Éxodo 20 (NTBT) en línea gratis con notas de estudio

Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT)

Éxodo 20

Los Diez Mandamientos

1 Dios pronunció todas estas palabras:   N1

2 «Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud.   N2

3 No tendrás otros dioses delante de mí.   N3

4 No te harás ninguna imagen tallada ni representación de lo que hay arriba en los cielos, abajo en la tierra o en las aguas debajo de la tierra.   N4

5 No te inclinarás ante ellas ni les rendirás culto, porque yo, Jehová tu Dios, soy un Dios celoso: castigo la maldad de los padres en los hijos hasta la tercera y la cuarta generación de los que me aborrecen,   N5

6 pero muestro misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.   N6

7 No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano, porque Jehová no dejará sin castigo al que tome su nombre en vano.   N7

8 Acuérdate del día de reposo para santificarlo.   N8

9 Durante seis días trabajarás y harás toda tu labor,   N9

10 pero el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios. No harás ningún trabajo: ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el extranjero que vive dentro de tus puertas.   N10

11 Porque en seis días Jehová hizo los cielos, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y reposó el séptimo día. Por eso Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.   N11

12 Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días en la tierra que Jehová tu Dios te da.   N12

13 No asesinarás.   N13

14 No cometerás adulterio.   N14

15 No robarás.   N15

16 No darás falso testimonio contra tu prójimo.   N16

17 No codiciarás la casa de tu prójimo. No codiciarás la esposa de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su burro, ni nada que pertenezca a tu prójimo».   N17

El pueblo pide la mediación de Moisés

18 Todo el pueblo percibía los truenos, los relámpagos, el sonido del cuerno y el monte humeante. Al verlo, el pueblo tembló y se mantuvo a distancia.   N18

19 Dijeron a Moisés: «Háblanos tú y escucharemos, pero que no nos hable Dios, no sea que muramos».   N19

20 Moisés respondió al pueblo: «No teman, porque Dios ha venido para ponerlos a prueba y para que su temor esté ante ustedes, a fin de que no pequen».   N20

21 El pueblo se mantuvo a distancia, mientras Moisés se acercó a la densa oscuridad donde estaba Dios.   N21

Instrucciones para el culto y los altares

22 Jehová dijo a Moisés: «Así dirás a los hijos de Israel: “Ustedes han visto que les he hablado desde los cielos.   N22

23 No harán dioses de plata junto a mí, ni se harán dioses de oro.   N23

24 Me harás un altar de tierra y sobre él sacrificarás tus holocaustos y tus ofrendas de paz, tus ovejas y cabras, y tu ganado vacuno. En todo lugar donde yo haga recordar mi nombre, vendré a ti y te bendeciré.   N24

25 Si me haces un altar de piedras, no lo construirás con piedras labradas, porque si levantas tu herramienta sobre él, lo profanarás.   N25

26 No subirás por escalones a mi altar, para que tu desnudez no quede expuesta sobre él”».   N26

menu_book Notas de estudio de Éxodo 20

Edición NTBT con estudio completo — pasaje por pasaje. Esta es una sección aparte del texto bíblico.

Éxodo 20:1 north

La palabra del Libertador orienta la vida del pueblo

Dios toma la palabra ante Israel. Los mandamientos que siguen pertenecen al encuentro preparado en el capítulo anterior y al pacto con el pueblo que salió de Egipto.

Explicación del versículo

La introducción atribuye estas palabras directamente a Dios. El relato no presenta una colección de consejos que Moisés propone por su experiencia como juez. El pueblo oye al Señor, y su reacción aparecerá después de los mandamientos, cuando pida que Moisés continúe como mediador.

El hebreo usa דְּבָרִים —dəvārîm—, «palabras». El nombre «Diez Mandamientos» procede de la identificación de este conjunto como las diez palabras del pacto en otros pasajes. En este lugar no aparecen numeradas una por una. Las formas de agruparlas pueden variar, pero su lectura debe conservar todas las instrucciones y su relación entre sí.

La primera parte trata especialmente de la relación con Dios; las instrucciones posteriores alcanzan la familia, la vida, el matrimonio, los bienes, la verdad y el deseo. No son ámbitos sin conexión: la fidelidad al Señor debe tomar forma en la convivencia.

El conjunto dentro de las Escrituras

Éxodo 34:28 y Deuteronomio 4:13 identifican las palabras del pacto. Deuteronomio 5:6–21 vuelve a presentarlas. Al enseñar los mandamientos principales, Jesús une el amor a Dios y al prójimo en Marcos 12:28–34. Esa relación ayuda a leer las prohibiciones como expresión de una vida fiel, no como reglas desconectadas del amor.

Texto relacionado: Deuteronomio 5:1–21.

Éxodo 20:2 north

Antes del mandato, la identidad de quien rescató

Dios se presenta como el Señor de Israel y recuerda la liberación que ya realizó. Esta afirmación da fundamento a todo lo que sigue.

Explicación del versículo

«Yo soy Jehová tu Dios» expresa identidad y relación. No habla un legislador desconocido que exige obediencia sin haberse dado a conocer. Israel ha visto su intervención frente al faraón y ha recibido su cuidado en el desierto. El pronombre «tu», en singular, dirige la palabra al pueblo y hace personal la responsabilidad de responder.

«Casa de esclavitud» describe la condición bajo la cual vivía en Egipto. El hebreo habla de una «casa de esclavos»: no se refiere a una única vivienda, sino al ámbito de servidumbre del que salió el pueblo. La memoria del rescate impide separar las instrucciones del carácter de su Libertador.

El orden es decisivo: Dios no dice que los sacará de Egipto si primero consiguen cumplir todos los mandamientos. Los ha sacado y los llama a vivir como pueblo suyo. La obediencia es exigida dentro de esa relación, pero no aparece como la causa por la que Egipto fue vencido.

La ley y la necesidad de la gracia

Romanos 3:19–24 explica que la ley hace conocer el pecado y que la justificación se recibe gratuitamente por la gracia de Dios, mediante la redención en Jesucristo.

Aplicación editorial

Al leer los mandamientos, permite que examinen tu vida sin convertirlos en una pretensión de salvarte por tus méritos. La santidad de Dios muestra tu necesidad del Salvador y da dirección a una respuesta agradecida.

Éxodo 20:3 north

Una fidelidad que no admite otros dioses

El primer mandato exige que Israel pertenezca enteramente a Jehová. Su rescate no debe desembocar en una lealtad repartida entre diversas divinidades.

Explicación del versículo

«No tendrás» prohíbe establecer esa relación con otros dioses. La frase no se limita a ordenar que Jehová ocupe el primer puesto dentro de una lista de divinidades aceptadas. Reclama una fidelidad exclusiva al Dios que se ha presentado como Libertador.

La expresión עַל פָּנָי —ʿal pānay— dice literalmente «ante mi rostro» o «delante de mí». En esta prohibición comunica que otros dioses no deben tener lugar junto a él ni frente a su presencia. No deja un espacio permitido para rendirles culto a escondidas, lejos de un altar de Jehová.

El mandamiento siguiente desarrollará el problema de fabricar imágenes y postrarse ante ellas. La relación entre ambos permite distinguir la lealtad exigida y la manera en que esa lealtad puede ser quebrantada mediante un culto construido por el propio pueblo.

La respuesta de Jesús a la tentación

En Mateo 4:8–10, Jesús rechaza la oferta de los reinos del mundo y afirma que solo al Señor debe adorarse y servirse. La escena manifiesta la fidelidad que este mandato reclama. Para examinar tu propia lealtad, considera no solo lo que declaras acerca de Dios, sino aquello a lo que entregas una confianza y una obediencia que lo desplazan.

Éxodo 20:4 north

El Creador no puede quedar reducido a una imagen

La prohibición abarca las representaciones de todo ámbito de la creación. El versículo siguiente precisa el uso religioso que está en cuestión: postrarse ante ellas y rendirles culto.

Explicación del versículo

פֶּסֶל —pesel— designa una imagen tallada, particularmente un ídolo. La referencia a los cielos, la tierra y las aguas presenta la amplitud de las formas creadas que podrían utilizarse. Ninguna criatura puede ser convertida en una divinidad ni en una representación que ponga al Dios de Israel a disposición de quien la fabrica.

La instrucción debe leerse con su contexto, no como una condena de toda destreza artística. El mismo libro incluirá la orden de elaborar querubines para el santuario. Esos objetos no serán dioses a los que Israel deba inclinarse. El problema consiste en fabricar una figura para atribuirle el lugar y el culto que corresponden al Señor.

La prohibición alcanza también el intento de honrar a Jehová mediante una imagen que él no ha autorizado como representación suya. El episodio del becerro mostrará que anunciar una fiesta «para Jehová» no transforma el culto inventado en obediencia.

Una voz sin figura reproducible

Deuteronomio 4:15–19 enlaza esta advertencia con el hecho de que Israel no vio una figura en Horeb. Éxodo 25:18–22 describe los querubines; Éxodo 32:4–5, el becerro. La comparación distingue la elaboración artística ordenada por Dios de una imagen que recibe culto.

Éxodo 20:5 north

La fidelidad del pacto y el alcance del pecado

Dios prohíbe rendir culto a las imágenes y explica la gravedad de esa infidelidad. La advertencia sobre las generaciones debe leerse junto a la misericordia del versículo siguiente.

Explicación del versículo

Inclinarse y servir a las imágenes describe una relación de adoración. El Dios que rescató a Israel reclama la fidelidad de su pueblo. «Celoso», קַנָּא —qannāʾ—, expresa ese celo por la relación y por su honor; no presenta la inseguridad de una divinidad que teme perder capacidad frente a otras.

La advertencia a la tercera y cuarta generación reconoce que el pecado no queda encerrado en quien lo inicia. Una familia y una comunidad pueden persistir en la idolatría y experimentar un juicio que atraviesa generaciones. El texto habla de la intervención de Dios contra el mal, y no solamente de consecuencias impersonales. La expresión «de los que me aborrecen» vincula la advertencia con una relación de rechazo al Señor.

Esta dimensión colectiva no debe borrar los pasajes que distinguen la responsabilidad de cada persona. La advertencia no da a los jueces permiso para ejecutar a un hijo por el delito de su padre ni enseña que cambiar de conducta y volver a Dios sea inútil por tener antepasados idólatras.

Leer el juicio sin anular el arrepentimiento

Deuteronomio 24:16 establece responsabilidad personal en la justicia humana. Ezequiel 18:14–23 afirma que el hijo que no sigue la maldad de su padre no muere por ella y llama al malvado a volverse. La seriedad de una historia de pecado puede despertarte al arrepentimiento; no debe convertirse en una razón para negar la misericordia de Dios.

Éxodo 20:6 north

Una misericordia que desborda la medida del juicio

La advertencia generacional no es la última palabra de la declaración. Dios presenta también la amplitud de su amor fiel hacia quienes lo aman.

Explicación del versículo

El hebreo חֶסֶד —ḥesed— expresa misericordia y amor leal. En el contexto del pacto, incluye la fidelidad de Dios a la relación que establece. No es una emoción pasajera que desaparece tan pronto como cambia el ánimo del pueblo.

«A millares» contrasta con la tercera y cuarta generación mencionadas antes. El término hebreo no incorpora aquí de manera expresa el sustantivo «generaciones», aunque el contexto permite entender una proyección generacional; por eso algunas versiones lo explicitan. Deuteronomio 7:9 sí habla de mil generaciones. La comparación destaca la amplitud del amor fiel, no una cuenta para localizar la fecha en que la misericordia se agotará.

Amar a Dios y guardar sus mandamientos aparecen unidos. La relación no se limita a pronunciar afecto mientras se escoge deliberadamente la idolatría. A la vez, el contexto ya ha mostrado la iniciativa de Dios: él liberó al pueblo antes de darle estas instrucciones. La obediencia es la respuesta de quienes le pertenecen, no la compra de una liberación que todavía no han recibido.

Fidelidad que alcanza a nuevas generaciones

Salmos 103:17–18 reúne amor duradero, descendencia y recuerdo del pacto para ponerlo por obra. Puedes recibir esta palabra como llamado a una fidelidad que beneficie también a quienes vienen después de ti. El contraste invita a confiar en la misericordia sin hacer del pecado algo inofensivo.

Éxodo 20:7 north

El nombre de Dios no respalda la mentira

La fidelidad al Señor incluye la manera de invocar su nombre. Utilizarlo no vuelve verdadera ni justa una afirmación humana.

Explicación del versículo

«Tomar el nombre» significa emplearlo o invocarlo. שָׁוְא —shāvʾ— expresa lo vano, falso o carente de fundamento. El mandamiento protege el nombre del Dios santo frente a un uso vacío o engañoso, no solamente frente a una pronunciación descuidada.

Un caso claro es jurar falsamente por su nombre para que otra persona crea una mentira. También permite examinar el intento de dar autoridad divina a lo que Dios no ha dicho. La prohibición trata con seriedad el vínculo entre el nombre invocado y la conducta de quien lo invoca: no basta con añadir lenguaje religioso para volver legítimo un engaño.

«No dejará sin castigo» declara que ese uso no queda sin responsabilidad ante Dios. El texto no confía la verdad a la apariencia de solemnidad de quien habla. El mismo Señor cuyo nombre se utiliza conoce lo que hay detrás de las palabras.

Una palabra humana que debe ser fiable

Levítico 19:11–12 relaciona la mentira y el juramento falso con la profanación del nombre. En Mateo 5:33–37, Jesús reclama una palabra veraz, un sí o un no que no necesite manipular mediante juramentos. Examina si invocas a Dios para obedecerle o para evitar que otros cuestionen lo que afirmas por tu cuenta.

Éxodo 20:8 north

Recordar un día apartado para Jehová

El mandato del reposo comienza con una memoria activa: reconocer ese día y tratarlo como consagrado a Dios.

Explicación del versículo

«Acuérdate» no se limita a retener una fecha en la mente. Los versículos siguientes mostrarán cómo debe expresarse: cesar del trabajo ordinario y permitir que descansen también quienes dependen de la casa. La memoria se convierte en una organización concreta del tiempo.

«Día de reposo» traduce שַׁבָּת —shabbāt—, palabra relacionada con cesar o dejar de trabajar. De ella procede «sábado». Aquí se identifica con el séptimo día, como precisa el versículo 10. El sentido del término no es simplemente una vacación privada elegida sin relación con el Señor.

«Santificarlo» significa apartarlo para Dios. El mandato introduce una diferencia entre ese día y los destinados al trabajo habitual. Israel ya había recibido una instrucción de reposo durante la provisión del maná; en el Sinaí, esa práctica se incorpora expresamente a las palabras del pacto.

El reposo en la historia del pacto

Éxodo 16:22–30 relata la preparación de alimento antes del reposo. Éxodo 31:12–17 lo presentará como señal entre Jehová e Israel. Para leer su relación con los creyentes en Cristo también debe atenderse a Colosenses 2:16–17, que advierte contra el juicio basado en estas observancias y dirige la mirada a la realidad que pertenece a Cristo. El contexto de cada pasaje importa al formular una aplicación.

Éxodo 20:9 north

El trabajo tiene un lugar y un límite

El mandato del reposo reconoce primero el tiempo destinado a las tareas ordinarias. La cesación del séptimo día se entiende dentro de ese ritmo.

Explicación del versículo

«Trabajarás» y «harás toda tu labor» sitúan el trabajo dentro de la vida del pueblo del pacto. Dedicarse a una tarea no es presentado como algo incompatible con pertenecer a Dios. La instrucción que sigue, sin embargo, impedirá que la producción absorba todo el tiempo y a todas las personas.

El énfasis de la unidad está en distinguir seis días de labor del séptimo día consagrado a Jehová. No exige demostrar que cada persona mantuvo ocupadas todas las horas de seis jornadas para poder obedecer. Tampoco concede permiso para extender el trabajo indefinidamente si siempre queda algo por terminar.

«Toda tu labor» abarca el trabajo propio de la vida habitual. El mandamiento no se limita a una profesión determinada ni solamente a las labores que producen dinero. La casa y quienes trabajan en ella serán incluidos expresamente en la instrucción siguiente.

Aplicación editorial: el trabajo no debe apropiarse de toda la vida

Examina tu relación con lo que haces: la diligencia puede honrar a Dios, pero la actividad continua no es por sí misma señal de fidelidad. El reposo también recuerda que no eres el dueño absoluto del tiempo ni de la vida de quienes dependen de ti. Deuteronomio 5:13–15 une el ritmo de trabajo y descanso con la memoria de la esclavitud. El pueblo liberado no debe reproducir una exigencia de trabajo sin respiro.

Éxodo 20:10 north

Un descanso que alcanza a toda la casa

El día consagrado a Jehová incluye a hijos, siervos, animales y extranjeros. El jefe de la casa no puede descansar simplemente trasladando toda la carga a otros.

Explicación del versículo

La enumeración hace social el mandato. Alcanza a personas con capacidad desigual para decidir su jornada. La casa no debe seguir produciendo mediante quienes están bajo autoridad mientras quien manda disfruta de un reposo reservado para sí. Incluso los animales participan de la cesación del trabajo.

El extranjero es גֵּר —gēr—, quien reside entre el pueblo sin pertenecer por origen a su comunidad. «Dentro de tus puertas» se refiere al ámbito habitado bajo su responsabilidad; no exige imaginar únicamente a alguien que en ese momento esté cruzando la puerta de una vivienda. La condición de extranjero no justifica excluirlo del reposo.

«Para Jehová tu Dios» mantiene la orientación del día. Su dimensión de culto y su beneficio para otros no se enfrentan: atender la palabra del Señor implica dejar de exigir trabajo también a los demás. La lista describe una sociedad en la que había servidumbre, pero el mandato concreto limita el poder de seguir imponiendo labor durante ese día.

El recuerdo de haber sido esclavos

Deuteronomio 5:14–15 hace explícito que el siervo y la sierva deben descansar como el destinatario del mandato, y lo fundamenta en la liberación de Egipto. Si tienes autoridad sobre el tiempo de otras personas, esa relación te invita a examinar si el descanso que valoras para ti también se vuelve posible para ellas.

Éxodo 20:11 north

El reposo recuerda al Creador

Éxodo fundamenta el séptimo día en la obra creadora de Dios. El ritmo del pueblo debe responder a quien hizo el mundo y bendijo el reposo.

Explicación del versículo

La mención de cielos, tierra, mar y todo lo que contienen abarca el conjunto de la creación. El Dios que liberó a Israel no es un poder local cuya autoridad termina en la frontera egipcia. La vida del pueblo se ordena ante el mismo Señor que hizo todo.

La secuencia de seis días y el séptimo retoma el relato de la creación. El reposo divino expresa la cesación de la obra realizada; el texto no afirma que Dios necesitara recuperarse de una falta de fuerzas. Bendecir el día y santificarlo le dan un sentido positivo: el reposo no es un tiempo inútil que queda después de lo verdaderamente importante.

Este fundamento y el que aparece en Deuteronomio se complementan. Éxodo recuerda la creación; Deuteronomio, la liberación de la esclavitud. El pueblo responde tanto a su Creador como a su Libertador, y el descanso debe honrarlo sin negar el bien de las personas.

Creación, liberación y el Señor del sábado

Génesis 2:1–3 contiene el antecedente de la bendición del séptimo día. Deuteronomio 5:15 añade la memoria del rescate. En Marcos 2:23–28, Jesús afirma que el sábado fue hecho para el ser humano y se presenta como Señor también del sábado. Su enseñanza permite examinar cualquier uso del precepto que pierda de vista el propósito del Dios que lo dio.

Éxodo 20:12 north

Honrar a quienes te dieron la vida

El mandato nombra al padre y a la madre y relaciona su honra con la vida de Israel en la tierra que Dios le da.

Explicación del versículo

«Honra» procede de la raíz hebrea כָּבֵד —kāvēd—, relacionada con dar peso o importancia. Aplicada a los padres, reclama un trato que reconozca su lugar y no los desprecie. No se limita a una fórmula de cortesía ni desaparece cuando los hijos dejan de ser pequeños.

La mención de ambos padres sitúa a la madre junto al padre como destinataria de esa honra. La vida familiar forma parte de la fidelidad al pacto; no queda fuera del interés de Dios como si solo contaran los actos realizados en el culto.

La promesa habla de prolongar los días «en la tierra» que Jehová da. El bienestar de la comunidad y la continuidad de su vida están ligados a esta responsabilidad entre generaciones. No debe convertirse en una fórmula para calcular la edad de muerte de cada persona o para afirmar que alguien que murió joven necesariamente deshonró a sus padres.

La honra incluye cuidado

En Mateo 15:3–9, Jesús denuncia el uso de una declaración religiosa para negar a los padres la ayuda que debían recibir. Honrar tiene, por tanto, consecuencias prácticas. Efesios 6:1–4 retoma el mandamiento, llama a los hijos a obedecer «en el Señor» y exige a los padres una crianza que no provoque a ira. La responsabilidad familiar se vive ante Dios y no vuelve ilimitada la autoridad humana.

Éxodo 20:13 north

La vida del prójimo no está a tu disposición

La brevedad del mandato concentra su fuerza: Israel debe rechazar el homicidio que destruye la vida de otra persona.

Explicación del versículo

El verbo hebreo רָצַח —rātsaḥ— pertenece al ámbito de causar la muerte de un ser humano. La NTBT traduce «No asesinarás» para expresar la prohibición, en lugar de formular una prohibición indiferenciada de matar cualquier ser vivo, incluidos los animales ofrecidos en sacrificio dentro del mismo capítulo.

La familia de este verbo también se emplea en las leyes sobre un homicida que causa una muerte sin intención. Por eso no conviene afirmar que la palabra hebrea siempre significa, en todos sus usos, asesinato premeditado. El contexto legal distinguirá intención, enemistad y circunstancias para juzgar cada caso.

El mandamiento protege la vida contra la decisión de eliminar al otro. No es una invitación a buscar una justificación rápida para la violencia, sino una afirmación de la responsabilidad ante Dios por la sangre humana.

De la acción al corazón

Génesis 9:5–6 relaciona la dignidad de la vida con la imagen de Dios. Números 35:11–25 desarrolla las distinciones judiciales sobre el homicidio. En Mateo 5:21–24, Jesús lleva el examen hasta la ira, el desprecio y la necesidad de reconciliación. No basta con decir que nunca has quitado una vida si alimentas un desprecio que deshumaniza a tu hermano. La enseñanza de Cristo llama a tratar al otro como alguien cuya vida debe ser respetada.

Éxodo 20:14 north

La fidelidad matrimonial forma parte del pacto

La prohibición del adulterio protege una relación que no puede ser tratada como disponible para la conveniencia de otra persona.

Explicación del versículo

El adulterio es una transgresión de la fidelidad matrimonial. El mandamiento no utiliza la palabra como un nombre indistinto para cualquier comportamiento sexual: se refiere a quebrantar esa relación. Otras instrucciones bíblicas tratarán otras formas de inmoralidad sexual, pero la precisión de este mandato debe conservarse.

Su lugar junto a las prohibiciones de asesinar, robar y dar falso testimonio muestra que el culto a Dios no puede separarse del trato al prójimo. Una relación secreta no queda fuera de la responsabilidad ante el Señor por estar oculta a la comunidad.

El mandato también protege la confianza sobre la que se edifica una familia. La conveniencia, el deseo o la posibilidad de actuar sin ser descubierto no anulan la obligación de respetar el matrimonio. El texto no presenta la fidelidad como una preferencia que solo obliga mientras resulte fácil mantenerla.

La enseñanza de Jesús alcanza el deseo

En Mateo 5:27–30, Jesús retoma el mandamiento y señala la mirada que busca alimentar la codicia sexual. Su enseñanza impide reducir la fidelidad a evitar un acto externo mientras se cultiva deliberadamente su intención. Hebreos 13:4 llama a honrar el matrimonio y recuerda el juicio de Dios.

Aplicación editorial

Si esta palabra descubre una infidelidad en tu vida, respóndele con arrepentimiento: la gracia de Jesucristo no justifica esconder el pecado, sino que llama a dejarlo y caminar en verdad.

Éxodo 20:15 north

Lo ajeno no se vuelve tuyo por necesitarlo

La prohibición del robo protege al prójimo frente a la apropiación de lo que le pertenece. El mandamiento es breve, pero su alcance se desarrolla en las leyes que siguen.

Explicación del versículo

El verbo hebreo גָּנַב —gānav— significa robar. Aquí no aparece un objeto que limite la prohibición a una clase de bien. Las disposiciones posteriores de Éxodo tratarán robos concretos y la restitución que corresponde, mostrando que la relación con el prójimo incluye respetar lo suyo.

El mismo ámbito de lenguaje puede incluir el secuestro de una persona. Por eso el mandamiento no debe reducirse a objetos pequeños o a pérdidas económicas consideradas insignificantes. La prohibición se opone a la apropiación injusta y adquiere especial gravedad cuando alguien es arrancado de su vida para venderlo o mantenerlo bajo dominio.

La necesidad de quien desea algo no convierte automáticamente su apropiación en justicia. A la vez, el pueblo recibirá mandamientos de ayuda al pobre: respetar los bienes del prójimo no sirve como excusa para desentenderse de quien carece de lo necesario.

Del abandono del robo al trabajo que comparte

Éxodo 21:16 condena el secuestro; Éxodo 22:1–4 regula casos de robo y restitución. Efesios 4:28 llama a quien robaba a trabajar y tener con qué compartir. La transformación no termina en dejar de tomar: puede convertir tus manos en un medio de servicio para quien necesita ayuda.

Éxodo 20:16 north

La verdad protege al prójimo de una condena injusta

Un testimonio puede decidir la suerte de otra persona. Dios prohíbe utilizarlo para sostener una mentira contra ella.

Explicación del versículo

La expresión hebrea עֵד שָׁקֶר —ʿēd shāqer— significa «testigo falso» o «testimonio mentiroso». El marco inmediato es una declaración contra el prójimo, especialmente en la resolución de una causa. La justicia que el capítulo 18 había organizado mediante jueces necesita también testigos veraces.

La mentira no se vuelve un asunto puramente privado por pronunciarla una sola persona. Puede quitar al otro sus bienes, su buen nombre, su libertad o incluso la vida. La gravedad del mandato se entiende al considerar a quien sufrirá la decisión basada en una declaración falsa.

El ámbito judicial da precisión al texto y también ilumina una responsabilidad más amplia en el hablar. Acusar sin verdad, distorsionar lo sucedido para favorecer a alguien o presentar una suposición como testimonio pueden herir al prójimo bajo apariencia de certeza.

Comprobar antes de decidir

Deuteronomio 19:15–21 exige examinar el testimonio, investigar y responder frente al testigo malicioso. Levítico 19:11–12 vincula la mentira con el uso falso del nombre de Dios. Antes de repetir una acusación, distingue lo que sabes de lo que supones o has oído sin comprobar. Defender la verdad incluye no prestar tu voz a una injusticia, aunque hacerlo te favorezca o agrade a quienes te escuchan.

Éxodo 20:17 north

El deseo también debe responder ante Dios

La última prohibición alcanza lo que una persona alimenta en su interior: querer apropiarse de lo que pertenece al prójimo.

Explicación del versículo

חָמַד —ḥāmad— expresa desear o considerar algo deseable. Aquí el problema está determinado por el objeto: lo que pertenece al otro. El mandamiento no condena todo deseo ni el reconocimiento de algo bello; prohíbe una codicia que convierte la vida y los bienes ajenos en una posesión que se pretende obtener.

La repetición de «no codiciarás» abre la enumeración. «Casa» puede abarcar el ámbito doméstico, y después se particularizan esposa, siervos y animales, antes de cerrar con «nada que pertenezca a tu prójimo». La lista refleja la organización doméstica de esa sociedad y hace amplia la prohibición. No deja un bien sin nombrar como espacio libre para la apropiación.

Después de prohibir el adulterio y el robo, el texto alcanza el deseo que puede impulsarlos. La obediencia no se reduce a no haber ejecutado aún una acción mientras se planea cómo conseguir lo ajeno. Dios reclama también el corazón.

Del deseo a la toma

Josué 7:20–21 describe el recorrido de ver, codiciar y tomar en la confesión de Acán. Miqueas 2:1–2 denuncia a quienes desean campos y usan su poder para apoderarse de ellos. En Romanos 7:7–12, Pablo muestra cómo este mandamiento descubre el pecado. Permite que la Palabra examine tus deseos antes de que se conviertan en una injusticia contra otra persona.

Éxodo 20:18 north

El temor del pueblo ante la manifestación

Después de las palabras del pacto, el relato vuelve a la reacción de Israel. Los sonidos y lo que ve en el monte lo llevan a mantenerse a distancia.

Explicación del versículo

La descripción retoma los elementos del capítulo anterior: truenos, relámpagos, cuerno y humo. La entrega de los mandamientos no aparece separada de la santidad manifestada en el Sinaí. El pueblo recibe una palabra que afecta a toda su vida de parte del Dios cuya presencia lo estremece.

El hebreo reúne esos elementos bajo un verbo de ver o percibir. La NTBT usa «percibía» porque el conjunto incluye fenómenos que se ven y otros que se oyen. La expresión no exige imaginar que los sonidos tuvieran una forma visible: presenta la experiencia de la asamblea ante el conjunto de la manifestación.

Temblar y mantenerse lejos explican la petición que sigue. El texto no dice que el pueblo se haya marchado del campamento para abandonar el pacto. Su distancia manifiesta temor ante la presencia de Dios y prepara la solicitud de que Moisés continúe hablándoles en su nombre.

La reacción dentro de la historia del encuentro

Éxodo 19:16–19 permite seguir el origen de ese temor. Deuteronomio 5:22–27 recuerda la petición de los representantes. La relación ayuda a leer la escena como parte del encuentro con Dios, en lugar de reducirla a una reacción aislada ante una tormenta.

Texto relacionado: Deuteronomio 5:22–33.

Éxodo 20:19 north

La petición de que Moisés transmita la palabra

El pueblo teme morir al seguir oyendo a Dios directamente. Pide escuchar las instrucciones por medio de Moisés.

Explicación del versículo

La petición mantiene el propósito de oír: «Háblanos tú y escucharemos». No equivale a decir que ya no quieren saber lo que Dios ordena. Solicitan que el mensaje continúe mediante el servidor que ha sido llamado a acercarse.

«No sea que muramos» debe leerse a la luz del fuego, la voz y las advertencias sobre la santidad del monte. El pueblo reconoce la gravedad del encuentro. El pasaje no afirma que hayan muerto por haber escuchado los mandamientos ni enseña que Dios quisiera destruirlos en lugar de darles a conocer su voluntad.

La función mediadora de Moisés, que el capítulo anterior había mostrado al llevar el mensaje y la respuesta, recibe aquí una petición expresa de la asamblea. La continuidad de esa función no rebaja la autoridad de lo que Dios diga después: Moisés deberá transmitirlo con fidelidad.

La evaluación que ofrece Deuteronomio

Deuteronomio 5:27–29 recuerda la disposición a escuchar y hacer, y recoge la aprobación de Dios a lo expresado. El énfasis posterior estará en que ese temor y esa obediencia permanezcan. Por eso no conviene convertir automáticamente la petición de un mediador en una rebelión que el texto paralelo no afirma. La cuestión decisiva seguirá siendo cómo responde el pueblo a la palabra que recibe.

Éxodo 20:20 north

«No teman» y «su temor»: una diferencia necesaria

Moisés calma el pánico del pueblo sin quitar seriedad al encuentro. La misma frase distingue el miedo que paraliza de la reverencia que aparta del pecado.

Explicación del versículo

«No teman» responde a la preocupación de morir. Dios no ha venido para que Israel huya de su palabra, sino para ponerlo a prueba y formar una respuesta obediente. La prueba se sitúa dentro de una relación en la que ya lo ha liberado y le está dando a conocer cómo debe vivir.

El hebreo utiliza palabras de la misma raíz para «teman» y «su temor». La aparente paradoja se aclara por la finalidad: la reverencia debe permanecer ante ellos «a fin de que no pequen». No se pide vivir aterrados e incapaces de acercarse a Dios; se pide tomar en serio su presencia y sus mandamientos.

La palabra «prueba» continúa un tema del desierto. La provisión del maná había puesto a Israel ante la respuesta de seguir o no la instrucción divina. Ahora el encuentro del Sinaí reclama una obediencia que no dependa únicamente de la impresión del primer momento.

Un temor que alcanza las decisiones

Éxodo 16:4 presenta la prueba en torno a la provisión. Deuteronomio 5:28–29 expresa el deseo de un corazón que tema a Dios y guarde sus mandamientos. Si reconoces su santidad, permite que esa reverencia influya en tus decisiones. La finalidad de la manifestación no se cumple solamente en haber sentido algo intenso.

Éxodo 20:21 north

Moisés se acerca mientras el pueblo espera

La distancia de la asamblea y el acercamiento de Moisés muestran en acción la mediación que acaba de solicitar el pueblo.

Explicación del versículo

El versículo contrapone dos movimientos sin atribuirles el mismo encargo. El pueblo permanece lejos; Moisés se aproxima a la presencia donde recibirá nuevas instrucciones. No se acerca por desafiar el límite, sino dentro de la relación de llamamiento que el capítulo anterior ha establecido.

La «densa oscuridad», עֲרָפֶל —ʿărāfel—, forma parte de la manifestación. En esta escena no significa ausencia de Dios ni presencia del mal: el narrador dice expresamente que allí estaba Dios. La nube y la oscuridad impiden disponer de una figura suya, aunque su voz sea oída.

Este acercamiento enlaza los mandamientos con las instrucciones que siguen. Moisés escuchará para transmitir al pueblo, no para recibir un conocimiento que deba quedar encerrado en su experiencia personal. Su cercanía está vinculada a la responsabilidad de comunicar.

La confianza del nuevo pacto

Hebreos 10:19–22 presenta la libertad de acercarse a Dios por la sangre de Jesús y llama a hacerlo con corazón sincero. La diferencia con la distancia del Sinaí no se basa en que Dios haya dejado de ser santo, sino en la obra del Salvador. Tu acceso al Padre descansa en Jesucristo, y por esa gracia puedes acercarte con fe y reverencia.

Éxodo 20:22 north

El Dios que habló establece cómo debe ser honrado

Jehová vuelve a dirigirse a Moisés para que comunique nuevas instrucciones. El recuerdo de la voz escuchada fundamenta las disposiciones sobre el culto.

Explicación del versículo

El mandato «Así dirás» retoma la función de Moisés como transmisor. El pueblo ha pedido escucharlo a él para recibir la palabra divina; ahora Dios le da el contenido que debe llevar. La mediación no transforma esas instrucciones en una opinión privada de Moisés.

«Ustedes han visto» apela a lo experimentado por la asamblea. Como en la descripción anterior de los fenómenos, ver incluye reconocer un acontecimiento del que han sido testigos: Dios les ha hablado. El énfasis no está en haber contemplado una figura que pueda convertirse en una imagen.

«Desde los cielos» declara el origen y la autoridad de la voz. No contradice que Jehová se haya manifestado en el Sinaí. El propio recuerdo bíblico reunirá la voz desde el cielo y el fuego sobre la tierra. La presencia junto al pueblo no encierra a Dios dentro de una montaña ni lo reduce a un objeto que pueda fabricarse.

La relación entre escuchar y adorar

Deuteronomio 4:35–36 reúne la unicidad de Jehová, su voz desde el cielo y la manifestación terrestre. Éxodo 20:23–26 desarrollará la respuesta de culto que corresponde a ese Dios. La forma de honrarlo debe partir de cómo él se ha dado a conocer y de lo que ha ordenado.

Éxodo 20:23 north

La riqueza del material no convierte un ídolo en Dios

La prohibición de hacer dioses de plata u oro aplica al culto lo que los mandamientos ya han exigido: fidelidad exclusiva a Jehová.

Explicación del versículo

«Junto a mí» rechaza la combinación de la adoración a Jehová con imágenes divinizadas. Israel no puede conservar su relación con el Libertador mientras incorpora otros dioses como si fueran complementos inofensivos. La prohibición tampoco permite fabricar una figura preciosa y presentarla como si diera forma controlable al mismo Señor.

La plata y el oro son materiales valiosos, pero el valor económico no proporciona verdad a una representación religiosa. El problema no desaparece por el costo o por la habilidad de quien la elabora. El pueblo acaba de escuchar a Dios: su respuesta debe guardar fidelidad a esa palabra y no depender de un objeto fabricado.

El mismo libro utilizará metales preciosos en el mobiliario del santuario. Por tanto, el mandato no condena los materiales en sí. Distingue entre servir a Dios conforme a sus instrucciones y producir objetos a los que se atribuye el lugar que solo le corresponde a él.

El peligro se hará concreto

Éxodo 32:1–5 mostrará la elaboración del becerro de oro y su incorporación a una fiesta anunciada para Jehová. Éxodo 25:18–22 describe, en cambio, objetos de oro ordenados para el santuario sin convertirlos en dioses. La comparación impide confundir el esplendor de un objeto con la fidelidad del culto.

Éxodo 20:24 north

Un altar sencillo y una presencia que Dios concede

Después de prohibir los ídolos de metales preciosos, Jehová dispone un altar de tierra y promete venir y bendecir donde él haga recordar su nombre.

Explicación del versículo

El altar es el lugar de los holocaustos y las ofrendas de paz. Estas categorías no son idénticas: el holocausto se ofrece por completo al fuego, mientras las ofrendas de paz incluyen participación en una comida conforme a las instrucciones del culto. El texto las distingue, aunque aquí no desarrolla todos sus procedimientos.

El altar de tierra contrasta con la fabricación de dioses de plata y oro. Dios no necesita una imagen costosa para hacerse presente. La sencillez del material tampoco funciona como un recurso para obligarlo a venir: la promesa parte de su decisión.

«Donde yo haga recordar mi nombre» conserva un detalle importante del hebreo: Dios es el sujeto de la acción. No se promete bendición en cualquier lugar que alguien escoja y reclame para sí mediante una fórmula religiosa. El nombre debe ser honrado en el marco de lo que Jehová establece.

El lugar escogido y el cumplimiento en Cristo

Deuteronomio 12:5–14 desarrollará, para la vida en la tierra, el mandato de acudir al lugar escogido por Jehová. En Juan 4:21–24, Jesús anuncia la adoración al Padre en espíritu y verdad más allá de la disputa entre dos lugares. Hebreos 10:10–14 presenta su ofrenda hecha de una vez para siempre. Estas relaciones permiten leer los sacrificios de Israel desde su contexto y desde la obra definitiva del Salvador, sin exigir su repetición como medio de salvación.

Éxodo 20:25 north

Las piedras del altar deben permanecer sin labrar

Si el altar se construye con piedras, Dios determina una condición: no deben ser trabajadas con una herramienta de corte.

Explicación del versículo

La instrucción continúa la disposición sobre el altar de tierra y contempla la alternativa de las piedras. «Labradas» describe piedras cortadas o trabajadas. La prohibición se refiere a la forma de construir este altar, no a toda utilización de herramientas dentro de la vida de Israel.

La palabra hebrea חֶרֶב —ḥerev— suele significar «espada», pero aquí se aplica al instrumento de corte levantado sobre la piedra. La NTBT traduce «herramienta» para comunicar su función en la construcción. El mandato posterior de Deuteronomio mencionará expresamente el hierro.

«Lo profanarás» declara que trabajar así el altar transgrede la condición de su uso santo. El versículo no explica todos los motivos de la restricción. No corresponde convertir una conjetura sobre simbolismos del metal en una razón que Dios haya expresado aquí. Lo claro es que el culto debe respetar la forma que él dispone.

La instrucción repetida y llevada a la práctica

Deuteronomio 27:5–8 manda levantar en Ebal un altar de piedras enteras sobre las que no se use hierro. Josué 8:30–32 relata su construcción conforme a esa palabra. La relación muestra cómo una disposición concreta se conserva y se ejecuta, sin convertirla en una prohibición universal de la construcción trabajada.

Éxodo 20:26 north

La reverencia también se expresa en el modo de acercarse

El cierre del capítulo prohíbe subir al altar por escalones y da una razón precisa: evitar que quede expuesta la desnudez.

Explicación del versículo

La instrucción relaciona la construcción del acceso con lo que sucede al utilizarlo. El ascenso por escalones podía dejar descubierta una parte del cuerpo. El mandato no trata el diseño como algo ajeno al culto: la manera de aproximarse debe guardar la dignidad que corresponde al servicio.

El texto expresa su razón sin describir una ceremonia inmoral particular ni atribuir a cada persona que sube una intención sexual. Su propósito es impedir la exposición de la desnudez. No declara malo el cuerpo humano, sino inadecuada esa exposición en el servicio del altar.

La disposición pertenece al altar mencionado en estos versículos. No formula una prohibición general de todas las escaleras en cualquier edificio. Las instrucciones posteriores sobre el altar del santuario y la vestimenta sacerdotal desarrollarán otras medidas concretas para su construcción y uso.

Vestimenta y servicio

Éxodo 28:42–43 prescribe prendas para cubrir la desnudez de los sacerdotes al servir. Éxodo 27:1–8 describe el altar que debe construirse según lo mostrado a Moisés. Ambos pasajes ayudan a reconocer que la reverencia incluye acciones corporales y disposiciones prácticas. El capítulo que comenzó con las palabras del Dios que libera termina llamando a honrarlo también en los detalles concretos del acercamiento.

edit_note Notas: edición NTBT con estudio completo — BibliaTodo Bible Society

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