Mateo 1 (NTBT) en línea gratis con notas de estudio

Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT)

Mateo 1

Los antepasados de Jesús el Mesías

1 Jehová habló a Moisés en el desierto de Sinaí, en la tienda de reunión, el primer día del segundo mes del segundo año de su salida de la tierra de Egipto, y le dijo:   N1

2 «Hagan un censo de toda la comunidad de los hijos de Israel, por sus clanes y sus casas paternas, contando los nombres de todos los varones, uno por uno.   N2

3 De veinte años en adelante, a todos los aptos para la guerra en Israel los registrarán tú y Aarón, por sus divisiones.   N3

4 Con ustedes estará un hombre de cada tribu, cada uno jefe de su casa paterna.   N4

5 Estos son los nombres de los hombres que estarán con ustedes: de Rubén, Elisur hijo de Sedeur;   N5

6 de Simeón, Selumiel hijo de Zurisadai;   N6

7 de Judá, Naasón hijo de Aminadab;   N7

8 de Isacar, Natanael hijo de Zuar;   N8

9 de Zabulón, Eliab hijo de Helón;   N9

10 de los hijos de José: de Efraín, Elisama hijo de Amiud; de Manasés, Gamaliel hijo de Pedasur;   N10

11 de Benjamín, Abidán hijo de Gedeoni;   N11

Del exilio al Mesías

12 de Dan, Ahiezer hijo de Amisadai;   N12

13 de Aser, Pagiel hijo de Ocrán;   N13

14 de Gad, Eliasaf hijo de Deuel;   N14

15 de Neftalí, Ahira hijo de Enán.   N15

16 Estos son los convocados de la comunidad, los jefes de sus tribus ancestrales; ellos son los jefes de los millares de Israel».   N16

17 Moisés y Aarón tomaron consigo a estos hombres que habían sido designados por nombre.   N17

El nacimiento de Jesús por obra del Espíritu Santo

18 Reunieron a toda la comunidad el primer día del segundo mes, y ellos declararon su ascendencia por sus clanes y sus casas paternas, según la cuenta de los nombres, de veinte años en adelante, uno por uno.   N18

19 Tal como Jehová había ordenado a Moisés, los registró en el desierto de Sinaí.   N19

20 De los hijos de Rubén, primogénito de Israel, según sus genealogías, por sus clanes y sus casas paternas, contando los nombres uno por uno, todos los varones de veinte años en adelante aptos para la guerra,   N20

21 los registrados de la tribu de Rubén fueron cuarenta y seis mil quinientos.   N21

22 De los hijos de Simeón, según sus genealogías, por sus clanes y sus casas paternas, sus registrados por la cuenta de los nombres, uno por uno, todos los varones de veinte años en adelante aptos para la guerra,   N22

23 los registrados de la tribu de Simeón fueron cincuenta y nueve mil trescientos.   N23

24 De los hijos de Gad, según sus genealogías, por sus clanes y sus casas paternas, por la cuenta de los nombres, de veinte años en adelante, todos los aptos para la guerra,   N24

25 los registrados de la tribu de Gad fueron cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta.   N25

26 De los hijos de Judá, según sus genealogías, por sus clanes y sus casas paternas, por la cuenta de los nombres, de veinte años en adelante, todos los aptos para la guerra,

27 los registrados de la tribu de Judá fueron setenta y cuatro mil seiscientos.

28 De los hijos de Isacar, según sus genealogías, por sus clanes y sus casas paternas, por la cuenta de los nombres, de veinte años en adelante, todos los aptos para la guerra,

29 los registrados de la tribu de Isacar fueron cincuenta y cuatro mil cuatrocientos.

30 De los hijos de Zabulón, según sus genealogías, por sus clanes y sus casas paternas, por la cuenta de los nombres, de veinte años en adelante, todos los aptos para la guerra,

31 los registrados de la tribu de Zabulón fueron cincuenta y siete mil cuatrocientos.

32 De los hijos de José, de los hijos de Efraín, según sus genealogías, por sus clanes y sus casas paternas, por la cuenta de los nombres, de veinte años en adelante, todos los aptos para la guerra,

33 los registrados de la tribu de Efraín fueron cuarenta mil quinientos.

34 De los hijos de Manasés, según sus genealogías, por sus clanes y sus casas paternas, por la cuenta de los nombres, de veinte años en adelante, todos los aptos para la guerra,

35 los registrados de la tribu de Manasés fueron treinta y dos mil doscientos.

36 De los hijos de Benjamín, según sus genealogías, por sus clanes y sus casas paternas, por la cuenta de los nombres, de veinte años en adelante, todos los aptos para la guerra,

37 los registrados de la tribu de Benjamín fueron treinta y cinco mil cuatrocientos.

38 De los hijos de Dan, según sus genealogías, por sus clanes y sus casas paternas, por la cuenta de los nombres, de veinte años en adelante, todos los aptos para la guerra,

39 los registrados de la tribu de Dan fueron sesenta y dos mil setecientos.

40 De los hijos de Aser, según sus genealogías, por sus clanes y sus casas paternas, por la cuenta de los nombres, de veinte años en adelante, todos los aptos para la guerra,

41 los registrados de la tribu de Aser fueron cuarenta y un mil quinientos.

42 Los hijos de Neftalí, según sus genealogías, por sus clanes y sus casas paternas, por la cuenta de los nombres, de veinte años en adelante, todos los aptos para la guerra,

43 los registrados de la tribu de Neftalí fueron cincuenta y tres mil cuatrocientos.

44 Estos fueron los registrados en el censo que hicieron Moisés y Aarón con los jefes de Israel: doce hombres, uno por cada casa paterna.

45 Todos los registrados de los hijos de Israel, por sus casas paternas, de veinte años en adelante, todos los aptos para la guerra en Israel,

46 fueron en total seiscientos tres mil quinientos cincuenta.

47 Pero los levitas, según su tribu paterna, no fueron registrados entre ellos.

48 Jehová habló a Moisés y le dijo:

49 «No registrarás a la tribu de Leví ni harás su censo entre los hijos de Israel.

50 Pondrás a los levitas a cargo del tabernáculo del Testimonio, de todos sus utensilios y de todo lo que le pertenece. Ellos llevarán el tabernáculo y todos sus utensilios, lo atenderán y acamparán alrededor del tabernáculo.

51 Cuando el tabernáculo se ponga en marcha, los levitas lo desmontarán; cuando el tabernáculo acampe, los levitas lo levantarán. A la persona no autorizada que se acerque se le dará muerte.

52 Los hijos de Israel acamparán cada uno en su campamento y cada uno junto a su estandarte, por sus divisiones.

53 Pero los levitas acamparán alrededor del tabernáculo del Testimonio, para que no caiga ira sobre la comunidad de los hijos de Israel. Los levitas estarán a cargo de la custodia del tabernáculo del Testimonio».

54 Los hijos de Israel hicieron conforme a todo lo que Jehová había ordenado a Moisés; así lo hicieron.

menu_book Notas de estudio de Mateo 1

Edición NTBT con estudio completo — pasaje por pasaje. Esta es una sección aparte del texto bíblico.

Mateo 1:1 north

¿Por qué comenzar con una genealogía?

Mateo presenta a Jesús dentro de la historia de las promesas de Dios. «Hijo de David» lo vincula con la esperanza del rey prometido; «hijo de Abraham», con la familia mediante la cual Dios prometió bendecir a las naciones. La lista prepara una afirmación: Jesús es el Cristo esperado.

Explicación del versículo

Mateo abre su evangelio presentando la identidad de Jesús antes de narrar sus obras. Una genealogía responde a una pregunta que para sus lectores era decisiva: ¿a qué historia y a qué familia pertenece este hombre? Al situarlo en la descendencia de David y de Abraham, Mateo afirma que su llegada está vinculada con las promesas de Dios a Israel. No aparece un salvador desligado de lo que Dios había dicho y hecho anteriormente.

David es mencionado primero en el encabezamiento, aunque Abraham vivió muchos siglos antes. Ese orden dirige la atención hacia la dignidad real de Jesús. Dios había prometido a David la continuidad de su casa y de su reino; por eso, llamar a Jesús «hijo de David» anuncia una cuestión que recorrerá el evangelio: cómo ejerce su reinado el Mesías prometido. Más adelante, personas necesitadas lo invocarán con ese título, como los ciegos que le piden misericordia (2 Samuel 7:12–16; Mateo 9:27–30).

La referencia a Abraham amplía el horizonte. Dios lo llamó para formar un pueblo, pero la bendición anunciada por medio de él alcanzaría a las familias de la tierra. La genealogía tiene raíces concretas en Israel y prepara un evangelio que terminará con una misión a todas las naciones. Esa relación entre el comienzo y el final permite comprender que la procedencia judía de Jesús y el alcance universal de su obra forman parte de una misma historia (Génesis 12:1–3; Mateo 28:18–20).

«Cristo» expresa quién es Jesús: el Ungido, el Mesías. La lista establece su relación con la familia real, mientras que el relato siguiente explica la singularidad de su nacimiento. Mateo mantendrá juntas ambas afirmaciones: Jesús entra verdaderamente en la historia humana y su concepción procede de la acción del Espíritu Santo. Debes leer la genealogía junto con el anuncio de los versículos 18–25 para comprender el retrato completo que ofrece este capítulo.

El encabezamiento te invita a leer con memoria. Las promesas a Abraham y a David no son adornos añadidos al nombre de Jesús: ayudan a reconocer el significado de su llegada. Al avanzar por los nombres, observa cómo una historia de promesa, realeza y exilio desemboca en aquel que salvará a su pueblo de sus pecados.

Exégesis del pasaje

La expresión «hijo de» presenta a Jesús como descendiente de David y de Abraham, no como hijo inmediato de ambos: la lista siguiente desarrolla esa relación. El encabezamiento anticipa dos líneas que recorrerán el evangelio, la promesa real y la bendición que alcanza a las naciones. La genealogía comienza dando al lector una clave para reconocer quién es Jesús antes de contar lo que hará.

Texto original y decisión de traducción

Βίβλος γενέσεως —bíblos genéseōs— puede expresarse como «libro de la genealogía» o «registro de los orígenes». La lista que sigue favorece aquí «genealogía». χριστός —christós— significa «ungido» y corresponde al título «Mesías»; no es un apellido de Jesús.

Cómo leer el pasaje

Los versículos 1–17 trazan la ascendencia; los versículos 18–25 explican su nacimiento. David aparece antes que Abraham en el encabezamiento, aunque vivió después: Mateo destaca desde el comienzo la identidad real de Jesús. Esta lectura del orden es una observación literaria, no una inversión de las fechas.

Relaciones bíblicas

  • Génesis 12:1–3: la promesa a Abraham incluye a las familias de la tierra
  • 2 Samuel 7:12–16: Dios promete una dinastía a David
  • Mateo 28:18–20: el evangelio culmina en una misión a todas las naciones
  • Lucas 3:23–38: otra genealogía de Jesús, con recorrido y nombres distintos

Genealogía relacionada: Lucas 3:23–38.

Mateo 1:2 north

Abraham, Judá y la cadena de las generaciones

Mateo inicia el recorrido con los patriarcas y elige continuar por Judá. «Y a sus hermanos» recuerda que Judá pertenece a una familia más amplia: la línea que Mateo sigue no abarca todos los descendientes de Abraham.

Explicación del versículo

Abraham, Isaac y Jacob sitúan el comienzo de la lista en la historia de los patriarcas. Mateo no empieza por una dinastía ya establecida, sino por la familia a la que Dios había dado su promesa. El nacimiento de Isaac fue anunciado cuando Abraham y Sara no podían asegurar por sus propios medios el futuro de aquella descendencia. Recordar ese comienzo ayuda a leer la genealogía como una historia sostenida por la fidelidad de Dios (Génesis 17:15–21; 21:1–3).

Después de Jacob, Mateo escoge a Judá y menciona a sus hermanos. La lista podría seguir muchas ramas, pero continúa por la que conduce a David. Judá no era el primogénito de Jacob, ni es el José cuya vida ocupa tantos capítulos de Génesis. Su importancia para esta genealogía se comprende al relacionarlo con la bendición de Jacob, donde el cetro queda asociado con su descendencia (Génesis 49:8–10).

«Y a sus hermanos» evita que pierdas de vista al conjunto de Israel mientras sigues una sola línea. Judá pertenece a la familia de la que proceden las tribus. El Mesías anunciado por Mateo llega dentro de ese pueblo y de sus promesas; la genealogía no convierte a los demás hijos de Jacob en personas sin importancia porque no continúe por ellos.

La repetición de «engendró» mantiene un ritmo que atravesará casi toda la lista. Cada nombre recibe una historia anterior y conduce a una generación siguiente. En algunos tramos Mateo selecciona antepasados sin enumerar todos los eslabones; esa característica se ve con claridad al comparar los reyes con Crónicas. Aquí el lector comienza a aprender cómo seguir el hilo hasta su desenlace en Jesús.

Los patriarcas reaparecerán en la enseñanza de Jesús cuando anuncie que muchos vendrán de oriente y de occidente y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el reino. La genealogía prepara así una continuidad que el evangelio desarrollará: las promesas dadas a esta familia encuentran en el Mesías una esperanza que alcanza también a quienes vienen de otros pueblos (Mateo 8:11).

Exégesis del pasaje

«Y a sus hermanos» amplía por un momento la mirada más allá de la línea individual que Mateo sigue. Judá pertenece a la familia de la que procede Israel; después, la lista continúa por su descendencia. Los nombres de los versículos 2–4 sitúan a Jesús dentro de una historia anterior a David. Su aparición se presenta como continuidad de las promesas, no como un comienzo desligado de ellas.

¿Qué significa «engendró»?

ἐγέννησεν —egénnēsen— es una forma del verbo «engendrar». En una genealogía puede expresar la continuidad de una línea familiar sin enumerar cada generación intermedia. Esto se comprueba comparando Mateo 1:8 y 1:11 con 1 Crónicas 3; no exige cambiar el verbo cada vez que la lista es selectiva.

Sigue el hilo

Isaac y Jacob conectan con la historia de los patriarcas. La descendencia pasa por Judá, no por José, aunque este ocupe gran parte del final de Génesis. Aminadab y Naasón vuelven a aparecer en la genealogía que cierra Rut.

Relaciones bíblicas

  • Génesis 21:1–3: el nacimiento de Isaac
  • Génesis 29:35: el nacimiento de Judá
  • Rut 4:18–22: la secuencia desde Fares hasta David

Mateo 1:3 north

¿Por qué se menciona a Tamar?

Tamar es la primera mujer nombrada en esta genealogía. Mateo recoge el nacimiento de Fares y Zara, los gemelos de Judá y Tamar, y continúa la línea por Fares. Para comprender esa mención debes volver a Génesis 38, no completar su historia con suposiciones.

Explicación del versículo

La mención de Tamar interrumpe por primera vez una sucesión que venía nombrando únicamente a hombres. Mateo identifica a la madre y nombra a los dos gemelos, aunque continúa la línea por Fares. Ese detalle permite reconocer una historia concreta de Génesis, marcada por la vulnerabilidad de una viuda y por la responsabilidad de Judá. La genealogía conserva esa memoria en vez de presentar un pasado familiar sin conflictos.

Génesis 38 cuenta que Tamar quedó viuda de Er y después de Onán. Judá le pidió esperar a Sela, pero no cumplió lo esperado cuando este creció. Al descubrir posteriormente que los objetos entregados como garantía le pertenecían, Judá reconoció su responsabilidad y declaró que ella había sido más justa que él. Para comprender la presencia de Tamar debes considerar ese reconocimiento, no reducir el episodio a una etiqueta sobre ella (Génesis 38:11–14; 38:24–26).

El nacimiento de los gemelos también forma parte del relato. Zara sacó primero la mano, pero Fares nació antes. Mateo menciona a ambos y sigue por Fares, de quien proceden Esrom y Aram. Más adelante, los ancianos de Belén recordarán a Tamar y a Fares al bendecir el matrimonio de Booz y Rut. La conexión entre estos relatos ya aparece dentro de las Escrituras (Génesis 38:27–30; Rut 4:12).

Esta historia impide confundir la familia del Mesías con una cadena de personas que merecieron por su conducta producir al Salvador. El texto reconoce el lugar de Tamar en una historia que contiene injusticia, reconocimiento de culpa y continuidad familiar. La fidelidad de Dios no convierte en correctas todas las acciones de sus participantes, pero tampoco permite que sus fracasos tengan la última palabra sobre la promesa.

Al comparar a Tamar con las otras mujeres de la genealogía, conserva sus diferencias. Rut tiene una historia distinta; María será presentada de manera singular por la concepción del Espíritu Santo. Mateo no dice que todas compartieran la misma falta o la misma condición. Su inclusión te ayuda a prestar atención a personas que una lista abreviada podría haber dejado sin nombrar.

Exégesis del pasaje

Mateo menciona a los dos gemelos, Fares y Zara, aunque sigue la ascendencia por Fares. Al nombrar también a Tamar, hace posible reconocer el relato de Génesis 38. Esa referencia no afirma que Jesús heredara la culpa de sus antepasados: identifica una historia familiar real, con sus conflictos, dentro del recorrido que desemboca en él.

Contexto narrativo

Génesis 38 relata la muerte de los esposos de Tamar, el incumplimiento de Judá y la manera en que ella obtuvo descendencia. Judá terminó reconociendo que ella había sido más justa que él. El relato contiene pecado y una situación familiar dolorosa; no ofrece una familia idealizada.

Observa con cuidado

La genealogía también menciona a Rahab, Rut y la mujer de Urías antes de llegar a María. Sus historias son distintas. No debes reducir a todas a una misma categoría de culpa, ni suponer que Mateo explica expresamente un único motivo para incluirlas. Su presencia invita a leer cómo Dios condujo esta historia a través de personas y circunstancias inesperadas.

Relaciones bíblicas

  • Génesis 38:24–30: Judá reconoce su responsabilidad y nacen los gemelos
  • Rut 4:12: Tamar y Fares son recordados en una bendición familiar

Mateo 1:4 north

De la vida en el desierto a la familia de David

Aminadab y Naasón permiten relacionar esta genealogía con el pueblo organizado en el desierto. La sucesión también aparece al final de Rut y en Crónicas; desde allí conduce hacia Booz, Isaí y David.

Explicación del versículo

Aram, Aminadab, Naasón y Salmón enlazan la familia de Judá con las generaciones anteriores a Booz y a David. Aunque Mateo no se detiene a contar sus vidas, estos nombres permiten seguir el recorrido entre las historias de los patriarcas y la futura monarquía. El versículo ocupa un tramo necesario de la lista: muestra que la descendencia no salta directamente de Judá al rey David.

La genealogía que cierra Rut presenta esta misma sucesión, con algunas diferencias en la forma de escribir los nombres. Allí Aram aparece como Ram, y el nombre vinculado con Naasón y Booz se presenta como Salma y Salmón. Comparar las relaciones familiares permite reconocer a los personajes sin exigir que todas las formas transmitidas al español sean idénticas. Crónicas conserva también esta línea (Rut 4:18–22; 1 Crónicas 2:9–12).

Naasón puede situarse además en la historia del pueblo durante el éxodo. Números lo identifica como hijo de Aminadab y como jefe de Judá al organizarse el campamento. Ese dato relaciona la ascendencia de David con el pueblo que Dios condujo por el desierto. No hace falta atribuir a cada nombre un significado oculto para encontrar su importancia: la propia Escritura proporciona la conexión histórica (Números 1:7; 2:3).

Mateo recoge esa continuidad sin convertirla en una narración completa del éxodo. Su interés es conducir al lector hacia Jesús. El mismo pueblo que conoce la liberación de Egipto, la vida en el desierto y el establecimiento en la tierra forma el contexto de la promesa real. Detrás de este versículo breve hay etapas distintas de una historia que la genealogía reúne en unas pocas líneas.

Cuando estudies estos nombres, puedes leer primero el final de Rut y después volver a Mateo. Verás cómo una lista que parecía aislada se relaciona con otros libros y prepara el encuentro con Booz, Rut e Isaí en el versículo siguiente. La profundidad del pasaje está en esas relaciones comprobables, sin necesidad de inventar acontecimientos que no se relatan.

Exégesis del pasaje

Cada nombre final se convierte en el sujeto de la frase siguiente. La repetición mantiene la continuidad desde Aram hasta Salmón, sin añadir aquí una evaluación de sus vidas. Los vínculos con Números, Rut y Crónicas permiten situar ese tramo dentro de la historia de Judá.

Los nombres al comparar los libros

El griego presenta Ἀράμ —Arám— y Σαλμών —Salmṓn—. En las genealogías de Rut y Crónicas puedes encontrar las formas Ram y Salma. La sucesión de los familiares ayuda a reconocer la correspondencia aunque la forma del nombre cambie.

Relaciones bíblicas

  • Números 2:3: Naasón, hijo de Aminadab, como jefe de Judá
  • Rut 4:18–22: el tramo que conduce de Fares a David
  • 1 Crónicas 2:9–12: la misma línea familiar en Crónicas

Mateo 1:5 north

Rahab y Rut: la historia se abre más allá de Israel

Rahab y Rut aparecen como madres dentro de la línea que conduce a David. Rut era moabita. La Rahab que recibe a los espías en Josué es la identificación habitual de la mujer mencionada aquí; Mateo no vuelve a narrar su historia.

Explicación del versículo

Mateo nombra aquí a dos madres y, con ellas, abre la genealogía a historias que desbordan las fronteras de Israel. Rut es identificada expresamente como moabita en su libro. Rahab es habitualmente reconocida como la mujer de Jericó que recibió a los espías. Su presencia en la ascendencia de David muestra que la historia del Mesías incluye a personas procedentes de otros pueblos.

En Josué, Rahab reconoce el poder del Dios de Israel, protege a los enviados y es preservada cuando Jericó cae. Hebreos recuerda su fe al recibir a los espías. Mateo aporta además el dato de su maternidad respecto de Booz, un vínculo que el relato de Josué no desarrolla. Conviene leer ambos testimonios juntos sin completar el intervalo con una boda, una fecha o una edad que los textos no proporcionan (Josué 2:8–14; 6:22–25; Hebreos 11:31).

Rut entra en la historia como una viuda que decide acompañar a Noemí y hacer suyo a su pueblo y a su Dios. Su encuentro con Booz ocurre en medio de la necesidad, la recogida de espigas y las responsabilidades de parentesco. Al final del libro, el nacimiento de Obed lleva consuelo a Noemí y se relaciona con un futuro que aquellas primeras escenas de pérdida no dejaban ver: Obed será abuelo de David (Rut 1:16–17; 4:13–17).

Mateo recoge ese desenlace mediante tres nombres: Booz, Obed e Isaí. La transición permite pasar de la vida de una familia en Belén al rey del versículo siguiente. La genealogía no declara que cada acontecimiento de Rut predijera directamente una escena de Jesús; muestra que aquella historia familiar pertenece al recorrido que conduce a él.

Estas mujeres ayudan también a comprender el alcance del evangelio. Quienes proceden de otros pueblos no aparecen únicamente al final como destinatarios de la misión: ya forman parte de la historia familiar que Mateo presenta al comienzo. La salvación que Jesús trae no queda encerrada en el orgullo de una ascendencia. La promesa arraigada en Israel se abre a las naciones, como mostrará la comisión del Resucitado.

Exégesis del pasaje

La repetición de «de Rahab» y «de Rut» interrumpe la sucesión de nombres masculinos para identificar a estas madres. Ambas quedan integradas en la línea que llega a David, aun cuando sus historias no son iguales. La atención recae en la continuidad de esa familia a través de circunstancias inesperadas; el texto no atribuye a cada antepasado una vida ejemplar ni presenta el linaje como un mérito que produzca al Mesías.

Cómo se relacionan los relatos

Josué 2 y 6 cuentan cómo Rahab acogió a los espías y fue preservada. Rut narra la llegada de una viuda moabita a Belén y su matrimonio con Booz. Rut 4:17–22 vincula a Booz, Obed, Isaí y David. Mateo añade expresamente a Rahab como madre de Booz; Josué no cuenta ese matrimonio. Conviene distinguir lo que aporta cada libro.

La importancia de los nombres

La genealogía permite reconocer la continuidad entre estos relatos y la llegada de Jesús. La inclusión de personas de otros pueblos acompaña el horizonte del evangelio, que terminará enviando discípulos a todas las naciones. Esta relación temática no significa que cada detalle de sus vidas sea una predicción de Jesús.

Relaciones bíblicas

  • Josué 6:22–25: la preservación de Rahab
  • Rut 1:16–17: la decisión de Rut de acompañar a Noemí
  • Rut 4:13–22: el nacimiento de Obed y la ascendencia de David
  • Hebreos 11:31: Rahab es recordada por su fe

Mateo 1:6 north

¿Quién es «la que había sido esposa de Urías»?

Se trata de Betsabé, identificada por su relación con Urías en 2 Samuel 11. Mateo no escribe su nombre: conserva una expresión que hace recordar tanto el nacimiento de Salomón como la grave conducta de David hacia Urías y su esposa.

Explicación del versículo

Con David, la genealogía llega a su primera gran culminación. Mateo lo distingue como «el rey», porque la identidad real de Jesús anunciada en el versículo 1 se apoya en esta relación. Isaí conduce a David y David a Salomón: comienza la sucesión de la casa a la que Dios había prometido continuidad. La dignidad del reinado es indispensable para comprender el título «hijo de David».

Sin embargo, la frase siguiente obliga a recordar una herida en aquella casa. Mateo identifica a la madre de Salomón por su relación con Urías. Se trata de Betsabé. Al dejar presente el nombre de Urías, la genealogía enlaza con el relato en que David tomó a su esposa y dispuso su muerte. El prestigio del rey no elimina la gravedad de su conducta (2 Samuel 11:2–5; 11:14–17).

Cuando Natán confrontó a David, atribuyó al rey la responsabilidad de lo ocurrido. David confesó su pecado y recibió el anuncio del perdón, junto con consecuencias dolorosas para su familia. Salomón nació después de aquellos acontecimientos. Leer la secuencia con cuidado evita confundirlo con el niño cuya muerte cuenta antes el relato y evita trasladar a Betsabé culpas que el texto no le atribuye (2 Samuel 12:9–14; 12:24–25).

La genealogía mantiene así juntas la promesa real y la necesidad de redención. David es el rey mediante cuya casa llegará el Mesías, y también un hombre que necesitó ser reprendido y perdonado. Dios no necesita ocultar ese fracaso para cumplir su palabra. La continuidad de la familia muestra su fidelidad sin presentar el pecado como algo pequeño o sin consecuencias.

Esta combinación prepara la diferencia entre Jesús y sus antepasados. El evangelio lo presentará como el Salvador de los pecados, no como otro heredero del prestigio de David que repita sus faltas. Al leer «el rey» y «la que había sido esposa de Urías», reconoce tanto la esperanza de la promesa como la necesidad de una salvación más profunda que la restauración de una dinastía.

Exégesis del pasaje

El título «rey» distingue a David en la lista, mientras la mención de Urías obliga a recordar una parte dolorosa de su reinado. Ambas expresiones deben leerse juntas: Mateo reconoce su dignidad real sin borrar la historia que la acompaña. Al continuar por Salomón, la genealogía enlaza la promesa a David con una familia que también necesitaba la misericordia y la corrección de Dios.

Lo que dice el griego

ἐκ τῆς τοῦ Οὐρίου —ek tēs tou Ouríou— dice literalmente «de la de Urías». El contexto permite sobreentender «esposa». La NTBT explicita esa relación para que puedas comprenderla en español, sin insertar el nombre de Betsabé en el texto del versículo.

Un rey dentro de una historia que necesita redención

David recibe aquí el título de rey, pero su dignidad real no borra su pecado. 2 Samuel 12 distingue el arrepentimiento de David, las consecuencias de sus actos y el nacimiento posterior de Salomón. El Mesías llega dentro de esta historia; la genealogía no declara inocentes a todos sus antepasados.

Relaciones bíblicas

  • 2 Samuel 11:2–5: Betsabé es identificada como esposa de Urías
  • 2 Samuel 12:9–13: la reprensión de Natán y la confesión de David
  • 2 Samuel 12:24–25: el nacimiento de Salomón

Mateo 1:7 north

¿Asaf o Asa? Por qué las Biblias pueden diferir

La NTBT conserva «Asaf» porque esa es la forma del texto griego utilizado para esta traducción. En la sucesión de los reyes de Judá, el personaje corresponde a Asa. La diferencia no introduce al músico Asaf en la dinastía real.

Explicación del versículo

La sucesión de Salomón, Roboam, Abías y Asa —cuya forma aquí es «Asaf»— inicia el recorrido por los reyes de Judá. Después de la amplitud del reino de Salomón, la familia real atravesó una ruptura. Roboam rechazó el consejo de los ancianos y respondió con dureza al pueblo; el resultado fue la división del reino. La genealogía continúa por la casa de David en Judá (1 Reyes 12:12–20).

Esta precisión permite ubicar correctamente a los personajes. Mateo no está enumerando todos los reyes de Israel y de Judá. Sigue la línea de la que procede José, y por eso aparecen los sucesores de David en Jerusalén. Los reinados del norte forman parte de la historia bíblica, pero no son la cadena familiar que esta lista desarrolla.

El último nombre del versículo puede provocar una confusión si se identifica únicamente por su grafía. Aquí Asaf corresponde al rey Asa, hijo de Abías y padre de Josafat. Su posición en la genealogía y la comparación con Crónicas permiten reconocerlo. No se ha introducido al músico Asaf en la familia real; la diferencia pertenece a la forma del nombre que conserva el texto griego (1 Crónicas 3:10).

Reyes recuerda a Asa por quitar ídolos y emprender una reforma del culto, aunque también deja constancia de lo que permaneció sin corregir. Esa evaluación distingue entre miembros de una misma dinastía y ayuda a leer los nombres con atención moral. Mateo no desarrolla aquí sus reinados, pero tampoco exige imaginar que todos gobernaron de la misma manera (1 Reyes 15:9–15).

La división y las reformas muestran por qué la promesa de un rey no puede reducirse al poder político heredado. La casa de David continúa, pero sus representantes no resuelven de forma definitiva la infidelidad del pueblo ni la suya propia. La genealogía avanza hacia Jesús dentro de esa historia incompleta, preparando la pregunta por el Mesías que cumplirá la misión anunciada por Dios.

Exégesis del pasaje

La identidad del personaje se reconoce por su lugar entre Abías y Josafat. El contexto genealógico permite entender a quién se refiere la forma «Asaf», en vez de trasladar aquí la biografía de otra persona que tenga ese nombre. El versículo sigue trazando la sucesión de la casa de David; no anuncia la entrada de una familia distinta en la línea real.

Una variante textual, no dos reyes distintos

El texto griego utilizado presenta Ἀσάφ —Asáph— en los versículos 7–8. Otras lecturas griegas presentan Ἀσά —Asá—, forma que coincide con el nombre habitual del rey. Algunas traducciones conservan la grafía de la edición crítica; otras normalizan el nombre como «Asa». Por eso puedes encontrar dos formas sin que cambie la posición del personaje en la lista.

Cómo evaluar la diferencia

Algunas traducciones identifican al rey mediante la forma «Asa» y otras conservan «Asaf». La NTBT mantiene la forma de su texto base y aclara aquí su identificación. La variante afecta a la forma del nombre; no introduce a una persona distinta en la genealogía.

Relaciones bíblicas

  • 1 Reyes 15:8–11: Asa sucede a Abiam en Judá
  • 1 Crónicas 3:10: la sucesión de Salomón, Roboam, Abías y Asa

Mateo 1:8 north

¿Por qué faltan algunos reyes en la lista?

Mateo pasa de Joram a Uzías. Al comparar 1 Crónicas 3:11–12, aparecen entre ellos Ocozías, Joás y Amasías; allí Uzías recibe el nombre de Azarías. La genealogía de Mateo es selectiva y está organizada, como explica el versículo 17.

Explicación del versículo

El versículo enlaza a Asa, Josafat, Joram y Uzías dentro de la dinastía de David. Su forma breve puede hacer pensar que todos son padre e hijo inmediatos. La comparación con Crónicas muestra que, entre Joram y Uzías, Mateo ha dejado fuera a Ocozías, Joás y Amasías. «Engendró» funciona aquí dentro de una genealogía resumida que conserva la línea de descendencia (1 Crónicas 3:10–12).

La omisión se reconoce por datos del propio conjunto bíblico. Mateo no proporciona en este lugar el motivo individual de excluir a cada rey, de modo que no conviene convertir una propuesta sobre su conducta en una explicación segura de la selección. El propósito expresamente señalado por el evangelista aparece en el versículo 17: presentar tres etapas organizadas en grupos de catorce.

Uzías recibe también el nombre de Azarías en los relatos de los reyes. Al comparar los pasajes, la relación con Jotam y su lugar en la sucesión permiten reconocer al mismo monarca. Así, una diferencia de nombre y una selección de generaciones son cuestiones distintas: una afecta a la forma de identificar al rey; la otra, a cuántos antepasados se enumeran (2 Reyes 15:1–7; 2 Crónicas 26:1–3).

Esta característica cambia la manera de utilizar la lista. Puedes seguir la continuidad de la familia real, pero no calcular todos los años entre David y Jesús contando solo los nombres de Mateo. Una genealogía organizada para presentar una identidad puede ser selectiva. Reconocer su forma literaria permite recibir lo que afirma sin exigirle un registro exhaustivo que no ofrece.

El versículo sigue conduciendo hacia el heredero anunciado al comienzo. La selección de nombres sirve a ese recorrido y debe leerse junto con su conclusión. Cuando estudies genealogías bíblicas, compara sus relaciones y su finalidad antes de considerar que una diferencia de extensión implica necesariamente una persona desconocida o una ruptura de la familia.

Exégesis del pasaje

El paso directo de Joram a Uzías, seguido por Jotam, Acaz y Ezequías en el versículo 9, debe leerse dentro del diseño que resume el versículo 17. La lista enlaza descendientes de una misma dinastía aunque seleccione nombres. Su función es conducir al lector por la historia de esa línea real, no permitirle calcular por sí sola todos los años transcurridos.

Genealogía y propósito literario

La fórmula «engendró» enlaza aquí generaciones de una misma línea, aunque no siempre nombre a padre e hijo inmediatos. No debes reconstruir una cronología completa contando únicamente los nombres de Mateo. La selección ayuda a presentar la historia en sus tres grandes etapas; el evangelista no explica individualmente por qué omitió a cada rey.

Los nombres de los versículos 8–9

Uzías y Azarías son dos nombres empleados para el mismo rey en estos relatos bíblicos. Jotam, Acaz y Ezequías continúan la sucesión. Esta equivalencia debe comprobarse en los relatos relacionados, no extenderse automáticamente a cualquier par de nombres parecidos.

Relaciones bíblicas

  • 1 Crónicas 3:11–12: los reyes que permiten reconocer la selección
  • 2 Reyes 15:1–7: el reinado de Azarías
  • 2 Crónicas 26:1–3: el reinado de Uzías

Mateo 1:9 north

Los reyes de Judá y la promesa de Emanuel

Jotam, Acaz y Ezequías pertenecen a una misma casa real, pero respondieron a Dios de maneras diferentes. Acaz es también el rey en cuya crisis Isaías anunció la señal de Emanuel, que Mateo citará al explicar el nacimiento de Jesús.

Explicación del versículo

Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías mantienen la genealogía dentro de los reyes de Judá. La repetición de una misma fórmula podría hacerlos parecer intercambiables, pero sus historias muestran respuestas diferentes a Dios. El vínculo familiar transmite la pertenencia a la dinastía; no transmite automáticamente la fidelidad de un padre a su hijo.

Jotam es recordado por hacer lo recto ante Dios, aunque durante su reinado permanecieron los lugares altos. Acaz, en cambio, siguió prácticas idolátricas y llegó a hacer pasar a su hijo por el fuego. Ezequías emprendió una reforma y puso su confianza en Jehová. El contraste puede comprobarse en Reyes, sin atribuir a Mateo una narración de esos hechos que aquí solamente evoca mediante los nombres (2 Reyes 15:32–35; 16:1–4; 18:3–6).

Acaz tiene además una relación importante con el final de este capítulo. Isaías 7 sitúa en sus días la amenaza de los reyes de Aram e Israel contra Jerusalén. Dios le habló por medio de Isaías para que no se dejara dominar por el temor. En aquella crisis de la casa de David se anunció la señal de Emanuel, que Mateo citará al explicar el nacimiento de Jesús (Isaías 7:1–14; Mateo 1:23).

Esa conexión une la genealogía con el relato del nacimiento. Acaz no es únicamente un nombre antes de Ezequías: pertenece al contexto histórico de la profecía que aparecerá unos versículos después. La casa de David había conocido amenazas externas y graves faltas internas. Mateo presenta la llegada del Mesías dentro de esa historia de fragilidad y de promesa.

Puedes seguir aquí dos niveles de lectura. En Mateo, estos nombres sostienen la continuidad de la familia real. Al volver a Reyes e Isaías, comprendes los conflictos y la esperanza que esa familia arrastra. Jesús será anunciado como aquel que salva de los pecados: la necesidad que atiende alcanza también a una dinastía que conoció tanto reformas como rebeliones.

Exégesis del pasaje

La fórmula genealógica une cuatro nombres mediante tres relaciones de descendencia. No contiene un juicio moral idéntico sobre todos ellos. La secuencia continúa la casa de David y se prolonga en Manasés en el versículo siguiente. Para conocer las distintas conductas de estos reyes hay que relacionar la lista con sus relatos en Reyes.

El enlace con Isaías

Isaías 7:1 identifica a Acaz como hijo de Jotam y nieto de Uzías, los mismos nombres de este versículo. Esa coincidencia sitúa la profecía en la historia de la familia real que Mateo viene presentando. El anuncio de Emanuel pertenece a ese contexto antes de ser citado en Mateo 1:23.

Relaciones bíblicas

  • 2 Reyes 15:32–38: Jotam y su sucesión
  • 2 Reyes 16:1–4: las prácticas de Acaz
  • 2 Reyes 18:3–6: la reforma y la confianza de Ezequías
  • Isaías 7:1–14: Acaz, la casa de David y la señal de Emanuel

Mateo 1:10 north

¿Amós o Amón? Una segunda diferencia de nombres

El «Amós» de esta genealogía corresponde al rey Amón, hijo de Manasés y padre de Josías. No se está afirmando que el profeta Amós fuera padre de Josías. La NTBT conserva la forma de la edición griega que utiliza.

Explicación del versículo

Mateo continúa aquí la genealogía real de Jesús. Los nombres enlazan a Ezequías con Manasés, a Manasés con Amón —escrito «Amós» en este versículo— y a Amón con Josías. Para comprender lo que hay detrás de esta sucesión, debes leer también las historias de esos reyes. Aunque pertenecían a una misma familia, su manera de responder a Dios fue muy distinta.

Ezequías es recordado por su confianza en Jehová. Sin embargo, su hijo Manasés volvió a levantar los lugares de idolatría que su padre había destruido e impulsó la adoración de otros dioses. La fidelidad del padre no se convirtió automáticamente en la fidelidad del hijo. Esta sucesión te permite reconocer que una herencia espiritual valiosa no reemplaza la respuesta personal de cada generación a Dios (2 Reyes 18:3–6; 21:1–6).

La historia de Manasés tampoco termina con su rebelión. Crónicas cuenta que, en medio de su angustia, se humilló profundamente, buscó a Dios y fue escuchado. Su arrepentimiento no hace bueno el mal que había practicado, pero muestra la misericordia de Dios hacia quien vuelve a él. Amón, por su parte, mantuvo aquellas prácticas y no se humilló como lo había hecho su padre. El relato distingue expresamente sus respuestas: compartir una familia no significaba compartir el arrepentimiento (2 Crónicas 33:12–13; 33:22–23).

Después aparece Josías. Cuando escuchó las palabras del libro de la Ley, rasgó sus vestidos y reconoció la gravedad de la desobediencia del pueblo. Su vida muestra que tampoco el mal ejemplo de un padre determina de manera inevitable la respuesta de su hijo. Josías se volvió al Señor con todo su corazón. Al leer estos relatos juntos, descubres detrás de los nombres una historia de rebelión, misericordia y retorno a la Palabra (2 Reyes 22:11–13; 23:25).

Mateo no desarrolla aquí esas biografías; las recoge dentro de la línea de David que conduce al Mesías. La genealogía no es una lista de personas impecables que hayan ganado el derecho de producir al Salvador. Al compararla con Reyes y Crónicas, puedes ver cuánto necesitaba esta familia la misericordia de Dios. La continuidad de la promesa atraviesa una historia que contiene pecados graves y consecuencias dolorosas.

El versículo siguiente llevará la mirada a la deportación a Babilonia. La sucesión de reyes desemboca en una crisis que Israel no pudo resolver mediante su prestigio familiar o político. Por eso resulta decisivo el anuncio de este mismo capítulo: Jesús viene a salvar a su pueblo de sus pecados. La esperanza de la genealogía alcanza su centro en él. Tu confianza también debe descansar en Jesucristo, y la respuesta que esta historia te invita a considerar es volver a Dios con un corazón dispuesto a escuchar su Palabra (Mateo 1:11, 21).

Exégesis del pasaje

La sucesión Manasés–Amós–Josías mantiene al lector en la familia real de Judá. La forma «Amós» se interpreta a partir de esas relaciones, no por la semejanza con el nombre del profeta. Los relatos de Reyes muestran conductas muy distintas dentro de esta familia; Mateo no está afirmando que pertenecer a la misma genealogía otorgue a todos la misma condición espiritual.

Texto original y alternativa

El texto griego utilizado lee Ἀμώς —Amṓs—. La lectura Ἀμών —Amṓn— aparece en otros testigos y coincide con el nombre del rey en el Antiguo Testamento. Es un caso semejante al de Asaf/Asa en Mateo 1:7–8: la identificación por la sucesión es clara, aunque las formas transmitidas difieran.

Relaciones bíblicas

  • 2 Reyes 21:18–26: la sucesión de Manasés, Amón y Josías

Mateo 1:11 north

La deportación: una ruptura que no termina la promesa

La deportación a Babilonia divide la genealogía en dos momentos. Mateo no está enumerando únicamente nacimientos: recuerda la pérdida del reino y el exilio de Judá. Jeconías ocupa ese punto de transición.

Explicación del versículo

Con la deportación a Babilonia, la genealogía deja de ser una sucesión de reyes que gobiernan en Jerusalén. La historia llega a una pérdida decisiva: la familia real es llevada al exilio y el pueblo ve quebrada su vida en la tierra. Mateo menciona el acontecimiento de forma expresa porque será uno de los límites de sus tres grandes etapas.

Jeconías es el mismo rey conocido como Joaquín en Reyes y como Conías en otros pasajes. Reinó brevemente antes de entregarse a Nabucodonosor y ser deportado con su familia y con otros habitantes de Jerusalén. El relato vincula aquella crisis con la infidelidad del reino. Por eso el exilio no debe leerse como un simple cambio de domicilio en una lista familiar (2 Reyes 24:8–16).

Al comparar con Crónicas aparece Joacim entre Josías y Jeconías. Mateo vuelve a resumir la ascendencia, como ya ocurrió en el versículo 8. La expresión «en el tiempo de la deportación» sitúa esta parte de la familia alrededor de aquella ruptura; no significa que todos los nacimientos mencionados sucedieran durante el traslado. El texto organiza una historia, no una relación completa de fechas de nacimiento (1 Crónicas 3:15–16).

Reyes termina contando que Joaquín fue liberado de la prisión y recibió un trato favorable en Babilonia. Aquel desenlace no restauró el trono de David en Jerusalén, pero mostró que la historia de la familia no había acabado con la cárcel. Mateo continuará en el versículo siguiente con sus descendientes después del exilio (2 Reyes 25:27–30).

La genealogía obliga así a formular una pregunta: ¿qué sucede con la promesa cuando desaparece el poder visible de la casa real? La respuesta de Mateo se desarrolla al seguir los nombres hasta Jesús. El exilio conserva toda su gravedad, pero no cierra el recorrido. El Cristo llega a un pueblo que necesita más que recuperar su prestigio; necesita ser salvado de sus pecados.

Exégesis del pasaje

«En el tiempo de la deportación» introduce un acontecimiento que cambia el curso de la lista. La atención pasa de la sucesión de reyes a una familia que atraviesa la pérdida del reino. La frase sitúa a Jeconías en esa transición; no exige entender que todos los nacimientos nombrados ocurrieron durante el traslado a Babilonia. El exilio se convierte en uno de los límites de las tres etapas.

Palabra clave

μετοικεσία —metoikesía— designa un traslado de población; en este contexto se refiere a la deportación. «Jeconías», «Joaquín» y «Conías» son formas con las que se identifica a este rey en distintos pasajes bíblicos.

Otra selección de generaciones

1 Crónicas 3:15–16 incluye a Joacim entre Josías y Jeconías. Mateo lo omite, igual que omite otros nombres en el versículo 8. La frase «en el tiempo de la deportación» sitúa la familia en torno a ese acontecimiento; no obliga a entender que todos los nacimientos mencionados ocurrieron durante el traslado.

Relaciones bíblicas

  • 2 Reyes 24:8–16: Joaquín y la deportación a Babilonia
  • 1 Crónicas 3:15–16: Josías, Joacim y Jeconías
  • Mateo 1:17: el exilio organiza las etapas de la lista

Mateo 1:12 north

¿Quién fue Zorobabel?

Zorobabel es una figura del regreso del exilio y de la reconstrucción del templo. Su nombre enlaza la genealogía con la restauración de Judá después de Babilonia. Mateo continúa desde él hacia José, sin narrar aquí toda esa historia.

Explicación del versículo

«Después de la deportación» anuncia que la genealogía continúa al otro lado de la catástrofe. La familia que atravesó Babilonia no desaparece del relato. Mateo pasa de Jeconías a Salatiel y a Zorobabel, una figura que permite relacionar la lista con el regreso a Judá y la restauración del culto.

Esdras presenta a Zorobabel participando con Jesúa y los sacerdotes en la reconstrucción del altar y en las obras del templo. Hageo lo identifica como gobernador de Judá. Es importante conservar ese título: el retorno no significó que la monarquía de David volviera sin cambios a la situación anterior al exilio. Hubo restauración, pero también una esperanza todavía pendiente de su pleno cumplimiento (Esdras 3:1–8; Hageo 1:1).

Hageo recoge además una palabra dirigida a Zorobabel en la que Dios lo presenta como su siervo escogido y emplea la imagen del anillo de sellar. Dentro del libro, esa imagen expresa elección y una función significativa en el propósito de Dios. Al encontrar su nombre en Mateo, puedes reconocer que la genealogía atraviesa también esa etapa de reconstrucción y de esperanza (Hageo 2:20–23).

Existe una diferencia de parentesco que merece atención: Mateo, Esdras y Hageo lo vinculan con Salatiel, mientras que Crónicas menciona a Zorobabel entre los hijos de Pedaías. Se han propuesto relaciones legales o familiares para explicar los datos, pero los pasajes no describen el proceso. Puedes reconocer el problema y estudiar los textos sin convertir una reconstrucción posible en un hecho expresamente contado (1 Crónicas 3:17–19).

La función de Zorobabel en esta genealogía es clara aun cuando ese detalle de parentesco requiera cuidado: conecta el exilio con las generaciones posteriores. Mateo continúa hacia José y Jesús sin presentar a cada descendiente como un gobernante. La esperanza del Mesías recorre una familia cuya historia incluye tanto el regreso a la tierra como la espera de lo que Dios había prometido.

Exégesis del pasaje

La palabra «después» retoma el acontecimiento que cerraba el versículo anterior: la historia familiar continúa al otro lado del exilio. Zorobabel conecta esa continuidad con el regreso y la reconstrucción del templo, aunque Mateo no lo llame rey. El relato avanza hacia el Cristo sin afirmar que la monarquía ya hubiera recuperado su antigua situación.

Contexto y una dificultad genealógica

Esdras 3:2 y Hageo 1:1 llaman a Zorobabel hijo de Salatiel. 1 Crónicas 3:17–19 lo sitúa en la familia de Pedaías. Se han propuesto vínculos de parentesco legal o familiar para explicar la diferencia, pero estos versículos no detallan el mecanismo. Las posibles explicaciones deben distinguirse de los datos de parentesco que los pasajes sí proporcionan.

La promesa después del exilio

El regreso no restableció sin más la monarquía de David. La lista conserva la continuidad familiar y conduce a Jesús, a quien Mateo llama el Cristo. La historia del exilio forma parte del camino hacia él.

Relaciones bíblicas

  • Esdras 3:2–8: Zorobabel participa en la restauración del culto
  • Hageo 1:1: Zorobabel aparece como gobernador de Judá
  • 1 Crónicas 3:17–19: la familia y la dificultad de parentesco

Mateo 1:13 north

Los nombres menos conocidos también tienen una función

Abiud, Eliaquim y Azor continúan la línea de Zorobabel. Sus nombres mantienen el enlace entre la época del retorno y las generaciones que conducirán a José, aunque Mateo no narra aquí los acontecimientos de sus vidas.

Explicación del versículo

Con Abiud, Eliaquim y Azor, la lista entra en un tramo cuyos miembros resultan menos conocidos que David o Zorobabel. Mateo ofrece sus relaciones familiares, pero no relata sus reinados, oficios o experiencias. La menor cantidad de información no vuelve inútiles sus nombres: cada uno mantiene el enlace entre la etapa del retorno y la familia en la que nacerá Jesús.

El nombre de Zorobabel conserva la conexión con la reconstrucción posterior al exilio; desde aquí, sin embargo, la genealogía ya no sigue una serie de monarcas que ocupan el trono. El lector pasa de grandes acontecimientos nacionales a una continuidad familiar. Este cambio permite distinguir entre pertenecer a la casa de David y ejercer de hecho el gobierno de un reino.

La repetición de «engendró» es la afirmación central del versículo. Abiud conduce a Eliaquim, y Eliaquim a Azor; los siguientes versículos prolongarán el mismo hilo hasta Jacob y José. La lista no cambia de propósito porque deje de mencionar personajes ampliamente narrados en otros libros. Sigue respondiendo a la pregunta inicial acerca de la relación de Jesús con David y Abraham.

Los nombres conocidos por otros pasajes no bastan para reconstruir biografías. Un Eliaquim de otra época no se convierte por ese solo dato en el Eliaquim de esta lista. Para establecer una identificación hacen falta relaciones y contexto. Aquí la información segura es la que Mateo proporciona: el lugar de estos hombres en el recorrido familiar que está presentando.

Cuando el evangelio muestre más adelante a los vecinos de Jesús preguntándose por el hijo del carpintero, el contraste será significativo: el Mesías ligado a la historia de David aparece en un entorno familiar reconocible y sin un trono visible. Estos nombres poco conocidos preparan ese paso de la memoria real al nacimiento que Mateo narrará enseguida (Mateo 13:54–56).

Exégesis del pasaje

En los versículos 13–15 sigue repitiéndose «engendró», pero ya no aparece el título de rey ni se narran hechos de estos hombres. La continuidad familiar ocupa el primer plano. El último Jacob de esta sección conduce a José y prepara el cambio de construcción del versículo 16. Su aportación al pasaje está en la continuidad que establecen entre la familia posterior al exilio y la llegada de Jesús.

Cómo leer Mateo 1:13–15

La repetición de «engendró» mantiene el hilo después del exilio y prepara el cambio del versículo 16. La lista afirma una continuidad familiar; no describe a cada persona como rey ni permite identificarla con cualquier homónimo que aparezca en otro libro. En particular, el Sadoc de esta lista no debe identificarse sin más con el sacerdote de la época de David.

Comparación con Lucas

Lucas 3:23–38 presenta una genealogía con una línea distinta a partir de David y con otros nombres cercanos a José. El relato de Lucas no dice expresamente que esté ofreciendo una genealogía de María. Existen propuestas para relacionar ambas listas, pero ninguna debe insertarse como si fuera una explicación explícita de Mateo. Aquí se preservan las diferencias y se permite comparar los textos.

Relaciones bíblicas

  • Mateo 1:13–16: lee seguida esta sección hasta su desenlace
  • Lucas 3:23–31: compara los nombres y la línea que pasa por Natán

Mateo 1:14 north

¿Qué aportan estos nombres a la genealogía?

Azor, Sadoc, Aquim y Eliud mantienen el recorrido de la familia después del exilio. Mateo afirma sus relaciones de descendencia, aunque no narra sus biografías ni les atribuye cargos. Su lugar en la lista permite seguir la línea hasta José.

Explicación del versículo

Azor, Sadoc, Aquim y Eliud pertenecen al tramo de la genealogía posterior al exilio. El versículo no introduce un nuevo acontecimiento ni un título de autoridad. Su contribución consiste en prolongar una línea familiar a través de varias generaciones, de modo que la llegada a José no quede desconectada de los nombres anteriores.

La forma de la lista permite seguirla con precisión: Azor, que acababa de aparecer como descendiente de Eliaquim, se convierte ahora en el primer antepasado del versículo; Eliud, situado al final, abrirá el siguiente. Esa repetición entre una línea y otra no añade personajes distintos. Enlaza los tramos y ayuda al lector a conservar la dirección del recorrido.

Sadoc puede recordar al sacerdote de la época de David, pero la posición de este nombre después de Zorobabel impide identificarlos como si fueran la misma persona. Mateo tampoco afirma aquí una sucesión sacerdotal. La genealogía viene siguiendo la familia real a través de Salomón; introducir otro Sadoc por la semejanza del nombre cambiaría el sentido histórico de la lista.

Estos hombres no reciben el título de rey que Mateo reservó expresamente para David. Su pertenencia a una ascendencia no equivale a un gobierno efectivo. La promesa continúa siendo el horizonte de la genealogía, mientras la familia atraviesa generaciones que el evangelista no describe con detalle. Esa diferencia entre continuidad familiar y poder visible ayuda a entender el mundo en el que aparecerá Jesús.

El lector no necesita encontrar una hazaña para cada nombre. Mateo les da un lugar mediante su relación con los que vienen antes y después. Su función conjunta es llevar la historia hasta el Cristo; el relato de su nacimiento explicará por qué el desenlace es mucho más que la incorporación de otro nombre a una cadena de descendientes (Mateo 1:16–18).

Exégesis del pasaje

Azor enlaza con el final del versículo 13 y Eliud reaparece al principio del 15. Esa continuidad muestra que la lista conserva una misma dirección. El Sadoc mencionado aquí pertenece a las generaciones posteriores a Zorobabel; compartir nombre con el sacerdote de David no establece que sean la misma persona ni convierte este tramo en una genealogía sacerdotal.

Un nombre griego y su contexto

Σαδώκ —Sadṓk— es la forma que aquí se representa como Sadoc. Su identidad en el pasaje se reconoce por la relación con Azor y Aquim y por su posición después del exilio. Un nombre por sí solo no permite trasladar a este hombre las acciones de otro personaje bíblico.

Relaciones bíblicas

  • Mateo 1:12–16: la continuidad desde Zorobabel hasta José y María
  • 1 Crónicas 3:10–19: la línea real y la frontera del exilio

Mateo 1:15 north

El último tramo antes de José y María

Eleazar, Matán y Jacob llevan la genealogía hasta la generación anterior a José. La fórmula sigue siendo la misma, pero el versículo siguiente introducirá un cambio importante al explicar de quién nació Jesús.

Explicación del versículo

Eliud enlaza aquí con Eleazar, Matán y Jacob. La genealogía se aproxima a su desenlace, aunque todavía conserva la fórmula repetida desde Abraham. Jacob será presentado en el versículo siguiente como padre de José. Este tramo prepara así el paso desde las generaciones anteriores hasta los personajes centrales del relato del nacimiento.

El Jacob de este versículo no es el patriarca mencionado al principio de la lista. Aquel era hijo de Isaac y padre de Judá; este pertenece al tramo posterior al exilio y es padre de José. El mismo nombre puede aparecer en épocas distintas. Atender a esas relaciones evita unir biografías que Mateo mantiene separadas (Mateo 1:2; 1:16).

Tampoco se atribuye a Eleazar un cargo sacerdotal por compartir nombre con otros personajes bíblicos. Aquí los tres vínculos que el versículo afirma son familiares. La información que falta acerca de sus vidas no debe sustituirse por significados simbólicos de sus nombres. El peso del pasaje está en la continuidad de la ascendencia, no en un mensaje secreto formado al traducir cada nombre.

La proximidad a José permite percibir mejor el cambio que viene. Después de tantas veces «engendró», Mateo mantendrá la fórmula para Jacob y José, pero la modificará al llegar a Jesús: identificará a José como esposo de María y dirá que Jesús nació de ella. La regularidad de este versículo prepara al lector para notar esa diferencia gramatical y narrativa.

Al leer juntos los versículos 13–16, sigue los enlaces hasta María y Jesús. La lista de antepasados cumple su función cuando conduce a reconocer al Mesías anunciado en el encabezamiento. El relato siguiente responderá a la pregunta que la última frase suscita: cómo llegó a nacer dentro de esta familia aquel cuya concepción Mateo atribuye al Espíritu Santo.

Exégesis del pasaje

Eliud retoma el final del versículo 14 y Jacob prepara el comienzo del 16. La repetición de «engendró» establece el patrón que después permite notar la diferencia: Mateo dirá que Jacob engendró a José, pero no repetirá esa misma afirmación para José y Jesús. Por eso este tramo sencillo tiene una función en la preparación del nacimiento.

Jacob y la repetición de nombres

El griego emplea Ἰακώβ —Iakṓb—, la misma forma del nombre del patriarca en Mateo 1:2. Las relaciones familiares distinguen a las personas: allí es hijo de Isaac y padre de Judá; aquí, descendiente de Matán y padre de José. Repetir un nombre no equivale a repetir la biografía de quien lo llevó antes.

Relaciones bíblicas

  • Mateo 1:2: el Jacob de la época de los patriarcas
  • Mateo 1:16–20: José, María y la explicación del nacimiento

Mateo 1:16 north

«De la cual nació»: el cambio que prepara el nacimiento de Jesús

Después de repetir «engendró», Mateo no dice que José engendró a Jesús. Lo llama esposo de María y afirma que de ella nació Jesús. El cambio de construcción prepara lo que los versículos 18–25 explicarán acerca del Espíritu Santo.

Explicación del versículo

La fórmula de la genealogía cambia al llegar a Jesús. Jacob engendra a José, pero Mateo no continúa diciendo que José engendró a Jesús. En su lugar lo identifica como esposo de María y afirma que de ella nació Jesús. Después de la repetición de los versículos anteriores, el cambio invita a detenerse: el último nacimiento pertenece a esta historia familiar y, al mismo tiempo, posee una singularidad que requiere explicación.

«De la cual» se refiere a María. El pronombre griego es femenino y singular; no abarca conjuntamente a María y a José. La construcción distingue así la relación de José con la familia presentada y la maternidad de María. No basta la forma pasiva del verbo para explicar por sí sola toda la concepción, pero los versículos 18 y 20 dirán expresamente que procede del Espíritu Santo.

José sigue teniendo una función indispensable en el relato. El ángel lo llamará «hijo de David», le indicará recibir a María y le encomendará poner nombre al niño. Mateo presenta de esa manera la incorporación de Jesús a la familia de José, sin atribuirle a este la concepción. La genealogía y la concepción virginal son partes de la misma presentación, no dos historias que el lector deba escoger por separado (Mateo 1:20–25).

La expresión «llamado el Cristo» retoma la identidad anunciada al comienzo. Jesús no es simplemente el último descendiente de una lista extensa: es aquel hacia quien Mateo ha dirigido todo el recorrido. «Cristo» es un título, el Mesías. La promesa real y la historia de Abraham alcanzan aquí su punto de llegada dentro del argumento del capítulo.

Lucas también atribuye el nacimiento a la obra de Dios, aunque su anuncio se dirige a María y tiene detalles propios. Comparar ambos relatos permite reconocer esa afirmación común sin mezclar las escenas: Mateo desarrolla el dilema y la respuesta de José; Lucas cuenta la pregunta y la respuesta de María. En los dos, la iniciativa pertenece a Dios (Lucas 1:26–38).

Exégesis del pasaje

La frase «de la cual» se refiere únicamente a María y modifica la fórmula que el lector venía encontrando. José es presentado como esposo de ella, mientras Jesús aparece como aquel que nació de María. Esta construcción prepara una pregunta sobre su origen, pero la forma pasiva por sí sola no explica la concepción: los versículos 18 y 20 la atribuyen expresamente al Espíritu Santo. La gramática y la narración se aclaran mutuamente.

Una precisión del griego

ἐξ ἧς —ex hēs, «de la cual»— lleva un pronombre femenino singular y se refiere a María. ἐγεννήθη —egennḗthē— es una forma pasiva: «nació» o «fue engendrado». La NTBT conserva la referencia femenina en español. No sustituye la frase por «de los cuales nació», porque cambiaría su sentido.

José y la línea de David

José pertenece a la línea que Mateo ha trazado y es el esposo de María. El ángel lo llama «hijo de David»; después él recibe a María y pone nombre al niño. El relato integra así a Jesús en esta historia familiar sin atribuir a José su concepción.

Relaciones bíblicas

  • Mateo 1:18–21: la explicación de la concepción y la misión del niño
  • Lucas 1:34–35: el anuncio a María también atribuye la concepción al Espíritu Santo

Mateo 1:17 north

¿Cómo se entienden los tres grupos de catorce?

Mateo organiza la historia en tres etapas: de Abraham a David, de David al exilio y del exilio al Cristo. La repetición de catorce hace visible ese diseño. La lista selecciona generaciones; no pretende proporcionar por sí sola un registro cronológico exhaustivo.

Explicación del versículo

Mateo se detiene al terminar la lista y explica cómo la ha organizado. El versículo no añade otro antepasado: ofrece una mirada al recorrido completo. Abraham, David, la deportación y el Cristo son los puntos que permiten seguir tres grandes etapas de la historia. La genealogía debe leerse desde ese diseño declarado por el propio narrador.

De Abraham a David, la lista conduce desde la familia de la promesa hasta la realeza. De David a la deportación, sigue a la dinastía hasta la pérdida del reino. Del exilio al Cristo, muestra que aquella ruptura no terminó con la descendencia ni con la esperanza. El último nombre proporciona el sentido del recorrido: la llegada de Jesús, anunciado como Mesías.

La repetición de catorce da forma y ritmo a esa presentación. Una manera de seguir la cuenta incluye a David en el primer grupo, a Jeconías al final del segundo y de nuevo a Jeconías al comienzo del tercero, porque su nombre aparece a ambos lados de la mención del exilio. El resultado no equivale a cuarenta y dos personas diferentes. Además, la comparación con Crónicas muestra que se han seleccionado generaciones.

Mateo no explica por separado todas sus decisiones numéricas. Se ha relacionado el catorce con el valor de las letras del nombre hebreo de David, pero esa propuesta no debe desplazar lo que el texto hace explícito: David ocupa un lugar central y la historia conduce al Cristo. Para comprenderlo no necesitas descubrir un código oculto ni usar la lista como calendario del fin.

El resumen prepara la transición al nacimiento. Los primeros diecisiete versículos han respondido a qué historia pertenece Jesús; los siguientes explicarán cómo nació y qué misión recibió. La genealogía tampoco afirma que aquella familia hubiera merecido la salvación. Con sus promesas y sus fracasos, llega hasta el niño del que se dirá que salvará a su pueblo de sus pecados.

Exégesis del pasaje

«Así» introduce la conclusión del propio narrador sobre la lista. Abraham, David, el exilio y el Cristo son sus puntos de orientación: promesa, realeza, ruptura y llegada del Mesías. La repetición de «catorce generaciones» organiza el recorrido y ayuda a retenerlo. El último grupo termina en el Cristo, retomando el título con que se abrió el capítulo; los nombres anteriores reciben su dirección de ese desenlace.

Una forma de seguir la cuenta

Puedes contar catorce nombres de Abraham a David y catorce de Salomón a Jeconías. Para el último grupo, una forma de obtener catorce cuenta de nuevo a Jeconías, situado a ambos lados del exilio en los versículos 11–12, y termina en Jesús. Esta manera de contar explica la repetición del nombre en la frontera entre etapas; no equivale a cuarenta y dos personas distintas.

Lo que puedes afirmar y lo que debes distinguir

Las omisiones se comprueban en 1 Crónicas 3. El texto no explica por qué se escogió precisamente el número catorce. Se han propuesto relaciones simbólicas con David; no es necesario convertir una propuesta numérica en una clave secreta para comprender el argumento: la historia conduce al Mesías, aun después de la caída de la monarquía.

Relaciones bíblicas

  • Mateo 1:6–12: observa los límites de las etapas
  • 1 Crónicas 3:10–19: compara los nombres que Mateo selecciona

Mateo 1:18 north

¿Cómo podía María estar comprometida y José ser su esposo?

El compromiso de María y José tenía una fuerza que no debe confundirse con el noviazgo actual. El propio relato llama a José «su esposo» y contempla una separación matrimonial, aunque todavía no se habían unido. En ese momento María concibió por obra del Espíritu Santo.

Explicación del versículo

Después de explicar la ascendencia, Mateo vuelve al nacimiento que culmina la lista. El lector ya sabe que Jesús nació de María, pero necesita comprender por qué la fórmula de la genealogía cambió al llegar a él. Este versículo proporciona la explicación central: María concibió por obra del Espíritu Santo antes de unirse con José.

La situación matrimonial es importante para entender el conflicto. María estaba comprometida con José mediante un vínculo más firme que lo que hoy suele llamarse noviazgo. Por eso el relato puede llamarlo «su esposo» y decir que consideró divorciarse de ella, aunque todavía no hubieran comenzado su unión. Las palabras no se contradicen; describen una relación ya establecida cuya convivencia matrimonial aún no había comenzado.

Mateo comunica al lector la procedencia del embarazo antes de contar cómo responde José. Esa diferencia de conocimiento crea la tensión del relato. Tú sabes que el origen es el Espíritu Santo, mientras José todavía necesita recibir esa explicación. Su decisión del versículo 19 debe leerse desde ese momento, sin suponer que ya conocía lo que el ángel le dirá después.

«Se halló que había concebido» introduce el hecho que plantea el dilema, pero no describe una conversación entre la pareja ni identifica a la primera persona que descubrió el embarazo. El interés de Mateo se concentra en su origen y en la intervención de Dios. Agregar diálogos o acusaciones cambiaría el modo sobrio en que el evangelio presenta la situación.

La acción del Espíritu Santo expresa la iniciativa divina en el nacimiento del Salvador. El pasaje no habla de una relación sexual entre Dios y María ni ofrece una explicación biológica. Afirma que este nacimiento no procede de la unión de José con ella. Jesús nace verdaderamente de una mujer, dentro de una familia humana, mediante una obra singular de Dios.

El anuncio a María en Lucas ilumina esa misma afirmación desde otra escena: también allí la concepción se relaciona con el Espíritu Santo y con el poder de Dios. Mantener el punto de vista de cada relato te permite apreciar su testimonio común sin inventar un diálogo que combine a sus personajes. Mateo continuará mostrando cómo José recibió la noticia y respondió a ella (Lucas 1:34–38).

Exégesis del pasaje

Mateo comunica al lector el origen del embarazo antes de contar la decisión de José. Por eso sabes algo que José todavía necesita conocer. «Antes de que se unieran» y «por obra del Espíritu Santo» preparan la explicación del ángel: el embarazo no procede de la unión de la pareja. El versículo presenta el hecho que desencadena el dilema, sin describir quién descubrió primero el embarazo ni los detalles de esa conversación.

Texto original y traducción

μνηστευθείσης —mnēsteutheísēs— se refiere al compromiso matrimonial. πρὶν ἢ συνελθεῖν —prin ē syneltheîn, «antes de que se unieran»— señala que la unión de la pareja todavía no había ocurrido. El versículo 25 aclara expresamente que José no había tenido relaciones con ella antes del nacimiento.

El centro del anuncio

«Por obra del Espíritu Santo» traduce ἐκ πνεύματος ἁγίου —ek pneúmatos hagíou—, que atribuye al Espíritu el origen de la concepción. Mateo no describe una relación sexual entre una divinidad y María ni explica un proceso biológico: anuncia la acción de Dios.

Relaciones bíblicas

  • Mateo 1:19–20: José es llamado esposo y considera separarse
  • Lucas 1:26–38: anuncio relacionado, dirigido a María
  • Lucas 2:1–7: relato relacionado del nacimiento, con otros detalles

Relatos relacionados: Lucas 1:26–38 (anuncio a María); Lucas 2:1–7 (nacimiento).

Mateo 1:19 north

La justicia de José y su decisión de no avergonzar a María

José todavía no ha recibido la explicación del ángel. Ante el embarazo, decide separarse sin exponer a María a la vergüenza pública. Mateo presenta juntas su justicia y su consideración hacia ella; no cuenta que José ya conociera el origen del embarazo.

Explicación del versículo

José entra en el relato ante una situación que todavía no sabe explicar. María está embarazada y él no ha recibido aún el mensaje del ángel. Mateo lo describe como justo y añade que no quería exponerla a la vergüenza pública. Ambas afirmaciones deben conservarse al comprender su decisión: el texto presenta su seriedad moral junto con su consideración hacia María.

El compromiso tenía consecuencias matrimoniales, de modo que separarse no equivalía a terminar una relación informal. José consideró divorciarse de ella de manera privada. Mateo no describe un juicio, una acusación pública ni todos los procedimientos que habría empleado. El contraste que destaca es entre exponerla y buscar una separación que evitara aquella humillación.

La justicia de José no se presenta aquí como deseo de castigar o de exhibir a María. Al mismo tiempo, el evangelista no dice que él conociera el origen divino del embarazo y quisiera apartarse por reverencia. Esa explicación atribuiría a José un conocimiento que el relato le comunicará en el versículo siguiente. La intervención del ángel será decisiva precisamente porque le revela algo que necesitaba saber.

Su propósito de separarse aparece como una decisión todavía no ejecutada. El relato permitirá comparar lo que pensaba hacer con lo que finalmente hizo: después del mensaje recibió a María. La diferencia no procede de que dejara de tomar en serio lo ocurrido, sino de que Dios le mostró su verdadero origen y le dio una instrucción concreta (Mateo 1:20–24).

Este versículo también te enseña a leer una situación desde la información que posee cada personaje. El lector ya conoce la acción del Espíritu Santo; José se encuentra en el momento anterior a esa revelación. Reconocerlo permite apreciar tanto la gravedad de su dilema como el valor de su respuesta posterior. La misericordia que mostró antes del anuncio y la obediencia que manifestó después forman parte del retrato que Mateo ofrece de él.

Exégesis del pasaje

Mateo coloca juntas la justicia de José y su deseo de no exponer a María a la vergüenza. Su decisión pertenece al momento anterior a la explicación del ángel. No puedes atribuirle todavía el conocimiento que recibirá en el versículo 20. El relato muestra una decisión considerada con la información que tenía y, después, una intervención de Dios que le permite responder de otra manera.

Por qué se traduce «divorciarse»

ἀπολῦσαι —apolŷsai— puede significar «dejar ir» o «despedir»; en un contexto matrimonial se usa para la separación o el divorcio. «Divorciarse» hace comprensible la gravedad del vínculo. λάθρᾳ —láthra— aporta la idea de actuar privadamente. El texto no especifica todos los procedimientos ni dice «sin testigos».

Lo que cambia después

La decisión que José estaba considerando no es la que finalmente ejecuta. El anuncio le proporciona información que él no poseía y le indica recibir a María. La narración avanza desde su dilema hacia la obediencia de los versículos 24–25.

Relaciones bíblicas

  • Mateo 1:20–24: la explicación del ángel y la respuesta de José
  • Mateo 19:3–9: otro uso de la separación matrimonial en el evangelio

Mateo 1:20 north

Un sueño, un mensaje y una indicación concreta

El ángel aparece a José en sueños y le explica lo que él no podía conocer por las apariencias: la concepción procede del Espíritu Santo. Lo llama «hijo de David» y le ordena recibir a María. El mensaje conecta el nacimiento con la promesa que abre la genealogía.

Explicación del versículo

La intervención ocurre mientras José considera qué hacer. El ángel no confirma simplemente su primera decisión: le proporciona la información que cambiará su respuesta. El niño no ha sido concebido por la infidelidad que el embarazo podía hacer suponer; su origen está en la acción del Espíritu Santo. Por eso José puede recibir a María como su esposa.

El modo de dirigirse a él es significativo: «José, hijo de David». Es el mismo vínculo que ha ocupado la genealogía. La decisión que debe tomar tiene una dimensión personal y familiar, pero también se integra en la historia de la promesa. El esposo de María pertenece a la casa real que Mateo acaba de recorrer.

La indicación y su fundamento aparecen unidos por «porque». José no debe temer recibir a María, porque lo engendrado en ella procede del Espíritu Santo. La exhortación a no temer no exige ignorar los hechos; viene acompañada por la explicación divina de lo sucedido. El mensaje responde al dilema concreto planteado en los dos versículos anteriores.

Mateo precisa que la aparición ocurrió en sueños. Más adelante contará otros mensajes recibidos por José de esa manera, relacionados con la protección del niño. Este episodio pertenece a una secuencia narrativa en la que Dios guía a José para que cuide al Salvador durante sus primeros años (Mateo 2:13–14; 2:19–21).

La comunicación tiene un contenido que puedes seguir y comprobar dentro del relato: recibir a María, reconocer la procedencia del embarazo y poner al niño el nombre que se anunciará enseguida. El centro es la identidad y la misión de Jesús. El sueño no se presenta como una experiencia que otorgue prestigio a José, sino como una intervención de Dios que lo llama a actuar.

La respuesta quedará descrita al despertar. Entre la noticia y la acción, Mateo mantendrá la atención en lo que Dios ha dicho acerca del niño. Al estudiar tus propias experiencias, conserva la autoridad de las Escrituras y el mandato de examinar lo recibido. La existencia de este sueño verdadero no convierte automáticamente cualquier sueño en una palabra divina (1 Juan 4:1–3).

Exégesis del pasaje

El mensaje une una indicación con su razón: José no debe temer recibir a María, «porque» la concepción procede del Espíritu Santo. La explicación responde al dilema del versículo 19. Al llamarlo «hijo de David», el ángel vincula además esta decisión con la genealogía anterior. José debe recibir a María a partir de lo que Dios le revela, no de una suposición sobre el origen del embarazo.

Cómo ocurrió la comunicación

κατ’ ὄναρ —kat’ ónar— significa «en sueños». Mateo distingue esta modalidad de una conversación estando despierto. Más adelante vuelve a narrar indicaciones recibidas por José en sueños. No debes convertir estos episodios particulares en la afirmación de que todo sueño procede de Dios.

El contenido importa

La intervención no halaga a José ni satisface una curiosidad: identifica la obra de Dios y le encomienda una respuesta. El lector sabe por el relato quién le habla y cómo se cumple la instrucción. Para discernir tus propias experiencias, sigue sometiéndolas a las Escrituras; no toda impresión o experiencia tiene la misma procedencia.

Relaciones bíblicas

  • Mateo 2:13–14: otra indicación en sueños y una respuesta concreta
  • 1 Juan 4:1–3: el llamado a examinar las afirmaciones espirituales

Mateo 1:21 north

Jesús: el nombre que anuncia su misión

El ángel explica el nombre mediante la misión: Jesús salvará a su pueblo de sus pecados. Desde el primer capítulo, el problema central no es la falta de dinero, de prestigio o de poder político. Es el pecado del que su pueblo necesita ser rescatado.

Explicación del versículo

El anuncio pasa del origen del niño a su misión. María dará a luz, y José deberá ponerle el nombre Jesús. No se le deja escoger un nombre que exprese solamente una preferencia familiar: recibe una indicación acompañada por su significado. El nombre anuncia la obra que el niño realizará.

«Porque él salvará» concentra la atención en Jesús como Salvador. El nombre está relacionado con la afirmación de que el Señor salva, y Mateo explica de qué salvación habla: de los pecados de su pueblo. El evangelio define así, desde el nacimiento, una necesidad que ninguna ascendencia ilustre, reforma política o prosperidad material puede resolver por sí sola.

«Su pueblo» sitúa la promesa dentro de la historia de Israel que acaba de narrarse. Jesús viene al pueblo de las promesas, pero el desarrollo del evangelio mostrará que su obra no queda limitada a un origen étnico. La misión del Resucitado alcanzará a todas las naciones. Es importante recorrer ese desarrollo sin borrar las raíces de la promesa ni cerrar de antemano su alcance (Mateo 28:18–20).

La salvación de los pecados se hará visible en la autoridad de Jesús para perdonar. Cuando declare perdonado al paralítico, el relato planteará quién puede ejercer esa autoridad. Más adelante, en la cena, Jesús relacionará su sangre derramada con el perdón de los pecados. El anuncio del nacimiento conduce así hacia su entrega; su misión no se agota en enseñar principios ni en mejorar el ánimo de quienes lo escuchan (Mateo 9:1–8; 26:28).

Las historias de la genealogía permiten reconocer la necesidad de ese Salvador. David, los reyes y el pueblo conocieron el pecado y sus consecuencias. Jesús llega a esa historia para traer una salvación que ellos no podían producir. El énfasis no recae en los méritos acumulados de una familia, sino en la iniciativa misericordiosa de Dios.

Para acercarte a Cristo, toma en serio la necesidad que este versículo descubre. No reduzcas su obra a obtener circunstancias favorables mientras mantienes tu pecado fuera de su señorío. Su gracia llama a confiar en él y a arrepentirse. La obediencia nace de recibir al Salvador; no es una moneda con la que compras el perdón.

Exégesis del pasaje

El «porque» explica por qué el niño debe llamarse Jesús. El énfasis recae en él como quien salvará, y «de sus pecados» precisa de qué necesita ser salvado su pueblo. La misión anunciada no se agota en recibir un nombre: Mateo la desarrollará en el perdón que Jesús concede y en su entrega por los pecados. El nacimiento debe leerse desde el comienzo en relación con esa obra salvadora.

Nombre y significado

Ἰησοῦς —Iēsoûs— es la forma griega del nombre hebreo relacionado con Josué, cuya forma abreviada es יֵשׁוּעַ —Yēšûaʿ—. El nombre se relaciona con «el Señor salva». Mateo no deja esa relación implícita: la explica con «porque él salvará».

Cómo se desarrolla en Mateo

Jesús anuncia perdón y llama al arrepentimiento. En la última cena vincula su sangre con el perdón de los pecados; después de resucitar, envía a sus discípulos a todas las naciones. La promesa a su pueblo se desarrolla dentro de ese recorrido, sin reducir la salvación a una mejora de las circunstancias.

Para tu vida · Aplicación editorial

Acércate a Jesucristo con tu necesidad real. No necesitas esconder tu pecado para pedir su gracia. Confía en él, arrepiéntete y recibe su llamado a seguirlo: no puedes comprar el perdón con tus méritos. La obediencia nace como respuesta a su salvación.

Relaciones bíblicas

  • Mateo 9:1–8: Jesús manifiesta autoridad para perdonar
  • Mateo 26:28: su sangre es derramada para perdón
  • Efesios 2:8–10: la salvación por gracia y las obras que la siguen

Mateo 1:22 north

¿Qué quiere decir Mateo con «para que se cumpliera»?

Mateo identifica el nacimiento como cumplimiento de lo dicho por el Señor mediante el profeta. El versículo siguiente cita Isaías 7:14. La fórmula invita a leer el acontecimiento a la luz de las Escrituras y también a volver al contexto del pasaje citado.

Explicación del versículo

Mateo interrumpe el discurso del ángel para explicar al lector el sentido de lo sucedido. La mirada se amplía: el embarazo, el anuncio y el nacimiento que está narrando pertenecen al cumplimiento de una palabra de Dios. El narrador quiere que reconozcas la relación entre la llegada de Jesús y las Escrituras de Israel.

La fórmula distingue al Señor, que habla, del profeta, por medio de quien llega la palabra. Así, la autoridad de la promesa se atribuye a Dios. El cumplimiento no depende de que José haya encontrado una frase que se ajuste a su experiencia; es Mateo quien presenta el acontecimiento a la luz de la palabra profética.

El pasaje que sigue procede de Isaías 7. Su contexto es una amenaza contra la casa de David en tiempos de Acaz. Jerusalén teme a los reyes de Aram e Israel, e Isaías llama al rey a confiar en Dios. La señal de Emanuel se anuncia dentro de esa situación, por lo que su lectura debe conservar el marco histórico en que fue pronunciada (Isaías 7:1–16).

Mateo identifica en el nacimiento de Jesús el cumplimiento de aquella palabra. La relación con David, presentada en la genealogía y recordada al dirigirse a José, acompaña ahora la cita de una promesa dada en una crisis de esa misma casa. No se trata de una semejanza aislada entre dos palabras: el evangelio viene desarrollando la identidad del Mesías en relación con esa historia.

La expresión «para que se cumpliera» reaparecerá en otros acontecimientos. En cada caso hay que leer tanto el pasaje citado como el episodio de Mateo. Las citas pueden recoger una promesa o relacionar la historia de Jesús con la del pueblo; no conviene suponer que todas funcionan de una manera idéntica. Aquí la explicación se concentra en el niño anunciado y en el significado de Emanuel.

Este versículo prepara, por tanto, una lectura que mira en dos direcciones: hacia lo que Dios había dicho y hacia lo que está haciendo en Jesús. La genealogía, el mensaje a José y la cita profética convergen en una misma afirmación: la llegada del Salvador pertenece al propósito fiel de Dios.

Exégesis del pasaje

Aquí interviene el narrador para explicar el sentido de lo que acaba de contar. «Todo esto» recoge los acontecimientos del anuncio y del nacimiento; «para que se cumpliera» los relaciona con la palabra del Señor transmitida por el profeta. La cita del versículo 23 no es una ocurrencia de José: Mateo la presenta como una clave para reconocer la identidad del niño y la acción de Dios en su llegada.

La expresión griega

ἵνα πληρωθῇ —hína plērōthē̂— expresa «para que se cumpliera». Mateo presenta a Dios como quien habla y al profeta como su portavoz. La cita no es una observación añadida por José: es la explicación del narrador acerca del nacimiento.

Leer Isaías y leer Mateo

Isaías 7 se sitúa en una crisis del rey Acaz ante la amenaza de Siria e Israel. Esa situación debe tomarse en serio. Mateo identifica en Jesús el cumplimiento de la palabra acerca de Emanuel. Comprender su lectura cristológica no exige borrar el contexto histórico de Isaías ni suponer que toda cita bíblica funciona exactamente de la misma manera.

Relaciones bíblicas

  • Isaías 7:1–16: la crisis de Acaz y la señal anunciada
  • Mateo 1:23: la cita que Mateo aplica al nacimiento de Jesús
  • Mateo 2:15: otro empleo de la fórmula de cumplimiento

Mateo 1:23 north

¿Por qué Emanuel, si el niño se llama Jesús?

Jesús es el nombre que José debe ponerle. «Emanuel», explicado como «Dios con nosotros», revela el significado de su llegada: en él Dios se acerca a su pueblo. Los dos nombres no son instrucciones contradictorias sobre cómo debía llamarlo José.

Explicación del versículo

La cita anuncia un nacimiento y añade un nombre cuyo significado Mateo traduce para el lector: Emanuel, «Dios con nosotros». Esa explicación es el centro del versículo. El niño no solo continúa una línea familiar; su llegada manifiesta la cercanía de Dios a su pueblo de una manera decisiva.

No hay dos órdenes contradictorias sobre el nombre. Jesús es el nombre que José debe ponerle, y el versículo 25 contará que lo hizo. Emanuel expresa el significado de su presencia. Ambos anuncios se iluminan mutuamente: el que salvará de los pecados es aquel en quien Dios se hace presente entre nosotros.

Mateo emplea la palabra griega para «virgen», y el relato ya ha precisado que María concibió antes de unirse con José. La afirmación no depende de una palabra aislada: los versículos 18 y 20 atribuyen la concepción al Espíritu Santo, y el 25 confirma la ausencia de relaciones antes del nacimiento. La cita participa de esa presentación narrativa.

Al volver a Isaías, es necesario considerar la palabra hebrea y el contexto de Acaz. La expresión hebrea se refiere a una joven en edad de casarse; la antigua traducción griega utiliza el término que cita Mateo. Sus alcances no deben confundirse como si fueran idénticos en todo contexto. Mateo hace explícita la concepción virginal al contar lo sucedido a María y reconocer allí el cumplimiento de la palabra acerca de Emanuel (Isaías 7:10–16).

«Dios con nosotros» anuncia un tema que llegará hasta el final del evangelio. Después de resucitar, Jesús prometerá estar con sus discípulos todos los días mientras cumplen la misión que les encomienda. La presencia del Señor en el comienzo se relaciona así con la compañía del Resucitado al final: el Salvador no abandona a quienes llama a seguirlo (Mateo 28:18–20).

Esta presencia no significa que el pueblo quede libre de toda dificultad. José tendrá que proteger al niño y la historia avanzará hasta la cruz antes de la resurrección. La esperanza de Emanuel descansa en quién es Jesús y en su fidelidad, no en la promesa de una vida sin oposición. El evangelio invita a confiar en aquel que está con su pueblo y lo salva.

Exégesis del pasaje

El versículo conserva la cita y añade una traducción de «Emanuel», de modo que el lector comprenda su significado. «Jesús» identifica al niño por el nombre ordenado a José; «Dios con nosotros» explica la presencia divina que su llegada anuncia. Esa presencia vuelve a aparecer al final del evangelio, cuando el Resucitado promete acompañar a sus discípulos en su misión. El comienzo y el final se iluminan mutuamente.

«La virgen»: original y contexto

Mateo utiliza παρθένος —parthénos, «virgen»— y su relato atribuye la concepción al Espíritu Santo antes de la unión con José. Isaías 7:14 emplea en hebreo עַלְמָה —ʿalmāh—, término para una joven en edad de casarse. La antigua traducción griega de Isaías emplea parthénos. Distinguir las palabras evita afirmar que sus campos de significado son idénticos; Mateo hace explícita su lectura en la historia que está contando.

«Dios con nosotros» en el conjunto del evangelio

El propio Mateo traduce Emanuel para sus lectores. Al final del evangelio, Jesús resucitado promete estar con sus discípulos todos los días. La relación entre el comienzo y el final ayuda a comprender el alcance de esa presencia, que acompaña la misión de anunciar y enseñar su palabra.

Relaciones bíblicas

  • Isaías 7:14: el pasaje citado
  • Mateo 1:21,25: la indicación del nombre Jesús y su cumplimiento
  • Mateo 28:18–20: la presencia de Cristo con sus discípulos

Mateo 1:24 north

José responde con una acción

La respuesta de José se cuenta con un hecho: al despertar hizo lo que el ángel le había mandado y recibió a su esposa. El relato no se detiene en la impresión que le produjo el sueño; muestra cómo la indicación transformó su decisión.

Explicación del versículo

Al despertar, José convierte la instrucción recibida en una decisión visible. Mateo no describe cuánto lo impresionó el sueño ni reproduce otra conversación interior. Cuenta lo que hizo: recibió a su esposa. Esa acción responde exactamente al punto que estaba considerando antes del mensaje.

La secuencia permite medir el cambio. En el versículo 19 pensaba separarse; en el 20 recibió la explicación de la concepción y la indicación de no temer; ahora recibe a María. Su obediencia no consiste en aferrarse a su primera idea, sino en responder a la verdad que Dios le ha comunicado. La nueva información transforma la decisión.

El relato mantiene a José en un lugar de servicio dentro de la iniciativa divina. Él no produce por su obediencia la concepción del Salvador ni se convierte en su padre biológico. Recibe a María y asumirá la responsabilidad de poner nombre al niño conforme al mandato. Mateo muestra así una participación real y obediente sin confundirla con el origen de la obra de Dios.

Esta manera de responder reaparecerá cuando José reciba indicaciones acerca de la seguridad del niño. El evangelio narra una y otra vez el vínculo entre la palabra recibida y una acción concreta. Más adelante, Jesús enseñará que escuchar sus palabras y practicarlas es como construir sobre la roca. La respuesta de José permite ver desde el comienzo del evangelio lo que significa una confianza que llega a las decisiones (Mateo 2:13–14; 7:24–27).

Exégesis del pasaje

«Hizo lo que» enlaza la respuesta de José con la instrucción recibida. La decisión de separarse que consideraba en el versículo 19 queda sustituida por la recepción de María como esposa. La iniciativa pertenece a Dios, que le comunica lo que necesitaba conocer; José responde con una acción concreta. El relato presenta así la obediencia como respuesta a la palabra recibida.

Observa la continuidad

En el versículo 19 pensaba separarse; en el 20 recibió la explicación; en el 24 recibió a María. El verbo «recibir» enlaza el mandato con su cumplimiento. El versículo 25 añadirá que puso al niño el nombre que se le había indicado.

Para tu vida · Aplicación editorial

Al estudiar este pasaje, pregúntate cómo respondes a lo que Dios ya ha revelado en su Palabra. La confianza no termina en admirar una intervención divina: se expresa en obedecer a Jesucristo. No necesitas esperar un sueño para practicar la verdad, la misericordia y la fidelidad que él ya te ha enseñado.

Relaciones bíblicas

  • Mateo 1:19–25: compara la decisión inicial con la respuesta final
  • Mateo 7:24–27: Jesús relaciona escuchar sus palabras con ponerlas en práctica

Mateo 1:25 north

«No tuvo relaciones con ella»: por qué se traduce así

La expresión afirma que José no tuvo relaciones sexuales con María antes del nacimiento de Jesús. Completa la explicación de los versículos 18–23 y termina mostrando que José puso al niño el nombre indicado por el ángel.

Explicación del versículo

El final del capítulo confirma dos afirmaciones del anuncio: el nacimiento no procede de relaciones entre José y María, y el niño recibe el nombre ordenado por el ángel. Mateo cierra de ese modo la tensión que había comenzado con el embarazo. El lector conoce su origen y ha visto la respuesta obediente de José.

La expresión traducida como «no tuvo relaciones con ella» utiliza el verbo «conocer» con sentido sexual. Entenderla como si José no supiera quién era María rompería el contexto. El versículo se refiere a la unión matrimonial y confirma lo que ya se había indicado: María concibió antes de la unión con su esposo.

«Hasta que» delimita el período sobre el que recae la afirmación, desde aquella situación hasta el nacimiento. La frase establece con claridad lo sucedido antes; por sí sola no narra todo lo que ocurrió después. Las preguntas sobre la familia posterior de Jesús requieren considerar también otros pasajes. El propósito inmediato de Mateo es confirmar la concepción que ha atribuido al Espíritu Santo.

La última acción de José es ponerle por nombre Jesús. No recibe una segunda explicación ni elige otra designación: cumple la indicación del versículo 21. En esa acción se encuentran la función familiar de José y la identidad salvadora del niño. La historia puede continuar porque Mateo ya ha mostrado quién es el recién nacido y para qué viene.

El capítulo termina pronunciando el nombre con que se abrió: Jesús. Entre ambos extremos, la genealogía lo ha ligado a Abraham y David; el relato ha explicado la concepción y ha anunciado su misión de salvar de los pecados. El lector entra en el capítulo siguiente con esa identidad presente. La visita de los magos y la reacción de Herodes se comprenderán a partir del rey y Salvador que acaba de nacer (Mateo 2:1–6).

Exégesis del pasaje

El cierre retoma los dos asuntos del anuncio: el origen de la concepción y el nombre del niño. La ausencia de relaciones antes del nacimiento concuerda con la explicación acerca del Espíritu Santo, y ponerle el nombre Jesús cumple la indicación del ángel. «Hasta que» delimita lo que se afirma sobre ese período; este versículo no narra por sí solo toda la vida matrimonial posterior de José y María.

Una expresión que no debe leerse literalmente

οὐκ ἐγίνωσκεν αὐτήν —ouk egínōsken autḗn— dice literalmente «no la conocía», pero «conocer» funciona aquí como una expresión para la unión sexual. Traducir «no tuvo relaciones con ella» comunica el sentido contextual; no significa que José desconociera quién era María.

«Hasta» y la diferencia «primogénito»

ἕως οὗ —héōs hou— marca el límite temporal de lo afirmado: hasta el nacimiento. Por sí sola, la expresión no narra lo que ocurrió después; las cuestiones sobre la familia posterior de Jesús requieren estudiar otros pasajes. Además, el texto griego utilizado presenta aquí «un hijo», sin «primogénito», palabra que sí aparece en otras formas del texto griego y en Lucas 2:7. La NTBT sigue su base y deja explicada la diferencia.

Relaciones bíblicas

  • Génesis 4:1: otro ejemplo bíblico del empleo de «conocer» para la unión sexual
  • Lucas 2:7: el nacimiento de su hijo primogénito
  • Mateo 13:55–56: otro pasaje que debe considerarse al estudiar la familia de Jesús

edit_note Notas: edición NTBT con estudio completo — BibliaTodo Bible Society

Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT).
Publicada por BibliaTodo Bible Society, sello editorial de BibliaTodo LLC.
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