Éxodo 9 (NTBT) en línea gratis con notas de estudio

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Éxodo 9

La plaga en el ganado

1 Jehová dijo a Moisés: «Ve al faraón y dile: “Así dice Jehová, el Dios de los hebreos: ‘Deja ir a mi pueblo para que me sirva.   N1

2 Si te niegas a dejarlo ir y sigues reteniéndolo,   N2

3 la mano de Jehová caerá sobre tu ganado que está en el campo, sobre los caballos, los asnos, los camellos, el ganado vacuno y los rebaños, con una peste muy grave.   N3

4 Jehová hará una distinción entre el ganado de Israel y el ganado de Egipto: no morirá nada de lo que pertenece a los hijos de Israel’”».   N4

5 Jehová fijó un plazo y dijo: «Mañana Jehová hará esto en la tierra».   N5

6 Al día siguiente Jehová hizo esto, y murió todo el ganado de Egipto. Pero del ganado de los hijos de Israel no murió ni un animal.   N6

7 El faraón mandó averiguar, y del ganado de Israel no había muerto ni un animal. Pero el corazón del faraón siguió obstinado y él no dejó ir al pueblo.   N7

La plaga de úlceras

8 Jehová dijo a Moisés y a Aarón: «Llenen sus manos de hollín de un horno, y que Moisés lo arroje hacia el cielo a la vista del faraón.   N8

9 Se convertirá en polvo fino sobre toda la tierra de Egipto y producirá llagas con ampollas en las personas y en los animales, por toda la tierra de Egipto».   N9

10 Tomaron hollín del horno y se presentaron ante el faraón. Moisés lo arrojó hacia el cielo, y brotaron llagas con ampollas en las personas y en los animales.   N10

11 Los magos no podían presentarse ante Moisés a causa de las llagas, porque las llagas afectaban a los magos y a todos los egipcios.   N11

12 Pero Jehová endureció el corazón del faraón y él no los escuchó, tal como Jehová había dicho a Moisés.   N12

La plaga de granizo

13 Jehová dijo a Moisés: «Por la mañana, levántate temprano y preséntate ante el faraón. Le dirás: “Así dice Jehová, el Dios de los hebreos: ‘Deja ir a mi pueblo para que me sirva.   N13

14 Porque esta vez enviaré todas mis plagas contra tu corazón, contra tus servidores y contra tu pueblo, para que sepas que no hay nadie como yo en toda la tierra.   N14

15 Pues ya podría haber extendido mi mano y haberte herido a ti y a tu pueblo con peste, y habrías sido exterminado de la tierra.   N15

16 Pero precisamente para esto te he mantenido en pie: para mostrarte mi poder y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra.   N16

17 ¿Todavía te alzas contra mi pueblo, negándote a dejarlo ir?   N17

18 Mañana a esta hora haré llover un granizo muy intenso, como no lo ha habido en Egipto desde que se fundó hasta ahora.   N18

Una advertencia para ponerse a salvo

19 Ahora manda poner a salvo tu ganado y todo lo que tienes en el campo. El granizo caerá sobre toda persona y todo animal que se encuentren en el campo y no sean recogidos en casa, y morirán’”».   N19

20 Entre los servidores del faraón, los que temieron la palabra de Jehová hicieron que sus siervos y su ganado huyeran a las casas.   N20

21 Pero los que no prestaron atención a la palabra de Jehová dejaron a sus siervos y su ganado en el campo.   N21

22 Jehová dijo a Moisés: «Extiende tu mano hacia el cielo para que haya granizo por toda la tierra de Egipto, sobre las personas, sobre los animales y sobre toda la vegetación del campo en la tierra de Egipto».   N22

23 Moisés extendió su vara hacia el cielo, y Jehová envió truenos y granizo. El fuego se descargó sobre la tierra, y Jehová hizo llover granizo sobre la tierra de Egipto.   N23

24 Hubo granizo y fuego que fulguraba en medio del granizo. Fue tan intenso como no lo había habido en toda la tierra de Egipto desde que llegó a ser una nación.   N24

25 Por toda la tierra de Egipto, el granizo golpeó todo lo que había en el campo, tanto personas como animales. El granizo golpeó también toda la vegetación del campo y destrozó todos los árboles del campo.   N25

26 Solo en la tierra de Gosén, donde estaban los hijos de Israel, no hubo granizo.   N26

El ruego del faraón durante la tormenta

27 El faraón mandó llamar a Moisés y a Aarón y les dijo: «Esta vez he pecado. Jehová es justo, pero yo y mi pueblo somos malvados.   N27

28 Rueguen a Jehová: ya basta de truenos de Dios y de granizo. Yo los dejaré ir y no tendrán que permanecer más».   N28

29 Moisés le respondió: «En cuanto salga de la ciudad, extenderé mis manos hacia Jehová. Los truenos cesarán y no habrá más granizo, para que sepas que la tierra pertenece a Jehová.   N29

30 Pero sé que tú y tus servidores todavía no temen a Jehová Dios».   N30

31 El lino y la cebada fueron dañados, porque la cebada ya estaba espigada y el lino tenía botones de flor.   N31

32 Pero el trigo y la espelta no fueron dañados, porque maduran más tarde.   N32

33 Moisés salió de la presencia del faraón y de la ciudad, y extendió sus manos hacia Jehová. Cesaron los truenos y el granizo, y la lluvia dejó de caer sobre la tierra.   N33

34 Cuando el faraón vio que habían cesado la lluvia, el granizo y los truenos, volvió a pecar; él y sus servidores endurecieron su corazón.   N34

35 El corazón del faraón se endureció y él no dejó ir a los hijos de Israel, tal como Jehová había dicho por medio de Moisés.   N35

menu_book Notas de estudio de Éxodo 9

Edición NTBT con estudio completo — pasaje por pasaje. Esta es una sección aparte del texto bíblico.

Éxodo 9:1 north

El pueblo sigue perteneciendo al Dios que lo reclama

Tras la nueva negativa del faraón, Jehová vuelve a exigir la salida de Israel y anuncia un juicio sobre el ganado.

Explicación del versículo

El capítulo comienza donde terminó el anterior: el faraón ha recibido alivio, pero no ha dejado ir al pueblo. La nueva visita de Moisés muestra que ese incumplimiento no puede cerrar la misión. La orden de Jehová conserva su validez aunque el gobernante haya intentado modificarla o postergarla.

El nombre «Dios de los hebreos» identifica la relación que el faraón pretende ignorar. Israel no es solo una población sometida al trabajo de Egipto; es el pueblo que Jehová llama suyo. La autoridad del rey sobre el territorio no le da derecho a cancelar ese vínculo.

La finalidad sigue siendo servir a Dios. El rescate anunciado no pierde su orientación hacia la adoración y la pertenencia. El contraste entre el trabajo forzado impuesto por el faraón y el servicio a Jehová atraviesa la confrontación desde sus primeras audiencias.

La unidad de la advertencia

Este anuncio debe leerse con Éxodo 9:2–5. Allí se expresa la condición, se identifica el ganado expuesto al juicio, se promete distinguir lo que pertenece a Israel y se fija un plazo. La plaga no aparece como un desastre sin relación con la palabra recibida.

El faraón ya había conocido una distinción cuando Gosén quedó libre de los enjambres (Éxodo 8:22–23). La nueva advertencia extenderá esa enseñanza al ganado y ofrecerá al rey una comprobación que él mismo mandará realizar.

Éxodo 9:2 north

Retener al pueblo es una decisión persistente

La condición del juicio describe al faraón aferrándose al dominio de Israel, a pesar de las órdenes y señales recibidas.

Explicación del versículo

La frase continúa la palabra de Jehová del versículo anterior. La negativa a dejar ir al pueblo se expresa mediante dos afirmaciones relacionadas: el faraón se rehúsa a liberarlo y sigue reteniéndolo. No se trata de un retraso administrativo que los enviados hayan interpretado mal. El rey mantiene deliberadamente su control.

Ese «sigues» sitúa la advertencia dentro de una historia de resistencia. Han ocurrido varias plagas, peticiones de oración y promesas incumplidas. La nueva condición muestra que la conducta del faraón no ha cambiado con los alivios recibidos.

La consecuencia no se enuncia hasta el versículo 3. Por eso la breve frase debe leerse como parte de un anuncio completo: si el rey persiste en retener a Israel, la mano de Jehová alcanzará su ganado. La condición hace explícita la responsabilidad humana dentro del juicio.

Texto original y contraste

מַחֲזִיק בָּם, maḥăzîq bām, expresa aferrarse a ellos o mantenerlos sujetos. El sentido queda claro por la orden de dejarlos salir. La fuerza con que el faraón retiene al pueblo será enfrentada por la mano del Dios que lo reclama.

Relaciones bíblicas

Éxodo 8:28–32 proporciona el antecedente inmediato: el faraón había dicho que los dejaría ir, Moisés había rogado y la plaga se había retirado. La persistencia que ahora se denuncia no se explica por falta de respuesta divina, sino por una nueva decisión del rey después de recibirla.

Éxodo 9:3 north

El juicio alcanza al ganado que está en el campo

Jehová anuncia una peste grave sobre los animales de Egipto, identificando tanto su ámbito como su variedad.

Explicación del versículo

La «mano de Jehová» expresa su intervención contra el poder que retiene a Israel. En esta plaga, el efecto anunciado recae sobre el ganado que está en el campo. La precisión importa para seguir el alcance de la advertencia y la mención posterior de animales en otras escenas.

La lista incluye caballos, asnos, camellos, ganado vacuno y rebaños. El juicio toca recursos relacionados con transporte, trabajo y sustento; no queda restringido a una sola clase de animal. El texto no calcula el valor de las pérdidas, pero permite comprender que la afectación tiene un peso profundo en la vida del país.

La peste se anuncia como «muy grave». El pasaje no identifica un microorganismo ni describe síntomas que permitan establecer un diagnóstico veterinario actual. Su interés está en la acción de Jehová, el ganado afectado y la distinción que hará con lo perteneciente a Israel.

Texto original y alcance

דֶּבֶר, dever, designa peste o mortandad. El vocabulario comunica un juicio mortal, no simplemente una molestia comparable a la infestación anterior. El cumplimiento del versículo 6 confirmará la gravedad anunciada.

La frase «que está en el campo» debe conservarse al interpretar «todo el ganado» del cumplimiento. El propio capítulo seguirá mencionando animales y advertirá que sean puestos a resguardo antes del granizo (Éxodo 9:19–21). Leer el ámbito del anuncio evita convertirlo en una afirmación aislada de que ya no existía ningún animal egipcio en ninguna situación.

Éxodo 9:4 north

La distinción alcanzará también a los rebaños

Dios anuncia que el ganado perteneciente a Israel será preservado, de modo que el juicio haga visible su cuidado particular.

Explicación del versículo

La promesa acompaña al anuncio de la peste. No se trata de observar después que un grupo tuvo menos pérdidas: Jehová declara de antemano que distinguirá entre el ganado de Israel y el de Egipto. La conservación de los animales israelitas será parte de la señal.

«No morirá nada» expresa la precisión de esa protección dentro de esta plaga. El versículo 6 la narrará como cumplida y el 7 contará que el faraón mandó averiguarlo. El relato ofrece así una secuencia de anuncio, acontecimiento y comprobación.

La preservación tiene importancia para el futuro de un pueblo que saldrá de Egipto con sus rebaños. Más adelante Moisés se negará a aceptar una salida que deje el ganado bajo control del faraón, porque lo necesitan para servir a Jehová (Éxodo 10:24–26). El cuidado divino alcanza también esos recursos dentro del rescate.

Relaciones bíblicas y alcance

La distinción continúa lo anunciado sobre Gosén en Éxodo 8:22–23. El pueblo sigue esclavizado, pero no ha sido olvidado por el Dios que reclama su libertad. La señal no depende de que Israel posea medios propios para protegerse.

La promesa pertenece a este acontecimiento concreto. No establece que las pertenencias de toda persona creyente estarán siempre libres de pérdida. Su función en Éxodo es mostrar quién actúa, qué pueblo ha reclamado y cómo va cumpliendo la liberación anunciada.

Éxodo 9:5 north

Jehová fija el día de la plaga

El anuncio incluye un plazo: el juicio y la distinción prometida ocurrirán al día siguiente.

Explicación del versículo

La palabra sobre el ganado no se presenta como una amenaza vaga. Jehová establece «mañana» como el momento de su actuación. El plazo permite relacionar el acontecimiento con el anuncio y muestra que su intervención no está sometida a las decisiones de la corte.

El sujeto se mantiene con claridad: Jehová hará esto en la tierra. Ni Moisés ni Aarón deben atribuirse una capacidad autónoma para producir o controlar la peste. Son los portadores de una palabra que señala la acción de Dios.

El día fijado alcanza tanto al juicio como al cuidado descrito en el versículo anterior. Lo que sucederá al ganado egipcio y lo que no sucederá al israelita formarán una misma señal. El faraón podrá comprobar una diferencia que no habrá sido anunciada solo después de conocer el resultado.

Texto original y función del tiempo

מוֹעֵד, môʿēd, designa aquí un tiempo señalado. La palabra puede aparecer en otros contextos para ocasiones o encuentros fijados, pero en este versículo el propio «mañana» precisa su sentido: es el plazo de la intervención anunciada.

La indicación temporal recuerda el anuncio sobre los enjambres (Éxodo 8:23–24). El relato vuelve a unir palabra y cumplimiento en el tiempo declarado. No convierte «mañana» en una promesa general de que cualquier petición tendrá respuesta en veinticuatro horas; describe lo que Jehová anuncia en esta confrontación.

Éxodo 9:6 north

¿Cómo entender «todo el ganado» si después se mencionan animales?

La peste cumple la advertencia y preserva a Israel. Su alcance debe leerse con el ganado del campo mencionado en el anuncio y con la continuidad del capítulo.

Explicación del versículo

Jehová actúa al día siguiente, como había dicho. El narrador presenta la mortandad del ganado egipcio frente a la conservación completa del israelita. El contraste es el centro de la señal: la plaga y la protección responden al anuncio previo.

«Todo el ganado de Egipto» es una afirmación de alcance amplio, pero no debe separarse de su contexto. El versículo 3 había identificado el ganado que está en el campo. Además, los versículos 19–21 volverán a hablar de animales que pueden ponerse a salvo del granizo. El mismo relato obliga a interpretar el «todo» dentro del ámbito anunciado, no como si negara la existencia posterior de cualquier animal egipcio.

Se han propuesto también lecturas de «todo» que destacan la generalización de la mortandad entre las distintas clases de ganado. El texto no ofrece un censo que permita calcular las pérdidas. No es necesario inventar importaciones o una repoblación inmediata para armonizar las escenas: conviene comenzar por las precisiones que ya proporciona el capítulo.

La parte de la señal que el faraón comprobará

Del ganado de Israel no muere ni un animal. Esa conservación exacta será el objeto de la investigación del rey en Éxodo 9:7. La narración no deja la distinción como una impresión subjetiva de los enviados.

El versículo prepara así una pregunta sobre la respuesta del faraón: ¿obedecerá al comprobar que el cuidado anunciado por Jehová también se ha cumplido? La escena siguiente mostrará que conocer el resultado no basta cuando la voluntad persiste en retener al pueblo.

Éxodo 9:7 north

El faraón comprueba la señal y mantiene la esclavitud

La investigación confirma que no murió ganado israelita, pero el rey sigue negándose a dejar salir al pueblo.

Explicación del versículo

El faraón no se limita a recibir la noticia de la mortandad. Manda averiguar qué sucedió con el ganado de Israel y obtiene una confirmación de lo anunciado: no ha muerto ni un animal. La distinción forma parte de una realidad que puede investigar.

La comprobación aumenta la responsabilidad de su respuesta. No se describe una negativa fundada en que todavía desconoce el resultado. La información confirma la palabra de Jehová, pero el rey conserva su obstinación y retiene al pueblo.

El relato vuelve a unir el corazón y la conducta. Su pesadez interior se manifiesta en una decisión exterior: Israel no sale. La experiencia de una señal precisa no transforma de manera automática la voluntad de quien insiste en mantener su dominio.

Texto original y continuidad

El corazón aparece descrito mediante la raíz כבד, kāvēd, relacionada aquí con pesadez u obstinación. La formulación recoge el diagnóstico de Éxodo 7:14. La nueva evidencia no ha cambiado el problema fundamental.

Aplicación editorial

Tú puedes comprobar un dato verdadero acerca de Dios y seguir aplazando la obediencia que su Palabra te pide. La cuestión no termina en acumular señales o respuestas. Examina qué decisión estás manteniendo a pesar de la verdad que has reconocido. Hebreos 3:12–15 te llama a no dejarte endurecer por el engaño del pecado y a conservar firme la confianza en Cristo.

Éxodo 9:8 north

El hollín como señal delante del faraón

Dios ordena a los dos hermanos recoger hollín y a Moisés arrojarlo hacia el cielo ante el rey.

Explicación del versículo

La escena siguiente comienza con una instrucción a Moisés y Aarón. Ambos deben llenar sus manos de hollín de un horno, pero el gesto de arrojarlo corresponde a Moisés. La narración vuelve a distinguir las funciones de los hermanos sin separar su participación en una misma misión.

La acción tendrá lugar a la vista del faraón. Como en señales anteriores, el gobernante podrá relacionar lo que ocurre con la actuación anunciada por los enviados. El efecto de los puñados de hollín alcanzará mucho más allá del lugar de la audiencia, según explicará el versículo siguiente.

El relato no cuenta aquí otra advertencia previa dirigida al rey. Pasa de la obstinación confirmada en el versículo 7 a la orden que dará comienzo a las llagas. La continuidad muestra que el rechazo del faraón no ha detenido la confrontación.

Texto original y contexto

פִּיחַ כִּבְשָׁן, pîaḥ kivshān, designa hollín o residuo de un horno. Se trata de un material que los enviados toman con sus manos, no de una cantidad medida con una unidad técnica. El versículo no identifica el horno concreto ni relata quiénes habían trabajado en él.

El contexto de trabajo forzado permite reconocer la importancia que tienen las actividades productivas en la historia de Israel en Egipto. Sin embargo, no es necesario afirmar que este horno era precisamente uno de los usados por los esclavos ni reconstruir un ritual egipcio ausente de la escena.

Del gesto al juicio

Éxodo 9:9–11 explicará el resultado y señalará que alcanzó también a los magos. El material tomado del horno forma parte de la señal ordenada; su efecto pertenece a la intervención de Jehová.

Éxodo 9:9 north

Las llagas alcanzarán los cuerpos

El polvo procedente del hollín se relaciona con una afección que brotará en personas y animales por Egipto.

Explicación del versículo

La palabra de Jehová explica qué seguirá al gesto de Moisés. El hollín se convertirá en polvo fino y producirá llagas con ampollas. La señal presentada ante el faraón tendrá un alcance que sobrepasa el puñado que el enviado puede sostener.

La plaga toca ahora directamente el cuerpo de personas y animales. En la secuencia anterior, el ganado egipcio había sufrido una mortandad; aquí el relato describe lesiones que también impedirán a los magos presentarse ante Moisés. La progresión deja a los representantes de la corte expuestos al mismo juicio que el resto del país.

La descripción informa sobre llagas y ampollas, pero no proporciona elementos suficientes para identificar una enfermedad moderna exacta. La explicación debe conservar lo que se narra sin atribuir un diagnóstico clínico que no ha sido establecido.

Texto original y relaciones bíblicas

שְׁחִין, sheḥîn, designa una llaga, úlcera o erupción dolorosa; el término siguiente precisa aquí la aparición de ampollas. Deuteronomio 28:27 recordará las úlceras de Egipto dentro de las advertencias del pacto.

El mismo vocabulario de llagas aparece en la aflicción de Job (Job 2:7–10), cuya situación no debe confundirse con la resistencia del faraón. Que una lesión se describa con una palabra semejante no significa que todos los enfermos sufran por la misma causa moral. También Jesús rechaza una atribución simplista de culpa ante una discapacidad en Juan 9:1–3.

Éxodo 9:10 north

Moisés ejecuta la señal del hollín

Los hermanos se presentan ante el rey y el gesto ordenado va seguido de las lesiones anunciadas.

Explicación del versículo

El cumplimiento conserva los detalles de la instrucción: Moisés y Aarón toman el hollín, se presentan ante el faraón y Moisés lo arroja hacia el cielo. La narración permite seguir quién participa en cada acción y comprobar la correspondencia con la orden recibida.

Las llagas brotan en personas y animales. El efecto no se presenta como un incidente limitado al enviado que manejó el hollín ni como una afección sin relación con la audiencia. Forma parte del juicio anunciado sobre Egipto en respuesta a la persistente negativa de su gobernante.

El relato no registra aquí un nuevo intento de los magos por imitar la señal. Su siguiente aparición tendrá otra función: ellos mismos estarán afectados. La atención se desplaza de los recursos con que la corte pretende responder a la vulnerabilidad de quienes los utilizan.

Exégesis de la secuencia

Los versículos 8–10 distinguen la instrucción, la explicación del efecto y su realización. Leerlos juntos impide tratar el acto de arrojar hollín como si fuera una técnica independiente para causar daño. El episodio narra una intervención particular de Jehová mediante sus enviados, no una práctica que el lector reciba orden de reproducir.

La relación entre palabra y cumplimiento recorre las plagas. En Éxodo 7:19–21 había aparecido al golpear las aguas; en 8:16–17, al golpear el polvo. Los objetos cambian, mientras el origen de la autoridad sigue siendo el mismo. La variedad de las señales refuerza la dependencia de la palabra de Dios.

Éxodo 9:11 north

Los magos ya no pueden presentarse ante Moisés

Los opositores de las primeras señales están ahora afectados por las llagas y no pueden sostener su presencia ante el enviado.

Explicación del versículo

El narrador se detiene en los magos porque habían representado una respuesta del poder egipcio a las señales de Jehová. Primero habían logrado actuaciones semejantes; después no habían podido producir mosquitos. Ahora su limitación llega a sus propios cuerpos.

Las llagas les impiden presentarse ante Moisés. La frase destaca su incapacidad de comparecer en la confrontación a causa de la aflicción. No afirma que hayan muerto ni permite reconstruir una condición médica más precisa que la descrita.

La segunda parte explica la primera: las llagas están sobre los magos y sobre todos los egipcios. Su función en la corte no los protege de lo que aflige al país. El poder al que se han opuesto no puede ser neutralizado por su conocimiento ni por su posición.

La progresión de su derrota

En Éxodo 7:11–12 sus varas habían sido devoradas. En 8:18–19 habían reconocido «el dedo de Dios». La escena actual desarrolla ese recorrido sin necesidad de atribuirles una nueva declaración: su incapacidad corporal ya muestra que no pueden colocarse fuera de la intervención divina.

2 Timoteo 3:8–9 utiliza el recuerdo de los opositores de Moisés para hablar de una resistencia cuya insensatez llega a hacerse evidente. La relación ilumina la función de los magos dentro de Éxodo: su pretensión de oponerse a la verdad no podrá sostenerse indefinidamente.

Éxodo 9:12 north

Jehová endurece el corazón del faraón

El relato atribuye expresamente a Dios el endurecimiento anunciado antes de las plagas, mientras continúa mostrando la resistencia culpable del rey.

Explicación del versículo

La plaga de las llagas no conduce a la salida de Israel. En este cierre, Jehová es el sujeto explícito del endurecimiento y el faraón no escucha a los enviados. El narrador relaciona el resultado con lo que Dios había dicho a Moisés.

La afirmación cumple los anuncios de Éxodo 4:21 y 7:3–5. El texto no presenta a Jehová sorprendido por la obstinación del gobernante. La confrontación entera permanece dentro del propósito por el que hará conocer su poder y rescatará a su pueblo.

A la vez, los episodios anteriores han mostrado al faraón dando órdenes crueles, incumpliendo promesas y endureciendo su propio corazón. El capítulo volverá a llamarlo responsable cuando, tras el granizo, peque de nuevo junto con sus servidores (Éxodo 9:34–35). La acción soberana de Dios no convierte la opresión del rey en inocencia.

Texto original y lectura del conjunto

El verbo וַיְחַזֵּק, vayḥazzēq, tiene aquí a Jehová como quien hace fuerte o endurece el corazón. A diferencia de otras frases donde solo se describe el estado del corazón, esta oración nombra al agente de la acción. Conservar esa diferencia evita reducir el pasaje a una mera predicción humana.

Romanos 9:14–24 reflexiona sobre la misericordia y la soberanía de Dios recurriendo al faraón. La lectura bíblica mantiene su libertad soberana y la seriedad de responder a su palabra, sin inventar un mecanismo psicológico que Éxodo no explica.

Éxodo 9:13 north

La advertencia del granizo comienza con la exigencia de libertad

Jehová envía de nuevo a Moisés y prepara una explicación más extensa sobre el propósito de sus juicios.

Explicación del versículo

Después de las llagas y de la nueva negativa del faraón, Moisés debe levantarse temprano y presentarse ante él. La confrontación no termina porque los magos hayan quedado incapacitados. El gobernante todavía retiene a Israel y sigue siendo el destinatario de la orden.

La fórmula «Así dice Jehová, el Dios de los hebreos» mantiene claro quién habla y a quién pertenece el pueblo. Moisés no reclama autoridad propia sobre Egipto. Es el mensajero del Dios que ha visto la opresión y está actuando para sacar a Israel.

El mandato vuelve a unir salida y servicio: el faraón debe dejar ir al pueblo para que sirva a Jehová. La repetición impide que el lector pierda el conflicto central entre las diferentes plagas. Los juicios no son episodios destinados simplemente a asombrar; enfrentan una negativa persistente a la libertad reclamada por Dios.

El desarrollo de esta audiencia

En Éxodo 9:14–17, el mensaje explicará que Jehová no tiene igual y que ha mantenido al faraón en pie para mostrar su poder y dar a conocer su nombre. Después anunciará el granizo y ofrecerá una advertencia para poner a salvo personas y animales.

Esta combinación de juicio, explicación y posibilidad de resguardo da a la escena una profundidad particular. Algunos egipcios atenderán la palabra y otros la ignorarán. El capítulo permitirá observar respuestas distintas dentro de un mismo país, sin reducir a todas las personas a una reacción idéntica.

Éxodo 9:14 north

El juicio llegará al centro de la resistencia del faraón

Jehová anuncia la fuerza de sus plagas para que el rey y Egipto reconozcan que no hay nadie como él.

Explicación del versículo

«Contra tu corazón» dirige el anuncio al propio faraón, cuya disposición ha sido descrita una y otra vez como endurecida. El juicio no quedará fuera de su esfera personal, limitado a una población de la que pueda desentenderse. Alcanzará también a sus servidores y a su pueblo.

El propósito vuelve a ser el conocimiento de Jehová: «para que sepas que no hay nadie como yo en toda la tierra». El faraón ha intentado mantener su dominio mientras recibe alivios parciales. Ahora debe enfrentar que el Dios de los hebreos no es una autoridad local subordinada a su reino.

«Todas mis plagas» expresa la amplitud y el peso de la intervención anunciada. Puede entenderse como la fuerza acumulada de los juicios o como una anticipación de las plagas que aún llevarán la confrontación a su desenlace. La frase no obliga a afirmar que todos los acontecimientos posteriores ocurrirán simultáneamente durante la granizada.

Texto original y sentido

אֶל־לִבְּךָ, ʾel-libbəkha, significa «a tu corazón». En la escena alcanza al rey en su propia persona y disposición; no describe un diagnóstico cardíaco. El contexto relaciona ese corazón con su voluntad de retener al pueblo.

Relaciones bíblicas

Éxodo 8:10 ya había declarado que no hay nadie como Jehová. En 15:11–13, Israel responderá con alabanza por el rescate. La afirmación que el faraón resiste llegará a ser una confesión agradecida en boca del pueblo liberado.

Éxodo 9:15 north

La supervivencia de Egipto no demuestra falta de poder en Dios

Jehová explica que podría haber terminado ya con el faraón y su pueblo; la continuación del conflicto responde a un propósito suyo.

Explicación del versículo

El versículo describe algo que Dios podría haber hecho: extender su mano y herir al rey y al pueblo con una peste que los exterminara. La formulación debe conservar ese carácter. No narra que todos los egipcios ya hayan muerto; explica por qué no puede interpretarse su supervivencia como incapacidad de Jehová.

La mención de la peste recuerda el juicio que acaba de alcanzar al ganado. El mismo Dios no necesita limitar su poder a los animales. Que el faraón siga en pie no significa que haya encontrado una defensa eficaz contra él.

La frase prepara la explicación del versículo 16. Jehová ha mantenido al rey para mostrar su poder y dar a conocer su nombre. La prolongación de la confrontación no concede al opresor la última palabra ni convierte la opresión en una conducta aprobada.

Exégesis del argumento

El razonamiento avanza mediante un contraste: Dios podría haber acabado ya con Egipto, pero ha conservado al faraón con un propósito que hará visible su autoridad. El lector debe unir las dos frases en Éxodo 9:15–16. Si se lee únicamente la amenaza, se pierde la explicación; si se lee solo el propósito, se debilita la seriedad del juicio.

Relaciones bíblicas

Romanos 2:4–5 advierte que la tolerancia y la bondad de Dios no deben despreciarse como si hicieran innecesario el arrepentimiento. La relación no identifica todas las circunstancias con la del faraón, pero sí ayuda a reconocer que seguir con vida no equivale a estar libre de responsabilidad ante Dios.

Éxodo 9:16 north

¿Por qué Dios ha mantenido al faraón en pie?

Su permanencia servirá para mostrar el poder de Jehová y para que su nombre sea conocido más allá de Egipto.

Explicación del versículo

El «pero» responde a la posibilidad de exterminio del versículo anterior. El faraón no conserva la vida porque haya derrotado a Jehová. Dios lo ha mantenido en pie dentro de un proceso por el que hará patente su poder. La existencia del opositor sigue estando bajo la autoridad de aquel a quien se niega a obedecer.

La finalidad tiene dos alcances: el rey verá el poder divino y el nombre de Jehová será anunciado por toda la tierra. El conflicto que el faraón quiere reducir a una disputa sobre sus esclavos se convertirá en testimonio de quién libera a Israel.

El «nombre» no es una fórmula que las personas deban pronunciar para dominar una fuerza. Expresa la identidad y el reconocimiento de Jehová por lo que hace. Las noticias de la liberación saldrán del espacio de la corte y formarán parte de la memoria de Israel y de otros pueblos.

La permanencia del rey, por tanto, no debe confundirse con aprobación. El versículo siguiente lo acusa de seguir alzándose contra el pueblo. Dios no necesita llamar buena a la opresión para incorporarla al escenario donde mostrará que su poder es mayor. El faraón actúa culpablemente y, aun así, no logra convertir su oposición en un límite para la promesa divina.

El horizonte de «toda la tierra» sitúa el rescate dentro de un testimonio más amplio. Israel deberá recordar lo ocurrido y transmitirlo a sus descendientes, mientras otros pueblos oirán lo que Jehová ha hecho. El nombre que se anuncia no engrandece la reputación de Moisés ni la de la nación opresora: identifica al Dios cuya palabra y poder han quedado manifestados.

Texto original y relaciones bíblicas

הֶעֱמַדְתִּיךָ, heʿĕmadtîkha, significa «te he hecho permanecer en pie». En contraste con el exterminio posible, puede entenderse como haberlo conservado con vida. Romanos 9:17–18 retoma esta palabra con «te levanté» dentro de su exposición de la soberanía de Dios.

Josué 2:9–11 muestra a Rahab recordando la salida y el paso del mar al confesar la autoridad de Jehová. 1 Samuel 6:6 recuerda la dureza del faraón entre los filisteos. Son ejemplos del alcance posterior de una historia que Egipto no pudo mantener encerrada dentro de sus fronteras.

Éxodo 9:17 north

El problema del faraón sigue siendo su dominio sobre el pueblo

La pregunta de Jehová denuncia la resistencia del rey como una exaltación contra Israel.

Explicación del versículo

Después de explicar su soberanía y su propósito, Jehová vuelve a la conducta del faraón. La pregunta «¿Todavía te alzas contra mi pueblo?» presenta su persistencia como algo grave y desafiante. El rey ha recibido señales, ha sufrido juicios y ha obtenido alivio, pero continúa negándose a dejar salir a Israel.

La segunda frase concreta el sentido de la primera. Alzarse contra el pueblo no es aquí una actitud abstracta de orgullo que solo ocurra dentro de la mente. Consiste en retenerlo y ejercer sobre él un dominio contrario a la orden divina.

El mensaje también impide interpretar el propósito del versículo 16 como una absolución del opresor. Que Dios muestre su poder a través de la confrontación no vuelve justa la resistencia humana. La acusación conserva la responsabilidad del gobernante por lo que hace con otras personas.

Texto original y contexto

La forma מִסְתּוֹלֵל, mistôlēl, expresa aquí alzarse o exaltarse contra el pueblo. El contexto de la negativa a liberarlo determina el sentido. No es necesario construir una imagen literal de una muralla ni atribuirle un ritual de exaltación que no se narra.

La pregunta anticipa otra que los enviados presentarán en Éxodo 10:3: «¿Hasta cuándo te negarás a humillarte ante mí?». Ambas relacionan la posición del corazón con una decisión verificable: dejar ir al pueblo que Jehová reclama. La humildad exigida al rey tiene consecuencias para la libertad de Israel.

Éxodo 9:18 north

Una granizada anunciada para un momento preciso

Jehová advierte que el día siguiente traerá un granizo sin precedente en la historia de Egipto.

Explicación del versículo

El anuncio fija «mañana a esta hora». Esa precisión da a la advertencia una referencia comprobable y prepara la oportunidad de poner a salvo a personas y animales. El juicio no llega sin que se haya comunicado su proximidad.

La intensidad se describe en relación con la historia de Egipto: no ha habido una granizada semejante desde su fundación. El lenguaje destaca que el país enfrentará algo que su experiencia anterior no le permite tratar como un acontecimiento rutinario. La comparación se refiere a Egipto; no afirma que sea la mayor tormenta de toda la historia del mundo.

«Haré llover» mantiene a Jehová como autor de la intervención anunciada. El relato empleará fenómenos reconocibles —granizo, truenos y fuego— para describir un acontecimiento dirigido en tiempo, alcance y propósito. La explicación no depende de inventar el tamaño de las piedras ni cifras de velocidad o temperatura ausentes del pasaje.

La advertencia da lugar a una respuesta

El versículo siguiente ordena recoger del campo a quienes estén expuestos. Después se narran dos conductas: algunos servidores del faraón atienden la palabra y otros la ignoran (Éxodo 9:19–21). La precisión del plazo forma parte de esa posibilidad de actuar.

El cumplimiento será descrito en Éxodo 9:23–26. Anuncio y resultado deben leerse juntos para comprender que la señal no consiste únicamente en una tormenta intensa, sino en su relación con la palabra de Jehová y con la protección expresamente prometida.

Éxodo 9:19 north

Una advertencia que permite poner vidas a salvo

Antes de la granizada, Jehová indica que se recoja a las personas y los animales expuestos en el campo.

Explicación del versículo

El anuncio de juicio incluye una instrucción de resguardo. El faraón debe mandar poner a salvo el ganado y lo que está en el campo. Las personas y animales que permanezcan fuera, sin ser recogidos en casa, quedarán expuestos a un granizo mortal.

La advertencia muestra que el mensaje no busca una destrucción indiscriminada sin posibilidad de respuesta. Quien atienda puede actuar antes de que llegue la tormenta. El plazo del versículo 18 hace urgente y concreta esa obediencia.

El faraón recibe la palabra, pero la respuesta no queda limitada a su voluntad. Los versículos siguientes mostrarán a algunos de sus servidores recogiendo a sus propios siervos y ganado, mientras otros los dejan en el campo. La audiencia del mensaje tendrá consecuencias más amplias que la decisión personal del rey.

Cómo leer el ganado que todavía existe

La presencia de animales en esta advertencia ayuda a interpretar la mortandad de Éxodo 9:3–6. Allí se había mencionado el ganado del campo antes de describir el juicio en términos generales. El capítulo no trata aquella afirmación como si ya no quedara ningún animal egipcio en ninguna circunstancia.

Aplicación editorial

Tú no necesitas esperar a ver cumplida una advertencia bíblica para tomarla en serio. Cuando la Palabra muestra un peligro y el camino de responder, escuchar incluye actuar. Eso no significa que puedas evitar toda aflicción, sino que no debes convertir la demora del juicio en una razón para despreciar el llamado de Dios.

Éxodo 9:20 north

Algunos servidores del faraón atienden la palabra

Los que temen la advertencia de Jehová actúan de inmediato y ponen bajo techo a sus siervos y animales.

Explicación del versículo

La corte no aparece como un grupo con una única reacción. Entre los servidores del faraón hay quienes toman en serio la palabra de Jehová y hacen huir a sus siervos y ganado hacia las casas. El anuncio recibido produce una respuesta observable antes de la llegada del granizo.

La acción muestra qué significa aquí temer la palabra: reconocer que la advertencia merece obediencia, aun cuando la tormenta todavía no haya comenzado. Los servidores no esperan que el faraón cambie de corazón para resguardar lo que tienen bajo su responsabilidad.

El cuidado alcanza a sus siervos y a sus animales. La respuesta de quienes tienen autoridad sobre otros puede proteger vidas, mientras la indiferencia que describirá el versículo siguiente las dejará expuestas. El texto vuelve a relacionar la postura ante Dios con consecuencias concretas para el prójimo.

Exégesis y alcance

La formulación no cuenta aquí una confesión completa de fe ni describe toda la conducta posterior de esas personas. Señala que, ante esta advertencia, temieron la palabra y actuaron de acuerdo con ella. Más adelante Moisés distinguirá ese acatamiento de la reverencia a Jehová que todavía falta en el faraón y su entorno como conjunto.

El contraste debe leerse con Éxodo 9:21. Las dos respuestas no dependen de recibir mensajes distintos: unos atienden la misma palabra que otros ignoran. La escena impide suponer que ser egipcio determine por sí solo la reacción de cada persona ante la advertencia.

Éxodo 9:21 north

Ignorar la palabra deja a otros expuestos

Quienes no atienden la advertencia mantienen en el campo a sus siervos y ganado, pese al peligro anunciado.

Explicación del versículo

El versículo presenta la respuesta opuesta a la anterior. Mientras algunos servidores del faraón hacen recoger a quienes están fuera, otros dejan todo como está. Su conducta no se describe como falta de acceso a la advertencia, sino como falta de atención a la palabra de Jehová.

La decisión tiene un alcance que supera a la persona que la toma. Sus siervos y sus animales quedan expuestos al granizo. El relato hace visible que desoír una advertencia no siempre afecta únicamente al que se niega a escuchar; también puede poner en peligro a quienes están bajo su autoridad.

La tormenta todavía no ha comenzado en este punto de la narración. La diferencia entre las dos respuestas se manifiesta antes del resultado. El mensaje exige decidir sobre la base de lo anunciado, en lugar de esperar a que el peligro sea imposible de evitar.

Texto original y relación con el faraón

לֹא שָׂם לִבּוֹ, lōʾ sām libbô, expresa que alguien «no puso su corazón» en la palabra: no le prestó atención. Es una expresión semejante a la usada al describir la retirada indiferente del rey después de la plaga de sangre (Éxodo 7:23).

La comparación ayuda a comprender la clase de resistencia que el libro denuncia. No consiste solo en negar verbalmente a Jehová. También puede expresarse dejando de actuar cuando su palabra ha mostrado claramente lo que debe hacerse. Los versículos 20–21 permiten evaluar la escucha por la respuesta concreta que produce.

Éxodo 9:22 north

La advertencia da paso a la tormenta anunciada

Jehová ordena a Moisés extender su mano hacia el cielo para que el granizo alcance Egipto.

Explicación del versículo

Después de describir las dos respuestas a la advertencia, el relato vuelve a la palabra de Jehová a Moisés. Ha llegado el momento de ejecutar el juicio anunciado. El enviado debe extender la mano hacia el cielo, de donde vendrá la tormenta.

La lista de los afectados incluye personas, animales y vegetación del campo. El alcance corresponde al aviso de poner a salvo a quienes se encontraran fuera. La señal no se limita a un espectáculo que la corte pueda observar sin consecuencias para la vida del país.

La repetición de «la tierra de Egipto» sitúa la acción en el territorio del faraón. El poder del rey no puede excluir la intervención de Jehová sobre las personas y los recursos que considera bajo su dominio. El versículo 26 precisará la excepción de Gosén, que debe conservarse al leer estas expresiones generales.

La mano y la vara

La instrucción menciona la mano extendida, mientras el cumplimiento dirá que Moisés extendió su vara. No son dos acciones rivales: el relato describe al enviado actuando con la vara que acompaña su misión. Lo decisivo sigue siendo que responde a una orden de Dios.

Éxodo 9:23–26 desarrollará el cumplimiento con truenos, granizo, fuego y daño en el campo. La relación entre anuncio y acción permite reconocer el juicio como parte de la confrontación por la salida de Israel, sin atribuir a Moisés un dominio independiente sobre el clima.

Éxodo 9:23 north

Truenos, granizo y fuego sobre Egipto

Moisés extiende la vara y Jehová envía la tormenta que había anunciado.

Explicación del versículo

La primera acción corresponde al enviado: Moisés extiende su vara hacia el cielo. El resto de la frase identifica a Jehová como quien envía los truenos y el granizo y hace llover sobre Egipto. La distinción mantiene claro el origen del poder que actúa.

El fuego que se descarga sobre la tierra forma parte de la descripción de una tormenta acompañada por relámpagos. La narración une fenómenos reconocibles en una intervención extraordinaria por su intensidad, su momento anunciado y sus límites. No proporciona una explicación química ni exige reconstruir un fenómeno diferente de lo que describe.

El faraón y sus servidores han recibido advertencia de lo que ocurrirá. Algunos han resguardado a sus siervos y animales, y otros los han dejado fuera. Por eso la llegada de la tormenta también pone de manifiesto las consecuencias de las respuestas narradas en los versículos 20–21.

Texto original y relaciones bíblicas

קֹלֹת, qōlōt, es el plural de una palabra que puede significar voces o sonidos. En el contexto de esta tormenta designa los truenos. No debe convertirse automáticamente en una transcripción de palabras audibles pronunciadas durante el granizo.

Salmos 105:32–33 recuerda el granizo y las llamas sobre la tierra de Egipto. La memoria poética conserva la combinación de elementos y sus efectos en la vegetación. La atención de ambos pasajes está en la acción de Jehová, no en la capacidad de la vara como objeto.

Éxodo 9:24 north

Una tormenta sin precedente en Egipto

La intensidad del granizo y del fuego cumple la advertencia de una calamidad desconocida en la historia del país.

Explicación del versículo

El narrador se detiene a describir la tormenta antes de enumerar sus daños. El granizo está acompañado de fuego que fulgura en medio de él. La combinación expresa la violencia de un acontecimiento que afecta al país bajo el dominio del faraón.

La comparación con el tiempo transcurrido desde que Egipto llegó a ser nación desarrolla lo anunciado en el versículo 18. El relato afirma una intensidad sin precedente dentro de esa historia. No es necesario convertir la frase en un cálculo de años desde una dinastía específica ni fijar una fecha que este capítulo no proporciona.

La magnitud importa dentro del conflicto sobre quién tiene autoridad. El faraón puede ordenar trabajo, impedir salidas y convocar especialistas; no puede controlar la tormenta ni impedir que el juicio alcance su país. La escena pone en cuestión la seguridad con que ha sostenido su resistencia.

Exégesis del detalle

El hebreo describe el fuego como מִתְלַקַּחַת, mitlaqqaḥat, encendiéndose o fulgurando. En la tormenta, la imagen corresponde a los relámpagos que acompañan al granizo. La fuerza de la descripción no requiere añadir meteoritos, lava ni incendios detallados que el narrador no menciona.

El versículo siguiente mostrará el daño, mientras Éxodo 9:26 declarará que en Gosén no hubo granizo. Intensidad y delimitación forman parte de una misma señal: la tormenta no aparece como una fuerza que ha escapado al gobierno de Jehová.

Éxodo 9:25 north

El daño del granizo sobre la vida del campo

Personas, animales, cultivos y árboles quedan afectados. La advertencia sobre el peligro de permanecer fuera se hace efectiva.

Explicación del versículo

La descripción pasa del aspecto de la tormenta a sus consecuencias. El granizo golpea lo que está en el campo, desde personas hasta animales. La mención recuerda el aviso que había ofrecido un camino de resguardo y las dos respuestas distintas a esa palabra.

El daño alcanza también la vegetación y los árboles. La calamidad afecta tanto a las vidas expuestas como al sustento posterior. El faraón no solo tiene delante un problema momentáneo que pueda olvidarse cuando deje de caer granizo; los efectos quedan en el país que gobierna.

El lenguaje general presenta la extensión de la devastación, pero el propio relato añade precisiones. Gosén no sufrirá el granizo, y los versículos 31–32 distinguirán los cultivos dañados de los que no fueron alcanzados por estar en otra etapa de desarrollo. Esas aclaraciones forman parte de la misma narración y deben conservarse al entender las expresiones de totalidad.

La relación entre advertencia y daño

Éxodo 9:19–21 había señalado el peligro y permitido recoger a personas y animales. El daño en el campo confirma que atender o ignorar la palabra tenía consecuencias reales. El texto no da un número de víctimas ni autoriza a calcularlo.

Relaciones bíblicas

Salmos 78:48 recuerda la entrega del ganado al granizo y a los rayos. Salmos 105:32–33 destaca el daño en las vides y los árboles. Ambos conservan aspectos de un juicio que afectó profundamente a Egipto.

Éxodo 9:26 north

Gosén queda fuera del granizo

La región donde están los israelitas es preservada, de modo que la señal muestra también los límites que Jehová establece.

Explicación del versículo

Después de describir la devastación de Egipto, el narrador introduce una excepción expresa: en Gosén no hubo granizo. La ubicación del pueblo de Israel se convierte en parte de la explicación del acontecimiento, como ya había sucedido con los enjambres.

La protección no procede de una capacidad de los israelitas para dirigir la tormenta ni de una defensa militar. Se presenta dentro de la distinción que Jehová ha ido mostrando en favor del pueblo al que reclama. El mismo Dios que juzga el dominio del faraón puede preservar a Israel dentro de ese territorio.

Gosén conserva una historia de cuidado. Allí se había establecido la familia de Jacob con permiso del faraón en tiempos de José (Génesis 47:1–6). Ahora, después de convertirse sus descendientes en esclavos, Jehová no ha perdido de vista el lugar ni a quienes viven en él.

Su función dentro de las plagas

Éxodo 8:22–23 había anunciado que Gosén quedaría libre de los enjambres, y 9:4–7 había descrito la conservación del ganado israelita. La repetición muestra un rescate dirigido, no una sucesión de calamidades sin propósito.

La señal declara la fidelidad de Jehová hacia su pueblo en esta liberación. No se ofrece como una regla para concluir que todo lugar habitado por creyentes quedará siempre a salvo de desastres. El centro del pasaje es quién gobierna el juicio y cómo conserva al pueblo que va a sacar de Egipto.

Éxodo 9:27 north

El faraón confiesa su pecado durante la tormenta

El rey reconoce la justicia de Jehová y declara culpables a su pueblo y a sí mismo; el desenlace mostrará cómo responde después del alivio.

Explicación del versículo

La intensidad de la plaga lleva al faraón a convocar de nuevo a Moisés y Aarón. Su declaración va más allá de las peticiones de retirar una molestia: dice que ha pecado y reconoce que Jehová es justo.

El contraste distribuye la responsabilidad moral. El rey no acusa a Dios de actuar injustamente ni atribuye todo a sus servidores. Se incluye entre quienes han obrado mal. Estas palabras corresponden a la acusación que Jehová viene presentando por la negativa a dejar salir a Israel.

Sin embargo, la narración no termina en la confesión. Después de la oración y del fin de la tormenta, el faraón volverá a pecar y no dejará salir al pueblo. El lector debe permitir que el propio desenlace interprete el alcance de las palabras, en lugar de tratarlas como una transformación ya consumada.

La narración tampoco obliga a despreciar cualquier confesión que surja en una crisis. El problema no es simplemente que el faraón hable mientras tiene miedo, sino que después contradice lo confesado al mantener al pueblo esclavizado. El relato permite comprobar la incoherencia por sus actos; no autoriza al lector a suponer que conoce el corazón de toda persona afligida que pide ayuda.

Un contraste semejante entre confesión y respuesta aparece cuando Saúl reconoce «he pecado», pero sigue preocupado por ser honrado ante los ancianos (1 Samuel 15:24–30). Son situaciones diferentes, relacionadas por una pregunta moral: ¿la admisión de culpa conduce a someterse a la palabra de Dios o se limita a buscar la desaparición de sus consecuencias?

Texto original y alcance

חָטָאתִי, ḥātāʾtî, significa «he pecado»; הַצַּדִּיק, hatstsaddîq, «el justo», se aplica a Jehová. La frase reconoce que Dios está en lo correcto en esta confrontación. «Esta vez» forma parte de lo que dice el faraón; no exige inventar una explicación de todo lo que piensa sobre las plagas anteriores.

La prueba estará en la respuesta

Éxodo 9:30 expresará la evaluación de Moisés, y 9:34–35 narrará la decisión posterior. La diferencia entre confesión y obediencia constituye una de las enseñanzas centrales de esta audiencia.

Éxodo 9:28 north

Otra promesa de salida mientras dura la aflicción

El faraón pide que terminen los truenos y el granizo y promete que el pueblo no tendrá que permanecer más en Egipto.

Explicación del versículo

La confesión del versículo anterior desemboca en una petición concreta: que Moisés y Aarón rueguen a Jehová. El rey reconoce que necesita acudir al Dios que gobierna la tormenta. Los recursos de la corte no han podido impedirla ni detenerla.

«Ya basta» expresa que no quiere que continúe la aflicción. Une esa petición con una nueva promesa de dejar salir a Israel. El cambio verbal es considerable respecto de su primera negativa, pero la narración seguirá distinguiendo entre el permiso anunciado y la decisión que realmente tomará.

La promesa parece retirar la condición de permanencia: «no tendrán que permanecer más». Moisés responderá que orará y que el granizo cesará, aunque advertirá que todavía falta temor verdadero a Jehová. El diálogo permite reconocer a la vez la necesidad real del rey y la insuficiencia de sus palabras para dar por terminado el conflicto.

Los «truenos de Dios»

El hebreo dice קֹלֹת אֱלֹהִים, qōlōt ʾĕlōhîm, «truenos de Dios». La expresión vincula la tormenta con su origen divino y puede resaltar su fuerza aterradora. En este contexto son los truenos de la granizada, no una colección de mensajes verbales transcritos por el narrador.

La petición recuerda la de las ranas y la de los enjambres (Éxodo 8:8; 8:28–32). El antecedente explica por qué Moisés puede interceder sin asumir que la nueva promesa del faraón garantiza una respuesta obediente.

Éxodo 9:29 north

El fin de la tormenta mostrará a quién pertenece la tierra

Moisés anuncia que orará y que cesarán los truenos y el granizo para que el faraón reconozca la autoridad de Jehová.

Explicación del versículo

El enviado responde que, al salir de la ciudad, extenderá sus manos hacia Jehová. La postura expresa una petición dirigida a Dios. Moisés no afirma que posea por sí mismo una fuerza capaz de detener la tormenta; acudirá a quien la envió.

El resultado anunciado es concreto: cesarán los truenos y no habrá más granizo. El propósito continúa el de las señales anteriores, pero lo expresa con amplitud: el faraón sabrá que la tierra pertenece a Jehová. El rey gobierna Egipto, pero no es dueño absoluto del territorio ni de los recursos de la creación.

La retirada de la tormenta también será una señal. El poder de Dios no se reconoce únicamente cuando el juicio llega; se hará visible cuando termine en relación con la oración anunciada. El faraón deberá responder a ambas cosas.

La oración y el lugar

El relato precisa que Moisés saldrá de la ciudad y después narrará que lo hizo. No explica aquí por qué ora fuera de ella. Convertir esa salida en una regla universal sobre lugares puros o impuros de oración añadiría algo que la escena no enseña.

La postura de extender las manos hacia el cielo aparece también en la oración de Salomón (1 Reyes 8:22–24). El gesto expresa dependencia y petición; no obliga a tratarlo como una técnica para controlar la respuesta.

Relaciones bíblicas

Salmos 24:1–2 afirma que la tierra y sus habitantes pertenecen a Jehová. La declaración de Moisés sitúa esa verdad en una confrontación concreta con quien pretende retener a su pueblo.

Éxodo 9:30 north

El temor que todavía falta en la corte

Moisés distingue las palabras pronunciadas bajo la tormenta de una disposición verdaderamente obediente ante Jehová.

Explicación del versículo

La respuesta del enviado incluye una evaluación firme: el faraón y sus servidores todavía no temen a Jehová Dios. Moisés ha prometido interceder, pero no presenta esa promesa como si la confesión del rey hubiera resuelto ya la resistencia de su corazón.

El juicio de Moisés se coloca antes de que termine la tormenta. El relato permitirá comprobar después su pertinencia: cuando llegue el alivio, el rey y su entorno volverán a endurecerse y no dejarán salir al pueblo. La diferencia entre las palabras del faraón y su conducta constituye el centro de este desenlace.

Temer a Jehová incluye reconocer su autoridad de manera que se atienda su palabra. El faraón quiere que desaparezca el peligro, pero todavía no ha abandonado su pretensión de retener a Israel. La afirmación de que Dios es justo debe alcanzar esa decisión concreta.

¿Y los servidores que sí atendieron la advertencia?

Éxodo 9:20 había dicho que algunos temieron la palabra de Jehová y pusieron a salvo a sus siervos y ganado. Este versículo no borra esa respuesta particular. Moisés se dirige al faraón y a su entorno en relación con la resistencia que aún domina la confrontación. Atender el aviso sobre el granizo no equivale por sí solo a haber aceptado plenamente la autoridad de Jehová y la salida de Israel.

La secuencia evita dos extremos: negar que hubo respuestas distintas dentro de Egipto o dar por completada una transformación que la narración posterior desmiente. El versículo 34 mostrará cómo se manifiesta la falta de temor que Moisés acaba de señalar.

Éxodo 9:31 north

Por qué el granizo dañó el lino y la cebada

El narrador explica las pérdidas según la etapa de desarrollo de los cultivos, antes de contar el fin de la tormenta.

Explicación del versículo

Los versículos 31–32 aportan una aclaración agrícola dentro de la escena. Después de las palabras de Moisés y antes de su oración, el relato distingue lo que el granizo había dañado de lo que permanecía. La devastación no debe imaginarse como una eliminación uniforme de toda planta en cualquier estado.

La cebada ya estaba espigada y el lino tenía botones de flor. Su desarrollo los había dejado expuestos al golpe de la tormenta. La explicación relaciona la pérdida con condiciones concretas de los cultivos, en lugar de atribuir un simbolismo diferente a cada planta.

El daño alcanzaba recursos importantes para la vida de Egipto: la cebada se utilizaba como alimento y el lino para producir fibras textiles. El capítulo no calcula el valor de esas pérdidas ni permite establecer un día exacto del calendario a partir de esta mención.

Texto original y función de la aclaración

אָבִיב, ʾāvîv, describe aquí la cebada en espiga. La palabra también se usa para el nombre de un mes en otros pasajes, pero su función en esta oración es indicar el estado del cereal. La frase sobre el lino señala igualmente su desarrollo, no un título religioso.

La información prepara el contraste con el trigo y la espelta del versículo siguiente. Además, explica cómo puede hablarse después de vegetación que quedó tras el granizo y que será amenazada por las langostas (Éxodo 10:4–5). La continuidad del relato requiere conservar tanto la gravedad del daño como sus precisiones.

Éxodo 9:32 north

Los cultivos tardíos que el granizo no destruyó

El trigo y la espelta se encontraban en otra etapa de desarrollo; por eso el relato los distingue del lino y la cebada.

Explicación del versículo

La aclaración completa el dato agrícola anterior. El granizo no afectó por igual a todos los cultivos. El trigo y la espelta maduraban más tarde, de modo que no estaban en la misma condición de exposición que el lino y la cebada.

Este detalle ayuda a leer la descripción general de la devastación en el versículo 25. El narrador utiliza allí un lenguaje amplio sobre el daño del campo y luego precisa qué cultivos fueron golpeados y cuáles no. No hay que eliminar una de las afirmaciones para conservar la otra.

Lo que ha quedado también tendrá importancia en la plaga siguiente. Las langostas amenazarán con comer lo que se salvó del granizo. La persistencia del faraón expone a Egipto a nuevas pérdidas después de haber recibido advertencias y oportunidades de responder.

Texto original y traducción

אֲפִילֹת, ʾăfîlōt, expresa aquí que esos cultivos son tardíos. La NTBT comunica la relación con su desarrollo mediante «maduran más tarde». La frase no exige afirmar que aún no hubiera aparecido ningún brote sobre el suelo.

כֻּסֶּמֶת, kussemet, se traduce tradicionalmente «espelta» y designa un cereal afín al trigo; su identificación exacta con las clasificaciones actuales se ha discutido. También aparece junto a otros cultivos en Isaías 28:25–29 y entre ingredientes para pan en Ezequiel 4:9. Lo decisivo aquí es su maduración posterior, que explica por qué no sufrió el mismo daño.

Éxodo 9:33 north

La oración anunciada y el fin de la tormenta

Moisés sale de la ciudad, extiende sus manos a Jehová y cesan los truenos, el granizo y la lluvia.

Explicación del versículo

Tras la aclaración sobre los cultivos, la narración vuelve a Moisés. Hace lo que había anunciado al faraón: sale de su presencia y de la ciudad, y extiende las manos hacia Jehová. La correspondencia entre palabra y acción identifica una intercesión cumplida, no una promesa vacía.

El resultado también corresponde al anuncio. Los truenos y el granizo cesan, y se añade que la lluvia deja de caer. La tormenta termina en el contexto de la petición dirigida al Dios que la había enviado.

El alivio hará visible la autoridad de Jehová sobre la tierra, según el propósito del versículo 29. La prueba siguiente recaerá sobre la respuesta del faraón. Su confesión y su permiso de salida podrán evaluarse ahora que ya no está bajo el impacto inmediato de la tormenta.

Relaciones bíblicas

El episodio conserva la diferencia entre Moisés, que ora, y Jehová, que responde. En Marcos 4:37–41, Jesús ordena al viento y al mar que callen, y los discípulos preguntan quién es aquel a quien obedecen. Son relatos distintos, pero su relación permite considerar la autoridad divina sobre la creación y la identidad de Jesucristo, sin reducirlo a un simple repetidor de la actuación de Moisés.

El fin de una tormenta en estos pasajes no establece que todo creyente pueda exigir que cualquier peligro desaparezca en el momento que escoja. La confianza descansa en el Señor y en su autoridad, no en convertir un acontecimiento particular en un poder personal sobre la naturaleza.

Éxodo 9:34 north

La conducta del faraón desmiente su confesión

Al terminar la tormenta, el rey y sus servidores vuelven a endurecerse. El narrador califica esa respuesta como un nuevo pecado.

Explicación del versículo

La secuencia comienza con lo que el faraón ve: han cesado la lluvia, el granizo y los truenos. El alivio no queda en duda. Precisamente al recibirlo, vuelve a pecar y endurece su corazón. El relato confirma así la advertencia de Moisés de que todavía faltaba temor a Jehová.

La expresión «volvió a pecar» interpreta moralmente su respuesta. No presenta el incumplimiento como una mera decisión política neutral. El rey había confesado que Jehová era justo y había prometido dejar salir a Israel; después actúa de nuevo contra esa palabra.

Los servidores aparecen asociados a su dureza. La resistencia del faraón tiene un entorno que participa en ella, aunque el mismo capítulo haya distinguido respuestas particulares al aviso de poner a salvo el ganado. No hace falta atribuir idénticas decisiones en todo momento a cada integrante de la corte.

Del dolor al arrepentimiento

La escena permite reconocer que sufrir una consecuencia y pronunciar palabras correctas no equivalen todavía a abandonar el pecado. La prueba narrativa se encuentra en la respuesta posterior: el pueblo sigue retenido.

Aplicación editorial

Cuando tú reconoces una falta, permite que esa confesión alcance tus decisiones. 2 Corintios 7:9–11 distingue una tristeza que conduce al arrepentimiento y produce una respuesta real. No buscas ganar la salvación mediante una conducta perfecta: acudes a Jesucristo, que salva por gracia, y respondes a esa gracia con una vida transformada (Efesios 2:8–10).

Éxodo 9:35 north

La dureza del rey no detiene el propósito de Jehová

El capítulo termina con otra negativa a liberar a Israel y con la confirmación de la palabra anunciada por medio de Moisés.

Explicación del versículo

La última frase reúne el estado del corazón y su manifestación concreta: el faraón se endurece y no deja ir a los hijos de Israel. El lector no necesita adivinar el desenlace de la promesa hecha durante la tormenta. La salida anunciada por el rey no se cumple.

Sin embargo, ese incumplimiento humano no significa que falle lo dicho por Jehová. Dios había advertido a Moisés sobre la resistencia del faraón, y el relato vuelve a señalar la correspondencia entre el anuncio y los hechos. La confrontación continúa bajo la autoridad de quien rescatará a su pueblo.

El cierre también permite recoger lo que el capítulo ha mostrado: juicio sobre ganado y cuerpos, derrota de los magos, advertencias atendidas por algunos egipcios, preservación de Israel y alivio después de la oración. Frente a todo ello, la decisión del rey sigue siendo retener al pueblo.

Texto original y continuidad

La expresión traducida «por medio de Moisés» utiliza בְּיַד מֹשֶׁה, bəyad Mōsheh, literalmente «por mano de Moisés». Aquí la mano expresa mediación o instrumento: Jehová comunicó su palabra por su enviado. No describe un escrito sostenido físicamente en la mano.

Éxodo 10:1–3 retomará inmediatamente la visita al faraón y añadirá el propósito de que Israel cuente estas señales a sus descendientes. El paso de capítulo no pone fin al argumento: la resistencia del opresor será incorporada a una historia por la que el pueblo conocerá a Jehová y recordará su liberación.

edit_note Notas: edición NTBT con estudio completo — BibliaTodo Bible Society

Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT).
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