El culto y el respeto por la vida
Después de las disposiciones sobre la expiación anual, Dios dirige la atención al lugar de los sacrificios y al uso de la sangre en la vida de Israel.
Explicación del versículo
La fórmula «Jehová habló a Moisés» introduce una nueva comunicación. El asunto guarda relación con el capítulo anterior, pero amplía la mirada desde la entrada especial del sumo sacerdote hasta prácticas que afectan al conjunto del pueblo.
El capítulo se organiza en tres movimientos: los versículos 3–9 regulan la presentación de animales y sacrificios; los versículos 10–14 prohíben comer sangre y explican su relación con la vida; los versículos 15–16 tratan las consecuencias de comer animales hallados muertos o despedazados. La cuestión central no es solo la dieta. El pueblo debe reconocer a Jehová como dueño de la vida y destinatario del culto.
La relación con la expiación
En Levítico 16 se había aplicado sangre para purificar el santuario. Aquí, especialmente en el versículo 11, se explica por qué Dios la ha dispuesto para la expiación. El lector pasa de observar el procedimiento a comprender su fundamento. La sangre no es un recurso religioso del que Israel pueda disponer a voluntad: su uso está sujeto a quien ha dado la vida.