La respuesta de Dios se dirige a Job
El narrador vuelve a identificar al que habla y al que escucha. Después del recorrido por la creación, Jehová pide que Job responda.
Explicación del versículo
Este breve enunciado enlaza las preguntas sobre los animales con la pregunta personal que sigue. No comienza aquí una intervención de Eliú ni de los tres amigos. Es Jehová quien continúa hablando, y Job sigue siendo su interlocutor. La identificación impide leer la confrontación como una opinión más dentro del debate humano.
Las preguntas anteriores mostraron nacimientos, fuerzas, movimientos y necesidades que Job no gobierna. Ahora Dios lo lleva a considerar qué implica haber reclamado el papel de quien puede corregir al Creador. El recorrido por el mundo creado no era una distracción del diálogo: preparaba a Job para reconocer desde qué posición había hablado.
Job había deseado esta comunicación. En Job 13:20–22 pidió poder responder si Dios lo llamaba, o hablar y recibir su respuesta. Su deseo de encontrarse con Dios no queda sin atender, pero el encuentro no adopta la forma de un juicio que Job pueda dirigir. Jehová responde con autoridad propia y deja espacio para una respuesta real de su siervo.
Texto original y función narrativa
וַיַּעַן —vayyaʿan— significa «y respondió». El verbo sitúa estas palabras dentro de la respuesta al conjunto de la disputa. Que Dios responda no significa que cada frase vaya a revelar la causa particular de la desgracia de Job.
Acercarse a Dios por Jesucristo
El cristiano puede dirigirse al Padre por medio de Jesús, el gran sumo sacerdote que comprende nuestra debilidad. Hebreos 4:14–16 fundamenta la confianza para acercarnos en su persona y en su misericordia. Esa confianza permite hablar con verdad y escuchar sin pretender convertir a Dios en subordinado de nuestras exigencias.
Aplicación editorial
Presenta tus preguntas al Padre por medio de Jesucristo y haz también lugar para escuchar su palabra. La oración no consiste solo en conseguir que Dios confirme tus conclusiones. Puede enseñarte a reconocer algo de ti mismo que todavía no habías considerado.