La bendición después de quedar descubierto el engaño
Isaac vuelve a bendecir a Jacob, esta vez reconociéndolo como su hijo menor y dándole una instrucción concreta sobre su matrimonio.
Explicación del versículo
El capítulo continúa la conversación familiar que comenzó con la preocupación de Rebeca por las esposas de Esaú. Isaac llama a Jacob; ya no lo confunde con su hermano. La bendición de esta escena debe distinguirse de la que pronunció engañado en el capítulo anterior: ahora sabe a quién se dirige y, en los versículos 3–4, pide expresamente para él la bendición de Abraham.
Esta confirmación no convierte la mentira de Jacob en un procedimiento legítimo. El relato conserva tanto el daño causado por la suplantación como la continuidad de la promesa divina. La fidelidad de Dios y la responsabilidad de quienes actúan dentro de esa historia permanecen juntas.
La orden sobre el matrimonio orienta el siguiente paso del viaje. Jacob debe salir hacia la familia de su madre. La salida servirá también para alejarlo del rencor de Esaú, pero Isaac la presenta aquí como la búsqueda de una esposa. El relato combina ambos motivos sin hacerlos idénticos: una crisis familiar conduce a un desplazamiento que tendrá consecuencias para la descendencia del pacto.
Contexto y alcance de la orden
Génesis 26:34–35 ya describió la amargura que produjeron los matrimonios de Esaú. La prohibición tiene lugar dentro de esa familia y de la promesa que la distingue. El versículo no autoriza a evaluar el valor de una persona por su ascendencia ni formula una regla racial para todo matrimonio posterior.
Génesis 27:46