La primera visita de Pablo estuvo al servicio del testimonio de Dios
El apóstol aplica a su propia predicación lo que acaba de afirmar sobre la sabiduría de la cruz.
Explicación del versículo
«También yo» enlaza el comienzo de este capítulo con la exclusión de la jactancia en el anterior. Pablo no solo enseña que nadie debe gloriarse en los seres humanos; recuerda cómo procuró que su llegada a Corinto correspondiera a ese evangelio. Su persona no debía desplazar al Señor anunciado.
El propósito fue dar a conocer el testimonio de Dios. El mensaje no nació como una exhibición de ideas propias destinadas a ganar admiradores. El apóstol llevaba la noticia acerca de Jesucristo, cuya cruz había presentado como poder y sabiduría de Dios para quienes reciben su salvación.
«Sin alardes de elocuencia ni de sabiduría» describe la renuncia a presentarse desde una superioridad de discurso. No significa que Pablo se negara a explicar o razonar. Hechos 18:4–11 relata que dialogaba y enseñaba en Corinto, dando testimonio de que Jesús es el Cristo.
La diferencia está en el fundamento de la confianza que se busca producir. Una enseñanza puede ser clara y cuidadosa sin usar su destreza como prueba de que el mensajero merece una lealtad superior. La palabra sirve al evangelio cuando permite comprenderlo, no cuando exige admirar al orador antes de recibir al Salvador.
La memoria de la visita confronta las rivalidades actuales. Los corintios no deben usar el nombre de Pablo como una bandera que él mismo haya querido levantar. La iglesia pertenece al Dios que la llamó a la comunión con su Hijo y debe aprender a valorar a los servidores desde esa pertenencia.
Claves de lectura del original
ὑπεροχήν (hyperochḗn) expresa superioridad o preeminencia. μαρτύριον τοῦ θεοῦ (martýrion toû theoû) significa «testimonio de Dios». El contraste se refiere al modo de presentarlo y al lugar del mensajero, sin vaciar de contenido la proclamación.
Aplicación editorial
Al enseñar, prepara las palabras para que ayuden a comprender a Cristo. Examina si el resultado dirige la confianza al Señor o convierte tu capacidad de hablar en la razón principal para que otros te sigan.