1 Samuel 24 (NTBT) en línea gratis con notas de estudio

Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT)

1 Samuel 24

David perdona la vida a Saúl en En-gadi

1 Cuando Saúl regresó de perseguir a los filisteos, le informaron: «David está en el desierto de En-gadi».   N1

2 Saúl tomó a tres mil hombres escogidos de todo Israel y fue a buscar a David y a sus hombres por los peñascos de las cabras monteses.   N2

3 Al llegar a unos rediles de ovejas junto al camino, donde había una cueva, Saúl entró para hacer sus necesidades. David y sus hombres estaban al fondo de la cueva.   N3

4 Los hombres de David le dijeron: «Este es el día del que Jehová te dijo: “Voy a entregar a tu enemigo en tus manos, y harás con él lo que te parezca bien”». David se levantó y cortó en secreto el borde del manto de Saúl.   N4

5 Pero después le remordió el corazón a David por haber cortado el borde del manto de Saúl.   N5

6 Les dijo a sus hombres: «Que Jehová me libre de hacerle tal cosa a mi señor, el ungido de Jehová, y de extender mi mano contra él, porque es el ungido de Jehová».   N6

7 Con estas palabras David contuvo a sus hombres y no les permitió atacar a Saúl. Saúl salió de la cueva y siguió su camino.   N7

David presenta a Saúl la prueba de su lealtad

8 Después David también se levantó, salió de la cueva y llamó a Saúl: «¡Mi señor el rey!». Saúl miró hacia atrás, y David se inclinó rostro en tierra y se postró.   N8

9 David le dijo a Saúl: «¿Por qué escuchas a quienes dicen que David busca hacerte daño?   N9

10 Hoy tus propios ojos han visto cómo Jehová te entregó en mis manos en la cueva. Me dijeron que te matara, pero te perdoné la vida. Dije: “No extenderé mi mano contra mi señor, porque es el ungido de Jehová”.   N10

11 Mira, padre mío, mira el borde de tu manto en mi mano. Corté el borde de tu manto y no te maté. Reconoce y ve que no hay maldad ni rebelión en mis manos, y que no he pecado contra ti. Sin embargo, tú acechas mi vida para quitármela.   N11

12 Que Jehová juzgue entre nosotros y que Jehová me vengue de ti, pero mi mano no se levantará contra ti.   N12

13 Como dice el antiguo proverbio: “De los malvados sale la maldad”. Pero mi mano no se levantará contra ti.   N13

14 ¿Tras quién ha salido el rey de Israel? ¿A quién persigues? ¿A un perro muerto? ¿A una sola pulga?   N14

15 Que Jehová sea juez y juzgue entre nosotros. Que vea, defienda mi causa y me haga justicia, librándome de tu mano».   N15

Saúl reconoce la bondad de David y pide un juramento

16 Cuando David terminó de decirle estas palabras a Saúl, Saúl preguntó: «¿Es esta tu voz, David, hijo mío?». Entonces Saúl alzó la voz y lloró.   N16

17 Le dijo a David: «Tú eres más justo que yo, porque me has tratado con bondad, mientras que yo te he tratado con maldad.   N17

18 Hoy has mostrado la bondad con que me has tratado: Jehová me entregó en tus manos y no me mataste.   N18

19 Cuando alguien encuentra a su enemigo, ¿lo deja ir sano y salvo? Que Jehová te recompense con bien por lo que has hecho hoy conmigo.   N19

20 Ahora sé que ciertamente reinarás, y que el reino de Israel quedará establecido en tus manos.   N20

21 Júrame ahora por Jehová que no eliminarás a mis descendientes después de mí ni borrarás mi nombre de la familia de mi padre».   N21

22 David se lo juró a Saúl. Saúl regresó a su casa, y David y sus hombres subieron a la fortaleza.   N22

menu_book Notas de estudio de 1 Samuel 24

Edición NTBT con estudio completo — pasaje por pasaje. Esta es una sección aparte del texto bíblico.

1 Samuel 24:1 north

La persecución vuelve después del peligro filisteo

La interrupción de la persecución dio a David un respiro, pero Saúl vuelve a buscarlo en cuanto regresa de su campaña.

Explicación del versículo

El capítulo retoma la amenaza que había quedado suspendida. Saúl dejó de cercar a David porque una incursión filistea exigía su atención; David, mientras tanto, se trasladó a los refugios de En-gadi. El regreso del rey enlaza ambos episodios y muestra que aquella retirada militar todavía no había cambiado su actitud hacia David (1 Samuel 23:26–29).

La nueva información pone otra vez los recursos del reino al servicio de la persecución. El narrador no identifica a quienes avisan a Saúl ni explica sus motivos. Por eso no es preciso atribuir este aviso a los mismos hombres de Zif del capítulo anterior. Lo que importa aquí es su consecuencia: el rey sabe dónde buscar al fugitivo y decide hacerlo.

En-gadi había servido de refugio a David, pero no queda fuera del alcance del peligro. El relato no presenta la liberación anterior como el fin definitivo de las pruebas. La protección de Dios se reconoce dentro de una historia que sigue siendo incierta para sus protagonistas, con desplazamientos, noticias y decisiones sucesivas.

Esta vez el conflicto adquirirá una forma distinta. Saúl sale buscando a David, pero terminará quedando al alcance de él. Así, la narración prepara una prueba del uso del poder: el perseguido podrá hacer daño a quien lo persigue. El desenlace permitirá comparar sus conductas con mayor claridad que sus respectivas afirmaciones sobre Dios.

Exégesis del pasaje

El verbo שָׁב —shav, «regresó»— se refiere al retorno de Saúl de la acción contra los filisteos. Aquí no significa que se haya vuelto a Dios en arrepentimiento. El movimiento militar y la disposición moral deben distinguirse por el contexto.

La noticia «David está» sitúa al fugitivo en el desierto de En-gadi. El pasaje continúa directamente el traslado de 23:29; la división entre capítulos no introduce una nueva etapa de paz ni informa cuánto tiempo ha transcurrido.

1 Samuel 24:2 north

Un gran contingente para perseguir al fugitivo

Saúl escoge una fuerza considerable y se interna en un terreno rocoso para encontrar a David y a sus hombres.

Explicación del versículo

Los tres mil hombres no forman una escolta incidental mencionada al pasar. El rey los toma de todo Israel y los selecciona para esta búsqueda. La amplitud del reclutamiento y la calidad de los soldados subrayan cuánto esfuerzo público dedica a capturar a David, aun después de la amenaza filistea que acaba de atender.

David tampoco está solo: tiene un grupo a su cargo. Sin embargo, la escena enfrenta al aparato militar del rey con hombres que viven desplazándose para sobrevivir. En 1 Samuel 23:13 se mencionaban unos seiscientos acompañantes de David. La diferencia ayuda a comprender el peligro, aunque el relato no describe aquí una batalla entre ambos contingentes.

Los peñascos de las cabras monteses presentan un paisaje escarpado. Su mención explica el tipo de refugio que David podía utilizar y la dificultad de la búsqueda. El escenario participa en la historia de manera concreta: ofrece escondites y acabará conduciendo al encuentro en una cueva.

La fuerza reunida hace más llamativo el cambio de situación que seguirá. Saúl dispone de muchos hombres escogidos, pero esa ventaja no le permitirá controlar todo lo que sucede. Su vulnerabilidad aparecerá en una necesidad ordinaria, sin que David tenga que vencer primero a su ejército. El capítulo examina entonces qué hará David con esa oportunidad inesperada.

Exégesis del pasaje

La expresión אִישׁ בָּחוּר —ish bajur, «hombre escogido»— acompaña a la cifra y describe a los integrantes del contingente. En esta construcción colectiva no limita la selección a una sola persona.

צוּרֵי הַיְּעֵלִים —tsurei hayye‘elim— significa «peñascos de las cabras monteses». La denominación sitúa la búsqueda en las rocas; el versículo no proporciona coordenadas para identificar una cueva determinada.

1 Samuel 24:3 north

El perseguidor entra en el escondite de David

Sin saber que David y sus hombres están al fondo, Saúl entra en una cueva para atender una necesidad corporal.

Explicación del versículo

La búsqueda llega a un lugar relacionado con la actividad pastoril: hay rediles junto al camino y una cueva. El narrador ofrece estos detalles para situar el encuentro, sin describir la construcción de los cercados ni las dimensiones de la cavidad. Los rediles y el camino sitúan la búsqueda militar en un espacio utilizado también para las labores de la vida corriente.

Saúl entra por una razón privada y ordinaria. David y sus hombres ya están en el interior. El rey que buscaba activamente a David queda ahora cerca de él sin advertirlo. Esta inversión de posiciones crea la tensión del episodio: el fugitivo conoce la presencia de su perseguidor, mientras este desconoce el peligro que tiene a sus espaldas.

El fondo de la cueva explica el ocultamiento del grupo, pero el relato no añade una distribución de cada hombre ni una explicación óptica de lo ocurrido. Tampoco dice que Saúl se quedara dormido. La narración se concentra en su exposición inesperada y en la decisión que se abre para David.

Esta circunstancia todavía no contiene una orden moral. Que Saúl esté indefenso permite distintas acciones, y los hombres de David propondrán una interpretación de la oportunidad. La conducta de David mostrará que él debe discernir cómo actuar delante de Jehová aun cuando el peligro que lo amenaza parezca estar por fin a su merced.

Exégesis del pasaje

לְהָסֵךְ אֶת רַגְלָיו —lehasej et raglav— dice literalmente «cubrir sus pies». En este contexto es una manera discreta de referirse a hacer las necesidades, que la NTBT expresa directamente. No describe una postura de oración o un acto de adoración.

La ubicación de los hombres se expresa mediante בְּיַרְכְּתֵי הַמְּעָרָה —beyarketei hamme‘arah, «en lo más interior de la cueva»—. Ese contraste entre la entrada de Saúl y la presencia del grupo en el fondo sostiene el desarrollo del episodio.

1 Samuel 24:4 north

Los hombres ven una ocasión para eliminar al enemigo

Los acompañantes de David interpretan la llegada de Saúl como una entrega divina; David se acerca, pero corta una parte de su manto.

Explicación del versículo

Los hombres hablan como si la situación resolviera por sí sola lo que David debe hacer. Identifican a Saúl como el enemigo entregado en sus manos y atribuyen a Jehová unas palabras que parecen autorizar a David a disponer de él. El relato reproduce su argumento; no introduce aquí a Jehová pronunciando un mandato de matar.

Antes de esta escena no se ha registrado un oráculo con estas palabras que ordene a David quitarle la vida a Saúl. Por eso conviene distinguir la convicción de los hombres de una autorización divina expresa. Su lectura de las circunstancias ejerce presión sobre David: terminar con el perseguidor parece resolver de inmediato la amenaza que pesa sobre el grupo.

David se levanta y llega lo bastante cerca como para cortar el borde del manto. El narrador no afirma que primero intentara matarlo y luego cambiara de idea. Describe la acción que realiza, y enseguida mostrará su pesar por ella. El fragmento tendrá además una función decisiva: servirá de prueba de que pudo atacar a Saúl y no lo hizo.

El manto recuerda otro episodio importante del libro. Cuando Saúl rasgó el de Samuel, el profeta anunció que el reino sería arrancado de él (1 Samuel 15:27–28). La semejanza hace significativa la prenda en esta historia de sucesión, pero no demuestra que David pretendiera ejecutar un rito para tomar el trono. Su explicación posterior destacará la vida que decidió preservar.

Exégesis del pasaje

כְּנַף הַמְּעִיל —kenaf hamme‘il— es «el borde del manto». Kanaf tiene aquí un sentido referido a la extremidad de una prenda; no se está hablando de un ala literal.

בַּלָּט —ballat, «en secreto»— caracteriza la acción de David. El detalle prepara la exhibición pública del fragmento: lo realizado sin que Saúl lo advirtiera podrá mostrarse después ante él.

1 Samuel 24:5 north

El corazón de David reacciona ante el corte del manto

David no ha matado a Saúl, pero reconoce que incluso el gesto contra su manto exige examinar su conducta.

Explicación del versículo

El pesar aparece después de cortar la prenda. El narrador lo relaciona expresamente con esa acción, de modo que no debemos sustituir su motivo por otro: no dice que David lamentara haber perdido la ocasión de matar al rey. Su reacción va en dirección contraria a la presión de sus hombres.

La sensibilidad de David se comprende a la luz de lo que dirá enseguida. Aunque Saúl actúa injustamente contra él, David sigue reconociéndolo como el rey que Jehová ungió. Cortar su manto, aun sin causarle una herida, podía expresar una afrenta contra esa dignidad. El versículo no desarrolla todos los pensamientos de David, pero el vínculo con sus palabras siguientes permite entender su escrúpulo.

El detalle impide leer la escena como una celebración de cualquier humillación del enemigo. David no se conforma con decir que su acción fue pequeña en comparación con las agresiones de Saúl. Examina lo que él mismo ha hecho. La injusticia ajena no elimina la responsabilidad por la propia respuesta.

Este episodio tampoco presenta a David como una persona sin pecado. Su conciencia lo mueve a corregir el rumbo y a frenar un daño mayor. La narración prepara así una obediencia concreta: él no atacará al rey y tampoco permitirá que sus hombres lo hagan. El pesar adquiere significado por la decisión que lo acompaña.

Exégesis del pasaje

וַיַּךְ לֵב דָּוִד אֹתוֹ —vayyaj lev David oto— significa «el corazón de David lo golpeó». La imagen expresa el remordimiento interior; no describe una lesión física del corazón.

La frase que sigue precisa la causa: haber cortado el borde que pertenecía a Saúl. El texto identifica un juicio sobre una acción concreta, no una regla según la cual toda sensación de culpa de cualquier persona sea necesariamente la voz de Dios.

Aplicación

Si reconoces una respuesta tuya que no honra al Señor, no la justifiques porque la ofensa recibida fue mayor. Acude a Jesucristo, en quien Dios ofrece perdón y libertad para vivir conforme al Espíritu. Su gracia te permite reconocer el pecado y abandonarlo; no necesitas sostener una apariencia de impecabilidad (Romanos 8:1–4).

1 Samuel 24:6 north

David rehúsa atacar al rey ungido por Jehová

David fundamenta su negativa en su responsabilidad delante de Jehová y en el carácter recibido del reinado de Saúl.

Explicación del versículo

David llama a Saúl «mi señor» y «el ungido de Jehová». Estas palabras resultan especialmente significativas porque proceden de quien está sufriendo su persecución. David reconoce que la condición del rey no surgió de su propia voluntad: Samuel lo ungió como gobernante sobre Israel (1 Samuel 10:1). No quiere convertir su oportunidad de escapar en una ejecución por iniciativa propia.

Esto no significa que Saúl esté actuando rectamente. Jehová ya había rechazado su desobediencia, y David mismo denunciará que pretende quitarle la vida sin razón. La escena mantiene juntas dos realidades: el rey ha obrado mal y David se niega a matarlo para resolver su situación. Reconocer una investidura histórica no equivale a aprobar cada acción de quien la recibió.

David también había sido ungido por Samuel (1 Samuel 16:11–13). Sin embargo, no usa ese llamamiento como justificación para eliminar al rey que todavía gobierna. La promesa de un futuro no le concede libertad para obtenerlo por cualquier medio. Esa contención distingue su respuesta de la urgencia de sus acompañantes.

El alcance inmediato de sus palabras es el ataque contra Saúl. David no promete volver a ponerse bajo su custodia ni guardar silencio sobre la persecución. Enseguida saldrá de la cueva para presentar la prueba de su lealtad y pedir justicia. La renuncia a herir al rey se acompaña de una exposición franca de su conducta.

Exégesis del pasaje

חָלִילָה לִּי מֵיהוָה —jalilah li meYHWH— expresa un rechazo solemne: «que Jehová me libre» de actuar así. David considera la decisión en relación con Dios, no solamente según su conveniencia.

מְשִׁיחַ יְהוָה —meshiaj YHWH, «ungido de Jehová»— designa aquí a Saúl como rey. En este contexto no significa que Saúl sea el Salvador ni que posea inocencia moral. «Extender la mano» contra él describe el ataque que David rehúsa ejecutar.

1 Samuel 24:7 north

David impide que sus hombres maten a Saúl

La decisión de David alcanza a todo su grupo: Saúl sale de la cueva sin que ninguno de ellos lo ataque.

Explicación del versículo

Los acompañantes de David habían visto en el encuentro una ocasión para acabar con el perseguidor. David debe ahora actuar como responsable de esos hombres. Su negativa personal no bastaría si permitiera que otro ejecutara el mismo ataque que él considera indebido. Por eso interviene y les impide levantarse contra Saúl.

Esta contención tiene un costo inmediato: deja salir al hombre que dispone de una fuerza armada para perseguirlos. El narrador no minimiza ese riesgo ni dice que David hubiera recibido una garantía de reconciliación. La decisión se toma antes de conocer la respuesta del rey y se fundamenta en el límite que David acaba de reconocer delante de Jehová.

Saúl se levanta y continúa su camino. De momento, no aparece como un enemigo derrotado en combate ni como alguien que haya concedido perdón a David. Sale porque David ha frenado a sus hombres. La misericordia precede a las lágrimas y a las palabras favorables que Saúl expresará después.

El episodio también compara dos maneras de dirigir. David usa su autoridad para contener una muerte que sus hombres consideran conveniente. En Nob, los servidores de Saúl se negaron a matar a los sacerdotes, pero el rey consiguió que Doeg ejecutara la orden (1 Samuel 22:17–19). Aquí el responsable del grupo impide precisamente que la violencia avance.

Exégesis del pasaje

בַּדְּבָרִים —baddvarim— significa «con palabras». El relato destaca la intervención firme de David sobre sus hombres y precisa su efecto: no les permitió atacar a Saúl.

La salida del rey cierra la escena dentro de la cueva. El diálogo posterior ocurre después de que David también sale y lo llama; no debe trasladarse al interior como si Saúl hubiera escuchado la discusión de los fugitivos.

Aplicación

La enseñanza de Jesucristo sobre amar a los enemigos se vuelve concreta cuando puedes frenar una represalia que otros desean ejecutar. Si tienes responsabilidad sobre otras personas, úsala para detener el daño injusto y buscar el bien. Esa conducta responde a la bondad de tu Padre celestial, no compra su aceptación (Mateo 5:44–48).

1 Samuel 24:8 north

David sale del escondite y se dirige al rey

Después de preservar la vida de Saúl, David se deja reconocer y lo trata con el respeto correspondiente a su cargo.

Explicación del versículo

David espera a que Saúl haya salido y luego abandona también la cueva. El relato pasa del encuentro oculto a una conversación abierta. La acción anterior podría haber quedado ignorada por el rey; David decide mostrarle lo sucedido para responder a la acusación de que busca hacerle daño.

La llamada identifica al interlocutor por su cargo: «mi señor el rey». David no lo saluda como a un enemigo ya vencido ni proclama en ese momento su propio derecho al trono. Se presenta como alguien dispuesto a hablar ante el gobernante cuya vida acaba de respetar. Su manera de acercarse prepara el contenido de su defensa.

Saúl mira hacia atrás y ve a David inclinarse hasta el suelo. La postura es una señal visible de deferencia. En la escena no constituye adoración divina de Saúl; el destinatario y las palabras que la acompañan muestran el sentido social y político del gesto. David reconoce al rey sin retirar la verdad que está a punto de decirle.

La franqueza y el respeto quedan así unidos. David señalará que Saúl acecha su vida y pedirá que Jehová juzgue entre ambos. La inclinación no borra ese reclamo ni convierte la persecución en legítima. Tampoco obliga al fugitivo a regresar a la corte: al final del capítulo seguirá con sus hombres en un refugio.

Exégesis del pasaje

אֲדֹנִי הַמֶּלֶךְ —adoni hammelekh— significa «mi señor el rey». El título describe la relación que David reconoce en este encuentro y concuerda con lo que había dicho a sus hombres en el versículo 6.

El movimiento de David se describe con dos acciones de reverencia: inclinar el rostro hacia tierra y postrarse. El verbo וַיִּשְׁתָּחוּ —vayyishtaju— debe entenderse según esta situación de homenaje humano; su uso aquí no atribuye divinidad al rey.

1 Samuel 24:9 north

David cuestiona la acusación que Saúl ha aceptado

David pide al rey que examine por qué escucha a quienes lo presentan como alguien que pretende dañarlo.

Explicación del versículo

La primera pregunta de David apunta a la información que alimenta la persecución. Saúl ha actuado como si fuera cierta la idea de que David es una amenaza personal. Ahora el acusado puede responder con una acción comprobable: ha tenido al rey a su alcance y lo ha dejado vivir.

El texto no nombra aquí a los acusadores ni reproduce todo lo que dijeron. Por eso no corresponde identificar cada una de esas voces con un personaje concreto. Sí conocemos la acusación que Saúl ya había formulado contra Ahimelec: interpretó la ayuda prestada a David como parte de una conspiración para tenderle una emboscada (1 Samuel 22:13–15). Esa sospecha está en el trasfondo de la defensa.

Al preguntar por qué escucha, David no declara inocente a Saúl ni reduce el problema a un simple error de sus informantes. El rey es responsable de aceptar una acusación y de perseguirlo. La pregunta lo llama a revisar su juicio a la luz de los hechos que David expondrá.

La sabiduría bíblica reconoce el peligro de decidir una causa por una sola versión. Proverbios 18:13 censura responder antes de escuchar, y 18:17 muestra que una primera exposición puede parecer convincente hasta ser examinada. En esta escena David ofrece precisamente la oportunidad de confrontar una acusación con lo que acaba de hacer.

Exégesis del pasaje

מְבַקֵּשׁ רָעָתֶךָ —mevaqqesh ra‘ateja— expresa «busca tu daño». Describe el propósito que se atribuye a David, no una intención que el narrador le adjudique como cierta.

La pregunta «¿por qué escuchas?» señala la recepción de palabras ajenas. En los versículos siguientes David opondrá a esas palabras el borde del manto y la preservación de la vida del rey.

1 Samuel 24:10 north

La oportunidad de matar se convirtió en una vida preservada

David reconoce que Jehová puso a Saúl a su alcance, pero explica que decidió respetar su vida.

Explicación del versículo

David invita a Saúl a considerar lo ocurrido ese mismo día. La defensa no depende solamente de una declaración de buenas intenciones. El encuentro en la cueva le permitió hacer algo que habría resultado imposible durante la búsqueda militar: acercarse al rey sin que este lo impidiera. Saúl vive porque David no aprovechó esa situación para matarlo.

Al atribuir la entrega a Jehová, David no acepta toda la conclusión de sus hombres. Ellos habían visto la circunstancia como ocasión para disponer del enemigo; él reconoce la circunstancia y, al mismo tiempo, la obligación de no atacar al ungido de Jehová. La providencia de Dios no convierte cualquier uso posible de una oportunidad en una acción justa.

La presión para matar fue real, pero David presenta su propia respuesta: tuvo compasión y rechazó extender su mano contra su señor. Así, el título del rey no es una expresión vacía en sus labios. Se tradujo en una decisión que protegió la vida de la misma persona que lo persigue.

El razonamiento desmonta la acusación del versículo anterior. Si David hubiera estado buscando la muerte de Saúl, aquel encuentro habría sido una ocasión excepcional para ejecutarla. La vida conservada ofrece una prueba de su lealtad en este conflicto. El fragmento del manto hará visible en el versículo siguiente la cercanía desde la que pudo actuar.

Exégesis del pasaje

וַתָּחָס עָלֶיךָ —vattajas ‘aleja— expresa haber tenido compasión o haberlo perdonado. La forma hebrea permite sobreentender «mi ojo» como sujeto de esta expresión; la NTBT comunica su efecto personal: David le perdonó la vida.

«Entregar en mi mano» significa poner bajo el alcance o poder de alguien. El contraste con «no extenderé mi mano» muestra el punto del discurso: disponer de poder para herir y renunciar a ejercerlo contra Saúl.

1 Samuel 24:11 north

El fragmento del manto contradice la acusación

David muestra una prueba material de su cercanía al rey y denuncia la persecución que continúa sufriendo.

Explicación del versículo

La doble invitación a mirar dirige la atención de Saúl hacia el borde que David tiene en la mano. El objeto vincula sus palabras con una acción concreta: estuvo lo bastante cerca para cortar la prenda. La ausencia de una herida mortal no se explica por falta de acceso, pues el fragmento prueba justamente ese acceso.

«Padre mío» añade un trato cercano al reconocimiento de «mi señor el rey». David era yerno de Saúl, una relación que Ahimelec había recordado al defender su fidelidad (1 Samuel 22:14). En este diálogo el apelativo apela al vínculo que la persecución ha lesionado; no oculta la desigualdad entre el rey y el fugitivo.

La afirmación de que no hay maldad ni rebelión en sus manos responde al cargo que se le imputa. David niega haberse levantado contra Saúl para quitarle la vida o el reino mediante un ataque. No está ofreciendo una declaración de absoluta perfección personal en todas las áreas de su vida. El alcance de la defensa viene dado por el conflicto y por la evidencia que presenta.

La última frase coloca las dos conductas frente a frente. David no mató a Saúl, pero Saúl sigue buscando matarlo a él. La denuncia es explícita: respetar al rey no obliga a llamar justo lo injusto. David puede reclamar que se reconozca su inocencia en esta causa y, a la vez, mantener la decisión de no responder con una muerte.

Exégesis del pasaje

רָעָה וָפֶשַׁע —ra‘ah vafesha‘— une «maldad» y «rebelión» en la acusación que David rechaza. Sus manos, ocupadas ahora con un trozo de tela, no han ejecutado el ataque que Saúl le atribuye.

צֹדֶה אֶת נַפְשִׁי —tsodeh et nafshi— presenta a Saúl como quien acecha la vida de David. Aquí nefesh designa su vida amenazada; el contexto habla de matarlo, no de capturar una parte inmaterial separada de él.

1 Samuel 24:12 north

David entrega a Jehová el juicio de su causa

David pide justicia divina y renuncia expresamente a ejecutar por su mano la represalia contra Saúl.

Explicación del versículo

La petición de juicio reconoce que entre David y Saúl existe una injusticia real que necesita resolución. David no afirma que ambos tengan la misma responsabilidad ni que el daño deba olvidarse sin más. Pide que Jehová examine lo que ocurre y actúe como juez entre ellos.

La solicitud de ser vengado tiene aquí el sentido de que Dios haga justicia frente a la agresión. A continuación, David limita su propia acción: su mano no se levantará contra Saúl. Las dos frases pertenecen al mismo argumento. Puede confiar a Jehová la retribución precisamente porque renuncia a tomarla personalmente contra el rey.

Esta entrega de la causa no equivale a quedarse inmóvil o a esconder lo sucedido. David ya ha detenido a sus hombres, ha salido a hablar, ha mostrado una prueba y ha denunciado la persecución. Ahora reconoce que su defensa y su seguridad no dependen de convertirse él mismo en ejecutor de una venganza.

La relación con Romanos 12:17–21 es temática y directa: Pablo prohíbe devolver mal por mal, encomienda la retribución a Dios y manda responder haciendo bien. La renuncia de David ilustra ese límite, aunque el episodio pertenece a su conflicto particular con el rey de Israel.

Exégesis del pasaje

יִשְׁפֹּט —yishpot— pide que Jehová «juzgue». La frase «entre mí y ti» somete la controversia a su juicio; no convierte la acusación personal de David en un permiso para castigar por cuenta propia.

וּנְקָמַנִי —uneqamani— expresa la petición de que Jehová lo vengue o le dé reparación frente a Saúl. El sujeto de esa acción es Jehová. El contraste final reserva a Dios la justicia que David se niega a ejecutar contra el rey.

Aplicación

Cuando entregas una causa dolorosa a Dios, puedes hablar con verdad y buscar protección sin alimentar la represalia. Mira a Jesucristo: al sufrir, se encomendaba al que juzga justamente y llevó nuestros pecados para que vivamos para la justicia. Su obra te salva; seguir sus pasos es una respuesta a esa gracia (1 Pedro 2:21–25).

1 Samuel 24:13 north

Las acciones revelan la orientación de una persona

David cita un proverbio conocido para explicar por qué se niega a actuar como un agresor contra Saúl.

Explicación del versículo

El proverbio relaciona la maldad de una persona con las acciones que salen de ella. En la defensa de David, no es una observación abstracta añadida sin propósito. Saúl lo trata como si fuera alguien malvado dispuesto a matarlo; David responde que su conducta no corresponde a esa acusación.

La frase siguiente precisa el uso del proverbio: su mano no se levantará contra el rey. David no intenta probar su carácter solo mediante una etiqueta favorable sobre sí mismo. Acaba de dejar vivir a Saúl y compromete su conducta futura con la misma renuncia. Su explicación debe leerse junto con esa evidencia.

El dicho también permite a Saúl examinar su propio comportamiento. David evita formular aquí una nueva sentencia directa contra él, pero el contraste resulta claro: uno ha preservado una vida y el otro ha salido a destruirla. La categoría de maldad debe evaluarse por lo que cada uno está haciendo, y no por la posición que ocupa.

Jesús enseña una relación semejante entre el árbol y su fruto y entre el corazón y lo que una persona expresa (Mateo 12:33–37). Se trata de una relación temática: las obras y palabras ponen de manifiesto la orientación interior. La conexión invita a examinar los frutos sin suponer que una sola acción permita conocer exhaustivamente toda una vida.

Exégesis del pasaje

מְשַׁל הַקַּדְמֹנִי —meshal haqqadmoni— presenta el dicho como un proverbio antiguo. El pasaje no identifica a su autor ni lo atribuye a un libro anterior que podamos nombrar con certeza.

La expresión מֵרְשָׁעִים יֵצֵא רֶשַׁע —meresha‘im yetse resha‘, «de los malvados sale maldad»— repite formas emparentadas y enlaza al agente con su obra. Su función es discernir la conducta en este conflicto; no enseña que el pecador sea incapaz de arrepentirse y recibir la gracia de Dios.

1 Samuel 24:14 north

Un rey de Israel persiguiendo a una sola pulga

David usa imágenes de insignificancia para poner al descubierto la desproporción de la persecución.

Explicación del versículo

Las preguntas vuelven la atención desde las acusaciones hacia la realidad de la búsqueda. Saúl es el rey de Israel y ha movilizado a tres mil hombres escogidos. David se presenta, en contraste, como alguien que no justifica semejante despliegue. La escena acaba de mostrar, además, que no utilizó su cercanía al rey para atacarlo.

El perro muerto no puede amenazar al monarca y la única pulga resulta un objetivo diminuto. Las dos imágenes reducen la supuesta grandeza del enemigo que Saúl cree combatir. David cuestiona así tanto la necesidad de la persecución como la dignidad de dedicar a ella la fuerza del reino.

Estas palabras de autohumillación no cancelan lo que Dios ha dicho acerca de David ni niegan el valor de su vida. Él sigue pidiendo que esa vida sea protegida y que su causa sea juzgada. Las imágenes tienen una función retórica concreta ante Saúl: mostrar cuán injustificado resulta tratarlo como una amenaza que debe ser destruida.

En 1 Samuel 26:18–20 reaparecerá una pregunta semejante y la comparación con una sola pulga. Esa continuidad revela que el problema no quedará definitivamente resuelto en En-gadi. También 2 Samuel 9:8 emplea la expresión «perro muerto» como lenguaje de humillación ante un rey; no como una definición del valor humano delante de Dios.

Exégesis del pasaje

כֶּלֶב מֵת —kelev met— significa «perro muerto», y פַּרְעֹשׁ אֶחָד —par‘osh ejad—, «una sola pulga». El singular de la segunda imagen acentúa la pequeñez del objetivo.

La repetición de «¿tras quién?» obliga a reconsiderar el objeto de la búsqueda. La pregunta no solicita a Saúl un dato que desconoce: lo invita a reconocer la desproporción moral y práctica de lo que está haciendo.

1 Samuel 24:15 north

La última apelación es al Juez que puede librarlo

David termina su defensa pidiendo que Jehová vea la injusticia, defienda su causa y lo rescate del poder de Saúl.

Explicación del versículo

El discurso concluye donde David puede descansar sin tomar venganza: en el juicio de Jehová. Ha hablado ante el rey, pero reconoce una autoridad superior al rey. La diferencia de poder entre ambos no impide que la causa del perseguido sea oída y juzgada por Dios.

La petición de que Jehová vea enlaza con las reiteradas invitaciones dirigidas a Saúl para que mire el fragmento del manto. David desea que el rey reconozca la evidencia, pero su seguridad última no descansa en que consiga persuadirlo. Apela al Dios que conoce lo ocurrido y puede actuar incluso frente a la resistencia humana.

Pedir que Dios defienda su causa emplea el lenguaje de una controversia que debe resolverse justamente. David no pide que se haga pasar por inocente a un culpable. Reclama justicia respecto de una persecución que acaba de mostrar injustificada. La liberación solicitada es concreta: dejar de estar expuesto a la mano que busca matarlo.

El lenguaje tiene una relación cercana con la oración de Salmos 35:1 y 35:23–24, donde el salmista pide que Jehová defienda su causa y lo juzgue conforme a su justicia. Esta semejanza ilumina la apelación de David sin exigir que ese salmo haya sido compuesto precisamente durante el encuentro en la cueva.

Exégesis del pasaje

וְיָרֵב אֶת רִיבִי —veyarev et rivi— significa «que defienda mi causa». El verbo y el sustantivo pertenecen al lenguaje de contender o sostener una causa; aquí se dirigen a Dios en favor del perseguido.

La expresión final וְיִשְׁפְּטֵנִי מִיָּדֶךָ —veyishpeteni miyyadeja— une el juicio favorable con la liberación de la mano de Saúl. La NTBT desarrolla ese sentido al decir «me haga justicia, librándome de tu mano».

1 Samuel 24:16 north

La voz de David provoca el llanto del rey

Saúl responde al discurso con un trato afectuoso y con lágrimas; todavía habrá que distinguir esa emoción de un cambio duradero.

Explicación del versículo

El narrador señala que David ha terminado sus palabras antes de presentar la respuesta del rey. La defensa ha incluido una prueba, una denuncia y una apelación a Jehová. Saúl no responde ordenando un ataque inmediato: reconoce la voz de David y comienza a llorar.

«Hijo mío» corresponde al «padre mío» con que David se había dirigido a él. El lenguaje vuelve a poner ante ambos una relación personal que la persecución ha quebrantado. La respuesta deja oír cercanía después de un largo enfrentamiento, y prepara el reconocimiento de la bondad de David en los versículos siguientes.

Las lágrimas expresan una conmoción real en la escena, pero el texto no ofrece aquí un análisis completo de todos sus motivos. No debemos convertirlas de inmediato en hipocresía calculada ni en prueba suficiente de arrepentimiento permanente. El relato permite escuchar lo que Saúl siente y dice sin anticipar una conclusión que sus actos posteriores deberán confirmar.

La continuación muestra el límite de este momento: en 1 Samuel 26:1–4 Saúl volverá a buscar a David con un contingente armado. El llanto de En-gadi no debe borrarse por ese desenlace, pero tampoco basta para declarar terminada la persecución. David mismo no regresará a la casa del rey al acabar la conversación.

Exégesis del pasaje

הֲקֹלְךָ זֶה —haqoleja zeh— significa «¿es esta tu voz?». La mención de la voz destaca el reconocimiento personal; el versículo no informa de una incapacidad visual del rey.

La palabra «voz» reaparece cuando Saúl la alza para llorar. Así, la narración pasa de las palabras pronunciadas por David al llanto audible de Saúl y, después, a su respuesta verbal.

Relaciones bíblicas

2 Corintios 7:9–11 distingue la tristeza de sus frutos de arrepentimiento. La relación ayuda a leer el episodio con prudencia: una emoción puede ser intensa, pero la vuelta a Dios se manifiesta también en una conducta que cambia.

1 Samuel 24:17 north

Saúl admite haber devuelto mal por bien

El rey admite que David le ha hecho bien, mientras que él lo ha tratado con maldad.

Explicación del versículo

La confesión de Saúl invierte la acusación que sostenía la búsqueda. Hasta este encuentro, trataba a David como un agresor al que debía capturar. Ahora declara que el perseguido ha actuado con mayor justicia que él. La evidencia del manto y de la vida preservada ha hecho imposible mantener sin más la misma versión de los hechos.

El rey explica su comparación mediante dos conductas: David le ha hecho bien y él le ha hecho mal. No se limita a reconocer que David fue astuto o que perdió una ocasión de vencer. Reconoce el valor moral de haberlo dejado vivir y la maldad de la respuesta que él mismo le ha dado.

Esta admisión es significativa porque procede del beneficiario de la misericordia y del responsable de la persecución. David no tuvo que herirlo para demostrar su inocencia. Su negativa a matar ha dado lugar a que el propio acusador reconozca la diferencia entre sus acciones. La prueba de lealtad es admitida por quien había ordenado la búsqueda.

El alcance de «más justo» se define por ese contraste concreto. Saúl no está estableciendo un sistema de salvación por comparación entre personas ni declarando que David sea impecable. Está reconociendo quién ha obrado rectamente en esta causa. La justicia del trato de David resulta visible precisamente frente al daño que no ha devuelto.

Exégesis del pasaje

צַדִּיק אַתָּה מִמֶּנִּי —tsaddiq attah mimmenni— significa «tú eres más justo que yo». La comparación va seguida de la razón que permite entenderla, introducida por «porque».

El verbo גְּמַלְתַּנִי —gemaltani— se refiere al trato que David le ha dado. La frase correspondiente acerca de Saúl contrapone ese bien con el mal. El énfasis recae en lo que ambos han hecho, no en sus títulos o en su fuerza militar.

1 Samuel 24:18 north

Saúl admite que su vida quedó en manos de David

El rey reconoce tanto la situación en que Jehová lo puso como el bien que David decidió hacerle.

Explicación del versículo

Saúl desarrolla ahora por qué ha llamado más justo a David. No ha recibido solamente una protesta de inocencia: ha sido beneficiario de una acción que puede identificar. David tenía poder para matarlo y no lo hizo. La bondad reconocida consiste en haber usado su ventaja para preservar la vida del perseguidor.

Al afirmar que Jehová lo entregó en manos de David, Saúl coincide con la descripción que este había dado. Sin embargo, la entrega no produjo la muerte que los acompañantes de David esperaban. El episodio demuestra que reconocer la acción providencial de Dios y decidir cómo responder a una oportunidad son cuestiones relacionadas que no deben confundirse.

Hay una inversión importante respecto de 1 Samuel 23:7–8. Entonces Saúl creyó que la presencia de David en una ciudad cerrada facilitaba su captura y reunió tropas para cercarlo. Ahora reconoce que él mismo quedó al alcance del hombre que perseguía, y que ese hombre no eligió destruirlo. La comparación permite evaluar dos maneras de usar una situación ventajosa.

La admisión del rey confirma con sus propias palabras el contenido de la defensa: David no había actuado con el propósito homicida que se le atribuía. A la vez, recibir un bien tan claro llama a Saúl a responder de otro modo. Las palabras reconocen el hecho, pero el narrador todavía no presenta una transformación definitiva de su conducta.

Exégesis del pasaje

סִגְּרַנִי —siggerani— significa aquí «me entregó» o «me puso a disposición». El sujeto nombrado es Jehová y la expresión «en tu mano» señala que Saúl quedó bajo el alcance de David.

La conclusión וְלֹא הֲרַגְתָּנִי —velo haragtani, «y no me mataste»— contiene el hecho decisivo. La bondad de David se expresa en una acción que pudo ejecutar y deliberadamente dejó de realizar.

1 Samuel 24:19 north

Saúl reconoce una bondad que no esperaba de su enemigo

El rey expresa su asombro por haber salido ileso y pide que Jehová recompense a David por ese bien.

Explicación del versículo

La pregunta de Saúl presupone que, cuando alguien tiene a su enemigo a su alcance, suele aprovechar la ventaja contra él. David ha actuado de otra manera. El rey se reconoce como beneficiario de una misericordia que contradice tanto esa expectativa de hostilidad como la imagen de David que había sostenido la persecución.

La pregunta no establece un mandamiento que obligue a matar al enemigo. Su función es destacar lo excepcional del trato recibido. Saúl está vivo y puede continuar su camino porque David renunció a la acción que parecía más favorable para librarse de él. Ese hecho da contenido a las palabras acerca de la bondad pronunciadas desde el versículo 17.

Saúl pide a Jehová que recompense a David con bien. En vez de presentar la oportunidad perdida como una debilidad del fugitivo, reconoce que merece una respuesta favorable de Dios. Es un cambio significativo en su discurso, aunque la bendición expresada no sustituye la responsabilidad del rey de cesar en su propia persecución.

La Escritura lleva el amor hacia los enemigos a su expresión decisiva en Jesucristo. Romanos 5:6–11 anuncia que él murió por nosotros cuando éramos pecadores y que fuimos reconciliados con Dios mediante la muerte de su Hijo. David preservó la vida de quien lo perseguía; Cristo realizó la obra salvadora que reconcilia al pecador con Dios. La relación ilumina el amor misericordioso sin convertir ambas acciones en equivalentes.

Exégesis del pasaje

בְּדֶרֶךְ טוֹבָה —bederekh tovah— expresa aquí dejar marchar por un camino bueno, es decir, sano y salvo. En la pregunta se refiere al trato que David ha dado a Saúl, no a una nueva ruta geográfica.

יְשַׁלֶּמְךָ טוֹבָה —yeshallemja tovah— pide que Jehová le retribuya bien. El contexto es la recompensa por una acción bondadosa; no una explicación de cómo se obtiene la salvación eterna.

Aplicación

Puedes responder con bien a una persona hostil porque tu esperanza descansa en la gracia que has recibido de Jesucristo. No necesitas cobrar una deuda de humillación para afirmar tu valor. Recuerda la reconciliación que él te concede y busca una conducta coherente con ese don, sin llamar bueno al daño sufrido.

1 Samuel 24:20 north

Saúl admite que David llegará a reinar sobre Israel

El rey reconoce el futuro de David, aunque todavía no le entrega el trono ni pone fin de manera definitiva al conflicto.

Explicación del versículo

El reconocimiento del bien recibido desemboca en una admisión política: David reinará. La escena no contiene una ceremonia de sucesión ni una abdicación. Saúl sigue siendo el rey que regresa a su casa, mientras David volverá a un refugio. Sus palabras, sin embargo, dejan explícito lo que había intentado resistir.

Jonatán ya había dicho que David sería rey y había añadido que su padre también lo sabía (1 Samuel 23:16–18). Ahora Saúl lo reconoce con su propia voz. La continuidad entre ambas conversaciones ayuda a comprender que la persecución no procedía simplemente de desconocer quién era David o qué futuro se anunciaba para él.

David no ha obtenido esta confesión mediante la muerte del monarca. El rey reconoce su futuro después de haber sido perdonado por él. El relato destaca así la posibilidad de confiar en el propósito de Jehová sin forzar la sucesión matando al rival. El anuncio de un reinado no autoriza cualquier camino para alcanzarlo.

La entronización sobre todo Israel se narrará después en 2 Samuel 5:1–5. Dentro del conjunto de las Escrituras, el trono de David conduce también a la esperanza de Jesucristo: el anuncio a María presenta a Jesús como el Hijo que recibirá ese trono y cuyo reino no tendrá fin (Lucas 1:31–33). Esa plenitud pertenece a Cristo; la frase de Saúl aquí anuncia el reinado histórico de David.

Exégesis del pasaje

מָלֹךְ תִּמְלוֹךְ —malokh timlokh— combina el infinitivo absoluto con una forma del mismo verbo y enfatiza la afirmación: «ciertamente reinarás». No indica dos reinados ni establece una fecha.

«El reino de Israel» quedará establecido «en tus manos»: la imagen se refiere al ejercicio del gobierno por David. Saúl reconoce ese futuro, pero el narrador no lo presenta por ello como un profeta cuya conducta quede aprobada.

1 Samuel 24:21 north

Saúl pide que su familia no sea destruida

Al reconocer el futuro reinado de David, Saúl le solicita un juramento que proteja la continuidad de sus descendientes.

Explicación del versículo

El paso entre los dos versículos es importante: Saúl acaba de admitir que David reinará y ahora considera qué ocurrirá con su propia familia. Teme que el cambio de dinastía pueda llevar a la eliminación de sus descendientes. Por eso pide una garantía que vaya más allá de su vida y del encuentro presente.

Las historias de los reyes muestran que ese peligro no era imaginario. Cuando Baasa tomó el trono de Israel, destruyó la casa de Jeroboam (1 Reyes 15:27–30). Ese episodio posterior permite reconocer la clase de violencia dinástica que Saúl teme, sin convertirla en una obligación para todo rey nuevo. Aquí está pidiendo que David no use su futuro poder para exterminar su linaje.

No borrar su nombre de la familia de su padre se relaciona con conservar esa continuidad familiar. La petición no busca solamente que se pronuncie su nombre después de muerto; incluye la supervivencia de su descendencia. Las dos partes del ruego se explican mutuamente y muestran la vulnerabilidad que Saúl percibe detrás de su posición presente.

Jonatán ya había pedido a David que no retirara su amor fiel de su familia, incluso cuando sus enemigos fueran eliminados (1 Samuel 20:14–17). Las peticiones se relacionan, aunque proceden de personas y encuentros distintos. Saúl pide ahora personalmente la protección que su hijo había confiado al amor fiel de David.

Exégesis del pasaje

זַרְעִי —zar‘i, «mi descendencia»— emplea la imagen de la semilla para hablar de los descendientes. En este contexto familiar no se refiere a un solo hijo determinado.

הִשָּׁבְעָה לִּי בַּיהוָה —hishshave‘ah li baYHWH— significa «júrame por Jehová». La invocación hace solemne la promesa solicitada: David habría de responder ante Dios por el trato futuro de la familia del rey.

1 Samuel 24:22 north

Un juramento firme sin regreso a la corte

David promete respetar la descendencia de Saúl, pero los dos grupos se separan y él permanece en un refugio.

Explicación del versículo

David acepta el juramento que Saúl acaba de pedir. Su decisión extiende el bien más allá de haber dejado al rey con vida: compromete el uso de su poder futuro respecto de la familia del adversario. La narración no reproduce una nueva fórmula ni añade condiciones; informa que David se lo juró.

La protección de la casa de Saúl se relaciona con el pacto de David y Jonatán. Más adelante David buscará a un descendiente de esa familia para mostrarle amor fiel por causa de Jonatán y recibirá a Mefi-boset a su mesa (2 Samuel 9:1–13). Ese relato atribuye expresamente su iniciativa al vínculo con Jonatán; no debe borrarse esa razón al relacionarlo con el juramento de este capítulo.

El cierre distingue los destinos inmediatos: Saúl vuelve a su casa y David y sus hombres suben a la fortaleza. No se narra un regreso conjunto a la corte ni la reintegración de David al servicio del rey. La conversación termina sin una agresión, pero los fugitivos conservan su refugio.

Esta separación ayuda a valorar el desenlace con sobriedad. David ha renunciado a matar y ha hecho una promesa seria; no ha concluido que unas lágrimas eliminen todo riesgo. La misericordia y la fidelidad al juramento pueden coexistir con una distancia prudente. La nueva búsqueda de Saúl en 1 Samuel 26:1–4 confirmará que el peligro no había desaparecido definitivamente.

Exégesis del pasaje

וַיִּשָּׁבַע —vayyishshava‘— significa «juró». La acción de David responde a la petición anterior y cierra el asunto sin necesidad de repetir toda su formulación.

הַמְּצוּדָה —hammetsudah— designa «la fortaleza» o lugar de refugio protegido. El versículo no la identifica mediante un nombre propio, por lo que no permite fijar con certeza una localización arqueológica concreta.

Aplicación

La paz que buscas como discípulo de Jesucristo incluye cumplir tus compromisos y renunciar a devolver el mal. También puedes reconocer los límites presentes de una relación y mantener medidas prudentes de protección. Romanos 12:18–21 une el esfuerzo por la paz con la responsabilidad por lo que depende de ti; no exige fingir que toda hostilidad ya terminó.

edit_note Notas: edición NTBT con estudio completo — BibliaTodo Bible Society

Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT).
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