos 15:15–18).

El fin de la misión es la obediencia de la fe. La expresión mantiene juntas la confianza y la respuesta al Señor. En el evangelio, creer no es aceptar una información sin relación con la vida. Es recibir a Jesucristo y reconocer su autoridad. Tampoco se enseña que una persona deba acumular obediencia suficiente para comprar la salvación: Pablo explicará que la justificación se recibe por fe, aparte de las obras de la ley (Romanos 3:27–28).

La fe y la obediencia se relacionan, por tanto, sin intercambiar sus funciones. La gracia es el origen; la fe recibe al Salvador; una vida que se vuelve hacia él expresa la respuesta que el evangelio reclama. Más adelante Pablo hablará de obedecer de corazón la enseñanza recibida, dando gracias a Dios por la liberación del pecado. No describe allí una humanidad que se salva a sí misma, sino personas transformadas bajo la gracia (Romanos 6:14–18).

La misión se extiende entre todas las naciones. El Mesías descendiente de David no es anunciado como propiedad exclusiva de un grupo. La frase prepara la inclusión de los destinatarios romanos y el desarrollo posterior acerca de judíos y gentiles. El mismo Señor ofrece salvación sin distinción étnica; la amplitud del llamado no elimina la necesidad de creer ni afirma que toda persona ya haya recibido la salvación (Romanos 10:9–13).

Por causa de su nombre indica a quién corresponde el honor que la misión busca. El resultado esperado no es la fama de Pablo ni la expansión de su prestigio personal. El nombre de Jesucristo representa a la persona y autoridad del Señor anunciado. Esta finalidad une la proclamación y la conducta: una fe que honra a Cristo no puede tratar a las naciones como medios para engrandecer al mensajero.

Exégesis del pasaje

ὑπακοὴν πίστεως —hypakoḕn písteōs— es la expresión traducida obediencia de la fe. Puede destacar la obediencia que consiste en responder con fe o la que surge de ella; el argumento no permite separar ambas como si creer pudiera permanecer indiferente a Cristo. El plural recibimos puede ser una manera de hablar del ministerio apostólico sin que el versículo identifique por sí solo a todos los incluidos. No convierte a cada lector en apóstol con la misma comisión de Pablo.

Aplicación editorial

Recibe la salvación como gracia de Jesucristo y permite que la confianza en él ordene tu respuesta. Cuando compartas el evangelio, busca que otros conozcan y honren su nombre, sin hacer de su fe una medida de tu importancia.

Romanos 1:6 north

Los creyentes de Roma pertenecen a Jesucristo

La misión entre las naciones incluye a los destinatarios de la carta. Su identidad decisiva es haber sido llamados a pertenecer a Jesucristo.

Explicación del versículo

Pablo acerca el alcance universal del versículo anterior a las personas concretas que leen su carta. Entre ellas están también ustedes enlaza a los creyentes romanos con la misión entre las naciones. Roma no está fuera del propósito de Dios ni posee una condición superior por ser una ciudad importante. El evangelio que Pablo expone ya los ha alcanzado y los sitúa en relación con el mismo Señor anunciado a otros pueblos.

La descripción llamados a pertenecer a Jesucristo coloca la iniciativa divina delante de sus diferencias personales. Antes de abordar debates sobre la Ley, las comidas o los días, Pablo les recuerda de quién son. El llamado no se explica aquí por su valor social, su origen o sus logros. Más adelante la carta mostrará que tanto judíos como gentiles necesitan la gracia y que el mismo Señor recibe a quienes creen (Romanos 3:22–24; Romanos 10:12–13).

Pertenecer a Cristo es más que asociarse con una idea religiosa. Implica que la vida y la esperanza quedan bajo su señorío. Pablo desarrolla esa relación cuando afirma que, ya sea que vivamos o muramos, pertenecemos al Señor, porque Cristo murió y volvió a vivir. El fundamento de la pertenencia es la obra de Jesús y su autoridad sobre los suyos, no la capacidad de la comunidad para sostenerse por sí misma (Romanos 14:7–9).

Este recordatorio prepara una exhortación importante para el conjunto de la carta. Si todos pertenecen a Jesucristo, ninguno puede tratar al hermano como posesión personal o juzgarlo desde una autoridad que suplante al Señor. La aceptación mutua que Pablo pedirá en los capítulos 14–15 nace de esta relación compartida. El Señor al que pertenecen tiene poder para sostener a sus servidores y es quien los ha recibido (Romanos 14:3–4; Romanos 15:7).

La mención de las naciones no significa que cada creyente de Roma fuera necesariamente gentil. La carta se ocupa de judíos y gentiles y los reúne bajo una misma necesidad y una misma gracia. El énfasis de este versículo es que la comunidad romana está incluida en el ámbito de la misión y del llamamiento de Cristo. No ofrece un censo de los orígenes de todos sus miembros.

Por eso el versículo tiene una función mayor que completar una dirección postal. Después de explicar su propio llamamiento apostólico, Pablo reconoce el llamamiento de sus lectores. No todos reciben el mismo ministerio, pero el apóstol y la comunidad pertenecen al mismo Salvador. Esa relación permite que les hable con autoridad y, a la vez, espere ser animado por la fe que comparte con ellos (Romanos 1:11–12).

Exégesis del pasaje

κλητοὶ Ἰησοῦ Χριστοῦ —klētoì Iēsoû Christoû— describe a los llamados que son de Jesucristo. La NTBT hace explícita esa pertenencia. La frase no dice que todos hayan sido llamados al apostolado de 1:1; distingue la misión particular de Pablo de la relación con Cristo compartida por los destinatarios. El enlace entre ellas depende de todas las naciones en 1:5 y lleva directamente al saludo de 1:7.

Aplicación editorial

Tu pertenencia a Jesucristo debe orientar cómo tratas a quienes también le pertenecen. Puedes reconocer diferencias y corregir el mal sin convertirte en dueño de otro creyente. La comunión cristiana recibe su forma del Señor que murió y resucitó por los suyos.

Romanos 1:7 north

Amados de Dios y llamados a una vida santa

El saludo reúne la identidad de los destinatarios y la bendición que Pablo desea para ellos: amor de Dios, santidad, gracia y paz del Padre y del Señor Jesucristo.

Explicación del versículo

Con este versículo se completa la apertura comenzada en 1:1. Pablo se dirige a todos los creyentes que están en Roma, no únicamente a un grupo que considere más avanzado. Las palabras amados de Dios y llamados a ser santos describen a los destinatarios por la acción y la relación de Dios con ellos. Antes de exponer lo que deben hacer, la carta les recuerda el amor recibido y la identidad que orienta su vida.

Ser amados de Dios no significa haber demostrado una superioridad frente a los demás habitantes de Roma. El desarrollo posterior pondrá de manifiesto que el amor divino alcanzó a personas que eran pecadoras y enemigas. La muerte de Cristo muestra ese amor y establece la reconciliación. Por eso la descripción inicial debe producir confianza agradecida, no orgullo espiritual ante quienes todavía necesitan escuchar el evangelio (Romanos 5:6–10).

Los santos no forman aquí una categoría reducida de creyentes excepcionales. Pablo llama así a la comunidad destinataria, apartada para Dios por su relación con Jesucristo. Esta identidad lleva consigo una vocación de vida santa. En los capítulos 6 y 12, pertenecer a Dios se expresa en ofrecerse a su servicio y presentar el cuerpo como sacrificio vivo. El llamado no presupone que ya sean impecables ni hace innecesarias las correcciones de la carta (Romanos 6:19–22; Romanos 12:1–2).

Gracia y paz son los bienes que Pablo desea para ellos. Gracia señala el favor gratuito de Dios, del que dependerá toda su explicación de la justificación. Paz incluye la reconciliación con Dios y sus consecuencias para la vida compartida. No es solo un deseo de tranquilidad externa: la carta reconoce sufrimiento y conflicto, mientras afirma que por Jesucristo tenemos paz con Dios (Romanos 3:24; Romanos 5:1–5).

La bendición procede de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. El saludo une al Padre y al Hijo como fuente de gracia y paz, sin confundir sus personas. Jesús no aparece como un maestro humano cuya memoria inspira buenos deseos; es el Señor vivo por medio de quien los creyentes reciben acceso a la gracia. La acción del Espíritu Santo, desarrollada después, hará visible cómo esa vida de hijos se experimenta y se sostiene (Romanos 5:2; Romanos 8:14–17).

Esta forma de dirigirse a la comunidad prepara la manera de recibir toda la carta. Sus advertencias no cancelan el amor de Dios, y su gracia no vuelve indiferente la obediencia. Pablo hablará a personas que necesitan comprender mejor lo recibido y vivir de acuerdo con ello. El orden importa: la vida santa y la paz entre hermanos son respuestas a la misericordia, nunca el precio con el que se compra el amor del Padre.

Exégesis del pasaje

κλητοῖς ἁγίοις —klētoîs hagíois— significa llamados santos o santos por llamamiento. La formulación española llamados a ser santos expresa esa identidad y vocación, no una posibilidad reservada a unos pocos. La preposición de la bendición introduce conjuntamente al Padre y al Señor Jesucristo. El saludo cierra la presentación del remitente, el evangelio y los destinatarios como una unidad.

Aplicación editorial

Lee las exhortaciones de Romanos desde la gracia de Dios. No necesitas ganarte su amor por una apariencia de perfección. En Jesucristo recibes reconciliación y un llamado real a ofrecer tu vida al Padre, dejando que su Espíritu forme en ti una obediencia agradecida.

Romanos 1:8 north

Dar gracias por una fe conocida más allá de Roma

Pablo comienza su acercamiento personal con gratitud a Dios. La noticia de la fe de los romanos le produce alegría y muestra que el evangelio ya está dando fruto entre ellos.

Explicación del versículo

Después del saludo, Pablo explica su relación con los destinatarios mediante la acción de gracias y la oración. No escribe como si Roma careciera por completo de vida cristiana hasta su llegada. Reconoce una fe ya presente y conocida, y da gracias por todos ellos. Esta gratitud prepara una relación de colaboración: quiere servir a una comunidad en la que Dios ya está obrando.

El destinatario de su agradecimiento es mi Dios. Pablo no convierte el buen testimonio de los creyentes en un motivo para admirar una superioridad humana. Su fe es motivo de alabanza al Dios que salva y sostiene. El posesivo expresa una relación personal de confianza y servicio, sin reclamar que Dios sea exclusivo del apóstol. El mismo Dios es Padre de los destinatarios, como acaba de afirmar el saludo.

La acción de gracias se ofrece por medio de Jesucristo. El Hijo que constituye el contenido del evangelio es también aquel por quien Pablo se acerca agradecido al Padre. Esta mediación corresponde a la explicación posterior de que por nuestro Señor Jesucristo tenemos paz con Dios y acceso a la gracia. La gratitud cristiana no queda separada de la reconciliación que Cristo ha realizado (Romanos 5:1–2).

La fe de los romanos se proclama en todo el mundo. La expresión celebra su amplia notoriedad dentro del horizonte de comunicación que Pablo comparte con sus lectores; no exige afirmar que cada población de la tierra haya oído hablar de ellos. Un lenguaje semejante aparece cuando describe cómo se ha difundido la noticia de la fe de los tesalonicenses. En ambos casos, la fuerza de la frase está en reconocer un testimonio que ha trascendido su lugar de origen (1 Tesalonicenses 1:8–10).

El valor de esa noticia no consiste simplemente en que una comunidad sea famosa. Lo conocido es su fe: la respuesta al evangelio y al Señor Jesucristo. La carta no ofrece aquí detalles concretos de cómo circuló la noticia, de modo que no conviene inventar viajes, mensajeros o conversiones para completar la escena. Basta reconocer lo que Pablo afirma: ha recibido motivos reales para agradecer a Dios por ellos.

Este agradecimiento también da el tono de lo que sigue. Pablo pedirá ser recibido, enseñará con firmeza y tratará asuntos difíciles, pero comienza reconociendo la gracia que ya ve en los demás. En 1:12 aclarará que él también espera ser animado por su fe. La gratitud inicial protege su autoridad de la autosuficiencia y prepara el intercambio fraterno que desea (Romanos 1:11–12).

Exégesis del pasaje

εὐχαριστῶ —eucharistô— es doy gracias. El verbo tiene a Dios como destinatario, mientras que todos ustedes designa a las personas por quienes se agradece. La expresión en todo el mundo pertenece al lenguaje de difusión amplia; su alcance se determina por la intención de elogio y el contexto, no por un inventario geográfico que el versículo no proporciona. Ante todo introduce el agradecimiento sin obligar a buscar una lista numerada posterior.

Aplicación editorial

Aprende a reconocer con gratitud la fe de otros creyentes antes de pensar en lo que tú puedes aportarles. Dar gracias al Padre por medio de Jesucristo te ayuda a recibir su obra con alegría y a servir sin convertirte en el centro.

Romanos 1:9 north

Un servicio a Dios acompañado de oración

Pablo invoca a Dios como testigo de su oración constante por los romanos. Su interés por ellos pertenece al servicio sincero del evangelio del Hijo.

Explicación del versículo

El agradecimiento del versículo anterior podría parecer una cortesía de apertura. Pablo lo acompaña ahora con una afirmación más profunda: Dios conoce la continuidad de su intercesión por ellos. No ha visitado a la comunidad, pero la distancia no impide que la recuerde delante de Dios. Antes de compartir sus planes de viaje, muestra una relación sostenida en la oración.

Al llamar a Dios como testigo, Pablo apela a quien puede conocer lo que los lectores no ven. Los romanos no están presentes en sus momentos de oración y no podrían verificar por observación directa su frecuencia. La declaración expresa seriedad y sinceridad. La carta contiene otra afirmación semejante cuando Pablo habla de su dolor por Israel y pone su conciencia bajo el testimonio del Espíritu Santo (Romanos 9:1–3).

Dios es aquel a quien sirve en su espíritu. La expresión señala la profundidad interior de su servicio; no lo reduce al cumplimiento exterior de una función. Su anuncio del evangelio y su oración forman parte de una dedicación que alcanza su persona. Esto no contrapone el interior al cuerpo como si las acciones concretas carecieran de valor: más adelante pedirá presentar los cuerpos a Dios como sacrificio vivo (Romanos 12:1).

El ámbito de ese servicio es el evangelio de su Hijo. Pablo vuelve a colocar a Jesucristo en el centro, como lo hizo al comienzo de la carta. Su oración por la comunidad no nace solamente de afinidad humana o de la necesidad de apoyo para un proyecto. Está vinculada a la buena noticia que Dios le encargó anunciar. Quiere que los destinatarios sean fortalecidos en la fe del mismo Hijo al que él sirve.

Recordarlos sin cesar no significa que Pablo no hiciera ninguna otra actividad o que pronunciara sus nombres en cada segundo del día. El versículo 10 aclara que los recuerda en sus oraciones. El sentido es una constancia real: no se trata de una mención ocasional usada para justificar una solicitud posterior. El mismo patrón aparece al final de la carta cuando pide que ellos luchen con él en oración por las necesidades de su ministerio (Romanos 15:30–32).

La importancia del versículo está en reunir sinceridad, misión y afecto. Un apóstol encargado de llevar el evangelio a muchas naciones no considera prescindible la intercesión por una comunidad concreta. La amplitud de su misión no lo lleva a tratar a las personas como cifras. El Señor conoce este servicio interior y también las necesidades de quienes viven en Roma.

Exégesis del pasaje

λατρεύω —latreúō— designa servicio a Dios. ἐν τῷ πνεύματί μου —en tō̂ pneúmatí mou— significa en mi espíritu y se refiere aquí al interior del propio Pablo; no debe identificarse automáticamente con una mención directa al Espíritu Santo. El final de la oración continúa en 1:10. Esa continuidad aclara cómo entiende Pablo la constancia de su recuerdo.

Aplicación editorial

Convierte tu interés por otros creyentes en oración concreta ante el Padre. El servicio al evangelio de Jesucristo incluye lo que nadie observa: interceder con sinceridad por personas a las que quizá todavía no puedes acompañar de cerca.

Romanos 1:10 north

Un plan de viaje sometido a la voluntad de Dios

Pablo pide poder visitar a los romanos, pero deja la realización de su deseo bajo la voluntad de Dios. Su oración expresa anhelo sin convertirlo en una promesa de éxito inmediato.

Explicación del versículo

Este versículo completa la afirmación de que Pablo recuerda a los romanos en sus oraciones. Su petición concreta es llegar a estar con ellos. La oración no reemplaza el deseo de presencia personal: lo acompaña y lo entrega a Dios. El ministerio puede ejercerse a distancia, como ocurre mediante esta carta, pero Pablo reconoce el valor de encontrarse con la comunidad.

Al fin y de alguna manera comunican un deseo que ha permanecido sin cumplirse. El versículo 13 dirá que se había propuesto visitarlos muchas veces y había encontrado impedimentos. La demora no le hace negar el valor de la visita ni afirmar que Dios lo haya abandonado. Continúa orando, mientras reconoce que no controla la ruta ni el momento en que podrá llegar (Romanos 1:13).

La voluntad de Dios no aparece como una fórmula decorativa añadida a una decisión ya impuesta. Delimita la petición: Pablo desea que el viaje ocurra dentro del propósito de Dios. Esta disposición se mantiene cuando expone al final su proyecto de ir a Jerusalén, pasar por Roma y continuar hacia España. Allí pide oración para llegar con alegría por la voluntad de Dios, mostrando que sus planes misioneros siguen sujetos al Señor (Romanos 15:23–32).

La palabra que expresa lograr el viaje puede relacionarse con una ruta favorable, pero no debe convertirse en una promesa de prosperidad económica o comodidad. El contenido de la petición es llegar a los destinatarios. La manera en que Hechos narra su posterior llegada a Roma incluye custodia y cadenas. Dios hizo posible su presencia allí sin que esa presencia tuviera la forma de una visita libre de sufrimiento (Hechos 28:16–20).

Esta diferencia entre la petición y la forma concreta de su cumplimiento protege la lectura de una conclusión apresurada. El versículo no enseña que toda intención buena se realizará según nuestro calendario. Tampoco presenta la demora como evidencia automática de incredulidad. Muestra a un servidor que desea un bien real, ora por él y deja su desarrollo en manos de Dios, mientras sigue haciendo el trabajo que tiene delante.

La razón de la visita se explica enseguida: fortalecer a los romanos y ser animado juntamente con ellos. Por eso la solicitud no es solamente personal ni turística. Busca una oportunidad de comunión al servicio del evangelio. La voluntad divina y el bien de la comunidad orientan un deseo que Pablo puede expresar con intensidad sin reclamar el derecho a decidir su resultado (Romanos 1:11–12).

Exégesis del pasaje

εὐοδωθήσομαι —euodōthḗsomai— se refiere aquí a que el viaje resulte posible o salga adelante. El contexto determina ese sentido; no autoriza una doctrina de riqueza garantizada. ἐν τῷ θελήματι τοῦ θεοῦ —en tō̂ thelḗmati toû theoû— sitúa la llegada dentro de la voluntad de Dios. La petición sigue dependiendo de rogando y pertenece a la misma oración iniciada en 1:9.

Aplicación editorial

Puedes pedir al Padre con perseverancia una oportunidad buena y concreta. Confía en él por medio de Jesucristo sin exigir que su respuesta adopte la forma que imaginaste. Mientras esperas, sirve fielmente con las posibilidades que ya tienes.

Romanos 1:11 north

La visita busca fortalecer a la comunidad

Pablo desea ver a los creyentes para compartir un beneficio espiritual que los afirme. Su propósito se aclarará con el ánimo mutuo del versículo siguiente.

Explicación del versículo

La razón del viaje es pastoral: Pablo quiere que los romanos sean fortalecidos. Su deseo de verlos tiene un fin que mira al bien de ellos. No considera la visita una manera de confirmar su propia importancia ni de establecer una relación de dependencia personal. El evangelio que anuncia debe afirmarlos en su relación con Jesucristo.

Compartir algún don espiritual no se define aquí mediante una lista ni mediante una experiencia específica. El lenguaje indica un regalo o beneficio relacionado con el Espíritu y con la gracia de Dios. Puede incluir el ministerio de la enseñanza, la exhortación y otros medios por los que su presencia sirva para edificar. El versículo no identifica el don con una única manifestación ni promete que todos recibirán una capacidad particular mediante la visita.

La carta misma ayuda a mantener ese alcance. Cuando Pablo trata los dones en el capítulo 12, menciona funciones diversas: servicio, enseñanza, exhortación, generosidad, dirección y misericordia, junto con la profecía. La diversidad de dones no conduce a competir por superioridad, sino a servir dentro de un solo cuerpo en Cristo. Por eso el lenguaje de 1:11 debe leerse al servicio de la comunidad, no como anuncio de una exhibición de poder personal (Romanos 12:3–8).

Fortalecer significa ayudar a que su fe permanezca firme. No se deduce que los romanos carecieran de fe o que todos estuvieran al borde de abandonarla. Pablo acaba de dar gracias por un testimonio conocido ampliamente. Una comunidad puede tener una fe real y aun necesitar enseñanza, consuelo y orientación. La gratitud por lo que Dios ya ha hecho no elimina la necesidad de seguir creciendo (Romanos 1:8).

El deseo de impartir algo no convierte al apóstol en origen independiente de los dones. En otra carta, Pablo explica que hay diversidad de dones y servicios, pero el mismo Espíritu, el mismo Señor y el mismo Dios actúan para el bien común. El servidor administra lo recibido; no dispone de la gracia como propiedad que pueda distribuir para afianzar su prestigio (1 Corintios 12:4–7).

El versículo siguiente impide además imaginar una relación de una sola dirección. Pablo precisa que desea ser animado juntamente con ellos por la fe compartida. Su contribución particular como apóstol no lo coloca fuera de la necesidad de comunión. Al leer ambos versículos, la visita aparece como un encuentro en el que Cristo fortalece a su pueblo mediante el servicio y la fe de unos y otros (Romanos 1:12).

Exégesis del pasaje

χάρισμα πνευματικόν —chárisma pneumatikón— significa don espiritual. El indefinido algún deja el beneficio sin precisar una manifestación concreta. στηριχθῆναι —stērichthē̂nai—, ser fortalecidos o afirmados, expresa el fin del compartir. La oración se interpreta con la aclaración de 1:12, que mantiene la edificación de los destinatarios y añade la participación del propio Pablo en el ánimo común.

Aplicación editorial

Piensa en el servicio cristiano por el bien que puede traer a la fe de otros. Enseñar, escuchar, consolar y compartir lo recibido pueden afirmar a tus hermanos en Jesucristo. No necesitas convertir tu contribución en un espectáculo para que sea un don útil.

Romanos 1:12 north

El apóstol también necesita el ánimo de sus hermanos

Pablo aclara que la visita permitirá un fortalecimiento compartido. Su ministerio apostólico no elimina su necesidad de ser animado por la fe de los creyentes romanos.

Explicación del versículo

Las palabras es decir precisan el propósito que acaba de expresar. Pablo quiere compartir un beneficio espiritual para fortalecer a la comunidad, pero no desea que esa afirmación se entienda como si él solo diera y los demás solo recibieran. Al encontrarse, espera que la fe de ellos también le proporcione ánimo. El apóstol sigue siendo hermano dentro del pueblo al que sirve.

La mutualidad no borra la diferencia de ministerios. Pablo les escribe como enviado de Jesucristo y les ofrecerá una enseñanza extensa y autorizada. Sin embargo, esa responsabilidad no lo vuelve autosuficiente. La fe de otros puede consolarlo, sostenerlo en su misión y recordarle la obra de Dios fuera de su experiencia inmediata. La comunidad no es simplemente el lugar en que un líder ejerce sus capacidades; es un ámbito donde él también recibe.

El medio de ese ánimo es la fe compartida. No se exige que los romanos posean la misma historia personal que Pablo, idénticos dones o el mismo origen cultural. Lo que los une es la confianza en el mismo Señor Jesucristo. Por eso la carta podrá llamar a judíos y gentiles a acogerse: la comunión nace de quien los ha recibido, no de convertir todas sus costumbres en una sola (Romanos 15:5–7).

La expresión ustedes y yo identifica con cuidado a ambos participantes. No afirma que una persona pueda transferir su fe a otra para evitarle responder a Cristo. Cada uno cree, pero el testimonio de esa fe puede edificar al otro. Saber que el evangelio sostiene a hermanos lejanos, escuchar cómo esperan en Dios y compartir la oración son formas reales de ánimo sin que la responsabilidad personal desaparezca.

Esta disposición coincide con la imagen del cuerpo que Pablo desarrollará después. Los creyentes forman un solo cuerpo en Cristo y son miembros unos de otros. Sus dones tienen funciones distintas y se ejercen conforme a la gracia recibida. El beneficio mutuo de 1:12 anticipa esa enseñanza: la diversidad de contribuciones debe servir a la unidad, no justificar que alguien se considere innecesario para recibir o superior para dar (Romanos 12:3–8).

El versículo también ayuda a entender por qué una comunidad de fe conocida puede seguir necesitando una visita apostólica. Ser fortalecidos no equivale a empezar de cero, y recibir ayuda no desacredita lo ya recibido. Pablo reconoce la fe de los romanos y desea contribuir a su crecimiento, del mismo modo que espera encontrar consuelo en ellos. La gracia de Jesucristo produce esta libertad para servir y para dejarse servir.

Exégesis del pasaje

συμπαρακληθῆναι —symparaklēthē̂nai— expresa ser animado o consolado juntamente. El componente conjunto está desarrollado por la referencia a la fe de ustedes y de mí. La aclaración no retira el propósito de fortalecerlos en 1:11; amplía la descripción del encuentro y evita que el don se interprete como dominio sobre quienes lo reciben.

Aplicación editorial

No permitas que tu responsabilidad te impida recibir el ánimo de otros creyentes. Si sirves, también puedes escuchar, pedir oración y agradecer el testimonio de un hermano. Tu firmeza depende de Jesucristo, quien puede sostenerte mediante personas con dones e historias diferentes de los tuyos.

Romanos 1:13 north

Un deseo de visita que los impedimentos no han borrado

La ausencia de Pablo en Roma no se debe a falta de interés. Había proyectado visitarlos varias veces y esperaba recoger también allí fruto de su misión entre las naciones.

Explicación del versículo

Pablo quiere evitar que sus lectores interpreten mal su demora. Después de describir su oración y su anhelo de verlos, les hace saber que la visita ya había formado parte de sus planes. La expresión hermanos sostiene el tono familiar: aunque todavía no se conocen todos personalmente, comparten una relación que nace de Jesucristo. La explicación de la demora protege esa relación de una conclusión que no corresponde a sus intenciones.

Se había propuesto ir muchas veces. El deseo no fue una posibilidad apenas considerada ni una idea nacida solo al escribir la carta. Sin embargo, había encontrado impedimentos hasta ese momento. Este versículo no identifica la causa concreta de cada obstáculo. No permite atribuirlos todos a una oposición específica, a pecado personal o a falta de fe. Afirmar más exigiría información que aquí no se ofrece.

Al final de la carta Pablo sí explica que su tarea de anunciar en regiones donde Cristo no había sido nombrado contribuyó a impedir su visita. Esa prioridad misionera ayuda a entender la demora sin llenar cada ocasión con una historia imaginada. Su ausencia no equivale a indiferencia: el servicio que realizaba en otros lugares también estaba bajo el encargo recibido del Señor (Romanos 15:18–24).

La finalidad es recoger algún fruto entre ellos, como entre los demás gentiles. Fruto es una imagen de resultado fecundo, no una cifra de éxito que el versículo permita calcular. En el contexto incluye el bien que Pablo espera mediante el anuncio del evangelio y el fortalecimiento de los creyentes. No hace falta restringirlo a conversiones iniciales ni excluirlas: la carta acaba de mencionar la edificación mutua y enseguida hablará de evangelizar (Romanos 1:11–15).

Situar a los romanos junto a los demás gentiles recuerda la misión que Pablo expuso en 1:5. La comunidad romana no es un mundo separado de la obra de Dios entre las naciones. Tampoco la frase obliga a decir que no hubiera judíos entre sus miembros. El interés está en el ámbito de su ministerio y en el fruto que desea ver allí, dentro de la salvación que Dios ofrece a judíos y gentiles por el mismo evangelio.

El versículo muestra así una tensión propia del servicio: una intención sincera puede coexistir con una oportunidad todavía cerrada. Pablo no abandona la oración ni deja de trabajar por no haber llegado a Roma. La carta misma se convierte en un medio concreto de servicio mientras la visita permanece pendiente. Su confianza en la voluntad de Dios no produce inactividad, sino fidelidad en las posibilidades presentes.

Exégesis del pasaje

καρπόν —karpón— significa fruto y se usa aquí para el resultado de su ministerio. El verbo que expresa haber sido impedido está en voz pasiva, pero el agente no se nombra en este versículo. La explicación posterior de 15:20–22 ilumina parte de la situación; no autoriza a inventar la causa de cada demora. La fórmula no quiero que ignoren introduce información relevante para la relación entre remitente y destinatarios.

Aplicación editorial

Un proyecto de servicio pendiente no tiene por qué paralizar lo que hoy puedes hacer. Ora, reconoce tus límites y busca el bien de otros mediante las oportunidades disponibles. El fruto pertenece a la obra de Jesucristo y no depende de que todos tus planes se cumplan de inmediato.

Romanos 1:14 north

Una misión que atraviesa las diferencias culturales

Pablo se considera deudor de personas de distintas lenguas, culturas y niveles de formación. La gracia recibida lo obliga a compartir el evangelio sin reservarlo para quienes le resultan más cercanos.

Explicación del versículo

La deuda de Pablo no nace de que todos estos pueblos le hayan prestado algo. Procede del encargo que ha recibido de Cristo. Se le ha confiado una buena noticia destinada a otros, y por eso tiene responsabilidad hacia ellos. El versículo anterior habló del fruto que desea entre las naciones; ahora explica por qué no puede considerar a una cultura fuera de su obligación de servicio.

Griegos y no griegos presentan una diferencia cultural y lingüística reconocible en aquel mundo. El primer término puede abarcar a quienes participan de la lengua y cultura griegas, y no solo a los habitantes de una región concreta. La segunda categoría corresponde a quienes quedaban fuera de ese ámbito. Pablo utiliza una distinción de su tiempo para afirmar que ninguna de las dos clases queda excluida del anuncio.

La pareja sabios e ignorantes expresa otra amplitud: personas consideradas instruidas y personas que no poseen esa formación o reputación. No es una clasificación del valor de cada ser humano delante de Dios. La condición de destinatario del evangelio no se obtiene mediante educación, prestigio intelectual o capacidad de argumentación. Pablo debe servir a unos y otros porque la comisión recibida no fue limitada a un sector social.

Esta amplitud se entiende desde la gracia y el apostolado de 1:5. El apóstol no puede apropiarse del mensaje y elegir solo a quienes aumenten su influencia. Que anuncie en una ciudad importante no reduce su responsabilidad hacia las personas menos reconocidas. El contenido del evangelio tampoco necesita convertirse en mensajes salvadores diferentes según el grupo: el mismo Señor es rico para con todos los que lo invocan (Romanos 1:5; Romanos 10:12–13).

La deuda misionera se distingue de la manera en que Pablo habla de la justificación. Dios no debe salvar a nadie como pago por sus méritos. Pablo sí tiene una obligación de servicio porque ha recibido gratuitamente la gracia y una tarea. Confundir estas dos relaciones llevaría a imaginar que el evangelista compra su propia salvación anunciando. La carta insiste en que la justificación es un regalo y que la jactancia queda excluida (Romanos 3:24–28).

El siguiente versículo lleva esta convicción a Roma: por eso está dispuesto a anunciar allí. Su universalidad no es solo una declaración abstracta de respeto. Se expresa en la decisión de acercarse con el evangelio a personas concretas. Las diferencias culturales requieren comprensión y una comunicación clara, pero no justifican excluir del mensaje de Jesucristo a quienes carecen del lenguaje o del prestigio de un grupo.

Exégesis del pasaje

ὀφειλέτης —opheilétēs— es deudor. βαρβάροις —barbárois— designa aquí a los no griegos; no debe leerse únicamente con el sentido moderno de personas crueles. Las dos parejas amplían el campo de servicio. Pablo no dice que los sabios no necesiten salvación o que los no instruidos sean incapaces de fe: todos quedan dentro de la responsabilidad del anuncio.

Aplicación editorial

Examina si tus prejuicios deciden a quién consideras digno de escuchar el evangelio. La gracia de Jesucristo te llama a tratar con respeto al instruido y al que no tuvo oportunidades de formación, buscando expresar la misma buena noticia con claridad para ambos.

Romanos 1:15 north

El evangelio también debe ser anunciado en Roma

La responsabilidad de Pablo se expresa en disposición concreta: quiere anunciar el evangelio también a los destinatarios de Roma. La fe que ellos ya tienen no vuelve innecesario profundizar en esa buena noticia.

Explicación del versículo

Por eso recoge el razonamiento del versículo anterior. Si Pablo es deudor de personas de toda condición, también está dispuesto a servir a quienes viven en Roma. El nombre de la ciudad no cambia el encargo recibido. La importancia de sus destinatarios no le permite callar el evangelio ni le exige sustituirlo por un mensaje más prestigioso según los criterios de la cultura.

La frase por mi parte distingue su disposición de la oportunidad efectiva. Ya explicó que desea viajar y ha encontrado impedimentos. Ahora afirma que no falta voluntad de servirlos. No promete controlar el itinerario ni asegurar una llegada inmediata; confirma lo que puede decir de sí mismo ante Dios: está preparado para anunciar la buena noticia cuando sea posible visitarlos.

La palabra también vincula a Roma con los otros pueblos entre los que ha servido. Los destinatarios no son una excepción que requiera un fundamento de salvación diferente. El evangelio acerca del Hijo de Dios es la misma buena noticia que Pablo lleva entre las naciones. Esta continuidad prepara la declaración de 1:16: el poder que salva es de Dios, y alcanza a todo el que cree.

Resulta significativo que quiera evangelizar a una comunidad cuya fe ya ha elogiado. Anunciar el evangelio no se limita siempre al primer contacto de una persona con el mensaje. En esta carta, profundizar en la gracia, la justificación, la unión con Cristo y la vida en el Espíritu fortalece a creyentes. El evangelio sigue siendo el fundamento que necesitan comprender y vivir; no es una etapa básica que después deba abandonarse por otra esperanza (Romanos 1:8–12).

Eso tampoco significa que Pablo suponga convertidos a todos los habitantes de Roma. Habla a sus destinatarios y expresa su deseo de una obra fructífera allí. La carta no describe todavía todas las actividades que realizaría ni permite reconstruir un programa detallado de la visita. Su afirmación es más concreta: se ofrece a servir con el anuncio que le fue confiado.

Lo que sigue explicará por qué puede hacerlo con esta disposición. El evangelio no obtiene su fuerza de la admiración que provoque el mensajero ni del reconocimiento de una ciudad. Es poder de Dios para salvación. Por eso Pablo no necesita escoger entre fidelidad al mensaje y utilidad para los romanos: el bien que desea para ellos consiste precisamente en que conozcan más plenamente la obra de Jesucristo (Romanos 1:16–17).

Exégesis del pasaje

πρόθυμον —próthymon— expresa disposición o prontitud. La frase en lo que depende de mí afirma voluntad sin eliminar lo dicho sobre la voluntad de Dios en 1:10. εὐαγγελίσασθαι —euangelísasthai— es anunciar la buena noticia. Su objeto aquí no debe restringirse a personas que nunca han oído, pues Pablo se dirige a creyentes cuya fe reconoce.

Aplicación editorial

No trates el evangelio como una enseñanza que ya no necesitas por llevar tiempo en la fe. Vuelve a la muerte y resurrección de Jesucristo, a la gracia que te reconcilia con el Padre y a la vida que su Espíritu sostiene. Desde ese fundamento puedes servir a otros.

Romanos 1:16 north

La buena noticia que Dios usa para salvar

Pablo no se avergüenza del evangelio porque en él actúa el poder salvador de Dios. Su alcance incluye a judíos y gentiles, y la respuesta requerida es la fe.

Explicación del versículo

Este versículo fundamenta la disposición de Pablo a anunciar el evangelio en Roma. La buena noticia acerca de Jesucristo no es para él una propuesta de la que deba disculparse cuando comparece ante una cultura influyente. Su confianza no nace de despreciar a los oyentes ni de su propia capacidad retórica. Descansa en lo que el evangelio es por la acción de Dios.

Poder de Dios para salvación describe su eficacia. El evangelio proclama al Hijo que vino, murió y resucitó; mediante ese anuncio, Dios llama a las personas a la fe y les da la salvación que no pueden producir. No se trata de una fórmula que obre automáticamente al pronunciar ciertas palabras. El contenido y la respuesta están unidos: la salvación se anuncia en Jesucristo y se recibe al creer en él.

La palabra salvación se entiende a la luz del problema que la carta expondrá. Desde 1:18, Pablo habla de la ira de Dios contra la impiedad y la injusticia. Después mostrará que todos están bajo el pecado. La salvación no puede reducirse aquí a una mejora de ánimo, riqueza o prestigio; incluye ser reconciliados con Dios, librados de su juicio y conducidos a la vida en Cristo (Romanos 1:18; Romanos 3:9; Romanos 5:8–10).

Todo el que cree expresa una amplitud real y una respuesta definida. Ningún origen étnico ni nivel cultural excluye al que confía en Jesucristo. Al mismo tiempo, Pablo no dice que toda persona ya sea salva sin relación con la fe. La confianza no compra el favor de Dios como una obra meritoria; recibe su gracia. El desarrollo de 3:22–28 hará explícita esa distinción entre justificación por fe y obras de la ley (Romanos 3:22–28).

Del judío primero reconoce el lugar de Israel en la historia de las promesas y del anuncio. No establece que los judíos tengan menor necesidad de salvación ni que sean aceptados por una vía distinta. La carta también hablará de juicio para el judío primero y para el griego. La prioridad histórica de recibir la revelación no se convierte en inmunidad moral; el mismo Dios es Dios de ambos y justifica mediante la fe (Romanos 2:9–11; Romanos 3:29–30).

El griego representa aquí al ámbito gentil en contraste con el judío. La pareja completa el alcance que Pablo ya expresó mediante las naciones y las diferencias culturales. El Señor de quien habla no es una posesión de una cultura. Por eso el apóstol puede acercarse a Roma sin rebajar el evangelio y sin exigir a todos el mismo origen: lo decisivo es la acción de Dios en Jesucristo para quien cree.

Exégesis del pasaje

δύναμις θεοῦ —dýnamis theoû— significa poder de Dios; la frase atribuye a Dios la eficacia salvadora. παντὶ τῷ πιστεύοντι —pantì tō̂ pisteúonti— identifica a todo el que cree como receptor. Los dos porque del versículo enlazan la ausencia de vergüenza con ese poder y explican la disposición de 1:15. La prioridad judía se sitúa dentro del mismo evangelio, sin dos caminos de salvación.

Aplicación editorial

No midas el valor del evangelio por el prestigio de quien lo anuncia o de quien lo escucha. Tu confianza está en Jesucristo y en el poder de Dios para salvar. Compártelo con respeto y claridad, sin reservarlo para una clase de personas ni prometer bienes que este versículo no ofrece.

Romanos 1:17 north

La justicia de Dios se recibe por la fe

El evangelio revela la acción justa y salvadora de Dios. La vida del justo depende de la fe, como ya afirmaba la Escritura en Habacuc.

Explicación del versículo

Pablo explica por qué el evangelio es poder de Dios para salvación. En él se revela la justicia de Dios. La frase no anuncia solamente que Dios posee un atributo moral; en el desarrollo de la carta, muestra cómo actúa de manera justa al salvar a pecadores y concederles una posición justa delante de él. La justicia divina y la justificación del creyente se unen en la obra de Jesucristo.

Los capítulos siguientes aclararán el problema. Todos pecaron y ninguna persona puede presentar las obras de la ley como fundamento suficiente para ser declarada justa. Pero Dios ofrece gratuitamente la redención en Cristo. Al tratar la muerte del Hijo, Pablo afirma que Dios es justo y justifica al que tiene fe en Jesús. No salva haciendo como si el pecado no importara; su gracia responde al pecado mediante la obra del Salvador (Romanos 3:20–26).

La expresión por fe y para fe es compacta y admite distintos matices de explicación. Puede subrayar que la fe marca el acceso y el recorrido completo de la vida que viene del evangelio. También se ha entendido como un movimiento que va de la fe a una fe creciente. El contexto inmediato asegura lo esencial: la salvación no descansa en una superioridad étnica o en méritos humanos, sino que se recibe por la fe. La frase no describe dos grupos que obtengan justificación por medios distintos.

La cita el justo vivirá por la fe procede de Habacuc. Allí el profeta espera la respuesta de Dios ante la violencia y el juicio; la visión tiene un tiempo señalado, y el justo debe vivir confiando en la palabra de Dios en contraste con el orgulloso. Pablo recoge esa relación entre justicia, fe y vida para explicar el evangelio. No presenta la fe como optimismo sin objeto, sino como confianza en el Dios que habla y cumple (Habacuc 2:1–4).

Al citar las Escrituras, el apóstol retoma la afirmación de 1:2: la buena noticia había sido prometida. Su enseñanza no propone abandonar al Dios de Israel para encontrar una salvación diferente. La promesa encuentra su cumplimiento en Jesucristo, y el justo vive por la fe. La carta desarrollará la misma línea mediante Abraham, que creyó a Dios y recibió justicia como don, no como salario (Romanos 4:3–5).

La palabra vivirá abre un horizonte mayor que una absolución sin consecuencias. La paz con Dios, la esperanza y la vida del Espíritu son parte del recorrido posterior. No se obtienen reemplazando la fe por autosuficiencia después del comienzo. El creyente depende de la gracia de Cristo y responde con una vida transformada. Esa transformación es fruto de pertenecer al Salvador, no una compra tardía de lo que Dios dio gratuitamente (Romanos 5:1–2; Romanos 8:1–4).

Exégesis del pasaje

δικαιοσύνη θεοῦ —dikaiosýnē theoû— significa justicia de Dios y debe leerse con su explicación en 3:21–26. ἐκ πίστεως εἰς πίστιν —ek písteōs eis pístin— corresponde a por fe y para fe. En la cita, la unión de por fe con justo o con vivirá permite acentos distintos, pero en ambos casos fe y vida están inseparablemente relacionadas. Ninguna opción convierte la fe en una obra que obligue a Dios a pagar un mérito.

Aplicación editorial

Acércate al Padre confiando en Jesucristo, no en una evaluación favorable de tus logros. Esa misma confianza debe acompañar tu caminar. La gracia que te recibe también te enseña a depender de Dios y a obedecerle mientras esperas el cumplimiento de su esperanza.

Romanos 1:18 north

La ira de Dios frente al rechazo de la verdad

Después de anunciar la justicia salvadora de Dios, Pablo comienza a explicar la necesidad de salvación. El problema humano incluye una resistencia culpable a la verdad y una vida marcada por la injusticia.

Explicación del versículo

La repetición del verbo se revela une este versículo con 1:17. El evangelio revela la justicia de Dios, y también se manifiesta su oposición al mal. Pablo no contrapone un Dios amoroso a otro iracundo. Explica que el Dios que salva es justo y no trata la impiedad y la injusticia como si fueran indiferentes. Para comprender la gracia, primero es necesario reconocer aquello de lo que necesitamos ser rescatados.

La ira de Dios expresa su juicio santo contra el pecado. No debe imaginarse como un arrebato caprichoso semejante a nuestros estallidos de enojo. El objeto del juicio está nombrado: toda impiedad e injusticia. La primera destaca el rechazo de la relación debida a Dios; la segunda incluye la conducta que contradice su justicia. El resto del capítulo mostrará cómo la adoración desviada y el daño en las relaciones humanas se enlazan.

El versículo describe a seres humanos que reprimen la verdad con su injusticia. No se presenta el problema solamente como falta involuntaria de información. Los versículos 19–21 explican que Dios se ha dado a conocer y que los seres humanos no lo glorificaron ni le dieron gracias. La resistencia a la verdad está relacionada con una conducta que no quiere reconocer al Creador en el lugar que le corresponde.

Desde el cielo identifica la procedencia divina del juicio, no un fenómeno meteorológico que deba buscarse como señal particular. En esta sección, una forma de su manifestación será que Dios entregue a las personas a las consecuencias y al dominio de los caminos que han escogido. El juicio final aparece después de manera expresa. No hace falta reducir toda la ira a un solo momento ni afirmar que cada sufrimiento sea una prueba identificable de castigo por un pecado concreto (Romanos 1:24–28; Romanos 2:5–6).

Este comienzo puede llevar al lector a asentir contra las faltas de otros. Pablo prepara, sin embargo, una confrontación más amplia. En 2:1 se dirigirá a quien juzga y practica lo mismo, y en 3:9 afirmará que judíos y griegos están bajo el pecado. Por eso la descripción no sirve para construir una clase humana que pueda presumir de inocencia. El recorrido alcanza a quienes se consideran moralmente superiores (Romanos 2:1–3; Romanos 3:9–12).

La seriedad del juicio tampoco es la última palabra de la carta. Pablo mostrará que Cristo murió por nosotros cuando éramos pecadores y que por él somos librados de la ira. La salvación es buena noticia precisamente porque Dios responde a nuestra culpa con una obra que no podíamos realizar. El reconocimiento del pecado debe llevar a buscar la misericordia del Salvador, no a negar su gravedad ni a desesperar de su gracia (Romanos 5:8–10).

Exégesis del pasaje

κατεχόντων —katechóntōn— puede expresar retener o contener; el contexto de injusticia y rechazo de 1:19–23 sostiene el sentido de reprimir u obstaculizar la verdad. ὀργή —orgḗ— es ira y aquí pertenece a Dios como juez. El porque inicial del griego vincula esta exposición con la necesidad del poder salvador descrito en 1:16–17, aunque la NTBT inicie la frase de manera directa.

Aplicación editorial

Permite que esta advertencia examine tu propia relación con la verdad. No uses la culpa de otros para sentirte a salvo. Acude a Jesucristo con arrepentimiento y fe: la gracia responde a una necesidad real que tú también compartes.

Romanos 1:19 north

Dios no ha dejado a la humanidad sin testimonio

La responsabilidad descrita por Pablo se apoya en una manifestación de Dios. Lo que puede conocerse de él no depende solo de una búsqueda humana: Dios mismo lo ha hecho evidente.

Explicación del versículo

Este versículo explica por qué el rechazo de la verdad es culpable. Pablo no empieza por atribuir a los seres humanos una capacidad ilimitada para descubrir todo acerca de Dios. Afirma que Dios se ha dado a conocer. La iniciativa de esa manifestación pertenece al Creador y hace posible un conocimiento suficiente para reconocer la responsabilidad de las criaturas ante él.

Lo que se puede conocer de Dios tiene aquí un alcance que el versículo siguiente precisa: su poder eterno y su divinidad, percibidos por medio de lo creado. No significa que cada persona posea de manera espontánea un conocimiento completo de la Trinidad, de la muerte de Jesucristo o de la justificación por la fe. Leer 1:19 sin su continuación podría atribuir a esta manifestación un contenido que Pablo no le asigna.

La expresión es evidente entre ellos puede entenderse como una manifestación presente en el ámbito de la vida humana y reconocible por las personas. La importancia de la frase no está en localizar físicamente a Dios dentro de cada individuo. Está en afirmar que el Creador no es totalmente desconocido y que la humanidad no puede justificar su idolatría diciendo que él no ha dado ningún testimonio.

El versículo 21 mostrará la respuesta que debía corresponder a ese conocimiento: glorificar a Dios como Dios y darle gracias. El conocimiento no se describe como una acumulación de datos neutrales. La criatura recibe existencia y bienes de su Creador, por lo que reconocerlo tiene una dimensión de adoración y gratitud. El problema que Pablo denuncia es rechazar esa relación mientras se usa lo recibido para construir sustitutos de Dios (Romanos 1:20–23).

Este argumento armoniza con la voz del Salmo 19, donde los cielos proclaman la gloria divina. La creación da testimonio sin convertirse por ello en el objeto de adoración. Pablo insistirá en la diferencia entre el Creador y la creación: conocer algo de Dios por sus obras debe conducir a honrarlo, no a tratar esas obras como si fueran la fuente última de nuestra vida (Salmos 19:1–4; Romanos 1:25).

Esta revelación tampoco vuelve innecesario el evangelio. En el mismo capítulo, Pablo declara que la salvación se anuncia en Jesucristo y alcanza a quien cree. Más adelante explicará la necesidad de oír la palabra de Cristo. La manifestación del Creador fundamenta la responsabilidad humana; el anuncio del Hijo presenta la obra de reconciliación por la que los culpables pueden recibir vida (Romanos 1:16; Romanos 10:14–17).

Exégesis del pasaje

τὸ γνωστὸν τοῦ θεοῦ —tò gnōstòn toû theoû— designa lo conocido o cognoscible de Dios en el marco del argumento. ἐν αὐτοῖς —en autoîs— admite en ellos o entre ellos. La frase final, Dios se lo manifestó, pone el énfasis en la acción reveladora de Dios. El alcance concreto debe venir de 1:20 y no de una teoría añadida acerca de todo lo que una persona sabe sin recibir enseñanza.

Aplicación editorial

Recibe el mundo creado con gratitud al Padre y deja que su testimonio te lleve a escucharlo. No confundas reconocer un poder creador con conocer ya plenamente la salvación: el evangelio te llama a confiar en Jesucristo, el Hijo que reconcilia con Dios.

Romanos 1:20 north

Las obras visibles dan testimonio del Dios invisible

La creación permite reconocer el poder eterno y la divinidad del Creador. Pablo afirma que ese testimonio deja sin excusa el rechazo de Dios, sin atribuirle una revelación completa de todos sus propósitos.

Explicación del versículo

La frase desarrolla qué ha manifestado Dios según el versículo anterior. Hay una relación deliberada entre lo invisible y lo visible: Dios no es un objeto dentro del mundo que podamos observar como a una criatura, pero sus obras dan testimonio de él. Pablo no dice que el universo sea Dios. La distinción entre el que crea y lo creado es precisamente la base de su denuncia de la idolatría.

Su poder eterno y su divinidad identifican el contenido de ese testimonio. Lo creado remite a una realidad divina que no se reduce al ser humano ni a los animales. El poder de Dios no comienza con los poderes de las criaturas ni depende de ellas. Al mismo tiempo, el texto no proporciona aquí una descripción exhaustiva de los atributos divinos. El alcance de la afirmación debe mantenerse en lo que Pablo nombra.

Se perciben claramente al comprenderlas indica una percepción que incluye entendimiento. No está describiendo una visión física de la esencia de Dios. La observación de las obras está vinculada a reconocer lo que revelan de su autor. El Salmo 19 expresa también que los cielos proclaman la gloria de Dios: la creación comunica un testimonio que apunta más allá de sí misma (Salmos 19:1–4).

Desde la creación del mundo sitúa ese testimonio en la existencia del orden creado, no únicamente en un acontecimiento religioso reciente. La humanidad no tiene que esperar la llegada de Pablo a una ciudad para que el Creador haya dado alguna manifestación de sí. Esto ayuda a entender por qué las naciones son responsables aun cuando no hayan recibido la Ley de Moisés de la misma forma que Israel.

La conclusión de modo que no tienen excusa pertenece al argumento sobre la culpa. No afirma que el conocimiento por la creación haya producido reconciliación salvadora en todos. Los versículos siguientes describen precisamente el rechazo de glorificar y agradecer a Dios. La persona necesita el evangelio porque ha respondido mal a la verdad recibida, no porque pueda resolver su culpa perfeccionando por sí sola su observación del mundo (Romanos 1:21–25).

Este testimonio debe leerse junto con la revelación de Jesucristo. La creación manifiesta al Creador; el evangelio anuncia al Hijo, su muerte y su resurrección para salvación de quien cree. Pablo no opone ambas realidades, pero tampoco las confunde. La buena noticia muestra cómo el Dios cuyo poder se reconoce en sus obras salva justamente a pecadores por gracia (Romanos 1:3–4; Romanos 3:21–26).

Exégesis del pasaje

θειότης —theiótēs— se traduce divinidad y aquí indica la realidad o condición divina del Creador. τοῖς ποιήμασιν —toîs poiḗmasin— significa por medio de las cosas hechas. La combinación de comprender y percibir relaciona la obra visible con el reconocimiento de cualidades invisibles. No autoriza a decir que la creación revela por sí sola cada detalle del evangelio.

Aplicación editorial

La admiración por la creación puede convertirse en gratitud y adoración al Dios que te dio la vida. Escucha también su palabra acerca de Jesucristo: conocer que existe un Creador no sustituye confiar en el Salvador que él ha enviado.

Romanos 1:21 north

La ingratitud oscurece la relación con el Creador

El problema no fue una ausencia completa de conocimiento, sino la negativa a honrar a Dios y agradecerle. Esa respuesta afecta también al pensamiento y al corazón.

Explicación del versículo

Este versículo explica el paso de la manifestación de Dios al extravío humano. Aunque conocieron a Dios retoma el conocimiento posible por medio de la creación. No declara que todos disfrutaran antes una comunión salvadora y luego la perdieran. Describe el reconocimiento del Creador que hacía responsable a la humanidad, y la respuesta que no correspondió a esa verdad.

No lo glorificaron como a Dios señala una alteración del orden de la relación. La criatura recibe la vida, pero no concede al Creador el honor que le pertenece. No se trata de que Dios necesite halagos para completar una carencia. Glorificarlo como Dios es reconocer quién es y vivir de acuerdo con la dependencia real que tenemos de él. La idolatría del versículo 23 mostrará cómo ese honor se desvía hacia realidades creadas.

Ni le dieron gracias añade una dimensión cotidiana de esa negativa. La gratitud reconoce que lo recibido no tiene su fuente última en la autosuficiencia humana. Al excluir a Dios del agradecimiento, la persona puede disfrutar de sus dones mientras niega al Dador. Pablo no reduce con esto todos los males a una falta de buenas maneras; identifica una disposición que falsea nuestra relación fundamental con el Creador.

Se volvieron vanos en sus razonamientos describe el resultado dentro del pensamiento. Vano no significa que cada cálculo o conocimiento humano deje de funcionar. El argumento trata de razonamientos que pierden su dirección verdadera al apartarse de Dios y justificar la idolatría. La inteligencia puede seguir siendo activa y hábil, mientras construye explicaciones que elevan a la criatura al lugar que no le corresponde.

El corazón insensato se oscureció expresa la profundidad del desorden. Corazón, en este uso bíblico, abarca el interior desde el que se piensa, desea y decide; no se limita a sentimientos opuestos a la razón. El oscurecimiento afecta la orientación de la persona. El versículo siguiente describirá la contradicción de afirmar sabiduría mientras se cae en necedad, y el 23 mostrará su expresión en el culto a imágenes.

La carta no dejará a la humanidad encerrada sin esperanza en ese diagnóstico. La gracia de Dios en Jesucristo hace posible una respuesta nueva: gratitud, adoración y renovación de la mente. Cuando Pablo exhorta a presentar la vida a Dios y no amoldarse a esta era, lo hace por las misericordias recibidas. La mente renovada no es una conquista independiente que compre salvación; es parte de la vida que responde al evangelio (Romanos 12:1–2).

Exégesis del pasaje

ἐματαιώθησαν —emataiṓthēsan— significa se volvieron vanos o vacíos en el propósito de sus razonamientos. καρδία —kardía— designa el corazón como centro interior de la persona. La secuencia enlaza conocimiento recibido, negativa a honrar y agradecer, y oscurecimiento. No debe invertirse para afirmar que primero no existió ningún testimonio de Dios.

Aplicación editorial

Examina cómo recibes los dones cotidianos. Dar gracias al Padre por medio de Jesucristo reconoce una dependencia que el orgullo intenta ocultar. Pide al Espíritu Santo que renueve tu manera de pensar y te guíe a honrar a Dios conforme a su Palabra.

Romanos 1:22 north

Cuando la pretensión de sabiduría pierde su fundamento

Pablo describe una contradicción: quienes reclaman sabiduría actúan neciamente al rechazar al Creador. El versículo prepara la descripción del intercambio de su gloria por imágenes.

Explicación del versículo

La frase es breve, pero su sentido depende de lo que la rodea. El versículo anterior habló de razonamientos vacíos y de un corazón oscurecido. El siguiente identificará una expresión concreta de esa necedad: cambiar la gloria de Dios por representaciones de criaturas. La sabiduría reclamada queda evaluada por la dirección que toma la adoración y no solo por la habilidad de quien habla.

Profesando ser sabios distingue una pretensión de su resultado real. Una persona puede considerarse capaz de explicar el mundo y, sin embargo, equivocarse en la relación más básica: la de la criatura con su Creador. Pablo no necesita negar toda capacidad intelectual para señalar ese extravío. Su argumento es que la inteligencia no garantiza rectitud cuando se usa para justificar el rechazo de la verdad conocida.

Se hicieron necios no describe simplemente una falta de escolaridad. En 1:14 Pablo se declaró deudor tanto de sabios como de ignorantes, por lo que el nivel de formación no decide quién necesita el evangelio. Aquí la necedad tiene un carácter moral y religioso: la criatura invierte el orden de su dependencia y honra lo corruptible en lugar del Dios incorruptible (Romanos 1:14; Romanos 1:23).

El contraste tampoco permite a un creyente reclamar automáticamente que todas sus opiniones son sabias. La misma carta advertirá a los gentiles que no se crean sabios en su propia opinión al considerar la situación de Israel. También pedirá humildad en la convivencia. La autosuficiencia puede reaparecer dentro de la comunidad y necesita ser corregida por la misericordia de Dios (Romanos 11:25; Romanos 12:16).

La respuesta que el evangelio propone no es abandonar el pensamiento, sino renovarlo. Pablo llama a una transformación de la mente para discernir la voluntad de Dios. Esa renovación se apoya en sus misericordias y cambia la manera de vivir. La fe en Jesucristo no necesita enorgullecerse de ignorar; aprende a reconocer los límites humanos y a recibir la verdad bajo el señorío de Dios (Romanos 12:1–3).

Exégesis del pasaje

φάσκοντες —pháskontes— expresa afirmando o pretendiendo. ἐμωράνθησαν —emōránthēsan— significa se hicieron necios. La relación entre ambas formas produce la contradicción del versículo. El resultado se explica en 1:23; separar la frase de la idolatría que sigue la convertiría indebidamente en una condena general del estudio o del razonamiento.

Aplicación editorial

Tu capacidad de argumentar no te libra de examinar a quién honras y en qué confías. Somete tus conclusiones a la Palabra y permite que el Espíritu Santo renueve tu mente. La humildad ante Jesucristo puede acompañar el estudio serio y la búsqueda honesta de comprensión.

Romanos 1:23 north

La gloria del Creador cambiada por imágenes de criaturas

La necedad descrita por Pablo se concreta en la idolatría. El Dios que no está sujeto a corrupción es sustituido en el culto por imágenes de seres que sí lo están.

Explicación del versículo

El intercambio de este versículo muestra hacia dónde conducen los razonamientos del pasaje anterior. La humanidad no se limita a guardar silencio sobre Dios. Dirige su adoración a representaciones de criaturas. El resultado es una inversión: aquello que depende del Creador recibe el honor que corresponde a quien le dio existencia.

La oposición entre incorruptible y corruptible es central. Dios no está sometido al desgaste y a la muerte que marcan a los seres creados. Las figuras de seres humanos y animales pertenecen precisamente al mundo que necesita de él. Por eso no pueden ocupar su lugar como fundamento último de la vida. El problema no se resuelve simplemente cambiando una especie representada por otra; está en atribuir a una criatura la gloria divina.

La enumeración de seres humanos, aves, cuadrúpedos y reptiles recuerda categorías de la creación y de las advertencias bíblicas contra las imágenes usadas para el culto. Deuteronomio 4 insiste en que Israel no vio una figura de Dios y le prohíbe hacerse representaciones de hombres, mujeres o animales para desviarse hacia la adoración de lo creado. La relación ayuda a entender que Pablo denuncia un reemplazo religioso, no cualquier observación o representación artística de la naturaleza (Deuteronomio 4:15–19).

El lenguaje del intercambio también tiene un antecedente claro en el Salmo 106. Allí se recuerda que Israel hizo un becerro y cambió su gloria por la figura de un buey. La comparación es decisiva para no tratar la idolatría como un problema exclusivo de pueblos ajenos. La Escritura ya había mostrado esta desviación dentro del pueblo que recibió la Ley y las obras salvadoras de Dios (Salmos 106:19–22).

Pablo no identifica aquí un único templo, una ceremonia particular o una fecha concreta. La descripción reúne formas de idolatría bajo un argumento común. Añadir una reconstrucción detallada sin datos podría desviar la atención hacia una curiosidad histórica y ocultar la pregunta del texto: qué ocurre cuando el ser humano reemplaza la adoración debida al Creador por la veneración de sus obras.

La respuesta del evangelio no consiste en que otra criatura mejor ocupe ese lugar. Jesucristo es el Hijo de Dios y Señor, por medio de quien la humanidad es reconciliada con el Padre. La gracia restaura la relación con el Dios vivo y produce una vida de servicio y gratitud. El testimonio de los tesalonicenses ofrece un ejemplo de ese movimiento: se volvieron de los ídolos a Dios y esperaron a su Hijo resucitado (1 Tesalonicenses 1:9–10).

Exégesis del pasaje

ἤλλαξαν —ḗllaxan— significa cambiaron o intercambiaron. ἄφθαρτος —áphthartos—, incorruptible, contrasta con φθαρτός —phthartós—, corruptible. La mención de semejanza e imagen enfatiza que el objeto venerado representa una criatura. La frase acusa la sustitución en la adoración; no implica que Dios pierda realmente su gloria porque las personas no la reconozcan.

Aplicación editorial

Pregunta qué realidad creada está recibiendo la confianza y la lealtad últimas de tu vida. Los dones pueden disfrutarse con gratitud, pero solo Dios merece adoración. Jesucristo te conduce a conocer al Padre y a servirlo con un corazón que reconoce su gloria.

Romanos 1:24 north

El juicio que entrega a los deseos del corazón

El rechazo del Creador tiene consecuencias en la vida corporal. Dios los entregó expresa una acción de juicio, mientras el texto reconoce que los deseos ya estaban presentes en sus corazones.

Explicación del versículo

Por eso conecta este versículo con el intercambio idolátrico de 1:23. Pablo describe una consecuencia de haber desviado la adoración del Creador. La injusticia no permanece encerrada en una idea abstracta acerca de Dios: alcanza los deseos, las relaciones y el modo de tratar el cuerpo. El argumento mantiene unidas la dimensión religiosa y la conducta humana.

Dios los entregó aparece por primera vez y volverá en los versículos 26 y 28. La repetición da forma a la exposición del juicio. No se presenta a Dios como autor de deseos malos que antes no existían; el versículo habla de los deseos de sus corazones. Su juicio consiste en entregarlos al ámbito de la impureza que corresponde al camino elegido, con las consecuencias de una vida que se aparta de él.

Esta entrega no debe reducirse a una indiferencia divina en la que Dios simplemente deja de tener relación con lo que ocurre. Pablo la incluye en la manifestación de su ira contra el mal. Tampoco permite afirmar que Dios ordene moralmente la impureza o apruebe aquello que juzga. La acción judicial y la responsabilidad de quienes deshonran sus cuerpos son afirmadas en la misma frase.

La impureza tiene aquí una expresión corporal y relacional. El versículo no desprecia el cuerpo por ser material. Lo que denuncia es su deshonra. La creación fue presentada como obra de Dios, y más adelante Pablo pedirá ofrecer los cuerpos a su servicio como armas de justicia y como sacrificio vivo. El cuerpo importa al Creador y participa de la respuesta al evangelio (Romanos 6:12–13; Romanos 12:1).

Entre sí señala que el daño no queda limitado a una decisión privada sin relación con otras personas. La desorientación de los deseos afecta cómo unos tratan a otros. Los versículos 26–27 desarrollarán un aspecto sexual de esa deshonra, mientras 29–31 ampliarán el cuadro a la codicia, la violencia, el engaño y la falta de misericordia. El diagnóstico del capítulo no puede reducirse a una sola clase de conducta.

La gravedad de la entrega tampoco autoriza declarar que alguien se encuentra fuera del alcance de la gracia. El propósito de Romanos es mostrar la necesidad universal del evangelio. La carta hablará de Cristo muriendo por impíos y enemigos, y de una vida liberada del dominio del pecado. Reconocer el juicio debe conducir a buscar esa misericordia y a abandonar la arrogancia que señala a otros como si uno no la necesitara (Romanos 5:6–10; Romanos 6:17–18).

Exégesis del pasaje

παρέδωκεν —parédōken— significa entregó y tiene a Dios como sujeto. ἀκαθαρσία —akatharsía— es impureza, precisada aquí por la deshonra de los cuerpos. El enlace por eso conserva el vínculo con la idolatría precedente. La frase identifica una entrega judicial dentro de deseos culpables; no hace de Dios el origen moral de la injusticia.

Aplicación editorial

Toma en serio lo que tus deseos hacen con tu cuerpo y con otras personas. Busca la gracia de Jesucristo para ofrecerte a Dios con una vida nueva. La libertad cristiana no consiste en quedar gobernado por todo deseo, sino en pertenecer al Señor que te rescata del pecado.

Romanos 1:25 north

Servir a la creación en lugar del Creador

Pablo identifica el error que sostiene la desviación: sustituir la verdad de Dios por la mentira y dar culto a lo creado. Su propia respuesta es bendecir al Creador.

Explicación del versículo

Este versículo explica de nuevo el intercambio que originó la entrega descrita en 1:24. No añade una segunda causa independiente. La verdad de Dios ha sido reemplazada por la mentira, y esa sustitución se expresa en adoración y servicio. Lo que una persona cree acerca de Dios y lo que hace con su lealtad última aparecen estrechamente relacionados.

La verdad de Dios puede entenderse aquí como la verdad acerca de quién es él y de su condición de Creador. Los versículos 19–20 afirmaron que sus obras daban testimonio de su poder y divinidad. La mentira contradice esa realidad al tratar la creación como si pudiera ocupar el lugar de Dios. Pablo no necesita identificar una frase falsa única: el mismo acto de dar culto a la criatura niega la relación verdadera entre ella y quien la creó.

Veneraron y sirvieron profundiza la descripción. La idolatría no es solo pensar mal en privado o sentir admiración por la naturaleza. Incluye actos de devoción y servicio que atribuyen a lo creado un honor religioso indebido. El problema está en el lugar que recibe la criatura dentro de la adoración. La diferencia entre Creador y creación no puede borrarse sin desfigurar a ambos.

Esto no presenta la creación como mala. Pablo la ha usado como testimonio de Dios y más adelante hablará de su esperanza de liberación. Precisamente porque es obra de Dios, debe ser recibida como creación y no transformada en una divinidad rival. El mismo mundo que comunica su gloria no puede sustituir al que le dio existencia (Romanos 1:20; Romanos 8:19–23).

La frase que es bendito por los siglos introduce una alabanza. Mientras describe el honor desviado por los seres humanos, Pablo confiesa el honor que corresponde al Creador. Su gloria no depende de que las criaturas la reconozcan. El amén afirma esta bendición y muestra que la exposición no es una observación distante: el apóstol habla desde la adoración al Dios cuya verdad anuncia.

El versículo prepara la continuación por esto Dios los entregó de 1:26. El argumento sigue vinculando el culto desviado con el desorden en la vida. La respuesta del evangelio será volver al Dios vivo por medio de Jesucristo y vivir para él. Como sucede en el testimonio de los tesalonicenses, dejar los ídolos y esperar al Hijo resucitado pertenecen a una misma transformación de lealtad y esperanza (1 Tesalonicenses 1:9–10).

Exégesis del pasaje

μετήλλαξαν —metḗllaxan— expresa un intercambio o sustitución. κτίσις —ktísis— es creación o criatura, en contraste con el que creó. παρά —pará— marca aquí la preferencia indebida por lo creado en lugar del Creador. La doxología final pertenece a la voz de Pablo y afirma la bendición permanente de Dios frente a la adoración falseada que acaba de describir.

Aplicación editorial

Recibe lo creado como don y dirige tu adoración al Padre por medio de Jesucristo. Puedes cuidar, disfrutar y estudiar sus obras sin darles la confianza absoluta que pertenece a Dios. La gratitud reconoce al Dador y ordena el uso de sus regalos.

Romanos 1:26 north

El rechazo del Creador alcanza las relaciones sexuales

Pablo retoma la entrega judicial y la relaciona con prácticas sexuales que considera contrarias al orden creado. La descripción de las mujeres se comprende en paralelo con la de los hombres del versículo siguiente.

Explicación del versículo

Por esto enlaza la conducta descrita con la sustitución del Creador por la creación en 1:25. No significa que cada historia individual pueda reconstruirse como si todos hubieran seguido conscientemente la misma secuencia. Pablo presenta un cuadro del desorden humano: la adoración desviada y las relaciones desordenadas pertenecen a la misma ruptura con Dios. Su propósito es exponer la necesidad de salvación, no ofrecer una biografía de cada persona.

La repetición Dios los entregó continúa la acción de juicio introducida en 1:24. Ahora el resultado se describe como pasiones deshonrosas. El deseo no se convierte por su intensidad en norma moral suficiente. Dentro del argumento, los afectos y las prácticas deben ser considerados a la luz de la relación con el Creador y del honor debido al cuerpo que él hizo.

La mención de las mujeres no especifica que sean esposas ni sitúa la escena en un rito concreto. Pablo dice que cambiaron las relaciones naturales por las contrarias a la naturaleza. La continuación del versículo 27, que comienza del mismo modo y describe a hombres que desean a otros hombres, orienta la comprensión del paralelo: también en el caso de las mujeres se trata de relaciones sexuales entre personas del mismo sexo.

La referencia a la naturaleza se entiende aquí desde el contexto de creación y diferencia sexual, no simplemente desde lo que una sociedad considera acostumbrado. Génesis presenta a la humanidad como varón y hembra y describe la unión del hombre con su mujer como una sola carne. Estos pasajes ayudan a reconocer el orden creador al que corresponde el razonamiento de Pablo, sin convertir cada uso de la palabra naturaleza en la misma afirmación moral (Génesis 1:27–28; Génesis 2:24).

La conducta sexual no queda aislada como el único problema que Pablo ve en la humanidad. La sección comenzó con la impiedad y la idolatría, y continuará con codicia, homicidio, engaño, orgullo y falta de misericordia. Quien usa estos dos versículos para eximirse de examen por no practicar la conducta nombrada pierde la dirección del argumento. En 2:1, el texto alcanzará de manera expresa al que juzga mientras practica injusticia (Romanos 1:29–32; Romanos 2:1–4).

La enseñanza debe leerse también con la esperanza que el evangelio ofrece a pecadores. Pablo no identifica un grupo al que la gracia de Jesucristo no pueda alcanzar. En 1 Corintios, después de una advertencia que reúne diversas conductas, recuerda que algunos habían vivido en ellas y fueron lavados, santificados y justificados en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de Dios. La llamada al arrepentimiento pertenece a ese horizonte de misericordia y vida nueva (1 Corintios 6:9–11).

Exégesis del pasaje

πάθη ἀτιμίας —páthē atimías— significa pasiones de deshonra. θήλειαι —thḗleiai— designa a las mujeres en cuanto sexo femenino. παρὰ φύσιν —parà phýsin— es contrario a la naturaleza. La frase toma su valor moral de este contexto sobre el Creador y las relaciones sexuales; la misma preposición y sustantivo pueden tener otra función en una imagen distinta, como el injerto de 11:24.

Aplicación editorial

Presenta también tu sexualidad delante del Señor Jesucristo y escucha su Palabra con humildad. Al hablar de estas cuestiones, trata a cada persona con dignidad y recuerda que tú también dependes de la gracia que llama al arrepentimiento y sostiene una vida nueva.

Romanos 1:27 north

Deseo, conducta y responsabilidad delante de Dios

El paralelo se completa con los hombres que se unen sexualmente a otros hombres. Pablo describe la conducta como parte del desorden humano y menciona una retribución cuya forma no especifica.

Explicación del versículo

Del mismo modo conecta este versículo con el anterior. Pablo pasa de las mujeres a los hombres y hace explícita la dirección del deseo: unos por otros, hombres con hombres. La descripción no se limita a una falta de moderación sin referencia al tipo de relación. Incluye el abandono de la relación sexual con la mujer dentro del contraste que el pasaje establece con el orden creado.

La frase ardieron en su deseo muestra la fuerza de la pasión que los mueve. El texto distingue, sin separarlos, el deseo y la conducta: habla de lo que quieren y de los actos que realizan. Su evaluación no se basa simplemente en que el sentimiento sea intenso. Se apoya en la relación entre el cuerpo, la diferencia sexual y el Creador desarrollada en la unidad. El deseo humano, por sí solo, no determina lo que honra a Dios.

La precisión hombres con hombres hace concreto el ejemplo. Pablo no indica aquí una edad, un intercambio económico o un oficio religioso como condición que limite su afirmación. El lector debe explicar lo que la frase dice sin añadir una escena que el versículo no ofrece. A la vez, estas palabras no constituyen una clasificación completa de las experiencias, los motivos o las historias personales de todos los seres humanos.

Recibían en sí mismos la retribución debida a su extravío afirma una consecuencia judicial vinculada al desorden descrito. Pablo no nombra una enfermedad, un episodio político ni un castigo visible particular. Su explicación debe conservar esa generalidad. La frase conecta con las entregas de 1:24, 26 y 28: el juicio de Dios se manifiesta también al dejar que el camino de rechazo produzca su propia deshonra y sus consecuencias.

El horizonte de la carta impide leer este ejemplo como autorización para una superioridad moral. La lista que sigue incluye formas de mal mucho más amplias, y el comienzo del capítulo 2 confronta al que condena a otros y practica lo mismo. El diagnóstico culminará en que todos pecaron. Cada lector necesita escuchar la advertencia personalmente, y no convertirla en una manera de situarse fuera de la necesidad del evangelio (Romanos 1:29–32; Romanos 2:1–3; Romanos 3:22–24).

La misma seriedad con que se expone el pecado permite comprender la profundidad de la gracia. Jesucristo murió por impíos y ofrece justificación gratuita a quien cree. La respuesta cristiana debe reunir fidelidad a esa enseñanza, arrepentimiento y trato digno hacia las personas. El poder de Dios para salvar no queda reducido por la gravedad de lo que ha de perdonar, y la vida nueva depende también de la obra del Espíritu (Romanos 5:6–9; 1 Corintios 6:9–11).

Exégesis del pasaje

ἄρσενες ἐν ἄρσεσιν —ársenes en ársesin— significa varones con varones y precisa la conducta. ὄρεξις —órexis— es deseo, y ἀντιμισθία —antimisthía—, retribución. El original no añade un nombre concreto a esa retribución. La explicación debe conservar juntos el paralelo con 1:26, la entrega judicial y el argumento de culpa universal que continúa en los capítulos 2–3.

Aplicación editorial

Acércate a Jesucristo con sinceridad acerca de tus deseos y acciones. Si acompañas a otra persona, escucha sin desprecio y comparte la esperanza del evangelio con respeto. La gracia te llama a una vida que honra a Dios y te impide tratar la necesidad ajena como si tú no dependieras de la misma misericordia.

Romanos 1:28 north

El conocimiento rechazado y el juicio moral desordenado

La tercera entrega descrita por Pablo afecta la mente y la conducta. Al rechazar reconocer a Dios, la humanidad queda expuesta a un juicio moral que aprueba lo que no conviene.

Explicación del versículo

Y como introduce una correspondencia. Los seres humanos no consideraron digno conservar a Dios en su conocimiento, y Dios los entregó a una mente reprobada. La repetición de entregó une este versículo con 1:24 y 26, pero la descripción se amplía. La atención ya no se concentra en un ámbito sexual particular, sino en una orientación de la mente que dará lugar a la extensa lista de los versículos siguientes.

No consideraron digno no describe una imposibilidad involuntaria de retener información. La frase presenta una evaluación culpable: Dios no recibe el reconocimiento que le corresponde dentro de la vida. Pablo vuelve así al punto de partida de la unidad. El testimonio recibido no conduce a gratitud y adoración, sino que es rechazado para dar lugar a una existencia que pretende decidir sin honrar al Creador (Romanos 1:19–21).

La mente reprobada es una mente que falla en su discernimiento moral dentro de esa relación desviada. La expresión no es un diagnóstico de discapacidad intelectual ni una descripción clínica. La lista que sigue habla de conductas y disposiciones culpables: injusticia, codicia, engaño, soberbia y falta de misericordia. El criterio del pasaje es la respuesta a la verdad y al bien, no la capacidad de resolver problemas académicos.

Para hacer lo que no conviene expresa la dirección práctica de esa mente. El razonamiento no queda separado del cuerpo, de la palabra o de las relaciones. Una evaluación moral desordenada puede justificar acciones que dañan al prójimo mientras preserva una imagen favorable de sí. Por eso el versículo prepara tanto la enumeración del mal como la afirmación final de que se aprueba a quienes lo practican (Romanos 1:29–32).

La correspondencia entre el rechazo y la entrega tiene fuerza judicial. Dios no declara bueno el mal; juzga una negativa que se ha vuelto conducta. Tampoco se afirma que toda persona manifieste cada vicio de la lista con la misma intensidad. El cuadro describe la amplitud del pecado humano y conduce hacia la conclusión de que ninguna pertenencia cultural o religiosa proporciona por sí sola inocencia ante Dios (Romanos 3:9–20).

La mente renovada del capítulo 12 ofrece una relación significativa dentro de la carta. Allí, sobre la base de las misericordias de Dios, los creyentes son transformados para comprobar su voluntad buena y agradable. La solución no es una autosuperación que vuelva innecesario a Jesucristo. La gracia recibida establece una nueva relación con Dios y transforma también la manera de discernir y actuar (Romanos 12:1–2).

Exégesis del pasaje

El original aproxima ἐδοκίμασαν —edokímasan—, consideraron digno o aprobaron, y ἀδόκιμον —adókimon—, reprobado o que no pasa la prueba. Ese juego de términos refuerza la correspondencia del juicio. νοῦς —noûs— es mente y aquí participa en la evaluación moral. Su sentido debe fijarse por las acciones que la continuación enumera.

Aplicación editorial

Presta atención a las razones con las que justificas tus acciones. Pide al Padre que, por su Espíritu, renueve tu mente conforme a la verdad de Jesucristo. El discernimiento cristiano se muestra también en decisiones que buscan el bien del prójimo.

Romanos 1:29 north

El pecado invade el trato cotidiano con el prójimo

La lista comienza con injusticia, codicia y maldad, y continúa con envidia, violencia, conflicto, engaño y murmuración. El desorden alcanza deseos, acciones y palabras.

Explicación del versículo

Este versículo desarrolla lo que no conviene del anterior. Pablo reúne varias formas del mal para mostrar la amplitud de una vida que no reconoce a Dios. La lista no es un catálogo de rasgos que deban aparecer todos en cada individuo. Presenta una humanidad afectada en múltiples relaciones y evita que el problema se reduzca a un solo ámbito de conducta.

Injusticia, perversidad y maldad abren la descripción de manera amplia. La injusticia ya apareció en 1:18 como aquello que se opone a la verdad de Dios. Ahora se concreta dentro de la convivencia. El rechazo del Creador no es únicamente un error acerca de lo invisible; se manifiesta en cómo se trata a las personas que comparten su creación.

La codicia señala un deseo de tener más que desordena la relación con los bienes y con otros. Su presencia en esta lista importa porque puede ocultarse bajo una apariencia socialmente respetable. Pablo no reserva su diagnóstico para delitos escandalosos. Una vida dominada por el afán de apropiarse puede ser parte de la misma injusticia, aunque la persona conserve prestigio o se considere disciplinada.

La envidia y el homicidio aparecen junto a la rivalidad y el engaño. La enumeración no afirma que toda envidia termine inevitablemente en un homicidio ni que todas las conductas tengan idéntica gravedad. Muestra que deseos internos y daño externo pertenecen al campo de la responsabilidad moral. El conflicto puede alimentarse tanto de lo que se desea del otro como de acciones contra su vida y de la manipulación de la verdad.

Malicia y murmuración dirigen la atención hacia formas de trato que pueden parecer pequeñas por ser habituales. Hablar de otros de manera dañina participa del desorden que Pablo está describiendo. La gravedad de la lista no permite minimizar la palabra injusta simplemente porque se mencione al lado de violencia visible. La continuación añadirá la calumnia y la soberbia, mostrando que el mal también se establece mediante lenguaje y actitudes (Romanos 1:30–31).

La carta ofrecerá después una respuesta concreta desde las misericordias de Dios. El amor sin hipocresía, la honra mutua, la solidaridad, la bendición del perseguidor y el rechazo de la venganza dibujan una convivencia distinta. No son obras con las que se compra la justificación. Son expresiones de la vida que ha recibido gracia en Jesucristo y ahora busca vencer el mal con el bien (Romanos 12:9–21).

Exégesis del pasaje

πλεονεξία —pleonexía— es codicia o afán de tener más. δόλος —dólos— significa engaño, y ψιθυριστής —psithyristḗs—, murmurador. Las expresiones llenos y colmados intensifican el cuadro colectivo del mal. La sintaxis continúa describiendo a quienes fueron entregados en 1:28; no inicia un grupo humano diferente ni una lista de pecados ajena al argumento sobre Dios.

Aplicación editorial

No limites el examen de tu vida a las faltas que otros consideran escandalosas. Presenta ante Jesucristo tu relación con el dinero, la comparación con los demás y tu manera de hablar. Su gracia te llama a un amor concreto que reconoce el valor del prójimo.

Romanos 1:30 north

La soberbia y la palabra que dañan las relaciones

Pablo continúa el diagnóstico con calumnia, hostilidad hacia Dios, insolencia, arrogancia y desobediencia familiar. La ruptura alcanza tanto la vida pública como los vínculos cercanos.

Explicación del versículo

La enumeración prosigue sin cambiar de sujeto. Quienes fueron descritos por una mente reprobada aparecen ahora como personas que dañan mediante su palabra, su orgullo y su conducta. La lista reúne actitudes que pueden reforzarse entre sí, pero no afirma que cada individuo tenga todas ellas de la misma manera. Su función es mostrar la extensión del mal en la convivencia humana.

Los calumniadores no solo comentan en secreto, como sugiere la murmuración del versículo anterior, sino que hablan contra otros y dañan su nombre. Pablo incluye el uso de la palabra dentro del diagnóstico moral. La mentira y el descrédito no se vuelven inofensivos porque no dejen una herida visible. Pueden destruir confianza, aislar personas y alimentar rivalidades ya presentes en la lista.

Enemigos de Dios mantiene explícita la dimensión religiosa. El mal contra el prójimo no queda separado de la relación con el Creador. Desde 1:18, Pablo viene mostrando impiedad e injusticia como aspectos de una misma rebelión. La expresión no obliga a imaginar que cada persona pronuncie una declaración consciente de odio a Dios; describe la orientación de una vida que se resiste a reconocerlo y honrarlo.

Insolentes, soberbios y arrogantes presentan distintas expresiones de exaltación personal. La persona se eleva sobre otros, desprecia límites o exhibe una grandeza que se atribuye a sí misma. La carta enfrentará este problema también dentro de la iglesia: nadie debe pensar de sí más de lo debido ni considerarse sabio en su propia opinión. La gracia recibida no es fundamento de superioridad (Romanos 12:3; Romanos 12:16).

Inventores de males señala iniciativa para buscar nuevas formas de hacer daño. La creatividad humana, que puede servir para el bien, también puede ser orientada por deseos injustos. El versículo no describe una mera falta de recursos para actuar correctamente. Expone una actividad en la que la capacidad de idear y organizar se pone al servicio del mal.

La desobediencia a los padres sitúa la ruptura dentro de una relación cercana y básica. La lista pasa de actitudes que pueden hacerse visibles en la sociedad a una responsabilidad familiar. No presenta la familia como un ámbito separado de la vida ante Dios. La manera de tratar a quienes nos dieron cuidado forma parte de la misma pregunta por el reconocimiento, la gratitud y la responsabilidad hacia otros.

El evangelio conduce a otra forma de valorar a las personas: el amor sin hipocresía y la disposición a honrarse mutuamente. Esa vida nace de las misericordias de Dios y de pertenecer a un solo cuerpo en Cristo. La alternativa a la soberbia no es construir una imagen de humildad para ganar aceptación, sino recibir la gracia y usar lo recibido para servir (Romanos 12:4–10).

Exégesis del pasaje

κατάλαλος —katálalos— designa al que habla contra otros. ὑπερήφανος —hyperḗphanos— es soberbio, y ἀλαζών —alazṓn—, jactancioso o arrogante. ἐφευρετὰς κακῶν —epheuretàs kakō̂n— corresponde a inventores de males. El conjunto describe acciones y disposiciones culpables; no ofrece una clasificación social de quién vale más o menos como persona.

Aplicación editorial

Considera qué efecto tienen tus palabras y tu deseo de reconocimiento sobre otros. La gracia de Jesucristo te libera de sostener tu valor mediante la superioridad. Busca la verdad, honra al prójimo y emplea tu capacidad de crear para servir, también dentro de tu familia.

Romanos 1:31 north

Cuando faltan fidelidad, afecto y misericordia

La lista concluye con carencias que destruyen la confianza y el cuidado del prójimo. El pecado se muestra también en dejar de responder con comprensión, lealtad, afecto y compasión.

Explicación del versículo

Las cuatro descripciones continúan el cuadro iniciado en 1:29. Varias faltas anteriores nombraban acciones visibles, como el engaño o la calumnia. Aquí se destaca también lo que falta en las relaciones: comprensión moral, fidelidad, afecto y misericordia. El daño humano no proviene únicamente de acciones agresivas; puede aparecer cuando se niega al otro la respuesta de cuidado que necesita.

Insensatos retoma el problema del discernimiento. El contexto no trata del nivel de instrucción ni de una limitación intelectual involuntaria. Pablo ha descrito el rechazo de reconocer a Dios y la aprobación de lo que no conviene. La insensatez pertenece a esa orientación moral: la persona no responde de manera adecuada a la verdad recibida y a las responsabilidades de la convivencia.

Desleales señala una falta de fidelidad a compromisos y relaciones. La confianza necesita que las personas cumplan su palabra y no traten a los demás como instrumentos desechables. Pablo no enumera aquí contratos concretos, pero incluye la infidelidad entre los males que afectan a una humanidad que ha rechazado al Creador. La palabra dada y el vínculo con otros pertenecen a la vida delante de Dios.

Sin afecto natural describe la ausencia del cuidado que cabe esperar en vínculos cercanos, particularmente familiares. La proximidad de la desobediencia a los padres en 1:30 ayuda a percibir ese ámbito. La expresión no ofrece una medición de cuánto sentimiento debe experimentar alguien en cada momento; denuncia una falta de amor y responsabilidad hacia personas con las que existe un vínculo que reclama cuidado.

Sin misericordia cierra la enumeración con una dureza que se niega a compadecerse del necesitado. Dentro de Romanos, la palabra adquiere una fuerza especial: el bien que la humanidad no ofrece a otros es precisamente el que necesita recibir de Dios. Nadie puede construir su salvación sobre la supuesta suficiencia de su compasión. Pablo apelará a la misericordia divina como fundamento de la esperanza y de una vida transformada (Romanos 9:15–16; Romanos 12:1).

La respuesta cristiana debe tomar forma concreta. Compartir las necesidades de los santos, practicar la hospitalidad, alegrarse con quienes se alegran y llorar con quienes lloran son expresiones de cuidado que Pablo pedirá después. No son un pago por la gracia, sino su fruto en relaciones reales. Jesucristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores; quienes reciben ese amor son llamados a salir de la indiferencia ante los demás (Romanos 5:6–8; Romanos 12:9–15).

Exégesis del pasaje

ἀσυνέτους —asynétous— corresponde a insensatos; ἀσυνθέτους —asynthétous—, desleales; ἀστόργους —astórgous—, sin afecto natural; y ἀνελεήμονας —aneleḗmonas—, sin misericordia. La sucesión de términos de privación refuerza lo que falta en el trato humano. Su sentido procede de la lista moral y no debe transformarse en un diagnóstico médico o en una valoración de la capacidad intelectual.

Aplicación editorial

Examina también el bien que dejas de hacer. Cumplir tu palabra, cuidar a alguien cercano y atender con misericordia a quien sufre son respuestas concretas a la gracia. Pide al Padre que el amor recibido en Jesucristo se haga visible en esos vínculos, con la ayuda de su Espíritu.

Romanos 1:32 north

Conocer el juicio y aun así aprobar el mal

La sección culmina con una responsabilidad que va más allá de practicar la injusticia: también se puede respaldarla en otros. Pablo prepara así la confrontación con quien juzga mientras se considera exento.

Explicación del versículo

El cierre retoma el conocimiento y la conducta que han atravesado la unidad. Aunque conocen el justo decreto de Dios, no viven conforme a él. Pablo no describe una humanidad completamente ajena a toda conciencia de responsabilidad. Su argumento sostiene que la verdad conocida ha sido resistida y que esa resistencia puede consolidarse en una aprobación compartida del mal.

Tales cosas remite al cuadro de injusticia que acaba de enumerarse. El alcance no debe reducirse a los ejemplos sexuales de 1:26–27. La lista incluye codicia, violencia, engaño, soberbia, deslealtad y falta de misericordia. El juicio alcanza la vida humana en su relación con Dios y con el prójimo, y no permite que alguien escoja solo los pecados que no practica para declararse fuera de la acusación.

Merecen la muerte expresa la gravedad del pecado ante el juicio divino. En el desarrollo de Romanos, pecado, muerte y condenación están relacionados, y la paga del pecado se contrapone al don de vida eterna en Jesucristo. El versículo enuncia una responsabilidad delante de Dios; no encarga a los lectores ejecutar una pena sobre las personas de la lista. La carta afirmará que es Dios quien juzga los secretos por medio de Cristo Jesús (Romanos 2:16; Romanos 6:23).

No solo las hacen, sino que también aprueban a quienes las practican lleva el argumento a una dimensión compartida. La injusticia puede sostenerse mediante el respaldo, el aplauso y la justificación de otros. Una persona no queda automáticamente al margen del mal por no ser quien realiza el acto visible. Su aprobación puede ayudar a normalizarlo y facilitar que continúe, aun conociendo su carácter injusto.

La aprobación de una conducta se distingue del cuidado de una persona. La misericordia no exige llamar bueno al daño, y reconocer la dignidad del prójimo no implica justificar todas sus acciones. El propio evangelio reúne una evaluación seria del pecado y un amor que busca rescatar al pecador. Jesucristo murió por nosotros cuando éramos pecadores; su gracia no depende de haber considerado inocente nuestra rebelión (Romanos 5:6–10).

El comienzo de Romanos 2 es indispensable para completar el movimiento. Quien escucha esta acusación y se limita a condenar a otros puede estar practicando las mismas injusticias. Pablo se vuelve hacia ese juez y le recuerda que tampoco tiene excusa. La unidad no termina ofreciendo una posición segura desde la que despreciar a la humanidad, sino preparando el reconocimiento de una culpa que necesita la justificación gratuita por la fe (Romanos 2:1–4; Romanos 3:22–26).

Exégesis del pasaje

δικαίωμα —dikaíōma— designa aquí el decreto o la determinación justa de Dios. συνευδοκοῦσιν —syneudokoûsin— significa aprueban o consienten conjuntamente. El contraste no solo… sino también culmina la exposición: la responsabilidad incluye practicar el mal y respaldar a quienes lo hacen. La relación con 2:1 impide usar este conocimiento del juicio como prueba de inocencia personal.

Aplicación editorial

Considera qué conductas estás legitimando mediante tus palabras, tu apoyo o tu silencio interesado. Busca la verdad sin despreciar a las personas. Acude tú mismo a Jesucristo y aprende a responder al mal con arrepentimiento, misericordia y una conducta coherente con la gracia recibida.

edit_note Notas: edición NTBT con estudio completo — BibliaTodo Bible Society

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