El rey debe afrontar la gravedad de su enfermedad
La palabra profética lleva a Ezequías a reconocer su mortalidad y a ordenar las responsabilidades de su casa.
Explicación del versículo
«En aquellos días» sitúa la enfermedad dentro del tiempo de los episodios de Ezequías, sin afirmar que ocurra después de todo lo narrado en el capítulo anterior. La promesa de 38:6 todavía contempla la liberación de Asiria como futura. El orden de los capítulos debe distinguirse de una cronología rígida de cada acontecimiento.
El rey enferma de muerte. El poder que ejerce sobre otros no le permite asegurar su propia vida. Después de la amenaza pública contra Jerusalén, el libro presenta una fragilidad personal que también necesita ser llevada ante el Señor.
Isaías llega con una palabra de Jehová: debe poner su casa en orden porque va a morir. La casa comprende aquí sus asuntos y responsabilidades, no una instrucción de arreglo material de una habitación. El anuncio exige afrontar la situación con seriedad, en lugar de conservar una apariencia de control.
La oración y la respuesta de los versículos siguientes forman parte esencial del relato. No debe detenerse la lectura en este anuncio como si la narración no registrara después una intervención de misericordia. La palabra de Dios hará que la crisis desemboque en una súplica y en una vida prolongada por su gracia.
Ordenar la casa
צַו לְבֵיתֶךָ, tsav leveitekhá, expresa la orden de disponer lo concerniente a la casa. En boca del profeta, la frase coloca las responsabilidades del rey ante la realidad de su límite. La mortalidad no queda anulada por su posición ni por los bienes que posee.
La vida prolongada y la esperanza en Jesucristo
Juan 11:17–27 presenta a Jesús como la resurrección y la vida, y ofrece al que cree una esperanza que permanece aun ante la muerte. La recuperación de Ezequías prolonga su vida terrenal; la salvación de Jesucristo lleva la esperanza hasta la victoria definitiva sobre la muerte. Esa plenitud permite reconocer el valor de la vida presente sin convertir su duración en la medida última de la fidelidad de Dios.
Textos relacionados: 2 Reyes 20:1–11; 2 Crónicas 32:24–26