Una promesa que todavía no se veía cumplida
La falta de hijos de Sarai introduce la dificultad que dará origen al conflicto. Agar aparece primero como una sierva de su casa; pronto ocupará el centro del relato.
Explicación del versículo
El capítulo anterior terminó con la promesa de una descendencia numerosa para Abram. Ahora la narración vuelve a la situación de su hogar: Sarai no le había dado hijos. La promesa y la experiencia presente parecen separadas por una distancia difícil de superar. El lector ya conocía la esterilidad de Sarai desde Génesis 11:30; mencionarla nuevamente permite comprender por qué la propuesta del versículo siguiente podía parecer una salida.
Sarai es presentada como esposa de Abram y Agar como sierva egipcia de Sarai. Esas relaciones serán decisivas: Sarai podrá disponer de Agar, Abram aceptará la propuesta y la mujer con menos poder soportará después el maltrato. El narrador identifica a Agar por su nombre, su procedencia y su condición. Su historia tendrá importancia por lo que ella vive y por la atención que Dios le concede.
La dificultad se encuentra dentro de la familia que recibió la promesa. La fe de Abram, reconocida en el capítulo 15, no elimina la necesidad de seguir aprendiendo a confiar. Génesis continúa mostrando cómo actúan personas reales mientras esperan lo que Dios anunció.
Contexto de la promesa
En Génesis 15:4–5, Dios había dicho que el heredero procedería del propio Abram. La identificación explícita de Sara como madre del hijo del pacto llegará en Génesis 17:15–19. Esta progresión permite seguir el relato sin atribuir a los personajes conocimientos que el texto todavía no les ha comunicado.
Relación: Gálatas 4:22–31.