Éxodo 1 (NTBT) en línea gratis con notas de estudio

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Éxodo 1

Israel se multiplica bajo la opresión de Egipto

1 Estos son los nombres de los hijos de Israel que llegaron a Egipto con Jacob; cada uno llegó con su familia:   N1

2 Rubén, Simeón, Leví y Judá;   N2

3 Isacar, Zabulón y Benjamín;   N3

4 Dan y Neftalí, Gad y Aser.   N4

5 Todos los descendientes de Jacob eran setenta personas. José ya estaba en Egipto.   N5

6 Murieron José, todos sus hermanos y toda aquella generación.   N6

7 Pero los hijos de Israel fueron fecundos, se propagaron, se multiplicaron y se hicieron sumamente fuertes; la tierra se llenó de ellos.   N7

8 Entonces surgió en Egipto un nuevo rey que no conocía a José.   N8

9 Le dijo a su pueblo: «Miren, el pueblo de los hijos de Israel es más numeroso y más fuerte que nosotros.   N9

10 Actuemos con astucia contra él, para evitar que se multiplique y, si estalla una guerra, se una también a nuestros enemigos, luche contra nosotros y se vaya del país».   N10

11 Les impusieron capataces de trabajos forzados para oprimirlos con sus cargas. Así construyeron para el faraón las ciudades de almacenamiento de Pitón y Ramesés.   N11

12 Pero cuanto más los oprimían, más se multiplicaban y se extendían, de modo que los egipcios sentían temor ante los hijos de Israel.   N12

13 Los egipcios hicieron trabajar a los hijos de Israel con crueldad.   N13

14 Les amargaron la vida con trabajos duros, preparando barro y ladrillos y realizando toda clase de labores del campo. En todos los trabajos que les imponían, los trataban con crueldad.   N14

Las parteras desobedecen la orden del faraón

15 El rey de Egipto habló a las parteras hebreas, una de las cuales se llamaba Sifra y la otra Fúa.   N15

16 Les dijo: «Cuando asistan a las hebreas y las vean sobre el asiento del parto, si es niño, mátenlo; pero si es niña, déjenla vivir».   N16

17 Pero las parteras temieron a Dios y no hicieron lo que les había ordenado el rey de Egipto, sino que dejaron vivir a los niños.   N17

18 Entonces el rey de Egipto llamó a las parteras y les preguntó: «¿Por qué han hecho esto y han dejado vivir a los niños?».   N18

19 Las parteras respondieron al faraón: «Porque las hebreas no son como las egipcias; son vigorosas y dan a luz antes de que llegue la partera».   N19

20 Dios hizo bien a las parteras, y el pueblo se multiplicó y se hizo muy fuerte.   N20

21 Y, como las parteras temieron a Dios, él les dio familias.   N21

22 El faraón ordenó a todo su pueblo: «Arrojen al Nilo a todo niño que nazca, pero dejen vivir a todas las niñas».   N22

menu_book Notas de estudio de Éxodo 1

Edición NTBT con estudio completo — pasaje por pasaje. Esta es una sección aparte del texto bíblico.

Éxodo 1:1 north

La familia de Jacob al comienzo de una nueva historia

Éxodo comienza donde quedó la historia de los patriarcas: los descendientes de Jacob viven en Egipto, lejos de la tierra prometida.

Explicación del versículo

Los nombres que siguen identifican a los antepasados del pueblo que será esclavizado y liberado. «Israel» es aquí el nombre de Jacob; «los hijos de Israel» designa primero a sus hijos concretos y, conforme avanza el capítulo, a la comunidad que desciende de ellos. Ese paso de una familia a un pueblo es decisivo para comprender el libro. La liberación no aparece como un proyecto sin antecedentes: Dios actuará en favor de las personas vinculadas con las promesas hechas a Abraham, Isaac y Jacob.

La afirmación de que cada hijo llegó con su familia recuerda que la migración incluía hogares, no solamente once hombres. Génesis había descrito el viaje con niños, esposas y bienes, motivado por el hambre y por la posibilidad de vivir junto a José. También había situado ese desplazamiento bajo una promesa de Dios: en Egipto haría de Jacob una gran nación y después haría subir a su descendencia. Así, la tierra que primero ofreció sustento será el lugar de opresión del que necesitarán salir.

El enlace con Génesis

El hebreo comienza con וְאֵלֶּה שְׁמוֹת, weʾēlleh shemôt, «y estos son los nombres». La conjunción enlaza el relato con lo anterior, y la expresión retoma la presentación de la familia en Génesis 46. La palabra «familia» traduce aquí בַּיִת, báyit, «casa», en el sentido de quienes integran un hogar. El interés está en las personas y sus vínculos, no en sus viviendas.

Relaciones bíblicas

Génesis 46:1–7 relata el viaje y la promesa que lo acompaña. Éxodo 2:24 mostrará que el pacto con los patriarcas sigue siendo el fundamento de la intervención de Dios.

Éxodo 1:2 north

Cuatro nombres que vinculan a Israel con sus antepasados

Rubén, Simeón, Leví y Judá encabezan la lista familiar. Sus nombres sitúan al futuro pueblo dentro de una historia ya conocida.

Explicación del versículo

Los cuatro son hijos de Jacob y Lea, y aparecen en el mismo orden que en la lista de Génesis 35. Éxodo no vuelve a narrar sus vidas: los reúne en una memoria común antes de describir lo ocurrido con sus descendientes. Los miembros de la familia habían tenido responsabilidades y trayectorias distintas, pero la historia de la esclavitud y del rescate concernirá al pueblo entero.

Leví adquiere especial importancia para el relato inmediato. De su familia nacerá Moisés, y más adelante se presentará la genealogía de Moisés y Aarón. Que su nombre esté entre los hermanos permite reconocer esa continuidad. Sin embargo, en este versículo todavía se lo menciona como hijo de Jacob; las responsabilidades sacerdotales de sus descendientes se desarrollarán después. Conviene seguir ese avance del libro para distinguir el antepasado de las funciones que recibirán generaciones posteriores.

La lista también conserva la identidad de una familia cuya historia incluyó graves faltas y correcciones. Las palabras finales de Jacob sobre Rubén, Simeón y Leví no impiden que sus nombres formen parte del pueblo al que Dios guardará. El fundamento del rescate que se aproxima será la fidelidad divina a su pacto, no una presentación de estos antepasados como hombres sin pecado.

Relaciones bíblicas

Génesis 35:23 identifica a los hijos de Lea. Génesis 49:3–7 conserva las correcciones pronunciadas por Jacob. Éxodo 2:1 introduce a los padres de Moisés como miembros de la familia de Leví.

Éxodo 1:3 north

Una lista de familias, no una nueva cronología de nacimientos

Isacar y Zabulón continúan la relación de los hijos de Lea; Benjamín incorpora a uno de los hijos de Raquel.

Explicación del versículo

El orden reúne primero a los seis hijos de Lea, comenzando en el versículo anterior, y después menciona a Benjamín. Por eso la lista no debe leerse como una secuencia estricta de todos los nacimientos. Su propósito es identificar los hogares que llegaron a Egipto con Jacob. José, también hijo de Raquel, no aparece aquí porque había llegado antes y recibirá una mención propia en el versículo 5.

La presencia de Benjamín recuerda el desenlace de la historia de José. El hermano cuya bajada a Egipto tanto preocupó a Jacob terminó formando parte de la familia establecida allí. Éxodo parte de aquella reunión familiar, aunque su atención se desplazará hacia una generación que conocerá condiciones muy distintas. La protección encontrada en tiempos de José no será una garantía de seguridad política permanente.

Los nombres preparan además la manera en que el lector encontrará a Israel en el resto del libro: como una comunidad con raíces y familias diferenciadas. Al llegar al Sinaí, las doce tribus serán representadas juntas en la celebración del pacto. La diversidad de sus antepasados no elimina su relación común con el mismo Dios.

Relaciones bíblicas

Génesis 35:23–24 distingue los hijos de Lea y Raquel. Génesis 46:19–20 sitúa a Benjamín y a la familia de José dentro del recuento. Éxodo 24:4 muestra la representación conjunta de las doce tribus ante el pacto.

Éxodo 1:4 north

Todos estos hogares pertenecen a la misma familia

Dan, Neftalí, Gad y Aser completan los once hijos que llegaron con Jacob. José ya estaba en Egipto.

Explicación del versículo

Génesis identifica a Dan y Neftalí como hijos de Bilha, y a Gad y Aser como hijos de Zilpa. Éxodo los incluye dentro de la misma relación de «hijos de Israel» que a los hijos de Lea y Raquel. La condición que sus madres habían tenido en la casa de Jacob no los deja fuera de la historia familiar que aquí se recuerda. Sus descendientes forman parte del pueblo cuya aflicción Dios atenderá.

La enumeración es breve porque su función es establecer continuidad. No presenta nuevas acciones de estos cuatro hermanos ni distingue diferentes grados de participación en la liberación. Después de los nombres, el narrador resumirá el conjunto con una cifra familiar y avanzará hacia el crecimiento de toda la comunidad. Leerlos juntos permite seguir ese movimiento, sin convertir cada nombre en un anuncio individual de acontecimientos que el versículo no desarrolla.

La lista también ayuda a entender por qué la suma de nombres de este comienzo es once, mientras que la memoria de Israel habla de doce hijos de Jacob. La ausencia de José es circunstancial: él se encontraba previamente en el país. El texto lo explica de manera expresa en la frase siguiente.

Relaciones bíblicas

Génesis 35:25–26 identifica a las madres de estos cuatro hijos. Génesis 46:23–25 incluye sus casas en el recuento de quienes bajaron a Egipto. Éxodo 1:5 explica la situación particular de José.

Éxodo 1:5 north

¿Por qué se cuentan setenta personas?

La cifra resume la casa de Jacob que llegó a estar reunida en Egipto; la frase sobre José recuerda que una parte de esa familia ya vivía allí.

Explicación del versículo

Éxodo retoma el recuento de Génesis 46. Allí se distinguen sesenta y seis descendientes que acompañaron a Jacob, sin contar a las esposas de sus hijos, y setenta personas para el conjunto de su casa. El total incluye a Jacob, a José y a los dos hijos de José nacidos en Egipto. Por eso «setenta» no significa que setenta descendientes viajaran juntos en una misma ocasión. Es el resumen de la familia reunida que sirve de punto de partida para la historia del pueblo.

La observación «José ya estaba en Egipto» evita que se lo imagine entrando con los hermanos enumerados. Su historia anterior explica cómo la familia pudo establecerse allí. El énfasis del capítulo recaerá ahora en el contraste entre un grupo pequeño y el crecimiento que ni las medidas del faraón lograrán detener.

Expresión hebrea y diferencia de recuentos

La expresión יֹצְאֵי יֶרֶךְ יַעֲקֹב, yōtseʾê yéreḵ Yaʿaqóv, significa literalmente «salidos del muslo de Jacob»: es una manera de hablar de la descendencia. «Personas» corresponde aquí a נֶפֶשׁ, néfesh, que cuenta seres humanos completos, no almas separadas de sus cuerpos.

La antigua versión griega presenta setenta y cinco en este lugar, dentro de una tradición de recuento familiar más amplia relacionada con la descendencia de José. Esa cifra aparece también en el discurso de Esteban. La NTBT conserva setenta en este pasaje hebreo y setenta y cinco en Hechos, permitiendo reconocer la diferencia entre las tradiciones transmitidas.

Relaciones bíblicas

Génesis 46:26–27 distingue los dos recuentos familiares. Deuteronomio 10:22 vuelve sobre el contraste entre setenta personas y un pueblo numeroso. Hechos 7:14 conserva la cifra de setenta y cinco.

Éxodo 1:6 north

La muerte de una generación no pone fin a la promesa

La desaparición de José y de sus hermanos marca el paso de la historia de los patriarcas a la de sus descendientes.

Explicación del versículo

El relato comprime muchos años en una sola afirmación. No dice que todos murieran al mismo tiempo: anuncia que la generación que había llegado a Egipto dejó de estar presente. José había podido proteger a su familia gracias a su posición y al reconocimiento de su servicio; después aparecerá un rey que no reconocerá ese vínculo. Así se prepara el cambio entre la acogida del pasado y la opresión que describirá el capítulo.

Sin embargo, la muerte no es la última palabra sobre la casa de Jacob. El versículo siguiente destacará la multiplicación de sus descendientes. Los antepasados pasan, pero el pueblo continúa. Esta contraposición permite comprender por qué la memoria del pacto es tan importante: la fidelidad de Dios abarca más que la duración de una generación.

Génesis había terminado precisamente con la muerte de José. Antes de morir, él habló de la futura intervención de Dios y pidió que sus huesos fueran llevados cuando el pueblo saliera de Egipto. Éxodo recoge una historia en la que todavía falta esa salida. El ataúd de José quedó en Egipto; la esperanza que expresó se dirige hacia lo que Dios hará por los que vendrán después.

Relaciones bíblicas

Génesis 50:24–26 une la muerte de José con la esperanza del regreso. Éxodo 13:19 mostrará a Moisés llevando sus huesos al salir. Éxodo 1:7 contrapone a la muerte de aquella generación la continuidad del pueblo.

Éxodo 1:7 north

De una familia a un pueblo numeroso

Después de mencionar la muerte de los antepasados, el narrador acumula expresiones de vida y crecimiento.

Explicación del versículo

Los hijos de Israel fueron fecundos, se propagaron, se multiplicaron y se hicieron fuertes. La sucesión de verbos permite percibir la magnitud del cambio: los hogares enumerados al principio han dado lugar a una población extendida. Frente al final de una generación, la familia continúa. El contraste prepara el conflicto del capítulo, porque el rey interpretará ese crecimiento como una amenaza que debe controlar.

Las palabras evocan la bendición de la creación y la promesa particular dada a Jacob antes de bajar a Egipto. Dios había dicho que allí haría de él una gran nación. El crecimiento muestra que aquella promesa sigue su curso, incluso cuando se acerca un período de sufrimiento. El versículo presenta fecundidad y fuerza antes de que el poder egipcio intente impedirlas.

La intensidad de las expresiones

פָּרוּ, pārû, «fueron fecundos», y וַיִּרְבּוּ, wayyirbû, «se multiplicaron», enlazan con el lenguaje de la bendición de Génesis. La expresión בִּמְאֹד מְאֹד, bimʾōd meʾōd, refuerza la idea: «sumamente». La tierra llena de israelitas se describe desde el escenario egipcio del relato; todavía no se ofrece un censo ni una distribución de habitantes por regiones.

Relaciones bíblicas

Génesis 1:28 contiene la bendición de fecundidad y multiplicación. Génesis 46:3 promete a Jacob una gran nación en Egipto. Salmos 105:23–24 recuerda este crecimiento como obra del cuidado de Dios.

Éxodo 1:8 north

Un nuevo rey rompe con la memoria de José

El cambio de gobernante abre una etapa en la que el servicio prestado por José ya no protege a sus descendientes.

Explicación del versículo

José había contribuido a preservar a Egipto durante el hambre, y su familia había sido recibida favorablemente. El nuevo rey no mantiene esa relación. La afirmación de que «no conocía a José» presenta el contraste que necesita el relato: la comunidad antes acogida será tratada como un peligro. A continuación, el rey hablará de los israelitas sin reconocer la historia que los había llevado al país.

El verbo hebreo יָדַע, yādaʿ, puede expresar conocimiento y reconocimiento. Aquí importa que el pasado de José no determina la política del nuevo gobernante. La frase puede abarcar desconocimiento o falta de reconocimiento de su legado; el capítulo no describe lo que el rey sabía personalmente acerca de los archivos de su reino.

El monarca permanece sin nombre. «Un nuevo rey» permite afirmar un cambio de gobierno, pero esta frase por sí sola no identifica una dinastía, un faraón concreto ni el año del comienzo de la opresión. El narrador dirige la atención hacia sus decisiones y sus efectos sobre el pueblo.

Relaciones bíblicas

Génesis 47:5–6 conserva la acogida que la familia recibió anteriormente. Hechos 7:17–19 retoma este cambio de rey dentro del relato de la opresión y de la promesa.

Éxodo 1:9 north

Cuando el rey presenta a sus vecinos como una amenaza

Las palabras sobre la superioridad numérica de Israel pertenecen al discurso del rey con el que prepara a su pueblo para actuar.

Explicación del versículo

El narrador ya ha afirmado que los israelitas crecieron mucho. Ahora el faraón interpreta ese crecimiento y lo expone ante los egipcios en términos de competencia: ellos serían más numerosos y más fuertes que «nosotros». La distinción entre los dos grupos convierte a toda una población en un problema de seguridad. Todavía no se relata una rebelión de Israel ni una alianza con enemigos de Egipto; esas posibilidades aparecerán como temores del monarca en el versículo siguiente.

Es importante reconocer quién habla. El texto reproduce la valoración del rey para mostrar cómo justifica la política que adoptará. No ofrece aquí un censo comparado que permita medir la exactitud de su afirmación. La fuerza del discurso está en presentar a los hijos de Israel como un cuerpo colectivo peligroso, antes de imponerles trabajos forzados.

La expresión «el pueblo de los hijos de Israel» también marca el desarrollo de la historia. Lo que empezó como los nombres de una familia es reconocido ahora, incluso por el rey, como un pueblo. Su existencia confirma el crecimiento que el narrador acaba de describir, aunque el faraón responda a él con hostilidad.

Relación con el conflicto que sigue

Éxodo 1:10–11 muestra cómo esta percepción se convierte en un proyecto de control y explotación. Éxodo 1:17 contrastará el temor del rey ante el pueblo con el temor de las parteras ante Dios.

Éxodo 1:10 north

Una supuesta solución que busca controlar a todo un pueblo

El faraón propone actuar con astucia para impedir el crecimiento de Israel y evitar que escape de su dominio.

Explicación del versículo

Su razonamiento avanza mediante peligros imaginados: el pueblo podría multiplicarse, podría unirse a enemigos en caso de guerra, combatir contra Egipto y abandonar el país. La amenaza de una alianza se presenta como posibilidad futura, no como una conspiración que el narrador haya demostrado. Sobre esa sospecha se construye la decisión de oprimir a una comunidad entera.

La última preocupación resulta significativa: el rey teme que los israelitas «se vayan del país». Quiere frenar su fuerza, pero también mantenerlos bajo su control. El versículo siguiente revelará el beneficio que extrae de ellos al obligarlos a construir ciudades. La política combina temor ante su número con interés en disponer de su trabajo.

Una ironía del relato

נִתְחַכְּמָה, nitḥakkemāh, expresa la propuesta de proceder astutamente. El plan se presenta como prudencia gubernamental, pero sus resultados mostrarán sus límites: el crecimiento continuará, y la salida que el rey quiere evitar será el gran acontecimiento del libro. La astucia del poder no consigue cancelar la promesa de Dios.

Relaciones bíblicas

Génesis 15:13–14 había anunciado opresión y posterior salida. Éxodo 12:37–38 relata la partida del pueblo desde Ramesés. La relación muestra el desenlace de este conflicto, sin convertir los temores del faraón en una predicción inspirada.

Éxodo 1:11 north

El trabajo forzado como instrumento de opresión

La política del faraón toma una forma concreta: cargas impuestas y construcciones al servicio del rey.

Explicación del versículo

Los capataces organizan un trabajo cuyo propósito declarado es oprimir a los israelitas. El problema descrito no es solamente que las tareas sean exigentes: se utiliza el poder para someter a un pueblo y debilitarlo. El proyecto beneficia al faraón mediante las ciudades de almacenamiento de Pitón y Ramesés, mientras quienes las construyen soportan las cargas de ese sistema.

Los nombres de las ciudades sitúan la actividad en lugares concretos de Egipto. El texto habla de centros de almacenamiento, no de la construcción de pirámides. Tampoco da aquí el nombre personal del faraón. La mención de Ramesés debe estudiarse dentro del conjunto de los datos históricos; por sí sola no resuelve todas las preguntas sobre la fecha de la opresión o del éxodo.

Los términos del trabajo impuesto

שָׂרֵי מִסִּים, sārê missîm, designa a los responsables del trabajo obligatorio. Las סִבְלֹת, sivlōt, son las cargas que soporta el pueblo. Esta palabra reaparecerá cuando Moisés vea la aflicción de sus hermanos y cuando Dios anuncie que los sacará de debajo de las cargas de los egipcios. La liberación responderá a un sufrimiento material y social que el relato describe de manera expresa.

Relaciones bíblicas

Éxodo 2:11 muestra a Moisés viendo esas cargas. Éxodo 5:6–14 describe con mayor detalle el sistema de exigencias y castigos. Éxodo 6:6 anuncia la respuesta de Dios a esta esclavitud.

Éxodo 1:12 north

La opresión no consigue el resultado que el rey busca

El aumento de las cargas no detiene la multiplicación de Israel y provoca mayor temor entre los egipcios.

Explicación del versículo

La frase establece una correspondencia sorprendente: cuanto más oprimían al pueblo, más se multiplicaba y se extendía. El plan buscaba debilitarlo, pero no logra frenar su crecimiento. La promesa de una gran nación continúa avanzando bajo unas condiciones que parecen contrarias a ella.

La reacción de los egipcios no es abandonar la opresión, sino sentir temor ante los israelitas. Esa respuesta ayuda a comprender la escalada del capítulo: al fracasar una medida, se endurece el trato y después se intenta impedir la supervivencia de los niños. El relato hace visible la dinámica de una hostilidad que se alimenta incluso de su propio fracaso.

El versículo afirma lo sucedido con Israel en esta historia. Su fuerza no depende de convertir el sufrimiento en algo beneficioso por sí mismo. Los trabajos forzados siguen siendo crueles, y el pueblo necesitará ser liberado. Tampoco establece que toda comunidad perseguida aumentará siempre en número. Muestra la incapacidad de este plan para frustrar lo que Dios había prometido.

Aplicación editorial

Puedes reconocer la fidelidad de Dios sin llamar bueno al daño que otros causan. Aquí el crecimiento del pueblo y la gravedad de su dolor aparecen juntos. La esperanza bíblica permite esperar en el Señor y, a la vez, tomar en serio la aflicción de quienes sufren.

Relaciones bíblicas

Génesis 46:3 ofrece el trasfondo de la promesa. Éxodo 2:23–25 mostrará que el sufrimiento continúa y que Dios atiende el clamor de su pueblo.

Éxodo 1:13 north

El trato cruel que convierte el servicio en esclavitud

El narrador resume la dureza del sistema antes de describir cómo amargaba la vida cotidiana de Israel.

Explicación del versículo

Los egipcios hacen trabajar al pueblo con crueldad. Esta frase intensifica lo dicho sobre los capataces: la política no se limita a organizar una obligación laboral, sino que somete a los trabajadores mediante un trato despiadado. El versículo siguiente llevará al lector al barro, los ladrillos y las labores del campo para mostrar el alcance de esa afirmación.

El hebreo בְּפָרֶךְ, befáreḵ, expresa dureza o rigor opresivo. Su repetición al final del versículo 14 enmarca la descripción. La atención recae en la manera en que unas personas ejercen poder sobre otras. El relato no considera malo todo trabajo; denuncia el dominio que reduce al prójimo a un recurso explotable.

Más adelante, la ley de Israel recordará esta experiencia al prohibir que se domine con dureza a un hermano empobrecido. La memoria de haber sido liberados debía influir en el trato que dieran a otros. El mismo Dios que los sacó de la esclavitud les exigirá una conducta distinta de la de sus opresores.

Relaciones bíblicas

Levítico 25:39–43 vincula el trato al hermano vulnerable con la pertenencia a Dios y la salida de Egipto. Éxodo 20:2 presentará a Jehová como el Dios que sacó a Israel de la casa de esclavitud.

Éxodo 1:14 north

La esclavitud que amargaba toda la vida

El relato concreta la aflicción en tareas, materiales y un trato repetidamente descrito como cruel.

Explicación del versículo

Preparar barro, trabajar con ladrillos y realizar labores del campo forman parte de la vida impuesta a los israelitas. La acumulación comunica que la explotación abarca distintas actividades. El punto central es el efecto sobre las personas: les amargan la vida. Las obras del rey avanzan a costa del sufrimiento de quienes deben realizarlas.

וַיְמָרֲרוּ, waymerărû, significa «amargaron». En este contexto describe una existencia marcada por cargas penosas. El cierre vuelve a la crueldad mencionada en el versículo anterior, de modo que los trabajos se leen dentro de esa condición de dominio. El detalle de los ladrillos tendrá continuidad cuando el faraón exija mantener la producción mientras retira la provisión de paja.

Esta descripción explica por qué el pueblo gemirá y clamará por ayuda. Su necesidad no es imaginaria ni un simple descontento con tareas ordinarias. Dios dirá que ha visto su aflicción y conoce sus sufrimientos. El rescate que sigue responde a personas cuyas vidas han sido amargadas por decisiones humanas concretas.

Aplicación editorial

Al leer sobre la liberación, presta atención también a lo que Dios ve: vidas dañadas, cargas y relaciones de poder. La esperanza en él no exige minimizar ese dolor. Puedes escuchar a quien sufre sin tratar su aflicción como un detalle secundario.

Relaciones bíblicas

Éxodo 5:7–9 desarrolla la presión en la fabricación de ladrillos. Éxodo 3:7–8 expresa la respuesta de Dios a la aflicción descrita aquí.

Éxodo 1:15 north

Las mujeres nombradas frente al rey sin nombre

Sifra y Fúa entran en el relato porque el faraón pretende utilizar su trabajo para impedir la supervivencia de los niños.

Explicación del versículo

Después del fracaso de los trabajos forzados para detener el crecimiento de Israel, el rey recurre a las parteras. Ellas asisten a las mujeres al dar a luz y se encuentran, por su labor, cerca del momento en que empieza la vida. La orden siguiente intentará convertir ese servicio en un medio de muerte. El nuevo proyecto ya no recae solamente sobre la fuerza de los trabajadores, sino sobre sus hijos recién nacidos.

El narrador conserva los nombres de las dos mujeres, mientras el rey permanece identificado por su cargo. Sifra y Fúa serán recordadas por una decisión concreta: temer a Dios y dejar vivir a los niños. Su importancia en la historia no deriva del poder político que tengan, sino de la responsabilidad que asumen en el lugar donde se encuentran.

El versículo menciona a estas dos parteras, pero no describe la organización de todo el oficio en Egipto ni dice que ellas fueran las únicas que atendían a todas las hebreas. Presentarlas como responsables de una estructura más amplia es una explicación posible de su relación con el rey, no un dato que aquí se establezca.

La expresión «parteras hebreas»

מְיַלְּדֹת, meyalledōt, designa a quienes ayudan a dar a luz. La expresión que sigue permite reconocer su relación con las hebreas; la NTBT mantiene la lectura «parteras hebreas». El centro de la escena será su lealtad a Dios frente a la orden de matar.

Continuidad del relato

Éxodo 1:17–21 explica su decisión y la bondad de Dios hacia ellas.

Éxodo 1:16 north

Una orden que ataca a los niños al nacer

El faraón exige matar a los varones y dejar vivir a las niñas. La orden muestra hasta dónde llega su intento de controlar a Israel.

Explicación del versículo

La instrucción sitúa a las parteras ante una responsabilidad inmediata: al asistir un parto deben distinguir si nace un niño o una niña y actuar según el mandato real. El rey busca utilizar la cercanía de estas mujeres a las madres para ejecutar su política. El cuidado del nacimiento se ve amenazado por una orden de quitar la vida.

La distinción entre niños y niñas pertenece a la estrategia del faraón, que antes había presentado al pueblo como una amenaza en una posible guerra. El narrador no explica cada cálculo del rey ni el destino que imaginaba para las niñas. Sí deja claro que la vida de los varones recién nacidos se convierte en el objetivo de su violencia. El relato siguiente mostrará precisamente a varias mujeres preservando la vida de un niño que llegará a enfrentar al faraón.

¿Qué era el asiento del parto?

La expresión hebrea הָאָבְנָיִם, hāʾovnáyim, significa literalmente «las dos piedras». Aquí se entiende en relación con el asiento o soporte utilizado durante el parto. «Asiento del parto» permite reconocer la situación sin confundir estas piedras con un altar u otro objeto religioso. Lo decisivo es el momento en que las parteras ven al recién nacido.

Relaciones bíblicas

Éxodo 1:22 ampliará la orden a todo el pueblo egipcio. Éxodo 2:5–10 mostrará a la propia hija del faraón participando en la preservación de Moisés.

Éxodo 1:17 north

El temor de Dios las lleva a proteger la vida

Las parteras responden a la orden real con una desobediencia concreta: dejan vivir a los niños.

Explicación del versículo

El narrador identifica su motivo antes de contar sus explicaciones al rey: temieron a Dios. Ese temor no las vuelve pasivas; determina lo que hacen. El mandato del gobernante exige matar, pero ellas reconocen una autoridad superior y preservan la vida de aquellos a quienes debían ayudar a nacer.

La expresión «no hicieron lo que les había ordenado» y la afirmación «dejaron vivir» presentan las dos caras de su decisión. Se niegan a ejecutar el mal y, con su actuación, protegen a los niños. La escena contrasta con el temor del faraón: él teme perder el control y oprime; ellas temen a Dios y cuidan la vida.

Una autoridad que tiene límites

El pasaje muestra que recibir una orden de una autoridad humana no elimina la responsabilidad ante Dios. La negativa de las parteras responde a una instrucción de matar niños; surge de ese conflicto moral definido. Más adelante, los apóstoles expresarán una prioridad semejante cuando se les ordene callar el testimonio de Jesucristo: deben obedecer a Dios antes que a los hombres.

Aplicación editorial

Considera qué lealtad determina tus decisiones cuando alguien con poder exige que participes en un daño. Temer a Dios incluye responder por lo que haces al prójimo. La fidelidad puede expresarse en una negativa y en el cuidado concreto de una vida vulnerable, aun cuando esa decisión te exponga a preguntas o presión.

Relaciones bíblicas

Hechos 5:27–32 explica la obediencia prioritaria a Dios en el testimonio de Cristo. Mateo 10:28–31 sitúa el temor a los hombres bajo la autoridad y el cuidado del Padre.

Éxodo 1:18 north

El rey las obliga a responder por los niños que viven

El interrogatorio confirma que la resistencia de las parteras ha frustrado la orden que recibieron.

Explicación del versículo

El faraón llama a las dos mujeres porque los niños siguen con vida. Su pregunta da por sentado que ellas debían haber ejecutado el mandato. Lo que el narrador presenta como una decisión fundada en el temor de Dios, el rey lo trata como una conducta que necesita justificación ante él.

La repetición de «han dejado vivir» retoma lo dicho en el versículo anterior. Los mismos hechos reciben valoraciones opuestas: proteger a los niños es fidelidad a Dios y, a la vez, incumplimiento de una orden real. Esta tensión explica la seriedad del encuentro sin necesidad de añadir un castigo que la escena no relata.

La pregunta prepara la respuesta del versículo 19. Hasta este punto, el lector sabe con certeza cuál fue la decisión de las parteras y por qué la tomaron. El faraón no controla completamente lo que ocurre en el nacimiento de los niños, aunque su poder le permita exigir explicaciones. Más adelante ampliará su orden a todo el pueblo, mostrando que el fracaso no cambia su propósito.

Relación con la escena completa

Éxodo 1:16–19 permite seguir la secuencia entre mandato, negativa e interrogatorio. Éxodo 1:22 muestra la escalada posterior de la política del rey.

Éxodo 1:19 north

¿Qué afirma el relato sobre la respuesta de las parteras?

Las mujeres explican al faraón que las hebreas dan a luz antes de que ellas lleguen. Su respuesta debe leerse dentro del intento del rey de matar a los niños.

Explicación del versículo

Las parteras atribuyen la supervivencia de los recién nacidos al vigor de las madres y a la rapidez del parto. Así explican por qué la orden real no ha producido su resultado. Sus palabras evitan presentar ante el rey una declaración directa de su resistencia, aunque el narrador ya ha dicho al lector que decidieron dejar vivir a los niños porque temían a Dios.

El texto reproduce lo que ellas dijeron, pero no verifica por separado cada parto ni ofrece una comparación médica general entre egipcias y hebreas. Tampoco especifica cuánto de su explicación describe circunstancias que habían observado y cuánto sirve para eludir la exigencia del monarca. El punto expresamente valorado en la escena es su temor de Dios y la preservación de la vida.

La palabra «vigorosas»

חָיוֹת, ḥāyôt, expresa aquí vitalidad o vigor. La palabra forma parte de la respuesta de las mujeres. Comprenderla dentro del diálogo evita convertir una explicación ofrecida al faraón en una afirmación universal sobre todas las madres de dos pueblos.

El desenlace tampoco establece que cualquier engaño deba recibir aprobación. La escena trata de mujeres que rechazan participar en la muerte de niños, dentro de una situación de opresión. La razón que el narrador repite para explicar la bondad de Dios hacia ellas es que lo temieron.

Relación bíblica

Éxodo 1:17–21 enmarca la respuesta entre la decisión de proteger a los niños y la valoración de Dios.

Éxodo 1:20 north

La bondad de Dios y la continuidad del pueblo

El narrador une el bien que Dios hizo a las parteras con el crecimiento de Israel que el faraón quería detener.

Explicación del versículo

Las parteras no quedan definidas por el juicio del rey. El relato introduce otra valoración: Dios les hizo bien. El versículo siguiente precisará esa bondad al hablar de sus familias. Mientras ellas han dejado vivir a los niños, el pueblo continúa multiplicándose y haciéndose fuerte.

Las dos afirmaciones mantienen juntas la historia de las mujeres y la del conjunto. Su decisión tiene consecuencias para personas concretas y participa en la preservación de la comunidad. El faraón dispone de autoridad para ordenar, pero no consigue el control total sobre las vidas que pretende eliminar.

El crecimiento retoma el lenguaje del versículo 7 y el fracaso del proyecto del versículo 12. Así, el capítulo insiste en la continuidad de Israel sin ocultar la violencia que lo rodea. Todavía no ha llegado la liberación: la próxima decisión del rey será más abierta y cruel. La bondad de Dios hacia las parteras no significa que toda la opresión haya terminado.

Aplicación editorial

El valor de una decisión fiel no depende de que resuelva de inmediato todos los males de una sociedad. Puedes hacer el bien en la responsabilidad que tienes delante y confiar en Dios, aunque siga habiendo una lucha mayor. Estas mujeres protegieron las vidas que el rey les había ordenado quitar.

Relaciones bíblicas

Éxodo 1:7 presenta el crecimiento que continúa en este versículo. Éxodo 1:21–22 mantiene juntos la bondad de Dios y el endurecimiento del faraón.

Éxodo 1:21 north

¿Qué significa que Dios les dio familias?

Las mujeres que preservaron a los hijos de otras familias recibieron de Dios el bien que el relato describe como el establecimiento de sus propios hogares.

Explicación del versículo

La frase comienza recordando su motivo: temieron a Dios. El bien que reciben queda relacionado con esa lealtad, no con haber satisfecho al faraón. La explicación cierra la escena de las parteras con una valoración distinta de la del poder egipcio.

El hebreo dice que Dios les hizo בָּתִּים, bāttîm, literalmente «casas». En este contexto se entiende como familias u hogares establecidos. La misma imagen de la casa puede designar la continuidad de una familia, como al principio del capítulo se habló de la casa de cada hijo de Jacob. El interés no es describir edificios entregados como pago, sino la bondad divina hacia estas mujeres.

La correspondencia resulta significativa: ellas se negaron a cortar la continuidad de las casas de Israel, y Dios favoreció la continuidad de las suyas. El texto no informa cuántos hijos tuvieron ni detalla cómo ocurrió. Tampoco convierte este desenlace particular en un contrato por el que toda persona fiel recibirá hijos, prosperidad o las mismas circunstancias familiares.

Relación con el propósito del capítulo

Éxodo 1:1–5 abrió con hogares y descendencia. Éxodo 1:17 identificó el temor de Dios como fundamento de la decisión de las parteras. Su historia afirma el valor de esa lealtad en medio de la amenaza contra la vida.

Éxodo 1:22 north

El Nilo convertido en instrumento de muerte

Al no conseguir su propósito mediante las parteras, el faraón dirige su orden a todo el pueblo egipcio.

Explicación del versículo

La escalada llega a una instrucción pública: arrojar al Nilo a los niños varones que nazcan y dejar vivir a las niñas. En el contexto, el objetivo sigue siendo el nacimiento de los hijos de las hebreas. La nueva formulación extiende la participación de la población egipcia y lleva la violencia más allá de la asistencia al parto.

El río al que debe arrojarse a los niños será precisamente el lugar donde se preserve a Moisés. Su madre lo colocará en una canasta protegida entre los juncos, y la hija del faraón lo encontrará. La ironía vincula los dos capítulos: dentro de la propia casa del rey surgirá una acción que contraría el propósito de su orden.

El término «Nilo»

יְאֹר, yeʾōr, designa aquí el río de Egipto. La NTBT lo identifica como el Nilo para que el lector reconozca el escenario. La orden hace de ese espacio concreto un medio para eliminar vidas; el capítulo siguiente contará cómo la preparación cuidadosa de una madre impide que su hijo muera allí.

Relaciones bíblicas

Éxodo 2:1–10 desarrolla la preservación del niño bajo esta amenaza. Hebreos 11:23 recuerda la fe de sus padres frente al decreto. La escena también permite reconocer una relación temática con Mateo 2:13–15: un gobernante busca matar al niño, mientras Dios guarda la vida de aquel por quien realizará su propósito salvador.

edit_note Notas: edición NTBT con estudio completo — BibliaTodo Bible Society

Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT).
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