1 Samuel 26 (NTBT) en línea gratis con notas de estudio

Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT)

1 Samuel 26

David perdona la vida a Saúl en Zif

1 Los de Zif fueron a Gabaa a decirle a Saúl: «¿No está David escondido en la colina de Haquila, frente a Jesimón?».   N1

2 Saúl se levantó y bajó al desierto de Zif con tres mil hombres escogidos de Israel para buscar a David en el desierto de Zif.   N2

3 Acampó en la colina de Haquila, frente a Jesimón, junto al camino. David permanecía en el desierto y vio que Saúl había venido a perseguirlo allí.   N3

4 David envió exploradores y supo con certeza que Saúl había llegado.   N4

5 Entonces David se levantó y fue al lugar donde Saúl había acampado. Vio dónde estaban acostados Saúl y Abner, hijo de Ner, jefe de su ejército. Saúl estaba acostado en el centro del campamento, y la tropa acampaba a su alrededor.   N5

David y Abisai entran en el campamento

6 David les preguntó a Ahimelec, el hitita, y a Abisai, hijo de Sarvia y hermano de Joab: «¿Quién bajará conmigo al campamento donde está Saúl?». Abisai respondió: «Yo bajaré contigo».   N6

7 David y Abisai llegaron de noche hasta la tropa. Saúl estaba acostado, dormido en el centro del campamento, con la lanza clavada en tierra junto a su cabecera. Abner y la tropa estaban acostados a su alrededor.   N7

8 Abisai le dijo a David: «Hoy Dios ha entregado a tu enemigo en tus manos. Déjame clavarlo en tierra con la lanza de un solo golpe. No tendré que darle otro».   N8

9 David le respondió a Abisai: «No lo mates. ¿Quién puede extender la mano contra el ungido de Jehová y quedar sin culpa?».   N9

10 David añadió: «¡Vive Jehová, que Jehová mismo lo herirá! O llegará su día y morirá, o bajará a la batalla y perecerá.   N10

11 Que Jehová me libre de extender mi mano contra el ungido de Jehová. Ahora toma la lanza que está a su cabecera y la jarra de agua, y vámonos».   N11

12 David tomó la lanza y la jarra de agua que estaban a la cabecera de Saúl, y se fueron. Nadie los vio, nadie se dio cuenta y nadie despertó. Todos dormían, porque había caído sobre ellos un sueño profundo de parte de Jehová.   N12

David interpela a Abner desde la distancia

13 David cruzó al otro lado y se puso en la cima del monte, a lo lejos. Había una gran distancia entre ellos.   N13

14 David llamó a la tropa y a Abner, hijo de Ner: «¿No respondes, Abner?». Abner respondió: «¿Quién eres tú, que llamas al rey?».   N14

15 David le dijo a Abner: «¿No eres un hombre valiente? ¿Quién hay como tú en Israel? ¿Por qué no has protegido a tu señor el rey? Uno del pueblo ha entrado para matar a tu señor el rey.   N15

16 No está bien lo que has hecho. ¡Vive Jehová, que merecen morir, porque no han protegido a su señor, al ungido de Jehová! Mira ahora dónde están la lanza del rey y la jarra de agua que había a su cabecera».   N16

David reclama a Saúl el motivo de la persecución

17 Saúl reconoció la voz de David y preguntó: «¿Es esta tu voz, David, hijo mío?». David respondió: «Es mi voz, mi señor el rey».   N17

18 Añadió: «¿Por qué persigue mi señor a su servidor? ¿Qué he hecho? ¿Qué mal hay en mis manos?   N18

19 Te ruego que mi señor el rey escuche las palabras de su servidor. Si Jehová te ha incitado contra mí, que acepte una ofrenda. Pero si han sido seres humanos, malditos sean delante de Jehová, porque hoy me han expulsado y me han privado de participar en la heredad de Jehová, diciendo: “Ve a servir a otros dioses”.   N19

20 Que mi sangre no caiga ahora a tierra lejos de la presencia de Jehová. El rey de Israel ha salido a buscar una sola pulga, como quien persigue una perdiz en los montes».   N20

Saúl admite su pecado y David se encomienda a Jehová

21 Saúl dijo: «He pecado. Vuelve, David, hijo mío. No volveré a hacerte daño, porque hoy has considerado preciosa mi vida. He actuado neciamente y me he equivocado mucho».   N21

22 David respondió: «Aquí está la lanza del rey. Que uno de los jóvenes cruce hasta aquí y la recoja.   N22

23 Que Jehová recompense a cada uno por su justicia y su fidelidad. Hoy Jehová te entregó en mis manos, pero no quise extender la mano contra el ungido de Jehová.   N23

24 Así como hoy tu vida ha sido preciosa a mis ojos, que mi vida sea preciosa a los ojos de Jehová y que me libre de toda angustia».   N24

25 Saúl le dijo a David: «Bendito seas, David, hijo mío. Sin duda harás grandes cosas y prevalecerás». David siguió su camino, y Saúl regresó a su lugar.   N25

menu_book Notas de estudio de 1 Samuel 26

Edición NTBT con estudio completo — pasaje por pasaje. Esta es una sección aparte del texto bíblico.

1 Samuel 26:1 north

La información de Zif reabre la persecución

Los habitantes de Zif vuelven a comunicar a Saúl dónde se esconde David, y el conflicto que parecía suspendido se reactiva.

Explicación del versículo

El aviso recuerda una intervención anterior de los de Zif. En 1 Samuel 23:19–20 habían ofrecido entregar a David al rey y habían mencionado la colina de Haquila. El nuevo informe sitúa de nuevo al fugitivo en esa región y proporciona a Saúl la oportunidad de movilizarse.

La repetición debe leerse después del encuentro en En-gadi. Saúl había reconocido el trato justo de David y su futuro reinado, pero ahora volverá a buscarlo. Las palabras favorables de aquel momento no habían resuelto de manera estable la hostilidad (1 Samuel 24:16–22).

El texto identifica a los informantes por su procedencia, sin nombrar a cada uno ni explicar todos sus motivos. No debemos añadir una recompensa prometida o una amenaza que los obligara a hablar. Lo que el relato destaca es el efecto de su información: la ubicación de David vuelve a estar en manos del perseguidor.

La semejanza con episodios anteriores no vuelve idénticas las escenas. El capítulo que sigue se desarrolla en un campamento durante la noche, con Abisai, Abner y unos objetos distintos como prueba. La continuidad hace visible una prueba renovada de la conducta de David ante el mismo enemigo.

Exégesis del pasaje

הַזִּפִים —hazzifim— designa a los habitantes de Zif. La forma colectiva no proporciona una lista de participantes.

מִסְתַּתֵּר —mistatter— significa que David está escondiéndose. La pregunta de los informantes comunica su paradero; no expresa incertidumbre sobre si el rey desea capturarlo.

1 Samuel 26:2 north

Saúl vuelve a emplear sus tropas contra David

Tres mil hombres escogidos acompañan al rey a una búsqueda que contradice la gratitud que había expresado anteriormente.

Explicación del versículo

La respuesta de Saúl al aviso es inmediata en la secuencia narrativa: se levanta, baja al desierto de Zif y lleva consigo una fuerza de tres mil hombres escogidos. La persecución no queda en una sospecha privada; vuelve a ocupar los recursos militares del reino.

El número recuerda el contingente de la búsqueda en En-gadi (1 Samuel 24:2). No es necesario suponer que fueran exactamente los mismos individuos. La repetición muestra la magnitud de un esfuerzo dirigido contra David, a pesar de que este ya había demostrado que no buscaba matar al rey.

El desierto de Zif se menciona tanto como destino de la expedición como lugar de la búsqueda. David permanece expuesto dentro del territorio por el que se desplaza. La amenaza no ha desaparecido por haber mantenido una conducta misericordiosa; deberá enfrentar otra ocasión en que Saúl quede a su alcance.

Esta continuidad del peligro permite valorar la decisión que David tomará más adelante. Perdonar otra vez no será una reacción nacida de creer que Saúl ya es inofensivo. El relato mantiene presente la fuerza que el rey ha traído y la capacidad de daño de la que David sigue necesitando ser librado.

Exégesis del pasaje

בְּחוּרֵי יִשְׂרָאֵל —bejurei Yisra’el— caracteriza a los hombres como escogidos de Israel. La atención recae en la calidad del contingente, no solo en su cifra.

לְבַקֵּשׁ אֶת דָּוִד —levaqqesh et David— expresa el propósito de la salida: buscar a David. El contexto de las persecuciones anteriores y el reclamo posterior de David muestran el peligro que esa búsqueda implica.

1 Samuel 26:3 north

David reconoce la presencia del ejército que lo persigue

El campamento de Saúl queda situado junto al camino, mientras David toma conciencia de la nueva amenaza en el desierto.

Explicación del versículo

La localización de la colina de Haquila conecta el aviso con la llegada efectiva del rey. Saúl instala su campamento frente a Jesimón, junto al camino. El relato sitúa así a los dos grupos en un mismo escenario antes de narrar el acercamiento nocturno de David.

David permanece en el desierto y advierte que Saúl ha venido tras él. La noticia no se presenta como una visita amistosa ni como una invitación a regresar a la corte. La movilización militar tiene por objetivo encontrarlo, y David necesita comprender con precisión dónde está el peligro.

La situación recuerda la inseguridad de su refugio en otros momentos. Estar escondido no significa carecer de información o permanecer sin actuar. El versículo siguiente mostrará que David envía exploradores y obtiene una confirmación antes de acercarse personalmente al campamento.

La narración comienza entonces a desplazar la iniciativa. Saúl ha llegado para buscar, pero David será quien observe, se acerque y luego hable desde una posición distante. Ese cambio prepara la demostración de que pudo alcanzar al rey y decidió preservar su vida.

Exégesis del pasaje

וַיַּרְא —vayyar, «vio»— expresa aquí que David reconoció lo ocurrido. La confirmación obtenida mediante exploradores impide exigir que desde este versículo hubiera contemplado personalmente todos los movimientos de Saúl.

הַיְשִׁימֹן —hayeshimon— designa la región desolada frente a la que se sitúa el campamento. El pasaje no da distancias ni coordenadas con las que identificar cada punto del posterior recorrido.

1 Samuel 26:4 north

La información se comprueba antes de actuar

David utiliza exploradores para confirmar la llegada de Saúl en lugar de proceder únicamente por una impresión.

Explicación del versículo

La reacción de David incluye una verificación. Envía exploradores y llega a saber con certeza que Saúl está allí. El relato no desarrolla sus rutas o sus informes, pero sí distingue la primera percepción del peligro de la información confirmada que orientará la siguiente decisión.

Estos hombres cumplen una función de observación. No se narra que ataquen al ejército, inventen un pretexto para una guerra o reciban la misión de matar al rey. El dato que David necesita en este punto es la presencia efectiva de quien lo persigue.

La comprobación tiene una consecuencia práctica inmediata: David se levanta y va al lugar del campamento. Su acción posterior se apoya en algo conocido, aunque el texto no explica por adelantado todos sus propósitos al acercarse. No debemos atribuirle desde aquí una orden divina de entrar que el narrador no reproduce.

La confianza en Jehová y la búsqueda de información aparecen juntas en el capítulo. Más adelante, el narrador atribuirá a Dios el sueño profundo que permite salir del campamento. Esa intervención no borra las decisiones prudentes con las que David reconoce primero la situación.

Exégesis del pasaje

מְרַגְּלִים —meraggelim— designa a exploradores o personas enviadas a reconocer el terreno y la presencia del adversario.

אֶל נָכוֹן —el nakhon— es una expresión difícil que, en esta secuencia, se entiende como confirmación cierta. La NTBT comunica el resultado: David supo con certeza que Saúl había llegado.

1 Samuel 26:5 north

El rey está rodeado de quienes deben protegerlo

David observa la disposición del campamento y reconoce la ubicación de Saúl y de Abner.

Explicación del versículo

La observación se vuelve más concreta. David ve dónde están acostados Saúl y Abner, y cómo la tropa se dispone alrededor del rey. La descripción hace visible una protección militar que parece situar a Saúl fuera del alcance de cualquier intruso.

Abner no aparece como un acompañante cualquiera. Es el jefe del ejército, ya identificado como hijo de Ner (1 Samuel 14:50–51). Su presencia al lado del rey dará sentido al reclamo posterior: el responsable de protegerlo no habrá advertido que David llegó hasta su cabecera.

La posición central de Saúl prepara la inversión de la escena. El perseguido podrá entrar hasta el lugar más protegido del grupo perseguidor. La narración no describe una victoria sobre los tres mil hombres; destaca la posibilidad de acercarse sin que esa fuerza logre impedirlo.

El rey acostado conserva su rango, pero queda expuesto a una decisión ajena. La seguridad exterior del campamento no resuelve lo que está en juego: qué hará David cuando tenga a su alcance al hombre que busca su vida. Los detalles militares preparan una prueba moral.

Exégesis del pasaje

בַּמַּעְגָּל —bamma‘gal— se refiere al recinto o círculo del campamento. La NTBT expresa la posición de Saúl como el centro de ese despliegue.

El énfasis en que los hombres acampan alrededor sitúa a Abner dentro de una responsabilidad compartida de protección. No proporciona un plano completo ni exige reconstruir una zanja o un círculo de carros específico.

1 Samuel 26:6 north

Abisai se ofrece a acompañar a David

La entrada nocturna se emprende con un solo acompañante dispuesto a bajar con él hasta donde está Saúl.

Explicación del versículo

David plantea su pregunta a dos hombres identificados por sus relaciones: Ahimelec es hitita y Abisai es hijo de Sarvia y hermano de Joab. El pasaje no cuenta la respuesta de ambos en detalle. Abisai se ofrece y será quien acompañe a David dentro del campamento.

Ahimelec el hitita no es el sacerdote de Nob que llevaba ese nombre. El sacerdote fue identificado como hijo de Ahitob y murió en el episodio de los sacerdotes (1 Samuel 22:11–18). El origen indicado aquí permite mantener separadas a las dos personas, sin inventar una supervivencia o un parentesco entre ellas.

La relación familiar de Abisai se amplía en 1 Crónicas 2:15–16, donde Sarvia aparece como hermana de David. Así, Abisai es también su sobrino. En este encuentro, sin embargo, el parentesco no sustituirá la necesidad de discernir: su propuesta de matar a Saúl tendrá que ser rechazada.

La disponibilidad de Abisai muestra valor para una acción peligrosa, pero el capítulo distinguirá el valor militar del juicio sobre cómo usar la oportunidad. Un acompañante leal puede proponer una acción indebida. David tendrá que conservar el límite que reconoce delante de Jehová aun frente a quien está dispuesto a ayudarlo.

Exégesis del pasaje

אֲנִי אֵרֵד עִמָּךְ —ani ered ‘immakh— significa «yo bajaré contigo». La respuesta personal de Abisai lo convierte en el interlocutor inmediato de la decisión dentro del campamento.

La pregunta acerca de bajar con David todavía no reproduce una orden de matar. El propósito homicida surgirá expresamente en boca de Abisai al ver a Saúl dormido.

1 Samuel 26:7 north

La lanza del rey queda al alcance de David y Abisai

Los dos hombres llegan de noche hasta Saúl dormido, rodeado por un ejército que no advierte su presencia.

Explicación del versículo

El acercamiento alcanza ahora el interior del campamento. Saúl está dormido y su lanza permanece clavada junto a la cabecera. Abner y los demás hombres se encuentran a su alrededor, pero esa disposición no impide que David y Abisai estén junto al rey.

La lanza concentra la atención porque enseguida será el instrumento que Abisai propone usar y después la prueba que David mostrará. Un objeto asociado a la capacidad de defenderse o atacar queda disponible para quienes han entrado sin ser advertidos. El poder militar del rey no le permite decidir lo que ocurrirá durante este sueño.

La historia del libro da un peso adicional a esa arma: Saúl había intentado herir a David con una lanza y también la había arrojado contra Jonatán (1 Samuel 19:9–10; 20:32–33). No es necesario afirmar que se trate materialmente del mismo ejemplar para reconocer el contraste: David tendrá en su mano un arma del perseguidor y no la utilizará contra él.

El versículo presenta la situación, no su desenlace moral. Abisai y David responderán de forma distinta ante el mismo rey dormido. El relato permitirá evaluar sus decisiones antes de explicar en 26:12 por qué ninguno de los hombres del campamento despertó.

Exégesis del pasaje

שֹׁכֵב יָשֵׁן —shokhev yashen— describe a Saúl «acostado, dormido». A diferencia de la entrada en la cueva de En-gadi, aquí el sueño del rey forma parte explícita de la escena.

מְעוּכָה בָאָרֶץ —me‘ukhah va’arets— caracteriza la lanza como clavada o hincada en tierra. Su posición junto a la cabecera hará especialmente clara la cercanía que David alcanzó.

1 Samuel 26:8 north

Abisai interpreta la oportunidad como permiso para matar

El acompañante propone un golpe definitivo, pero David deberá juzgar si ese uso de la situación es justo.

Explicación del versículo

Abisai reconoce que Saúl ha quedado al alcance de David y atribuye la situación a Dios. Hasta ahí, su descripción de la oportunidad será compartida por David al final del capítulo. La diferencia decisiva aparece en la conclusión que propone: terminar con la vida del enemigo en ese mismo momento.

La oferta evita que David tenga que ejecutar personalmente el golpe. Abisai se presenta como quien puede hacerlo de una sola vez. Sin embargo, delegar una acción no elimina la responsabilidad de autorizarla. La respuesta de David tendrá que impedirla, aunque su acompañante esté seguro de poder realizarla eficazmente.

El único golpe prometido subraya la vulnerabilidad de Saúl. La cuestión no es si David y Abisai tienen fuerza suficiente para vencerlo; el rey está dormido. Tampoco depende de la habilidad técnica del atacante. El conflicto se sitúa en la legitimidad de matar a quien Dios ungió como rey.

Una propuesta semejante había surgido en la cueva, cuando los hombres de David interpretaron la ocasión como el día para disponer del enemigo (1 Samuel 24:4–7). Aquí la prueba reaparece mediante un ofrecimiento concreto. La providencia que abre una posibilidad no debe confundirse con aprobación de toda acción que esa posibilidad permita.

Exégesis del pasaje

סִגַּר אֱלֹהִים —siggar Elohim— expresa que Dios ha entregado o puesto al enemigo a su disposición. Son palabras de Abisai dentro de su propuesta.

פַּעַם אַחַת —pa‘am ajat— significa «una sola vez». El énfasis corresponde a su confianza en consumar la muerte con un golpe, no a un mandato que Jehová le haya comunicado.

1 Samuel 26:9 north

David impide que otro ejecute la muerte que él rechaza

La culpa de atacar al ungido de Jehová no desaparece porque un acompañante se ofrezca a hacerlo.

Explicación del versículo

La respuesta comienza con una prohibición dirigida a Abisai: no debe matar a Saúl. David no se limita a retirarse del asunto y permitir que su compañero actúe. Como responsable de la entrada y como destinatario del ofrecimiento, frena una muerte que considera culpable.

El fundamento vuelve a ser el carácter recibido del reinado de Saúl. Samuel lo ungió como gobernante por mandato de Jehová (1 Samuel 10:1). David no quiere resolver la sucesión ejecutando al rey que todavía ocupa esa posición, aunque él mismo haya sido ungido y sufra una persecución injusta.

La pregunta acerca de quedar sin culpa mira a la responsabilidad delante de Dios. La ausencia de testigos despiertos o la facilidad para escapar no harían inocente el ataque. La decisión moral no depende de que el ejército descubra al agresor; David se sabe responsable aun dentro del silencio del campamento.

Este respeto tampoco equivale a declarar justas todas las acciones de Saúl. Más adelante David le pedirá que explique por qué lo persigue y denunciará las consecuencias de verse expulsado. El límite que reconoce se refiere a tomar su vida mediante este ataque; no a callar sobre la injusticia que el rey comete.

Exégesis del pasaje

אַל תַּשְׁחִיתֵהוּ —al tashjitehu— significa «no lo destruyas» o «no lo mates». Es una prohibición efectiva de la acción propuesta por Abisai.

וְנִקָּה —veniqqah— plantea quedar libre de culpa. La pregunta retórica vincula la mano levantada contra el ungido con la responsabilidad que ese acto produciría.

Aplicación

Seguir a Jesucristo incluye rechazar una represalia aunque otra persona se ofrezca a ejecutarla por ti. El Señor sufrió sin devolver amenazas y se encomendó al Juez justo; además, llevó nuestros pecados para que vivamos para la justicia. Tu obediencia responde a su obra salvadora y no es el precio de tu aceptación ante Dios (1 Pedro 2:21–25).

1 Samuel 26:10 north

David deja el final del reinado en manos de Jehová

La vida de Saúl puede terminar de distintas maneras; David afirma que no necesita convertirse en su ejecutor.

Explicación del versículo

El juramento invoca al Dios vivo para afirmar que el desenlace pertenece a Jehová. David menciona una intervención directa de Dios, la llegada del día de la muerte y la posibilidad de perecer en batalla. No presenta un calendario ni ordena a Abisai realizar una de esas alternativas.

La afirmación permite distinguir esperar el juicio de Dios de organizar una venganza bajo su nombre. David no niega que Saúl sea mortal ni que deba responder por su conducta. Se niega a asumir que esa noche y ese golpe constituyan el medio legítimo de poner fin a su reinado.

El lector acaba de conocer un desenlace semejante en la historia de Nabal: Jehová lo hirió y David agradeció haber sido retenido del mal (1 Samuel 25:38–39). La conexión ayuda a comprender por qué puede dejar una causa en manos de Dios sin ejecutar personalmente la muerte del adversario.

La muerte de Saúl se narrará durante una batalla contra los filisteos (1 Samuel 31:1–6). Esa continuación pertenece a un momento posterior y contiene sus propios detalles. Aquí David no describe por anticipado cada paso de aquel desenlace; afirma el límite de su propia intervención.

Exégesis del pasaje

יִגָּפֶנּוּ —yiggafennu— significa «lo herirá». El sujeto que David nombra es Jehová, y el verbo se relaciona con el empleado para el desenlace de Nabal.

Las alternativas introducidas con «o» expresan distintas formas en que la vida de Saúl podría concluir. «Llegará su día» se refiere al término de su vida, no a una fecha que David haya recibido para comunicarla.

Relaciones bíblicas

Romanos 12:19–21 manda dejar la retribución a Dios y vencer el mal con el bien. La relación temática ilumina la decisión de David de no ejecutar por sí mismo el juicio que espera de Jehová.

1 Samuel 26:11 north

David ordena tomar una prueba y abandonar el lugar

La lanza y la jarra serán llevadas fuera del campamento, mientras la vida de Saúl queda preservada.

Explicación del versículo

David reafirma su rechazo antes de indicar qué harán. La decisión no deja a Abisai en una ambigüedad sobre si puede atacar más tarde: no extenderán la mano contra el ungido de Jehová. Después propone tomar dos objetos cercanos al rey y marcharse.

La lanza y la jarra de agua servirán para mostrar que llegaron hasta la cabecera. Al exhibir su ausencia, David podrá demostrar un acceso real al lugar protegido por el ejército. La prueba de su cercanía será también prueba de que no aprovechó esa cercanía para matar.

El cambio respecto de la propuesta de Abisai es concreto. El arma que iba a atravesar al rey saldrá del campamento sin haberlo herido. La posesión de la lanza no se convierte en apropiación del trono: más adelante David ordenará que uno de los jóvenes venga a recogerla para devolverla.

La retirada conserva la separación entre ambos grupos. David no pretende resolver la hostilidad quedándose junto a Saúl mientras despierta. Saldrá primero y hablará desde lejos. La misericordia hacia el enemigo se acompaña de una conducta prudente ante el peligro que todavía representa.

Exégesis del pasaje

חָלִילָה לִּי מֵיהוָה —jalilah li meYHWH— expresa un rechazo solemne delante de Dios: «que Jehová me libre» de hacerlo. El límite no depende solamente de una conveniencia estratégica.

צַפַּחַת הַמַּיִם —tsappajat hammayim— es «la jarra de agua». Su mención identifica un objeto ordinario junto al rey; no proporciona una capacidad que deba convertirse a una unidad moderna.

1 Samuel 26:12 north

Jehová permite que salgan sin ser advertidos

El narrador explica la retirada mediante un sueño profundo venido de Dios, sin atribuir el resultado solamente a la habilidad de los dos hombres.

Explicación del versículo

David toma la lanza y la jarra y ambos salen. La narración confirma que la alternativa propuesta se cumple: los objetos son retirados, pero Saúl sigue con vida. El peligro de la muerte se ha evitado por la decisión de David de contener a Abisai.

La triple negación recalca el alcance de lo ocurrido: nadie vio, nadie se dio cuenta y nadie despertó. El ejército reunido para buscar a David no advirtió que había estado dentro de su propio campamento. La fuerza numérica no le dio control sobre esa noche.

La razón final procede del narrador: había caído sobre ellos un sueño profundo de parte de Jehová. Así se confirma la intervención divina en la oportunidad y en la salida. Esa explicación no convierte el ofrecimiento de Abisai en voluntad de Dios; el mismo acceso permitió actuar con misericordia y dejar una prueba de lealtad.

El resultado mantiene juntas la protección divina y la responsabilidad humana. Dios hace posible salir sin ser descubierto, y David ha decidido qué hacer con la situación. La alabanza por la liberación no exige borrar la obediencia concreta mediante la que el rey fue preservado.

Exégesis del pasaje

תַּרְדֵּמַת יְהוָה —tardemat YHWH— es un sueño profundo atribuido a Jehová. No se describe una técnica utilizada por David para producirlo.

El término para sueño profundo aparece también en Génesis 2:21 y 15:12. Esa relación de vocabulario muestra otros contextos de acción divina, pero no vuelve idéntico el propósito de esos acontecimientos ni obliga a alegorizar al rey dormido.

1 Samuel 26:13 north

David habla después de tomar distancia del campamento

La retirada a la cima de un monte permite presentar la prueba sin volver a quedar al alcance inmediato de Saúl.

Explicación del versículo

David cruza al otro lado y se sitúa lejos del campamento. El narrador insiste en la separación entre ambos grupos antes de reproducir sus voces. El encuentro abierto no comienza junto al rey dormido, sino después de que David y Abisai han salido con los objetos.

La distancia tiene una función práctica dentro del relato: David puede llamar y mostrar que estuvo allí sin permanecer rodeado por el ejército perseguidor. Haber renunciado a matar a Saúl no lo obliga a exponerse de nuevo a su mano. La confianza en Jehová se acompaña de una separación prudente.

El cambio de lugar prepara también el cambio de medio. En el campamento, el peligro se concentraba en un posible golpe de lanza; desde el monte, David empleará palabras y pruebas. Busca que la contradicción entre acusarlo de enemigo y haberle preservado la vida se vuelva reconocible ante otros.

La separación espacial se mantendrá al terminar la conversación. David podrá ofrecer una prueba de lealtad sin volver al servicio de Saúl ni regresar con él. Así, el diálogo ofrece una oportunidad de reconocer la verdad mientras permanece abierto el problema de la seguridad del fugitivo.

Exégesis del pasaje

מֵרָחֹק —merajoq— significa «desde lejos». La frase posterior refuerza que había mucho espacio entre ellos.

רֹאשׁ הָהָר —rosh hahar— designa la cima o parte alta del monte. Sitúa a David para el diálogo, sin identificar por nombre una montaña distinta de los lugares ya mencionados.

1 Samuel 26:14 north

La llamada despierta una respuesta del jefe militar

David se dirige a la tropa y a Abner, que todavía pregunta quién es el que llama al rey.

Explicación del versículo

El silencio que había acompañado la salida termina con una llamada. David no se limita a marcharse conservando en secreto los objetos. Se dirige al grupo y, de manera particular, al jefe responsable de la seguridad del rey. Su pregunta exige que Abner responda.

La réplica de Abner intenta identificar al que habla y sitúa la llamada en relación con el rey. El relato no dice que ya haya reconocido a David. Será Saúl quien identifique su voz en el versículo 17, después del reclamo sobre la protección fallida.

La escena contiene una ironía: el encargado de guardar al rey puede responder a una voz que viene de lejos, pero no advirtió que alguien había llegado hasta la cabecera mientras todos dormían. David hará visible esa diferencia mediante la lanza y la jarra que faltan.

La llamada no equivale a una orden de ataque contra el campamento. David ha elegido exponer lo ocurrido en palabras y demostrar que el rey vive por una decisión suya. El diálogo desplaza la atención desde la habilidad para entrar hasta la responsabilidad por preservar la vida de Saúl.

Exégesis del pasaje

הֲלוֹא תַעֲנֶה —halo ta‘aneh— pregunta «¿no respondes?». La expresión interpela a Abner y prepara el reproche de los versículos siguientes.

Abner habla del «rey» aunque David haya llamado a la tropa y a él. Esa referencia mantiene la dignidad que debía proteger y que ahora será utilizada para medir la gravedad de su descuido.

1 Samuel 26:15 north

La reputación de Abner se mide frente al peligro no advertido

David contrapone el prestigio del jefe del ejército con su incapacidad de proteger al rey durante la entrada nocturna.

Explicación del versículo

Las preguntas iniciales reconocen irónicamente la importancia de Abner. Es un hombre destacado en Israel y ocupa un puesto de gran responsabilidad. Precisamente por eso David le exige explicar por qué no guardó a su señor cuando alguien pudo llegar hasta él.

La acusación no necesita afirmar que se produjo una muerte. El peligro fue real: Abisai había propuesto atravesar a Saúl con la lanza y solo la prohibición de David lo impidió. La seguridad del rey no se sostuvo aquella noche en la vigilancia de su jefe militar.

David, tratado como enemigo, aparece entonces como quien preservó la vida que los servidores debían guardar. El contraste responde indirectamente a la causa de la persecución: el supuesto agresor ha protegido al monarca, mientras su ejército no advirtió la cercanía del riesgo.

La afirmación sobre uno que entró para matar no obliga a inventar un tercer intruso. Se entiende a la luz de la intención expresada por Abisai dentro del campamento. Tampoco constituye una confesión de que David hubiera decidido matar al rey: los versículos 9–11 han narrado expresamente su negativa.

Exégesis del pasaje

וּמִי כָמוֹךָ בְּיִשְׂרָאֵל —umi khamokha beYisra’el— pregunta «¿quién hay como tú en Israel?». Dentro del reproche, el reconocimiento de su prestigio agudiza el contraste con lo ocurrido.

לֹא שָׁמַרְתָּ —lo shamarta— significa «no has guardado» o protegido. El objeto de esa responsabilidad es el señor y rey que estuvo expuesto al ataque.

1 Samuel 26:16 north

Los objetos ausentes prueban la gravedad del descuido

David formula una censura severa contra la guardia y la sostiene con una prueba que puede comprobarse junto al rey.

Explicación del versículo

El reproche pasa del jefe militar al grupo responsable de custodiar a Saúl. David afirma que merecen morir porque no protegieron al ungido de Jehová. La dureza de la expresión subraya la importancia de una responsabilidad que contrasta con su propia renuncia a atacar al rey.

La prueba no depende solamente de que crean su relato. David pide mirar dónde están la lanza y la jarra que estaban en la cabecera. Su ausencia muestra que alguien llegó al lugar protegido y pudo retirar objetos sin ser detenido. El rey con vida completa la evidencia de una oportunidad que no terminó en muerte.

El narrador ya ha explicado que el sueño profundo vino de Jehová. La fragilidad de la protección humana se presenta, por tanto, dentro de una intervención divina que permitió la escena. Las palabras de David son el reproche que dirige a los guardias; el capítulo no desarrolla un nuevo código penal ni narra que él ejecute una sentencia contra ellos.

La mención del ungido refuerza la contradicción: quienes servían a Saúl no lograron impedir el peligro, mientras David se negó a utilizarlo por respeto a Jehová. El objetivo del diálogo es dejar esa conducta a la vista, no sustituir a la guardia para tomar el poder por la fuerza.

Exégesis del pasaje

בְנֵי מָוֶת אַתֶּם —venei mavet attem— dice literalmente «hijos de muerte son ustedes», una expresión que significa ser merecedores de muerte. Aquí forma parte de la censura de David por la protección fallida.

El comienzo se dirige a Abner en singular y después pasa al plural. La variación amplía el reclamo a quienes tenían a su cargo al rey, no solo a una persona aislada.

1 Samuel 26:17 north

Saúl reconoce la voz del hombre que lo ha preservado

El diálogo se vuelve personal, con un trato afectuoso del rey y una respuesta respetuosa de David.

Explicación del versículo

La voz permite a Saúl identificar a quien llama desde el monte. Su pregunta repite el lenguaje de cercanía utilizado después de la cueva: llama a David «hijo mío». La repetición recuerda la posibilidad de reconciliación que entonces se había abierto sin detener de manera estable la persecución.

David confirma su identidad y conserva el título «mi señor el rey». No responde proclamando que, por tener la lanza, sea ahora el soberano. Ha preservado la vida de Saúl y se dirige a él desde esa conducta, sin ocultar las preguntas que necesita plantearle.

El lenguaje familiar no resuelve por sí solo el conflicto. La fuerza armada está todavía allí y David sigue separado de ella. Las palabras siguientes pedirán la razón de una búsqueda que amenaza su vida y lo expulsa de su lugar entre el pueblo de Jehová.

El relato permite así distinguir el reconocimiento personal de la reparación de una injusticia. Ambos saben ahora con quién hablan; falta enfrentar qué se ha hecho y qué debe cesar. La respuesta respetuosa de David prepara una denuncia franca de su situación.

Exégesis del pasaje

וַיַּכֵּר —vayyakker— expresa que Saúl «reconoció» la voz. El narrador atribuye la identificación al rey antes de reproducir su pregunta.

קוֹלִי —qoli, «mi voz»— es la confirmación breve de David. El resto de su respuesta mantiene el tratamiento real que ha utilizado a lo largo del encuentro.

Relaciones bíblicas

1 Samuel 24:16–17 contiene un reconocimiento parecido de la voz y del trato justo de David. La relación ayuda a percibir la repetición de la misericordia, junto con la insuficiencia de una cercanía verbal que no se sostenga en los actos.

1 Samuel 26:18 north

David pide que la persecución responda a una causa real

Las preguntas reclaman una explicación que pueda sostenerse frente a su conducta, en vez de dar por cierta la acusación.

Explicación del versículo

David se presenta como servidor y pregunta por qué su señor lo persigue. El respeto en los títulos no le impide cuestionar una acción injusta. La misma persona cuya vida acaba de guardar debe explicar ahora por qué busca la suya.

«¿Qué he hecho?» dirige la atención a una conducta concreta que pudiera justificar la búsqueda. La pregunta no es una declaración de que David nunca haya pecado. Se refiere a la causa por la que Saúl lo trata como un agresor, a pesar de la prueba repetida de que no quiso matarlo.

La mención del mal en sus manos resulta especialmente significativa después de la entrada nocturna. Esas manos pudieron alcanzar al rey y se llevaron objetos, pero no derramaron su sangre. David pide que su trato efectivo sea considerado antes de seguir atribuyéndole una intención homicida.

Jonatán ya había preguntado a Saúl por qué David debía morir y qué había hecho (1 Samuel 20:32–33). Ahora David formula personalmente una exigencia semejante. La repetición muestra la persistencia de una acusación que no ha sido sostenida con una causa justa dentro de la historia.

Exégesis del pasaje

מֶה עָשִׂיתִי —meh ‘asiti— pregunta «¿qué he hecho?». El reclamo busca identificar el acto que justificaría la persecución.

בְּיָדִי רָעָה —beyadi ra‘ah— relaciona «en mi mano» con el mal imputado. La mano representa la acción y la responsabilidad de David en esta controversia.

Aplicación

Puedes hablar con respeto y pedir que una acusación sea examinada con verdad. Jesucristo mismo, al ser golpeado, pidió que se señalara el mal si había hablado mal y preguntó por qué lo golpeaban si había hablado bien (Juan 18:22–23). Seguir su ejemplo no exige guardar silencio ante una injusticia ni responder con otra agresión.

1 Samuel 26:19 north

La persecución lo aparta de su lugar entre el pueblo de Jehová

David plantea ante Saúl la necesidad de resolver la causa de la hostilidad y denuncia el desarraigo religioso que le está imponiendo.

Explicación del versículo

La petición comienza reclamando escucha. David acaba de preguntar qué mal ha hecho y ahora formula dos posibilidades acerca del origen de la persecución. El lenguaje es condicional: no comunica una revelación según la cual Jehová haya ordenado a Saúl matarlo ni declara conocer todos los impulsos del rey.

Si la situación procede de un juicio de Jehová, David pide que Dios acepte una ofrenda. Su argumento remite a buscar una relación recta con Dios en lugar de prolongar indefinidamente la hostilidad. El hebreo no identifica aquí al oferente ni describe una ceremonia concreta. Tampoco presenta la muerte de David como el sacrificio que deba ofrecerse para resolver el conflicto.

Si son personas quienes han incitado esta acción, David las pone bajo el juicio de Jehová. La maldición se dirige a quienes lo expulsan y lo privan de participar en la heredad del Señor. No ordena a Abisai ejecutar una represalia contra ellas ni elimina la responsabilidad de Saúl por continuar la persecución.

La heredad incluye su pertenencia al pueblo de Jehová y su lugar en la tierra donde vive esa comunidad. Ser empujado al extranjero amenaza su participación en la vida y el culto de Israel. El dolor que expresa es, por tanto, mayor que perder una residencia segura: lo están arrancando de un ámbito de pertenencia y adoración.

«Ve a servir a otros dioses» condensa la presión religiosa que produce ese desarraigo. El relato no exige suponer que Jehová deja de actuar fuera de Israel ni que David haya decidido abandonar su fe. En el contexto, las palabras denuncian la gravedad de empujarlo hacia pueblos donde se sirve a otras divinidades. Su posterior traslado a tierra filistea dará una forma concreta al problema (1 Samuel 27:1–4).

Exégesis del pasaje

אִם יְהוָה הֱסִיתְךָ בִי —im YHWH hesitekha vi— significa «si Jehová te ha incitado contra mí». La condición debe mantenerse: David plantea una posibilidad ante Saúl, no presenta una orden divina que justifique el ataque.

יָרַח מִנְחָה —yaraj minjah— dice «que huela una ofrenda», una imagen de aceptación favorable. No habla de comprar el favor de Dios ni precisa aquí una cantidad o clase de ofrenda.

בְּנַחֲלַת יְהוָה —benajalat YHWH— es «en la heredad de Jehová». La frase se relaciona con poder seguir unido a su pueblo, no solamente con una propiedad particular que deba tasarse.

Relaciones bíblicas

Santiago 1:13–17 distingue la bondad de Dios de la seducción al pecado que procede del deseo humano. Esta relación impide usar la condición formulada por David para excusar una maldad atribuyéndola a Dios. La afirmación de su soberanía no convierte la persecución injusta en obediencia.

1 Samuel 26:20 north

David ruega no morir como un expulsado

La súplica por su vida se une a dos imágenes que muestran la desproporción de la búsqueda del rey.

Explicación del versículo

David pide que su sangre no caiga lejos de la presencia de Jehová. La frase continúa su queja por ser apartado de la heredad del Señor. Expresa el dolor de verse empujado fuera de la comunidad y expuesto a morir en esa condición; no trata de establecer un límite geográfico al poder de Dios.

El contraste con el rey de Israel es deliberado. Saúl dirige un ejército, mientras David se compara con una sola pulga. La imagen ya había aparecido en En-gadi (1 Samuel 24:14) y vuelve a cuestionar la necesidad de un despliegue tan grande contra alguien que ha preservado la vida del monarca.

La perdiz perseguida en los montes añade la imagen de una presa acosada en el terreno donde busca sobrevivir. El texto no describe un método detallado de caza ni exige reconstruir cuánto puede volar el ave. El punto del símil es la persecución insistente de un objetivo desproporcionado para la fuerza real.

Estas imágenes de pequeñez no niegan el valor de la vida de David. Precisamente está rogando que esa vida sea respetada. Al final del diálogo afirmará que consideró preciosa la de Saúl y pedirá que Jehová también mire con cuidado la suya. Su autohumillación ante el rey no equivale a declararse desechable.

Exégesis del pasaje

מִנֶּגֶד פְּנֵי יְהוָה —minneged penei YHWH— se entiende aquí, conforme al contexto de expulsión, como estar lejos de la presencia de Jehová en la vida de su pueblo. La expresión comunica desarraigo, no inexistencia de Dios en otras tierras.

הַקֹּרֵא —haqqore’— designa al ave entendida como «perdiz» y se relaciona con su llamada. La función de la imagen en el versículo es compararla con una presa perseguida en los montes.

Relaciones bíblicas

Salmos 139:7–12 afirma que ni la distancia ni la oscuridad colocan a una persona fuera de la presencia de Dios. La relación permite escuchar el lamento de David sin convertir su expulsión del territorio en una separación del alcance del Señor.

1 Samuel 26:21 north

Saúl reconoce su pecado y pide a David que vuelva

La respuesta admite una conducta necia y agradece la preservación de su vida, pero David todavía debe decidir cómo proteger la suya.

Explicación del versículo

Saúl responde al reclamo mediante una confesión explícita: ha pecado. También reconoce haber actuado neciamente y haberse equivocado mucho. La fuerza de esas palabras no debe reducirse a una simple incomodidad por haber quedado en evidencia; el texto las presenta como una admisión de culpa.

La razón que da para prometer que no hará más daño es el valor que David concedió a su vida ese día. El rey reconoce que el perseguido no lo trató como una presa disponible. Su propia supervivencia se convierte en argumento para abandonar la hostilidad.

La invitación a volver recupera el trato de «hijo mío», pero David no regresará con él al concluir el encuentro. La respuesta del fugitivo se concentrará en devolver la lanza y confiar su vida a Jehová. Reconocer lo que Saúl acaba de decir no le exige poner de inmediato su seguridad en sus manos.

El narrador no describe aquí todos los movimientos interiores del rey. Podemos tomar en serio la confesión y, a la vez, observar el desenlace real: los dos se separan. El capítulo siguiente mostrará que David todavía teme por su vida y que la búsqueda cesa cuando Saúl sabe que ha huido a Gat (1 Samuel 27:1–4).

Exégesis del pasaje

חָטָאתִי —jata’ti— significa «he pecado». Saúl habla en primera persona, sin atribuir toda la responsabilidad a los informantes.

הִסְכַּלְתִּי —hiskalti— expresa haber actuado neciamente. La confesión juzga su conducta; no presenta la persecución como un servicio justo que David debiera agradecer.

1 Samuel 26:22 north

David ofrece devolver la lanza sin regresar al campamento

El objeto que prueba su cercanía al rey será restituido, mientras se mantiene la distancia entre ambos.

Explicación del versículo

David responde señalando dónde está la lanza. La conservación del arma no tiene como fin apropiarse de la dignidad real de Saúl. Ya ha cumplido su función de prueba, y David dispone que sea recogida por uno de los jóvenes del rey.

El tratamiento «la lanza del rey» reconoce a su dueño. David no presenta el objeto como un trofeo que le confiera el trono ni exige una entrega del reino a cambio de devolverlo. La sucesión seguirá dependiendo de Jehová, según el límite que ha expresado dentro del campamento.

La forma de la devolución conserva una medida de prudencia: un enviado puede cruzar hasta donde David se encuentra. Él no acepta la invitación a volver ni se acerca de nuevo al ejército para entregar personalmente el arma. Su respuesta pacífica mantiene la separación que el peligro hace comprensible.

El versículo menciona solamente la lanza en esta instrucción. La jarra también había sido tomada y había servido para señalar la protección fallida, pero el relato no informa aquí de su devolución. No es necesario añadir un destino para cada objeto a fin de entender el gesto de David.

Exégesis del pasaje

חֲנִית הַמֶּלֶךְ —janit hammelekh— significa «la lanza del rey». La identificación conserva la relación del objeto con Saúl incluso cuando David lo tiene en su poder.

La petición de que uno de los jóvenes pase a recogerla hace concreta la oferta de restitución. El texto no exige suponer una nueva entrada de David y Abisai en el campamento.

1 Samuel 26:23 north

David encomienda a Jehová la valoración de su fidelidad

La entrega del enemigo no se utilizó para matarlo, y David apela al Dios que conoce esa decisión.

Explicación del versículo

La petición de recompensa por justicia y fidelidad devuelve la causa a Jehová. David acaba de hablar con Saúl y de ofrecer la devolución de su arma, pero no hace depender el valor de su conducta de que el rey la reconozca para siempre. Hay un Juez que conoce cómo actuó dentro del campamento.

La afirmación acerca de que Jehová entregó a Saúl en su mano coincide con la oportunidad que Abisai había señalado. David no niega esa entrega; rechaza la conclusión de que debiera matar. La prueba muestra que disponer de poder sobre una vida no obliga a ejercerlo de manera destructiva.

La fidelidad se concreta en no levantar la mano contra el ungido de Jehová. David no reclama aquí perfección en toda su historia, sino que presenta la conducta por la que se le está acusando injustamente. Su decisión de preservar al rey puede ser evaluada por el mismo Dios ante quien se considera responsable.

Pedir que Dios reconozca una acción justa no equivale a comprar la salvación con ella. La Escritura afirma que somos salvos por gracia mediante la fe y creados en Cristo para buenas obras (Efesios 2:8–10). El bien tiene importancia real como respuesta fiel, mientras la aceptación salvadora descansa en el don de Dios.

Exégesis del pasaje

צִדְקָתוֹ —tsidqato— se refiere a su justicia o rectitud, y אֱמֻנָתוֹ —emunato—, a su fidelidad. Aquí la segunda palabra describe la conducta leal; no debe reducirse automáticamente a un concepto de fe desligado de los actos.

לֹא אָבִיתִי —lo aviti— significa «no quise». David destaca una negativa deliberada: pudo atacar y decidió no hacerlo.

1 Samuel 26:24 north

David pide que Jehová tenga por preciosa su vida

La misericordia mostrada a Saúl se convierte en una súplica de protección dirigida al Señor.

Explicación del versículo

David acaba de preservar una vida que estaba a su alcance. Ahora pide que la suya sea preciosa ante Jehová y que lo libre de la angustia. La petición reconoce el valor de la vida sin convertir al adversario en alguien que deba ser destruido para afirmar la propia dignidad.

La comparación no afirma que Dios esté obligado por una transacción a concederle una vida sin dificultades. David está orando desde una conducta concreta de misericordia y poniendo su seguridad en Jehová. El hecho de que necesite pedir liberación muestra que todavía se sabe expuesto al peligro.

El destinatario de la confianza es significativo. Saúl ha prometido no hacerle daño, pero David dirige su súplica a Dios. Puede recibir una palabra favorable del rey y, al mismo tiempo, reconocer que su esperanza más profunda no descansa en la estabilidad de esa relación.

La petición de ser librado de toda angustia debe leerse como súplica, no como garantía de que ningún creyente sufrirá. Romanos 8:35–39 reconoce la aflicción, la persecución y aun la muerte, pero afirma que nada puede separarnos del amor de Dios en Jesucristo. Esa es la seguridad que sostiene al creyente en medio del peligro.

Exégesis del pasaje

תִּגְדַּל נַפְשִׁי —tigdal nafshi— pide que su vida sea «grande» o de mucho valor ante Jehová. La imagen corresponde a haber considerado valiosa la vida de Saúl.

מִכָּל צָרָה —mikkol tsarah— significa «de toda angustia». Expresa el alcance de su ruego de liberación y no una negación de las pruebas que el relato todavía narrará.

Aplicación

Cuando tu seguridad humana sea frágil, lleva tu vida y tu temor a Jesucristo. Él da vida eterna a sus ovejas y afirma que nadie puede arrebatarlas de su mano ni de la mano del Padre (Juan 10:27–30). Esa promesa te permite buscar protección y actuar con misericordia sin hacer de la venganza tu refugio.

1 Samuel 26:25 north

Una bendición y dos caminos separados

Saúl reconoce el futuro favorable de David, pero la conversación termina sin que vuelvan juntos.

Explicación del versículo

Las últimas palabras de Saúl son una bendición dirigida a David como hijo. Afirma que hará grandes cosas y prevalecerá. El rey que ha salido a buscarlo termina reconociendo una vez más que el futuro del perseguido no será anulado por esta hostilidad.

La bendición no constituye una abdicación ni una ceremonia de entronización. Saúl sigue regresando a su lugar y David continúa su camino. El reconocimiento verbal del futuro no elimina las circunstancias presentes de la sucesión ni convierte la posesión de la lanza en un cambio de rey.

La separación mantiene el límite que David ha conservado durante el diálogo. Ha perdonado la vida, mostrado la prueba, ofrecido devolver el arma y puesto su causa en manos de Jehová. No se narra un regreso al campamento ni una restauración completa de la convivencia entre ambos.

El capítulo siguiente abrirá con el temor de David a perecer por mano de Saúl y su decisión de trasladarse a tierra filistea (1 Samuel 27:1–4). Esa continuidad impide convertir la bendición final en una vida ya libre de peligros. La misericordia ha sido real, y también lo es la incertidumbre desde la que David sigue avanzando.

Exégesis del pasaje

יָכֹל תּוּכָל —yakhol tukhal— combina formas del mismo verbo para reforzar la capacidad de prevalecer. La construcción paralela acerca de hacer también intensifica la afirmación favorable.

Las dos cláusulas finales distinguen los movimientos: David va por su camino y Saúl vuelve a su lugar. Esa conclusión espacial corresponde a una relación que ha recibido una nueva prueba de lealtad sin restaurar una convivencia segura.

edit_note Notas: edición NTBT con estudio completo — BibliaTodo Bible Society

Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT).
Publicada por BibliaTodo Bible Society, sello editorial de BibliaTodo LLC.
https://www.bibliatodo.com/ntbt/