La liberación se convierte en canto y memoria
Débora y Barac celebran la victoria del Señor mediante un poema que interpreta lo ocurrido y llama al pueblo a alabarlo.
Explicación del versículo
Después de la derrota de Sísara y del sometimiento de Jabín, Débora y Barac cantan. La acción de Dios recibe una respuesta de alabanza. El cántico recoge el rescate narrado en el capítulo anterior, pero no se limita a repetir sus frases: recuerda la aflicción, reconoce a quienes acudieron, confronta la falta de respuesta y muestra la caída del opresor desde perspectivas distintas.
La mención conjunta de Débora y Barac conserva la cooperación de ambos. El anuncio de que una mujer tendría el honor del final de Sísara no ha expulsado a Barac de la celebración. La voz del poema se identificará especialmente con Débora en el versículo 7, mientras que el encabezamiento presenta a los dos cantando. La gratitud se dirige al Señor y permite reconocer a sus diferentes instrumentos sin convertirlos en salvadores independientes de él.
El paso de la narración al canto exige atender al género. Las repeticiones, las imágenes de la naturaleza y las voces de los personajes hacen sentir la fuerza de la victoria y de la derrota. El poema afirma la acción de Dios y recuerda hechos de la batalla, pero no debe convertirse en una secuencia de movimientos clínicos o militares que complete cada detalle del capítulo 4. Su propósito es celebrar, recordar y valorar la respuesta de Israel.
Exégesis del pasaje
וַתָּשַׁר, wattāshar, «cantó», está en femenino singular al comienzo de la frase, antes de nombrar a Débora y a Barac. La forma destaca a la primera persona mencionada, pero el sujeto escrito incluye a ambos; de ahí la traducción «cantaron». No es una razón para borrar a Barac de la escena.
בַּיּוֹם הַהוּא, bayyôm hahûʾ, «aquel día», enlaza el canto con la liberación. Jueces 4:23–24 había atribuido a Dios el sometimiento del poder cananeo. La expresión sitúa la alabanza dentro de esa victoria, sin ofrecer una fecha de calendario o explicar el proceso por el que el poema fue conservado.
El canto como respuesta a la salvación
En Éxodo 15:1–3 y 15:20–21, el rescate de Israel también desemboca en canto al Señor. La esperanza bíblica alcanza su centro en Jesucristo: Apocalipsis 5:8–10 celebra al Cordero sacrificado que con su sangre rescató para Dios a personas de toda nación. Su entrega fundamenta la alabanza de los salvados. Los cantos de liberación enseñan a recibir el auxilio como gracia y a reconocer al Dios que salva, mientras la obra de Cristo da a esa esperanza su cumplimiento definitivo.