Jueces 3 (NTBT) en línea gratis con notas de estudio

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Jueces 3

Los pueblos que permanecen y la fidelidad de Israel

1 Estas son las naciones que Jehová dejó para poner a prueba con ellas a Israel, a todos los que no habían conocido ninguna de las guerras de Canaán.   N1

2 Lo hizo solamente para que las generaciones de los israelitas conocieran la guerra, para enseñársela a quienes antes no la habían conocido:   N2

3 los cinco gobernantes de los filisteos, todos los cananeos, los sidonios y los heveos que habitaban en la región montañosa del Líbano, desde el monte Baal-hermón hasta la entrada de Hamat.   N3

4 Estas naciones quedaron para poner a prueba con ellas a Israel y saber si obedecería los mandamientos de Jehová, que él había dado a sus antepasados por medio de Moisés.   N4

5 Los israelitas vivieron entre los cananeos, los hititas, los amorreos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos.   N5

6 Tomaron por esposas a las hijas de ellos y dieron sus propias hijas a los hijos de ellos, y sirvieron a sus dioses.   N6

Otoniel libera a Israel de Cusán-risataim

7 Los israelitas hicieron lo malo a los ojos de Jehová. Se olvidaron de Jehová su Dios y sirvieron a los baales y a las imágenes de Asera.   N7

8 La ira de Jehová se encendió contra Israel, y los vendió en manos de Cusán-risataim, rey de Aram-naharaim. Los israelitas sirvieron a Cusán-risataim durante ocho años.   N8

9 Entonces los israelitas clamaron a Jehová, y Jehová les levantó un libertador que los salvó: Otoniel, hijo de Cenaz, hermano menor de Caleb.   N9

10 El Espíritu de Jehová vino sobre él, y ejerció como juez de Israel. Salió a la guerra, y Jehová entregó en sus manos a Cusán-risataim, rey de Aram. Su poder prevaleció sobre Cusán-risataim.   N10

11 La tierra tuvo descanso durante cuarenta años. Después murió Otoniel, hijo de Cenaz.   N11

Aod libera a Israel del dominio de Moab

12 Los israelitas volvieron a hacer lo malo a los ojos de Jehová. Por haber hecho lo malo a los ojos de Jehová, Jehová fortaleció contra Israel a Eglón, rey de Moab.   N12

13 Eglón reunió a los amonitas y a los amalecitas, marchó contra Israel y lo derrotó. Tomaron posesión de la ciudad de las palmeras.   N13

14 Los israelitas sirvieron a Eglón, rey de Moab, durante dieciocho años.   N14

15 Los israelitas clamaron a Jehová, y Jehová les levantó un libertador: Aod, hijo de Gera, un benjamita zurdo. Los israelitas enviaron con él un tributo a Eglón, rey de Moab.   N15

16 Aod se hizo una daga de dos filos, de unos treinta centímetros de largo, y se la ciñó al muslo derecho, debajo de la ropa.   N16

17 Presentó el tributo a Eglón, rey de Moab. Eglón era un hombre muy gordo.   N17

18 Cuando terminó de presentar el tributo, despidió a quienes lo habían llevado.   N18

19 Pero él regresó desde los ídolos que estaban junto a Gilgal y dijo: «Rey, tengo un mensaje secreto para ti». El rey dijo: «¡Silencio!». Y salieron de su presencia todos los que lo atendían.   N19

20 Aod se acercó a él mientras estaba sentado solo en su fresca habitación de la planta alta. Aod dijo: «Tengo un mensaje de Dios para ti». Entonces el rey se levantó de su asiento.   N20

21 Aod extendió la mano izquierda, sacó la daga de su muslo derecho y se la clavó en el vientre.   N21

22 También la empuñadura entró tras la hoja, y la grasa se cerró sobre la hoja, porque Aod no sacó la daga del vientre. Y salió el excremento.   N22

23 Aod salió al corredor, cerró tras él las puertas de la habitación de la planta alta y les puso el cerrojo.   N23

24 Cuando ya había salido, vinieron los servidores del rey y vieron que las puertas de la habitación estaban cerradas con cerrojo. Dijeron: «Seguramente está haciendo sus necesidades en la habitación fresca».   N24

25 Esperaron hasta sentirse avergonzados, pero él seguía sin abrir las puertas de la habitación. Entonces tomaron la llave y abrieron: su señor estaba tendido en el suelo, muerto.   N25

26 Mientras ellos se demoraban, Aod escapó. Pasó por los ídolos y se puso a salvo en Seirat.   N26

Israel derrota a las fuerzas de Moab

27 Al llegar, tocó el cuerno en la región montañosa de Efraín. Los israelitas bajaron con él de la región montañosa, y él iba al frente.   N27

28 Les dijo: «Síganme, porque Jehová ha entregado en sus manos a sus enemigos, los moabitas». Bajaron tras él y tomaron los vados del Jordán que conducían a Moab. No dejaron pasar a nadie.   N28

29 En aquella ocasión mataron a unos diez mil moabitas, todos robustos y valientes guerreros. No escapó ninguno.   N29

30 Aquel día Moab quedó sometido al poder de Israel, y la tierra tuvo descanso durante ochenta años.   N30

Samgar defiende a Israel de los filisteos

31 Después de él vino Samgar, hijo de Anat, que mató a seiscientos filisteos con una aguijada para bueyes. También él salvó a Israel.   N31

menu_book Notas de estudio de Jueces 3

Edición NTBT con estudio completo — pasaje por pasaje. Esta es una sección aparte del texto bíblico.

Jueces 3:1 north

Las naciones restantes ponen a prueba a una generación nueva

El relato identifica a quiénes alcanza esta prueba: israelitas que no habían participado en las guerras de la entrada en Canaán.

Explicación del versículo

El capítulo continúa la explicación de Jueces 2:20–23. Las naciones que permanecen no son un detalle olvidado en el reparto de la tierra. El Señor ha declarado que su presencia pondrá a prueba la fidelidad de Israel; ahora el narrador prepara la lista de esos pueblos y precisa la situación de la nueva generación. Sus miembros viven en la tierra, pero no han conocido personalmente las guerras de Canaán.

La herencia recibida de los mayores no les proporciona automáticamente la experiencia que aquellos tuvieron. Tendrán que afrontar un entorno en el que existen poderes adversos y cultos capaces de atraerlos. El versículo siguiente desarrollará el aprendizaje de la guerra, y el versículo 4 aclarará que la cuestión decisiva es si obedecen los mandamientos del Señor. El pasaje integra la experiencia histórica y la respuesta al pacto.

La falta de experiencia militar no equivale por sí sola a una culpa. El problema espiritual se mostrará en lo que Israel haga ante la prueba. El narrador ya había señalado en Jueces 2:10 que otra generación no conocía al Señor ni su obra; aquí especifica además que estos israelitas no habían participado en las guerras anteriores. Conocer esas guerras y conocer al Señor están relacionados dentro de la historia, pero no son expresiones intercambiables.

Exégesis del pasaje

לְנַסּוֹת, lenassôt, significa «para poner a prueba». La presencia de las naciones es presentada bajo ese propósito divino, cuya medida será la obediencia. La frase מִלְחֲמוֹת כְּנָעַן, milḥămôt Kenaʿan, «las guerras de Canaán», delimita la experiencia desconocida: las campañas ligadas a aquella tierra. No exige que estos israelitas jamás hubieran oído hablar de una batalla.

La noticia enlaza con Josué 13:1–6, que ya enumeraba territorios aún pendientes al final de la vida de Josué. Jueces recoge esa realidad y la sitúa ante una generación distinta. La promesa y el testimonio de los antepasados debían ser recibidos con una lealtad que se manifestara en las nuevas circunstancias, en vez de quedar reducidos a una historia ajena.

Jueces 3:2 north

La generación sin experiencia debe aprender la guerra

El narrador precisa un aspecto de la permanencia de las naciones: los israelitas nuevos conocerán el conflicto que antes afrontaron sus mayores.

Explicación del versículo

El versículo se concentra en quienes no habían conocido la guerra. Los descendientes de los conquistadores vivirían también la experiencia de combatir y defender su establecimiento en la tierra. El lenguaje se refiere a enfrentamientos reales; el relato todavía no está utilizando la guerra como una metáfora de luchas interiores. La presencia de pueblos adversos obliga a la nueva generación a afrontar una situación que no podía resolver solo recordando las victorias de sus padres.

La enseñanza de la guerra y la prueba de obediencia del versículo 4 se complementan. El texto no ofrece un programa de entrenamiento ni describe las técnicas que Israel aprendería. En el marco del pacto, combatir también requería reconocer de quién dependía su auxilio. Deuteronomio 20:1–4 ordenaba a Israel no temer a ejércitos más numerosos porque el Dios que lo sacó de Egipto iba con él. Ese trasfondo permite comprender que aprender a afrontar el combate no consistía únicamente en adquirir habilidad militar.

La experiencia tampoco garantizaba una respuesta fiel. Los versículos 5–6 mostrarán que Israel se integró en los cultos de sus vecinos. El narrador explica la ocasión en que el pueblo fue probado; no afirma que todos los que pasaron por ella aprendieron a obedecer.

Exégesis del pasaje

La expresión לְלַמְּדָם מִלְחָמָה, lelammedām milḥāmāh, significa «para enseñarles la guerra». El verbo presenta una enseñanza que alcanza a quienes carecían de esa experiencia. La repetición de רַק, raq, «solamente», enfoca la explicación en esas generaciones y en los que antes no habían conocido las guerras. El énfasis de esta frase debe leerse junto al propósito de probar su obediencia, expresado antes y después de ella.

Aplicación: afrontar la lucha conforme a Cristo

Para seguir a Jesús, recibe la enseñanza dirigida a sus discípulos. Él declara en Juan 18:36–37 que su reino no procede de este mundo y relaciona ese hecho con que sus servidores no combatan para impedir su entrega. Efesios 6:10–18 sitúa tu lucha en la firmeza en el Señor, la fe, la verdad y la oración en el Espíritu. Confía en Jesucristo, tu Salvador, y busca su fuerza para obedecer. La experiencia militar de Israel no te encomienda conquistar personas por la violencia.

Jueces 3:3 north

Los pueblos restantes abarcan la costa y el norte

La lista identifica poderes concretos que formarán parte del escenario de las pruebas y de las liberaciones de Israel.

Explicación del versículo

La enumeración comienza por los cinco gobernantes filisteos y continúa con cananeos, sidonios y heveos del Líbano. El panorama es amplio: incluye los centros filisteos de la costa y poblaciones del norte. La dificultad de Israel no se limita a una ciudad aislada. Existen poderes establecidos y comunidades cuyos cultos y alianzas seguirán afectando la vida del pueblo.

Los cinco gobernantes filisteos corresponden a los centros identificados en Josué 13:2–3: Gaza, Asdod, Ascalón, Gat y Ecrón. 1 Samuel 6:16–18 conserva la misma agrupación de cinco gobernantes y ciudades. Esos pasajes permiten dar contenido a la cifra sin inventar los nombres personales de los dirigentes que vivían en este momento. El texto habla de los centros de poder que representan, no de una biografía de cada gobernante.

La mención de los sidonios y del Líbano prolonga el horizonte hacia el norte. El recorrido desde el monte Baal-hermón hasta la entrada de Hamat recuerda las descripciones territoriales de Josué 13:4–6. La lista delimita un ámbito geográfico general; no ofrece datos suficientes para reconstruir todas las fronteras o alianzas de estos pueblos en una fecha exacta.

Exégesis del pasaje

סַרְנֵי פְלִשְׁתִּים, sarnê Felishtîm, significa «gobernantes de los filisteos». El término designa a sus dirigentes y permite reconocer una organización de varios centros, en vez de suponer que toda la región estaba bajo un único rey. La lista distingue esa forma de referirse a los filisteos de las designaciones colectivas de los otros pueblos.

לְבוֹא חֲמָת, lebôʾ Ḥămāt, «la entrada de Hamat», es una referencia territorial usada para el extremo del recorrido mencionado. Estos nombres sitúan la prueba dentro de la historia y de la tierra de Israel. Su función no es dar un significado espiritual oculto a cada pueblo, sino mostrar las poblaciones entre las que la fidelidad al Señor tendría que expresarse.

Jueces 3:4 north

La prueba tiene como medida los mandamientos recibidos

El aprendizaje histórico se evalúa por la disposición de Israel a escuchar al Señor que había hablado por medio de Moisés.

Explicación del versículo

Las naciones quedaron para probar si Israel obedecería los mandamientos de Jehová. Después de mencionar el aprendizaje de la guerra, el narrador vuelve a expresar el propósito espiritual que gobierna esta sección. Una generación podía adquirir experiencia de combate y seguir siendo infiel. El resultado decisivo sería su respuesta a la voluntad divina, no solamente su capacidad para imponerse a otros pueblos.

La norma ya había sido dada a los antepasados por medio de Moisés. La muerte de Moisés y de Josué no dejaba al pueblo sin una palabra que orientara su vida. Los nuevos dirigentes tampoco sustituirían aquella enseñanza por una fidelidad basada en su propia persona. Israel debía reconocer que el Señor que lo había rescatado conservaba autoridad sobre su adoración, sus alianzas y sus relaciones dentro de la tierra.

Los versículos 5–6 presentan la respuesta del pueblo a esa prueba: vivió entre las naciones, emparentó con ellas y sirvió a sus dioses. Ese desenlace explica por qué el resumen de la prueba insiste en los mandamientos. Deuteronomio 7:1–6 había relacionado expresamente los matrimonios con el riesgo de abandonar al Señor para servir a otros dioses. El narrador mide la conducta por esa instrucción concreta.

Exégesis del pasaje

La pregunta הֲיִשְׁמְעוּ אֶת מִצְוֺת יְהוָה, hayishmeʿû ʾet mitswōt YHWH, significa «si escucharían los mandamientos de Jehová». En este contexto, escuchar incluye atender y obedecer: la prueba no busca comprobar simplemente que los israelitas fueran capaces de repetir su contenido. Las decisiones del pueblo mostrarían qué autoridad reconocía.

בְּיַד מֹשֶׁה, beyad Mōsheh, «por mano de Moisés», identifica al mediador por quien llegó el mandato. La instrucción procede de Jehová; Moisés la transmite. Esa distinción conserva el fundamento de su vigencia después de la muerte del mediador. La pregunta abierta del versículo se resolverá en la historia que sigue, y los juicios y rescates deberán leerse en relación con la palabra que Israel había recibido.

Jueces 3:5 north

Israel se establece en medio de los pueblos de Canaán

La descripción de la convivencia prepara la noticia de las alianzas familiares y de la participación en sus cultos.

Explicación del versículo

Los israelitas viven entre cananeos, hititas, amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos. El versículo sitúa a Israel dentro de una sociedad en la que siguen presentes los pueblos que debía enfrentar en la tierra. Es el marco cotidiano de la prueba: sus vecinos poseen cultos, vínculos y formas de vida con los que los israelitas entran en relación. El versículo siguiente mostrará el paso desde la proximidad a la unión familiar y al servicio de otros dioses.

La enumeración recoge pueblos mencionados en Deuteronomio 7:1–6, donde la entrada en Canaán estaba acompañada de instrucciones sobre los pactos, los matrimonios y la adoración. La lista funciona aquí como parte de esa memoria del mandato. No pretende ofrecer una descripción de las costumbres particulares de cada grupo; el asunto es la fidelidad de Israel dentro del entorno que comparte con ellos.

Las noticias de las tribus ya habían preparado este panorama. Jueces 1:29–33 describe tanto a cananeos viviendo entre israelitas como a israelitas viviendo entre cananeos. Ahora el resumen alcanza al conjunto del pueblo y conduce a la evaluación religiosa de su convivencia. Que algunas poblaciones fueran sometidas a trabajo obligatorio no había eliminado la influencia de sus cultos.

Exégesis del pasaje

La expresión יָשְׁבוּ בְּקֶרֶב, yāshebû beqereb, significa «habitaron en medio de». Sitúa a los israelitas en contacto estable con aquellos pueblos, más allá de un encuentro pasajero durante una campaña. Los nombres que siguen tienen un sentido colectivo y describen el escenario general de su establecimiento.

La secuencia de los versículos 5–6 resulta decisiva: habitar, tomar y dar en matrimonio, servir a sus dioses. El narrador no deja la convivencia como un dato aislado, sino que cuenta el rumbo que adquirió. La prueba de obediencia anunciada en el versículo 4 se concreta en las relaciones ordinarias y en la adoración que nace de ellas.

Jueces 3:6 north

Las alianzas familiares conducen al servicio de otros dioses

El desenlace de los matrimonios muestra el quebrantamiento de la lealtad que el pacto debía proteger.

Explicación del versículo

Israel toma por esposas a las hijas de los pueblos vecinos y entrega sus propias hijas a los hijos de ellos. La relación es recíproca y se extiende a las familias de ambos lados. El versículo culmina con su consecuencia espiritual: los israelitas sirven a los dioses de esas naciones. El relato no atribuye toda la responsabilidad a un solo grupo de mujeres extranjeras; presenta al pueblo de Israel entrando en vínculos por los que termina adoptando otros cultos.

La conducta corresponde al peligro advertido en Deuteronomio 7:3–4: esos matrimonios apartarían a los israelitas de seguir al Señor. La finalidad de la prohibición se expresa en términos de adoración y lealtad. El final de este versículo confirma que el problema se ha realizado. Israel ha integrado su vida familiar con la de los pueblos de la tierra y ha trasladado también su servicio religioso.

El conjunto de la Escritura permite precisar esa evaluación. Rahab reconoce al Dios de Israel en Josué 2:9–11, y Rut, moabita, declara «tu Dios será mi Dios» en Rut 1:15–17. La procedencia de una persona no determina por sí sola una infidelidad inevitable. Jueces denuncia aquí unos vínculos cuyo desenlace efectivo fue abandonar al Señor, mientras esos otros relatos muestran una incorporación acompañada de fe en él.

Exégesis del pasaje

Los verbos «tomaron» y «dieron» presentan las dos direcciones del parentesco matrimonial. La frase final וַיַּעַבְדוּ אֶת אֱלֹהֵיהֶם, wayyaʿabdû ʾet ʾĕlōhêhem, significa «y sirvieron a sus dioses». El sujeto sigue siendo Israel; el posesivo remite a los dioses de las naciones con las que emparentó. La decisión de servirles es el punto que resuelve la prueba planteada en el versículo 4.

Aplicación: cuidar tu fidelidad en la vida familiar

Tu relación con Jesucristo compromete también los vínculos más cercanos. 2 Corintios 6:14–18 llama a una comunión coherente con Cristo y con el Dios viviente, que nos recibe como Padre. Considera si tus compromisos te ayudan a permanecer en esa lealtad o te conducen a participar de otros cultos.

La aplicación al matrimonio existente debe atender también a 1 Corintios 7:12–16: Pablo manda al creyente permanecer con el cónyuge no creyente que consiente en vivir con él. Puedes vivir tu fe con amor y fidelidad dentro de esa relación. La salvación procede de Jesucristo y de su gracia; el matrimonio no la transmite automáticamente ni te autoriza a imponer la fe por la fuerza.

Jueces 3:7 north

El olvido del Señor se manifiesta en la adoración de otros dioses

La primera historia de liberación comienza con una infidelidad que concreta el resumen de los capítulos anteriores.

Explicación del versículo

Los israelitas hacen lo malo ante el Señor, lo olvidan y sirven a los baales y a las imágenes de Asera. El narrador explica el olvido por la dirección que toma su adoración. No se limita a decir que el pueblo conserva pocos recuerdos de su pasado: ha dejado de reconocer en su vida al Dios al que pertenece. El versículo inicia una historia que mostrará la consecuencia de ese abandono y la misericordia que responderá a su clamor.

El olvido había sido advertido antes de la entrada en la tierra. Deuteronomio 8:11–20 relaciona expresamente olvidar al Señor con dejar sus mandamientos, atribuirse la fuerza para prosperar y seguir a otros dioses. Jueces muestra realizado ese peligro. Vivir en la herencia recibida de Dios no asegura que el pueblo continúe agradecido ni que reconozca de quién depende su vida.

Los baales y las imágenes de Asera describen los cultos adoptados por Israel. La adoración rival implica lugares y objetos concretos, no solo una idea privada acerca de lo divino. Más adelante, Jueces 6:25–30 mostrará un altar de Baal junto a un poste de Asera, y la reacción de una comunidad cuando Gedeón los derriba. Ese relato permite percibir hasta qué punto dichos cultos llegaron a integrarse en la vida del pueblo.

Exégesis del pasaje

וַיִּשְׁכְּחוּ אֶת יְהוָה אֱלֹהֵיהֶם, wayyishkeḥû ʾet YHWH ʾĕlōhêhem, significa «olvidaron a Jehová su Dios». El posesivo conserva la gravedad de la relación quebrantada: el Señor seguía siendo el Dios que los había rescatado y llamado a obedecer. La acción que sigue —servir a otros cultos— da contenido a ese olvido.

הָאֲשֵׁרוֹת, hāʾăshērôt, es la forma plural referida a Asera y a las expresiones de su culto. El contexto de Jueces 6:25–26 muestra que un objeto de ese culto podía cortarse y utilizarse como madera; de ahí la importancia de las representaciones materiales. Asera y Astarot, mencionada en Jueces 2:13, son nombres diferentes y deben conservarse como tales. El énfasis de este versículo está en que Israel participa de esos cultos y abandona la lealtad debida al Señor.

Jueces 3:8 north

Israel queda ocho años bajo el dominio de un rey extranjero

El juicio del pacto se concreta en la pérdida de libertad frente a Cusán-risataim.

Explicación del versículo

La ira del Señor responde a la infidelidad del versículo anterior. Dios entrega a Israel al poder de Cusán-risataim, rey de Aram-naharaim, y el pueblo lo sirve durante ocho años. La narración aplica a una opresión concreta lo que Jueces 2:14–15 había descrito de manera general: abandonar al Señor conduce a la entrega en manos de enemigos y a una angustia real.

La duración indica que el sometimiento no fue un incidente pasajero. El pueblo tuvo que vivir bajo aquel dominio antes de la liberación narrada a continuación. El texto no describe todas las cargas impuestas ni enumera las regiones afectadas; su atención está en la relación entre la infidelidad, el juicio y el posterior auxilio. Los ocho años pertenecen a esa historia y no constituyen una fórmula para calcular cuánto durará cualquier disciplina o sufrimiento.

El cambio en el «servicio» de Israel organiza el relato. En el versículo 7 servía a otros dioses; aquí sirve a un rey extranjero. La misma palabra enlaza la desviación religiosa con la pérdida de libertad política. La narración muestra la amarga consecuencia de dejar al Dios que había liberado a Israel de la esclavitud: ahora el pueblo tiene que soportar el poder de otro señor.

Exégesis del pasaje

La expresión וַיִּמְכְּרֵם בְּיַד, wayyimkerēm beyad, «los vendió en manos de», representa la entrega al dominio del enemigo. El contexto no narra una compraventa literal. Reconoce que la derrota forma parte del juicio de Dios, sin convertir al rey opresor en una autoridad religiosa a la que Israel deba rendir culto.

אֲרַם נַהֲרָיִם, ʾĂram Naharayim, significa «Aram de los dos ríos» y es una designación vinculada con Mesopotamia; también aparece en Génesis 24:10. La forma רִשְׁעָתַיִם, Rishʿātayim, permite oír una referencia a «doble maldad». Por eso se entiende que el nombre transmitido puede contener una caracterización despectiva del opresor. Esa observación lingüística no proporciona una biografía ni obliga a suponer que conocemos el nombre con el que él se presentaba. El dato firme del relato es su dominio sobre Israel y el poder de Dios para ponerle fin.

Jueces 3:9 north

El clamor de Israel recibe como respuesta un libertador

El Señor toma la iniciativa de rescatar al pueblo por medio de Otoniel, a quien el relato ya había presentado.

Explicación del versículo

Los israelitas claman a Jehová después de los años de sometimiento, y el Señor levanta un libertador. La respuesta procede del mismo Dios al que habían olvidado. El pueblo reconoce en su necesidad a aquel que puede socorrerlo, y recibe auxilio por su intervención. La historia concreta así la compasión descrita en Jueces 2:18: el Señor atiende a los gemidos de quienes sufren opresión.

El libertador es Otoniel, hijo de Cenaz, relacionado con Caleb. Ya había aparecido en Jueces 1:11–15 como conquistador de Debir y esposo de Acsa. Aquella noticia lo situaba en el establecimiento de Judá; ahora su actuación se extiende a la liberación de Israel del poder arameo. La repetición de su filiación permite reconocer al personaje, en vez de imaginar un segundo Otoniel sin relación con la historia anterior.

La experiencia de Otoniel forma parte de sus antecedentes, pero el fundamento de esta liberación se expresa en que Jehová lo levanta. El versículo siguiente explicará que el Espíritu del Señor vino sobre él y que Dios entregó al enemigo en su mano. El relato reúne un instrumento humano reconocible y una iniciativa divina decisiva. Su parentesco con Caleb no es presentado como una garantía hereditaria de poder salvador.

Exégesis del pasaje

וַיִּזְעֲקוּ, wayyizʿăqû, «clamaron», describe una petición de auxilio en la angustia. El versículo no desarrolla las palabras de esa oración ni narra aquí una confesión detallada. Su énfasis recae en la dirección del clamor, «a Jehová», y en la respuesta que él concede. El auxilio nace de su misericordia, no de un mérito que el pueblo haya demostrado mediante la intensidad de su voz.

מוֹשִׁיעַ, môshîaʿ, «libertador» o «salvador», identifica la función de Otoniel frente al opresor. El peligro histórico que afronta queda establecido por el versículo 8. La frase sobre el «hermano menor de Caleb» admite que el parentesco se relacione con Cenaz o con Otoniel, como sucede en Jueces 1:13. No hace falta imponer una genealogía más precisa para entender la aportación del versículo: Dios suscita a este hombre para rescatar a su pueblo.

Jueces 3:10 north

El Espíritu del Señor capacita a Otoniel y Dios le concede la victoria

El relato identifica la fuente de su autoridad y de la liberación: la acción del Señor acompaña al juez.

Explicación del versículo

El Espíritu de Jehová viene sobre Otoniel, quien ejerce como juez de Israel y sale a la guerra. La secuencia explica cómo llega a realizar la misión para la que Dios lo ha levantado. Su actuación pública y militar se desarrolla bajo la iniciativa divina. El narrador no atribuye la victoria solamente a su experiencia previa como conquistador de Debir ni a su relación con la familia de Caleb.

Jehová entrega a Cusán-risataim en manos de Otoniel, y el poder de este prevalece sobre el rey arameo. La situación se invierte respecto al versículo 8: Israel había quedado en manos del opresor, y ahora el opresor queda en manos del instrumento que Dios suscita. El Señor gobierna el juicio y la liberación. La fuerza de Otoniel es real, pero su eficacia pertenece a esa acción salvadora.

«Ejerció como juez» sitúa la batalla dentro de una misión de dirección y defensa de Israel. El versículo no ofrece casos judiciales concretos ni un relato detallado del combate. Su centro es explicar por qué el libertador puede vencer: el Espíritu del Señor está sobre él y el Señor pone fin al dominio enemigo. La presentación breve de Otoniel ofrece una referencia clara para valorar a los dirigentes que vendrán después.

Exégesis del pasaje

רוּחַ יְהוָה, rûaḥ YHWH, «el Espíritu de Jehová», aparece como quien capacita al hombre llamado a servir. La expresión «vino sobre él» señala la intervención divina para esta misión; no describe simplemente entusiasmo o determinación personal. La posterior revelación de Juan 16:13–14 presenta al Espíritu de la verdad actuando personalmente, guiando y glorificando a Cristo. La lectura cristiana reconoce su persona divina sin confundirla con la del dirigente humano.

La repetición de «mano» relaciona la entrega divina con el poder que Otoniel ejerce. וַתָּעָז יָדוֹ, wattāʿoz yādô, significa que «su mano prevaleció» o «se hizo fuerte». La frase atribuye la victoria al juez como agente de la liberación, después de dejar establecida su dependencia del Señor. El relato une la capacitación del Espíritu, la actuación humana y el resultado que Dios concede.

Aplicación: servir con la fuerza y la guía del Espíritu

Jesús resucitado promete a sus discípulos el poder del Espíritu Santo para ser sus testigos: Hechos 1:6–8. Tu servicio a Cristo depende de esa ayuda divina y responde a una misión definida por él. Acude al Padre por medio de Jesucristo, tu Salvador, y pide al Espíritu que te guíe a dar testimonio con fidelidad. Su guía concuerda con la verdad de la Escritura y glorifica al Hijo; no debes atribuir autoridad divina automática a cualquier emoción o impulso que experimentes.

Jueces 3:11 north

Cuarenta años de tranquilidad siguen a la liberación

El descanso muestra el beneficio de la intervención divina, mientras la muerte del juez prepara la etapa siguiente.

Explicación del versículo

La tierra tiene descanso durante cuarenta años después de la victoria de Otoniel. El resultado de la liberación alcanza la vida del pueblo: cesa el sometimiento que había padecido bajo el rey arameo. La duración contrasta con los ocho años de opresión y permite percibir que el auxilio de Dios produce un alivio prolongado, más allá del momento de la batalla.

El resumen termina con la muerte de Otoniel, hijo de Cenaz. La noticia reconoce el límite de su ministerio y enlaza con la nueva infidelidad que comienza en el versículo 12. El juez no permanece para siempre, y la generación que recibe la liberación debe continuar respondiendo al Señor después de su muerte. El descanso recibido no transforma automáticamente todas las lealtades del pueblo.

Este desenlace concreta el patrón de Jueces 2:18–19: Dios está con el juez y da liberación, pero al morir aquel dirigente el pueblo vuelve a corromperse. La historia de Otoniel ha mostrado con claridad cada paso. Su brevedad permite reconocer que la cuestión decisiva para el futuro de Israel es permanecer fiel al Dios que lo ha socorrido.

Exégesis del pasaje

וַתִּשְׁקֹט הָאָרֶץ, wattishqōṭ hāʾārets, significa «la tierra quedó tranquila». El verbo expresa el cese de la agitación y de la opresión en el ámbito del relato. No afirma que todo ser humano de cualquier región viviera sin conflicto ni describe una condición irreversible. Los cuarenta años señalan la duración del descanso que el narrador registra.

La yuxtaposición del descanso y la muerte mantiene juntas la bondad del auxilio y la condición mortal de su instrumento. Salmo 146:3–6 ofrece una relación temática pertinente: la ayuda humana termina con la muerte, mientras la esperanza firme está en el Dios que guarda su fidelidad.

El descanso dentro de la esperanza bíblica

Hebreos 4:8–11 mira más allá de la entrada en la tierra bajo Josué y afirma que permanece un reposo para el pueblo de Dios. Esa reflexión ayuda a situar los descansos de Jueces dentro de una esperanza mayor. La tranquilidad dada por medio de Otoniel fue un beneficio histórico verdadero; la historia posterior mostrará que Israel seguía necesitando una salvación que alcanzara su relación con Dios y sostuviera una fidelidad duradera.

Jueces 3:12 north

Una nueva infidelidad deja a Israel bajo el poder de Eglón

El relato atribuye al Señor el fortalecimiento del adversario como respuesta al mal cometido por su pueblo.

Explicación del versículo

Los israelitas vuelven a hacer lo malo ante Jehová. El descanso de la etapa anterior no ha asegurado su perseverancia, y comienza una nueva historia de opresión y rescate. La formulación retoma el juicio moral del versículo 7 y confirma el patrón anunciado en el capítulo 2. El pueblo repite una conducta que ya había traído consecuencias dolorosas.

Jehová fortalece contra Israel a Eglón, rey de Moab. El narrador va más allá de decir que apareció por casualidad un rey poderoso: interpreta el dominio adverso como respuesta divina a la infidelidad. La causa se repite al final del versículo, «por haber hecho lo malo a los ojos de Jehová». Esa insistencia impide separar la nueva situación política de la relación del pueblo con el Señor.

La acción de Dios sobre el equilibrio de fuerzas no convierte todas las decisiones de Eglón en mandamientos divinos ni exige aprobar la opresión que sigue. El relato presenta al rey como enemigo del que Israel será liberado. El Señor puede utilizar ese poder para juzgar a su pueblo y después poner fin a su dominio. Los versículos 15 y 28 mostrarán su iniciativa para rescatar y entregar a los moabitas en manos de Israel.

Exégesis del pasaje

וַיֹּסִפוּ, wayyōsifû, expresa que «volvieron» o «añadieron» a hacer el mal. La narración subraya una reincidencia; el descanso anterior no equivale a que el problema de fidelidad haya desaparecido. El episodio siguiente debe leerse dentro de esa continuidad espiritual, aunque cambien el opresor y el libertador.

El verbo וַיְחַזֵּק, wayḥazzēq, «fortaleció», tiene como sujeto a Jehová y como objeto a Eglón. La expresión «contra Israel» determina la dirección de ese fortalecimiento. El narrador identifica así una acción judicial del Señor, no una limitación de su capacidad para defender al pueblo. El paralelo con Jueces 3:8 permite reconocer la misma lógica del pacto bajo otra forma de dominio extranjero.

Jueces 3:13 north

La coalición de Eglón ocupa la ciudad de las palmeras

Moab actúa junto con amonitas y amalecitas, y su victoria alcanza un lugar asociado con la entrada de Israel en la tierra.

Explicación del versículo

Eglón reúne a los amonitas y a los amalecitas, marcha contra Israel y lo derrota. La opresión moabita se establece mediante una acción compartida por varios pueblos. El rey de Moab organiza la expedición; la noticia final, en plural, indica que sus fuerzas toman posesión de la ciudad de las palmeras. El fortalecimiento anunciado en el versículo anterior se traduce así en una derrota y en una ocupación concretas.

La «ciudad de las palmeras» designa a Jericó, como muestra Deuteronomio 34:3. El nombre ya apareció en Jueces 1:16. Su ocupación adquiere un peso particular dentro de la historia: el lugar vinculado con la entrada victoriosa de Israel vuelve a quedar bajo un poder enemigo. La vida en la tierra no podía mantenerse separada de la fidelidad al Dios que la había dado.

La noticia registra una ocupación, sin describir la reconstrucción de las fortificaciones de Jericó. Esa distinción importa al relacionarla con Josué 6:26 y 1 Reyes 16:34, que hablan de la reconstrucción de la ciudad, sus cimientos y sus puertas. Jueces no identifica a Eglón como el constructor mencionado en Reyes ni explica el estado de todas las edificaciones durante su dominio. Conviene conservar lo que cada relato afirma, en lugar de añadir una reconstrucción no narrada.

Exégesis del pasaje

El verbo inicial וַיֶּאֱסֹף, wayyeʾĕsōf, «reunió», mantiene a Eglón como sujeto. Los nombres de Amón y Amalec identifican a sus aliados en esta acción, pero el texto no establece que todos ellos formaran permanentemente un solo reino. La coalición militar basta para explicar el avance descrito.

וַיִּירְשׁוּ, wayyîreshû, «tomaron posesión», expresa la ocupación efectiva de la ciudad. El lenguaje de posesión que había acompañado la herencia de Israel aparece ahora en una victoria enemiga. El desenlace prepara los dieciocho años de sometimiento: el pueblo necesita una liberación que revierta el poder de Eglón, no solamente una protesta frente a un vecino distante.

Jueces 3:14 north

El dominio de Eglón se prolonga durante dieciocho años

La duración del sometimiento da su peso histórico al clamor y a la liberación que vendrán después.

Explicación del versículo

Israel sirve a Eglón, rey de Moab, durante dieciocho años. La victoria del versículo anterior produce una situación estable de subordinación. El narrador detiene por un momento la sucesión de acciones para que el lector perciba la extensión de esa opresión: la pérdida de libertad afecta la vida del pueblo durante un período prolongado.

El envío del tributo en los versículos 15–18 permitirá ver una manifestación concreta de ese dominio. Los israelitas deben presentarse ante el rey y llevarle bienes como pueblo sometido. El texto no enumera aquí todas las obligaciones de esos años, pero la entrega del tributo muestra que el poder de Eglón alcanza su vida económica y pública. La liberación posterior tendrá consecuencias para toda esa relación de dependencia.

Los dieciocho años superan los ocho del sometimiento anterior, mencionados en Jueces 3:8. El libro no convierte esta comparación en una regla numérica; muestra otra etapa real de aflicción dentro de una historia de reincidencias. La esperanza se abrirá cuando Israel clame al Señor y él levante a Aod. El contraste entre la duración de la opresión y la rapidez de los acontecimientos de la liberación hará visible cuánto cambia la situación del pueblo.

Exégesis del pasaje

וַיַּעַבְדוּ, wayyaʿabdû, «sirvieron», describe aquí sometimiento a un rey. Su sentido lo determina el objeto de ese servicio, Eglón, y el tributo de los versículos siguientes. El narrador no está diciendo que Israel lo adorara como a una divinidad; está registrando su subordinación política.

La relación con Salmo 106:40–45 ayuda a situar la noticia: ese salmo recuerda el dominio de los enemigos, las repetidas rebeliones y la compasión de Dios al escuchar el clamor. La duración de la opresión no borra su capacidad de actuar. El relato se encamina hacia el auxilio del Señor, cuya misericordia dará término a una situación que Israel llevaba años soportando.

Jueces 3:15 north

Dios levanta a Aod mientras Israel sigue pagando tributo

La presentación del libertador prepara los detalles de su actuación: su identidad benjamita, su mano izquierda y su acceso a Eglón.

Explicación del versículo

Israel clama a Jehová, y el Señor levanta a Aod como libertador. La iniciativa divina responde de nuevo a la necesidad del pueblo, como ocurrió con Otoniel. La liberación comienza cuando la subordinación todavía es visible: los israelitas envían por medio de Aod un tributo al rey de Moab. El hombre que se presenta como representante de un pueblo sometido será quien encabece el fin de ese dominio.

Aod es hijo de Gera y pertenece a Benjamín. El narrador añade que es zurdo, un detalle que tendrá una función concreta en la historia. La daga quedará en su muslo derecho y la sacará con la mano izquierda. La presentación permite comprender esas acciones posteriores; no es una invitación a atribuir valor moral positivo o negativo a una de las manos.

El envío del tributo explica su acceso al rey y la presencia de otros israelitas que transportan los bienes. Aod entra en una situación oficial de subordinación, pero lleva un propósito que el lector conocerá mediante sus preparativos. El relato combina así la iniciativa del Señor, que lo levanta, con la actuación cuidadosamente narrada del hombre por medio del cual llegará el rescate.

Exégesis del pasaje

אִטֵּר יַד יְמִינוֹ, ʾiṭṭēr yad yemînô, significa literalmente «limitado de su mano derecha». En este contexto describe a un hombre que actúa con la izquierda. La expresión no permite precisar si existía una limitación física o si se trata de una manera de hablar de su destreza zurda. Jueces 20:16 emplea la misma caracterización para setecientos benjamitas escogidos, capaces de usar la honda con gran precisión. Por tanto, sería impropio presentar la frase como prueba de una incapacidad militar de Aod.

El nombre Benjamín evoca «hijo de la derecha», lo que crea un contraste perceptible con la mano que Aod utilizará. La observación pertenece al modo en que la historia presenta al personaje; no establece una condición espiritual especial para todos los benjamitas. El dato decisivo sigue siendo que Jehová lo levanta como מוֹשִׁיעַ, môshîaʿ, «libertador».

La forma del rescate será distinta de la actuación resumida de Otoniel en Jueces 3:9–10. En Aod, la narración desarrolla el encuentro privado con el rey y la posterior movilización de Israel. Reconocer que Dios lo suscita no convierte cada detalle de ese episodio en un mandato que todo lector deba reproducir. El objetivo histórico que el relato atribuye a su misión es librar al pueblo de la opresión moabita.

Jueces 3:16 north

Aod prepara un arma que el encuentro con Eglón hará decisiva

La descripción de la daga anticipa su ocultamiento, su alcance y la mano con la que será utilizada.

Explicación del versículo

Antes de desarrollar la audiencia ante Eglón, el narrador muestra la preparación de Aod: dispone de una daga de dos filos y la ciñe al muslo derecho debajo de su ropa. El lector sabe algo que el rey todavía desconoce. El tributo proporciona la ocasión del encuentro, mientras el arma oculta revela que Aod lleva un propósito adicional. La historia comienza así a concentrarse en su estrategia personal.

La posición en el muslo derecho corresponde al uso de la mano izquierda que el versículo anterior destacó. Esa relación quedará confirmada en Jueces 3:21, cuando Aod saca la daga precisamente con la izquierda. El texto enlaza los detalles de la presentación y la acción; no obliga a añadir una inspección de los guardias o una regla de seguridad que el narrador no cuenta.

La longitud y los dos filos describen un arma corta, apropiada para quedar bajo la ropa dentro de la escena narrada. En el versículo 22, la empuñadura entrará también en el cuerpo del rey y la daga permanecerá allí. Por tanto, la noticia de su preparación participa en el desarrollo del relato: el arma deja de ser un objeto genérico y se convierte en parte de la secuencia que el lector podrá seguir.

Exégesis del pasaje

חֶרֶב, ḥereb, es el término general para «espada» o arma de hoja; aquí el contexto permite expresarlo como «daga». שְׁנֵי פֵיוֹת, shenê fiyyôt, significa literalmente «dos bocas» y describe sus dos filos. La imagen pertenece a la descripción del arma, sin atribuirle un significado espiritual independiente.

La medida original es גֹּמֶד, gōmed, una unidad que solo aparece aquí en el texto hebreo bíblico y cuya equivalencia exacta es discutida. Los «unos treinta centímetros» expresan una aproximación; no deben convertirse en una longitud precisa hasta el milímetro. Lo que importa para comprender la escena es que el relato presenta una hoja corta que Aod lleva escondida. La explicación de la medida conserva ese sentido sin alterar el texto bíblico ni identificar automáticamente esta palabra poco frecuente con todas las medidas antiguas llamadas «codo».

Jueces 3:17 north

El tributo lleva a Aod ante el rey moabita

La audiencia pública presenta a Eglón y prepara el contraste entre su posición de dominio y lo que está a punto de suceder.

Explicación del versículo

Aod presenta el tributo a Eglón. Se cumple así la misión visible con la que Israel lo ha enviado: comparecer ante el rey que domina al pueblo y entregarle los bienes correspondientes a su sometimiento. La escena pone frente a frente al representante de Israel y al monarca extranjero. Aún no llega el encuentro privado; primero se desarrolla el acto público por el que Aod ha accedido a su presencia.

El narrador añade que Eglón era un hombre muy gordo. El dato tendrá una función concreta en Jueces 3:22, donde se describe la entrada de la hoja y de la empuñadura en su vientre. Su inclusión prepara al lector para esa escena y contribuye al retrato narrativo de un rey poderoso que terminará indefenso ante Aod. El juicio sobre su dominio procede de la historia de opresión, no de una norma que identifique una determinada apariencia corporal con maldad.

La presentación del tributo no produce por sí misma la liberación. Los portadores todavía tendrán que marcharse y Aod regresará para solicitar una audiencia secreta. El relato distingue esas etapas para que se comprenda cómo el enviado de un pueblo sometido termina a solas con el rey. La demora en contar el desenlace mantiene visible la desigualdad de poder que pronto se invertirá.

Exégesis del pasaje

הַמִּנְחָה, hamminḥāh, designa aquí «el tributo». La palabra puede referirse a un presente u ofrenda en otros contextos; en este, los dieciocho años de dominio moabita y el envío oficial de Israel determinan su sentido. Presentar el tributo al rey no equivale a rendirle adoración como si fuera una divinidad.

אִישׁ בָּרִיא מְאֹד, ʾîsh bārîʾ meʾōd, caracteriza a Eglón como «un hombre muy corpulento». El detalle de la grasa en el versículo 22 aclara la dimensión física de la descripción. El narrador utiliza características concretas para construir la escena; el lector debe conservar esa función y evitar convertir el cuerpo del personaje en una alegoría de todos sus pecados.

Jueces 3:18 north

Aod despide a quienes transportaron el tributo

La salida del grupo separa la misión pública de la actuación individual que seguirá.

Explicación del versículo

Una vez concluida la presentación del tributo, Aod despide a sus portadores. La noticia confirma que no había viajado solo con todos los bienes: un grupo había acompañado la entrega. Esa tarea colectiva termina antes del regreso de Aod para hablar con el rey en secreto. El narrador ordena la escena distinguiendo el acto oficial de sometimiento y la acción que el libertador emprenderá después.

Quienes se marchan son los israelitas que han llevado el tributo, no los servidores de Eglón. Estos últimos saldrán de la presencia del rey en el versículo 19, a una orden del propio monarca. Mantener separadas ambas salidas ayuda a seguir la secuencia. Primero Aod se separa de sus acompañantes; luego consigue que el rey se quede sin sus asistentes.

El versículo concentra la atención en Aod sin explicar cuánto sabían los portadores acerca de su propósito. La misión que se les atribuye es transportar el tributo. Su despedida deja al protagonista actuando de manera individual, antes de que convoque de nuevo a los israelitas para combatir. La liberación tendrá una fase personal y otra colectiva, unidas dentro de la misma historia.

Exégesis del pasaje

La expresión נֹשְׂאֵי הַמִּנְחָה, nōśʾê hamminḥāh, significa «los portadores del tributo». La forma verbal describe la tarea por la que son identificados; el texto no los presenta aquí como una guardia militar de Aod ni como servidores del rey moabita.

וַיְשַׁלַּח, wayeshallaḥ, «despidió» o «envió», tiene a Aod como sujeto en la continuidad del relato. La finalización de la entrega marca el momento de esa decisión. Más adelante, Jueces 3:27–28 mostrará a Aod movilizando al pueblo y marchando a su frente. La escena privada que empieza a prepararse no agota la liberación de Israel: todavía será necesario afrontar el poder moabita que permanece en la tierra.

Jueces 3:19 north

El anuncio de un mensaje secreto deja a Eglón sin sus asistentes

Aod regresa al rey y obtiene una audiencia privada después de la entrega del tributo.

Explicación del versículo

Aod vuelve desde los ídolos situados junto a Gilgal y anuncia al rey que tiene un mensaje secreto. El relato lo separa de la comitiva que acaba de marcharse: él regresa para un encuentro diferente. La referencia a los ídolos sitúa el punto de retorno, que volverá a aparecer durante su huida en el versículo 26. El narrador no cuenta aquí una oración ni describe los pensamientos que le produjeron aquellas imágenes.

El anuncio provoca una orden de silencio de Eglón y la salida de todos los que lo atienden. Así se crea la situación que la acción siguiente necesita: Aod puede acercarse al monarca sin sus asistentes presentes. La decisión procede del rey dentro de la escena, mientras el lector ya sabe que el visitante lleva un arma escondida. Esa diferencia de información sostiene la tensión del relato.

Los portadores del tributo y los asistentes reales han salido en momentos distintos. El texto reduce progresivamente el número de personas hasta dejar frente a frente al representante de Israel y al rey opresor. El «mensaje secreto» tendrá una continuación en el «mensaje de Dios» del versículo 20; ambas expresiones forman parte de lo que Aod dice a Eglón, y deben leerse dentro de ese intercambio.

Exégesis del pasaje

הַפְּסִילִים, happesîlîm, se refiere a imágenes talladas, aquí traducidas «ídolos». La palabra está relacionada con el término para una imagen tallada de Éxodo 20:4–5. Algunas interpretaciones entienden estas referencias como piedras labradas o canteras; la noticia no describe los objetos con detalle. Tampoco los identifica expresamente con las doce piedras memoriales de Josué 4:19–24. La coincidencia del nombre Gilgal no basta para afirmar que aquel memorial se había convertido en estos ídolos.

דְּבַר סֵתֶר, debar sēter, significa «mensaje secreto» o «asunto oculto». El lector puede relacionar ese lenguaje con el propósito y el arma que Eglón desconoce. La orden הָס, hās, «¡Silencio!», interrumpe la audiencia pública. El resultado narrado es claro: los asistentes salen y el rey concede la privacidad que Aod buscaba.

Jueces 3:20 north

Aod anuncia un mensaje de Dios y el rey se levanta

La audiencia privada llega al momento inmediatamente anterior al ataque, dentro de la habitación alta del monarca.

Explicación del versículo

Aod se acerca a Eglón, que está solo en una habitación fresca de la planta alta. La salida de los servidores ha dejado al rey sin la compañía que antes lo rodeaba. El narrador precisa el lugar porque sus puertas, su cierre y la suposición de los asistentes serán decisivos en la huida. La comodidad y privacidad del espacio contrastan con la vulnerabilidad en que se encuentra ahora quien domina a Israel.

Aod dice que tiene un mensaje de Dios, y el rey se levanta de su asiento. La afirmación da un carácter religioso al mensaje secreto anunciado antes. El relato registra la reacción de Eglón, pero no explica si se levanta por reverencia, interés u otro motivo. Su movimiento prepara la proximidad física que el versículo siguiente describe.

Es importante reconocer quién habla: «Tengo un mensaje de Dios para ti» son palabras de Aod. El narrador ya ha dicho que Jehová lo levantó como libertador, pero no reproduce una orden divina previa con las instrucciones de este encuentro. La escena pertenece a la liberación que Dios concede a Israel; su forma concreta no autoriza a presentar cualquier propósito personal como un mensaje divino.

Exégesis del pasaje

בַּעֲלִיַּת הַמְּקֵרָה, baʿăliyyat hammeqērāh, sitúa al rey en una estancia alta caracterizada por su frescura. La expresión comunica altura y comodidad, sin proporcionar un plano completo del edificio. Las puertas con cerrojo de los versículos 23–25 muestran que se trata de un espacio que puede quedar cerrado; no hace falta convertirlo en una terraza totalmente abierta.

דְּבַר אֱלֹהִים, debar ʾĕlōhîm, significa «mensaje de Dios». Aquí se utiliza el término «Dios», en vez del nombre Jehová. La frase forma parte del diálogo con el rey moabita y no establece por sí sola que él conociera o adorara al Señor de Israel. El verbo final וַיָּקָם, wayyāqām, «se levantó», devuelve el relato a la acción: el monarca deja su asiento y el episodio alcanza su desenlace violento.

Jueces 3:21 north

La mano izquierda de Aod cumple la preparación del relato

El arma y el lado en que estaba escondida adquieren su función en el ataque contra el rey.

Explicación del versículo

Aod extiende la mano izquierda, toma la daga del muslo derecho y la clava en el vientre de Eglón. La secuencia confirma por qué el narrador destacó que era zurdo y explicó dónde llevaba el arma. Los detalles de Jueces 3:15–16 convergen ahora en una acción concreta. El rey, que se ha levantado después del anuncio del mensaje, recibe el golpe dentro de la habitación privada.

Esta es la fase individual del rescate, pero la liberación de Israel no terminará con la muerte de Eglón. Aod todavía tendrá que escapar, convocar al pueblo y afrontar a los moabitas. El narrador cuenta la caída del monarca como un paso decisivo para quebrar la opresión, no como si la desaparición de un hombre eliminara automáticamente todas las fuerzas que sostenían su dominio.

La violencia pertenece a esta historia particular de liberación de Israel. El Señor ha suscitado al libertador y el relato describe su actuación frente al opresor. Para aplicarlo es necesario atender también a las instrucciones de Jesucristo y de los apóstoles; una escena narrativa no establece por sí sola una autorización para ejercer venganza privada.

Exégesis del pasaje

יַד שְׂמֹאלוֹ, yad śemōʾlô, «su mano izquierda», vuelve explícita la característica anticipada de Aod. El énfasis no recae en una supuesta maldad de esa mano, sino en la coherencia entre quién es el libertador y cómo actúa.

El verbo וַיִּתְקָעֶהָ, wayyitqāʿehā, expresa que «la clavó»; su objeto es la daga y el lugar señalado es el vientre del rey. La frase registra un ataque efectivo, cuyo resultado corporal se desarrolla en el versículo 22 y cuya consecuencia final, la muerte, será descubierta por los servidores en el versículo 25.

Aplicación: seguir los mandatos de Jesús ante la oposición

Cuando los discípulos golpearon a uno de quienes venían a arrestarlo, Jesús detuvo la violencia y sanó al herido: Lucas 22:49–51. Tu respuesta como discípulo debe aprender de tu Señor, que se entregó para salvarte. Romanos 12:17–21 te llama a dejar la venganza en manos de Dios y vencer el mal con el bien. Confía tu justicia al Padre por medio de Cristo y obedece esos mandatos cuando enfrentes hostilidad, en lugar de convertir el acto de Aod en un permiso para tu propia represalia.

Jueces 3:22 north

La herida oculta también la empuñadura de la daga

La descripción concluye el ataque y prepara el equívoco de los servidores que demorará el descubrimiento de la muerte.

Explicación del versículo

La empuñadura entra detrás de la hoja, la grasa se cierra sobre ella y Aod deja la daga en el vientre del rey. El narrador desarrolla el dato de la corpulencia de Eglón, mencionado en el versículo 17. La escena muestra con crudeza la caída del hombre que recibía el tributo de Israel: su posición de poder no lo protege cuando queda solo frente al libertador.

La frase «Aod no sacó la daga» afirma que el arma permaneció en el cuerpo. El texto no cuenta que intentara retirarla y fuera incapaz de hacerlo; describe el resultado que queda dentro de la habitación antes de su salida. La narración pasa enseguida del cuerpo del rey a la escapatoria de Aod y al cierre de las puertas.

El final, «Y salió el excremento», añade un detalle corporal que tendrá resonancia en la escena siguiente. Los servidores creerán que el rey está haciendo sus necesidades y respetarán durante un tiempo su privacidad. La vinculación narrativa es clara, aunque el pasaje no enumera las señales concretas por las que ellos llegaron a esa conclusión. La muerte permanecerá desconocida mientras Aod obtiene tiempo para alejarse.

Exégesis del pasaje

הַנִּצָּב, hannitsāb, designa aquí la empuñadura; הַלַּהַב, hallahab, la hoja. La distinción permite comprender que el arma entra hasta su parte de sujeción. El verbo «cerrar» describe la grasa que se cierra sobre la hoja; en el versículo siguiente aparecerá también al cerrar Aod las puertas.

La palabra final הַפַּרְשְׁדֹנָה, happaršedōnāh, es de interpretación incierta y aparece solamente aquí. La lectura «el excremento» la relaciona con la suciedad corporal y encaja con la suposición de los servidores en el versículo 24. También se ha entendido la frase como una referencia a la salida de la hoja por detrás o a un elemento del edificio por el que se sale. Esas son propuestas de interpretación de una expresión difícil, no detalles adicionales que deban sumarse todos a la escena. La incertidumbre de este final no elimina lo que la secuencia establece: Eglón ha sido herido, la daga permanece en su cuerpo y Aod sale antes de que se descubra la muerte.

Jueces 3:23 north

Las puertas cerradas dan tiempo a la huida de Aod

El relato pasa del ataque al modo en que la habitación queda aislada de los servidores del rey.

Explicación del versículo

Aod sale al corredor, cierra las puertas de la estancia alta y les pone el cerrojo. La habitación donde Eglón recibió al visitante queda separada de quienes podrían descubrir de inmediato lo sucedido. Estas acciones preparan directamente el equívoco de los versículos 24–25: al encontrar las puertas cerradas, los servidores suponen que el rey desea privacidad.

La salida no pone fin a toda la acción de Aod. Todavía tiene que alejarse, ponerse a salvo y reunir a Israel. El cierre de la habitación le permite ganar el tiempo que el relato explicará mediante la espera de los asistentes. La escena enlaza así la iniciativa individual del libertador con el futuro combate del pueblo.

El texto ofrece los datos necesarios para seguir esa secuencia, pero no un plano del edificio ni una descripción del mecanismo del cerrojo. No cuenta que Aod robara la llave, saltara por una ventana o utilizara un túnel. Las puertas cerradas y la salida al corredor bastan para comprender por qué los servidores tardaron en ver al rey y por qué Aod pudo alejarse.

Exégesis del pasaje

הַמִּסְדְּרוֹנָה, hammisderōnāh, se entiende aquí como «al corredor». Es un término poco frecuente, de sentido arquitectónico discutido; también se expresa como vestíbulo o pórtico. La traducción identifica un espacio de salida de la habitación, sin determinar con precisión su forma o sus dimensiones.

Los verbos וַיִּסְגֹּר, wayyisgōr, «cerró», y וְנָעָל, wenāʿāl, «y puso el cerrojo», distinguen cerrar el acceso de asegurarlo. El sujeto es Aod. La expresión traducida «tras él» permite seguir su salida mientras el rey queda dentro; otras maneras de entender el pronombre destacan que las puertas se cierran sobre Eglón. En ambos casos, la consecuencia que el relato confirma es la misma: los servidores encuentran la estancia cerrada y necesitarán abrirla para descubrir al monarca muerto.

Jueces 3:24 north

Los servidores interpretan las puertas cerradas como una petición de privacidad

El lector conoce el ataque que ellos aún ignoran, y esa diferencia explica su demora.

Explicación del versículo

Los servidores vuelven después de que Aod ha salido. Encuentran las puertas de la habitación alta cerradas con cerrojo y concluyen que el rey está haciendo sus necesidades. La suposición les parece suficiente para no entrar de inmediato. El lector, que acaba de presenciar el ataque y la salida del libertador, comprende el error de esa interpretación.

El contraste entre lo que ellos creen y lo que realmente ha ocurrido produce la demora decisiva para la huida. Las mismas puertas que ocultan el cuerpo del rey parecen confirmar a los asistentes que él desea estar solo. Su autoridad y su privacidad continúan condicionando la conducta del servicio cuando el monarca ya no puede darles ninguna orden.

El versículo reproduce una conclusión de los personajes, no una explicación del narrador de lo que Eglón está haciendo en ese momento. «Seguramente» expresa la confianza con la que interpretan la situación. La escena siguiente mostrará el límite de esa confianza: tendrán que abandonar su primera suposición, abrir la habitación y enfrentar lo que desconocían.

Exégesis del pasaje

La frase מֵסִיךְ הוּא אֶת רַגְלָיו, mēsîkh hûʾ ʾet raglāw, significa literalmente «está cubriendo sus pies». Es una expresión eufemística para hacer las necesidades, que la traducción comunica de manera directa. No se trata de que los servidores crean que el rey está reparando su calzado o abrigándose los pies.

Una escena comparable aparece en 1 Samuel 24:3, donde Saúl entra en una cueva para hacer sus necesidades y queda apartado de quienes lo acompañan. La relación ayuda a entender la privacidad corporal evocada aquí, sin convertir los dos episodios en una misma situación moral o política. En Jueces, la referencia a la «habitación fresca» retoma el lugar descrito en el versículo 20 y mantiene a los servidores frente al acceso de esa estancia concreta.

Jueces 3:25 north

La espera termina con el hallazgo del rey muerto

Los servidores abandonan su primera explicación cuando la demora se vuelve insostenible y abren la habitación.

Explicación del versículo

Los asistentes esperan hasta sentirse avergonzados o incómodos por la prolongación de la situación. Suponen que Eglón está haciendo sus necesidades, pero él sigue sin abrir. Finalmente toman la llave, entran y encuentran a su señor muerto en el suelo. Lo que durante la espera parecía una cuestión de privacidad se revela como la caída del monarca.

La escena contrasta con la salida anterior de los servidores. Entonces obedecían la orden de un rey que podía controlar quién permanecía a su lado; ahora tienen que abrir por sí mismos y descubren que ya no puede responder. La designación «su señor» mantiene su relación de servicio y hace más fuerte la inversión: aquel a quien esperaban atender yace muerto.

El descubrimiento llega tarde para impedir la huida de Aod. El versículo siguiente volverá a lo ocurrido durante la demora de los asistentes, mostrando que ambas acciones se desarrollaban al mismo tiempo. El narrador cuenta primero lo que ellos encontraron y después explica cómo ese intervalo permitió que el libertador se pusiera a salvo. No es necesario colocar el inicio de la fuga después de la apertura de la puerta.

Exégesis del pasaje

עַד בּוֹשׁ, ʿad bôsh, indica que esperaron «hasta la vergüenza» o hasta que la espera se volvió embarazosa. El contexto es su vacilación ante una privacidad supuesta; la expresión no atribuye aquí una confesión de culpa religiosa a los servidores. Señala el punto en que su primera interpretación deja de bastar.

הַמַּפְתֵּחַ, hammaptēaḥ, «la llave», permite abrir el acceso que Aod había asegurado. El final נֹפֵל אַרְצָה מֵת, nōfēl ʾartsāh mēt, presenta al rey «caído en tierra, muerto». El relato confirma de manera expresa el resultado del ataque. El poder personal de Eglón ha terminado; la historia pasa ahora a la salida del libertador y al enfrentamiento de Israel con las fuerzas moabitas que aún permanecen.

Jueces 3:26 north

Aod escapa durante la demora de los servidores

La narración vuelve al intervalo de la espera y completa la salida del libertador desde el entorno del rey.

Explicación del versículo

Mientras los servidores se demoran, Aod logra escapar. El versículo explica la otra parte de la escena anterior: el tiempo en que ellos esperan ante las puertas es el tiempo que él utiliza para alejarse. La sucesión del relato no significa que Aod permaneciera cerca hasta que el cadáver fuera descubierto. Sus movimientos y la vacilación de los asistentes ocurren de manera simultánea.

Aod pasa por los ídolos y se pone a salvo en Seirat. La referencia a las imágenes recupera el punto mencionado en Jueces 3:19, desde donde había regresado para pedir una audiencia secreta. Su reaparición cierra el recorrido del encuentro privado: Aod entró en el ámbito del poder moabita y ahora vuelve a pasar por aquel lugar en su huida.

Seirat aparece como destino seguro dentro de esta secuencia. El versículo siguiente sitúa la convocatoria de Israel en la región montañosa de Efraín, pero el texto no precisa el emplazamiento de Seirat con otros límites o ciudades. Para comprender el relato basta reconocer su función de refugio y punto de transición. Aod deja atrás la escena del rey y se prepara para actuar públicamente al frente de Israel.

Exégesis del pasaje

Las formas נִמְלַט, nimlaṭ, «escapó», y וַיִּמָּלֵט, wayyimmālēṭ, «y se puso a salvo», repiten la idea de evasión y seguridad. La insistencia confirma que el protagonista supera el peligro inmediato, antes de iniciar la nueva fase de la liberación.

La frase referida a la demora de los servidores es el enlace temporal que permite reunir las dos escenas. Los mismos acontecimientos que para ellos significan incertidumbre proporcionan a Aod una ocasión para salir. La narración ha mostrado una preparación deliberada, un ataque y una huida; la liberación del pueblo todavía tendrá que completarse. En Jueces 3:27–30, su seguridad personal dará paso a la movilización y a la victoria sobre el poder enemigo.

Jueces 3:27 north

El cuerno convoca a Israel y Aod marcha al frente

La actuación privada del libertador se convierte en una movilización pública contra el dominio moabita.

Explicación del versículo

Al llegar a salvo, Aod toca el cuerno en la región montañosa de Efraín. Los israelitas responden y bajan con él desde la montaña. La historia deja atrás la habitación de Eglón y muestra al pueblo en movimiento. La caída del rey ha abierto una oportunidad, pero el rescate requiere todavía enfrentar a sus fuerzas y cortar las rutas por las que podrían escapar o reorganizarse.

Aod es benjamita, aunque la convocatoria ocurre en Efraín. El versículo muestra que su acción como libertador alcanza a israelitas más allá de su propia procedencia tribal. No presenta el lugar de reunión como una modificación de su identidad ni de las herencias. La región montañosa funciona como el espacio desde el que el pueblo desciende para la operación que se describe a continuación.

La frase final destaca que Aod va al frente. Quien antes se acercó solo al rey asume ahora la dirección de los combatientes. Los israelitas lo siguen en una acción cuyo fundamento expondrá en el versículo 28: Jehová ha entregado en sus manos a los enemigos. El relato une la iniciativa del dirigente, la respuesta del pueblo y la convicción de que la liberación procede del Señor.

Exégesis del pasaje

שׁוֹפָר, shôfār, es el cuerno utilizado como señal sonora. En esta escena sirve para reunir al pueblo. Una función comparable aparece en Jueces 6:34–35, cuando Gedeón toca el cuerno y los abiezeritas se reúnen para seguirlo. La relación ayuda a comprender el acto como convocatoria, sin identificar el instrumento con una técnica que por sí sola garantice victoria.

וְהוּא לִפְנֵיהֶם, wehûʾ lifnêhem, «y él iba delante de ellos», sitúa a Aod encabezando la marcha. El verbo «bajar» enlaza la altura de Efraín con el movimiento hacia los pasos del Jordán mencionados después. Es una indicación geográfica y narrativa: el pueblo abandona el lugar de reunión y sigue al libertador hacia un objetivo concreto.

Jueces 3:28 north

Israel toma los vados para quebrar el poder moabita

Aod atribuye la victoria al Señor y dirige al pueblo hacia los pasos que comunican con Moab.

Explicación del versículo

Aod llama a los israelitas a seguirlo y declara que Jehová ha entregado a los enemigos en sus manos. El fundamento de su convocatoria es la acción del Señor. La caída de Eglón se sitúa así dentro del rescate iniciado cuando Dios levantó al libertador; el discurso no presenta la victoria como un triunfo privado que Aod quiera reservarse.

Los israelitas bajan tras él y se apoderan de los vados del Jordán que conducen a Moab. Los vados son lugares por los que puede cruzarse el río; controlarlos permite bloquear el paso entre las dos orillas. En el contexto del dominio moabita sobre la ciudad de las palmeras, la operación impide que sus fuerzas utilicen libremente la ruta hacia su territorio. La acción pública de Israel completa la oportunidad abierta por la muerte del rey.

El texto dice que no dejan pasar a nadie. La prohibición pertenece a esta operación contra las fuerzas enemigas y prepara la derrota que se narra a continuación. No establece una clausura permanente del Jordán ni afirma la desaparición de todo habitante de Moab. El desenlace se define como el sometimiento del poder moabita que había oprimido a Israel.

Exégesis del pasaje

רִדְפוּ אַחֲרַי, ridfû ʾaḥăray, «síganme», es el llamado de Aod a marchar tras él. La frase enlaza con el versículo anterior, donde iba al frente. Su dirección personal se apoya en la declaración נָתַן יְהוָה, nātan YHWH, «Jehová ha entregado». El resultado se anuncia con confianza antes de que el combate quede resumido en el versículo 29.

מַעְבְּרוֹת הַיַּרְדֵּן, maʿberôt hayyardēn, «los vados del Jordán», identifica los puntos de cruce. Su importancia ya se percibe en Josué 2:7, donde los perseguidores de los exploradores se dirigen hacia ellos. Una operación comparable aparece en Jueces 7:24–25, cuando se convoca a Efraín para tomar pasos de agua frente a Madián. La relación explica su valor estratégico sin exigir que todos esos relatos se refieran a un mismo vado exacto.

Jueces 3:29 north

La fuerza moabita queda derrotada sin lograr escapar

La noticia de las bajas confirma el resultado del bloqueo y la pérdida del poder militar enemigo.

Explicación del versículo

Israel mata a unos diez mil moabitas, descritos como robustos y valientes guerreros. La victoria no se limita a la muerte de Eglón: alcanza a la fuerza que sostenía su dominio. El control de los pasos del Jordán del versículo anterior permite comprender la afirmación final de que ninguno escapó. El relato muestra el desmantelamiento de la opresión mediante una derrota decisiva de sus combatientes.

La caracterización de los enemigos destaca que Israel no ha vencido simplemente a un grupo incapaz de luchar. Son hombres fuertes y aptos para el combate. El Señor había fortalecido a Eglón contra Israel al comienzo de la historia; ahora Aod ha anunciado que entrega a los moabitas en manos del pueblo. El resultado confirma la inversión de fuerzas que gobierna el desenlace.

«No escapó ninguno» debe leerse dentro del grupo y del enfrentamiento que el versículo describe. El texto no afirma que toda persona moabita hubiera muerto ni que dejara de existir aquella nación. El versículo 30 hablará del sometimiento de Moab bajo el poder de Israel. La precisión del alcance permite reconocer la severidad de la derrota sin extenderla a una exterminación que esta noticia no narra.

Exégesis del pasaje

כַּעֲשֶׂרֶת אֲלָפִים אִישׁ, kaʿăseret ʾălāfîm ʾîsh, significa «unos diez mil hombres». El prefijo inicial introduce una aproximación, que la traducción conserva mediante «unos». La cifra comunica la magnitud de la derrota; el propio enunciado no la presenta como un recuento exacto de cada individuo.

שָׁמֵן, shāmēn, puede describir a alguien bien nutrido o corpulento; aquí contribuye a la idea de robustez de los combatientes. אִישׁ חָיִל, ʾîsh ḥāyil, designa en este contexto a un hombre de valor y capacidad militar. El lenguaje reconoce su fuerza guerrera, sin convertirlo en una aprobación moral de la opresión. La victoria se atribuye a la liberación que el Señor concede y no a una supuesta debilidad natural de todos los adversarios.

Jueces 3:30 north

El dominio se invierte y la tierra recibe un descanso prolongado

Moab queda sometido a Israel después de haberlo dominado, y el relato registra ochenta años de tranquilidad.

Explicación del versículo

La conclusión resume una inversión completa de la relación de poder. Israel había servido dieciocho años a Eglón; ahora Moab queda bajo el poder de Israel. La muerte del rey y la derrota de sus combatientes producen el fin del sometimiento que abrió la historia. El pueblo que había enviado tributo deja de estar en la posición de dependencia descrita en los versículos 14–18.

La tierra tiene descanso durante ochenta años. La liberación beneficia a la vida del pueblo durante un período prolongado y da sentido al clamor que Jehová había atendido. El descanso expresa una tranquilidad real frente a aquella opresión. El texto lo presenta como resultado de la victoria, no como una declaración de que Israel jamás volverá a pecar o a sufrir dominio extranjero.

La historia siguiente retomará expresamente la muerte de Aod: Jueces 4:1–3 contará una nueva infidelidad y otra opresión. Leer ambos pasajes permite apreciar tanto la bondad del alivio recibido como su límite histórico. Israel necesita permanecer fiel al Señor durante la paz y después de la muerte del libertador, en vez de vivir únicamente del recuerdo de una gran victoria.

Exégesis del pasaje

וַתִּכָּנַע מוֹאָב, wattikkānaʿ Môʾāb, significa «Moab quedó sometido». La expresión תַּחַת יַד יִשְׂרָאֵל, taḥat yad Yiśrāʾēl, «bajo la mano de Israel», describe dominio político y militar. El versículo no anuncia una conversión de Moab al Señor ni desarrolla las condiciones concretas de su subordinación.

La fórmula «la tierra tuvo descanso» retoma Jueces 3:11, aunque ahora se registra una duración distinta. Los ochenta años pertenecen al resumen histórico de esta liberación; no establecen una regla para duplicar bendiciones ni para calcular la duración de todo período de paz. La narración concentra su enseñanza en quién rescata al pueblo y en la respuesta de fidelidad que ese rescate reclama.

Jueces 3:31 north

Samgar también es contado entre los libertadores de Israel

Una noticia breve conserva su nombre, su acción contra los filisteos y el instrumento inusual que utilizó.

Explicación del versículo

Después del relato de Aod, el narrador menciona a Samgar, hijo de Anat. Mató a seiscientos filisteos con una aguijada para bueyes y también salvó a Israel. La última afirmación es decisiva: el episodio queda incluido entre las liberaciones del pueblo, aunque aquí no se desarrollen el clamor, la convocatoria o el combate como en las historias anteriores. La brevedad de la noticia no disminuye la importancia que el narrador atribuye a su auxilio.

El adversario cambia: Aod había enfrentado el dominio moabita; Samgar actúa contra los filisteos. La diferencia muestra que las amenazas del período no procedían de un único poder extranjero. El texto atribuye a Samgar la muerte de seiscientos hombres, pero no detalla la duración ni las etapas de esa acción. Conviene conservar el dato sin fabricar una secuencia de golpes, una batalla de un solo día o una campaña cuya forma desconocemos.

La aguijada pertenece al trabajo con los bueyes. Era un instrumento para arrearlos o guiarlos, no el armamento que el lector esperaría de un ejército. 1 Samuel 13:20–21 la incluye entre útiles que requerían reparación de sus puntas. El empleo de ese objeto destaca el carácter inesperado de la defensa de Israel. Un episodio posterior utiliza también un instrumento inusual: Jueces 15:14–17 cuenta la victoria de Sansón con una quijada de burro. Los relatos comparten esa particularidad, sin ser el mismo acontecimiento.

Exégesis del pasaje

בְּמַלְמַד הַבָּקָר, bemalmad habbāqār, significa «con una aguijada para bueyes». La frase identifica el instrumento, pero no informa de su longitud o peso. וַיֹּשַׁע גַּם הוּא, wayyōshaʿ gam hûʾ, «también él salvó», une a Samgar con la función de los libertadores anteriores.

«Hijo de Anat» forma parte de la identificación que se conserva, sin una genealogía adicional ni una tribu expresamente nombrada. Jueces 5:6–8 recuerda sus días junto a los de Jael dentro de un panorama de caminos abandonados y vida amenazada. Esa mención amplía su contexto, pero no fija por sí sola los años de su servicio. La posición de esta noticia después de Aod y el retorno a la muerte de Aod en 4:1 deben respetarse sin imponer una cronología más precisa de la que el texto ofrece.

Aplicación: poner tus recursos al servicio de Cristo

Tu servicio no obtiene su valor del prestigio de tus recursos. 1 Corintios 1:23–31 dirige la confianza a Cristo crucificado, poder y sabiduría de Dios, de quien recibimos justicia y redención. Desde esa gracia, puedes ofrecer tus capacidades y medios concretos para ayudar a otros. 1 Pedro 4:10–11 te llama a administrar el don recibido y servir con la fuerza que Dios proporciona, para que él sea glorificado por medio de Jesucristo. Acude al Padre por tu Salvador y sirve con gratitud, sin confundir el instrumento que tienes con la fuente de tu esperanza.

edit_note Notas: edición NTBT con estudio completo — BibliaTodo Bible Society

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