Mateo 27 (NTBT) en línea gratis con notas de estudio

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Mateo 27

Jesús ante Pilato

1 Se acercaron las hijas de Zelofehad hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, de los clanes de Manasés hijo de José. Estos eran los nombres de sus hijas: Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa.   N1

2 Se presentaron delante de Moisés, delante del sacerdote Eleazar, delante de los jefes y de toda la comunidad, a la entrada de la tienda de reunión, y dijeron:   N2

Muerte de Judas

3 «Nuestro padre murió en el desierto. Él no estuvo entre la comunidad que se reunió contra Jehová, en la comunidad de Coré, sino que murió por su propio pecado y no tuvo hijos varones.   N3

4 ¿Por qué será quitado el nombre de nuestro padre de en medio de su clan porque no tuvo hijo? Danos una posesión entre los hermanos de nuestro padre».   N4

5 Moisés presentó su causa delante de Jehová.   N5

6 Jehová habló a Moisés y le dijo:   N6

7 «Las hijas de Zelofehad hablan con razón. Sin falta les darás una posesión como heredad entre los hermanos de su padre y traspasarás a ellas la heredad de su padre.   N7

8 Hablarás a los hijos de Israel y les dirás: “Si un hombre muere y no tiene hijo, traspasarán su heredad a su hija.   N8

9 Si no tiene hija, darán su heredad a sus hermanos.   N9

10 Si no tiene hermanos, darán su heredad a los hermanos de su padre.   N10

Pilato interroga a Jesús

11 Si su padre no tiene hermanos, darán su heredad al pariente más cercano de su clan, y él la heredará”. Será para los hijos de Israel un estatuto de derecho, tal como Jehová mandó a Moisés».   N11

12 Jehová le dijo a Moisés: «Sube a este monte de Abarim y mira la tierra que he dado a los hijos de Israel.   N12

13 La verás y también tú serás reunido con tu pueblo, como fue reunido Aarón tu hermano,   N13

14 porque se rebelaron contra mi mandato en el desierto de Zin, cuando la comunidad discutió, en vez de mostrar mi santidad en el agua ante sus ojos». Estas son las aguas de Meriba-cades, en el desierto de Zin.   N14

Jesús sentenciado a muerte

15 Moisés habló a Jehová y le dijo:   N15

16 «Que Jehová, Dios de los espíritus de toda carne, ponga un hombre al frente de la comunidad,   N16

17 que salga delante de ellos y entre delante de ellos, que los haga salir y los haga entrar, para que la comunidad de Jehová no sea como ovejas que no tienen pastor».   N17

18 Jehová le dijo a Moisés: «Toma a Josué hijo de Nun, un hombre en quien hay espíritu, y apoyarás tu mano sobre él.   N18

19 Lo presentarás delante del sacerdote Eleazar y delante de toda la comunidad, y le darás el cargo ante sus ojos.   N19

20 Pondrás sobre él parte de tu dignidad, para que toda la comunidad de los hijos de Israel le obedezca.   N20

21 Él se pondrá delante del sacerdote Eleazar, quien consultará por él mediante el juicio del Urim delante de Jehová. A su mandato saldrán y a su mandato entrarán, él y todos los hijos de Israel con él, y toda la comunidad».   N21

22 Moisés hizo tal como Jehová le había mandado; tomó a Josué y lo presentó delante del sacerdote Eleazar y delante de toda la comunidad.   N22

23 Apoyó sus manos sobre él y le dio el cargo, tal como Jehová había hablado por medio de Moisés.   N23

menu_book Notas de estudio de Mateo 27

Edición NTBT con estudio completo — pasaje por pasaje. Esta es una sección aparte del texto bíblico.

Mateo 27:1 north

La deliberación de la mañana continúa el propósito de dar muerte a Jesús

Los dirigentes vuelven a tomar una decisión contra Jesús al amanecer. El cambio de momento no introduce una nueva investigación desinteresada: continúa el camino hacia su entrega al gobernador.

Explicación del versículo

«Al amanecer» enlaza el nuevo capítulo con los acontecimientos de la noche. Jesús ha sido apresado, interrogado, condenado por los reunidos y ultrajado. Pedro ha negado al Señor y ha salido llorando. Ahora la narración vuelve a las decisiones de quienes lo tienen detenido.

Los participantes son los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo. Mateo los ha mencionado desde el acuerdo de Mateo 26:3–5. Su presencia mantiene la continuidad de un propósito que no se ha abandonado después de las dificultades del testimonio falso.

«Tomaron una decisión contra Jesús para darle muerte» expone la dirección de la deliberación. No se está decidiendo todavía si debe ser oído como un maestro cuya identidad permanece abierta a un examen sincero. La finalidad mortal está expresamente presente, y el versículo siguiente mostrará el traslado a Pilato.

La decisión de la mañana no borra la condena pronunciada en la noche ni obliga a inventar todas las palabras de una segunda audiencia. Mateo distingue el momento y el resultado de la consulta sin ofrecer aquí un acta completa del procedimiento.

Marcos 15:1 presenta juntos la deliberación matutina, las ataduras y la entrega a Pilato. Lucas 23:1–2 muestra el traslado y las acusaciones ante él. Juan 18:28–32 desarrolla el encuentro con el gobernador y su relación con la muerte anunciada por Jesús. Cada relato aporta aspectos del paso hacia la autoridad romana.

El acuerdo de los dirigentes no establece una culpa colectiva de todo Israel. El texto identifica actores y acciones concretas dentro de un proceso en el que también intervendrá el gobernador. La responsabilidad de cada uno debe seguir la narración, sin extenderse indistintamente a un pueblo o a sus descendientes.

La entrega continúa bajo la verdad que Jesús declaró: su camino cumple las Escrituras. La decisión contra él no demuestra que su autoridad haya desaparecido. El Salvador afrontará la condena y la cruz sin que la injusticia se convierta por ello en una obra aprobada por Dios.

Exégesis del pasaje

πρωΐας … γενομένης —prōías … genoménēs, «al amanecer»— introduce el nuevo momento. συμβούλιον ἔλαβον —symboúlion élabon, «tomaron una decisión»— describe la consulta compartida. La expresión final sobre darle muerte define su propósito y conecta esta deliberación con el acuerdo anterior.

Aplicación editorial

Recibe a Jesucristo como el Salvador cuya verdad no depende de la decisión de quienes se oponen a él. Examina también tus propios acuerdos y responsabilidades a la luz de su palabra. El respaldo de otros no convierte en justo un propósito que la contradice.

Paralelos: Marcos 15:1; Lucas 23:1–2; Juan 18:28–32.

Mateo 27:2 north

Jesús es entregado al gobernador que intervendrá en su condena

Los dirigentes lo llevan atado ante Pilato. La pasión pasa de la reunión ante el sumo sacerdote al proceso ante la autoridad romana.

Explicación del versículo

Las tres acciones forman una secuencia: lo atan, lo llevan y lo entregan. Jesús aparece como detenido bajo el control inmediato de quienes lo conducen. El texto conserva la realidad de su humillación, sin convertirla en una apariencia por el hecho de que acepta el camino del Padre.

La entrega a Pilato realiza el siguiente paso del propósito mortal anunciado en el versículo 1. Los dirigentes no se limitan a mantener una sentencia dentro de su propia reunión. Buscan la intervención del gobernador, que recibirá a Jesús e interrogará acerca de su realeza.

Pilato es identificado por su función de gobernador. Mateo no ofrece aquí una biografía ni una cronología de su mandato. La información necesaria para el relato es su posición de autoridad y la responsabilidad que ejercerá en lo que viene.

El verbo «entregar» atraviesa el capítulo anterior y este. Judas entrega a Jesús a sus adversarios; ahora los dirigentes lo entregan al gobernador; después Pilato lo entregará para ser crucificado. La repetición une las etapas sin hacer indistintas las decisiones de cada participante.

Juan 18:29–32 explica que Pilato pregunta por la acusación y que los dirigentes hablan de su limitación para dar muerte. Juan relaciona ese desarrollo con la forma de muerte que Jesús había anunciado. El paralelo ilumina la entrega sin exigir que Mateo haya reproducido cada conversación.

Lucas 23:1–5 muestra cómo las acusaciones se presentan ante la autoridad política. El relato de Mateo retomará esa escena en el versículo 11, después de contar el desenlace de Judas y el uso de la plata. La interrupción narrativa no significa que Jesús haya dejado de estar bajo custodia.

La participación romana no elimina la de los dirigentes, y la de estos no elimina la responsabilidad de Pilato. El evangelio mostrará que la condena se realiza mediante decisiones humanas que deben ser evaluadas. Jesucristo permanece inocente en medio de ellas y cumple su entrega por los pecadores.

Exégesis del pasaje

παρέδωκαν Πιλάτῳ —parédōkan Pilátōi, «lo entregaron a Pilato»— señala el cambio de custodia. τῷ ἡγεμόνι —tōi hēgemóni, «al gobernador»— identifica su función. La frase no anuncia aún todas sus respuestas; prepara la escena en que deberá decidir cómo tratar a Jesús.

Aplicación editorial

Contempla a Jesucristo en la humillación real de su entrega y recibe con gratitud su gracia. Si tienes autoridad sobre otra persona, ejerce tu responsabilidad con verdad. Ninguna presión ajena elimina el deber de examinar lo que tú decides y haces.

Mateo 27:3 north

La condena de Jesús lleva a Judas a devolver el pago de la entrega

Judas reconoce con dolor el resultado de su acción y devuelve las treinta piezas de plata. El dinero recibido no puede borrar la responsabilidad ni deshacer la condena.

Explicación del versículo

Mateo vuelve a Judas después de la entrega a Pilato. Lo identifica como quien había entregado a Jesús, manteniendo la continuidad con su acuerdo y su participación en el arresto. El lector debe relacionar su reacción con esas acciones concretas.

«Al ver que había sido condenado» expresa el motivo inmediato del cambio. Jesús ya ha sido declarado merecedor de muerte ante el sumo sacerdote, y los dirigentes continúan su propósito ante el gobernador. El versículo no dice que Judas estuviera contemplando la ejecución en la cruz cuando devuelve el dinero.

La narración tampoco explica qué resultado había esperado al negociar la entrega. No corresponde afirmar como un hecho que quiso obligar a Jesús a manifestar poder político o que estaba seguro de que escaparía. Mateo cuenta su reacción ante la condena sin reconstruir todas sus expectativas anteriores.

«Sintió remordimiento» describe una respuesta real a lo ocurrido. Judas no permanece satisfecho con el beneficio obtenido. Devuelve la suma a los mismos ámbitos de autoridad con los que había negociado y, en el versículo siguiente, reconocerá que ha pecado al entregar a un inocente.

La devolución es concreta, pero no deshace automáticamente el daño. Los dirigentes no cancelarán por ella la condena ni recibirán su confesión como una razón para detener el proceso. El episodio mostrará que tratar de devolver el pago no equivale a recuperar la situación anterior.

El término griego empleado para su reacción no debe convertirse por sí solo en una definición completa de su condición espiritual. Mateo utiliza la misma familia de palabras en Mateo 21:28–32, al hablar de cambiar de respuesta y creer. El desarrollo de cada relato determina qué ocurre después del pesar; una oposición rígida entre vocablos no puede sustituir esa lectura.

El contraste con Pedro requiere cuidado. Ambos experimentan dolor, pero sus historias se desarrollan de manera distinta. El perdón no se compra mediante una cantidad de lágrimas o dinero devuelto. La esperanza del pecador descansa en Jesucristo, el Salvador que recibe al que viene a él, como afirma Juan 6:37–40.

Exégesis del pasaje

μεταμεληθείς —metamelētheís, «habiendo sentido remordimiento»— expresa el pesar o cambio de valoración que conduce a devolver el dinero. ἔστρεψεν τὰ τριάκοντα ἀργύρια —éstrepsen tà triákonta argýria, «devolvió las treinta piezas de plata»— nombra la acción. El versículo debe leerse con la confesión y el desenlace siguientes, sin cargar un término aislado con toda la explicación.

Aplicación editorial

Cuando reconozcas un pecado, no te detengas en el dolor ni en intentar deshacer por ti mismo todas sus consecuencias. Acude a Jesucristo con fe y arrepentimiento, y repara lo que esté a tu alcance. La gracia del Salvador es el fundamento del perdón que necesitas.

Mateo 27:4 north

Judas reconoce la inocencia de Jesús y encuentra una respuesta indiferente

La confesión nombra el pecado cometido: entregar a un inocente. Los dirigentes rechazan hacerse cargo de esa verdad, aunque ellos mismos participan en la condena.

Explicación del versículo

«He pecado» es una admisión personal. Judas no atribuye toda la responsabilidad a sus interlocutores ni presenta su acción como una equivocación sin culpa. Reconoce que lo que hizo estuvo mal y explica por qué.

«Al entregar sangre inocente» señala a Jesús como una persona que no merecía la condena. «Sangre» se refiere aquí a la vida expuesta a la muerte, no a un líquido que Judas hubiera transportado. Su testimonio dentro del episodio contradice la valoración de quienes lo han declarado merecedor de morir.

El reconocimiento no convierte retroactivamente la entrega en algo involuntario. Judas había buscado un pago y una oportunidad. La confesión pone nombre a la culpa que el relato ya había mostrado, sin afirmar que todas sus decisiones anteriores carecieran de intención.

«¿Qué nos importa a nosotros?» es la respuesta de los principales sacerdotes y ancianos. Su indiferencia no demuestra que el asunto les sea realmente ajeno: son participantes en el acuerdo y en la entrega al gobernador. Rechazan que la confesión de Judas los lleve a reconsiderar su propio proceder.

«¡Allá tú!» procura dejarlo solo con la responsabilidad que reconoce. La expresión no cancela la de ellos. El lector sabe que las mismas autoridades buscaron una captura con engaño y testimonios falsos. Declinar el cuidado de Judas no los vuelve inocentes respecto a Jesús.

La escena añade un testimonio de inocencia dentro del camino de la pasión. Más adelante, la esposa de Pilato llamará justo a Jesús y el gobernador preguntará qué mal ha hecho. El evangelio no presenta la cruz como revelación de una culpa propia del Salvador. Él es quien vino a salvar a su pueblo de sus pecados, conforme a Mateo 1:21.

El rechazo de estos dirigentes tampoco debe confundirse con una declaración del Salvador de que no exista misericordia para el pecador que vuelve a él. Mateo 11:28–30 presenta a Jesús llamando a los cansados y cargados a acudir a él. La respuesta humana que deja a Judas con su culpa no define los límites de la gracia de Jesucristo.

Exégesis del pasaje

ἥμαρτον παραδοὺς αἷμα ἀθῷον —hḗmarton paradoùs haîma athôion, «he pecado al entregar sangre inocente»— une confesión y objeto del daño. σὺ ὄψῃ —sỳ ópsēi, «¡allá tú!»— expresa en este diálogo el rechazo a hacerse cargo. La frase atribuye una respuesta de los dirigentes, no una absolución divina de su participación.

Aplicación editorial

Acude a Jesucristo cuando la verdad de tu pecado se haga dolorosa. Su gracia no depende de que quienes participaron contigo respondan bien. Reconoce tu responsabilidad y no imites la indiferencia de quien abandona al prójimo en lugar de ayudarlo a buscar la verdad y la misericordia.

Mateo 27:5 north

El rechazo del dinero no deshace la entrega y la historia de Judas termina en muerte

Judas arroja la plata y se retira. Mateo relata sobriamente un desenlace trágico, mientras la muerte de Jesús continúa preparándose.

Explicación del versículo

La acción sigue a la respuesta indiferente de los dirigentes. Judas había intentado devolver las treinta piezas y había reconocido su culpa. Ahora las arroja en el santuario y se aparta. El pago que antes buscó ya no se presenta como un beneficio que quiera conservar.

El dinero permanecerá en el relato después de su salida. Los principales sacerdotes lo recogerán y deliberarán acerca de su uso. La plata no desaparece con el arrepentimiento de una decisión ni pierde su relación con la entrega de sangre inocente. Mateo seguirá esa relación hasta el nombre del campo y el testimonio profético.

«En el santuario» identifica el lugar al que arroja las piezas. El versículo no describe el recorrido de Judas por el edificio ni permite reconstruir todos los espacios a los que entró. Su atención está en el rechazo del dinero y en su retirada, no en ofrecer un plano de la escena.

Después narra su muerte con una frase breve. No da instrucciones, no describe una preparación detallada y no presenta ese acto como reparación del pecado. La entrega de una vida inocente no se vuelve justa por la muerte de quien la facilitó.

Hechos 1:15–20 también recuerda la participación de Judas, su muerte y la relación del dinero con un campo. Su descripción de la muerte y su perspectiva sobre la adquisición difieren de la exposición de Mateo. Ninguno de los dos pasajes cuenta todos los pasos que permitirían reconstruir con certeza una secuencia conjunta. No corresponde presentar como hechos una cuerda rota, un árbol o un intervalo que los textos no mencionan.

Mateo se concentra en el fin de Judas y continúa con los sacerdotes comprando el campo con esa plata. Hechos relaciona el terreno con la recompensa de su maldad y explica su nombre. El cotejo debe conservar lo que cada relato dice, sin completar sus diferencias mediante detalles inventados.

La tragedia no proporciona una regla para juzgar el destino de toda persona que muere de ese modo. El episodio trata de Judas, de la entrega de Jesús y de sus consecuencias. La respuesta que el evangelio reclama al pecado no es destruir la propia vida, sino acudir al Salvador. Juan 6:37–40 afirma que Jesucristo recibe al que viene y concede vida al que cree.

Exégesis del pasaje

ῥίψας τὰ ἀργύρια —rhípsas tà argýria, «arrojando las piezas de plata»— muestra el rechazo material del pago. ἀνεχώρησεν —anechṓrēsen, «se retiró»— marca su salida. La frase final relata su muerte sin convertirla en un acto salvador ni añadir una explicación de todos sus pensamientos.

Aplicación editorial

Si tu culpa te parece imposible de reparar, vuelve a Jesucristo y busca ayuda de personas que puedan acompañarte. El perdón se recibe de su gracia, no mediante tu destrucción ni por lograr borrar tú mismo toda consecuencia. El Salvador llama a recibir la vida que él ofrece.

Mateo 27:6 north

Los sacerdotes reconocen el origen del dinero sin detener la injusticia

La plata rechazada por Judas es considerada inadecuada para el tesoro de las ofrendas. Su procedencia como precio de sangre queda reconocida por quienes participaron en el acuerdo.

Explicación del versículo

La atención pasa de Judas a los principales sacerdotes. Recogen las piezas que él ha arrojado y deliberan acerca de lo que pueden hacer con ellas. El pago continúa siendo parte de la historia aun después de la muerte de quien lo había recibido.

«No está permitido» expresa el juicio que ellos pronuncian sobre introducir esa plata en el tesoro. Mateo no cita aquí una disposición particular ni ofrece un reglamento completo sobre las ofrendas. La escena registra su preocupación por el uso religioso de un dinero cuya procedencia reconocen.

«Porque son precio de sangre» da la razón. Las piezas se relacionan con la entrega de Jesús a la muerte. El lector acaba de oír a Judas confesar que entregó sangre inocente. La expresión de los sacerdotes no puede aislarse de esa confesión ni del acuerdo que ellos mismos habían realizado.

El contraste es grave. Consideran inadmisible poner el pago en un lugar destinado a las ofrendas, pero no están deteniendo la condena del inocente ni reconociendo su propia responsabilidad. La atención al destino del dinero convive con la continuidad del mal que lo hizo circular.

La preocupación por una norma no vuelve falso todo deber de tratar con reverencia las cosas dedicadas a Dios. La dificultad es la selección que evita el asunto más grave. En Mateo 23:23–24, Jesús había denunciado una atención minuciosa que descuidaba la justicia, la misericordia y la fidelidad. La relación ilumina la incoherencia que aquí se hace visible.

El versículo no dice que los sacerdotes ignoren el problema del pago. Lo nombran. El relato muestra que reconocer una mancha en los recursos no equivale a arrepentirse de las decisiones que la produjeron. El siguiente paso será procurar un uso alternativo para esa misma plata.

La entrega de Jesucristo permanece distinta del precio acordado entre Judas y los dirigentes. El dinero no compra la redención ni mide el valor del Salvador. Su muerte será salvadora por la gracia con que él se entrega para el perdón, mientras el pago conserva su relación con una traición culpable.

Exégesis del pasaje

κορβανᾶν —korbanân, «tesoro de las ofrendas»— nombra el destino que los sacerdotes rechazan. τιμὴ αἵματος —timḕ haímatos, «precio de sangre»— caracteriza la procedencia del dinero. La segunda expresión explica su decisión sobre la primera y mantiene visible la relación de la plata con la condena.

Aplicación editorial

Deja que Jesucristo examine tu obediencia completa, también allí donde una preocupación secundaria evita reconocer una injusticia mayor. Su gracia te llama a la verdad, la misericordia y el arrepentimiento. La reverencia a Dios debe acompañarse de una respuesta justa al prójimo.

Mateo 27:7 north

La plata de la entrega se utiliza para adquirir un lugar de sepultura

Los sacerdotes compran el campo del alfarero con el dinero devuelto. El uso del terreno no rompe su relación con la sangre inocente por la que se pagó.

Explicación del versículo

«Después de deliberar» presenta una nueva decisión compartida. Los mismos dirigentes que han consultado cómo dar muerte a Jesús discuten ahora qué hacer con la plata. La repetición del acto de deliberar relaciona las decisiones, aunque sus objetos inmediatos sean distintos.

La compra se realiza «con ellas», las treinta piezas que Judas devolvió y arrojó. El relato conserva el recorrido del dinero: pago por la entrega, devolución, recogida y adquisición del terreno. La plata no recibe una procedencia nueva por cambiar de uso.

«El campo del alfarero» identifica la propiedad adquirida. Mateo no explica por qué llevaba ese nombre, cuál era su extensión ni cómo se desarrolló la negociación. No corresponde completar una historia del terreno con instalaciones, excavaciones o características del suelo que no se mencionan.

La finalidad es sepultar a extranjeros. Son personas ajenas al lugar para quienes se destina un espacio de enterramiento. El versículo no identifica a cada beneficiario ni delimita su origen étnico o su relación religiosa con Israel. La ayuda funeraria aparece como un uso concreto, no como una descripción completa de la política de los dirigentes hacia todo forastero.

Ese propósito no convierte en justo el pago original. Una obra con utilidad social no borra por sí sola la injusticia mediante la cual se obtuvieron los recursos. Mateo mantiene el nombre Campo de Sangre en el versículo siguiente y explica la compra mediante el testimonio profético.

Hechos 1:18–19 relaciona un terreno con la recompensa de la maldad de Judas. Mateo precisa aquí que los sacerdotes realizan la compra con el dinero de la entrega. El cotejo debe conservar ambas perspectivas sin afirmar que Judas celebró personalmente una operación que este relato atribuye a los sacerdotes.

La escena queda unida a Jesucristo por la inocencia que Judas ha confesado y por el precio que los dirigentes reconocen. La aparente administración del dinero no puede separar el campo de esa historia. El Señor que se entrega para salvar no es un objeto cuyo valor quede resuelto mediante una transacción.

Exégesis del pasaje

ἠγόρασαν ἐξ αὐτῶν —ēgórasan ex autôn, «compraron con ellas»— vincula la adquisición con las piezas de plata. εἰς ταφὴν τοῖς ξένοις —eis taphḕn toîs xénois, «para sepultura de los extranjeros»— explica el uso previsto. La finalidad del terreno y la procedencia del pago son datos distintos que el relato mantiene juntos.

Aplicación editorial

Examina delante de Jesucristo tanto el propósito de una acción como los medios que la hicieron posible. Hacer algo útil no vuelve innecesario reconocer un daño anterior. Su gracia te llama a reparar con verdad y a servir sin utilizar al prójimo para encubrir la culpa.

Mateo 27:8 north

El nombre del campo conserva la memoria de su relación con la sangre

Mateo explica por qué el terreno se conoce como Campo de Sangre. La decisión sobre la plata deja una huella que el relato vincula con la entrega de Jesús.

Explicación del versículo

«Por eso» une el nombre con lo narrado en los versículos anteriores. El campo fue comprado con la plata que los sacerdotes llamaron precio de sangre. El nombre recuerda esa procedencia y evita que el uso posterior haga desaparecer la historia del pago.

«Aquel campo» se refiere al terreno del alfarero recién adquirido. Mateo no introduce una segunda propiedad sin relación con la primera. La continuidad permite seguir el destino de las treinta piezas después de que Judas las rechazó.

El nombre no afirma que Jesús haya sido crucificado en ese campo ni que su sangre hubiera caído materialmente sobre el terreno. La relación descrita es la del dinero pagado por su entrega. Confundir esa conexión con el lugar de la cruz añadiría un dato que el relato no ofrece.

«Hasta el día de hoy» es una observación del narrador sobre la persistencia del nombre en su tiempo. No promete que todo lector de cualquier época reconocerá sin dificultad un emplazamiento ni proporciona por sí sola una identificación arqueológica actual. El dato cumple una función dentro del testimonio de Mateo.

Hechos 1:18–19 también explica el nombre Campo de Sangre, dando la forma Acéldama y relacionando el terreno con la muerte de Judas. Mateo destaca el precio de sangre utilizado en la compra. La diferencia de énfasis debe conservarse, sin inventar una localización exacta o una secuencia completa que ninguno desarrolla.

El episodio convierte el dinero en un testigo narrativo de la injusticia. La acusación de que Jesús merece morir ha sido acompañada por la confesión de su inocencia, por el rechazo de la plata y por un nombre que recuerda su procedencia. La verdad no queda anulada por el deseo de los dirigentes de continuar el proceso.

La frase prepara la explicación profética de los versículos 9–10. Mateo no está contando un detalle aislado de propiedad: interpreta la entrega del Señor dentro del testimonio de las Escrituras. El alcance de esa interpretación deberá leerse con los pasajes relacionados y con la forma concreta de su cita.

Exégesis del pasaje

ἀγρὸς αἵματος —agròs haímatos, «Campo de Sangre»— da el nombre que el narrador explica. ἕως τῆς σήμερον —héōs tês sḗmeron, «hasta el día de hoy»— señala su vigencia en el horizonte del relato. La expresión no fija una fecha moderna ni añade un mandato sobre el uso del terreno.

Mateo 27:9 north

Las treinta piezas de plata son interpretadas a la luz de los profetas

Mateo presenta la devolución y el uso de la plata como cumplimiento profético. La cita menciona a Jeremías y reúne un lenguaje que tiene su paralelo verbal más cercano en Zacarías.

Explicación del versículo

«Entonces se cumplió» introduce la interpretación del narrador. El destino del pago no es para él un detalle ajeno al camino de Jesús. La entrega del inocente y el uso de las piezas de plata se reciben dentro del testimonio de las Escrituras.

La cita nombra expresamente a Jeremías. Al mismo tiempo, las treinta piezas, la valoración y el alfarero remiten de manera muy cercana a Zacarías 11:12–13. Allí el pastor recibe treinta piezas como paga y, por orden del Señor, las arroja al alfarero en la casa de Jehová. La relación verbal es importante y no debe ocultarse.

El contexto de Zacarías trata del rechazo del pastor y de una valoración que el Señor expone con ironía: «¡el magnífico precio con que me valoraron!». Mateo reconoce en la plata de la traición una correspondencia con ese desprecio. La cantidad acordada no expresa el valor verdadero del Salvador; hace visible la respuesta de quienes lo entregan.

Jeremías aporta otras relaciones pertinentes. En Jeremías 19:1–11 aparecen la vasija del alfarero, ancianos y sacerdotes, la sangre inocente y un lugar que será destinado a sepulturas bajo juicio. Esos elementos forman un marco temático cercano al episodio de Mateo, aunque no constituyan una reproducción literal de su cita.

Jeremías 32:6–15 también narra una compra de campo con plata conforme a una palabra del Señor. Su contexto, sin embargo, anuncia esperanza de restauración y no es idéntico al pago por la traición. La semejanza de la compra no permite borrar esa diferencia ni convertir ambos terrenos en la misma propiedad.

Una lectura conjunta de esas relaciones permite comprender la atribución a Jeremías como un marco profético más amplio que una sola frase de Zacarías. Debe reconocerse el grado de certeza: los enlaces verbales y temáticos pueden comprobarse en los textos, pero Mateo no explica expresamente el procedimiento por el que organiza la atribución. Esa interpretación no equivale a conocer con certeza todos los motivos de su formulación.

La referencia a los hijos de Israel pertenece al escenario del precio puesto a Jesús. No hace responsable de la transacción a cada israelita de toda época. La narración ha identificado a Judas y a los dirigentes participantes. El cumplimiento no transforma su decisión en inocencia ni convierte una identidad nacional en culpa heredada.

Exégesis del pasaje

τὴν τιμὴν τοῦ τετιμημένου —tḕn timḕn toû tetimēménou, «el precio del que fue valorado»— destaca la valoración expresada en la transacción. La repetición de la familia de «valorar» aproxima la frase al lenguaje de Zacarías 11. La cita continúa en el versículo 10; no debe cerrarse antes de la referencia al campo y a la orden del Señor.

Aplicación editorial

Recibe a Jesucristo conforme a la verdad de su persona y de su entrega, no según el precio o la estima que otros le asignen. Su gracia manifiesta un valor que la transacción no puede medir. Responde al Salvador con fe y reverencia.

Mateo 27:10 north

El campo del alfarero completa la interpretación profética de la plata

La cita concluye relacionando las piezas de plata con el campo adquirido. La orden del Señor pertenece a la voz profética y no convierte en buena la traición que el relato denuncia.

Explicación del versículo

El versículo completa la cita iniciada en el anterior. «Y las dieron» mantiene como referencia las treinta piezas. La frase no describe un pago distinto del que Mateo viene siguiendo desde la negociación con Judas.

«Por el campo del alfarero» relaciona la cita con la compra de los sacerdotes narrada en el versículo 7. La interpretación profética abarca así tanto el precio de la entrega como el destino del dinero después de su devolución. El nombre Campo de Sangre queda dentro de esa misma unidad.

La relación con Zacarías 11:12–13 sigue siendo importante. Allí aparecen la plata, su valoración, el alfarero y la casa de Jehová. Mateo expresa la correspondencia dentro de la compra del campo que acaba de narrar, en vez de presentar una repetición literal de cada palabra y de cada acción de Zacarías.

El nombre de Jeremías conduce también al contexto de Jeremías 19:1–11, donde el alfarero, la sangre inocente y la sepultura se relacionan con el juicio anunciado. Esa conexión temática ayuda a comprender el episodio sin afirmar que Jeremías hubiera narrado con los mismos nombres la operación de los sacerdotes.

«Como me ordenó el Señor» conserva una voz en primera persona dentro de la cita. No es una afirmación autobiográfica de Mateo de que él hubiera comprado el campo. Tampoco declara que Dios haya ordenado a Judas traicionar o a los sacerdotes condenar al inocente. La frase pertenece a la presentación de la palabra profética y debe leerse en ese nivel.

El cumplimiento muestra que la historia no queda fuera del propósito de Dios, pero no elimina el juicio moral de sus participantes. Judas ha confesado su pecado y la inocencia de Jesús; los sacerdotes han reconocido el precio de sangre. Ninguno de esos datos desaparece porque el narrador interprete los hechos a la luz de la Escritura.

La plata no es el precio de la redención. Es el pago humano por una entrega culpable. Jesucristo ha explicado el fundamento del perdón en su propia sangre derramada por muchos en Mateo 26:27–28. Mantener esa diferencia permite comprender la tragedia de la transacción y la gracia de la obra salvadora sin confundirlas.

Exégesis del pasaje

εἰς τὸν ἀγρὸν τοῦ κεραμέως —eis tòn agròn toû keraméōs, «por el campo del alfarero»— precisa el destino de la plata dentro de la cita. καθὰ συνέταξέν μοι κύριος —kathà synétaxén moi kýrios, «como me ordenó el Señor»— mantiene la voz profética. La primera persona debe interpretarse dentro de la cita, y no atribuirse sin distinción a los actores de la compra.

Aplicación editorial

Confía en la fidelidad de Dios a su palabra sin utilizar su propósito para excusar tus propias decisiones. Jesucristo te ofrece perdón por gracia y te llama a la verdad. Recibe esa gracia con arrepentimiento y obediencia.

Mateo 27:11 north

El gobernador interroga al Rey que tiene delante como detenido

Pilato pregunta a Jesús por su realeza. La respuesta breve del Señor debe leerse junto a su misión y no como aceptación de cualquier sentido político que otros quieran imponerle.

Explicación del versículo

La narración vuelve al proceso ante Pilato después del episodio de Judas y la plata. Jesús comparece delante del gobernador, adonde lo habían llevado atado. El cambio de escena no altera su condición de detenido ni la responsabilidad que la autoridad deberá ejercer.

«¿Eres tú el rey de los judíos?» dirige la atención hacia una afirmación que puede ser presentada ante el poder político. La pregunta difiere de la formulada por Caifás sobre el Cristo y el Hijo de Dios, aunque ambas se relacionan con la identidad de Jesús. El relato mostrará cómo su realeza se convierte en motivo de acusación y de burla.

«Tú lo dices» no es una negación simple de que sea Rey. El evangelio ha proclamado el reino y ha presentado al Hijo del Hombre sentado en el trono de gloria. Pero tampoco debe utilizarse la respuesta para atribuirle un programa de violencia o de conquista que ha rechazado en el arresto.

Juan 18:33–38 desarrolla el diálogo. Jesús explica que su reino no procede de este mundo y que sus servidores no combaten para impedir su entrega. Su autoridad es verdadera, pero no recibe su origen ni sus medios de los poderes que lo juzgan. La explicación de Juan ilumina la respuesta sin sustituir la brevedad de Mateo.

Lucas 23:2–4 presenta las acusaciones y la respuesta de Pilato de que no encuentra delito. Es importante distinguir esas acusaciones del testimonio del evangelio: decir que Jesús extravía o se opone al pago de impuestos pertenece a la voz de quienes lo acusan, no a una afirmación del narrador que deba aceptarse sin examen.

La ironía continúa el contraste del capítulo anterior. El que comparece bajo autoridad humana es el Señor cuya autoridad será manifestada por Dios. Su humillación no cancela su realeza. Al final del evangelio afirmará que toda autoridad le ha sido dada en el cielo y en la tierra.

El título aparecerá de nuevo sobre la cruz en Mateo 27:37. Lo que el proceso trata como acusación termina señalando una verdad que sus participantes no reciben correctamente. El Rey salva mediante su entrega, sin ajustarse a la prueba de poder que sus adversarios exigirán.

Exégesis del pasaje

ὁ βασιλεὺς τῶν Ἰουδαίων —ho basileùs tôn Ioudaíōn, «el rey de los judíos»— es el contenido de la pregunta. σὺ λέγεις —sỳ légeis, «tú lo dices»— responde utilizando las palabras del interrogador. Su alcance se comprende por el contexto de la misión de Jesús, no convirtiéndolo en un sí a toda interpretación posible del título.

Aplicación editorial

Recibe a Jesucristo como Rey conforme a su palabra. Su autoridad te llama a la fe y a la obediencia, y su cruz revela la gracia con que salva. No midas su reino únicamente por los medios con que los seres humanos procuran imponerse.

Paralelos: Marcos 15:2–5; Lucas 23:3–5; Juan 18:33–38.

Mateo 27:12 north

Jesús no responde a las acusaciones de quienes procuran su muerte

Después de hablar sobre su realeza, el Señor guarda silencio ante los principales sacerdotes y los ancianos. Su respuesta y su silencio pertenecen al mismo camino de obediencia.

Explicación del versículo

«Pero cuando… lo acusaban» distingue una nueva situación dentro del interrogatorio. Jesús ha respondido a la pregunta del gobernador. Ahora se mantienen las acusaciones de los dirigentes y él no les contesta. El relato no permite afirmar que jamás haya hablado durante toda su comparecencia.

Los acusadores son los principales sacerdotes y los ancianos, participantes del acuerdo contra él. Su traslado a la presencia de Pilato no ha puesto fin a su propósito. Continúan procurando que la autoridad actúe contra Jesús.

Mateo no enumera aquí el contenido de todas las acusaciones. Marcos 15:3–5 afirma que lo acusaban de muchas cosas, y Lucas 23:2–5 conserva formulaciones concretas. Esos paralelos deben ayudar a comprender la escena sin atribuir a Mateo una lista que no ha presentado.

El silencio no constituye una declaración de que las acusaciones sean verdaderas. El lector conoce la búsqueda de testimonio falso y acaba de escuchar a Judas reconocer la sangre inocente. La ausencia de defensa verbal no borra ese testimonio del relato.

La relación con Isaías 53:7 vuelve a ser pertinente. El siervo afronta la aflicción con mansedumbre. Jesús recibe el camino de su entrega sin dejar que quienes lo acusan determinen por completo cuándo debe demostrar su autoridad o qué respuesta tiene que producir para satisfacerlos.

En Getsemaní ha sometido su súplica a la voluntad del Padre, y ante sus acompañantes ha rechazado la espada. Ahora el silencio muestra otra dimensión de esa obediencia. No es necesario inventar incapacidad, desconocimiento o culpa para explicar su falta de respuesta.

Este episodio tampoco impone que todo creyente deba callar ante cualquier injusticia. En otros momentos Jesús ha dicho la verdad sobre el trato que recibe y ha respondido a preguntas decisivas. El discípulo aprende de su fidelidad, no de convertir una conducta situada en una regla que ignore todas las demás palabras del Señor.

Exégesis del pasaje

ἐν τῷ κατηγορεῖσθαι αὐτόν —en tōi katēgoreîsthai autón, «cuando lo acusaban»— sitúa la circunstancia. οὐδὲν ἀπεκρίνατο —oudèn apekrínato, «no respondió nada»— describe su acción respecto a esas acusaciones. La frase debe conservar su relación inmediata, en lugar de borrar la respuesta del versículo 11.

Aplicación editorial

Busca en Jesucristo sabiduría para responder con verdad y mansedumbre cuando seas acusado. Su gracia puede librarte de actuar solamente por la presión de justificarte ante todos. Atiende su palabra para discernir cuándo hablar y cómo permanecer fiel.

Mateo 27:13 north

Pilato llama la atención sobre la cantidad de acusaciones

El gobernador interpela a Jesús por su falta de respuesta. Su pregunta aumenta la presión del proceso, pero no establece por sí misma la verdad de lo que los acusadores dicen.

Explicación del versículo

«Entonces» relaciona la intervención de Pilato con el silencio del versículo 12. El gobernador ha oído las acusaciones de los principales sacerdotes y ancianos, y espera alguna reacción de Jesús. El relato concentra la atención en esa expectativa.

«¿No oyes…?» no debe recibirse como un diagnóstico de que Jesús tenga dificultad física para escuchar. Es una manera de confrontarlo con lo que está siendo declarado contra él. La continuación mostrará que no responde a la exigencia de defensa verbal que Pilato parece dar por supuesta.

«Cuántas cosas» subraya la abundancia. El gobernador no demuestra aquí que cada acusación haya sido comprobada. La cantidad de declaraciones puede crear presión, pero no sustituye el examen de su verdad.

El lector ya ha visto una situación semejante ante el sumo sacerdote en Mateo 26:59–62. Muchos testigos no lograron establecer lo buscado y se exigió a Jesús que respondiera. El paralelo dentro del mismo evangelio permite reconocer que una acusación insistente no se convierte por esa sola insistencia en culpa del detenido.

Marcos 15:3–5 conserva la acumulación de cargos y la pregunta de Pilato. La escena no se resuelve diciendo que Jesús desconozca los riesgos. Él ha anunciado su crucifixión y ha aceptado la copa. Su respuesta debe comprenderse dentro de esa misión consciente.

La posición del gobernador también queda expuesta. Escuchar muchas acusaciones no lo libera de examinar cómo actuar. La conducta del detenido puede sorprenderlo, pero el relato todavía lo llevará a una decisión por la que deberá responder. Su pregunta no es el desenlace del proceso.

El Señor permanece fiel sin someterse a toda forma de presión que sus interlocutores emplean. No responde con falsedad ni con una promesa de violencia para cambiar la situación. La salvación se desarrollará mediante la entrega que ha aceptado, aun cuando los presentes no comprendan su silencio.

Exégesis del pasaje

οὐκ ἀκούεις —ouk akoúeis, «¿no oyes?»— es la interpelación de Pilato. πόσα σου καταμαρτυροῦσιν —pósa sou katamartyroûsin, «cuántas cosas testifican contra ti»— pone el énfasis en la cantidad de lo declarado. La frase caracteriza la presión que recibe Jesús sin verificar por sí misma los cargos.

Aplicación editorial

Cuando escuches una acusación, procura la verdad en lugar de dejarte gobernar por su volumen o repetición. Jesucristo te llama a una respuesta justa. Su gracia puede sostenerte para actuar con integridad aun cuando otros esperen que aceptes una conclusión sin examinarla.

Mateo 27:14 north

El silencio de Jesús provoca el asombro del gobernador

Pilato no recibe la defensa que esperaba y se sorprende profundamente. El relato muestra el efecto de la conducta de Jesús sin convertir esa sorpresa en una confesión de fe.

Explicación del versículo

«Pero él no le respondió» confirma la continuidad del silencio ante las acusaciones. Jesús no satisface la pregunta del gobernador mediante una réplica a cada cargo. Su respuesta sobre la realeza permanece en el versículo 11; el silencio se refiere al desarrollo que sigue.

«Ni una sola palabra» intensifica la afirmación. Mateo quiere que el lector reconozca una ausencia de respuesta sostenida, no una discusión omitida cuyo contenido deba inventarse. La falta de una defensa detallada forma parte de cómo Jesús afronta este momento de su entrega.

El gobernador «se asombraba mucho». El resultado es una reacción real que el narrador señala. Sin embargo, asombro no equivale necesariamente a fe, arrepentimiento o decisión justa. El relato posterior mostrará cómo actúa Pilato bajo la presión de los dirigentes y la multitud.

Mateo no explica todos los pensamientos que produjeron su sorpresa. No corresponde asegurar que ya comprendía la divinidad de Jesús o que había aceptado su misión. Lo que sabe el lector sobre el Salvador no debe atribuirse automáticamente al gobernador.

Marcos 15:4–5 también une la pregunta, el silencio y el asombro. La coincidencia destaca una conducta de Jesús que no se ajusta a lo que Pilato esperaba del detenido. El evangelio permite recibirla a la luz de su entrega anunciada y de su obediencia al Padre.

Isaías 53:7–9 presenta al siervo afligido que no abre su boca y que, pese a no haber hecho violencia ni engaño, es llevado a la muerte. La relación ayuda a comprender la inocencia y la mansedumbre del Salvador. No enseña que cada persona deba guardar silencio en toda circunstancia ni que hablar con verdad sea incompatible con sufrir fielmente.

El episodio cierra el interrogatorio breve antes de la elección entre Jesús y Barrabás. La sorpresa no detendrá por sí sola la injusticia. Pilato tendrá que decidir, y el lector verá que reconocer algo extraordinario en Jesús no reemplaza la responsabilidad de responder a la verdad.

Exégesis del pasaje

πρὸς οὐδὲ ἓν ῥῆμα —pròs oudè hèn rhêma, «ni a una sola palabra»— refuerza la ausencia de respuesta en este intercambio. ὥστε θαυμάζειν —hṓste thaumázein, «de modo que se asombraba»— introduce el efecto en el gobernador. La relación es entre silencio y sorpresa; el texto no añade aquí una conversión.

Aplicación editorial

No te detengas en admirar a Jesucristo. Recibe con fe la verdad de su persona y permite que su palabra oriente tus decisiones. Su gracia te llama a una respuesta obediente, también cuando la presión de otros haga costoso actuar con justicia.

Mateo 27:15 north

Una liberación acostumbrada durante la fiesta abre la elección entre dos presos

Mateo introduce la costumbre mediante la cual Pilato ofrecerá liberar a un preso. Esa posibilidad no resolverá la injusticia contra Jesús: quedará sometida a la presión de los dirigentes y de la multitud.

Explicación del versículo

El relato pasa del silencio de Jesús a una práctica del gobernador durante la fiesta. La celebración sigue siendo la Pascua, marco en el que Jesús había anunciado su entrega y compartido la cena con sus discípulos.

La costumbre consiste en poner en libertad a un preso para la multitud. Mateo no describe una absolución después de demostrar que el detenido es inocente, sino una liberación vinculada a la petición pública. Esa diferencia importa para comprender cómo se presenta el caso de Jesús.

La multitud podía indicar a quién quería ver libre. La frase prepara la pregunta de Pilato y la intervención de los principales sacerdotes y ancianos. No convierte, sin embargo, la voluntad del grupo en una medida infalible de justicia. La secuencia mostrará que la preferencia expresada puede favorecer a un culpable y reclamar la muerte del inocente.

Mateo presenta la práctica como una costumbre del gobernador en ese contexto. No dice que cada autoridad del mundo romano siguiera una norma idéntica ni ofrece la historia de su origen. El alcance de la explicación debe mantenerse en la ocasión que el relato describe.

Marcos 15:6–11 también introduce la costumbre y la petición de la multitud. Juan 18:38–40 relaciona la liberación durante la Pascua con la oferta de soltar al rey de los judíos. Los paralelos aclaran cómo esta posibilidad entra en la decisión del gobernador.

La inocencia de Jesús no debería depender de ganar una comparación popular con otro preso. La narración ya ha presentado el falso testimonio y la confesión de Judas acerca de la sangre inocente. Una salida basada en elegir al favorito no sustituye el deber de responder a esos hechos.

La escena permitirá ver la responsabilidad de Pilato incluso mientras consulta a otros. Él posee autoridad para actuar y pronunciará las decisiones posteriores. El ofrecimiento de una elección no lo convierte en un observador ajeno a lo que le hagan a Jesús.

Exégesis del pasaje

εἰώθει —eiṓthei, «acostumbraba»— caracteriza la práctica habitual presentada. ὃν ἤθελον —hòn ḗthelon, «el que ellos quisieran»— introduce la preferencia de la multitud. La relación entre costumbre, petición y autoridad del gobernador prepara el conflicto que sigue, sin establecer que la voluntad mayoritaria equivalga a inocencia.

Aplicación editorial

Examina tus decisiones a la luz de la verdad de Jesucristo. El acuerdo de muchos no te dispensa de distinguir lo justo. Su gracia te llama a actuar con integridad, también cuando sea más cómodo dejar que otros elijan por ti.

Paralelos: Marcos 15:6–20; Lucas 23:13–25; Juan 18:38–40; Juan 19:1–16.

Mateo 27:16 north

Un preso conocido aparece como alternativa a Jesús el Cristo

Mateo presenta a Jesús Barrabás antes de la pregunta de Pilato. Su notoriedad prepara una elección que mostrará el rechazo del Salvador inocente.

Explicación del versículo

El versículo introduce al otro preso que ocupará el centro de la elección. No es un discípulo que ofrezca acompañar a Jesús a la muerte, sino un detenido cuya liberación será pedida en lugar de la del Maestro.

La expresión «un preso conocido» indica notoriedad. Por sí sola no determina si esa fama era admiración, temor o rechazo para cada integrante de la multitud. Tampoco permite reconstruir toda su vida. Los otros evangelios aportan datos concretos que deben distinguirse de lo que Mateo dice aquí.

Marcos 15:7–8 sitúa a Barrabás entre los encarcelados por una revuelta en la que se cometió un homicidio. Lucas 23:18–19 relaciona su prisión con revuelta y homicidio. Juan 18:40 lo llama bandido. Esos datos dan gravedad al contraste, sin autorizar a inventarle una organización, un programa político completo o un arrepentimiento posterior.

La NTBT conserva el nombre «Jesús Barrabás». En el versículo siguiente, Pilato contrapondrá ese nombre a «Jesús, llamado el Cristo». Compartir el nombre Jesús no significa que los personajes sean la misma persona ni que ambos tengan la identidad del Salvador.

La coincidencia permite que la pregunta distinga a los dos por una designación adicional. El relato no obliga al lector a encontrar un mensaje secreto en cada parte del nombre de Barrabás. La diferencia decisiva está en quién es Jesucristo y en lo que los relatos afirman de la condición de cada detenido.

La liberación posterior de Barrabás no debe convertirse en una biografía imaginada de fe o de transformación. Mateo no cuenta cómo vivió después. Sí mostrará un hecho concreto: él queda libre mientras Jesús es entregado para la crucifixión.

Texto griego y diferencia de lectura

La forma Ἰησοῦν Βαραββᾶν —Iēsoûn Barabbân, «Jesús Barrabás»— aparece en el texto griego que sigue la NTBT. Otra forma griega conserva solamente «Barrabás». La diferencia afecta al nombre expresado, no a la identificación del preso distinto de Jesús el Cristo. La lectura de este versículo debe mantenerse en relación con la elección del siguiente.

Exégesis del pasaje

δέσμιον ἐπίσημον —désmion epísēmon, «un preso conocido»— reúne su condición de detenido y su notoriedad. El adjetivo no basta para deducir todos sus hechos. El contraste se desarrolla mediante la pregunta, la petición y la liberación, no mediante una descripción que Mateo no ha dado.

Mateo 27:17 north

Pilato presenta una elección que no sustituye el deber de hacer justicia

La multitud debe escoger entre Jesús Barrabás y Jesús, llamado el Cristo. La pregunta prepara un desenlace en el que se liberará al culpable y se entregará al inocente.

Explicación del versículo

La reunión de los presentes permite a Pilato plantear la oferta. La costumbre del versículo 15 toma ahora una forma concreta: dos presos son presentados como alternativas para la liberación.

«¿A quién quieren…?» entrega a la preferencia de la multitud un papel decisivo en la escena. Pero Jesús no se ha vuelto culpable por comparecer junto a Barrabás. El relato no indica que una acusación verdadera contra él hubiera sido demostrada antes de formular la pregunta.

La distinción de nombres es importante. «Jesús Barrabás» es el preso conocido del versículo 16; «Jesús, llamado el Cristo» es el Maestro cuya identidad ha atravesado todo el evangelio. El título Cristo significa Mesías o Ungido. No se trata de un apellido que vuelva indiferente la identidad de quien está siendo juzgado.

La formulación no debe atribuirse automáticamente a una confesión de fe de Pilato. Él utiliza la designación por la que Jesús es conocido dentro del conflicto. El versículo siguiente explicará que percibe la envidia de quienes lo entregaron, pero el conocimiento de ese motivo tampoco garantizará una decisión justa.

Marcos 15:9–11 y Juan 18:39–40 presentan la oferta con el título «rey de los judíos». Las formulaciones se relacionan porque la realeza de Jesús es parte de la acusación y de la verdad que el relato revela. No deben sustituirse unas por otras como si cada evangelista hubiese transcrito todas las mismas palabras.

La pregunta pone de manifiesto una alternativa humana real, pero no concede a la multitud autoridad para decidir qué identidad tiene Jesucristo. El Padre ya ha dado testimonio del Hijo. Lo que los presentes decidirán es cómo responden a él y qué piden al gobernador.

La futura liberación de Barrabás hará visible una sustitución dentro del proceso: uno sale y el otro es enviado a la cruz. La salvación, sin embargo, no procede de la injusticia como si esta fuera buena. Procede de la entrega del Salvador, que da su vida por los pecadores sin convertir en inocentes las decisiones que lo condenan.

Exégesis del pasaje

τίνα θέλετε ἀπολύσω ὑμῖν —tína thélete apolýsō hymîn, «¿a quién quieren que les ponga en libertad?»— pregunta por la preferencia de los reunidos. Ἰησοῦν τὸν λεγόμενον χριστόν —Iēsoûn tòn legómenon christón, «a Jesús, llamado el Cristo»— identifica la segunda opción. El título mantiene la identidad del Señor en el centro de una decisión que intenta tratarlo como un preso intercambiable.

Aplicación editorial

Responde a Jesucristo por la verdad de su persona, no por la preferencia de tu entorno. Su gracia te llama a recibir al Salvador con fe. Cuando tengas responsabilidad de decidir, no conviertas una consulta popular en excusa para abandonar la justicia.

Mateo 27:18 north

Pilato reconoce la envidia sin que ese conocimiento garantice justicia

El gobernador percibe un motivo culpable detrás de la entrega. Sabe más de lo que una lectura superficial de la acusación permitiría suponer, y tendrá que responder por lo que haga con ese conocimiento.

Explicación del versículo

«Porque» explica la pregunta que Pilato acaba de dirigir a la multitud. La oferta de liberar a Jesús no surge en una ignorancia completa sobre los motivos de quienes lo entregaron. El narrador afirma que el gobernador reconoce la envidia que hay detrás de su acción.

La envidia corresponde a los responsables de la entrega. El texto no obliga a atribuir a cada persona presente exactamente la misma disposición interior. La escena distingue dirigentes, multitud, esposa y gobernador, con acciones y conocimientos diferentes.

El motivo pone en cuestión la apariencia de una acusación presentada como defensa de la justicia o de Dios. Quienes buscan la muerte del Maestro no actúan simplemente porque hayan establecido su culpa mediante testimonios verdaderos. Mateo ya ha descrito la falsedad del proceso ante el sumo sacerdote.

No se enumeran aquí todos los aspectos de la envidia: el versículo no reproduce un análisis de prestigio, influencia o beneficios económicos. Reconoce el motivo sin narrar una conversación interior de cada dirigente. Esa sobriedad debe conservarse al explicar el pasaje.

Marcos 15:9–11 también declara que Pilato conoce la envidia de los principales sacerdotes y muestra después su intervención sobre la multitud. El paralelo confirma que el gobernador no recibe la entrega como si todos sus motivos fueran incuestionables.

Sin embargo, conocer una causa injusta no equivale a resistirla. La continuación mostrará que Pilato mandará azotar a Jesús y lo entregará para la crucifixión. El versículo no lo presenta convertido en un gobernante inocente por haber percibido correctamente un aspecto del caso.

El conocimiento aumenta la responsabilidad de su decisión. El gobernador dispone de información que debería impedirle aceptar sin examen la presión de los acusadores. La narración no lo libera de actuar justamente porque otros hayan comenzado el proceso.

La identidad de Jesucristo tampoco depende de los motivos de quienes lo rechazan. La envidia no puede quitarle su autoridad ni convertirlo en culpable. El Salvador continuará el camino de su entrega, mientras quedan expuestos los intereses humanos que concurren en su condena.

Exégesis del pasaje

ᾔδει γὰρ —ḗidei gàr, «porque sabía»— atribuye a Pilato un conocimiento real. διὰ φθόνον —dià phthónon, «por envidia»— expresa el motivo de la entrega. La causa señalada no se identifica con una culpa demostrada de Jesús; explica la conducta de quienes lo pusieron en manos del gobernador.

Aplicación editorial

Permite que Jesucristo examine tanto tus motivos como lo que haces con una verdad que ya conoces. Percibir una injusticia no basta si después colaboras con ella. Su gracia te llama a una obediencia que una el discernimiento con una decisión fiel.

Mateo 27:19 north

La advertencia de la esposa añade un testimonio sobre la inocencia de Jesús

Mientras Pilato ejerce su autoridad, recibe un mensaje que lo aparta de condenar a ese justo. La advertencia vuelve más visible la responsabilidad de su decisión.

Explicación del versículo

«Sentado en el tribunal» sitúa a Pilato en el ejercicio de su función. No está observando un conflicto ajeno sin capacidad de intervenir. El mensaje le llega en el momento en que debe responder a las acusaciones y a la petición de la multitud.

Su esposa envía la advertencia. Mateo no da su nombre ni describe una historia posterior de ella. No hace falta completar su identidad con tradiciones para comprender la función del mensaje dentro del relato.

«No tengas nada que ver con ese justo» reclama que Pilato no participe en el daño contra Jesús. No puede significar que deba despreciar toda responsabilidad por el detenido: el propio contenido llama justo al hombre que está bajo su autoridad. La decisión adecuada tendría que corresponder a esa inocencia.

«Hoy he sufrido mucho en sueños por causa de él» da la razón que ella comunica. El texto no reproduce las imágenes del sueño ni explica todo lo que la mujer comprendió acerca de Jesús. Su declaración no debe ampliarse hasta convertirla en una confesión completa de fe que Mateo no registra.

Los sueños tienen un lugar importante en el evangelio. Mateo 1:20–21 muestra una intervención expresamente identificada como angélica; Mateo 2:12–13 presenta advertencias que protegen al niño. Aquí el mensaje también funciona como advertencia respecto a Jesús, pero no se menciona un ángel ni se transcribe una orden divina dentro del sueño. Debe mantenerse la diferencia de información.

La escena no atribuye autoridad divina automática a toda experiencia onírica. Su propósito es mostrar que Pilato recibe una advertencia concreta sobre un justo. La verdad de la inocencia de Jesús ya cuenta con el testimonio del relato y no comienza a existir por la experiencia de la mujer.

Judas había confesado sangre inocente, Pilato reconoce la envidia de los dirigentes y ahora su propia esposa lo advierte. La acumulación no lo vuelve víctima inevitable de fuerzas superiores. Expone las razones que deberían apartarlo de una condena injusta.

Exégesis del pasaje

βήματος —bḗmatos, «tribunal» o «asiento de juicio»— identifica el lugar de autoridad de Pilato. τῷ δικαίῳ ἐκείνῳ —tōi dikaíōi ekeínōi, «con ese justo»— caracteriza a Jesús en el mensaje. La advertencia se refiere a cómo debe ser tratado, y no proporciona por sí sola todos los detalles del sueño.

Aplicación editorial

Recibe con seriedad las razones verdaderas que te llaman a evitar una injusticia. Jesucristo te enseña a unir el discernimiento con una respuesta fiel. Busca la guía del Espíritu Santo conforme a la Escritura, sin convertir una impresión personal en una autoridad que sustituya la verdad revelada.

Mateo 27:20 north

Los dirigentes orientan la petición de la multitud contra Jesús

La elección no se desarrolla sin intervención. Los principales sacerdotes y los ancianos persuaden a los reunidos para pedir a Barrabás y buscar la muerte del Maestro.

Explicación del versículo

«Pero» devuelve la atención desde la advertencia a Pilato hacia la acción de los dirigentes. El mensaje sobre un justo no detiene su propósito. Trabajan sobre la multitud para obtener una respuesta contraria a la liberación de Jesús.

La persuasión tiene dos fines relacionados: pedir a Barrabás y dar muerte a Jesús. No es solo una preferencia favorable al otro preso. La elección está siendo utilizada para continuar el plan mortal que el relato ha expuesto desde el comienzo de la pasión.

Los principales sacerdotes y los ancianos no quedan al margen mientras un grupo espontáneo decide. La narración identifica su iniciativa. Su posición de influencia les permite orientar la petición, pero no convierte el resultado en una expresión de la justicia de Dios.

La multitud, por su parte, responderá con sus propias palabras y exigencias. Ser persuadida no elimina automáticamente toda responsabilidad. El relato muestra cómo concurren la iniciativa de unos, la respuesta de otros y la decisión final del gobernador.

No se dice que cada persona reunida sea la misma que recibió a Jesús en su entrada en Jerusalén. El evangelio presenta grupos y momentos distintos sin entregar una lista de sus integrantes. No hace falta convertir la escena en una afirmación sobre la inconstancia de toda una población para comprender la acción concreta narrada.

Marcos 15:11–15 también atribuye a los principales sacerdotes la incitación para liberar a Barrabás en lugar de Jesús. Lucas 23:18–25 destaca la insistencia de las voces y la decisión de Pilato de atenderlas. Los relatos permiten mantener juntas las distintas responsabilidades.

La escena contrasta con la misión de Jesucristo. Él ha enseñado abiertamente, ha rechazado que la espada impida su entrega y ha declarado su identidad. Sus adversarios procuran conseguir mediante influencia lo que no han establecido por un testimonio verdadero.

Exégesis del pasaje

ἔπεισαν τοὺς ὄχλους —épeisan toùs óchlous, «persuadieron a las multitudes»— identifica la intervención. τὸν δὲ Ἰησοῦν ἀπολέσωσιν —tòn dè Iēsoûn apolésōsin, «y dieran muerte a Jesús»— expresa el segundo objetivo. La frase no describe una discusión neutral de alternativas, sino una influencia dirigida hacia la condena.

Aplicación editorial

Examina a la luz de Jesucristo la influencia que recibes y la que ejerces sobre otros. Una posición respetada no justifica promover una injusticia. Su gracia te llama a buscar la verdad y a usar tu voz para el bien del prójimo.

Mateo 27:21 north

La respuesta de la multitud pide la libertad de Barrabás

La alternativa propuesta por Pilato recibe una respuesta concreta. El preso conocido es elegido, mientras la situación de Jesús queda en manos de un gobernador que todavía debe decidir con justicia.

Explicación del versículo

Pilato vuelve a formular la pregunta sobre cuál de los dos debe ser liberado. La repetición mantiene visible la elección que se desarrolla después de la intervención de los dirigentes. El resultado no aparece como una información que el gobernador hubiera recibido antes de ofrecer la alternativa.

«De los dos» recuerda que la pregunta presenta a Jesús y Barrabás como opciones de una misma liberación. Sin embargo, la comparación no elimina la diferencia de sus casos. Los relatos han relacionado a Barrabás con revuelta y homicidio, mientras la inocencia de Jesús ha sido afirmada y las motivaciones de sus acusadores han quedado expuestas.

La respuesta es «A Barrabás». El grupo no pide que se examine de nuevo una prueba contra Jesús ni ofrece una razón que demuestre su culpa. Expresa su preferencia después de la persuasión narrada en el versículo 20.

El nombre por sí solo resuelve quién recibe la petición de libertad, pero todavía no expresa toda la decisión acerca del otro detenido. Por eso Pilato preguntará en el versículo siguiente qué hacer con Jesús. La narración distingue ambos pasos antes de reunir sus consecuencias en el versículo 26.

Hechos 3:13–15 interpretará este rechazo como la elección de la libertad de un asesino frente al Santo y Justo. El pasaje destaca la contradicción y anuncia que Dios resucitó a Jesús. La preferencia de la multitud no logra convertir al Autor de la vida en culpable ni impedir la vindicación de Dios.

La liberación de Barrabás tampoco prueba que él haya realizado una confesión de fe que Mateo no narra. Queda libre por una decisión del proceso. Su historia posterior no se cuenta aquí y no debe completarse para producir una ilustración que sustituya al relato.

La escena muestra que una respuesta colectiva puede estar en desacuerdo con la verdad de Jesucristo. Pilato no queda liberado de su responsabilidad porque otros hayan pronunciado un nombre. La autoridad que ejerce tendrá que expresarse en lo que haga con el inocente que tiene delante.

Exégesis del pasaje

ἀπὸ τῶν δύο —apò tôn dýo, «de los dos»— precisa el alcance de la alternativa. τὸν Βαραββᾶν —tòn Barabbân, «a Barrabás»— es la respuesta elíptica a la pregunta de liberar. La brevedad permite ver la elección sin atribuir a los presentes una justificación que no han dado.

Aplicación editorial

Escucha la palabra de Jesucristo antes de hacer tuya una preferencia compartida. La presión del entorno puede orientar una decisión injusta. Su gracia te llama a reconocer al Salvador y a responder por tus propias elecciones.

Mateo 27:22 north

La petición deja de ser una liberación y exige la crucifixión de Jesús

Pilato pregunta por el destino del otro detenido. Los presentes responden que Jesús, llamado el Cristo, debe ser crucificado.

Explicación del versículo

«Entonces, ¿qué haré…?» muestra que la elección de Barrabás no termina el caso de Jesús. El gobernador debe actuar respecto a él. Su pregunta admite que la decisión requiere una acción propia, aunque consulte a quienes están reunidos.

«Jesús, llamado el Cristo» mantiene su identidad en el centro. El hombre cuya muerte se pide es el Mesías que ha anunciado el reino, ha revelado al Padre y ha declarado su entrega para el perdón. La hostilidad de los presentes no cambia lo que el evangelio ha mostrado acerca de él.

«¡Que sea crucificado!» solicita una forma concreta de muerte. No es solamente una petición de que se lo retire de la escena, se lo encarcele o se limite su enseñanza. La narración acerca así los acontecimientos al anuncio de Mateo 26:1–2, donde Jesús dijo que sería entregado para ser crucificado.

El cumplimiento de su palabra no hace justa la demanda. El Señor conoce su camino y lo acepta delante del Padre, mientras los participantes siguen siendo responsables de lo que piden y realizan. La gracia de su entrega no puede utilizarse para aprobar la condena del inocente.

«Todos» describe la respuesta del grupo al que Pilato se dirige en esta escena. No transforma a cada judío de cualquier lugar y época en una persona que haya pronunciado la petición. El relato sigue decisiones concretas de los presentes, junto a la intervención de los dirigentes y del gobernador.

Marcos 15:12–15 y Lucas 23:20–25 también presentan la exigencia repetida. Los paralelos muestran que el desenlace reúne presión pública y decisión de la autoridad, sin que una responsabilidad elimine la otra.

La pregunta de Pilato no es todavía obediencia a la verdad que conoce. Su percepción de la envidia y la advertencia recibida sobre un justo reclaman una decisión distinta de limitarse a seguir la voz más fuerte. La continuación permitirá evaluar lo que hace, no solo lo que pregunta.

Exégesis del pasaje

τί οὖν ποιήσω —tí oûn poiḗsō, «¿qué haré entonces?»— introduce la acción que Pilato debe decidir. σταυρωθήτω —staurōthḗtō, «que sea crucificado»— es un mandato en forma pasiva que reclama la ejecución de Jesús. La forma gramatical no elimina que la petición proceda de personas y deba ser ejecutada mediante decisiones humanas.

Aplicación editorial

Responde a Jesucristo con una decisión fundada en su verdad, y no solo con preguntas acerca de lo que otros desean. Su gracia te llama a recibirlo como Señor y Salvador. La fidelidad puede requerir apartarte de una exigencia compartida por tu entorno.

Mateo 27:23 north

El aumento de los gritos no responde a la pregunta por la culpa

Pilato pregunta qué mal ha hecho Jesús. La multitud no presenta aquí un delito demostrado, sino que intensifica la exigencia de crucifixión.

Explicación del versículo

«¿Pues qué mal ha hecho?» lleva la conversación hacia la justificación de la condena. El gobernador no ha recibido en la respuesta anterior una razón suficiente para matar a Jesús. Su pregunta vuelve a señalar la distancia entre una preferencia y una culpa establecida.

El narrador no registra una nueva prueba como respuesta. Los presentes gritan todavía más y repiten «¡Que sea crucificado!». El cambio está en la intensidad de la petición, no en una explicación que resuelva el problema planteado por Pilato.

La repetición muestra cómo la presión sustituye a la argumentación. No hace falta inventar todas las voces ni cada acusación pronunciada para reconocer el movimiento. La narración presenta un gobernador que pregunta por el mal cometido y un grupo que insiste en el castigo sin responder aquí a ese punto.

Lucas 23:22–25 hace explícita la falta de un delito merecedor de muerte y afirma que los gritos prevalecieron. Marcos 15:14–15 también relaciona la pregunta sobre el mal con una exigencia más intensa. Los relatos sitúan el desenlace en la presión aceptada por la autoridad, no en una culpa nueva que acabara de aparecer.

La pregunta correcta no basta para declarar inocente a Pilato. Debe decidir de acuerdo con lo que reconoce. El siguiente versículo mostrará que su atención se desplaza hacia el alboroto, y después mandará azotar a Jesús. Su responsabilidad permanece precisamente porque la pregunta por la culpa no ha recibido una respuesta que justifique la muerte.

La escena confirma la inocencia del Salvador en el camino de su pasión. 1 Pedro 2:21–24 afirma que no cometió pecado y que llevó nuestros pecados en su cuerpo. La cruz no prueba que los gritos fueran verdaderos: manifiesta la entrega del Justo a favor de quienes necesitan perdón.

La injusticia no logra definir de manera definitiva a Jesucristo. El evangelio conducirá desde su condena a la resurrección. La voz de la multitud puede influir en la decisión del gobernador, pero no puede anular la verdad del Hijo ni la fidelidad del Padre.

Exégesis del pasaje

τί γὰρ κακὸν ἐποίησεν —tí gàr kakòn epoíēsen, «¿qué mal ha hecho?»— pide el fundamento de la condena. περισσῶς ἔκραζον —perissôs ékrazon, «gritaban aún más»— describe la respuesta creciente. El contraste entre ambas frases hace visible que el volumen no proporciona por sí mismo la prueba solicitada.

Aplicación editorial

Busca en Jesucristo firmeza para no confundir presión con verdad. Si tienes responsabilidad de decidir, responde a los hechos que conoces. Su gracia te llama a actuar con justicia, aun cuando una voz insistente intente apartarte de ella.

Mateo 27:24 north

Pilato declara inocencia mientras renuncia a proteger al inocente

El gobernador se lava las manos ante la multitud y rechaza la responsabilidad por la sangre. Su gesto debe evaluarse junto a la decisión con la que entregará a Jesús.

Explicación del versículo

Pilato ve que su intervención no produce el resultado esperado y que aumenta el alboroto. Su atención se dirige ahora al conflicto público. La pregunta por el mal cometido por Jesús no ha recibido una prueba suficiente, pero el ruido comienza a orientar la respuesta del gobernador.

Tomar agua y lavarse las manos es un acto visible «delante de la multitud». Acompaña una declaración: «Soy inocente de esta sangre». El gesto comunica lo que Pilato quiere afirmar acerca de sí mismo; no es una sentencia del narrador que lo declare libre de responsabilidad.

El lenguaje recuerda Deuteronomio 21:1–9, donde los ancianos se lavan las manos y declaran no haber derramado una sangre cuyo homicida se desconoce. La relación es temática. Mateo no afirma que Pilato esté cumpliendo todo aquel procedimiento, y su situación es distinta: conoce al detenido, percibe la injusticia y puede decidir cómo actuar.

«¡Allá ustedes!» intenta trasladar la carga a los presentes. La expresión recuerda la respuesta de los dirigentes a Judas en Mateo 27:3–4. En ambos casos, una declaración que aparta la responsabilidad no elimina la participación real de quien la pronuncia.

El versículo 26 mostrará la decisión de Pilato: libera a Barrabás, manda azotar a Jesús y lo entrega para la crucifixión. Sus manos lavadas no revocan esas acciones. La verdad de su conducta debe leerse en la secuencia completa, y no solo en el símbolo con que pretende explicarla.

La culpa de quienes reclaman la muerte tampoco vuelve inocente al gobernador. El relato mantiene responsabilidades concurrentes: unos persuaden, otros piden y Pilato dispone de autoridad para ejecutar la decisión. Ninguna de esas acciones desaparece por la existencia de las demás.

Jesucristo sigue siendo el justo que sufre. Su aceptación del camino del Padre no convierte la condena en una administración correcta de justicia. La salvación procede de su gracia, mientras la narración expone la fragilidad de una autoridad que conoce razones para actuar de otro modo.

Exégesis del pasaje

ἀθῷός εἰμι —athôiós eimi, «soy inocente»— es la afirmación de Pilato. ὑμεῖς ὄψεσθε —hymeîs ópsesthe, «¡allá ustedes!»— procura desplazar la carga hacia sus interlocutores. Las palabras deben distinguirse de la valoración que resulta de sus actos posteriores.

Aplicación editorial

Deja que Jesucristo examine tu responsabilidad por lo que decides, más allá de la explicación que des de ti mismo. Una declaración de buenas intenciones no sustituye una acción justa. Su gracia te llama a reconocer tu participación y a obedecer la verdad que conoces.

Mateo 27:25 north

Los presentes asumen verbalmente la responsabilidad por la sangre

La respuesta de la multitud rechaza la cautela de Pilato y se hace cargo de la condena que exige. Es una declaración de los participantes, no una maldición divina sobre un pueblo a través de todas las generaciones.

Explicación del versículo

El versículo responde al gesto y a las palabras de Pilato. Él ha intentado apartarse de la responsabilidad; los presentes pronuncian una fórmula solemne sobre la sangre de Jesús. El diálogo muestra la gravedad de la decisión que están reclamando.

«Todo el pueblo» designa al grupo que responde dentro de esta escena. No afirma que cada judío del mundo hubiera estado ante Pilato ni que todos compartieran la misma respuesta a Jesús. El propio evangelio presenta discípulos y seguidores de Israel que lo reciben, y distingue a los dirigentes de las multitudes sobre las que influyen.

«Que su sangre caiga sobre nosotros» utiliza el lenguaje de responsabilidad por una muerte. No es una petición de perdón mediante la sangre de Cristo tal como la entienden los creyentes. Sus palabras aceptan la carga de la condena que exigen, aunque el lector sepa que Jesús ha anunciado su sangre derramada para el perdón.

«Y sobre nuestros hijos» extiende la solemnidad de esa declaración a sus familias. Pero que los personajes pronuncien esa extensión no significa que Dios la ratifique como una culpa hereditaria e irrevocable. Mateo no introduce aquí una sentencia divina contra todos sus descendientes ni autoriza a otros a imponerles una persecución.

Ezequiel 18:19–23 distingue la responsabilidad del padre y del hijo y llama al pecador a apartarse de su maldad y vivir. Esa enseñanza impide convertir la frase de la multitud en una regla según la cual una persona queda necesariamente culpable por el origen de su familia.

La proclamación apostólica también mantiene abierta la gracia. En Hechos 2:36–41, la responsabilidad por la crucifixión se acompaña del llamado al arrepentimiento, al perdón y al don del Espíritu Santo. La promesa se anuncia a los oyentes, a sus hijos y a los que están lejos. La culpa no es presentada como una barrera étnica que Jesucristo no pueda superar.

Hechos 3:13–19 denuncia el rechazo del Santo y Justo y, al mismo tiempo, llama a volver a Dios para que los pecados sean borrados. La respuesta fiel al episodio es reconocer la seriedad del pecado y la necesidad del Salvador, no dirigir odio contra un pueblo.

La petición tampoco elimina la responsabilidad de Pilato, que tomará la decisión de entregar al Señor. El relato conserva las acciones de cada participante. Jesucristo es el inocente cuya entrega abre por gracia el camino de perdón para todo el que cree.

Exégesis del pasaje

τὸ αἷμα αὐτοῦ ἐφʼ ἡμᾶς —tò haîma autoû eph’ hēmâs, «su sangre sobre nosotros»— es una expresión de responsabilidad, no una descripción física. ἐπὶ τὰ τέκνα ἡμῶν —epì tà tékna hēmôn, «sobre nuestros hijos»— pertenece a la misma respuesta humana. El narrador la reproduce sin convertirla en una orden divina para quienes lean el evangelio.

Aplicación editorial

Recibe la gracia de Jesucristo con humildad y reconoce tu propia necesidad de perdón. No conviertas la culpa de otros en una razón para despreciar a sus familias o a su pueblo. El Salvador te llama a la verdad, al arrepentimiento y al amor conforme a su palabra.

Mateo 27:26 north

Barrabás queda libre y Jesús es entregado para la cruz

La decisión de Pilato reúne los dos destinos de la elección. Libera a Barrabás y, tras mandar azotar a Jesús, lo entrega para la crucifixión.

Explicación del versículo

«Entonces» introduce el resultado de la presión y de las respuestas anteriores. La escena ya no está en el nivel de las preguntas. Pilato ejerce su autoridad mediante decisiones concretas que afectan a los dos detenidos.

La liberación de Barrabás cumple la petición de la multitud. Mateo no relata aquí qué hizo después ni qué pensó de Jesús. El dato central es que el preso sale libre, mientras el Maestro inocente queda destinado a la muerte.

Jesús es azotado antes de la entrega. La orden de Pilato implica un sufrimiento corporal real. El texto no indica el número de golpes ni describe todos los instrumentos; la explicación no necesita añadir detalles para reconocer la violencia que el Salvador recibe.

El lavado de manos del versículo 24 debe leerse junto a estos actos. La declaración de inocencia no impide que el gobernador mande castigar y entregue al detenido. El relato hace visible la distancia entre apartar verbalmente la culpa y utilizar la autoridad para realizar lo pedido.

Marcos 15:15 explica que Pilato quiere satisfacer a la multitud. Lucas 23:24–25 presenta la decisión de atender la petición y contrasta al preso de revuelta y homicidio con Jesús. Los paralelos permiten reconocer que la presión no elimina la elección del gobernador.

La sustitución dentro del proceso es concreta: Barrabás recibe libertad y Jesús es enviado a la cruz. Ese hecho puede ayudar a comprender la gracia con que el Salvador se entrega por los pecadores, pero no convierte cada detalle de Barrabás en una descripción de la experiencia de todos los creyentes. La explicación salvadora procede de las palabras del propio Jesús.

En Mateo 20:28 declara que da su vida como rescate por muchos, y en Mateo 26:27–28 relaciona su sangre con el perdón. La injusticia del proceso y la eficacia de su entrega deben distinguirse: los responsables no hacen una obra justa al condenarlo, mientras Cristo cumple por gracia su misión salvadora.

Exégesis del pasaje

ἀπέλυσεν —apélysen, «puso en libertad»— corresponde a Barrabás. φραγελλώσας παρέδωκεν —phragellṓsas parédōken, «después de mandar azotar, entregó»— describe la acción de Pilato respecto a Jesús. ἵνα σταυρωθῇ —hína staurōthêi, «para que fuera crucificado»— precisa el destino que el gobernador dispone.

Aplicación editorial

Contempla con gratitud a Jesucristo, que se entregó por los pecadores. Recibe por fe la salvación que no puedes comprar y responde a su gracia con obediencia. Su amor no te permite llamar justa a una condena inocente ni desentenderte del daño que tus decisiones puedan causar.

Mateo 27:27 north

Los soldados convierten la custodia de Jesús en una escena de burla

Después de la decisión de Pilato, los soldados llevan a Jesús al pretorio y reúnen a la compañía. El detenido queda expuesto a una humillación que ellos preparan de manera colectiva.

Explicación del versículo

«Entonces» continúa la entrega para la crucifixión del versículo 26. El gobernador ha dispuesto el desenlace y ahora actúan sus soldados. La responsabilidad de Pilato no termina por desaparecer momentáneamente del primer plano.

La expresión «los soldados del gobernador» identifica a quienes reciben al detenido. No son los discípulos ni los dirigentes del interrogatorio anterior. La narración distingue a los participantes de cada etapa de la pasión, sin que esa distinción rompa la continuidad de la entrega.

El pretorio es el ámbito de la autoridad del gobernador al que conducen a Jesús. Marcos 15:16–20 lo relaciona con el interior del patio. Mateo no proporciona aquí la localización exacta del edificio en Jerusalén ni permite elegir un emplazamiento moderno como si lo hubiera nombrado.

Reunir a «toda la compañía» amplía el carácter público del escarnio dentro del grupo militar. El texto no ofrece una cifra exacta de soldados presentes. No hace falta deducirla de una organización militar ideal para comprender que Jesús es rodeado por una fuerza colectiva.

La escena que sigue imitará una investidura real: manto, corona, caña y reverencias. El propósito es burlarse del título del detenido. Quienes lo custodian utilizan su vulnerabilidad para representar una realeza que consideran ridícula.

El contraste con la verdad del evangelio es decisivo. El Hijo del Hombre había anunciado su trono de gloria y su autoridad, y al final del relato resucitará y declarará el alcance de su señorío. La burla no determina su identidad ni convierte la humillación en prueba de que el Padre lo haya dejado de reconocer.

La fuerza de los soldados tampoco vuelve legítimo lo que hacen. El Salvador afronta su entrega con obediencia, pero el uso de una custodia para despreciar a una persona sigue siendo violencia. El relato no exige que el lector confunda la paciencia de Jesús con la aprobación de los agresores.

Exégesis del pasaje

πραιτώριον —praitṓrion, «pretorio»— sitúa la acción en el ámbito del gobernador. ὅλην τὴν σπεῖραν —hólēn tḕn speîran, «toda la compañía»— señala al cuerpo de soldados reunido. La frase presenta una participación colectiva sin dar el número de cada integrante.

Aplicación editorial

Recibe a Jesucristo con reverencia, también al contemplar su humillación. Su gracia te llama a no usar una posición de fuerza para degradar al vulnerable. Si tienes responsabilidad sobre otra persona, haz de ella una ocasión de servicio y de trato justo.

Mateo 27:28 north

El manto pretende representar una realeza ridícula

Los soldados despojan a Jesús de su ropa y lo visten de escarlata. El gesto prepara una representación de honor que en realidad busca humillarlo.

Explicación del versículo

La escena comienza con una acción sobre el cuerpo del detenido: lo desnudan y le ponen otro manto. Jesús no está recibiendo libremente una vestidura honorífica. Los soldados disponen de él para organizar la burla que el versículo siguiente hará explícita.

El manto escarlata funciona dentro de la representación real. Junto a la corona, la caña y el saludo, imita signos de dignidad para provocar el efecto contrario. La explicación debe seguir el conjunto de la escena, en lugar de atribuir a la tela un poder espiritual separado.

La humillación corporal es real. El Hijo ha asumido nuestra humanidad y recibe un trato que no deja de ser ofensivo porque su divinidad permanezca. La paciencia del Salvador no significa insensibilidad ni convierte los gestos de los soldados en una verdadera coronación que ellos comprendan.

Marcos 15:17–20 y Juan 19:2–5 describen el vestido con el término «púrpura». Mateo lo presenta como escarlata. Las descripciones deben conservarse sin inventar una segunda vestidura o una explicación sobre el estado de la tela que los relatos no proporcionan. En los tres casos, el vestido pertenece al escarnio de su realeza.

El texto tampoco dice que el color, por sí solo, sea una representación de cada pecado humano. La conexión salvadora no debe construirse mediante una alegoría del objeto. Se encuentra en la persona que acepta la entrega y en sus palabras acerca de dar la vida para el perdón.

Filipenses 2:5–11 une la verdadera condición divina de Cristo, su humillación como siervo, la obediencia hasta la cruz y la exaltación del Padre. Esa relación permite contemplar el manto del escarnio sin concluir que Jesús haya dejado de ser quien es.

La ropa propia le será devuelta al concluir la burla en el versículo 31. El cambio de vestimenta no altera el destino que Pilato ha dispuesto ni la fidelidad con que el Señor camina hacia la cruz. La escena da a conocer el desprecio de los soldados, no el valor verdadero del Rey.

Exégesis del pasaje

χλαμύδα κοκκίνην —chlamýda kokkínēn, «un manto escarlata»— nombra la prenda y su color según Mateo. περιέθηκαν αὐτῷ —periéthēkan autôi, «se la pusieron»— presenta una acción de los soldados sobre el detenido. El contexto de la burla determina el significado del gesto.

Mateo 27:29 north

El homenaje fingido se dirige al verdadero Rey

La corona de espinas, la caña y las reverencias componen una burla de la realeza de Jesús. El lector reconoce la verdad que sus agresores utilizan como escarnio.

Explicación del versículo

Los soldados añaden al manto una corona trenzada con espinas. La colocan sobre la cabeza de Jesús y ponen una caña en su mano derecha. Los objetos forman una representación de autoridad, pero el propósito se declara enseguida: se burlan de él.

La caña ocupa dentro de la representación el lugar de un signo de mando. El relato no dice que por recibirla Jesús obtenga su autoridad. Esa autoridad pertenece a su identidad y a la misión recibida del Padre, no a una atribución que los soldados pudieran concederle o retirarle.

Arrodillarse delante de él imita una actitud de reverencia. Sin embargo, el gesto exterior no equivale a adoración sincera. Mateo lo sitúa expresamente dentro de la mofa. Para comprender una acción, hay que atender al propósito que el relato le atribuye, y no solo a su apariencia religiosa.

«¡Saludos, rey de los judíos!» retoma el título del interrogatorio de Pilato. Quienes lo pronuncian pretenden ridiculizar al detenido, pero el evangelio permite oír la ironía: Jesús es verdaderamente Rey, aunque su camino hacia la gloria atraviese la entrega y la cruz.

No es necesario atribuir a cada espina, a la mano derecha o al material de la caña un significado oculto. La escena proporciona su sentido en el conjunto de la parodia real y en el sufrimiento del Salvador. Una alegoría añadida a cada objeto distraería de la identidad de quien recibe la humillación.

Marcos 15:17–19 y Juan 19:2–3 conservan la corona, el vestido y el saludo. Las diferencias de detalle no alteran el carácter de escarnio. Los soldados no están celebrando una confesión que el narrador les atribuya como fe.

El contraste alcanza más profundidad al leer Filipenses 2:8–11: el Cristo obediente hasta la cruz es exaltado, toda rodilla se dobla y toda lengua confiesa su señorío para gloria del Padre. Esa manifestación verdadera de autoridad no depende de la reverencia fingida de esta escena.

Exégesis del pasaje

ἐνέπαιξαν αὐτῷ —enépaixan autôi, «se burlaron de él»— establece la intención que interpreta las acciones. χαῖρε, βασιλεῦ τῶν Ἰουδαίων —chaîre, basileû tôn Ioudaíōn, «¡Saludos, rey de los judíos!»— es el homenaje fingido. El título es verdadero respecto a Jesús, mientras la disposición de quienes lo usan es de desprecio.

Aplicación editorial

Reconoce a Jesucristo como Rey con una fe que corresponda a tus palabras y gestos. Su gracia te llama a la reverencia y a la obediencia. La apariencia de homenaje no sustituye recibir su verdad ni seguir el camino que él enseña.

Mateo 27:30 north

La caña del escarnio se convierte en un instrumento para golpear

Los soldados añaden salivazos y golpes a la burla real. El sufrimiento de Jesús no es una representación: recibe en su humanidad el desprecio y la violencia.

Explicación del versículo

El versículo continúa las acciones del grupo militar. La burla no queda solo en palabras ni en objetos colocados como adorno. Escupen a Jesús, toman la caña y lo golpean en la cabeza. El trato hace visible la distancia entre la reverencia imitada y la intención real.

La caña había sido puesta en su mano derecha dentro de la parodia de un rey. Ahora los soldados la recuperan para agredirlo. El mismo objeto que simulaba un signo de autoridad es utilizado contra su cuerpo. El cambio de uso concentra la crueldad de la escena.

Los salivazos expresan desprecio. No proporcionan una prueba contra la inocencia de Jesús ni confirman que su realeza sea falsa. La humillación describe a los agresores y lo que hacen al detenido; no define el valor de la persona que la padece.

Mateo no da un número de golpes ni describe todas sus consecuencias físicas. La sobriedad del relato no reduce la gravedad. El Hijo encarnado sufre realmente, y el lector no debe completar lo narrado con detalles inventados para tomar en serio su entrega.

La escena recuerda los ultrajes del interrogatorio en Mateo 26:67–68. Allí se burlaban de su condición de Cristo y de su autoridad profética; aquí ridiculizan su realeza. Los dos episodios muestran el rechazo de su identidad desde ámbitos distintos.

Isaías 50:6–7 presenta al siervo que no oculta el rostro de los insultos y salivazos, confiando en la ayuda del Señor. La relación ilumina la obediencia de Jesús sin convertir los golpes en una aprobación de la injusticia.

1 Pedro 2:21–24 une su sufrimiento inocente, la ausencia de represalia y su obra de llevar nuestros pecados. Su ejemplo enseña mansedumbre, y su entrega hace posible el perdón. El significado de la pasión se encuentra en el Salvador que sufre por nosotros, no en una glorificación del abuso.

Exégesis del pasaje

ἔτυπτον —étypton, «lo golpeaban»— presenta la acción en su desarrollo. εἰς τὴν κεφαλὴν αὐτοῦ —eis tḕn kephalḕn autoû, «en su cabeza»— indica dónde lo golpean. La precisión del relato basta para mostrar una agresión real sin añadir un inventario de heridas que Mateo no ofrece.

Aplicación editorial

Contempla con gratitud a Jesucristo, que soportó el desprecio sin dejar de ser fiel al Padre. Su gracia te llama a rechazar la humillación del prójimo y a renunciar a la represalia. Trata con dignidad a quien se encuentre vulnerable ante ti.

Mateo 27:31 north

La burla termina y el camino a la crucifixión continúa

Los soldados quitan a Jesús el manto del escarnio, le devuelven su ropa y lo conducen hacia la cruz. Su realeza no depende de la vestidura que puedan ponerle o retirarle.

Explicación del versículo

«Después de burlarse de él» cierra la representación iniciada en el pretorio. Los soldados han actuado sobre el cuerpo del detenido mediante vestido, corona, saludo y golpes. El fin de esa escena no significa que hayan reconocido su culpa o recibido con fe al Señor.

Le quitan el manto y vuelven a ponerle su ropa. Mateo permite seguir el recorrido de las prendas sin ofrecer un significado espiritual separado para cada cambio. La acción revierte la apariencia de la coronación fingida y prepara el traslado.

Que le devuelvan la ropa no elimina el sufrimiento anterior ni convierte el trato en un acto de restitución completa. La finalidad que sigue es la crucifixión. El grupo continúa realizando la entrega dispuesta por el gobernador.

«Se lo llevaron para crucificarlo» mantiene una dirección que Jesús había anunciado desde Mateo 26:1–2. La cruz no aparece como una sorpresa ajena a su palabra. El relato ha mostrado su oración, su aceptación de la copa y su rechazo de una defensa que impidiera el cumplimiento de las Escrituras.

Marcos 15:20–21 conserva el cambio de ropa y la salida hacia el encuentro con Simón. Mateo también pasará inmediatamente al hombre obligado a llevar la cruz. La narración avanza desde el espacio de la custodia hacia el lugar de ejecución.

El traslado no significa que los soldados hayan retirado de Jesús una autoridad real al quitarle el manto. La ironía de la escena se mantiene: el que recibe el escarnio es el mismo Señor que será vindicado por el Padre. El poder de vestirlo o sujetarlo no equivale a poder decidir definitivamente quién es.

La obediencia de Jesucristo da unidad a los hechos que otros realizan contra él. La salvación no procede de que sus agresores actúen correctamente, sino del Salvador que entrega su vida por los pecadores. En Mateo 20:28 él mismo explica esa misión como rescate por muchos.

Exégesis del pasaje

ὅτε ἐνέπαιξαν —hóte enépaixan, «cuando terminaron de burlarse»— introduce el cierre de la escena. εἰς τὸ σταυρῶσαι —eis tò staurôsai, «para crucificarlo»— precisa el destino del traslado. El cambio de ropa pertenece a la secuencia; el propósito final es conducir al detenido hacia la ejecución.

Aplicación editorial

Recibe a Jesucristo como el Salvador que permaneció fiel a su entrega en cada etapa. Su gracia te llama a confiar en él más allá de las apariencias de poder o humillación. Sigue su palabra con gratitud por el amor con que dio su vida.

Mateo 27:32 north

Simón de Cirene es obligado a llevar la cruz

El camino hacia el lugar de la ejecución introduce a un hombre que no había aparecido antes en el relato. Simón lleva la cruz de Jesús por una orden impuesta; el evangelista identifica esa ayuda concreta sin atribuirle todavía una confesión de fe.

Explicación del versículo

«Al salir» enlaza la salida de los soldados con el traslado del condenado. Jesús había sido azotado y maltratado; ahora otro hombre es incorporado a la marcha. Mateo no describe aquí la condición física de Jesús ni explica el motivo por el cual los soldados escogieron a Simón. La violencia que acaba de narrar ofrece un contexto real de sufrimiento, pero no permite reconstruir cada detalle del trayecto.

La expresión «lo obligaron» traduce ἠγγάρευσαν (ēngáreusan), que indica un servicio exigido por la fuerza. No se trata, en esta frase, de alguien que se ofrece espontáneamente. «De Cirene» identifica su procedencia; no informa cuánto tiempo llevaba en Jerusalén, por qué estaba allí o qué había creído acerca de Jesús.

El objeto de la orden es preciso: llevar «la cruz de Jesús». Simón participa en el traslado del instrumento de ejecución, mientras Jesús continúa siendo el condenado al que se conduce para crucificarlo. Esa participación no convierte a Simón en quien realiza la obra salvadora de Cristo. El Señor había explicado que entregaría su propia vida como rescate por muchos (Mateo 20:28).

Los relatos del camino

Marcos 15:21 añade que Simón venía del campo y que era padre de Alejandro y de Rufo. Lucas 23:26 precisa que le pusieron la cruz para llevarla detrás de Jesús. Por su parte, Juan 19:17 presenta a Jesús saliendo con su cruz. Son detalles del traslado que no establecen por sí solos el punto exacto en que cambió quien la llevaba.

La escena también recuerda las palabras de Jesús sobre tomar la cruz y seguirlo (Mateo 16:24–26). Sin embargo, aquella enseñanza llama al seguimiento consciente, mientras este versículo relata una obligación impuesta. No basta realizar exteriormente un servicio cercano a Jesús para que el relato afirme una conversión.

Aplicación editorial

Tú eres llamado a seguir al Salvador con fe, no solo a estar cerca de acontecimientos religiosos. El servicio cristiano nace de haber recibido su gracia; no completa el rescate que él ofreció ni permite deducir la vida interior de otra persona a partir de una sola acción.

Marcos 15:21–41; Lucas 23:26–49; Juan 19:17–30

Mateo 27:33 north

La llegada al Lugar de la Calavera

Mateo señala el destino del camino y explica su nombre para el lector. La narración avanza hacia una ejecución real, en un lugar identificado, sin detenerse en una descripción de su aspecto o de su historia.

Explicación del versículo

«Llegaron» recoge el movimiento de la comitiva que conduce a Jesús. Después del maltrato en el pretorio y de la obligación impuesta a Simón, el traslado alcanza el lugar donde ocurrirá la crucifixión. El evangelista concentra la atención en lo que harán allí con Jesús, no en los detalles que permitirían reconstruir todo el recorrido.

El nombre «Gólgota» aparece en griego como Γολγοθᾶ (Golgothâ). Mateo mismo ofrece su significado mediante Κρανίου Τόπος (Kraníou Tópos), «Lugar de la Calavera». Esta explicación es parte del versículo: el lector no necesita conocer previamente la lengua de la cual procede el nombre para comprender la designación del sitio.

La explicación del nombre no es una explicación del origen de ese nombre. El texto no dice que el lugar tuviera cierta forma, que allí estuviera enterrada una persona determinada o que el nombre proviniera de restos visibles. Tampoco utiliza aquí la palabra «monte». Tales detalles no deben incorporarse a la escena como si Mateo los hubiera narrado.

Un lugar concreto en la entrega de Jesús

Marcos 15:22 y Juan 19:17 también identifican Gólgota y explican el nombre. Lucas 23:33 designa el lugar como «la Calavera». La coincidencia sitúa los relatos en el mismo acontecimiento sin exigir que cada evangelista reproduzca todas las expresiones de los demás.

El nombre sombrío del lugar no debe desplazar la identidad de quien llega allí. Es Jesús, que había anunciado que sería entregado para ser crucificado (Mateo 26:1–2) y había dado a su muerte el sentido de una entrega por el perdón (Mateo 26:27–28). La esperanza cristiana descansa en su persona y en su obra; el sitio adquiere importancia porque allí se desarrolla esa historia.

Aplicación editorial

Cuando tú lees sobre Gólgota, permite que la sobriedad del relato te acerque a Jesucristo. No necesitas completar el nombre con leyendas o significados secretos para reconocer la gravedad de su entrega. La fe atiende a lo que Dios ha dado a conocer y encuentra en el Señor crucificado el fundamento del perdón.

Mateo 27:34 north

Jesús prueba el vino y rehúsa beberlo

Antes de narrar la crucifixión, Mateo menciona una bebida que Jesús prueba y rechaza. El detalle pertenece al sufrimiento del justo y debe distinguirse de la bebida que aparecerá más adelante, cuando Jesús ya esté en la cruz.

Explicación del versículo

La bebida es «vino mezclado con hiel». El griego llama al vino οἶνον (oînon) y a la hiel χολῆς (cholês). La descripción subraya una mezcla amarga. Mateo no identifica su preparación exacta ni explica las intenciones de quienes la ofrecieron; tampoco dice cuánto habría podido aliviar o agravar el sufrimiento.

El orden de las acciones importa: se lo dan a beber, Jesús lo prueba y no quiere beber. «Después de probarlo» evita confundir su negativa con un simple desconocimiento de lo ofrecido. Al mismo tiempo, la frase «no quiso» expresa su decisión, sin añadir el razonamiento interior por el cual la tomó. Una explicación que asegure que rechazó todo alivio posible iría más allá de lo afirmado en este versículo.

Marcos 15:23 habla de vino mezclado con mirra y también señala que Jesús no lo tomó. Conviene conservar la descripción propia de cada relato. La comparación permite reconocer el ofrecimiento de una bebida antes de la crucifixión, pero no exige inventar una fórmula que explique químicamente ambas expresiones.

La amargura en el sufrimiento del justo

Salmos 69:21 describe al afligido que recibe veneno como alimento y vinagre cuando tiene sed. El término hebreo רֹאשׁ (rosh) designa allí una sustancia amarga o venenosa; la relación con Mateo se encuentra en la amargura ofrecida al que sufre. No es necesario convertir las distintas palabras en una identidad exacta de ingredientes para apreciar esa resonancia bíblica.

Más adelante, Mateo 27:48 narrará que alguien acerca vinagre a Jesús con una esponja. Allí la escena y el momento son otros. Mantener esta secuencia ayuda a leer cada acción en su contexto, sin reunir todas las bebidas de la pasión en un único episodio.

Aplicación editorial

Tú puedes contemplar la entrega del Señor sin convertir cada silencio del relato en una certeza sobre sus motivos. El amor de Cristo está expresado con claridad en su decisión de dar la vida por muchos. Esa verdad sostiene tu fe y te enseña a hablar con respeto tanto de lo que la Escritura afirma como de lo que no explica.

Mateo 27:35 north

El Crucificado es despojado de su ropa

Mateo relata la crucifixión con pocas palabras y dirige enseguida la atención a quienes se reparten la ropa de Jesús. La humillación del condenado queda a la vista, mientras la escena recuerda el lamento del justo en los salmos.

Explicación del versículo

«Después de crucificarlo» establece el orden: Jesús ya está en la cruz cuando sus vestidos pasan a ser objeto del reparto. El verbo σταυρώσαντες (staurṓsantes) expresa la acción de crucificar, pero Mateo no desarrolla aquí los procedimientos de la ejecución. Su brevedad no disminuye la realidad del sufrimiento; sitúa al lector ante el hecho central sin convertirlo en una descripción de cada lesión.

Los que habían conducido a Jesús se distribuyen sus prendas «echando suertes». El griego κλῆρον (klêron) designa la suerte mediante la cual deciden el reparto. La ropa que pertenecía al condenado se trata como un bien que puede adjudicarse. Jesús queda expuesto a una humillación que alcanza incluso aquello con que se vestía.

La frase permite advertir la distancia entre lo que ocurre con sus pertenencias y lo que significa su entrega. Mientras los ejecutores se ocupan del reparto, el lector sabe que Jesús había hablado de dar su vida como rescate por muchos (Mateo 20:28). Ellos actúan sobre su ropa; no determinan con ello el valor salvador de su muerte.

La relación con el Salmo 22

En Salmos 22:18, el afligido dice que se reparten sus vestidos y echan suertes por su ropa. El verbo hebreo יְחַלְּקוּ (yejallequ) expresa ese reparto. La correspondencia sitúa a Jesús en el sufrimiento del justo rodeado de enemigos y anticipa otras resonancias del mismo salmo en esta escena.

Juan 19:23–24 distingue las prendas distribuidas entre los soldados de la túnica por la que echan suertes, y cita expresamente el salmo. Mateo presenta el reparto sin incluir esa explicación extensa. Ambas narraciones permiten contemplar el mismo despojo, conservando cada una su forma de contarlo.

Aplicación editorial

Tú recibes la salvación de quien aceptó esta humillación por amor, no de un poder ajeno al sufrimiento humano. Honrar a Cristo también transforma tu manera de mirar a la persona humillada: sus pertenencias o su indefensión nunca anulan su dignidad. La gratitud por la gracia recibida produce respeto y misericordia.

Mateo 27:36 north

Los soldados permanecen junto a la cruz

Después de repartirse la ropa, los soldados se sientan y mantienen la vigilancia. El breve versículo prolonga la escena: Jesús permanece crucificado y sus ejecutores continúan allí, como testigos cercanos de lo que va a suceder.

Explicación del versículo

«Luego se sentaron» da continuidad al grupo que acaba de realizar el reparto. El sujeto no cambia hacia los discípulos ni hacia los familiares de Jesús. La acción corresponde a los hombres que lo llevaron a la ejecución y que ahora permanecen en el lugar donde lo crucificaron.

El verbo ἐτήρουν (etḗroun), traducido «hicieron guardia», presenta una vigilancia que se prolonga. El pronombre griego se refiere a Jesús: lo custodiaban allí. No describe una contemplación de fe ni atribuye a los soldados una comprensión del significado de su muerte. Estar físicamente frente al Crucificado y reconocer quién es son realidades distintas.

El detalle detiene el movimiento del relato. Antes los soldados lo vistieron, lo golpearon y lo condujeron fuera; ahora están sentados mientras Jesús permanece en la cruz. Esa permanencia muestra que la ejecución no termina con el acto inicial de crucificarlo. Los mismos hombres seguirán presentes cuando se narren su muerte y los acontecimientos que la acompañan.

De la custodia al testimonio

La continuidad se hace explícita en Mateo 27:54: el centurión y quienes estaban con él «custodiando a Jesús» reaccionan con temor y reconocen que era Hijo de Dios. Allí el relato añadirá una respuesta que este versículo todavía no menciona. Leer ambas escenas en su orden permite apreciar el cambio de percepción sin anticiparlo ni borrarlo.

La custodia tampoco convierte el sufrimiento de Jesús en una derrota de su misión. Había anunciado su crucifixión y había explicado que su sangre sería derramada por muchos para el perdón de los pecados (Mateo 26:27–28). Los soldados vigilan a un condenado; el evangelio conduce al lector a reconocer al Salvador que entrega su vida.

Aplicación editorial

Tú puedes acostumbrarte a oír sobre la cruz y permanecer como un observador distante. La respuesta de fe comienza al reconocer que Jesús se entregó por pecadores y que necesitas su gracia. Permite que la Escritura forme tu comprensión de él y que esa confianza se exprese en una vida agradecida, en lugar de conformarte con la familiaridad con el relato.

Mateo 27:37 north

La acusación escrita proclama su realeza

Sobre Jesús se coloca una inscripción que expresa la acusación por la que es ejecutado. Las autoridades lo presentan como un rey condenado; el lector de Mateo encuentra en esas mismas palabras una verdad que el maltrato no ha podido anular.

Explicación del versículo

Mateo llama al escrito τὴν αἰτίαν (tḕn aitían), «la acusación» o causa atribuida al condenado. No es una confesión de adoración hecha por sus ejecutores. La inscripción comunica el motivo de la ejecución en términos de realeza: «Este es Jesús, el rey de los judíos».

La ubicación «sobre su cabeza» hace que las palabras acompañen públicamente al Crucificado. La frase identifica a una persona concreta: «Este es Jesús». A continuación, le atribuye el título que había sido central en la pregunta de Pilato (Mateo 27:11). La condena romana queda así ligada a la cuestión de su condición de rey.

Para quien ha seguido el evangelio, el título tiene una profundidad que supera su uso como acusación. Los sabios habían preguntado por el rey de los judíos que había nacido (Mateo 2:2); ahora la misma designación aparece sobre la cruz. La oposición que acompañó su nacimiento encuentra aquí una expresión extrema, sin que el narrador retire la verdad de su identidad.

El testimonio de los otros evangelios

Juan 19:19–22 explica que Pilato hizo escribir el letrero, menciona las lenguas en que estaba escrito y narra la protesta de los principales sacerdotes. Marcos y Lucas también conservan la designación real (Marcos 15:26; Lucas 23:38). Cada relato reproduce la inscripción con su propia extensión; conviene escuchar cada formulación sin sustituirla por una cita compuesta.

La realeza de Jesús no queda definida por la burla de los soldados ni por las pretensiones políticas que sus adversarios quieran atribuirle. Él había unido su autoridad al servicio y a la entrega de su vida (Mateo 20:25–28). La cruz revela el costo de ese servicio, y la resurrección confirmará que el Crucificado no ha perdido su señorío.

Aplicación editorial

Reconocer a Jesús como Rey te llama a confiar en él y a recibir su manera de gobernar tu vida. Su autoridad no justifica que tú domines a otros para tu propio provecho. Bajo el señorío de quien se entregó por ti, servir y amar son frutos de la gracia que has recibido.

Mateo 27:38 north

Jesús es crucificado entre dos bandidos

La escena se amplía: Jesús no es el único ejecutado en aquel lugar. Dos bandidos son crucificados junto a él, uno a cada lado, y el justo queda públicamente situado entre personas tratadas como delincuentes.

Explicación del versículo

«Entonces» enlaza la crucifixión de estos hombres con la escena que Mateo viene describiendo. La expresión «con él» coloca a Jesús en el centro del relato. El evangelista identifica la posición de los otros dos por su relación con él: uno a la derecha y otro a la izquierda.

El término λῃσταί (lēstaí), traducido «bandidos», puede describir a salteadores o personas dedicadas al robo violento. El versículo no informa sus nombres ni detalla los delitos de cada uno. Tampoco los vincula expresamente con Barrabás. La semejanza de vocabulario o de condición penal no basta para escribir una historia común que Mateo no cuenta.

La disposición de las cruces agrava la humillación de Jesús: el que no había cometido el mal es ejecutado junto a malhechores. La proximidad en el castigo no establece igualdad moral. La pregunta de Pilato sobre qué mal había hecho Jesús había quedado sin una respuesta que demostrara su culpa (Mateo 27:23).

Contado entre los rebeldes

Isaías 53:12 describe al siervo que derrama su vida hasta la muerte y es contado entre los rebeldes. La expresión hebrea נִמְנָה (nimná) significa que fue contado o incluido entre ellos. En el mismo versículo, el siervo carga con el pecado de muchos e intercede por los rebeldes. Ser situado entre pecadores no significa que él comparta su pecado; forma parte de la humillación de quien obra en favor de ellos.

Lucas 23:39–43 desarrollará la conversación de los condenados y la promesa de Jesús a uno de ellos. Mateo se concentra aquí en la disposición de la escena y después mencionará sus insultos. El encuentro salvador que Lucas narra muestra que la cercanía del Señor alcanza incluso a una persona bajo condena, mediante la fe en él y no por méritos acumulados.

Aplicación editorial

Si tú reconoces tu culpa delante de Dios, no necesitas presentar una vida impecable para acercarte a Jesucristo. El Salvador se entregó por pecadores. Recibir su gracia no vuelve bueno el pecado; abre el camino del perdón y de una vida rendida a él, allí donde la propia justicia no puede sostenerte.

Mateo 27:39 north

Los que pasan convierten el sufrimiento en motivo de insulto

A la violencia de la ejecución se añade la agresión de quienes pasan por el lugar. Mateo describe sus palabras y sus gestos: la humillación de Jesús se vuelve pública y recibe la participación de otros, además de sus ejecutores.

Explicación del versículo

«Los que pasaban» identifica a un grupo por su presencia en la escena, sin informar sus nombres ni afirmar que represente a todos los habitantes de Jerusalén. Se acercan lo suficiente para dirigir sus insultos al Crucificado. El relato no convierte a cada persona ausente, ni a un pueblo entero de otras generaciones, en participante de aquella acción.

El verbo ἐβλασφήμουν (eblasphḗmoun) expresa que hablaban de manera injuriosa contra él. Su campo de sentido incluye el ultraje y la difamación; aquí el propio discurso del versículo siguiente mostrará el contenido de la agresión. El lector no debe confundir este verbo narrativo con la acusación formal de blasfemia que el sumo sacerdote había pronunciado contra Jesús durante el interrogatorio.

«Moviendo la cabeza» añade un gesto de desprecio. Los transeúntes no se limitan a observar el dolor; lo acompañan con una expresión que rebaja al que está expuesto en la cruz. En el versículo siguiente, la burla atacará tanto sus palabras sobre el santuario como su identidad de Hijo de Dios.

La voz del justo despreciado

Salmos 22:7 describe al afligido del que todos se burlan, haciendo muecas y sacudiendo la cabeza. En hebreo, יָנִיעוּ רֹאשׁ (yaniú rosh) expresa ese movimiento de la cabeza. La semejanza del gesto sitúa la pasión de Jesús dentro del lenguaje bíblico del justo ridiculizado por sus enemigos.

El mismo salmo pasará de la burla a la confianza cuestionada por los adversarios, una relación que aparecerá de nuevo en Mateo 27:43. Las alusiones no convierten los insultos en acciones justas. Muestran que el sufrimiento de Jesús no queda fuera de la historia de la fidelidad de Dios, aunque sus agresores pretendan interpretar su dolor como prueba de fracaso.

Aplicación editorial

Tu manera de hablar de quien sufre también revela lo que buscas en ese sufrimiento. Acercarte a Cristo por fe te enseña a abandonar la burla y a tratar con dignidad a la persona expuesta o indefensa. No necesitas conocer toda su historia para negarte a convertir su dolor en entretenimiento o en una ocasión de desprecio.

Mateo 27:40 north

Le exigen que pruebe su identidad abandonando la cruz

Los insultos toman la forma de un desafío: si Jesús es quien dice ser, debe salvarse a sí mismo. Los adversarios convierten la liberación inmediata del sufrimiento en la condición con la que pretenden juzgar su identidad.

Explicación del versículo

La referencia al santuario recoge la acusación presentada durante el interrogatorio, donde unos testigos atribuyeron a Jesús la capacidad de destruirlo y reconstruirlo en tres días (Mateo 26:60–61). Ahora esas palabras se usan para ridiculizar al que no sale de la cruz. El argumento de los que pasan es que quien pretende una obra tan grande debería poder librarse de su propia condena.

La palabra ναόν (naón) designa el santuario. Juan 2:19–22 conserva la declaración de Jesús y explica que hablaba del santuario de su cuerpo, una palabra comprendida por los discípulos a la luz de su resurrección. Esa explicación muestra cuánto puede perderse cuando una afirmación de Jesús se separa de su sentido y se emplea como arma contra él.

El segundo desafío ataca directamente su filiación: «Si eres Hijo de Dios, ¡baja de la cruz!». El título verdadero queda sometido a una condición falsa. Los que hablan suponen que ser Hijo de Dios exige evitar la muerte y exhibir poder de la manera que ellos demandan.

Un desafío que recuerda la tentación

La fórmula «si eres Hijo de Dios» ya había aparecido en boca del tentador, que pedía a Jesús actuar para demostrar su identidad (Mateo 4:3–7). En aquella escena, Jesús rechazó poner a prueba al Padre. Aquí también se le exige convertir su relación con Dios en un espectáculo condicionado por sus adversarios.

Jesús había anunciado su crucifixión y había explicado que entregaría su vida por muchos (Mateo 20:28). Permanecer en la cruz no desmiente su filiación: corresponde a la misión que había abrazado. Sus enemigos piden que se salve a sí mismo; él está realizando la entrega mediante la cual salva a pecadores.

Aplicación editorial

Tú no necesitas exigir a Jesús una demostración diseñada por tus temores para confiar en él. Su identidad se conoce por el testimonio de la Escritura y por su muerte y resurrección. La fe aprende a recibir su salvación y a obedecer al Padre, incluso cuando la fidelidad no produce una salida inmediata del sufrimiento.

Mateo 27:41 north

Los dirigentes participan en la burla

Mateo añade a los principales sacerdotes, escribas y ancianos a la escena del desprecio. Quienes habían intervenido en la condena de Jesús ahora se burlan de él mientras está crucificado.

Explicación del versículo

«De la misma manera» vincula esta acción con los insultos de los transeúntes. No todos los grupos ocupan el mismo lugar en el proceso, pero convergen en ridiculizar a Jesús. La autoridad religiosa y el conocimiento de la Escritura no impiden que estos dirigentes participen en el mal.

El verbo ἐμπαίζοντες (empaízontes) describe que se mofan de él. Mateo ya había mostrado a los soldados realizando una parodia de su realeza mediante el manto, la corona y las reverencias (Mateo 27:27–31). Ahora la burla procede de otras personas y se desarrolla sobre todo mediante palabras que cuestionan su poder y su confianza en Dios.

Los tres grupos nombrados recuerdan a quienes habían reunido el consejo contra Jesús y lo habían entregado a Pilato (Mateo 27:1–2). La narración mantiene así una continuidad entre la decisión de condenarlo y la actitud ante su sufrimiento. No presenta la mofa como una reacción inocente de quienes desconocen todo lo ocurrido.

El contenido de la burla

Los versículos siguientes explicarán lo que dicen: contraponen las obras con que Jesús ayudó a otros a su permanencia en la cruz, desafían su condición de rey y usan su confianza en Dios como motivo de descrédito (Mateo 27:42–43). El problema no consiste solo en un tono cruel; también consiste en interpretar falsamente quién es Jesús y qué significa su entrega.

La escena requiere una lectura responsable de los sujetos. Mateo nombra a los participantes en esta acción, sin convertir su conducta en una culpa de cada judío o de sus descendientes. Jesús, sus discípulos y muchos de los que lo seguían pertenecían al mismo pueblo. La denuncia se dirige a una oposición concreta al Mesías y también descubre la gravedad del pecado humano.

Aplicación editorial

Tu conocimiento bíblico y tus responsabilidades de servicio no te protegen automáticamente del orgullo. Necesitas escuchar la Escritura bajo el señorío de Jesucristo y dejar que el Espíritu Santo forme en ti verdad y misericordia. La autoridad recibida para servir se corrompe cuando se usa para justificar el desprecio por otro.

Mateo 27:42 north

La burla no comprende cómo salva Jesús

Los dirigentes interpretan la permanencia de Jesús en la cruz como incapacidad y ofrecen creer si baja de ella. Sus palabras revelan que esperan una demostración de poder que evite precisamente la entrega anunciada por el Señor.

Explicación del versículo

«A otros salvó» alude a las obras por las que Jesús había auxiliado a otras personas. En boca de quienes se burlan, la frase prepara una contradicción: si pudo ayudar a otros, ¿por qué no se libra él? El verbo ἔσωσεν (ésōsen) puede expresar salvar o rescatar; su sentido concreto se entiende por el contexto. Los adversarios reducen aquí la cuestión a escapar de la muerte que tienen delante.

«A sí mismo no puede salvarse» es su conclusión, no una explicación del evangelista sobre una falta de poder de Jesús. La narración ya había mostrado que el Señor podía pedir al Padre ayuda celestial, pero escogía cumplir las Escrituras (Mateo 26:53–54). Permanecer en la cruz corresponde a su obediencia y a su misión salvadora.

La burla «es el rey de Israel» enlaza con el letrero que lo presenta como rey de los judíos. Los dirigentes no lo reciben como su Rey: usan el título para exigir que actúe según su criterio. Un rey que acepta ser crucificado no encaja en la forma de poder con la que ellos lo están midiendo.

Una promesa de fe condicionada

«Que baje ahora de la cruz y creeremos en él» coloca a Jesús bajo una condición fijada por sus adversarios. No es una petición humilde de ayuda, sino un desafío dentro de la mofa. La expresión «ahora» reclama que interrumpa su entrega y les ofrezca en ese momento la señal que ellos quieren.

La ironía es profunda: Jesús había venido a dar su vida como rescate por muchos (Mateo 20:28). Abandonar esa misión para satisfacer la burla no sería la salvación que él había anunciado. Juan 10:17–18 expresa que entrega su vida voluntariamente, conforme al mandamiento del Padre, y que tiene autoridad para volver a tomarla.

Aplicación editorial

Tú puedes pedir al Señor socorro en tu necesidad sin convertir la respuesta que deseas en una condición para reconocerlo como Salvador. La cruz te enseña que su amor no se mide solo por la eliminación inmediata del dolor. Confía en la obra que realizó por ti y permite que ella transforme tus expectativas sobre su poder.

Mateo 27:43 north

Su confianza en Dios es convertida en un desafío

Los adversarios atacan ahora la relación de Jesús con Dios. Afirman que, si el Padre lo quiere, debe librarlo inmediatamente, y presentan su permanencia en la cruz como una refutación de su condición de Hijo.

Explicación del versículo

«Ha confiado en Dios» traduce πέποιθεν ἐπὶ τὸν θεόν (pépoithen epì tòn theón). La frase reconoce la confianza que Jesús ha expresado, pero la usa para burlarse de él. Los que hablan no están animándolo a perseverar; están declarando que la falta de un rescate visible desacredita esa confianza.

La condición «si lo quiere» pretende decidir el amor de Dios por el resultado inmediato que ellos exigen. Según su razonamiento, si Jesús fuera amado por el Padre no continuaría sufriendo de esa manera. El evangelio no acepta esa conclusión: el Padre había llamado a Jesús su Hijo amado (Mateo 3:17), y el propio Jesús había anunciado su muerte como parte de su misión.

«Porque dijo: “Soy Hijo de Dios”» conecta el desafío con su identidad. Los dirigentes toman una verdad central y la someten a su interpretación de cómo debería actuar Dios. La entrega del Hijo no corresponde a un abandono de su obediencia, sino al camino que había aceptado al orar al Padre en Getsemaní (Mateo 26:39–42).

Las palabras del Salmo 22

La burla reproduce de cerca Salmos 22:8, donde los enemigos del justo dicen que Jehová lo libre, puesto que se complace en él. El hebreo חָפֵץ בּוֹ (jafets bo) expresa ese agrado en la persona. La acusación de los burladores y la experiencia del justo afligido quedan así vinculadas por la Escritura.

Que Jesús atraviese ese sufrimiento no demuestra que haya mentido sobre el Padre. El salmo contiene el clamor del afligido y también su testimonio posterior de que Dios escuchó su petición (Salmos 22:22–24). En el evangelio, la respuesta decisiva a la condena humana se manifestará en la resurrección del Hijo.

Aplicación editorial

Si tú atraviesas dolor, no debes concluir que el Padre ha dejado de amarte solo porque no llega el rescate que esperabas. Acércate a él por Jesucristo, expresa tu aflicción y afirma tu esperanza en su promesa. Tampoco uses el sufrimiento de otra persona como prueba automática de falta de fe o de rechazo divino.

Mateo 27:44 north

Los otros crucificados también lo insultan

La burla alcanza incluso a quienes comparten con Jesús la condición de estar crucificados. Mateo completa así una escena de rechazo en la que intervienen transeúntes, dirigentes y los propios condenados situados junto a él.

Explicación del versículo

«También» añade a los bandidos a la acción que ya se ha narrado. La expresión «de la misma manera» los vincula con el desprecio dirigido contra Jesús. No indica necesariamente que cada persona pronunciara todas las frases anteriores, pero sí que participaron en la misma conducta de ultraje.

El verbo ὠνείδιζον (ōneídizon) significa que lo injuriaban o le dirigían reproches humillantes. La frase no los presenta simplemente hablando de su propia desgracia. Su agresión tiene por objeto a Jesús, aunque ellos mismos están expuestos al sufrimiento de la ejecución.

Compartir una situación dolorosa no produce automáticamente compasión ni reconocimiento de la verdad. La escena muestra que una persona que sufre también puede dirigir su hostilidad contra el justo. Jesús permanece en medio de esa oposición mientras realiza la entrega que había anunciado por los pecadores.

Mateo y el relato de Lucas

Marcos 15:32 también atribuye los insultos a los crucificados con Jesús. Lucas 23:39–43 desarrolla otra parte de la escena: uno de los malhechores insulta al Señor, mientras el otro reprende a su compañero, reconoce su propia culpa y pide a Jesús que lo recuerde en su reino.

Mateo no afirma que ambos mantuvieran idéntica actitud durante cada instante hasta morir. Lucas tampoco relata toda la conducta previa de cada uno. Es posible comprender un cambio de actitud dentro del transcurso de la crucifixión, pero los relatos no fijan su horario. Lo que debe conservarse es tanto el testimonio de los insultos como el encuentro de fe que Lucas narra.

La respuesta de Jesús al hombre que se vuelve a él revela la gracia del Salvador. La esperanza del condenado no descansa en reparar con obras una vida que está llegando a su fin, sino en la autoridad y la misericordia del Rey al que pide ser recordado. Esa gracia no niega su culpa: ofrece salvación a quien la reconoce y confía en Cristo.

Aplicación editorial

Tu sufrimiento no te coloca fuera de la necesidad de arrepentimiento, y tu culpa no te obliga a permanecer lejos del Señor. Vuélvete a Jesucristo con fe. Su misericordia puede transformar una respuesta de hostilidad en una petición humilde; por eso también debes evitar declarar que otra persona está más allá de su alcance.

Mateo 27:45 north

La oscuridad acompaña las horas de la cruz

El relato pasa de las palabras de quienes se burlan a una oscuridad que envuelve la escena durante tres horas. El sufrimiento de Jesús queda acompañado por una señal que da solemnidad a lo que está ocurriendo.

Explicación del versículo

Mateo sitúa la oscuridad desde la «hora sexta» hasta la «hora novena». La NTBT expresa esas referencias como «desde el mediodía» y «hasta las tres de la tarde», haciendo comprensible la manera de contar las horas del día. La oscuridad no corresponde al anochecer ordinario: se presenta en el período central del día y se prolonga hasta el momento cercano al clamor de Jesús.

El término σκότος (skótos) significa «oscuridad». La frase dice que esta ocurrió «sobre toda la tierra». El sustantivo γῆ (gê) puede referirse a la tierra o a un territorio; por sí solo no fija una extensión geográfica medible. Mateo presenta la amplitud de la señal desde la escena que narra, sin ofrecer un informe sobre su observación en cada región del mundo.

Marcos 15:33 conserva el mismo período. Lucas 23:44–45 también relata la oscuridad y añade que la luz del sol se apagó. Ninguno de esos detalles exige que se introduzca una explicación astronómica que el texto de Mateo no proporciona.

El lenguaje bíblico del juicio

En Amós 8:9–10, el Señor anuncia que oscurecerá la tierra en pleno día y convertirá las fiestas en duelo. Esa relación temática ayuda a percibir la gravedad de la oscuridad en la pasión: la muerte de Jesús no es presentada como un incidente sin alcance delante de Dios. Mateo no cita aquí a Amós de manera formal, por lo que conviene conservar la diferencia entre una resonancia bíblica y una cita explícita.

El sentido salvador del acontecimiento viene de las propias palabras de Jesús. Él había anunciado que derramaría su sangre por muchos para el perdón de los pecados (Mateo 26:28). La oscuridad acompaña esa entrega; no reemplaza su explicación ni convierte a quienes observan en creyentes automáticamente.

Aplicación editorial

Tú puedes contemplar con reverencia el costo de la salvación sin buscar una explicación imaginada para cada señal. La cruz descubre la gravedad del pecado y la profundidad de la gracia. Acércate al Padre por Jesucristo, agradeciendo que tu esperanza descansa en la entrega del Hijo y en su victoria sobre la muerte.

Mateo 27:46 north

El clamor del Hijo en la profundidad del sufrimiento

Jesús dirige a Dios las palabras iniciales del Salmo 22. Su clamor expresa la realidad de la aflicción que atraviesa y, al mismo tiempo, conserva la invocación personal: «Dios mío».

Explicación del versículo

«Cerca de las tres de la tarde» sitúa el clamor hacia el final del período de oscuridad. Jesús habla «con voz fuerte»; el evangelista desea que se escuche su palabra, no solamente que se contemple su padecimiento. Mateo conserva la expresión semítica «Elí, Elí, ¿lema sabactani?» y añade su significado para quien no la comprenda.

La traducción griega contiene ἱνατί με ἐγκατέλιπες (hinatí me enkatélipes), «¿por qué me has abandonado?». Es una pregunta nacida de un sufrimiento verdadero. Reducirla a una recitación sin aflicción vaciaría la fuerza de lo que Mateo presenta. Jesús no representa el dolor desde fuera: lo padece en su entrega a la muerte.

La repetición «Dios mío, Dios mío» también debe conservarse. El clamor no se dirige a Elías ni expresa que Jesús haya dejado de reconocer a Dios. En medio del desamparo, continúa invocándolo. La pregunta pertenece al lenguaje de la oración del justo afligido, que lleva su angustia ante aquel en quien confía.

El Salmo 22 y la entrega por los pecadores

Salmos 22:1 comienza con esas mismas palabras. El hebreo אֵלִי אֵלִי (Elí, Elí) significa «Dios mío, Dios mío». El salmo describe la burla, el despojo y la angustia del justo, pero también testifica que Dios escuchó su clamor (Salmos 22:22–24). Esa esperanza no vuelve ficticia la aflicción inicial ni permite afirmar que Jesús recitó en voz alta todo el salmo.

La Escritura explica que el siervo cargó con nuestras iniquidades (Isaías 53:4–6) y que Cristo, sin conocer pecado, fue hecho pecado por nosotros (2 Corintios 5:21). Su clamor debe leerse dentro de esa entrega salvadora, sin convertirlo en una pérdida de su santidad o en una afirmación de que dejó de ser el Hijo eterno. El Padre y el Hijo no se convierten en dioses separados, ni la unidad de Dios queda destruida por la cruz.

Aplicación editorial

Cuando tú no encuentras palabras para tu dolor, puedes llevarlo al Padre por Jesucristo. El Salvador conoce la profundidad del sufrimiento y no desprecia tu clamor. Tu esperanza no depende de negar la angustia, sino de confiar en quien se entregó por ti y fue levantado de entre los muertos.

Mateo 27:47 north

Los presentes confunden el clamor de Jesús

Algunos oyen las palabras de Jesús, pero las interpretan como una llamada a Elías. Mateo acaba de explicar su significado verdadero, de modo que el lector puede distinguir entre la oración del Señor y la conclusión de los que lo escuchan.

Explicación del versículo

«Algunos» limita la afirmación a una parte de los presentes. No dice que todos los que estaban cerca hicieran la misma interpretación. La escena tampoco identifica a esas personas por su origen, su oficio o el conocimiento que tuvieran de la lengua usada por Jesús.

La semejanza de sonido entre «Elí» y el nombre de Elías ayuda a comprender la asociación. Sin embargo, el versículo solo afirma lo que decían; no explica cuánto había en ello de confusión sincera o de burla deliberada. Sus palabras tendrán continuidad en el desafío de esperar a ver si Elías viene a salvarlo.

El griego Ἠλίαν φωνεῖ (Ēlían phōneî) significa que está llamando a Elías. Esa es la interpretación de los presentes. La explicación que Mateo da en Mateo 27:46 es otra: Jesús ha dicho «Dios mío, Dios mío». Conservar ambas voces evita atribuir a Jesús la petición que otros creyeron o quisieron oír.

Escuchar la palabra en su contexto

Elías ya había aparecido en el relato de la transfiguración, junto a Moisés, hablando con Jesús (Mateo 17:1–8). Allí la voz del Padre dirigió la atención hacia su Hijo amado y ordenó escucharlo. En la cruz, la mención de Elías procede de los espectadores y no debe reemplazar la palabra del Hijo por la expectativa que ellos formulan.

Marcos 15:34–35 conserva la misma secuencia entre el clamor y la reacción de algunos presentes. La confusión no altera el destinatario de la oración de Jesús. En medio del dolor, él invoca a Dios; son otros quienes desvían la atención hacia una posible intervención del profeta.

Aplicación editorial

Tú también necesitas escuchar a Jesús antes de explicar lo que crees haber oído. Lee sus palabras en su contexto y permite que la Escritura corrija tus primeras impresiones. El Espíritu Santo te guía en la verdad dando testimonio de Cristo; por eso una asociación espontánea o una expectativa personal debe ser examinada a la luz de lo que el Señor realmente dice.

Mateo 27:48 north

Una esponja con vinagre es acercada a Jesús

Uno de los presentes actúa con rapidez para dar de beber a Jesús. Mateo describe los objetos y la acción, mientras la conversación de los demás continúa girando alrededor de la supuesta llamada a Elías.

Explicación del versículo

«Enseguida» enlaza la acción con el clamor que acaba de oírse. Un hombre corre, toma una esponja, la empapa y la coloca en una caña para acercarla al Crucificado. La secuencia presenta una acción concreta ante un sufrimiento real, sin identificar por nombre al que la realiza.

La palabra ὄξους (óxous) se refiere al vinagre o vino agrio. No es la misma descripción que «vino mezclado con hiel» en Mateo 27:34. Aquel ofrecimiento ocurrió antes de la crucifixión y fue rechazado después de probarlo; este aparece cerca de la muerte de Jesús y utiliza una esponja.

«Le daba de beber» describe lo que el hombre hacía al acercarle la bebida. Mateo no reproduce aquí una petición expresa de Jesús ni desarrolla las motivaciones de quien corre. El hecho no debe convertirse automáticamente en una confesión de fe del que ayuda, ni en una intención cruel que el evangelista no atribuye de manera explícita.

La sed y la Escritura

Juan 19:28–30 narra la palabra «Tengo sed», el acercamiento de una esponja con vino agrio y que Jesús lo tomó antes de decir «Consumado es». Juan menciona hisopo, mientras Mateo habla de una caña. Cada relato conserva sus detalles; la comparación ilumina la escena sin exigir que Mateo diga todo lo que Juan cuenta.

Salmos 69:21 habla del afligido al que dan vinagre cuando tiene sed. La relación destaca la vulnerabilidad del justo en medio de su sufrimiento. Jesús no atraviesa una apariencia de humanidad: su cuerpo padece y su entrega llega hasta la muerte. Precisamente ese Señor es quien había ofrecido su vida por el perdón de los pecados.

Aplicación editorial

Tú puedes reconocer la dignidad de atender una necesidad física sin atribuir a cada gesto más de lo que demuestra. El Salvador conoce el sufrimiento corporal y tu fe en él puede dar fruto en ayuda concreta al que tiene sed, está enfermo o necesita cuidado. Esa misericordia responde a su gracia; no compra la salvación que solo él concede.

Mateo 27:49 north

Esperan una intervención que no han comprendido

Los demás proponen esperar para ver si Elías viene a salvar a Jesús. La escena muestra cómo una interpretación equivocada de su clamor se convierte en expectativa de espectáculo, mientras el Señor está a punto de entregar la vida.

Explicación del versículo

«Pero los demás» distingue a quienes hablan de la persona que ha corrido con la esponja. Su petición «Espera» está dirigida a quien interviene. El griego ἄφες (áphes) puede expresar «deja» o «deja estar»; en este contexto introduce la propuesta de ver qué ocurre antes de seguir actuando.

La pregunta implícita es si Elías vendrá «a salvarlo». El verbo se refiere aquí al rescate del que está crucificado. Los presentes no están exponiendo la salvación de los pecadores mediante la muerte del Mesías; esperan una intervención que retire a Jesús del peligro que tienen delante.

Su expectativa parte de las palabras que habían atribuido al Señor en Mateo 27:47. Sin embargo, el evangelista ya había traducido su clamor como una oración a Dios. El relato permite ver que una conclusión compartida por varias personas puede seguir siendo falsa cuando no corresponde a lo que realmente se ha dicho.

El rescate que ellos esperan y la entrega del Hijo

Marcos 15:36 conserva la expectativa de ver si Elías viene a bajarlo de la cruz, dentro de la escena de la bebida. Mateo diferencia la acción de uno y las palabras de los demás. La atención común en un posible rescate contrasta con el sentido que Jesús había dado a su propia muerte.

El Señor había anunciado que sería entregado, crucificado y resucitaría (Mateo 20:18–19). El cumplimiento de su misión no requería la llegada del profeta para impedirla. La siguiente acción decisiva del relato será la muerte de Jesús, seguida por señales que darán testimonio de la gravedad de ese acontecimiento.

Aplicación editorial

Tú puedes pedir la ayuda de Dios sin reducir la fe a esperar un acontecimiento impresionante. La esperanza cristiana está fundada en lo que Jesucristo realizó y prometió. Examina tus expectativas a la luz de su palabra, para que la curiosidad por una intervención extraordinaria no te impida reconocer la gracia que ya ha manifestado en la cruz y la resurrección.

Mateo 27:50 north

Jesús entrega la vida

Después de un nuevo clamor, Jesús muere. Mateo expresa el acontecimiento con sobriedad: el que había anunciado su entrega llega realmente hasta la muerte, y a partir de ella el relato mostrará señales y respuestas de los testigos.

Explicación del versículo

«Volvió a clamar» relaciona este grito con la voz fuerte de Mateo 27:46. Mateo no reproduce aquí nuevas palabras. El texto da a conocer la intensidad del clamor y el hecho que sigue, sin que sea necesario poner en su boca una frase que este evangelio no conserva en este punto.

La expresión ἀφῆκεν τὸ πνεῦμα (aphêken tò pneûma) corresponde a «entregó el espíritu». En la escena expresa que Jesús murió. «Espíritu» no designa aquí una entrega del Espíritu Santo a los discípulos; el sujeto es Jesús y el relato está describiendo el término de su vida humana en la cruz.

Su muerte no es una apariencia que se disipa cuando cesa el sufrimiento. La sepultura que narrará Mateo y el testimonio de los otros evangelios confirman que el Crucificado murió realmente. El Hijo eterno asumió nuestra humanidad, y en ella atravesó la muerte sin dejar de ser quien es.

La entrega voluntaria del Salvador

La expresión sobre su muerte debe leerse junto a lo que Jesús había dicho sobre su misión. Ofrecía su vida como rescate por muchos y había hablado de su sangre derramada para el perdón (Mateo 20:28; Mateo 26:28). No basta la forma del verbo para explicar toda esa voluntariedad; son sus propias palabras las que revelan el sentido de su entrega.

Lucas 23:46 conserva la oración con la que encomienda su espíritu al Padre. Juan 19:30 conserva «Consumado es». Cada testimonio ilumina la muerte del Señor sin obligar a reconstruir un intervalo exacto entre todas sus palabras. Hebreos 2:14–15 explica que, mediante la muerte, Cristo obra la liberación de los que estaban sujetos a su temor.

Aplicación editorial

Tu esperanza delante de Dios no descansa en añadir méritos a la entrega de Jesús. Confía en el Salvador que murió por los pecadores y resucitó. Su gracia te permite vivir agradecido y afrontar incluso la muerte con una esperanza que va más allá de tus fuerzas, sostenida por su victoria.

Mateo 27:51 north

La cortina se rasga y la tierra es sacudida

La muerte de Jesús es seguida por señales en el santuario y en la tierra. Mateo dirige la atención hacia acontecimientos que exceden la decisión de sus ejecutores y muestran la importancia de su entrega.

Explicación del versículo

«Y en ese momento» enlaza las señales con la muerte que acaba de narrarse. La cortina del santuario «se rasgó en dos, de arriba abajo». La dirección y la totalidad de la ruptura son explícitas: no se trata de una pequeña abertura ni de un desgaste descrito como incidental.

El término καταπέτασμα (katapétasma) significa velo o cortina. Mateo lo relaciona con el ναός (naós), el santuario, y no desarrolla aquí sus dimensiones ni la reacción de quienes pudieron verlo. En la secuencia del relato, la ruptura aparece como una señal que acompaña la muerte del Hijo, no como una acción atribuida a los soldados.

Después se dice que la tierra tembló y las rocas se partieron. El lenguaje mantiene el carácter concreto de la conmoción. El evangelista no ofrece una medida de su intensidad ni un inventario de daños, pero retomará el terremoto al explicar el temor del centurión y de los demás custodios (Mateo 27:54).

El acceso a Dios por Jesucristo

Hebreos 9:3–8 explica la separación del Lugar Santísimo y las restricciones del acceso en el culto antiguo. Más adelante, afirma que Cristo entró una vez para siempre por su propia sangre, obteniendo redención eterna (Hebreos 9:11–12). Ese desarrollo ayuda a comprender la fuerza de la cortina rasgada a la luz de la muerte del Salvador.

La invitación de Hebreos 10:19–22 es acercarse con confianza por la sangre de Jesús. El acceso no se obtiene por una superioridad personal ni por prescindir de su mediación. Es el Hijo quien abre el camino al Padre mediante su entrega; la confianza de los creyentes descansa en él.

Aplicación editorial

Tú puedes acercarte al Padre celestial con sinceridad y fe porque Jesucristo ha dado su vida por el perdón. La reverencia y la confianza pueden permanecer juntas: reconoces la santidad de Dios y, a la vez, recibes el acceso que su gracia te concede. Acércate en oración, sin buscar otro mediador que sustituya al Salvador.

Mateo 27:52 north

Los sepulcros abiertos anuncian que la muerte no tiene la última palabra

Entre las señales relacionadas con la muerte de Jesús, Mateo menciona la apertura de los sepulcros y la resurrección de muchos santos. El relato vincula la entrega del Señor con una irrupción de vida, y el versículo siguiente precisará cuándo se hicieron visibles estas personas.

Explicación del versículo

«Los sepulcros se abrieron» continúa la secuencia del terremoto y de las rocas que se partieron. Pero la frase siguiente va más allá de la apertura física: «muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron». Mateo distingue el lugar de la sepultura de las personas cuyos cuerpos son levantados.

La palabra σώματα (sṓmata) significa «cuerpos». El evangelista no presenta solo una impresión interior de los testigos ni una manera de decir que sus recuerdos cobraron nueva fuerza. Describe una acción que alcanza a quienes habían muerto. El verbo ἠγέρθησαν (ēgérthēsan) expresa que fueron levantados.

«Santos» identifica a estas personas en su relación con Dios. El término no ofrece sus nombres ni describe una ceremonia posterior por la que hubieran recibido ese título. «Que habían muerto» corresponde al lenguaje de quienes se han dormido: una manera de hablar de la muerte que no niega su realidad, sino que permite contemplarla bajo la esperanza del despertar que Dios concede.

Una señal vinculada a la victoria de Jesús

El versículo debe leerse junto a Mateo 27:53, que sitúa la salida y la aparición en la ciudad después de la resurrección de Jesús. La narración reúne las señales alrededor de su muerte y luego introduce esa precisión temporal. No ofrece datos suficientes para detallar cada intervalo del acontecimiento.

1 Corintios 15:20–23 llama a Cristo la primicia de los que han muerto y sitúa la resurrección de los suyos en su venida. La señal narrada por Mateo no equivale a afirmar que la resurrección general ya se hubiera consumado. Dirige la atención al poder de Dios sobre la muerte y al lugar central de Jesucristo en la esperanza de los que le pertenecen.

Aplicación editorial

Ante la muerte, tú no dependes de imaginar detalles sobre personas que la Escritura no identifica. Tu esperanza está en Cristo, que murió y resucitó. Puedes llorar una pérdida real y, al mismo tiempo, confiar en que la muerte no es un límite que impida al Señor cumplir su promesa de vida para los suyos.

Mateo 27:53 north

La aparición en la ciudad ocurre después de la resurrección de Jesús

Mateo introduce una precisión decisiva en la secuencia: las personas mencionadas entran en la ciudad santa y se aparecen a muchos después de la resurrección del Señor. La señal queda ligada a la victoria de Jesús.

Explicación del versículo

El sujeto continúa siendo el de los santos cuyos cuerpos fueron levantados en el versículo anterior. «Salieron de los sepulcros» lleva la escena más allá de tumbas abiertas. Mateo los presenta entrando en la ciudad y haciéndose visibles a otras personas, no como restos expuestos por un terremoto.

La expresión μετὰ τὴν ἔγερσιν αὐτοῦ (metà tḕn égersin autoû) significa «después de su resurrección» y se refiere a Jesús. Debe respetarse esa indicación al leer el conjunto de los versículos 51–53. El evangelista ha reunido señales vinculadas a su muerte e incluye ahora un acontecimiento situado después de que él resucitara.

«La ciudad santa» designa Jerusalén, una expresión que Mateo ya había utilizado en Mateo 4:5. El título de la ciudad no significa que cada acción de sus habitantes sea santa. En la misma historia, Jesús ha sido condenado y entregado a la crucifixión; la fidelidad de Dios no equivale a aprobar todos los actos humanos ocurridos allí.

«Se aparecieron a muchos» indica que otras personas tuvieron conocimiento de su presencia. El relato afirma la manifestación sin dar una lista de testigos, el número de los resucitados o un discurso que hubieran pronunciado. Tampoco explica su vida posterior ni el momento o la manera de su destino final.

La primacía del Resucitado

La atención principal sigue puesta en Jesús. Él no es simplemente uno más dentro de una serie de personas que vuelven a vivir: Romanos 6:9 afirma que, resucitado, ya no muere y que la muerte no tiene dominio sobre él. 1 Corintios 15:20–23 lo presenta como la primicia y el fundamento de la esperanza futura de los suyos.

Por eso la señal de Mateo debe conducir al Señor que vence la muerte, sin desplazarlo mediante curiosidades que el texto deja sin respuesta. Su resurrección confirma la esperanza de quienes confían en su entrega salvadora.

Aplicación editorial

Tú puedes vivir con una esperanza firme sin conocer todos los detalles del porvenir. Afirma tu fe en la promesa de Jesucristo y deja en sus manos las preguntas que la Escritura no resuelve. Esa confianza te permite servir hoy y esperar la vida que él concede, por gracia, a quienes le pertenecen.

Mateo 27:54 north

Los custodios reconocen al Hijo de Dios

El centurión y los hombres que vigilan a Jesús reaccionan con gran temor ante lo sucedido. De quienes estaban encargados de custodiar al condenado surge ahora una declaración que contrasta con la burla y reconoce su identidad.

Explicación del versículo

El centurión es el oficial que aparece al frente de los custodios. Mateo incluye expresamente a «los que estaban con él custodiando a Jesús», retomando la vigilancia mencionada en Mateo 27:36. Su presencia permite que sean testigos cercanos de la muerte y de las señales que la acompañan.

La reacción se relaciona con «el terremoto y lo sucedido». El relato no reduce su temor a una única impresión aislada. Lo que acaban de presenciar les hace responder de una manera distinta de la seguridad burlona que había dominado las escenas anteriores.

«Verdaderamente» traduce ἀληθῶς (alēthôs) y da fuerza a la declaración: «este era Hijo de Dios». La expresión griega θεοῦ υἱός (theoû huiós) carece aquí de artículo, pero eso no obliga a rebajarla a «un hijo» entre muchos dioses. El sentido debe escucharse en el contexto de Mateo, donde la identidad del Hijo ha sido afirmada por el Padre y desafiada por los adversarios.

La verdad reconocida junto a la cruz

Los que pasaban habían dicho: «Si eres Hijo de Dios, baja de la cruz» (Mateo 27:40). Ahora el reconocimiento ocurre después de que Jesús permanece en ella y muere. La escena invierte la pretensión de los burladores: no necesitó obedecer su desafío para que su identidad quedara manifestada.

Marcos 15:39 relaciona la declaración del centurión con la manera en que Jesús expiró. Lucas 23:47 narra que glorificó a Dios y reconoció su justicia. Estos testimonios iluminan la respuesta del oficial, aunque no ofrecen una biografía posterior ni permiten medir todo lo que entonces comprendía.

Aplicación editorial

Tú puedes reconocer al Hijo de Dios precisamente en su entrega por los pecadores. No necesitas imaginar una demostración distinta de la que el evangelio presenta. Recibe con fe a Jesucristo, el Señor crucificado y resucitado, y permite que la verdad acerca de él transforme una mirada distante en confianza y gratitud.

Mateo 27:55 north

Las mujeres permanecen como testigos de la muerte de Jesús

Mateo dirige la atención hacia muchas mujeres que miran desde cierta distancia. Su presencia no comienza con la crucifixión: habían seguido a Jesús desde Galilea y habían puesto su servicio a disposición de él.

Explicación del versículo

«Había allí muchas mujeres» amplía el grupo de testigos. El evangelista no presenta a una sola persona aislada, aunque en el versículo siguiente identificará a algunas por nombre. Miran «de lejos», una indicación de su posición en esa escena, sin que se les atribuya una participación en la burla.

El verbo θεωροῦσαι (theōroûsai) expresa que observaban lo que ocurría. Su mirada tendrá importancia en la continuidad del relato: algunas de estas mujeres estarán también frente a la tumba y volverán a ella después del sábado. El testimonio de la muerte no queda desconectado del lugar de la sepultura.

«Habían seguido a Jesús desde Galilea» vincula su presencia con el camino anterior de su ministerio. No aparecen solo como familiares atraídas por una ejecución, sino como mujeres relacionadas con el seguimiento y el servicio al Señor. La procedencia de su acompañamiento destaca la continuidad de esa relación hasta Jerusalén.

Un servicio que acompaña al seguimiento

La expresión διακονοῦσαι αὐτῷ (diakonoûsai autô) significa «sirviéndole». Describe su actividad en favor de Jesús, sin que el término por sí solo establezca un cargo formal. Lucas 8:1–3 muestra a mujeres que acompañaban el ministerio y servían con sus bienes, ofreciendo un ejemplo concreto de esa ayuda.

Marcos 15:40–41 también relaciona a las mujeres con el seguimiento y el servicio desde Galilea. La mención de su presencia en la cruz reconoce su participación en la historia de Jesús. No es necesario inventar palabras que habrían dicho para apreciar su fidelidad en permanecer como testigos de una escena dolorosa.

Aplicación editorial

Tu servicio al Señor puede consistir en actos constantes que reciben poca atención pública. La gracia de Jesucristo te da un lugar en su pueblo y produce una disposición a acompañar, ayudar y permanecer fiel. Valora también el servicio de otras personas, sin medir su importancia por la visibilidad que tengan o por la facilidad del momento en que sirven.

Mateo 27:56 north

El evangelio recuerda a las mujeres por nombre

Después de mencionar a muchas mujeres, Mateo identifica a tres de ellas. Los nombres y las relaciones familiares sitúan a testigos concretas dentro de la historia de la muerte, la sepultura y la resurrección de Jesús.

Explicación del versículo

«Entre ellas» muestra que la lista no pretende nombrar a todas las presentes. María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo forman parte de un grupo mayor. La selección de nombres no niega que otras mujeres estuvieran mirando.

La forma Μαρία ἡ Μαγδαληνή (María hē Magdalēnḗ) distingue a María Magdalena de las otras mujeres llamadas María. Lucas 8:2 la identifica como una mujer de quien habían salido siete demonios. Ese testimonio habla de una liberación recibida; no autoriza atribuirle un pasado sexual que el pasaje no narra.

La segunda María se identifica por sus hijos, Jacobo y José. Mateo no ofrece aquí una explicación adicional de sus parentescos. Los nombres que comparten distintas personas no deben fundirse sin más en una sola biografía. El relato da lo necesario para reconocer a una de las testigos, sin resolver cada posible relación familiar.

La tercera mujer es mencionada como «la madre de los hijos de Zebedeo». Mateo ya la había presentado cuando pidió para sus hijos los lugares de honor junto a Jesús (Mateo 20:20–23). Ahora aparece ante la cruz, donde se hace visible el costo de la entrega del Señor. El contraste entre aquella petición y esta presencia permite releer el camino de Jesús hacia su reino.

Testigos que permanecen en la narración

Mateo 27:61 mencionará a María Magdalena y a la otra María frente a la tumba; Mateo 28:1 las presentará de nuevo cuando van a verla. La repetición de sus nombres une las escenas. El evangelio conserva así el testimonio de mujeres que conocieron tanto la muerte del Señor como el lugar donde fue sepultado.

Aplicación editorial

Tú puedes aprender a valorar a las personas por su relación con Cristo y su servicio, sin reducirlas a rumores o a identidades que la Escritura no les atribuye. El Señor conoce a quienes le pertenecen. Su gracia da dignidad a cada creyente y te llama a honrar la fidelidad que a veces permanece fuera de los lugares de mayor reconocimiento.

Mateo 27:57 north

José de Arimatea aparece como discípulo de Jesús

Al atardecer, el relato de la sepultura comienza con la llegada de José. Mateo destaca dos aspectos de su identidad: era un hombre rico y se había hecho discípulo de Jesús.

Explicación del versículo

La indicación «al atardecer» sitúa su intervención después de la muerte del Señor y antes del cierre de la tumba. José no llega a impedir la crucifixión ni a solicitar la liberación de un prisionero vivo. La acción que realizará consiste en atender el cuerpo de quien acaba de morir.

«De Arimatea» identifica su procedencia y lo distingue de otros hombres llamados José. Mateo no explica aquí su historia familiar, el origen de su riqueza o el momento de su primer encuentro con Jesús. La información que selecciona prepara al lector para comprender la sepultura en un sepulcro que le pertenecía.

La expresión ἐμαθητεύθη τῷ Ἰησοῦ (emathēteúthē tô Iēsoû) significa que se había hecho discípulo de Jesús. Su relación con el Señor no se reduce a una simpatía por un condenado. Mateo lo sitúa entre quienes han comenzado a seguirlo, aunque no describe cuánto comprendía entonces acerca de su muerte y resurrección.

Riqueza puesta al servicio del Señor

Marcos 15:43 lo presenta como un miembro respetado del consejo que esperaba el reino de Dios. Lucas 23:50–51 añade que no había estado de acuerdo con la decisión y las acciones de los demás. Esas precisiones impiden tratar a todos los miembros del consejo como si hubieran actuado de manera idéntica.

Juan 19:38 explica que su condición de discípulo había permanecido en secreto por miedo. Su intervención ante Pilato muestra ahora una acción concreta en favor de Jesús. La riqueza no lo salva ni lo convierte en alguien superior; en esta escena le permite ofrecer un recurso real para la sepultura del Señor.

La mención del hombre rico también prepara la relación con Isaías 53:9, donde la sepultura del siervo se vincula con un rico. La entrega de Jesús sigue acompañada por el testimonio de la Escritura, incluso cuando ha sido tratado como un malhechor.

Aplicación editorial

Tú puedes poner tus recursos y tu posición al servicio de Jesucristo, sin convertirlos en fundamento de tu aceptación delante de Dios. La salvación es su regalo por gracia. La respuesta del discípulo consiste en confiar en él y usar lo recibido para servir con fidelidad, también cuando hacerlo exige salir de la comodidad o del temor.

Marcos 15:42–47; Lucas 23:50–56; Juan 19:38–42

Mateo 27:58 north

José pide a Pilato el cuerpo de Jesús

José se presenta ante la autoridad que había entregado a Jesús para ser crucificado. Su petición obtiene una orden concreta: el cuerpo debe ser entregado para que pueda recibir sepultura.

Explicación del versículo

El sujeto que se acerca a Pilato es José de Arimatea. La palabra «pidió» expresa una solicitud, no una apropiación clandestina del cuerpo. El evangelista presenta un acto identificable ante el gobernador, seguido de una autorización.

La petición tiene por objeto τὸ σῶμα τοῦ Ἰησοῦ (tò sôma toû Iēsoû), «el cuerpo de Jesús». El relato continúa afirmando la realidad de su muerte. No se trata de un intento de ocultar a un herido para que se recupere, sino de recibir el cuerpo del Crucificado para sepultarlo.

«Entonces Pilato ordenó» establece la respuesta oficial a la petición. Esa orden permite que José actúe, pero no borra la responsabilidad anterior del gobernador en la ejecución. Mateo mantiene ambos hechos: Pilato entregó a Jesús para ser crucificado y después dispuso la entrega de su cuerpo.

La muerte confirmada y el cuidado del discípulo

Marcos 15:44–45 desarrolla el paso que Mateo resume: Pilato se sorprende de que Jesús ya haya muerto, consulta al centurión y, después de informarse, concede el cadáver a José. La comparación refuerza que la sepultura sigue a una muerte reconocida, sin que sea necesario atribuir a Mateo todos los detalles del interrogatorio.

Juan 19:38 también presenta la solicitud y el permiso de Pilato. La acción de José manifiesta su relación con Jesús en un momento en que el Señor ha sido rechazado públicamente. Su cuidado honra al que murió, pero la salvación no depende de lo que José pueda hacer por él: depende de la entrega que Jesús ya realizó por los pecadores.

La historia avanza hacia una tumba conocida. La petición, la entrega del cuerpo y la sepultura ofrecen continuidad entre la muerte y el anuncio posterior de la resurrección. El evangelio no separa al Señor resucitado de la persona que realmente murió en la cruz.

Aplicación editorial

La fe puede llevarte a realizar un acto de cuidado cuando otros solo ven fracaso o vergüenza. Confía en Jesucristo y sirve de manera concreta a quienes necesitan ayuda. Tu fidelidad no compra el favor de Dios, pero puede mostrar que la gracia del Salvador ha comenzado a vencer el temor y la indiferencia en tu vida.

Mateo 27:59 north

José envuelve con cuidado el cuerpo de Jesús

La autorización de Pilato da paso al cuidado del cuerpo. José lo recibe y lo envuelve en un lienzo limpio, preparando una sepultura que contrasta con el maltrato y el despojo sufridos por Jesús.

Explicación del versículo

«José tomó el cuerpo» mantiene la continuidad entre la petición y la acción. Mateo nombra de nuevo al discípulo para que el lector sepa quién se hace cargo de lo que ha solicitado. El cuerpo no desaparece de la historia después de la muerte ni queda en un lugar desconocido.

El verbo «lo envolvió» describe la preparación para colocarlo en el sepulcro. El término σινδόνι (sindóni) se refiere al lienzo empleado, y καθαρᾷ (katharâ) lo califica como limpio. La descripción es sencilla, pero muestra un trato distinto del que Jesús había recibido de los soldados.

En Mateo 27:35, su ropa había sido repartida entre quienes lo crucificaron. Ahora un discípulo atiende su cuerpo con un lienzo apropiado para la sepultura. El contraste pertenece a las acciones narradas: al despojo y la exposición sucede un cuidado que reconoce la dignidad del que ha muerto.

La sepultura en los otros relatos

Marcos 15:46 añade que José compró el lienzo. Juan 19:39–40 menciona la participación de Nicodemo y las especias aromáticas con que prepararon el cuerpo conforme a la costumbre de sepultar. Mateo se concentra en la acción de José, sin que ese enfoque excluya la ayuda que Juan describe.

El cuidado del cuerpo confirma que la humanidad de Jesús no es un detalle secundario de la salvación. El que se entregó por los pecadores murió realmente y recibió sepultura. La resurrección que el evangelio anunciará no consiste en que sus discípulos conserven una idea inspiradora, sino en la victoria del mismo Señor sobre la muerte.

Aplicación editorial

Tú puedes honrar a una persona vulnerable o fallecida mediante un cuidado sobrio y respetuoso. La esperanza en la resurrección no vuelve indiferente lo que haces con el cuerpo humano ni elimina el dolor de la pérdida. En Jesucristo puedes unir el duelo real con la confianza en que Dios no abandona a los suyos al dominio definitivo de la muerte.

Mateo 27:60 north

Jesús es colocado en el sepulcro nuevo de José

José ofrece su propio sepulcro para la sepultura del Señor. Mateo describe el lugar, el cierre de la entrada y la retirada del discípulo, preparando la escena que después será vigilada y encontrada vacía.

Explicación del versículo

El cuerpo que José ha envuelto es colocado en «su propio sepulcro nuevo». El posesivo se refiere a José, no a un sepulcro que Jesús hubiera preparado para sí. La riqueza mencionada al presentar a este discípulo encuentra ahora una expresión concreta en lo que pone a disposición del Señor.

La palabra καινῷ (kainô) significa «nuevo». Lucas 23:53 y Juan 19:41 precisan que allí todavía no se había colocado a nadie. El relato identifica así un lugar de sepultura que no se presenta como una tumba ocupada anteriormente por otros cuerpos.

El sepulcro había sido excavado «en la roca». Mateo no da un plano de su interior ni las medidas de la entrada. La información permite comprender que el cuerpo es depositado en una cavidad preparada para sepultar, cuyo acceso puede cerrarse mediante una piedra.

José hace rodar «una gran piedra» hasta la entrada y se va. La piedra tiene una función concreta de cierre; no necesita convertirse en una alegoría de cada obstáculo de la vida. Su presencia será importante en la vigilancia posterior y en el relato de la visita de las mujeres.

Una sepultura bajo el testimonio de la Escritura

El siervo de Isaías 53:9, aunque no había hecho violencia ni engañado, es vinculado con los malvados en su sepultura y con un rico en su muerte. La sepultura de Jesús conserva esa relación entre la humillación padecida y el cuidado recibido de José. El evangelio mantiene la inocencia del que fue ejecutado entre delincuentes.

La tumba cerrada confirma la realidad de la muerte, pero no es el final que Jesús había anunciado. Él había unido el anuncio de su muerte con la promesa de resucitar (Mateo 20:18–19). El lector espera el cumplimiento de esa palabra mientras la narración presenta el lugar donde fue puesto.

Aplicación editorial

Tú puedes servir a Jesucristo con lo que tienes, aun en un momento que parece dominado por la pérdida. La fidelidad no exige conocer de antemano cada paso de lo que Dios hará. Recibe la gracia del Salvador y pon tus recursos a su servicio, confiando en su palabra más allá de lo que tus ojos alcanzan a ver.

Mateo 27:61 north

Las dos Marías permanecen frente a la tumba

Después de que José se retira, dos de las mujeres siguen allí. Mateo identifica su posición frente al sepulcro y conserva la continuidad entre las testigos de la cruz y las que volverán a ver la tumba.

Explicación del versículo

María Magdalena ya había sido nombrada entre las mujeres que miraban la crucifixión. «La otra María» remite, dentro de esta secuencia, a la María mencionada junto a ella en Mateo 27:56. La expresión permite distinguirlas sin volver a presentar todos sus datos familiares.

«Estaban allí» subraya su permanencia después de la sepultura. La narración no les atribuye un discurso, una explicación completa de lo ocurrido o una certeza ya desarrollada acerca de la resurrección. Su presencia es el hecho que Mateo desea conservar.

El término ἀπέναντι (apénanti) sitúa a las mujeres enfrente de la tumba. Están sentadas en una posición desde la que conocen el lugar donde Jesús ha sido colocado. El relato no pasa de una ejecución a una tumba desconocida: estos mismos nombres unirán los dos escenarios.

La continuidad del testimonio

Marcos 15:47 señala que María Magdalena y María la madre de Josés observaban dónde lo habían puesto. Lucas 23:55–56 cuenta que las mujeres vieron el sepulcro y cómo había sido colocado el cuerpo, y después prepararon especias y descansaron el sábado. Son detalles que iluminan su atención al lugar de la sepultura.

En Mateo 28:1, María Magdalena y la otra María volverán a ver la tumba. Su presencia previa será importante para comprender la visita posterior. Ellas no presencian en este versículo la resurrección misma; Mateo está estableciendo su relación con el sepulcro donde el cuerpo fue depositado.

Aplicación editorial

En un momento de duelo, tú no siempre necesitas producir una explicación inmediata para permanecer fiel al Señor. Puedes reconocer el dolor, acompañar a quienes sufren y seguir atendiendo a su palabra. La esperanza cristiana no nace de negar que Jesús murió, sino de confiar en que el mismo Salvador venció la muerte y cumple lo que prometió.

Mateo 27:62 north

Los dirigentes vuelven ante Pilato después de la sepultura

La narración cambia de las mujeres frente a la tumba a los dirigentes que buscan asegurarla. Después de conseguir la muerte de Jesús, su oposición continúa alrededor de la posibilidad de que se anuncie su resurrección.

Explicación del versículo

«Al día siguiente» marca un avance respecto de la sepultura al atardecer. Mateo precisa que se trata del día posterior a la Preparación. El término παρασκευή (paraskeuḗ) designa aquí el día preparatorio asociado al sábado; Marcos 15:42 lo explica expresamente como la víspera del sábado.

La referencia temporal debe conservarse sin añadir una fecha del calendario que el versículo no ofrece. El interés de Mateo está en mostrar que, después de la sepultura, se organiza una nueva medida alrededor de la tumba.

Los participantes son «los principales sacerdotes y los fariseos». Su reunión ante Pilato relaciona de nuevo a dirigentes religiosos con el gobernador romano. No actúan aquí como discípulos que esperan la promesa de Jesús, sino como adversarios preocupados por las consecuencias de lo que él había dicho.

Una oposición que llega hasta la tumba

Los versículos siguientes explican su propósito: recuerdan el anuncio de la resurrección y piden que se impida un supuesto robo del cuerpo (Mateo 27:63–64). Por tanto, esta reunión no puede interpretarse como una señal de fe en el Señor. Conocer una palabra de Jesús y oponerse a su cumplimiento pueden coexistir en una misma persona.

La escena introduce el relato de la guardia, que Mateo retomará después de la resurrección. La preocupación de los adversarios hará que la tumba quede vigilada; su medida, sin embargo, no determina el poder del Padre para levantar al Hijo. El evangelio prepara al lector para contrastar el esfuerzo humano por asegurar el sepulcro con el anuncio de que Jesús ha resucitado.

Aplicación editorial

Tú puedes conocer las palabras de Jesús y todavía resistirte a reconocer su autoridad. Permite que la Escritura te lleve a confiar en él, en lugar de usar tu conocimiento para mantenerlo a distancia. El Espíritu Santo guía hacia la verdad de Cristo y te llama a responder con fe a la gracia que Dios ha manifestado en su Hijo.

Mateo 27:63 north

Los adversarios recuerdan el anuncio de la resurrección

Los dirigentes citan una palabra de Jesús que no han recibido con fe. Lo llaman engañador y presentan su anuncio de resurrección como el motivo para asegurar la tumba.

Explicación del versículo

«Señor» es la forma con que se dirigen a Pilato en esta petición. El tratamiento reconoce su posición de autoridad; no expresa una confesión acerca de Jesús. La frase siguiente revela cómo siguen considerando al Crucificado: «aquel engañador».

El término πλάνος (plános) designa a alguien que induce al error. Esa acusación pertenece a los dirigentes, no al juicio del evangelista. Mateo conserva sus palabras precisamente mientras conduce el relato hacia la confirmación de la promesa que ellos desprecian.

«Cuando aún vivía» reconoce que Jesús ha muerto. Lo que recuerdan es una declaración anterior: «Después de tres días resucitaré». El relato no explica cómo recibieron esa información ni exige concluir que cada uno hubiera oído personalmente todas las enseñanzas privadas dirigidas a los discípulos.

Una palabra conocida y resistida

Jesús había anunciado a sus discípulos que sería muerto y resucitaría al tercer día (Mateo 16:21; Mateo 20:18–19). Los adversarios recuerdan la expectativa de resurrección, pero buscan controlar lo que pueda decirse después de su muerte. El conocimiento de la promesa no equivale a confiar en quien la hizo.

La expresión «después de tres días» debe leerse junto con su propia petición de guardar la tumba «hasta el tercer día» en Mateo 27:64. Dentro del mismo discurso, ambas formulaciones se refieren al período que les preocupa. No están fijando dos fechas diferentes ni ofreciendo un cálculo de horas exactas.

El contraste prepara el capítulo siguiente: aquellos a quienes llaman engañados o potenciales engañadores recibirán el anuncio de que Jesús ha resucitado «como dijo» (Mateo 28:6). La fidelidad de su palabra será el centro de la respuesta del evangelio.

Aplicación editorial

Tú necesitas más que recordar afirmaciones de Jesús: eres llamado a confiar en él. Lleva ante el Señor tus dudas con humildad y permite que su palabra examine tus resistencias. La fe recibe al Salvador que murió y resucitó, en lugar de tratar su promesa como una amenaza que debe ser contenida.

Mateo 27:64 north

El supuesto robo es la preocupación de los dirigentes

Los adversarios piden vigilancia hasta el tercer día y explican el escenario que temen. Su petición introduce una acusación anticipada contra los discípulos, sin que el relato afirme que estos estuvieran preparando un robo.

Explicación del versículo

«Ordena que se asegure la tumba» solicita una medida de la autoridad de Pilato. Los dirigentes no se conforman con la piedra que José había colocado: desean impedir el acceso al cuerpo durante el período relacionado con el anuncio de resurrección.

La expresión «no sea que» presenta una posibilidad que ellos plantean. El verbo κλέψωσιν (klépsōsin), «lo roben», forma parte de esa hipótesis. No es una afirmación del narrador acerca de un plan descubierto entre los discípulos. Separar la voz de los adversarios de la narración permite leer el pasaje sin transformar una sospecha en un hecho.

También es hipotético el anuncio que atribuyen a los discípulos: «Ha resucitado de entre los muertos». Sus palabras muestran que reconocen el efecto que tendría esa proclamación, aunque la consideran de antemano un engaño. La dificultad no es que desconozcan por completo el anuncio de Jesús, sino que lo interpretan desde su rechazo a él.

La acusación anticipa el conflicto posterior

«El último engaño sería peor que el primero» expresa su valoración hostil. Mateo no adopta esa descripción de Jesús ni de su resurrección. Está mostrando cómo los dirigentes desean impedir que la historia del Crucificado continúe entre el pueblo.

En Mateo 28:11–15, el supuesto robo reaparecerá como la explicación que se encomienda difundir a los soldados después de que estos informen de lo sucedido. La relación entre ambos pasajes es importante: el capítulo siguiente no introduce esa explicación como un descubrimiento de los discípulos robando, sino dentro de una respuesta organizada por los adversarios.

La verdad de la resurrección será anunciada por la palabra del mensajero y el encuentro de las mujeres con Jesús (Mateo 28:5–10). El evangelio ofrece un testimonio positivo del Señor vivo, además de narrar la oposición a ese testimonio.

Aplicación editorial

Tú puedes examinar con seriedad lo que oyes sin confundir una acusación con una prueba. Busca la verdad con humildad y escucha el testimonio de la Escritura. La esperanza que Jesucristo ofrece no se sostiene en fabricar una versión conveniente, sino en la fidelidad del Salvador que cumple su palabra.

Mateo 27:65 north

Pilato permite asegurar la tumba con una guardia

La respuesta del gobernador permite que los dirigentes lleven a cabo la vigilancia solicitada. Su instrucción pone en marcha el intento de asegurar la tumba, que el versículo siguiente mostrará realizado.

Explicación del versículo

«Tienen una guardia» traduce la expresión ἔχετε κουστωδίαν (échete koustōdían). El término «guardia» se refiere al grupo encargado de vigilar. El versículo no ofrece el número de sus integrantes ni una relación de sus nombres.

La forma ἔχετε puede entenderse como una indicación de lo que tienen disponible o como una disposición para que cuenten con ello. La frase no resuelve por sí sola todos los detalles de la organización de la guardia. Lo inequívoco en el desarrollo es que dispondrán de vigilancia y que Pilato los envía a asegurar el sepulcro.

«Vayan y asegúrenla lo mejor que sepan» les encomienda actuar según sus medios. No es una promesa del gobernador de que será imposible cualquier acontecimiento posterior. Es la autorización para realizar una medida humana de control alrededor de la tumba.

El límite de la vigilancia

Los dirigentes buscan impedir el robo que han planteado como posibilidad. Sin embargo, el anuncio de Jesús no dependía de que sus discípulos pudieran entrar en el sepulcro. Había prometido resucitar después de ser muerto (Mateo 20:18–19); una guardia puede vigilar un acceso, pero no determina el poder de Dios sobre la muerte.

La continuación dará importancia a estos mismos custodios. En Mateo 28:4 reaccionarán con temor ante el mensajero, y algunos informarán después a los principales sacerdotes de lo sucedido (Mateo 28:11). La medida destinada a controlar el sepulcro incorporará nuevos testigos al relato de lo ocurrido allí.

Aplicación editorial

Tú puedes actuar responsablemente con los medios que tienes sin confundirlos con un control absoluto sobre la realidad. Delante de Dios, la seguridad última no procede de tus recursos, sino de su fidelidad. Descansa en Jesucristo, que venció la muerte, y permite que esa esperanza ordene tus temores y tus decisiones.

Mateo 27:66 north

La tumba queda sellada y vigilada

El capítulo termina con las medidas de seguridad realizadas. La piedra es sellada y una guardia queda ante la tumba; la oposición a Jesús intenta cerrar también el alcance futuro de su palabra.

Explicación del versículo

«Ellos fueron» enlaza la acción con los dirigentes que recibieron la respuesta de Pilato. La petición no quedó en una conversación: llevaron a cabo el aseguramiento del sepulcro. Mateo enumera dos elementos, el sellado de la piedra y la presencia de la guardia.

El verbo σφραγίσαντες (sphragísantes) significa «sellando». El sello señala el control establecido sobre el cierre. El evangelista no describe aquí los materiales utilizados ni el procedimiento completo; el énfasis recae en que la piedra quedó bajo una medida de seguridad reconocible.

La guardia añade vigilancia a la barrera física. El capítulo había presentado el cuerpo depositado por José, la gran piedra en la entrada y a las mujeres sentadas frente a la tumba. Ahora el relato incluye también las precauciones de los adversarios. La sepultura está situada dentro de una secuencia de acciones y testigos concretos.

La palabra de Jesús permanece más allá del cierre

Los dirigentes actúan porque recuerdan que Jesús anunció su resurrección. Su decisión no refuta esa promesa, aunque pretendan contener las consecuencias de un anuncio posterior. El capítulo siguiente responderá con la afirmación: «No está aquí, porque ha resucitado, tal como dijo» (Mateo 28:6).

Cuando el mensajero remueva la piedra, el relato invitará a las mujeres a ver el lugar donde había sido puesto el Señor (Mateo 28:2–6). Mateo no describe el instante en que Jesús resucita ni dice que necesite ser liberado por los custodios. La atención estará en el sepulcro vacío y en el encuentro con el Resucitado.

Así, la tumba vigilada no clausura la historia de Jesús. El mismo que entregó su vida por el perdón será anunciado como vivo. Su victoria confirma que la salvación no depende de que sus seguidores fabriquen una salida para él, sino de la obra de Dios en el Señor crucificado y resucitado.

Aplicación editorial

Cuando tú solo ves una situación cerrada, no necesitas inventar una promesa que Dios no ha hecho. Puedes afirmar tu esperanza en la que sí ha cumplido: Jesucristo murió y resucitó. Su fidelidad te sostiene para obedecer hoy y esperar en él, aun cuando todavía no comprendes cómo avanzará tu propio camino.

edit_note Notas: edición NTBT con estudio completo — BibliaTodo Bible Society

Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT).
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