Dios abre un camino después del duelo
Jehová llama a Samuel a continuar su servicio y lo envía a la familia de Isaí. El rechazo de Saúl no ha puesto fin al cuidado de Dios por Israel.
Explicación del versículo
Samuel sigue de duelo por el rey al que había ungido y reprendido. La pregunta «¿Hasta cuándo?» no niega el dolor que el relato acaba de reconocer; lo confronta con una decisión divina ya firme. El profeta no puede permanecer detenido en la pérdida de Saúl cuando Jehová le confía una nueva tarea.
El destino del viaje es Belén, a la casa de Isaí. Samuel sabe que debe ungir a uno de sus hijos, pero aún no recibe su nombre. Tendrá que obedecer lo que conoce y atender después a la indicación concreta. La elección del nuevo rey pertenece a Jehová, no al duelo, a las preferencias del profeta o a la influencia de una familia.
La familia no aparece aislada de la historia anterior. Rut 4:17–22 había conducido desde Obed hasta Isaí y David. Lo que en Rut cerraba una genealogía comienza ahora a desplegarse en la historia del reino.
Exégesis del pasaje
מַלֵּא קַרְנְךָ שֶׁמֶן, malléʾ qarnekhá shémen, significa «llena tu cuerno de aceite». El cuerno sirve como recipiente para la unción. El mandato no establece una cantidad ni atribuye al recipiente poder para elegir al rey.
רָאִיתִי בְּבָנָיו לִי מֶלֶךְ, raʾíti bevanáv li mélekh, literalmente «he visto entre sus hijos un rey para mí», expresa que Jehová ha escogido o provisto al rey. El lenguaje de ver prepara la enseñanza sobre la mirada de Dios en el versículo 7.
La esperanza no termina con una pérdida
El dolor por un fracaso real puede llevarnos al Padre sin impedir que escuchemos su siguiente llamado. La esperanza de Israel avanzará por la casa de David y encontrará su cumplimiento en Jesucristo, hijo de David y Salvador resucitado (Mateo 1:1; 2 Timoteo 2:8). Podemos servir apoyados en su fidelidad, aun cuando una etapa dolorosa no termine como habíamos deseado.