La familia de Jacob al comienzo de una nueva historia
Éxodo comienza donde quedó la historia de los patriarcas: los descendientes de Jacob viven en Egipto, lejos de la tierra prometida.
Explicación del versículo
Los nombres que siguen identifican a los antepasados del pueblo que será esclavizado y liberado. «Israel» es aquí el nombre de Jacob; «los hijos de Israel» designa primero a sus hijos concretos y, conforme avanza el capítulo, a la comunidad que desciende de ellos. Ese paso de una familia a un pueblo es decisivo para comprender el libro. La liberación no aparece como un proyecto sin antecedentes: Dios actuará en favor de las personas vinculadas con las promesas hechas a Abraham, Isaac y Jacob.
La afirmación de que cada hijo llegó con su familia recuerda que la migración incluía hogares, no solamente once hombres. Génesis había descrito el viaje con niños, esposas y bienes, motivado por el hambre y por la posibilidad de vivir junto a José. También había situado ese desplazamiento bajo una promesa de Dios: en Egipto haría de Jacob una gran nación y después haría subir a su descendencia. Así, la tierra que primero ofreció sustento será el lugar de opresión del que necesitarán salir.
El enlace con Génesis
El hebreo comienza con וְאֵלֶּה שְׁמוֹת, weʾēlleh shemôt, «y estos son los nombres». La conjunción enlaza el relato con lo anterior, y la expresión retoma la presentación de la familia en Génesis 46. La palabra «familia» traduce aquí בַּיִת, báyit, «casa», en el sentido de quienes integran un hogar. El interés está en las personas y sus vínculos, no en sus viviendas.
Relaciones bíblicas
Génesis 46:1–7 relata el viaje y la promesa que lo acompaña. Éxodo 2:24 mostrará que el pacto con los patriarcas sigue siendo el fundamento de la intervención de Dios.