Jeremías 20 (NTBT) en línea gratis con notas de estudio

Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT)

Jeremías 20

Profecía contra Pasur

1 El sacerdote Pasur, hijo de Imer, oficial principal de la casa de Jehová, oyó a Jeremías profetizar estas palabras.   N1

2 Pasur golpeó al profeta Jeremías y lo puso en el cepo que había en la puerta superior de Benjamín, en la casa de Jehová.   N2

3 Al día siguiente, Pasur sacó a Jeremías del cepo. Jeremías le dijo: «Jehová no te llama Pasur, sino Magor-misabib.   N3

4 Porque así dice Jehová: “Voy a convertirte en terror para ti mismo y para todos tus amigos. Caerán por la espada de sus enemigos, y tus ojos lo verán. Entregaré a todo Judá en manos del rey de Babilonia, que los llevará cautivos a Babilonia y los matará a espada.   N4

5 Entregaré todas las riquezas de esta ciudad, todos sus productos y todas sus cosas preciosas; entregaré todos los tesoros de los reyes de Judá en manos de sus enemigos, que los saquearán, los tomarán y los llevarán a Babilonia.   N5

6 Y tú, Pasur, junto con todos los que habitan en tu casa, irás al cautiverio. Llegarás a Babilonia, allí morirás y allí serás enterrado, tú y todos tus amigos a quienes profetizaste mentira”».   N6

Lamento de Jeremías

7 Me sedujiste, Jehová, y me dejé seducir; fuiste más fuerte que yo y prevaleciste. Soy motivo de risa todo el día; todos se burlan de mí.   N7

8 Cada vez que hablo, grito; proclamo: «¡Violencia y destrucción!». La palabra de Jehová se ha convertido para mí en afrenta y burla todo el día.   N8

9 Si digo: «No lo mencionaré ni hablaré más en su nombre», hay en mi corazón como un fuego ardiente encerrado en mis huesos. Me fatigo tratando de contenerlo y no puedo.   N9

10 He oído las murmuraciones de muchos: «¡Terror por todas partes! ¡Denúncienlo, vamos a denunciarlo!». Todos mis amigos vigilan mis tropiezos: «Quizá se deje seducir; prevaleceremos contra él y nos vengaremos de él».   N10

11 Pero Jehová está conmigo como un guerrero temible. Por eso mis perseguidores tropezarán y no prevalecerán. Quedarán muy avergonzados porque no tendrán éxito; su deshonra será eterna, no se olvidará.   N11

12 Jehová de los ejércitos, que pruebas al justo, que ves los sentimientos y el corazón, déjame ver tu venganza contra ellos, porque ante ti he expuesto mi causa.   N12

13 ¡Canten a Jehová, alaben a Jehová, porque ha librado la vida del pobre de manos de los malvados!   N13

El dolor de haber nacido

14 Maldito el día en que nací; que no sea bendito el día en que mi madre me dio a luz.   N14

15 Maldito el hombre que anunció a mi padre: «¡Te ha nacido un hijo varón!», llenándolo de alegría.   N15

16 Que ese hombre sea como las ciudades que Jehová derribó sin desistir. Que oiga gritos por la mañana y alaridos de guerra al mediodía,   N16

17 porque no me mató en el vientre; así mi madre habría sido mi sepulcro y su vientre habría quedado embarazado para siempre.   N17

18 ¿Por qué salí del vientre para ver fatiga y dolor, y que mis días se consuman en vergüenza?   N18

menu_book Notas de estudio de Jeremías 20

Edición NTBT con estudio completo — pasaje por pasaje. Esta es una sección aparte del texto bíblico.

Jeremías 20:1 north

Un encargado del templo oye la profecía

Pasur escucha el anuncio de Jeremías desde una posición de autoridad religiosa. Su reacción mostrará que oír una palabra de Jehová no equivale a recibirla con obediencia.

Explicación del versículo

«Estas palabras» enlaza el episodio con Jeremías 19:14–15. El profeta había vuelto de Tofet y anunciado en el atrio del templo la calamidad contra Jerusalén. El cambio de capítulo no inicia una escena independiente: Pasur oye precisamente esa proclamación, cuyo motivo era la resistencia del pueblo a escuchar a Jehová.

El relato lo identifica como sacerdote, hijo de Imer y oficial principal de la casa de Jehová. Estas precisiones explican su posición en el lugar donde habla Jeremías. No se le llama aquí sumo sacerdote ni se ofrece una descripción completa de sus atribuciones. Lo decisivo es que tiene una responsabilidad real en el templo y empleará esa posición contra el mensajero.

Su nombre debe distinguirse del Pasur hijo de Malquías que aparece en Jeremías 21:1. Compartir el nombre no convierte a ambos en la misma persona: el texto proporciona padres distintos para identificarlos. Esta distinción evita atribuir al sacerdote de este episodio todas las acciones de otros hombres llamados Pasur.

La tensión del relato está en que un responsable de la casa de Jehová se opone al profeta de Jehová. Su cargo no vuelve verdadera cualquier respuesta que dé al mensaje. El siguiente versículo mostrará violencia y encierro, sin que se haya presentado una refutación de lo anunciado. El puesto religioso y la fidelidad al Dios al que sirve ese puesto pueden separarse de manera dolorosa.

En Hechos 5:27–32, los apóstoles también comparecen ante autoridades religiosas que les prohíben enseñar acerca de Jesús. Ellos afirman la necesidad de obedecer a Dios y anuncian al Cristo resucitado, exaltado como Príncipe y Salvador. La relación sitúa la obediencia en la palabra de Dios y en el testimonio de su Hijo, no en una confianza automática en los títulos humanos.

Texto original

פָקִיד נָגִיד, paqid nagid, reúne términos de supervisión y dirección, recogidos en «oficial principal». La expresión identifica su responsabilidad en la casa de Jehová; no afirma que el mensaje de Jeremías dependa de la autorización de Pasur.

Jeremías 20:2 north

El templo se convierte en lugar de castigo para el profeta

Pasur responde a la predicación con un golpe y con el cepo. La agresión revela el costo de anunciar una palabra que confronta la falsa seguridad religiosa.

Explicación del versículo

El sujeto de la acción es Pasur, el encargado presentado antes. El relato atribuye a él tanto el golpe como la colocación de Jeremías en el cepo, aunque no detalla si intervino personal bajo sus órdenes. La autoridad del templo se ejerce aquí para castigar al profeta que acababa de proclamar el mensaje de Jehová.

Jeremías sigue siendo llamado «el profeta». El narrador no adopta la valoración de quien lo castiga ni presenta el golpe como prueba de que haya mentido. La escena pone frente a frente la posición institucional de Pasur y el encargo recibido por Jeremías. El sufrimiento del mensajero no desacredita por sí mismo la palabra que transmite.

El cepo añade retención y humillación al daño físico. Está situado en la puerta superior de Benjamín, dentro del ámbito de la casa de Jehová. El lugar que los oyentes podían asociar con la adoración se vuelve escenario de una agresión contra quien les llama a escuchar a Dios. El texto no proporciona medidas del instrumento ni la postura exacta en que quedó sujeto.

Jeremías 29:24–28 conserva otro intento de utilizar la autoridad sacerdotal para poner en el cepo a quien profetiza y para reprender a Jeremías. La relación muestra que el encierro podía emplearse como medio de silenciar una palabra incómoda. No significa que toda corrección de una autoridad sea persecución; aquí conocemos el origen del mensaje y el propósito de callar al profeta.

En Juan 18:19–24, Jesús recibe una bofetada durante el interrogatorio religioso y pide que se dé testimonio de lo malo si ha hablado mal. Su respuesta muestra que la mansedumbre no exige llamar justo al golpe injusto. Cristo afronta la violencia sin engaño y sin renunciar a la verdad; en él encuentra dirección quien sufre por ser fiel a Dios.

La promesa de compañía que recibió Jeremías no había sido una promesa de ausencia de oposición (Jeremías 1:17–19). Esta noche de castigo forma parte de esa confrontación. El capítulo permitirá escuchar después cuánto le duele, sin convertir su permanencia en el ministerio en una supuesta incapacidad de sentir miedo o agotamiento.

Texto original

הַמַּהְפֶּכֶת, hammahpekhet, es el instrumento traducido «el cepo». La palabra designa aquí un medio de sujeción y castigo. No debe confundirse con una simple indicación de que Jeremías fue alojado en una habitación del templo.

Jeremías 20:3 north

El nuevo nombre expone el futuro de Pasur

La liberación del cepo no termina con la palabra profética. Jeremías anuncia que Jehová da a Pasur un nombre que interpreta la calamidad que lo alcanzará.

Explicación del versículo

La salida ocurre «al día siguiente». El relato permite reconocer la duración de esta retención sin explicar por qué Pasur decide terminarla. No se narra una disculpa, una conversión del sacerdote o una retractación del profeta. El cese del encierro no equivale a que se haya resuelto el conflicto acerca del mensaje.

Jeremías responde con una declaración atribuida a Jehová. Quien tenía poder para sujetarlo no tiene poder para fijar el desenlace del anuncio divino. El profeta no ofrece una palabra más favorable a cambio de recuperar la libertad: comunica que el futuro de Pasur será definido por el juicio de Dios.

«Magor-misabib» significa «terror por todas partes». El nombre no aparece como un apodo elegido para ridiculizar una característica física, ni como el resultado de un cálculo secreto. Los versículos 4–6 explican su contenido: Pasur presenciará muerte, cautiverio y pérdida, y él mismo será llevado a Babilonia. El cambio de nombre resume ese anuncio.

La función recuerda el nombre «Valle de la Matanza» en Jeremías 19:6–7. En ambos casos la designación profética interpreta el destino anunciado. No es necesario suponer que todos los registros civiles cambiaran para que la palabra tenga sentido. El nombre expone lo que el juicio hará de aquello en lo que se confiaba.

La misma expresión reaparecerá en el versículo 10, dentro del lamento de Jeremías, al describir el ambiente hostil que lo rodea. Esa repetición enlaza el anuncio público con el sufrimiento personal del profeta. Pasur recibe una advertencia de terror futuro, mientras Jeremías ya vive bajo amenazas. El relato no confunde esas situaciones, pero las coloca bajo el conocimiento y la autoridad de Jehová.

Texto original y nombre profético

מָגוֹר מִסָּבִיב, magor missaviv, reúne «terror» y «alrededor» o «por todas partes». La forma «Magor-misabib» conserva el nombre en el texto español. Su explicación procede del anuncio que sigue; no hace falta atribuir al nombre anterior de Pasur una etimología que el pasaje no ofrece.

Jeremías 20:4 north

La amenaza de Babilonia alcanza al círculo de Pasur

Jehová explica el nombre anunciado: Pasur y sus amigos afrontarán terror, muerte y cautiverio. La seguridad que parecía protegerlos no podrá impedir la intervención del rey de Babilonia.

Explicación del versículo

El «porque» interpreta la declaración anterior. Pasur será terror para sí mismo y para quienes están ligados a él. La autoridad religiosa que utilizó para castigar a Jeremías no le permitirá sostener a su círculo cuando llegue la calamidad. La palabra que había intentado detener anuncia ahora su propia vulnerabilidad.

El texto distingue el daño sufrido y su testimonio: sus amigos caerán a espada y él lo verá. La frase no requiere que todos mueran en el mismo lugar o en un solo instante. Expresa que Pasur no podrá permanecer al margen del juicio como si afectara únicamente a otros. El versículo 6 añadirá su propio cautiverio y muerte en Babilonia.

El anuncio se amplía a Judá. La mención del rey de Babilonia da un horizonte político concreto a la calamidad que el capítulo anterior había descrito mediante la vasija rota. No se trata de un símbolo impreciso de cualquier dificultad futura. La comunidad será entregada a un poder enemigo, con deportación y muerte a espada.

Jeremías 39:1–10 narrará la conquista por Nabucodonosor, la derrota del rey de Judá y el destierro. Ese relato permite reconocer la realidad histórica a la que conduce el anuncio. También precisa que algunos de los más pobres quedaron en la tierra. Por eso «todo Judá» expresa la entrega de la comunidad al poder babilónico, sin obligar a afirmar que cada individuo fue deportado y ejecutado.

Jehová se presenta como quien entrega al pueblo. Esa afirmación confronta la idea de que Babilonia solo podría vencer si el Dios de Israel fuera débil. El libro interpreta la derrota desde el juicio sobre la infidelidad, no como incapacidad del Señor para actuar. Su autoridad permanece precisamente cuando caen los apoyos que el pueblo había elevado a garantías de seguridad.

La advertencia tampoco concede al lector una regla para identificar toda derrota militar actual como el mismo juicio. Aquí el anuncio tiene un mensajero, unos destinatarios y unos motivos definidos por el texto. Recibirlo con reverencia lleva a abandonar la falsa confianza, no a atribuirnos conocimiento de todas las decisiones de Dios sobre las naciones.

Texto original

בְּיַד מֶלֶךְ בָּבֶל, beyad melekh Bavel, significa «en manos del rey de Babilonia». «En manos» expresa quedar bajo su poder. La deportación y la espada concretan el alcance de esa pérdida de autonomía.

Jeremías 20:5 north

Las riquezas no podrán sostener a la ciudad

El saqueo alcanzará tanto los bienes de Jerusalén como los tesoros de sus reyes. Lo acumulado para dar seguridad terminará bajo el poder de los enemigos.

Explicación del versículo

La enumeración presenta distintas dimensiones de una misma pérdida. Las riquezas de la ciudad, sus productos y sus cosas preciosas incluyen el resultado del esfuerzo de la comunidad; los tesoros de los reyes añaden los recursos vinculados al gobierno. El anuncio no limita el juicio a una familia de dirigentes mientras el resto de la vida económica permanece intacto.

Los verbos siguen el movimiento del despojo: los enemigos saquearán los bienes, los tomarán y los llevarán a Babilonia. Lo que estaba concentrado en Jerusalén dejará de estar a disposición de sus habitantes. La acumulación de recursos no podrá impedir que otros se apoderen de ellos.

El mensaje tiene una relación con Isaías 39:5–7, donde se anuncia que los tesoros mostrados por Ezequías serán llevados a Babilonia. Ambos pasajes cuestionan una seguridad apoyada en la riqueza real. La permanencia de los bienes no está garantizada por su antigüedad, su prestigio o el poder de quienes los poseen.

El final de Jeremías relata también cómo los caldeos se llevaron metales y utensilios de la casa de Jehová (Jeremías 52:17–19). Aquel relato ofrece un ejemplo concreto del despojo anunciado, sin exigir que cada expresión de este versículo se limite a objetos del templo. Aquí se nombra la riqueza de la ciudad y los tesoros de los reyes en un alcance más amplio.

La pérdida de lo trabajado no demuestra que el trabajo honrado carezca de valor. La advertencia denuncia la fragilidad de convertir sus resultados en garantía última. Una comunidad puede tener recursos abundantes y estar espiritualmente desatenta a la palabra que llama a la justicia y al arrepentimiento.

Jesús enseña a no acumular tesoros en la tierra como centro de la confianza, porque el tesoro orienta el corazón (Mateo 6:19–21). Esa relación temática no cambia el anuncio de saqueo en una orden de empobrecer a otros. Dirige al discípulo hacia los bienes que permanecen ante el Padre y a una vida gobernada por Cristo, en vez de buscar en la riqueza la seguridad que solo Dios puede dar.

Texto original

יְגִיעָהּ, yegi‘ah, alude aquí al producto del trabajo de la ciudad, recogido en «sus productos». El anuncio abarca no solo objetos de lujo, sino lo que la comunidad ha producido. La pérdida económica forma parte de la calamidad y afecta a la vida común.

Jeremías 20:6 north

El falso profeta no podrá escapar de lo anunciado

El oráculo concluye dirigiéndose personalmente a Pasur. Su cautiverio y su muerte en Babilonia pondrán al descubierto la mentira con que había profetizado a sus amigos.

Explicación del versículo

«Y tú, Pasur» impide que el sacerdote escuche el anuncio como si solo afectara a la ciudad en general. Su casa participará del cautiverio, y él llegará a Babilonia, morirá allí y será enterrado allí. La repetición del lugar subraya la separación del templo y de la posición desde la que había ejercido autoridad contra Jeremías.

Los amigos aparecen de nuevo, pero ahora se añade el motivo: Pasur les había profetizado mentira. El relato no conserva aquí las palabras exactas de aquellos anuncios. Sí establece que su actividad religiosa había ofrecido un mensaje falso. Castigar al verdadero profeta y hablar falsamente en materia profética forman parte de la misma resistencia a la palabra de Jehová.

La consecuencia desmiente la seguridad de quienes escucharon esa mentira. La autoridad del sacerdote no hará que Babilonia desaparezca del horizonte ni podrá garantizar a su círculo una permanencia a salvo en Jerusalén. El futuro anunciado por Jehová no depende de que Pasur permita decirlo.

Jeremías 6:13–15 ya había denunciado a sacerdotes y profetas que trataban superficialmente la herida del pueblo y anunciaban paz cuando no había paz. Esa relación ayuda a comprender el peligro de un mensaje agradable que deja intacto el mal. La mentira religiosa no consuela verdaderamente: impide reconocer la necesidad de arrepentimiento.

El texto no narra en este punto el viaje o el entierro de Pasur como hechos ya consumados. Conserva el anuncio dirigido a él. Esa diferencia importa para seguir el relato con fidelidad: no conocemos por este versículo todos los detalles posteriores de su vida, aunque la sentencia sea explícita acerca del destino que le espera.

2 Pedro 2:1–3 advierte también contra falsos maestros que explotan mediante palabras inventadas y niegan al Señor. Para el creyente, el criterio de fidelidad no es cuánto agrada una enseñanza ni cuánto prestigio tiene su portavoz. El centro es Jesucristo, nuestro Señor, y la verdad recibida de él. La enseñanza que protege del arrepentimiento en lugar de conducir al Salvador deja a sus oyentes sin la ayuda que realmente necesitan.

Texto original

נִבֵּאתָ לָהֶם בַּשָּׁקֶר, nibbe’ta lahem bashshaqer, significa «les profetizaste con mentira». La acusación no se limita a falta de simpatía hacia Jeremías: se refiere a un mensaje falso comunicado a otros con pretensión profética.

Jeremías 20:7 north

El dolor de una misión que lo ha sobrepasado

Jeremías lleva ante Jehová una queja intensa: se siente atraído a una misión que ahora le acarrea burla y sufrimiento. La oración conserva ese reproche sin presentarlo como una explicación completa del carácter de Dios.

Explicación del versículo

El cambio de voz es importante. Hasta el versículo 6, Jeremías ha comunicado públicamente la palabra contra Pasur; ahora habla a Jehová acerca de su propio dolor. El mensajero que no se retractó ante su agresor no queda por ello libre de angustia. Su firmeza exterior convive con una lucha que el libro permite escuchar.

«Me sedujiste» expresa una queja dirigida a Dios por el camino en que lo ha colocado. La fuerza de la palabra no debe diluirse como si Jeremías solo estuviera agradeciendo un llamado agradable. El resultado que menciona es humillante: todos se burlan de él y esa experiencia se prolonga «todo el día». El profeta siente que la misión lo ha llevado a una exposición que no puede soportar con facilidad.

«Me dejé seducir» lo incluye a él en la relación: respondió a la iniciativa de Jehová. La frase siguiente acentúa la desigualdad de fuerzas: el Señor fue más fuerte y prevaleció. Jeremías reconoce que su vida no ha quedado bajo su control, pero expresa ese reconocimiento desde el agotamiento y el reproche, no desde una serenidad que el texto no describe.

El llamamiento permite escuchar esta oración sin perder el contexto. En Jeremías 1:6–10, el joven había manifestado su insuficiencia, y Jehová prometió acompañarlo. En Jeremías 1:17–19, también anunció que reyes, sacerdotes y pueblo pelearían contra él. No le había prometido popularidad ni ausencia de conflicto. La queja surge de vivir el costo de esa misión, no de que el relato haya presentado primero una garantía de aceptación general.

Una tensión semejante aparece en Jeremías 15:15–21: el profeta recuerda el gozo de recibir la palabra, pregunta por su dolor y recibe una respuesta que lo llama a volver y reafirma la compañía divina. La oración del siervo también necesita quedar bajo la palabra de su Señor. Presentar el sufrimiento con sinceridad no convierte toda conclusión nacida de él en una afirmación infalible acerca de Dios.

La esperanza cristiana se apoya en el Dios que no miente y en la gracia que viene del Padre y de Cristo Jesús, nuestro Salvador (Tito 1:1–4). Esa fidelidad permite llevarle la queja sin ocultarla. El dolor de Jeremías merece ser oído, y a la vez debe escucharse junto con las promesas y advertencias que el propio Jehová le había dado.

Texto original y tono de la oración

פִּתִּיתַנִי, pittitani, expresa «me sedujiste» o «me persuadiste», con la fuerza de una queja en este contexto. El mismo verbo aparece en el versículo 10 en la expectativa de que Jeremías se deje seducir. וַתּוּכָל, vattukhal, significa «y prevaleciste»: la lucha del profeta queda situada ante el Señor que fue más fuerte que él.

Jeremías 20:8 north

La palabra que anuncia lo que nadie quiere oír

La predicación de Jeremías está marcada por la denuncia de violencia y el anuncio de destrucción. Comunicar esa palabra lo ha convertido en objeto de afrenta y burla.

Explicación del versículo

El versículo explica la queja anterior. Jeremías no sufre solamente porque se sienta poco apreciado como persona. La palabra de Jehová que debe anunciar lo coloca frente a quienes no quieren escucharla. Su predicación no puede acomodarse a las expectativas de una audiencia que desea conservar su seguridad sin abandonar el mal.

El grito «¡Violencia y destrucción!» concentra la gravedad del mensaje. El libro ha denunciado injusticia y derramamiento de sangre, y acaba de anunciar una calamidad sobre Jerusalén. La expresión reúne ese horizonte de mal y ruina. No es una celebración de la violencia ni una instrucción para que Jeremías la produzca.

El contraste con los mensajes de falsa paz es claro. Jeremías 6:13–15 había denunciado a quienes trataban superficialmente la herida del pueblo y decían que había paz cuando no la había. Jeremías no recibe permiso para reemplazar la advertencia por una promesa tranquilizadora. Lo que anuncia debe corresponder a la situación que Jehová revela, aunque lo deje expuesto a rechazo.

La frase «se ha convertido para mí» describe el efecto que la palabra tiene en la vida del mensajero. No significa que la palabra de Jehová sea en sí misma vergonzosa o falsa. Se vuelve motivo de afrenta porque los oyentes atacan a quien la comunica. La burla de los demás no cambia su procedencia, pero sí hiere a la persona que tiene que soportarla.

En Jeremías 15:16, las palabras divinas habían sido gozo y alegría para el corazón del profeta. Ambos testimonios pertenecen a su experiencia: el gozo de recibirlas y el dolor que acompaña a proclamarlas ante una comunidad resistente. La fidelidad a Dios no elimina esa diferencia entre lo que la palabra significa para él y la manera en que los demás lo tratan por anunciarla.

2 Timoteo 4:1–5 encarga predicar la palabra ante Dios y Cristo Jesús, con paciencia, enseñanza y sobriedad, incluso cuando otros buscan maestros conforme a sus deseos. La relación ayuda a reconocer una fidelidad que depende del Señor que juzga, no del aplauso. El sufrimiento de Jeremías tampoco convierte el grito o la dureza en un estilo obligatorio para toda enseñanza cristiana; la fidelidad incluye anunciar la verdad con la manera que la Escritura manda.

Texto original

חָמָס וָשֹׁד, jamas vashod, significa «violencia y destrucción». לְחֶרְפָּה וּלְקֶלֶס, lejerpah uleqeles, expresa «para afrenta y burla». El contraste es entre la gravedad de lo que se anuncia y el desprecio con que es tratado quien lo proclama.

Jeremías 20:9 north

El silencio que Jeremías no consigue sostener

Jeremías contempla dejar de hablar en el nombre de Jehová, pero la palabra recibida arde dentro de él. Su conflicto no se resuelve eligiendo simplemente entre una predicación cómoda y una vida sin oposición.

Explicación del versículo

La decisión imaginada responde al sufrimiento del versículo anterior. Si hablar trae afrenta y burla, el profeta considera no mencionar más a Jehová ni hablar en su nombre. No está describiendo una pausa para descansar ni un cambio de lugar de servicio. Contempla abandonar la tarea de comunicar el mensaje por el que es atacado.

El intento de callar provoca otra forma de tensión: en su corazón hay «como un fuego ardiente» encerrado en sus huesos. El «como» identifica una comparación. No se describe una combustión física ni una lesión corporal. La imagen muestra lo imposible que se vuelve para Jeremías reducir a silencio la palabra y el encargo que ha recibido.

El corazón y los huesos abarcan la profundidad de esa lucha. No se trata de una idea ligera que pueda guardar sin que nada cambie. La palabra compromete su vida entera. El final, «me fatigo tratando de contenerlo y no puedo», muestra que el profeta no presume de una energía ilimitada: se agota también al intentar resistir su misión.

El origen de esa obligación está en el llamamiento. Jehová había puesto sus palabras en su boca y le había ordenado decir lo que le mandara (Jeremías 1:7–10). La intensidad del fuego no crea por sí sola la autoridad del mensaje. El lector conoce ya una palabra y un envío divinos que explican por qué Jeremías no puede tratar la predicación como una opción sin consecuencias.

Jeremías 23:28–32 comparará la palabra de Jehová con fuego y, en el mismo pasaje, denunciará a quienes inventan mensajes que él no les mandó. Esa relación evita convertir cualquier impulso intenso en prueba de revelación. La fidelidad se reconoce por la palabra de Dios, no únicamente por la fuerza de una experiencia interior.

Los apóstoles explican que no pueden dejar de hablar de lo que han visto y oído acerca de Jesús, aun bajo una prohibición humana (Hechos 4:18–20). Y Pablo sitúa la vida entregada al servicio en el amor de Cristo, que murió y resucitó para que ya no vivamos para nosotros mismos (2 Corintios 5:14–15). El centro del testimonio cristiano es ese Salvador y su verdad, no la búsqueda de una agitación interior que demuestre nuestra importancia.

Texto original e imagen del fuego

כְּאֵשׁ בֹּעֶרֶת, ke’esh bo‘eret, significa «como fuego ardiente». La comparación se completa con «encerrado en mis huesos». Expresa el peso interior del mensaje recibido y el agotamiento de contenerlo; no impone a todos los creyentes una misma sensación como condición de su fidelidad.

Jeremías 20:10 north

Los cercanos esperan una ocasión para acusarlo

Jeremías oye amenazas y descubre que personas de su círculo buscan su caída. Quieren aprovechar cualquier tropiezo para denunciarlo y vengarse.

Explicación del versículo

El lamento vuelve del conflicto interior al ambiente que lo rodea. Las murmuraciones de muchos no son una desaprobación silenciosa: incluyen una invitación a denunciar al profeta. El relato ya ha mostrado con Pasur que la hostilidad puede convertirse en castigo físico. Las palabras de sus adversarios tienen un propósito que va más allá de expresar desacuerdo.

«¡Terror por todas partes!» repite la expresión que había dado sentido al nombre anunciado a Pasur en el versículo 3. Ahora aparece dentro de las voces que Jeremías oye y del clima de amenaza que describe. La repetición enlaza las dos partes del capítulo sin obligar a identificar a cada hablante con el sacerdote. La profecía de terror y la experiencia de un mensajero rodeado de enemigos quedan enfrentadas.

Lo más doloroso es que sus amigos vigilan sus tropiezos. La cercanía, que debía ofrecer paz, se convierte en observación interesada. No buscan ayudarlo a corregir un error, sino encontrar una oportunidad de prevalecer contra él. El texto expone una ruptura de confianza que vuelve más profunda la soledad del profeta.

Las palabras de los adversarios también retoman el lenguaje de la oración: esperan que Jeremías «se deje seducir» y que puedan «prevalecer» contra él. En el versículo 7 reconocía que Jehová había prevalecido; en el 11 afirmará que los perseguidores no prevalecerán. Ese recorrido de las palabras muestra dónde se decide su esperanza: la fuerza de quienes lo acechan no está por encima del Señor que lo llamó.

Salmos 31:13–15 reúne de forma semejante calumnias, terror alrededor y planes contra la vida del orante, seguidos por la confianza en Dios. La relación no hace imaginaria la amenaza. Enseña a llevar una situación real de hostilidad ante quien tiene nuestros tiempos en su mano.

Jesús también afrontó una vigilancia calculada para atraparlo en sus palabras y entregarlo al poder del gobernador (Lucas 20:20–26). Su fidelidad no dependió de satisfacer a quienes preparaban la acusación. El discípulo encuentra en Cristo dirección para responder con verdad, sin convertir la traición sufrida en una autorización para engañar o vengarse.

Texto original

אֱנוֹשׁ שְׁלוֹמִי, ’enosh shelomi, designa al hombre de su paz, una persona vinculada con él por una relación amistosa. La expresión explica por qué la vigilancia duele tanto: el peligro procede también de quienes Jeremías podía considerar cercanos.

Jeremías 20:11 north

La compañía de Jehová cambia el fundamento de la esperanza

Jeremías responde a las amenazas recordando que Jehová está con él. La fuerza de sus perseguidores no tiene la última palabra sobre la misión que Dios le ha encomendado.

Explicación del versículo

«Pero» introduce un giro dentro del lamento. Los adversarios esperan que Jeremías tropiece y que ellos prevalezcan; él afirma ahora que Jehová lo acompaña. El cambio no niega que las amenazas existan. Cambia el fundamento desde el que las contempla: no está solo ante la voluntad de quienes quieren hacerlo caer.

La imagen del «guerrero temible» presenta la capacidad de Jehová para defenderlo. El profeta no afirma que él mismo se haya convertido en un combatiente poderoso ni anuncia una campaña de represalias. Su confianza está en el Señor que puede impedir que los perseguidores consigan lo que buscan.

Las palabras retoman de cerca el llamamiento de Jeremías 1:17–19. Allí Jehová había anunciado oposición de reyes, dirigentes, sacerdotes y pueblo, junto con la promesa de que no lo vencerían porque estaría con él. Esa promesa no impidió la noche en el cepo. La protección divina se comprende como preservación de su vida y de su encargo en medio del conflicto, no como ausencia de golpes o de angustia.

El verbo «prevalecer» une varias voces del capítulo. Jehová había prevalecido sobre Jeremías en su queja del versículo 7; los enemigos querían prevalecer contra él en el versículo 10; ahora el profeta afirma que no lo lograrán. La autoridad que al comienzo le resultaba abrumadora es también la que sostiene su esperanza frente a la hostilidad humana.

La vergüenza que anuncia a sus perseguidores responde al fracaso de sus proyectos. Su oposición al mensaje de Jehová no podrá convertirse finalmente en honor. «No se olvidará» acentúa la seriedad de esa deshonra; no ofrece al lector un calendario para calcular cuándo cada enemigo personal quedará públicamente humillado.

Romanos 8:31–39 expresa la confianza cristiana en el Dios que dio a su Hijo y en Cristo muerto, resucitado e intercesor. El pasaje menciona aflicción, persecución y espada, pero afirma que nada separará al creyente del amor de Dios en Jesucristo. La victoria del Salvador permite perseverar sin confundir la compañía divina con una vida libre de sufrimiento.

Texto original e imagen

כְּגִבּוֹר עָרִיץ, kegibbor ‘arits, significa aquí «como un guerrero temible». La expresión resalta su poder ante los perseguidores. לֹא יוּכָלוּ, lo yukhalu, «no prevalecerán», responde a la expectativa de los enemigos del versículo anterior.

Jeremías 20:12 north

La causa del profeta ante quien conoce el corazón

Jeremías apela al juicio de Jehová, que conoce también el interior de quien clama. Su petición de vindicación deja la causa ante Dios en lugar de convertir al profeta en ejecutor de la venganza.

Explicación del versículo

El profeta se dirige al Señor de los ejércitos y reconoce que prueba al justo. Quien busca vindicación no está fuera de la mirada que examina. La justicia de su causa frente al complot no lo vuelve dueño de la sentencia ni hace innecesario que su propio corazón quede sometido a Dios.

«Ves los sentimientos y el corazón» afirma un conocimiento que atraviesa las apariencias. Los enemigos pueden vigilar sus palabras y preparar acusaciones, pero no pueden engañar a Jehová acerca de lo que intentan. El mismo Señor conoce la sinceridad, el dolor y las motivaciones del profeta. La confianza no depende de que logre controlar todos los relatos que otros construyen sobre él.

La petición de ver la venganza divina tiene un paralelo cercano en Jeremías 11:20. En ambos pasajes el profeta expone una causa ante quien juzga y examina el interior. No está pidiendo una victoria en un conflicto trivial de preferencias, sino una respuesta a quienes persiguen su vida por el mensaje recibido.

La razón «porque ante ti he expuesto mi causa» sitúa la decisión en manos de Jehová. Jeremías expresa un deseo fuerte de presenciar el juicio, pero no declara que todo lo que él sienta deba convertirse en la sentencia de Dios. El Juez conoce más de lo que conoce el orante. Por eso la misma fe que apela a él puede recibir la corrección y la guía que necesita.

Salmos 139:23–24 pide ser examinado y guiado por Dios. Esa disposición complementa la apelación a la justicia: no basta querer que se revele la culpa ajena mientras se protege cualquier camino perverso propio. La oración confiada permanece abierta a la verdad del Señor.

Para quien sigue a Cristo, Romanos 12:17–21 prohíbe devolver mal por mal y ejercer venganza personal, precisamente porque la retribución pertenece a Dios. Jesús mismo, al sufrir, se encomendaba al que juzga justamente y llevó nuestros pecados para que vivamos para la justicia (1 Pedro 2:21–25). En él, la confianza en el juicio del Padre y la renuncia a la represalia forman parte de una vida recibida por gracia.

Texto original

בֹּחֵן צַדִּיק, bojen tsaddiq, significa «que pruebas al justo». La frase no dice que el justo quede sin examen. כְלָיוֹת וָלֵב, kelayot valev, literalmente «riñones y corazón», expresa aquí el interior de la persona, sus afectos y motivaciones. La traducción «sentimientos y corazón» recoge ese sentido, sin proponer una explicación médica.

Jeremías 20:13 north

La liberación del débil se convierte en alabanza

Jeremías invita a otros a cantar a Jehová porque libra al pobre de quienes hacen el mal. La confianza expresada antes se vuelve reconocimiento público de la ayuda divina.

Explicación del versículo

Los dos mandatos están en plural: «canten» y «alaben». La oración deja de ser únicamente la exposición de una causa personal y convoca a otros a reconocer quién es Jehová. El centro de la alabanza no es la capacidad del profeta para soportar el dolor, sino la acción del Señor a favor del que no puede salvarse por sus propias fuerzas.

El motivo es una liberación de manos de malvados. La palabra «pobre» sitúa al rescatado en una condición de necesidad y vulnerabilidad. En este contexto, Jeremías reconoce su propia vida bajo amenaza dentro de esa manera de obrar de Dios. No se ofrece un inventario de sus bienes; se proclama que el Señor atiende a quien está expuesto al poder de otros.

«Ha librado» presenta la ayuda como motivo firme de gratitud. El capítulo ya ha narrado la salida del cepo y la oración ha reafirmado la promesa de que los perseguidores no prevalecerán. El versículo no explica que todos los peligros hayan desaparecido ni que el profeta haya dejado de sufrir. La alabanza reconoce al Dios que salva sin añadir un desenlace que el relato no cuenta.

Salmos 34:4–7 une de modo semejante el clamor del pobre con la respuesta y el rescate de Jehová. Esa relación muestra que la gratitud puede nacer de una dependencia real. El orante no necesita fingir que fue autosuficiente para dar honor a Dios.

La transición al versículo 14 es brusca: después de esta alabanza viene un lamento por el nacimiento. El orden conservado no permite dibujar una recuperación emocional sencilla en la que, una vez que se canta, ya no puede haber oscuridad. La confianza y el dolor aparecen juntos en la vida del profeta. El reconocimiento de la ayuda de Jehová no vuelve ilegítima la necesidad de seguir clamando.

Jesús anuncia buenas noticias a los pobres y libertad a los oprimidos al presentar el cumplimiento de la Escritura en su misión (Lucas 4:16–21). El lector cristiano reconoce en él al Salvador dado por el Padre. Nuestra alabanza no descansa en aparentar fortaleza, sino en la gracia del Señor que se acerca al necesitado y lo llama a vivir confiando en su palabra.

Texto original

נֶפֶשׁ אֶבְיוֹן, nefesh ’evyon, significa aquí «la vida del pobre». Nefesh se refiere en este contexto a la vida amenazada, no únicamente a una parte inmaterial separada del sufrimiento de la persona. La liberación que motiva el canto tiene que ver con esa vida puesta en peligro.

Jeremías 20:14 north

El día del nacimiento bajo el peso del sufrimiento

Jeremías vuelve su lamento contra el día en que nació. La expresión revela la profundidad de su angustia, aun después de haber confesado la ayuda de Jehová.

Explicación del versículo

La transición desde la alabanza del versículo 13 es abrupta. El texto no intercala una explicación de por qué Jeremías pasa del canto a esta maldición. Debemos recibir el movimiento tal como está: la confianza en la liberación divina y la pregunta dolorosa por la propia existencia forman parte de la voz del profeta.

La maldición se dirige al día de su nacimiento. La segunda frase repite el deseo en forma negativa: que aquel día no sea bendito. El paralelismo intensifica el rechazo de un comienzo que normalmente se recordaría con alegría. No constituye una orden a sus oyentes para maldecir a su madre ni una declaración dirigida contra todo nacimiento humano.

El sufrimiento presente ha alcanzado la manera en que Jeremías mira su historia entera. No dice simplemente que hubiera preferido evitar la noche en el cepo. Desea que el origen de la vida que ahora padece no hubiera tenido lugar. Los versículos siguientes desarrollarán esa expresión con la noticia llevada a su padre y con la imagen del vientre materno.

Job 3:1–11 ofrece un lamento muy cercano: Job maldice el día en que nació y pregunta por qué no murió al nacer. La relación permite reconocer un lenguaje bíblico de dolor extremo. La Escritura no exige que la experiencia del afligido se exprese únicamente mediante frases de tranquilidad; conserva también palabras que muestran lo insoportable que puede parecerle la vida.

Al mismo tiempo, el lamento no reemplaza lo que Jehová había dicho acerca de Jeremías. Antes de formarlo en el vientre, lo conoció y lo designó para su misión (Jeremías 1:5). La percepción del profeta en este momento de angustia no es la única palabra que el libro ofrece sobre el significado de su existencia. Su vida es conocida por Dios incluso cuando él no consigue contemplarla como bendición.

El contraste con la alabanza anterior llama a escuchar con cuidado a quien sufre. Haber confiado en Jehová no convierte automáticamente en falsa toda expresión posterior de tristeza. Tampoco la intensidad de la tristeza demuestra que Dios haya retirado su palabra. El capítulo muestra a un siervo que continúa viviendo ante su Señor sin que el relato reduzca su dolor a una respuesta fácil.

Texto original y forma poética

אָרוּר הַיּוֹם, ’arur hayyom, significa «maldito el día». La expresión se corresponde con אַל יְהִי בָרוּךְ, ’al yehi varukh, «que no sea bendito». El paralelismo concentra la queja sobre el día de su propio nacimiento, no establece una norma general sobre cómo recordar la vida de otros.

Jeremías 20:15 north

La noticia gozosa que el dolor vuelve amarga

El lamento alcanza al hombre que anunció el nacimiento al padre de Jeremías. La alegría de aquel anuncio contrasta con la vergüenza y el sufrimiento que el profeta experimenta ahora.

Explicación del versículo

El poema amplía la maldición del día a quien dio la noticia. «¡Te ha nacido un hijo varón!» había llenado de alegría a su padre. El texto conserva el carácter feliz del anuncio para hacer más fuerte el contraste: lo que para la familia fue motivo de gozo se contempla ahora desde una vida que parece consumirse en dolor.

No se identifica al mensajero ni se le atribuye una agresión contra Jeremías. Tampoco se dice que su noticia fuera falsa. Esto lo distingue de Pasur, acusado expresamente de profetizar mentira en el versículo 6. La severidad de estas palabras no nace de una culpa relatada del mensajero, sino de la manera en que el lamento alcanza todo lo relacionado con el nacimiento.

La alegría del padre no aparece como algo que el narrador repruebe. Es parte del acontecimiento que el profeta recuerda y desea deshacer. El poema no enseña que un padre peque por alegrarse cuando nace un hijo. Muestra hasta dónde se extiende el sufrimiento de quien, mirando su presente, quisiera que aquella noticia nunca hubiera sido pronunciada.

La relación con Job 3:1–3 vuelve a ser cercana. Allí el lamento reúne el día del nacimiento y la noche que anunció la concepción de un varón. Ambos textos llevan la queja hacia el comienzo de la vida. No relatan un procedimiento capaz de modificar el pasado; expresan el deseo doloroso de no haber llegado a conocer la aflicción.

El lector puede reconocer una diferencia entre el valor de una noticia en su momento y la forma en que se recuerda desde el dolor. La frase del mensajero produjo alegría verdadera al padre. La angustia posterior de Jeremías no convierte aquella alegría en engaño ni obliga a la familia a haber previsto cada sufrimiento de su futuro.

El evangelio anuncia otro nacimiento como buena noticia para el pueblo: ha nacido un Salvador, Cristo el Señor (Lucas 2:8–11). Esa relación no hace del mensajero de Jeremías una predicción del ángel de Lucas. Sitúa la esperanza cristiana en el Hijo que Dios ha dado: su venida trae salvación a personas cuya historia también contiene dolor, sin exigirles que llamen fácil a todo lo que han vivido.

Texto original

בִּשַּׂר אֶת אָבִי, bissar ’et ’avi, significa «anunció la buena noticia a mi padre». El verbo describe aquí la comunicación gozosa de un nacimiento. Su sentido se reconoce por la frase que sigue y por la alegría del padre, no por atribuir al mensajero un oficio religioso que el pasaje no menciona.

Jeremías 20:16 north

Una imagen de juicio aplicada al mensajero

El dolor del profeta adopta el lenguaje de las ciudades destruidas y de los gritos de guerra. Es la continuación de una maldición poética contra el anuncio de su nacimiento.

Explicación del versículo

«Ese hombre» remite al que llevó la noticia a su padre. Jeremías desea para él un destino comparable al de ciudades derribadas por Jehová. La petición es extrema y no debe suavizarse hasta convertirla en un simple deseo de que el mensajero se sienta incómodo. El poema habla con la dureza del juicio y la destrucción.

La comparación recuerda la caída de Sodoma y Gomorra narrada en Génesis 19:24–29. En Jeremías 49:18, el mismo libro nombra expresamente esas ciudades como ejemplo de destrucción. Aquí no se dan sus nombres, pero la imagen de ciudades que Jehová derribó permite reconocer ese horizonte de juicio irreversible.

«Sin desistir» acentúa que aquella destrucción no fue retirada. No significa que Jehová sea incapaz de mostrar misericordia en ninguna circunstancia. Jeremías 18:7–8 había explicado su respuesta misericordiosa cuando una nación se vuelve del mal. La severidad de una sentencia ejecutada y la disposición de Dios a recibir al que regresa no deben confundirse.

Los gritos por la mañana y los alaridos al mediodía sustituyen el gozo del anuncio de nacimiento. El hombre que hizo alegrar al padre es imaginado ahora rodeado de sonidos de calamidad. Las dos referencias al tiempo intensifican el deseo de una vida sin tranquilidad; no establecen un horario de acontecimientos que el relato diga haber ocurrido.

El libro sigue conservando la voz de Jeremías en su aflicción. No añade una palabra divina que declare culpable de una matanza al mensajero ni un relato de su castigo. Esa distinción impide usar la intensidad de la oración como una sentencia que cualquier persona pueda ejecutar contra quien asocie con su dolor.

Jesús enseña a amar a los enemigos y a orar por quienes persiguen, conforme a la bondad del Padre (Mateo 5:43–48). El lector cristiano puede escuchar la profundidad del lamento sin adoptar cada deseo de destrucción como norma para su conducta. La verdad sobre el sufrimiento y la obediencia a Cristo deben permanecer juntas.

Texto original y sonido de la calamidad

תְרוּעָה, teru‘ah, designa aquí el clamor o alarido de guerra que la traducción menciona. Su sentido concreto viene del contexto de ciudades derribadas y gritos de angustia. La palabra contribuye al contraste entre la alegría del nacimiento y el horror que ahora imagina el profeta.

Jeremías 20:17 north

El vientre imaginado como sepulcro

Jeremías expresa el deseo imposible de no haber salido del vientre materno. La imagen muestra la hondura de su lamento, no una instrucción acerca de lo que debería hacerse con una vida humana.

Explicación del versículo

El «porque» prolonga la maldición de los versículos anteriores. La razón dolorosa es que no murió antes de vivir la historia que ahora lo abruma. El poema no introduce un nuevo relato acerca de un intento de matarlo cuando era niño. Retrocede imaginativamente al vientre para expresar cuánto quisiera no haber llegado a conocer la aflicción.

La frase «mi madre habría sido mi sepulcro» une dos lugares que normalmente tienen funciones opuestas: el vientre donde comienza la vida y el sepulcro donde termina. La fuerza de la imagen está precisamente en esa inversión. El profeta no está ofreciendo una explicación biológica, sino deseando que su entrada en una vida de dolor hubiera quedado detenida.

La expresión de un vientre «embarazado para siempre» lleva ese deseo más allá de una posibilidad real. Imaginar una gestación sin salida muestra que quiere deshacer el paso del nacimiento. No es una duración que deba calcularse ni una condición corporal que el pasaje mande reproducir. El lenguaje poético hace visible un anhelo que no puede realizarse cambiando el pasado.

Job 10:18–22 presenta una imagen cercana: Job pregunta por qué salió del vientre y desea haber pasado de él a la tumba sin que nadie lo viera. La relación ayuda a reconocer el género del lamento y la hondura del dolor. No convierte ese deseo en una afirmación de que la vida de ambos hombres carezca de valor ante Dios.

En el caso de Jeremías, la misma palabra «vientre» obliga a recordar el llamamiento. Jehová lo conoció antes de formarlo y lo consagró antes de que naciera (Jeremías 1:5). El libro mantiene así dos perspectivas: el profeta quisiera no haber llegado a vivir su sufrimiento, pero su existencia y su misión ya eran conocidas por el Señor. El lamento no borra esa relación anterior.

Salmos 139:13–16 contempla la formación en el vientre desde el conocimiento y la obra de Dios. Esa voz bíblica puede acompañar la queja sin exigir que el afligido deje de sentirla de inmediato. Cuando la persona no consigue afirmar con alegría el valor de su vida, sigue necesitando ser mirada y cuidada como alguien conocido por su Creador.

Texto original e imagen

קִבְרִי, qivri, significa «mi sepulcro»; הֲרַת עוֹלָם, harat ‘olam, expresa «embarazada para siempre». Las dos imágenes pertenecen a un deseo de que el nacimiento no hubiera ocurrido. Su función es expresar angustia extrema, no dar un mandato para causar la muerte.

Jeremías 20:18 north

Una pregunta que queda abierta en el lamento

Jeremías termina preguntando por qué nació para conocer fatiga, dolor y vergüenza. El capítulo conserva su pregunta sin añadir una respuesta rápida que haga desaparecer el sufrimiento.

Explicación del versículo

La pregunta vuelve al punto de partida del poema: salir del vientre. El profeta contempla el nacimiento desde lo que ha vivido después. «Para ver» significa aquí experimentar: fatiga y dolor han llegado a dominar su percepción de la vida. La vergüenza prolonga la afrenta y la burla descritas al comienzo del lamento.

La frase «que mis días se consuman» presenta el tiempo como algo que se gasta bajo ese peso. Jeremías no anuncia la fecha de su muerte ni relata que su ministerio haya terminado. Expone cómo se le presenta el futuro mientras sufre: teme que la misma humillación abarque el resto de sus días.

El capítulo termina sin una respuesta directa de Jehová a esta pregunta. La alabanza del versículo 13 no ha sido eliminada, y tampoco la oscuridad de estos últimos versículos. El lector debe escuchar ambas. No hay base para inventar que aquella misma tarde el profeta quedó libre de toda angustia, ni para concluir que por haberla expresado dejó de pertenecer al Señor.

Salmos 88:13–18 conserva una oración que también termina en oscuridad y alejamiento de los cercanos. Esa relación muestra que la Escritura permite clamar a Dios sin cerrar cada lamento con una sensación inmediata de alivio. La persistencia de la pregunta no equivale por sí sola a renunciar al interlocutor ante quien se presenta.

La narración continuará mostrando a Jeremías como receptor de la palabra de Jehová y mensajero ante el rey y sus enviados. El dolor no lo vuelve invisible para Dios. Su pregunta permanece dentro de una historia en la que el Señor sigue llamándolo a hablar, sin que eso haga menos real la carga que ha expresado.

La esperanza cristiana encuentra su fundamento en Jesucristo, el Hijo que ofreció ruegos y súplicas con clamor y lágrimas y llegó a ser fuente de salvación eterna (Hebreos 5:7–9). Su sufrimiento no fue falta de fidelidad al Padre. Por medio de él podemos acercarnos a Dios sin fingir que el dolor no existe, y confiar en una salvación que procede de su obra, no de nuestra capacidad de soportarlo todo.

Texto original

עָמָל וְיָגוֹן, ‘amal veyagon, significa «fatiga y dolor». La expresión se une a בֹשֶׁת, voshet, «vergüenza». Esas palabras resumen cómo experimenta Jeremías su aflicción; no constituyen una definición de todo lo que Dios puede hacer con su vida.

Aplicación editorial

Si acompañas a alguien abatido, escúchalo sin exigir que esconda su dolor para demostrar fe. El Padre de nuestro Señor Jesucristo es Dios de misericordias y de consuelo, y nos consuela para que podamos consolar a otros (2 Corintios 1:3–5). Haz de esa misericordia una presencia concreta: permanece cerca, ofrece ayuda y vuelve con esa persona a la palabra del Salvador, sin convertir su angustia en motivo de vergüenza añadida.

edit_note Notas: edición NTBT con estudio completo — BibliaTodo Bible Society

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