Jeremías 16 (NTBT) en línea gratis con notas de estudio

Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT)

Jeremías 16

Juicio de Jehová contra Judá

1 La palabra de Jehová me llegó, diciendo:   N1

2 «No tomes esposa ni tengas hijos ni hijas en este lugar».   N2

3 Porque así dice Jehová acerca de los hijos y las hijas que nazcan en este lugar, de sus madres que los den a luz y de sus padres que los engendren en esta tierra:   N3

4 «Morirán de enfermedades dolorosas. No serán llorados ni enterrados; serán como estiércol sobre la superficie de la tierra. Perecerán por la espada y por el hambre, y sus cadáveres serán alimento para las aves de los cielos y los animales de la tierra».   N4

5 Así dice Jehová: «No entres en una casa de duelo, no vayas a lamentarte ni a consolarlos, porque he retirado de este pueblo mi paz —declara Jehová—, mi amor fiel y mi compasión.   N5

6 Grandes y pequeños morirán en esta tierra. No serán enterrados ni llorados; nadie se hará cortes ni se rapará por ellos.   N6

7 No partirán pan para consolar a los que están de duelo por un muerto, ni les darán a beber la copa de consuelo por su padre o por su madre.   N7

8 Tampoco entres en una casa de banquete para sentarte con ellos a comer y beber».   N8

9 Porque así dice Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: «Voy a hacer cesar en este lugar, ante sus ojos y en sus días, la voz de gozo y la voz de alegría, la voz del novio y la voz de la novia.   N9

10 Cuando anuncies todas estas palabras a este pueblo, te dirán: “¿Por qué ha pronunciado Jehová contra nosotros toda esta gran calamidad? ¿Cuál es nuestra culpa y cuál es el pecado que hemos cometido contra Jehová nuestro Dios?”.   N10

11 Les responderás: “Porque sus antepasados me abandonaron —declara Jehová—, siguieron a otros dioses, los sirvieron y se postraron ante ellos. Me abandonaron y no guardaron mi ley.   N11

12 Ustedes han hecho peor que sus antepasados. Cada uno sigue la terquedad de su malvado corazón, sin escucharme.   N12

13 Por eso los arrojaré de esta tierra a una tierra que ni ustedes ni sus antepasados conocieron. Allí servirán a otros dioses día y noche, porque no les mostraré clemencia”.   N13

14 Sin embargo, vienen días —declara Jehová— en que ya no se dirá: “¡Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto!”,   N14

15 sino: “¡Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra del norte y de todos los países adonde los había arrojado!”. Los haré volver a su tierra, la que di a sus antepasados.   N15

16 Voy a enviar muchos pescadores —declara Jehová—, y los pescarán. Después enviaré muchos cazadores, y los cazarán por todo monte, por toda colina y por las hendiduras de las rocas.   N16

17 Porque mis ojos están sobre todos sus caminos; no se ocultan de mi presencia ni su culpa queda escondida ante mis ojos.   N17

18 Primero les pagaré el doble por su culpa y su pecado, porque han contaminado mi tierra con los cadáveres de sus ídolos detestables y han llenado mi heredad de sus abominaciones».   N18

19 Jehová, mi fuerza y mi fortaleza, mi refugio en el día de angustia, a ti vendrán las naciones desde los confines de la tierra y dirán: «Nuestros antepasados solo heredaron mentira, vanidad y cosas que no sirven de nada».   N19

20 ¿Puede un ser humano hacerse dioses? ¡Esos no son dioses!   N20

21 «Por eso, voy a darles a conocer, esta vez les daré a conocer mi mano y mi poder. Sabrán que mi nombre es Jehová».   N21

menu_book Notas de estudio de Jeremías 16

Edición NTBT con estudio completo — pasaje por pasaje. Esta es una sección aparte del texto bíblico.

Jeremías 16:1 north

La palabra del Señor alcanza la vida cotidiana de su mensajero

Una nueva comunicación divina introduce las señales que Jeremías deberá expresar mediante su forma de vivir. El mensaje incluirá renunciar a formar una familia en aquel lugar y abstenerse de participar en ciertas reuniones de duelo y de celebración.

Explicación del versículo

La fórmula «la palabra de Jehová me llegó» identifica la iniciativa de Dios. Las decisiones que siguen no se presentan como preferencias personales del profeta ni como una estrategia que él haya inventado para llamar la atención. Forman parte de un encargo que debe comunicar la gravedad de la situación de Judá.

El capítulo anterior había terminado con una promesa de cuidado y liberación. Esta nueva palabra muestra que ser preservado para servir al Señor no equivale a conservar una vida sin renuncias. La misión de Jeremías afectará también ámbitos íntimos y sociales que normalmente sostienen la existencia de una persona.

Las órdenes serán explicadas por el propio discurso. La ausencia de esposa e hijos señalará la devastación de las familias; la abstención del duelo y del banquete anticipará una comunidad donde cesarán tanto el consuelo como la alegría. El lector debe atender a esas razones antes de convertir las acciones en reglas independientes.

Ezequiel 24:15–24 ofrece un paralelo de vida profética convertida en señal. Allí una experiencia familiar y una forma particular de guardar duelo provocan preguntas que reciben una explicación del Señor. En ambos relatos, el significado procede de la palabra divina que acompaña los actos, no de una capacidad oculta de ciertas conductas para revelar el futuro.

La señal no reemplaza la predicación. Más adelante, el pueblo preguntará por qué el Señor anuncia tal calamidad, y Jeremías deberá responder señalando la infidelidad de generaciones anteriores y de los oyentes presentes. La renuncia visible hace urgente escuchar la explicación moral y espiritual del mensaje.

Hebreos 1:1–3 sitúa las distintas maneras en que Dios habló por los profetas dentro de una revelación que alcanza su centro en el Hijo. Jesucristo da a conocer al Padre y efectúa la purificación de los pecados. La lectura cristiana recibe estas señales como parte de la Escritura que nos conduce a él. Seguir al Salvador exige escuchar su palabra completa y reconocer qué encargos pertenecen de manera particular al ministerio de un profeta.

Jeremías 16:2 north

La renuncia de Jeremías a formar familia será una señal para este lugar

El Señor da una orden personal y concreta al profeta. Su vida sin esposa, hijos e hijas en aquel lugar anunciará la gravedad de una calamidad que alcanzará precisamente a las familias de la tierra.

Explicación del versículo

«No tomes esposa» se dirige a Jeremías dentro de su comisión. La instrucción no aparece como una ley para todos los habitantes de Judá ni como una afirmación de que el matrimonio sea malo. El alcance inmediato lo determina el destinatario y la explicación de los versículos siguientes.

La frase «en este lugar» sitúa la orden en el escenario del juicio anunciado. Los hijos y las hijas que nazcan allí, junto con sus madres y padres, quedarán expuestos a una devastación extrema. La renuncia del profeta anticipará esa pérdida en una forma visible y dolorosa. No puede leerse separada de la calamidad que el Señor está anunciando.

La orden tampoco convierte la ausencia de hijos en una condición moral superior. El mensaje habla de una función profética particular. La dignidad de una persona y su aceptación ante Dios no dependen de su estado civil ni del número de hijos que tenga.

Jesucristo reconoce la bondad y el origen divino del matrimonio en Mateo 19:4–6. En Mateo 19:10–12 también contempla una vida sin matrimonio por causa del reino, vinculada con un don particular. Su enseñanza permite valorar formas distintas de servicio sin transformar una de ellas en una medida de superioridad espiritual.

1 Timoteo 4:1–5 advierte contra prohibir casarse como parte de una enseñanza que desprecia los dones del Creador. Esa advertencia impide usar el mandato específico a Jeremías como fundamento de una prohibición general. El conjunto de la Escritura debe orientar la aplicación.

La relación con el Señor sostiene al profeta en una renuncia que no deja de tener costo humano. Para el creyente, Jesucristo es el centro de la identidad y del servicio, tanto en el matrimonio como en la soltería. La salvación se recibe por su gracia, y la fidelidad responde a su palabra en las circunstancias y responsabilidades que realmente ha confiado a cada uno.

Jeremías 16:3 north

El anuncio contempla a toda la familia que habita en la tierra

El Señor explica por qué la vida familiar de Jeremías será distinta. La calamidad alcanzará a hijos e hijas, a quienes los dan a luz y a quienes los engendran; ninguna parte del hogar queda fuera del cuadro.

Explicación del versículo

«Porque así dice Jehová» introduce la razón del mandato anterior. La orden al profeta no es una renuncia sin significado comunicado. El Señor identifica la realidad que su conducta anticipará, de manera que el pueblo pueda escuchar el mensaje que la señal contiene.

La enumeración comienza con hijos e hijas que nazcan «en este lugar». La continuidad de la vida, que normalmente abre una esperanza para la comunidad, aparece ahora bajo una advertencia de devastación. La misma localización de la orden a Jeremías se repite para vincular la señal con la condición de la tierra.

Las madres y los padres completan el cuadro. El texto contempla generaciones unidas por el nacimiento, el cuidado y la pertenencia al hogar. La gravedad de lo que sigue no puede reducirse a la caída de una institución política. Se trata de vidas concretas y de los vínculos que sostienen a una comunidad.

La referencia al nacimiento no identifica el hecho de formar una familia como la culpa que se castiga. Los versículos 11–12 señalarán la idolatría, el abandono de la ley y la terquedad que se niega a escuchar. Esa explicación impide atribuir a cada niño una acusación particular que el presente versículo no formula.

Jeremías 14:15–18 había mostrado cómo las promesas falsas de paz terminaban dejando a las familias expuestas al hambre y a la espada. El presente capítulo convierte esa advertencia en una señal que afecta la propia vida del mensajero. La compasión del lector debe crecer al comprender lo que el juicio implica para los hogares.

Jesucristo manifiesta cuidado por las personas abatidas y necesitadas, y su enseñanza llama a una comunidad que comparte el dolor. Romanos 12:14–16 expresa esa respuesta de quienes le pertenecen: llorar con los que lloran y abandonar la arrogancia. Recibir con seriedad la palabra de Dios incluye atender a las personas que sufren, mientras se busca en el Salvador la gracia para reconocer el pecado y vivir de una manera nueva ante el Padre.

Jeremías 16:4 north

La devastación privará a las familias hasta del cuidado de sus muertos

La explicación de la señal llega a un anuncio extremo: enfermedad, espada y hambre destruirán vidas, y faltarán el duelo y la sepultura. La renuncia familiar de Jeremías anticipa una comunidad profundamente quebrantada.

Explicación del versículo

Las «enfermedades dolorosas» forman parte de la calamidad que alcanzará a las familias mencionadas en el versículo anterior. El hebreo reúne muerte y enfermedad para intensificar la gravedad. El pasaje no ofrece síntomas suficientes para identificar una dolencia histórica concreta, ni presenta una explicación clínica de la catástrofe.

La espada y el hambre amplían el cuadro. La amenaza no queda reducida a una sola causa de muerte que pudiera evitarse conservando intactas las demás seguridades. El anuncio describe una devastación que atraviesa la vida de la tierra y afecta a quienes habitan en ella.

«No serán llorados ni enterrados» comunica el derrumbe de los cuidados que una comunidad ofrece a sus muertos y a sus familias. La ausencia de esos actos no vuelve menos valiosas a las personas fallecidas. Hace visible la magnitud de una situación en la que la muerte desborda la vida social y deja los cuerpos expuestos.

La comparación con el estiércol y la referencia a aves y animales son deliberadamente duras. Describen la pérdida pública de protección y honra. Deuteronomio 28:25–26 había incluido la derrota y la exposición de los cadáveres entre las consecuencias del quebrantamiento del pacto. Jeremías anuncia ese horizonte conocido al pueblo que sigue rechazando la voz del Señor.

El contexto no permite convertir estas palabras en una explicación automática de cualquier muerte por enfermedad o violencia. La sentencia pertenece a esta revelación concreta. Además, el propio Señor había mandado expresar lágrimas por la herida del pueblo en Jeremías 14:17–18. La verdad del juicio conserva la necesidad de contemplar el sufrimiento con compasión.

En Jesucristo, la esperanza del creyente alcanza más allá de la pérdida presente. Él es el Hijo que efectuó la purificación de los pecados, como anuncia Hebreos 1:1–3, y el Dios de todo consuelo nos sostiene por medio de él, según 2 Corintios 1:3–7. Esa gracia no minimiza el duelo. Nos enseña a buscar al Salvador, reconocer la seriedad del pecado y cuidar con dignidad a quienes atraviesan una pérdida.

Jeremías 16:5 north

La ausencia de Jeremías en el duelo señalará la retirada del favor del Señor

El profeta recibe una nueva orden particular: no participar en la casa de duelo. Su abstención expresará que el pueblo afronta la pérdida de la paz, el amor fiel y la compasión que había recibido del Señor.

Explicación del versículo

La instrucción reúne tres acciones que Jeremías no debe realizar en esta señal: entrar, lamentarse y consolar. La casa de duelo representa un espacio de acompañamiento humano. Precisamente por el valor de esa presencia, la ausencia ordenada al profeta comunicará de manera dolorosa la gravedad de lo que Dios anuncia.

La razón se expresa con claridad: «he retirado de este pueblo mi paz». El juicio no es una simple variación en el ánimo del mensajero. El Señor anuncia que la comunidad perderá el bienestar y la protección que había presumido mientras persistía en rechazar su palabra.

El «amor fiel», en hebreo חֶסֶד (jésed), y la «compasión» describen el favor que ha sostenido al pueblo en su relación con Dios. La retirada anunciada es real y severa. No debe vaciarse de significado como si el pueblo pudiera conservar la misma seguridad sin abandonar la infidelidad.

El mandato, sin embargo, pertenece al encargo de Jeremías. El libro ya ha incluido lágrimas por la comunidad herida, y más adelante el mismo capítulo anunciará un retorno por iniciativa divina. La abstención no define toda la respuesta de Dios ante el dolor ni concede a cualquier persona autoridad para negar consuelo a quienes juzgue culpables.

Ezequiel 24:15–24 ofrece un paralelo de duelo restringido como señal profética. La explicación del Señor, y no una regla general contra acompañar al afligido, determina el sentido de aquella conducta. Esa misma atención al encargo particular es necesaria aquí.

2 Corintios 1:3–7 presenta al Padre de nuestro Señor Jesucristo como Dios de todo consuelo, que nos consuela para que podamos consolar a otros. En Cristo, la gracia recibida se convierte en presencia misericordiosa ante el sufrimiento. El discípulo debe seguir esa enseñanza, mientras aprende de la señal de Jeremías a no convertir la paz y la fidelidad de Dios en excusas para desoír su palabra.

Jeremías 16:6 north

La posición social no evitará la muerte ni restaurará los ritos de duelo

La calamidad alcanzará a grandes y pequeños. La falta de sepultura y de lamento, junto con la interrupción de las costumbres funerarias, muestra una sociedad incapaz de conservar sus formas habituales de acompañar la pérdida.

Explicación del versículo

«Grandes y pequeños» reúne posiciones distintas dentro de la comunidad. El rango o la falta de influencia no constituyen una barrera ante el desastre anunciado. La expresión amplía el alcance del juicio, sin ofrecer un cálculo de edades o una enumeración individual de quienes morirán.

«En esta tierra» mantiene la localización del mensaje. La misma tierra donde se había esperado formar hogares, cultivar y celebrar se convierte en escenario de muerte. La protección que el pueblo asociaba con su lugar y sus instituciones no puede sostenerse de manera independiente de la relación con el Señor.

La repetición de que no serán enterrados ni llorados refuerza el versículo 4. La muerte se acompaña de una pérdida de los actos comunitarios que reconocen la dignidad del difunto y sostienen a los vivos. El anuncio conserva un carácter trágico; no presenta la ausencia de duelo como una virtud que todos deban imitar.

Los cortes y el rapado se mencionan como costumbres vinculadas con el lamento. Su presencia en la descripción no significa que Dios las apruebe. Deuteronomio 14:1–2 había prohibido hacerse cortaduras o raparse la frente por un muerto, apelando a la pertenencia del pueblo al Señor. El lector debe distinguir entre una práctica descrita y una conducta ordenada.

El pasaje reúne así ausencia de cuidados legítimos y cese de costumbres que formaban parte del paisaje del duelo. Su propósito es mostrar la amplitud de una vida social deshecha por la calamidad. No ofrece un modelo funerario completo para la comunidad creyente.

Jesucristo llora ante la muerte de Lázaro en Juan 11:31–36. Su compasión muestra que la confianza en Dios puede expresarse con lágrimas y cercanía. Quienes reciben su gracia están llamados a honrar al Padre y a acompañar al afligido con verdad y amor. La señal de juicio de Jeremías debe hacernos tomar en serio la pérdida, sin volvernos insensibles ante ella.

Jeremías 16:7 north

La falta del pan y de la copa de consuelo muestra una comunidad sin acompañamiento

El anuncio llega a gestos concretos de solidaridad: compartir alimento y bebida con quien ha perdido a un ser querido. Su ausencia revela una desolación que alcanza tanto al cuerpo como a los vínculos familiares.

Explicación del versículo

«Partirán pan para consolar» describe una acción de quienes se acercan al doliente. El alimento no elimina la muerte, pero expresa presencia y atención en un momento en que la persona necesita sostén. La pérdida anunciada incluye la interrupción de esa ayuda ordinaria y valiosa.

La «copa de consuelo» pertenece al mismo ámbito. El hebreo כּוֹס תַּנְחוּמִים (kos tanjumim) señala la bebida ofrecida como parte del acompañamiento. El contexto es el duelo por un muerto, no una explicación del sacrificio ni una instrucción sobre un rito capaz de alterar el destino del fallecido.

La referencia al padre y a la madre hace íntima la escena. Los vínculos más cercanos quedarán heridos sin el apoyo que normalmente ayuda a atravesar la pérdida. La gravedad de la calamidad no puede medirse solo por edificios o bienes destruidos; también se manifiesta en relaciones que ya no pueden cumplir su función de cuidado.

Ezequiel 24:17–24 menciona de manera relacionada el pan llevado al doliente dentro de una señal que anticipa el desastre de Jerusalén. El paralelo ayuda a reconocer el marco funerario. No es necesario identificar cada pan o cada copa de la Escritura con una misma institución religiosa; cada pasaje ofrece su propio contexto.

La ausencia de consuelo presente tampoco agota la palabra del libro. Jeremías 31:15–17 reconoce un llanto profundo por los hijos y anuncia esperanza por iniciativa del Señor. La promesa de restauración no niega el dolor que aquí se anticipa, sino que dirige la confianza hacia la misericordia de Dios.

1 Tesalonicenses 4:13–18 ofrece a los creyentes un fundamento verdadero para consolarse: Jesús murió y resucitó, y quienes le pertenecen estarán para siempre con él. La esperanza no prohíbe la tristeza; cambia el horizonte del duelo. Quienes acompañan a una persona afligida pueden compartir alimento, tiempo y esa palabra del Salvador, sosteniéndola sin exigir que oculte su dolor ni prometer un alivio inmediato que Dios no ha anunciado.

Jeremías 16:8 north

La ausencia del profeta en el banquete anticipa la pérdida de la alegría compartida

La señal abarca ahora la celebración. Jeremías no debe sentarse a comer y beber en la casa de banquete, porque el Señor anunciará el fin de las voces de alegría que sostenían la vida ordinaria del pueblo.

Explicación del versículo

«Tampoco» vincula esta orden con la abstención del duelo. El profeta quedará apartado de dos momentos centrales de la convivencia: acompañar una muerte y celebrar con quienes comen y beben. Su conducta mostrará que la calamidad afectará el conjunto del ritmo social, no solo una actividad aislada.

La expresión hebrea בֵּית מִשְׁתֶּה (beit mishteh) designa la casa de banquete. El texto la define mediante sentarse con otros, comer y beber. La advertencia no acusa automáticamente de embriaguez o de inmoralidad a cada reunión mencionada; la razón de la abstención aparecerá en el anuncio del versículo siguiente.

La ausencia de Jeremías tendrá un sentido público. Participar como si la estabilidad estuviera asegurada podría hacer invisible el juicio que debe comunicar. El encargo le pide una renuncia real a la convivencia habitual, de modo que su vida acompañe el mensaje que recibe del Señor.

Esta señal no convierte toda alegría en una falta. El capítulo distingue una conducta particular del mensajero y el juicio sobre el pueblo. Más adelante, el libro anunciará que la voz de gozo y de los esposos volverá a oírse por la restauración de Dios, según Jeremías 33:10–11. La alegría puede ser un don; no debe usarse para negar la palabra que llama al arrepentimiento.

Jesucristo explica en Mateo 9:14–15 que la presencia del novio da sentido a la alegría de los invitados y que habrá también un tiempo de ayuno. Su enseñanza sitúa la respuesta de los discípulos en relación con su persona. La fidelidad no consiste en declarar siempre apropiada la fiesta o siempre superior la aflicción, sino en escuchar al Señor.

Aplicación editorial: Recibe con gratitud los momentos de alegría, pero no los uses para apartar de tu atención una corrección bíblica o el dolor de tu prójimo. Deja que Cristo oriente tanto tu celebración como tu disposición a detenerte y escuchar.

Jeremías 16:9 north

La ausencia de bodas hará visible una comunidad privada de su continuidad gozosa

El Señor explica la abstención del profeta mediante el cese de las voces de alegría y de los esposos. El juicio alcanzará aquello que normalmente anuncia esperanza y continuidad para la comunidad.

Explicación del versículo

El título «Jehová de los ejércitos, Dios de Israel» reúne autoridad y relación del pacto. El anuncio procede de quien tiene poder para realizarlo y conoce al pueblo al que se dirige. La pérdida de la alegría no se presenta como un accidente sin significado dentro del discurso.

«Ante sus ojos y en sus días» sitúa la advertencia en el horizonte de quienes reciben la palabra. No pueden relegarla a una posibilidad abstracta que nunca afectará su propia vida. El texto hace urgente la escucha, aunque no ofrezca aquí una fecha exacta para cada etapa del desastre.

La repetición de «la voz» permite imaginar una vida que se vuelve silenciosa. Gozo, alegría, novio y novia forman una escena pública de celebración. La boda representa nuevos vínculos y una expectativa de futuro. Su cese expresa una pérdida más profunda que la cancelación de una fiesta particular.

Jeremías 7:32–34 ya había unido la devastación con esas voces que desaparecen. Jeremías 25:8–11 añade el molino y la lámpara, vinculando celebración y sustento cotidiano. El conjunto muestra una tierra cuya vida ordinaria queda deshecha por el juicio anunciado.

La promesa de Jeremías 33:10–11 hará oír de nuevo las mismas voces y las unirá con acciones de gracias por el amor fiel del Señor. Esa restauración no niega la calamidad presente. Enseña que el futuro depende de la misericordia de Dios y no de conservar una apariencia de normalidad mientras se rechaza su voz.

Jesucristo participa en una boda en Caná y manifiesta allí su gloria en Juan 2:1–11. Su presencia confirma que la alegría humana puede recibir un lugar dentro de la obra de Dios. Para el creyente, la esperanza última está en el Salvador que da a conocer al Padre. La respuesta adecuada es recibir sus dones con fe y gratitud, sin convertirlos en una seguridad que vuelva innecesario el arrepentimiento.

Jeremías 16:10 north

El anuncio provoca una pregunta que debe recibir la respuesta del Señor

El pueblo preguntará por la causa de la calamidad. Jeremías no debe responder mediante una acusación improvisada: el Señor mismo le dará la explicación, centrada en el abandono del pacto y en la conducta presente de sus oyentes.

Explicación del versículo

«Cuando anuncies todas estas palabras» sitúa las señales dentro de la predicación. La forma de vida del profeta no basta por sí sola. Debe comunicar el mensaje completo, de manera que la abstención de familia, duelo y banquete se relacione con la palabra que Dios ha pronunciado.

La pregunta no se refiere únicamente a por qué Jeremías vive de cierta manera. El pueblo reconoce que ha anunciado una gran calamidad en nombre de Jehová y pide conocer su causa. El diálogo conduce desde los efectos temidos hacia la responsabilidad moral y espiritual de la comunidad.

«¿Cuál es nuestra culpa?» y «¿cuál es el pecado?» refuerzan la petición de explicación. El texto no exige decidir por adelantado que cada oyente pregunta con la misma intención. La respuesta de los versículos siguientes será el criterio: los antepasados abandonaron al Señor y la generación presente ha continuado y agravado esa infidelidad.

La expresión «Jehová nuestro Dios» recuerda la identidad que el pueblo reclama. Precisamente por esa relación, necesita escuchar la acusación. Llevar su nombre no convierte en inocente cualquier conducta ni garantiza que la calamidad deba ser injusta. La palabra examinará la distancia entre la pertenencia invocada y la lealtad practicada.

El Señor no mantiene la causa en un misterio inaccesible. Dará una explicación concreta acerca de dioses ajenos, ley desatendida y corazón obstinado. El profeta debe permanecer sujeto a esa palabra, sin añadir culpas que no le han sido reveladas para justificar el sufrimiento de cada persona.

Juan 3:16–21 anuncia el amor del Padre al dar a su Hijo para salvación y muestra que venir a la luz expone las obras. Jesucristo ofrece la vida que necesitamos y nos llama a dejar de proteger la oscuridad. La respuesta de fe acepta que Dios descubra la verdad, reconoce el pecado y recibe del Salvador la gracia que permite volver al Padre.

Jeremías 16:11 north

La respuesta comienza por una historia de lealtad abandonada

El Señor identifica la ruptura que atraviesa la historia del pueblo. Los antepasados lo dejaron, siguieron a otros dioses y rechazaron la enseñanza que debía orientar su vida en el pacto.

Explicación del versículo

«Les responderás» mantiene a Jeremías bajo una palabra recibida. La explicación de la calamidad no debe depender de sus sospechas ni de una culpa que invente para dar sentido al dolor. Dios mismo señala los actos que constituyen el abandono de la relación.

La repetición «me abandonaron» encierra la secuencia de idolatría. La cuestión es relacional antes de ser una disputa sobre formas externas. El Señor que se había dado a conocer y había establecido a su pueblo fue desplazado del lugar de lealtad que le correspondía.

Los verbos describen un movimiento activo: seguir, servir y postrarse ante otros dioses. La infidelidad no se limitó a una duda privada o a una falta de información. Se expresó en prácticas de culto y en una entrega que contradecía la exclusividad del pacto. La repetición del nombre de Dios en la vida pública no podía neutralizar esas acciones.

«No guardaron mi ley» utiliza el término hebreo תּוֹרָתִי (torati, «mi ley» o «mi instrucción»). La enseñanza divina debía formar una vida de fidelidad, justicia y adoración verdadera. Apartarse de ella hizo posible mantener un camino religioso que el Señor había denunciado.

Jeremías 11:7–10 había recordado la advertencia persistente desde el éxodo y el pacto quebrantado. El presente versículo retoma esa historia, pero no termina la respuesta. El siguiente atribuirá a los oyentes actuales una conducta aún peor, de modo que la mención de los antepasados no funciona como una explicación que declare inocente a la generación presente.

1 Pedro 1:17–21 anuncia que los creyentes fueron rescatados de una manera vacía de vivir heredada mediante la sangre preciosa de Cristo. El origen familiar de una práctica no determina su verdad ni la vuelve imposible de abandonar. Jesucristo ofrece la gracia que libera y dirige nuestra fe y esperanza hacia el Padre. La respuesta fiel recibe esa redención y permite que la palabra de Dios examine lo que hemos aprendido a conservar.

Jeremías 16:12 north

La generación presente ha agravado la infidelidad al cerrar el oído al Señor

La acusación deja de mirar al pasado para dirigirse a los oyentes. Cada uno ha hecho propia una terquedad que prefiere su rumbo a la palabra de Dios, y esa respuesta los hace responsables de la situación actual.

Explicación del versículo

«Ustedes han hecho peor» impide utilizar a los antepasados como una excusa. El Señor conoce las faltas antiguas, pero también la participación de quienes ahora preguntan cuál es su pecado. La continuidad de una costumbre no reduce la gravedad de seguirla después de haber recibido advertencias.

La afirmación comparativa no invita a construir una clasificación universal de generaciones. Forma parte del diagnóstico específico que Dios da a este pueblo. Los oyentes han tenido delante la historia y la palabra que denuncia su mal, y aun así han persistido en el mismo abandono.

«Cada uno sigue» sitúa una decisión personal dentro de la infidelidad colectiva. La extensión social del rumbo no elimina la responsabilidad de quienes lo adoptan. Tampoco es necesario suponer que cada persona ha realizado exactamente los mismos actos. La acusación se concentra en la lealtad compartida al propio corazón frente a la voz divina.

La frase final, «sin escucharme», explica la dirección de esa terquedad. El hebreo לְבִלְתִּי שְׁמֹעַ אֵלָי (levilti shemoa‘ ’elay) vincula el rumbo elegido con no escuchar al Señor. El problema no es la ausencia de un mensaje comprensible, sino la negativa a dejar que gobierne las decisiones.

Ezequiel 18:19–23 afirma la responsabilidad personal y llama al malvado a apartarse de sus caminos. Ese paralelo ayuda a conservar la diferencia entre recibir influencias antiguas y continuar voluntariamente en ellas. El Señor llama a una respuesta verdadera, no a una defensa basada en la historia familiar.

Tito 3:3–7 reconoce una vida anterior de desobediencia y esclavitud a los deseos, y anuncia la salvación por misericordia. La renovación del Espíritu Santo viene por medio de Jesucristo, nuestro Salvador. La esperanza de un corazón obstinado está en esa gracia que perdona y transforma. La fe deja de justificar el rumbo antiguo y aprende a responder al Padre con una obediencia que nace de la vida recibida.

Jeremías 16:13 north

El destierro expone la esclavitud de las lealtades que el pueblo eligió

El Señor anuncia la pérdida de la tierra y una vida bajo el dominio de los dioses ajenos que el pueblo había buscado. La sentencia muestra el desenlace doloroso de una libertad usada para abandonar el pacto.

Explicación del versículo

«Por eso» relaciona el desarraigo con las acciones de los versículos anteriores. La tierra recibida no puede conservarse como una posesión independiente de la relación con Dios. Los oyentes han servido a otros dioses y se han negado a escuchar; ahora serán arrojados fuera de aquel espacio de seguridad.

La tierra desconocida contrasta con la continuidad que ofrecía la heredad. Ni ellos ni sus antepasados la conocieron como hogar. El anuncio presenta la pérdida de autonomía y pertenencia que implica el destierro, sin proporcionar en esta frase un itinerario detallado para cada grupo.

«Allí servirán a otros dioses día y noche» expresa una ironía judicial. La lealtad falsa que buscaron se vuelve parte de la condición en que quedarán sometidos. Jeremías 5:18–19 había anunciado una correspondencia semejante entre servir a dioses extranjeros en su tierra y servir a extranjeros en una tierra ajena.

La frase anuncia una condición de juicio, no una orden moral de adorar ídolos. Daniel 3:16–18 muestra que la fidelidad al Señor puede mantenerse bajo una autoridad extranjera. El pueblo no recibe permiso para convertir el exilio en una justificación de la idolatría.

«No les mostraré clemencia» conserva la seriedad de esta sentencia. Debe leerse junto con la promesa de retorno que comienza inmediatamente después. Deuteronomio 4:25–31 ya había unido dispersión, servicio a dioses hechos por manos humanas y búsqueda posterior del Señor misericordioso. La gracia futura no hace inexistente la pérdida anunciada.

Romanos 1:21–25 describe también la gravedad de cambiar la verdad del Creador por la mentira de la idolatría. Frente a esa esclavitud, 1 Tesalonicenses 1:9–10 presenta el retorno al Dios vivo para servirlo y esperar a su Hijo resucitado, Jesús, quien libra de la ira venidera. La esperanza cristiana recibe esa liberación por gracia y abandona la confianza en aquello que no puede salvar.

Jeremías 16:14 north

El Señor promete una liberación que renovará la memoria de su pueblo

La palabra de juicio abre un horizonte de retorno. El pueblo llegará a confesar al Dios vivo recordando una nueva obra de rescate, comparable en importancia con la salida de Egipto.

Explicación del versículo

«Vienen días» anuncia una intervención futura del Señor. La promesa aparece después de la sentencia de destierro, por lo que no puede utilizarse para negar que esa pérdida será real. Dios mismo abre un futuro que el pueblo no puede producir mediante sus antiguas seguridades.

La fórmula «¡Vive Jehová!» reconoce al Señor como el Dios vivo y vincula la confesión con su acción en la historia. Hasta aquí se lo recuerda como quien hizo subir a Israel de Egipto. El éxodo había establecido una memoria de rescate, pertenencia y responsabilidad que las generaciones posteriores debían recibir con gratitud.

«Ya no se dirá» se completa en el versículo siguiente con «sino». La comparación desplaza el centro inmediato de la confesión hacia una liberación por venir. No declara falso el éxodo ni exige borrar la obra de Dios del pasado. Anuncia que el retorno del destierro dará una nueva y poderosa razón para reconocer su fidelidad.

Jeremías 23:5–8 vuelve a presentar esta promesa junto con el anuncio del Renuevo justo de David. El paralelo une la esperanza de reunión con el gobierno salvador que Dios dará a su pueblo. La restauración depende del mismo Señor que ha denunciado la culpa.

La continuidad del pacto aparece también en Deuteronomio 30:1–6, donde dispersión, retorno y renovación del corazón forman parte del trato de Dios con Israel. La misericordia no consiste en llamar inocente a la infidelidad, sino en abrir un camino real de regreso y de amor al Señor.

La esperanza cristiana contempla a Jesucristo dentro de esta historia de salvación. En Lucas 9:28–36, Moisés y Elías hablan con él de su «partida», que cumplirá en Jerusalén. El término griego ἔξοδος (éxodos) permite oír el lenguaje de salida y liberación. La muerte y resurrección del Salvador llevan la esperanza hacia la redención del pecado. Esa obra no borra el sentido histórico del retorno anunciado por Jeremías; muestra el centro en quien debemos poner nuestra fe para volver al Padre.

Jeremías 16:15 north

El Dios que dispersó a su pueblo también lo hará volver a la tierra recibida

La nueva confesión recordará al Señor que reúne desde el norte y desde los países del destierro. El mismo Dios que juzga la infidelidad conserva la autoridad y la misericordia para restaurar.

Explicación del versículo

El «sino» completa la comparación iniciada en el versículo anterior. La memoria de una nueva liberación se añadirá a la historia de Israel con una fuerza extraordinaria. La confesión seguirá teniendo el mismo centro: «¡Vive Jehová!». Lo que cambia es la obra de rescate que el pueblo tendrá delante al pronunciarla.

La «tierra del norte» corresponde al horizonte desde el que el libro ha anunciado la amenaza. Ahora esa misma dirección aparece como lugar del que Dios hará salir a su pueblo. La sentencia no ha puesto a Israel fuera del alcance del Señor ni ha convertido al poder extranjero en dueño definitivo de su futuro.

«Todos los países adonde los había arrojado» amplía la reunión más allá de un solo lugar. El verbo recuerda que la dispersión perteneció al juicio divino. La restauración tampoco será un acontecimiento independiente de él: el Señor afirma «los haré volver». El futuro descansa en su iniciativa, no en negar la causa del destierro.

La tierra es identificada como aquella que dio a sus antepasados. El retorno tiene, por tanto, un sentido concreto de hogar y heredad. La promesa no debe reducirse a un cambio de ánimo interior, aunque la vida restaurada necesite también un corazón que vuelva al Señor.

Deuteronomio 30:1–6 une la reunión desde los pueblos con el retorno a la tierra y con la obra divina sobre el corazón. Esdras 1:1–4 muestra una apertura histórica del regreso cuando Dios mueve a Ciro a permitir que su pueblo suba a Jerusalén. La misericordia actúa en la historia sin declarar insignificante la pérdida que la precedió.

Hebreos 3:1–6 llama a considerar a Jesús, fiel como Hijo sobre la casa de Dios. La fe cristiana encuentra en él el fundamento de su pertenencia y su esperanza. El Salvador nos acerca al Padre por gracia y sostiene una confianza que recibe la corrección sin concluir que el juicio y el dolor han dejado a Dios sin poder para restaurar.

Jeremías 16:16 north

La búsqueda del juicio alcanzará incluso los lugares donde el pueblo intenta ocultarse

Los pescadores y cazadores representan una búsqueda extensa de quienes quedarán expuestos a la sentencia. La promesa de retorno no debe hacer olvidar que Dios conoce la culpa y que primero tratará con ella.

Explicación del versículo

«Voy a enviar» sitúa a los agentes bajo la autoridad del Señor. La imagen comienza con muchos pescadores y continúa con muchos cazadores. La multiplicidad y la sucesión comunican una búsqueda que no se agota en una sola acción. El pueblo no podrá convertir el cambio de lugar en una manera de quedar fuera del juicio.

La pesca presenta captura, y la caza recorre montes, colinas y hendiduras de las rocas. La enumeración hace visible el alcance de la búsqueda, desde espacios abiertos hasta posibles refugios. El texto no ofrece el nombre de cada agente ni exige reconstruir una operación militar distinta para cada figura.

La razón inmediata aparece en el versículo siguiente: los caminos del pueblo y su culpa no están ocultos ante Dios. Después, el versículo 18 anuncia la retribución por el pecado y la contaminación de su heredad. Ese marco explica por qué la búsqueda se entiende aquí como parte del juicio, aun después de la promesa de reunión.

Amós 4:1–3 utiliza anzuelos para describir una deportación vinculada con la opresión. Habacuc 1:14–17 presenta al conquistador como quien atrapa personas con redes. Las imágenes de pesca pueden expresar sometimiento y pérdida de libertad dentro del lenguaje profético.

Jesucristo llama a sus discípulos «pescadores de hombres» en Mateo 4:18–22. Allí la imagen pertenece al llamado a seguirlo y participar en su misión. Compartir un oficio como figura no convierte ambos pasajes en un único anuncio: en Jeremías, los versículos 17–18 determinan una función judicial. La lectura fiel recibe el sentido de cada contexto antes de relacionar sus palabras.

La aplicación cristiana comienza con reconocer que no podemos esconder de Dios lo que necesita ser confesado. El Salvador llama al arrepentimiento y ofrece gracia verdadera. Acudir a Cristo permite abandonar la huida, recibir perdón y aprender una vida que responde al Padre con sinceridad. La misericordia prometida no es una razón para seguir ocultando la culpa que el Señor ya conoce.

Jeremías 16:17 north

Los refugios del pueblo no pueden ocultar su conducta ante Dios

La explicación de la búsqueda comienza con la mirada del Señor. Él conoce todos los caminos de su pueblo; cambiar de lugar no hace desaparecer la culpa ni pone la vida fuera de su presencia.

Explicación del versículo

«Porque» relaciona esta afirmación con los pescadores y cazadores del versículo anterior. Los montes, las colinas y las hendiduras no ofrecen un modo de eludir una sentencia que procede del Dios que todo lo conoce. La búsqueda descrita no depende de que el Señor descubra por casualidad dónde están sus oyentes.

«Todos sus caminos» abarca el rumbo de vida y sus acciones. La mirada divina no se limita a la ubicación física de las personas. Conoce la conducta que el pueblo sigue, incluida la terquedad y la idolatría que el capítulo ha identificado. La culpa no desaparece porque otros no la vean o porque quienes la practican la consideren normal.

La repetición de presencia y ojos intensifica esa certeza. La imagen comunica conocimiento y autoridad personales, no una descripción de los órganos corporales de Dios. El Señor puede juzgar con verdad porque aquello que evalúa está enteramente ante él.

Jeremías 23:23–24 pregunta de manera semejante si alguien puede esconderse sin ser visto y afirma que Dios llena los cielos y la tierra. El templo o el territorio no limitan su presencia, y la distancia no crea un ámbito donde la infidelidad quede fuera de su conocimiento.

Salmo 139:1–12 expresa ese conocimiento también como una presencia que guía y sostiene. La respuesta final del salmo pide examen y dirección en Salmo 139:23–24. Reconocer que Dios conoce todo puede llevar a abandonar el ocultamiento y a buscar sinceramente su corrección.

Hebreos 4:12–16 une la exposición de todas las cosas ante Dios con la invitación a acercarse por medio de Jesús, el Hijo y sumo sacerdote compasivo. La esperanza del creyente está en ese Salvador, no en lograr una apariencia que esconda la verdad. Por su gracia podemos confesar la culpa, pedir misericordia al Padre y recibir ayuda para vivir de manera fiel.

Jeremías 16:18 north

La heredad contaminada exige un trato real con la culpa

El Señor anuncia una retribución severa y precisa su causa: el pueblo ha llenado de idolatría la tierra que le pertenece. La promesa de regreso no convierte esa contaminación en algo que pueda quedar sin respuesta.

Explicación del versículo

«Primero» impide usar la esperanza de restauración para suprimir el juicio del discurso. El mismo Dios que hará volver a su pueblo conoce su pecado y anuncia que lo tratará con seriedad. La misericordia futura no nace de declarar inexistente el mal que ha ocurrido.

El hebreo מִשְׁנֶה (mishneh) expresa «doble». La palabra conserva la fuerza de la retribución anunciada. El pasaje no proporciona una unidad con la que calcular años, episodios o una cantidad de sufrimiento a partir de esa cifra. La doble mención de culpa y pecado subraya la realidad moral que la sentencia enfrenta.

Isaías 40:1–2 habla también del doble recibido por los pecados al anunciar consuelo después de la aflicción, y Jeremías 17:18 utiliza «doble quebranto» en una petición de juicio. Estos paralelos ayudan a reconocer un lenguaje intenso de retribución, sin convertirlo en una fórmula independiente del contexto.

«Mi tierra» y «mi heredad» identifican al dueño. Israel recibió el lugar como un don y debía vivir en él bajo la autoridad del Señor. Introducir otros dioses no añadía una fuente legítima de protección: profanaba la relación por la que la tierra había sido recibida.

El lenguaje de «cadáveres» asocia los ídolos detestables con muerte y contaminación. La NTBT mantiene esa imagen severa. El Señor contrasta su heredad con las abominaciones que la han llenado. Jeremías 7:30–32 había denunciado la contaminación de la casa que lleva su nombre y los actos de violencia vinculados con el culto falso. La acusación afecta la adoración y la vida humana.

El remedio no consiste en ocultar mejor la contaminación. 1 Juan 1:5–10 llama a caminar en la luz y anuncia la limpieza por la sangre de Jesús. Hebreos 9:11–15 sitúa la purificación de la conciencia en la ofrenda de Cristo por el Espíritu eterno. La gracia del Salvador permite reconocer la culpa sin negarla y recibir del Padre una vida renovada para servir al Dios vivo.

Jeremías 16:19 north

El refugio del profeta será reconocido también por las naciones

La oración confiesa al Señor como fuerza y refugio, y contempla a pueblos lejanos que reconocerán la falsedad de sus ídolos. La esperanza del capítulo se abre hacia un conocimiento de Dios que supera las fronteras de Judá.

Explicación del versículo

«Mi fuerza», «mi fortaleza» y «mi refugio» expresan confianza personal. Después de las señales difíciles y de la denuncia del pecado, la voz que ora vuelve al único lugar donde puede hallar sostén verdadero. El Señor no es una idea sobre la seguridad; es aquel a quien el profeta puede acudir en el día de angustia.

Salmo 46:1–3 presenta una confesión relacionada de Dios como refugio y fuerza aun cuando las seguridades del mundo parecen moverse. La fe puede reconocer el peligro sin convertirlo en la autoridad última sobre la vida.

Las naciones vendrán desde los confines de la tierra. El horizonte no queda limitado a que Israel vuelva a su lugar; incluye que otros pueblos reconozcan al Señor. Isaías 2:1–5 contempla de manera semejante a las naciones que acuden para recibir su enseñanza y andar en sus caminos. La cercanía a Dios exige una respuesta de escucha, no solo admirar su poder.

La confesión de los pueblos admite que sus antepasados heredaron mentira y vanidad. La antigüedad de una tradición no garantiza la verdad de aquello que enseña a adorar. El reconocimiento del error permite abandonar una lealtad falsa sin negar la dignidad humana de las generaciones anteriores.

El hebreo הֶבֶל (hevel, «vanidad» o «vacío») caracteriza la falta de poder de esos objetos de confianza. «No sirven de nada» se refiere a su incapacidad como dioses. No es una declaración de que las personas de las naciones carezcan de valor o de lugar en la misericordia divina.

Efesios 2:11–22 anuncia que quienes estaban lejos son acercados por la sangre de Jesucristo y reciben acceso al Padre en un mismo Espíritu. El Salvador derriba la enemistad y hace de judíos y gentiles una familia ante Dios. Esa gracia ofrece el centro de la esperanza para las naciones: reconocer al Dios verdadero, abandonar los ídolos y recibir por la fe la reconciliación que solo Cristo puede dar.

Jeremías 16:20 north

Lo que una persona fabrica no adquiere por ello la condición de Dios

La pregunta lleva la confesión anterior a su conclusión. Un ser humano puede producir un objeto y llamarlo dios, pero esa acción no lo convierte en una divinidad capaz de dar vida o salvar.

Explicación del versículo

«¿Puede un ser humano hacerse dioses?» expone la contradicción de la idolatría. La pregunta no niega la capacidad de fabricar objetos de culto; el propio capítulo ha denunciado su presencia en la tierra. Niega que esa fabricación produzca la realidad divina que se atribuye al objeto.

«¡Esos no son dioses!» determina el sentido. El nombre dado por el adorador, el trabajo invertido y la continuidad de una práctica no otorgan poder creador o salvador a lo que depende de manos humanas. La confesión de las naciones del versículo anterior reconoce precisamente esa falsedad.

Isaías 44:9–17 desarrolla la misma contradicción mediante el trabajo del herrero y del carpintero. Un material sirve para necesidades ordinarias y, con otra parte, se hace un objeto al que se pide liberación. El problema denunciado es atribuir a una obra creada la lealtad y el poder que pertenecen al Creador.

La pregunta también examina la confianza del propio pueblo del pacto. Haber recibido la palabra de Jehová no lo protegía de repetir el mismo error. Los versículos anteriores habían señalado que Judá llenó la heredad divina de abominaciones. El privilegio de conocer la verdad debía conducir a vivir conforme a ella.

Hechos 17:24–31 anuncia al Dios que hizo el mundo, da vida y aliento, y no depende de que las manos humanas satisfagan sus necesidades. Por eso no debemos imaginar la divinidad como un objeto de oro, plata o piedra producido por nuestra habilidad. El anuncio termina llamando al arrepentimiento y señalando al que Dios resucitó para juzgar con justicia.

Jesucristo es el Salvador vivo en quien la fe recibe la revelación y la gracia de Dios. La esperanza no nace de fabricar una presencia divina a nuestra medida, sino de responder al Señor que se ha dado a conocer. Venir a Cristo implica reconocer su autoridad, abandonar los sustitutos incapaces de salvar y aprender a adorar al Padre conforme a la verdad.

Jeremías 16:21 north

El Señor hará conocer mediante sus actos quién es él

La respuesta divina cierra el capítulo con un propósito de revelación. Frente a la falsedad de los ídolos, Dios dará a conocer su mano y su poder, de modo que reconozcan al Señor vivo que lleva su nombre.

Explicación del versículo

«Por eso» relaciona el anuncio con la confesión de la vanidad de los dioses fabricados. La respuesta no consiste en ofrecer al ser humano un objeto más poderoso que pueda producir por sí mismo. El Señor toma la iniciativa para darse a conocer mediante lo que hace.

La repetición «darles a conocer» subraya el propósito. La mano y el poder expresan su acción eficaz. El capítulo ha unido juicio y restauración bajo esa autoridad: Dios conoce la culpa, retira la seguridad presumida y promete hacer volver a su pueblo. Su identidad no queda separada de la verdad de esas obras.

«Esta vez» concentra la atención en la intervención anunciada. No significa que el Señor nunca hubiera hablado antes. Los oyentes han recibido una historia de revelación y la han desatendido. Ahora deberán reconocer de manera decisiva aquello que su conducta había tratado como irrelevante.

«Mi nombre es Jehová» identifica al Dios que actúa. El nombre hebreo יהוה (YHWH) no funciona aquí como una fórmula para controlar el resultado. El propósito es reconocer al Señor verdadero y recibir con fidelidad la relación que él establece. Éxodo 6:2–8 había unido de manera semejante su nombre con rescate, pacto y conocimiento: el pueblo sabría quién es su Dios al experimentar su acción.

El horizonte incluye la responsabilidad de Judá y la llegada de las naciones contemplada en el versículo 19. La revelación del Señor reclama una respuesta que abandone los ídolos y escuche su palabra. Conocer su poder no se reduce a reconocer una fuerza superior; exige recibir la verdad acerca de quién es él.

Jesucristo declara que ha manifestado el nombre del Padre y vincula la vida eterna con conocerlo a él y al Hijo enviado, según Juan 17:1–8. El Hijo comparte con el Padre la gloria anterior a la creación y lo da a conocer mediante su obra salvadora. La fe recibe esa revelación y descansa en su gracia.

En Mateo 28:18–20, Cristo envía a hacer discípulos de todas las naciones y a bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. El único Dios se da a conocer y llama a una vida que aprende a obedecer al Salvador. El cierre de Jeremías orienta así nuestra respuesta: dejar la confianza en lo fabricado y reconocer con fe al Señor que ha hablado y actuado.

edit_note Notas: edición NTBT con estudio completo — BibliaTodo Bible Society

Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT).
Publicada por BibliaTodo Bible Society, sello editorial de BibliaTodo LLC.
https://www.bibliatodo.com/ntbt/