La tierra entera es llamada a escuchar al Señor
El anuncio comienza convocando a las naciones y a toda la creación: el juicio de Dios no es un asunto encerrado en los límites de un solo pueblo.
Explicación del versículo
Los mandatos «acérquense», «oír» y «presten atención» colocan a los destinatarios ante una palabra que exige ser escuchada. El profeta no inicia una conversación entre poderes equivalentes. Convoca a pueblos y naciones a reconocer la autoridad del Señor cuyo juicio será anunciado desde 34:2.
La convocatoria se amplía hacia la tierra y cuanto la llena, el mundo y lo que de él brota. El paralelismo da un alcance universal a la escena. El Dios que habla no gobierna únicamente sobre la vida religiosa de Sion; toda realidad creada pertenece al ámbito de su autoridad.
Este comienzo prepara el desarrollo del capítulo. Aunque 34:5 señalará a Edom de forma particular, el anuncio no queda reducido a una disputa local entre vecinos. El caso de Edom será presentado dentro de una afirmación mayor: las naciones, sus ejércitos y aquello que parecen controlar están sujetos al juicio de Jehová.
La creación entera llamada a oír también corresponde a la magnitud de las imágenes posteriores. Montes, cielos, arroyos y tierra participarán de la descripción del juicio. La poesía reúne el mundo habitado y el orden creado para mostrar que ningún poder puede esconder su responsabilidad en un ámbito independiente de Dios.
Escuchar antes de contemplar el juicio
La acumulación de verbos de atención establece el propósito del anuncio. El lector debe comprender lo que el Señor declara y la causa de su actuación. Las imágenes intensas que siguen no se presentan como un espectáculo separado de la justicia divina, sino como una palabra sobre el destino de los poderes que se oponen a su gobierno.
El Creador y el juicio por medio de Jesucristo
Hechos 17:24–31 anuncia al Dios que creó el mundo, da vida a todos y manda a los seres humanos arrepentirse porque juzgará al mundo con justicia por medio de aquel a quien resucitó. La enseñanza apostólica relaciona creación, responsabilidad universal y Jesucristo resucitado. Esa relación ayuda a reconocer por qué la convocatoria de Isaías alcanza a todas las naciones.