1 Samuel 9 (NTBT) en línea gratis con notas de estudio

Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT)

1 Samuel 9

Saúl es elegido rey

1 Había un hombre de Benjamín llamado Cis, hijo de Abiel, hijo de Zeror, hijo de Becorat, hijo de Afía, hijo de un benjamita. Era un hombre de gran posición.   N1

2 Tenía un hijo llamado Saúl, joven y apuesto. No había entre los israelitas hombre más apuesto que él. De los hombros para arriba sobrepasaba en altura a todo el pueblo.   N2

3 Se perdieron las burras de Cis, padre de Saúl. Cis le dijo a su hijo Saúl: «Toma contigo a uno de los criados y ve a buscar las burras».   N3

4 Saúl recorrió la región montañosa de Efraín y la tierra de Salisa, pero no las encontraron. Pasaron por la tierra de Saalim y tampoco estaban allí. Luego pasaron por la tierra de Benjamín y no las encontraron.   N4

5 Cuando llegaron a la tierra de Zuf, Saúl le dijo al criado que lo acompañaba: «Ven, volvamos, no sea que mi padre deje de preocuparse por las burras y se angustie por nosotros».   N5

6 Él le respondió: «En esta ciudad hay un hombre de Dios, un hombre respetado. Todo lo que dice se cumple sin falta. Vayamos allí; quizá nos indique el camino por el que debemos ir».   N6

7 Saúl le dijo a su criado: «Si vamos, ¿qué le llevaremos al hombre? Se nos ha acabado el pan de las alforjas y no tenemos ningún regalo para llevar al hombre de Dios. ¿Qué tenemos?».   N7

8 El criado volvió a responder a Saúl: «Tengo unos tres gramos de plata. Se los daré al hombre de Dios para que nos indique el camino».   N8

9 Antiguamente en Israel, cuando alguien iba a consultar a Dios, decía: «Vengan, vamos al vidente», porque al que hoy se llama profeta antes se le llamaba vidente.   N9

10 Saúl le dijo a su criado: «Está bien lo que dices. Ven, vamos». Fueron a la ciudad donde estaba el hombre de Dios.   N10

11 Mientras subían por la cuesta de la ciudad, encontraron a unas jóvenes que salían a sacar agua y les preguntaron: «¿Está aquí el vidente?».   N11

12 Ellas respondieron: «Sí, está delante de ti. Apresúrate, porque hoy ha venido a la ciudad, pues el pueblo tiene hoy un sacrificio en el lugar alto.   N12

13 En cuanto entren en la ciudad lo encontrarán, antes de que suba al lugar alto a comer. El pueblo no comerá hasta que él llegue, porque él bendice el sacrificio; después comen los invitados. Suban ahora, porque en este momento lo encontrarán».   N13

14 Subieron a la ciudad. Al entrar en ella, Samuel salía a su encuentro para subir al lugar alto.   N14

Jehová prepara el encuentro con Saúl

15 Un día antes de que llegara Saúl, Jehová había revelado al oído de Samuel:   N15

16 «Mañana a esta hora te enviaré a un hombre de la tierra de Benjamín. Lo ungirás como gobernante sobre mi pueblo Israel. Él salvará a mi pueblo de manos de los filisteos, porque he mirado a mi pueblo y su clamor ha llegado a mí».   N16

17 Cuando Samuel vio a Saúl, Jehová le dijo: «Este es el hombre del que te hablé. Él gobernará a mi pueblo».   N17

18 Saúl se acercó a Samuel en medio de la puerta y le preguntó: «Dime, por favor, dónde está la casa del vidente».   N18

19 Samuel le respondió a Saúl: «Yo soy el vidente. Sube delante de mí al lugar alto, y hoy comerán conmigo. Por la mañana te dejaré partir y te diré todo lo que hay en tu corazón.   N19

20 No te preocupes por las burras que se te perdieron hace tres días, porque ya las han encontrado. ¿Y para quién es todo lo deseable de Israel, sino para ti y para toda la casa de tu padre?».   N20

21 Saúl respondió: «¿No soy yo benjamita, de una de las tribus más pequeñas de Israel? ¿Y no es mi clan el más pequeño de todos los clanes de la tribu de Benjamín? ¿Por qué me dices algo así?».   N21

22 Samuel tomó a Saúl y a su criado, los llevó a la sala y les dio un lugar a la cabecera de los invitados, que eran unos treinta hombres.   N22

23 Samuel le dijo al cocinero: «Trae la porción que te di y que te dije que reservaras».   N23

24 El cocinero levantó la pierna con lo que había sobre ella y la puso delante de Saúl. Y dijo: «Aquí está lo que se reservó. Ponlo delante de ti y come, porque se guardó para ti para esta ocasión, cuando dije que había invitado al pueblo». Aquel día Saúl comió con Samuel.   N24

25 Bajaron del lugar alto a la ciudad, y Samuel habló con Saúl en la azotea.   N25

26 Se levantaron temprano. Al despuntar el alba, Samuel llamó a Saúl en la azotea y le dijo: «Levántate, para que te deje partir». Saúl se levantó y salieron los dos, él y Samuel.   N26

27 Mientras bajaban hacia el extremo de la ciudad, Samuel le dijo a Saúl: «Dile al criado que se adelante». El criado se adelantó. «Pero tú detente ahora, para que te haga oír la palabra de Dios».   N27

menu_book Notas de estudio de 1 Samuel 9

Edición NTBT con estudio completo — pasaje por pasaje. Esta es una sección aparte del texto bíblico.

1 Samuel 9:1 north

La casa de la que procede Saúl

La historia del primer rey comienza identificando a su padre, su ascendencia y su tribu. Antes de narrar una designación pública, el libro sitúa a Saúl dentro de una familia concreta de Israel.

Explicación del versículo

Cis pertenece a Benjamín y es presentado mediante una cadena de antepasados: Abiel, Zeror, Becorat y Afía. La identificación enlaza el nuevo episodio con la vida de una casa israelita. El hombre que aparecerá como candidato al reinado no llega desde fuera del pueblo ni carece de vínculos familiares reconocibles.

La descripción de Cis como hombre de gran posición prepara también el ambiente de la búsqueda: posee las burras que se perderán y dispone de criados que pueden acompañar a su hijo. Esos recursos forman parte del escenario, pero todavía no se presentan como la causa de la elección de Saúl. Más adelante Jehová dará a Samuel una instrucción expresa acerca del hombre que le enviará.

Exégesis del pasaje

La expresión גִּבּוֹר חָיִל, guibbór ḥáyil, combina la idea de capacidad o fuerza con un término que puede abarcar valor, recursos y posición. Según el contexto puede describir a un guerrero o a una persona de consideración. Aquí «hombre de gran posición» recoge el relieve de Cis dentro de su entorno; el versículo no narra una hazaña militar suya.

La referencia a Benjamín sitúa a la familia dentro de una tribu que había sufrido una catástrofe en el cierre de Jueces (Jueces 20:46–48). Ese trasfondo ayuda a entender la posterior sorpresa de Saúl por el honor que recibe, sin fijar a partir de esta genealogía una población exacta o la distancia temporal entre ambos relatos.

La familia y la gracia de Dios

El origen familiar es parte de nuestra historia, pero nuestra reconciliación con Dios descansa en Jesucristo. Efesios 2:8–10 atribuye la salvación a la gracia recibida por la fe y presenta las buenas obras como su fruto. Podemos agradecer los recursos y vínculos recibidos, y emplearlos para servir, sin confundir posición social con favor salvador.

1 Samuel 9:2 north

Un candidato de apariencia sobresaliente

Saúl es presentado como un joven apuesto y de estatura excepcional. La descripción permite entender su presencia visible, pero el desarrollo del libro exigirá examinar también su respuesta a Dios.

Explicación del versículo

Cis tiene un hijo llamado Saúl. Su juventud, su apariencia y su altura lo distinguen entre los israelitas. El narrador dedica atención a lo que otros podían percibir de inmediato: de los hombros hacia arriba sobrepasaba al pueblo. Su figura sería fácilmente reconocible en una asamblea.

El retrato resulta significativo después de la petición de un rey que saliera al frente de Israel. Un hombre de presencia impresionante puede corresponder a las expectativas de una nación que busca una autoridad visible. Sin embargo, el pasaje aún no relata su unción ni atribuye a su aspecto la capacidad de salvar. La tarea que recibirá dependerá de Jehová y deberá ejercerse bajo su palabra.

Exégesis del pasaje

בָּחוּר וָטוֹב, baḥúr vaṭóv, describe aquí a un joven bien parecido. El adjetivo «bueno» puede adquirir ese sentido de belleza o calidad de aspecto en su contexto. La frase que sigue compara su apariencia con la de los demás; no constituye una declaración de perfección moral.

מִשִּׁכְמוֹ וָמַעְלָה, mishshikhmó vamáʿlah, significa «desde sus hombros hacia arriba». Es una comparación corporal relativa, no una medida que permita asignarle una altura exacta en metros. Más adelante Jehová corregirá a Samuel cuando se fije en la apariencia y la gran estatura de Eliab: él mira el corazón (1 Samuel 16:6–7). La lectura del libro mantiene así el aspecto dentro de su debido alcance.

Reconocer la grandeza de Cristo

La esperanza cristiana se funda en el Señor que se humilló y entregó su vida, a quien el Padre exaltó (Filipenses 2:5–11). Jesucristo nos salva por su obra, no por impresionar nuestros sentidos. Seguirlo enseña a valorar la fidelidad y el servicio al discernir a quienes reciben responsabilidad, sin permitir que la apariencia sustituya el carácter.

1 Samuel 9:3 north

Una tarea familiar pone en marcha el viaje

La pérdida de unas burras lleva a Cis a enviar a Saúl y a un criado en su búsqueda. Una necesidad cotidiana abre el recorrido que desembocará en el encuentro con Samuel.

Explicación del versículo

Las burras de Cis se han perdido, y su padre encarga a Saúl buscarlas. Debe llevar consigo a uno de los criados. El viaje comienza por una responsabilidad concreta respecto de los bienes de la casa, sin anuncio de un proyecto de ascenso ni una búsqueda deliberada del trono.

El lector irá descubriendo un alcance que los viajeros aún desconocen. Mientras Saúl atiende el encargo de su padre, Jehová ha preparado una palabra para Samuel acerca de su llegada. El relato conservará ambos niveles: la búsqueda real de los animales y la acción de Dios que conduce a un encuentro decisivo. La pérdida no se vuelve ficticia ni el deber familiar deja de importar porque exista un propósito mayor.

Exégesis del pasaje

הָאֲתֹנוֹת, haʾatonót, designa a las burras. La forma femenina precisa los animales buscados; no aporta su número ni un valor económico. El mandato de Cis termina llamando a buscarlas, por lo que la tarea tiene un objetivo definido.

אֶת אַחַד מֵהַנְּעָרִים, et ʾaḥád mehanneʿarím, indica que debe tomar «a uno de los criados». Aunque el término puede significar joven, aquí identifica a un servidor de la casa. Su participación será importante: propondrá consultar al hombre de Dios y dispondrá de la plata que permite continuar con ese plan. El relato reconoce así una contribución que Saúl no hace por sí solo.

Servir en lo que tenemos delante

La gracia de Jesucristo nos llama a vivir la fe en responsabilidades concretas. No necesitamos conocer de antemano todo el resultado de una tarea para hacerla con fidelidad. Proverbios 16:9 recuerda que el ser humano planea su camino y Jehová afirma sus pasos. Confiamos en el Padre por medio de nuestro Salvador, abiertos a su dirección, sin convertir cada contratiempo en una promesa de promoción personal.

1 Samuel 9:4 north

Un recorrido amplio sin encontrar lo buscado

Saúl y el criado atraviesan varias regiones, pero las burras siguen sin aparecer. La repetición del resultado prolonga la búsqueda y prepara la decisión de buscar orientación.

Explicación del versículo

El itinerario pasa por la región montañosa de Efraín, la tierra de Salisa, la de Saalim y la de Benjamín. El relato acompaña el esfuerzo de los viajeros a través de distintos lugares. Cada nueva etapa termina con el mismo problema: no encuentran las burras.

La secuencia da peso al tiempo y al esfuerzo invertidos. Saúl no ha salido simplemente a dar un paso fuera de su casa; la tarea se ha prolongado hasta que considera el efecto de su ausencia sobre su padre. La falta de éxito también crea la ocasión para que el criado proponga acudir al hombre de Dios. Lo que los viajeros buscan continúa siendo limitado, mientras la narración prepara un encuentro cuyo alcance todavía ignoran.

Exégesis del pasaje

La repetición וְלֹא מָצָאוּ, veló matsáʾu, «y no encontraron», y la breve expresión וָאַיִן, vaʾáyin, «y no estaban», articulan el recorrido. Las negativas hacen avanzar la escena al mostrar que el objetivo no se ha logrado en las zonas visitadas.

Los nombres de regiones proporcionan referencias del trayecto, pero el versículo no ofrece un mapa con distancias ni permite calcular los kilómetros caminados. Su función principal es narrar una búsqueda insistente y fallida. Más adelante Samuel dirá que los animales habían sido encontrados, de modo que el relato resolverá también la preocupación que puso en marcha el viaje.

Caminar sin dominar el resultado

Los planes humanos necesitan humildad ante el Señor. Santiago 4:13–16 llama a reconocer que nuestra vida y nuestros proyectos dependen de su voluntad. Jesucristo nos reconcilia con el Padre y sostiene nuestra confianza cuando una tarea se prolonga. Podemos perseverar, revisar lo que hacemos y recibir ayuda sin exigir que cada esfuerzo produzca de inmediato el resultado esperado.

1 Samuel 9:5 north

La preocupación por el padre cambia la decisión

Al llegar a la tierra de Zuf, Saúl propone volver. Considera que la ausencia de ambos puede llegar a angustiar a su padre más que la pérdida de los animales.

Explicación del versículo

Después de la búsqueda sin resultado, Saúl piensa en Cis. Su padre los envió por las burras, pero ahora puede empezar a preocuparse por ellos. La propuesta de regresar reconoce que la tarea debe valorarse junto al bienestar de las personas involucradas.

Saúl incluye al criado en esa preocupación: habla de que su padre se angustie «por nosotros». La escena muestra una consideración concreta por la casa y por su acompañante. Esa actitud favorable debe reconocerse en este momento del relato, sin anticipar que determine todas sus futuras decisiones. La respuesta del criado abrirá todavía una posibilidad de orientación antes de regresar.

Exégesis del pasaje

לְכָה וְנָשׁוּבָה, lekháh venashúvah, expresa «ven, volvamos». Es una propuesta compartida. El motivo no consiste en haber hallado lo que buscaban, sino en la inquietud que su ausencia podría producir.

El verbo וְדָאַג לָנוּ, vedaʾág lánu, significa que su padre «se angustie por nosotros». Saúl prevé un cambio en el centro de su preocupación: dejar de pensar en los animales para temer por los viajeros. La tierra de Zuf sitúa esa conversación; el versículo no informa aquí de una nueva revelación ni de una orden divina de volver.

Considerar las necesidades de otros

La fidelidad cotidiana incluye preguntarnos cómo afectan nuestras decisiones a quienes nos aman. Filipenses 2:3–8 llama a mirar también por los intereses ajenos y fundamenta esa actitud en la humildad de Jesucristo. Nuestro Salvador se entregó por nosotros; su gracia produce un cuidado que atiende tanto la tarea recibida como a las personas. Esa consideración puede ayudarnos a reconocer cuándo perseverar, pedir consejo o cambiar un plan.

1 Samuel 9:6 north

El criado propone acudir al hombre de Dios

Cuando Saúl piensa regresar, su acompañante ofrece otra posibilidad. La reputación del profeta motiva una consulta que tendrá un alcance mayor que la búsqueda de los animales.

Explicación del versículo

El criado sabe que en la ciudad hay un hombre de Dios respetado y cuyas palabras se cumplen. Propone ir allí con la esperanza de recibir orientación acerca del camino. La sugerencia viene del acompañante, y Saúl tendrá que escucharla para que ambos continúen hacia el encuentro.

La descripción prepara la identificación de Samuel. El libro ya había contado que Jehová estaba con él y confirmaba sus palabras (1 Samuel 3:19–21). Por tanto, el respeto del que habla el criado concuerda con una autoridad que la narración ha presentado como recibida de Dios. Sin embargo, los viajeros todavía buscan ayuda para una preocupación doméstica; no conocen el anuncio que Jehová ha hecho acerca de Saúl.

Exégesis del pasaje

אִישׁ אֱלֹהִים, ʾish ʾelohím, significa «hombre de Dios». El título señala su relación de servicio con Dios; no lo identifica como un ser divino ni como dueño de un poder independiente.

כֹּל אֲשֶׁר יְדַבֵּר בּוֹא יָבוֹא, kol ʾashér yedabbér bo yavóʾ, afirma que lo que dice se cumple con certeza. La repetición verbal refuerza la seguridad del cumplimiento. Al proponer la visita, el criado añade «quizá»: confía en la posibilidad de recibir orientación, pero no establece que pueda imponer al profeta una respuesta. El rumbo de la consulta quedará determinado por lo que Jehová quiera comunicar.

Escuchar al Dios que habla

La autoridad de un mensajero depende de su fidelidad al Señor. La revelación culmina en Jesucristo, el Hijo por quien Dios nos ha hablado y que efectuó la purificación de nuestros pecados (Hebreos 1:1–4). Buscamos orientación escuchando su palabra y orando al Padre con la guía del Espíritu Santo. El consejo que recibimos debe ayudarnos a depender de Cristo, nuestro único Salvador.

1 Samuel 9:7 north

La inquietud de llegar sin un regalo

Saúl considera qué pueden llevar al hombre de Dios. La falta de provisiones parece cerrar la posibilidad de la visita, hasta que el criado responde.

Explicación del versículo

Saúl acepta considerar la propuesta, pero plantea una dificultad práctica: el pan de las alforjas se ha terminado y no tienen un regalo para el hombre de Dios. Su pregunta muestra que contempla llegar con algo que ofrecer, en lugar de presentarse únicamente a solicitar ayuda.

El relato conserva esta conversación sin convertirla en una condición impuesta por Samuel. El profeta no ha intervenido todavía, no ha fijado una cantidad ni ha prometido una respuesta a cambio de ella. La inquietud pertenece a los viajeros. El criado aportará una solución, y la historia mostrará después a Samuel recibiéndolos y honrándolos en la comida.

Exégesis del pasaje

הַלֶּחֶם אָזַל מִכֵּלֵינוּ, halléḥem ʾazál mikkelénu, indica que «el pan se ha acabado de nuestras bolsas o recipientes». Ese agotamiento concuerda con una búsqueda prolongada y da contenido a la pregunta sobre sus recursos.

תְשׁוּרָה, teshuráh, designa el presente o regalo que Saúl considera llevar. El término no establece aquí una tarifa religiosa. «¿Qué tenemos?» abre la oportunidad para que el criado mencione la plata que lleva consigo. La narración está explicando cómo deciden continuar, no promulgando una norma para comprar acceso a la palabra de Dios.

Generosidad y gratuidad de la gracia

La Escritura reconoce el sustento de quienes sirven en la enseñanza del evangelio (1 Corintios 9:11–14). Ese cuidado material debe permanecer unido a la verdad de que la salvación es don de Dios en Jesucristo. Podemos contribuir con gratitud sin tratar una ofrenda como precio del favor divino. El Padre nos recibe por medio del Salvador, y su Espíritu no se adquiere mediante una transacción.

1 Samuel 9:8 north

La pequeña cantidad de plata disponible

El criado dispone de plata y la ofrece como regalo para el hombre de Dios. Su iniciativa resuelve la dificultad planteada por Saúl y permite seguir hacia la ciudad.

Explicación del versículo

El acompañante vuelve a responder y menciona lo que lleva. Está dispuesto a dar esa plata al hombre de Dios para recibir orientación acerca del camino. Así, no solo ha propuesto la consulta, sino que aporta el recurso que Saúl creía que les faltaba.

El detalle subraya la participación del criado en la secuencia. Su conocimiento de la presencia del profeta y su disposición a ofrecer lo que tiene ayudan a que el viaje continúe. El relato no narra aquí que Samuel haya recibido el dinero o negociado por su mensaje. De hecho, Jehová ya le ha comunicado de antemano lo concerniente a Saúl: la iniciativa divina precede a cualquier propuesta de regalo.

Exégesis del pasaje

El hebreo dice רֶבַע שֶׁקֶל כָּסֶף, révaʿ shéqel késef, «un cuarto de siclo de plata». El siclo funciona aquí como unidad de peso. La equivalencia aproximada es de tres gramos de plata, como indica también la aclaración de la NTV. La cifra expresa una cantidad de metal, no una moneda moderna ni una suma que pueda convertirse directamente en poder adquisitivo actual.

«Tengo» traduce la expresión de que esa plata se encuentra en su mano, es decir, está disponible. Su expectativa es que el hombre de Dios les indique el camino; la frase describe lo que el criado espera, sin atribuir a la plata el poder de producir una revelación.

El don de Dios no se compra

En Hechos 8:18–23, Pedro reprende el intento de adquirir el don de Dios con dinero. Esa denuncia distingue la generosidad del deseo de controlar lo divino mediante un pago. Jesucristo ofrece salvación por gracia y nos conduce al Padre. Dar o recibir apoyo material debe expresar gratitud y servicio, manteniendo al Espíritu Santo y su obra fuera de cualquier pretensión de compra.

1 Samuel 9:9 north

Vidente y profeta: una aclaración del narrador

La historia explica el lenguaje empleado al buscar a Samuel. Quien recibe el nombre de vidente ejerce aquí como profeta de Dios.

Explicación del versículo

El narrador interrumpe brevemente el diálogo para explicar un uso antiguo en Israel. Cuando alguien iba a consultar a Dios, decía que iba al vidente. Aclara que la persona llamada profeta en el tiempo desde el que escribe había recibido antes aquel nombre. La observación ayuda al lector a entender las preguntas que Saúl y su criado harán al llegar.

La aclaración mantiene a Dios como destinatario de la consulta. El vidente es la persona a la que acuden para recibir lo que Dios comunica. En el caso de Samuel, el libro ha explicado que Jehová se le revela mediante su palabra. El título no convierte su servicio en una forma de adivinación pagana ni asegura que todo aquel que se llame vidente tenga autoridad divina.

Exégesis del pasaje

הָרֹאֶה, haroʾéh, significa «el que ve», de donde procede «el vidente». נָבִיא, navíʾ, es «profeta». La explicación relaciona ambos nombres en la historia de esta función, sin ofrecer una fecha exacta para el cambio de uso ni declarar que los términos jamás pudieran coexistir.

לִדְרוֹשׁ אֱלֹהִים, lidrósh ʾelohím, describe el propósito de «consultar a Dios» o buscar su orientación. La ley exigía que el profeta hablara las palabras que Jehová le ordenara, y responsabilizaba a quien pretendiera hablar sin haber sido enviado (Deuteronomio 18:18–22). La legitimidad depende de Dios y de su palabra, no del prestigio de un título.

La palabra que culmina en el Hijo

La variedad de nombres del servicio profético no cambia la fuente de la verdad. Dios ha hablado de manera culminante por Jesucristo, quien nos purificó del pecado y reina a la derecha del Padre (Hebreos 1:1–4). Como creyentes, escuchamos la Escritura con la guía del Espíritu Santo. Nuestro acceso al Padre y nuestra esperanza de salvación descansan en Cristo.

1 Samuel 9:10 north

Saúl escucha la propuesta de su acompañante

Saúl considera acertado lo que el criado ha dicho y decide continuar. La conversación se convierte en una acción compartida hacia el hombre de Dios.

Explicación del versículo

La respuesta de Saúl es directa: «Está bien lo que dices. Ven, vamos». Reconoce la utilidad de la propuesta y ambos se encaminan a la ciudad. Después del recorrido sin éxito y de la intención de volver, se abre una nueva etapa por medio de una sugerencia recibida y aceptada.

El relato permite apreciar la contribución de los dos viajeros. Saúl no había mencionado al profeta ni la plata disponible; el criado ofreció esa información. Ahora Saúl acepta escuchar a quien lo acompaña. Esa disposición concreta hace avanzar la búsqueda. La narración todavía no atribuye a los viajeros conocimiento del propósito real del encuentro; ellos siguen buscando orientación para el camino.

Exégesis del pasaje

טוֹב דְּבָרְךָ, ṭov devarekhá, significa «tu palabra es buena» o «está bien lo que dices». Aquí es una valoración favorable de la propuesta del criado. No identifica cada palabra suya como una revelación profética.

לְכָה נֵלֵכָה, lekháh nelékhah, expresa «ven, vamos». El paso del diálogo a la marcha compartida culmina la deliberación de los versículos anteriores. La ciudad es identificada por la presencia del hombre de Dios; el interés del narrador se orienta ya hacia el encuentro con él.

Recibir ayuda con humildad

La humildad permite escuchar un consejo útil sin despreciar a quien lo ofrece por su posición. Jesucristo nos muestra una vida de servicio y llama a considerar también el bien de los demás (Filipenses 2:3–8). Su gracia libera de la necesidad de tener siempre la iniciativa o la última palabra. Podemos recibir ayuda, agradecerla y examinarla conforme a la Escritura, mientras confiamos en el Padre para dirigir nuestros pasos.

1 Samuel 9:11 north

Una pregunta en el camino hacia la ciudad

Saúl y el criado encuentran a unas jóvenes que salen a sacar agua. Su pregunta les permite obtener la información práctica necesaria para encontrar al vidente.

Explicación del versículo

Los viajeros van subiendo por la cuesta de la ciudad cuando se cruzan con las jóvenes. El encuentro ocurre en una actividad cotidiana, la búsqueda de agua. Saúl y su acompañante aprovechan la ocasión para preguntar por el hombre al que quieren consultar.

La escena enlaza la decisión de ir a la ciudad con las indicaciones que recibirán enseguida. Las jóvenes saben que el vidente está allí, explican el motivo de su visita y señalan cuándo pueden encontrarlo. La narración concede importancia a esa información sencilla: el recorrido hacia Samuel incluye escuchar a quienes conocen lo que sucede en la localidad. La preparación divina del encuentro no elimina esos pasos humanos.

Exégesis del pasaje

בְּמַעֲלֵה הָעִיר, bemaʿaléh haʿír, sitúa a los viajeros «en la subida de la ciudad». La frase aporta el movimiento de aproximación, sin indicar una distancia o una altura calculable.

נְעָרוֹת יֹצְאוֹת לִשְׁאֹב מָיִם, neʿarót yotseʾót lishʾóv máyim, describe a «jóvenes que salían a sacar agua». El texto destaca su actividad y lo que pueden informar, sin dar sus nombres. La pregunta emplea הָרֹאֶה, haroʾéh, «el vidente», el término que el narrador acaba de explicar. Así, la aclaración del versículo 9 prepara el lenguaje real de la conversación.

Recibir ayuda sin despreciar a nadie

El camino de la fe también incluye preguntar, escuchar y reconocer la ayuda de otras personas. En Cristo recibimos una gracia que deshace la pretensión de bastarnos a nosotros mismos y nos enseña a servirnos mutuamente. 1 Pedro 4:10–11 llama a poner lo recibido al servicio de los demás para que Dios sea glorificado por medio de Jesucristo. Podemos recibir esa ayuda con gratitud, además de pedir al Padre sabiduría para actuar.

1 Samuel 9:12 north

El momento oportuno para encontrar a Samuel

Las jóvenes confirman que el vidente está en la ciudad y explican su presencia. La celebración de un sacrificio ofrece el marco del encuentro y de la comida que seguirá.

Explicación del versículo

La respuesta es afirmativa y urgente: deben apresurarse, porque el hombre de Dios ha venido ese día a la ciudad. Su visita está relacionada con un sacrificio del pueblo en el lugar alto. La información precisa tanto su presencia como la actividad hacia la que se dirige.

Los viajeros buscaban una casa o una persona que pudiera orientarlos; encuentran una localidad preparada para una celebración. Ese marco será importante: Samuel recibirá a Saúl en una comida con invitados y le dará un lugar de honor. La búsqueda privada queda así incorporada a una reunión que los viajeros no habían organizado. El versículo 15 explicará que Jehová había comunicado a Samuel de antemano la llegada de Saúl.

Exégesis del pasaje

La repetición de הַיּוֹם, hayyóm, «hoy», subraya la coincidencia temporal entre la visita del profeta y la llegada de los viajeros. El llamado «apresúrate» les indica cómo aprovechar esa oportunidad. La narración expondrá después la iniciativa divina que prepara el encuentro, en lugar de dejar su interpretación solo a la impresión de los personajes.

זֶבַח, zévaḥ, es el sacrificio, y בַּבָּמָה, babbamáh, sitúa la celebración «en el lugar alto». Este último término designa un sitio elevado de culto; el destinatario y la práctica deben reconocerse por el contexto. Aquí la escena está vinculada a Samuel, hombre de Dios. La palabra por sí sola no identifica un santuario de Baal.

Adorar al Padre por medio de Cristo

Jesús enseña que los verdaderos adoradores adoran al Padre en espíritu y en verdad (Juan 4:21–24). Nuestra comunión con Dios se funda en él, nuestro Señor y Salvador. La reverencia cristiana atiende a quién adoramos y a la verdad de su palabra; no atribuye al relieve del terreno la capacidad de acercarnos al Padre.

1 Samuel 9:13 north

La comida espera la bendición del sacrificio

Las jóvenes explican la secuencia de la celebración. Samuel debe llegar y bendecir el sacrificio antes de que coman los invitados.

Explicación del versículo

Los viajeros pueden encontrar a Samuel antes de que suba al lugar alto. La comida todavía no ha comenzado, porque el pueblo espera su llegada y la bendición del sacrificio. Después comerán los invitados. La explicación muestra el lugar reconocido del hombre de Dios en esa reunión.

La escena es una comida vinculada a un sacrificio, y las porciones se comparten entre personas convocadas. Esto será el marco del honor que Saúl recibirá. El encuentro con Samuel no se limitará a resolver una pregunta sobre animales perdidos: lo llevará a sentarse entre los invitados y recibir una porción reservada. Las jóvenes conocen la organización inmediata de la celebración, aunque el relato no les atribuye conocimiento del propósito de Jehová acerca de Saúl.

Exégesis del pasaje

הוּא יְבָרֵךְ הַזֶּבַח, hu yevarékh hazzévaḥ, significa «él bendice el sacrificio». El verbo de bendecir señala una acción religiosa previa a la comida; el pasaje no conserva las palabras de la bendición ni permite reconstruir una fórmula.

הַקְּרֻאִים, haqqeruʾím, identifica a «los invitados», literalmente los llamados a la reunión. El término corresponde a la comida preparada que se describe más adelante. La urgencia final de las jóvenes vuelve a la necesidad práctica: si suben ahora, encontrarán a quien buscan. El orden de la celebración proporciona el momento para hacerlo.

Recibir los alimentos con gratitud

Jesús mismo dio gracias al repartir los panes y los peces (Juan 6:10–11). La gratitud reconoce al Padre como dador y orienta el uso de lo recibido hacia el bien de otros. 1 Timoteo 4:4–5 relaciona los alimentos con la palabra de Dios y la oración. En Jesucristo, nuestro Salvador, también la mesa cotidiana puede expresar dependencia, agradecimiento y generosidad.

1 Samuel 9:14 north

El encuentro ocurre al entrar en la ciudad

Los viajeros siguen las indicaciones y se encuentran con Samuel mientras él sale hacia el lugar alto. La narración está a punto de revelar la preparación divina de esa coincidencia.

Explicación del versículo

Saúl y el criado suben a la ciudad. Al entrar, Samuel sale a su encuentro para dirigirse al lugar alto. La información de las jóvenes se confirma: llegan en el momento adecuado para encontrarlo antes de la comida.

El versículo nombra por fin al hombre de Dios que buscaban. Para los viajeros, se trata del resultado de un camino hecho de búsqueda, deliberación y preguntas. Para el lector, el siguiente versículo abrirá una perspectiva mayor: Jehová ya había hablado a Samuel de la llegada de Saúl. La secuencia permite apreciar cómo las acciones ordinarias de los personajes encajan en una iniciativa divina que todavía no conocen.

Exégesis del pasaje

וְהִנֵּה שְׁמוּאֵל, vehinnéh Shemuʾél, «y allí estaba Samuel», llama la atención sobre su aparición en el momento de la entrada. La expresión pone al personaje esperado delante del lector y prepara el cambio de perspectiva del relato.

יֹצֵא לִקְרָאתָם, yotséʾ liqraʾtám, describe a Samuel «saliendo a su encuentro». Su destino inmediato es el lugar alto. La escena no requiere imaginar que Saúl y el criado hubieran concertado previamente una cita: ellos seguían una recomendación, mientras Samuel conocía una palabra de Jehová que la narración explicará enseguida.

Confiar en el cuidado del Padre

La fe no necesita conocer todos los hilos de una situación para depender de Dios. En Jesucristo el Padre nos recibe y obra para conformarnos a la imagen de su Hijo (Romanos 8:28–30). Esa promesa orienta nuestro bien hacia Cristo. Podemos agradecer los encuentros y ayudas recibidos, discerniéndolos conforme a su palabra, sin convertir cada coincidencia en una revelación que nos garantice éxito o grandeza.

1 Samuel 9:15 north

Dios había hablado antes de la llegada

El narrador retrocede un día para mostrar lo que Samuel ya sabía. La elección que se prepara depende de una palabra de Jehová y no de una impresión causada por la presencia de Saúl.

Explicación del versículo

Jehová había revelado a Samuel un mensaje el día anterior a la llegada de Saúl. La noticia cambia la comprensión del encuentro: detrás de la búsqueda de las burras, el consejo del criado y las indicaciones de las jóvenes existe una iniciativa divina expresamente narrada.

La prioridad temporal es importante. Samuel no inventará un encargo real después de quedar impresionado por la altura de Saúl. Ha recibido una palabra acerca de un hombre que Jehová enviará. Cuando lo vea, Dios lo identificará. El relato muestra así tanto la preparación del encuentro como la necesidad de que el profeta reconozca al hombre conforme a la indicación recibida.

Exégesis del pasaje

גָּלָה אֶת אֹזֶן שְׁמוּאֵל, galáh et ʾózen Shemuʾél, significa literalmente que Jehová «descubrió el oído de Samuel». Es una expresión idiomática de comunicar o revelar algo a alguien. «Había revelado al oído» transmite ese carácter de comunicación particular; la frase no exige imaginar una acción física sobre su oído.

יוֹם אֶחָד לִפְנֵי בּוֹא שָׁאוּל, yom ʾeḥád lifnê vo Shaʾúl, precisa «un día antes de que llegara Saúl». La referencia temporal fundamenta la preparación que el narrador quiere hacer visible. El contenido de la revelación comienza en el versículo 16 y debe escucharse antes de interpretar el honor que Samuel concederá al visitante.

El propósito de Dios y nuestra esperanza

El evangelio anuncia que la muerte de Jesucristo ocurrió conforme al propósito de Dios y que el Padre lo resucitó (Hechos 2:22–24). Nuestra salvación descansa en esa obra, mucho mayor que cualquier proyecto personal. La prioridad del cuidado divino nos invita a confiar en el Padre y escuchar la Escritura con la guía del Espíritu Santo, sin atribuir autoridad profética a una mera impresión.

1 Samuel 9:16 north

Un gobernante encargado de librar al pueblo de Dios

Jehová anuncia a Samuel la llegada de un hombre de Benjamín y ordena ungirlo. La misión nace de su cuidado por Israel, cuyo clamor ha llegado a él.

Explicación del versículo

Jehová enviará al día siguiente, a la misma hora, un hombre de la tierra de Benjamín. Samuel debe ungirlo como gobernante sobre Israel. El anuncio explica por qué el encuentro ocurre sin que Saúl haya salido a buscar un reino: Dios está dirigiendo hacia Samuel al hombre que recibirá el encargo.

La misión será librar a Israel de manos de los filisteos. Jehová llama repetidamente a Israel «mi pueblo», de modo que el nuevo gobernante recibirá responsabilidad sobre personas que siguen perteneciendo a Dios. El poder que se le confía está orientado a su liberación y debe ejercerse bajo la autoridad del Señor.

La compasión divina permanece visible después de la censura del capítulo 8. Dios había denunciado el rechazo de su reinado, pero no deja de mirar la aflicción del pueblo. Tampoco hay que confundir este clamor por la opresión filistea con el clamor futuro anunciado en 1 Samuel 8:18, que surgiría por las cargas del propio rey. Cada afirmación responde a una situación distinta.

Exégesis del pasaje

וּמְשַׁחְתּוֹ לְנָגִיד, umeshaḥtó lenaguíd, significa «lo ungirás como gobernante». La unción expresa su designación para el encargo; el término naguid destaca a quien queda al frente del pueblo. El acto se narrará en 1 Samuel 10:1.

כִּי רָאִיתִי אֶת עַמִּי, ki raʾíti et ʿammí, afirma «porque he mirado a mi pueblo»; la llegada de su clamor expresa que Jehová atiende su sufrimiento. El lenguaje recuerda su atención a Israel en Egipto y el envío de Moisés (Éxodo 3:7–10). En ambos casos la liberación nace de su iniciativa misericordiosa.

La redención en Jesucristo

El anuncio de la salvación en la casa de David celebra que Dios visita a su pueblo para redimirlo y hacerlo servir en santidad (Lucas 1:68–75). Esa esperanza culmina en Jesucristo, cuyo reino nos trae el perdón del pecado. La misión temporal de Saúl no debe confundirse con esa salvación plena. Solo Cristo nos reconcilia definitivamente con el Padre por gracia mediante la fe.

1 Samuel 9:17 north

Jehová identifica al hombre anunciado

Cuando Samuel ve a Saúl, Dios confirma que es el hombre del que le había hablado. El reconocimiento del futuro gobernante queda vinculado a la palabra divina previa.

Explicación del versículo

Samuel ve a Saúl y Jehová lo identifica de manera expresa: «Este es el hombre del que te hablé». La confirmación une la revelación del día anterior con la persona que acaba de llegar. El lector conoce ahora la certeza que orientará la acogida y el honor que Samuel le dará.

El encargo se refiere de nuevo al gobierno de «mi pueblo». La designación no entrega Israel como propiedad privada de Saúl. Jehová conserva su relación con el pueblo y determina quién debe ponerse al frente. La apariencia sobresaliente de Saúl forma parte de su presentación, pero la autoridad de Samuel para reconocerlo procede de lo que Dios le ha dicho.

Exégesis del pasaje

La expresión הִנֵּה הָאִישׁ, hinnéh haʾísh, «este es el hombre», señala a la persona presente y cumple la expectativa creada por el anuncio. El relato distingue el hecho de que Samuel lo vea de la identificación que Jehová comunica.

זֶה יַעְצֹר בְּעַמִּי, zeh yaʿtsór beʿammí, expresa aquí que «él gobernará a mi pueblo». El verbo puede transmitir la idea de contener o mantener bajo control; en este contexto se aplica a conducir o gobernar. La traducción señala su función política, sin concederle por ello un derecho ilimitado sobre quienes pertenecen a Jehová. La tarea anunciada debe mantenerse ligada a la liberación descrita en el versículo anterior.

Escuchar al Pastor que conoce a los suyos

Jesucristo conoce a sus ovejas, ellas escuchan su voz y él les da vida eterna (Juan 10:27–30). Su autoridad se expresa en el cuidado y la salvación de quienes el Padre le ha dado. Esta verdad orienta también nuestra manera de entender la responsabilidad humana: quienes sirven al pueblo de Dios responden ante el Señor y deben conducir a las personas hacia él, sin apropiarse de la lealtad que le pertenece.

1 Samuel 9:18 north

Saúl pregunta a la misma persona que busca

En la puerta de la ciudad, Saúl se dirige a Samuel sin haberlo identificado. El lector conoce ya lo que Jehová ha comunicado, mientras Saúl todavía pregunta por la casa del vidente.

Explicación del versículo

Saúl se acerca a Samuel y le pide que le indique dónde está la casa del vidente. La escena crea una diferencia entre lo que sabe el lector y lo que sabe el viajero. Jehová ya ha identificado a Saúl ante Samuel; Saúl, en cambio, no reconoce aún que habla con el hombre al que viene a consultar.

La pregunta conserva el propósito inmediato de la visita. El viaje empezó por unas burras perdidas y continuó por la esperanza de recibir orientación. Saúl no llega presentándose como candidato al trono ni solicitando una unción. Samuel será quien lo identifique, lo invite y empiece a darle una perspectiva más amplia de lo que ocurre.

Exégesis del pasaje

בְּתוֹךְ הַשָּׁעַר, betókh hashsháʿar, sitúa la conversación «en medio de la puerta». La entrada de la ciudad proporciona el punto de encuentro entre los viajeros que llegan y Samuel que sale. El versículo no describe aquí una sesión de juicio ni una ceremonia de presentación.

הַגִּידָה נָּא לִי, hagguídah na li, es una petición cortés: «dime, por favor». Saúl pregunta por בֵּית הָרֹאֶה, bet haroʾéh, «la casa del vidente». El título coincide con la explicación del narrador y con la pregunta dirigida antes a las jóvenes. Todavía necesita que Samuel se dé a conocer.

Acercarnos con nuestras preguntas

Podemos acudir al Padre con una comprensión limitada de nuestra situación. Jesucristo, el Hijo de Dios, se compadece de nuestra debilidad y nos abre el trono de la gracia (Hebreos 4:14–16). La fe no exige poseer de antemano todas las respuestas; recibe al Salvador y escucha su palabra. Bajo su cuidado aprendemos a presentar las necesidades y a dejarnos orientar más allá de nuestra primera pregunta.

1 Samuel 9:19 north

Samuel se identifica e invita a Saúl

La respuesta transforma la consulta en una acogida personal. Samuel se da a conocer, invita a los viajeros a comer y anuncia que hablará a Saúl antes de dejarlo partir.

Explicación del versículo

«Yo soy el vidente» resuelve la pregunta de Saúl. Samuel no lo envía a buscar otra dirección: el encuentro esperado ya ha ocurrido. Le indica que suba delante de él al lugar alto y anuncia que ese día comerán juntos. La visita adquiere un espacio y un tiempo más amplios que una consulta rápida sobre el camino.

Samuel también promete dejarlo partir por la mañana y decirle lo que hay en su corazón. La narración mostrará de inmediato que conoce su preocupación por las burras, y después le comunicará una palabra acerca de su responsabilidad en Israel. La hospitalidad acompaña así la preparación de una conversación decisiva. Saúl debe recibir lo que Dios ha dispuesto comunicarle, aunque todavía no conozca su alcance.

Exégesis del pasaje

אָנֹכִי הָרֹאֶה, ʾanokhí haroʾéh, significa «yo soy el vidente». La identificación directa permite relacionar al hombre encontrado en la puerta con la reputación descrita por el criado.

וְכֹל אֲשֶׁר בִּלְבָבְךָ אַגִּיד לָךְ, vekhól ʾashér bilvavekhá ʾagguíd lakh, expresa «te diré todo lo que hay en tu corazón». En este contexto comprende aquello que ocupa a Saúl y que Samuel abordará. La promesa se entiende a la luz de la revelación recibida de Jehová; no atribuye al profeta una omnisciencia propia. El relato ha explicado de dónde procede su conocimiento del encuentro y del encargo que viene.

Ser conocidos y recibidos por Cristo

Delante de Dios nada queda oculto, y precisamente por Jesucristo podemos acercarnos a su gracia (Hebreos 4:12–16). Nuestro Salvador conoce la necesidad del corazón y se compadece de nuestra debilidad. Podemos dejar de proteger una apariencia de suficiencia y recibir su palabra, confiando en la misericordia del Padre y en la guía del Espíritu Santo para responder con fe.

1 Samuel 9:20 north

De la preocupación por las burras a una expectativa nacional

Samuel responde primero a la necesidad que originó el viaje y después introduce una pregunta que sobrepasa la vida doméstica de Saúl. La conversación empieza a señalar hacia el reino.

Explicación del versículo

Samuel le asegura a Saúl que las burras perdidas hace tres días ya han sido encontradas. Puede dejar de preocuparse por ellas. Esa noticia resuelve la razón inmediata de la consulta y permite que su atención se abra a lo que el profeta le dirá después.

La pregunta sobre «todo lo deseable de Israel» dirige la mirada hacia Saúl y la casa de su padre. En el contexto de un pueblo que acaba de exigir un rey y de la revelación recibida por Samuel, sus palabras anuncian un honor de alcance nacional. Saúl ha venido por una pérdida familiar; el profeta empieza a hablarle de una responsabilidad que afectará a Israel.

La pregunta todavía no es una proclamación pública ni una autorización para apropiarse de los bienes de todos. Es una anticipación cuyo sentido se hará claro mediante la comida de honor, la unción y la presentación posterior. La respuesta de Saúl en el versículo siguiente muestra que percibe la importancia inesperada de esas palabras.

Exégesis del pasaje

אַל תָּשֶׂם אֶת לִבְּךָ לָהֶם, ʾal tasém et libbekhá lahém, significa literalmente «no pongas tu corazón en ellas». «No te preocupes» expresa el sentido de dejar de estar absorbido por las burras, puesto que han sido halladas.

כָּל חֶמְדַּת יִשְׂרָאֵל, kol ḥemdát Yisraʾél, puede expresarse como «todo lo deseable de Israel» o relacionarse con aquello hacia lo que se dirige su deseo. La formulación conecta a Saúl y su familia con la expectativa de la nación. Las traducciones que hablan de las esperanzas de Israel explicitan esa relación contextual; la frase no demuestra que cada israelita conociera ya a Saúl y hubiera decidido personalmente escogerlo.

Entregar la preocupación al Señor

Cristo nos invita a confiar en el Padre y recibir su cuidado, más allá de aquello que ocupa toda nuestra atención. Filipenses 4:6–7 llama a presentar las peticiones con gratitud y promete la paz de Dios en Cristo Jesús. Esa confianza nos permite escuchar y servir. La historia de Saúl no convierte cada preocupación resuelta en anuncio de un cargo extraordinario; nuestra esperanza mayor es pertenecer al Salvador.

1 Samuel 9:21 north

Saúl se sorprende del honor anunciado

Saúl responde señalando la pequeñez de su tribu y de su clan. La pregunta de Samuel le parece desproporcionada respecto del lugar que él cree ocupar en Israel.

Explicación del versículo

Saúl se identifica como benjamita, de una de las tribus más pequeñas, y presenta a su clan como el menor dentro de ella. Su pregunta final expresa desconcierto: ¿por qué Samuel le habla de esa manera? Las palabras sobre el deseo de Israel no le resultan una prolongación natural de su posición.

La respuesta debe escucharse en su momento narrativo. Saúl reconoce una distancia entre su origen y el honor que recibe. El libro no nos pide atribuirle aquí una humildad fingida por lo que ocurrirá después, ni convertir este comienzo en garantía de fidelidad permanente. Samuel continuará preparándolo para un encargo que procede de Jehová.

Exégesis del pasaje

מִקַּטַנֵּי שִׁבְטֵי יִשְׂרָאֵל, miqqaṭannê shivṭê Yisraʾél, significa «de entre las tribus pequeñas de Israel». La forma permite hablar de Benjamín como una de las menores. El final de Jueces había relatado la grave reducción de esa tribu y la preocupación por su continuidad (Jueces 21:1–7).

Al llamar a su clan הַצְּעִרָה, hatseʿiráh, «el menor», Saúl expresa pequeñez o escasa importancia relativa. Esto no obliga a negar que su padre fuera un hombre de posición en su entorno, como afirma el versículo 1. La consideración de una casa particular y el peso de su clan dentro de la tribu son relaciones distintas. Tampoco se dispone aquí de un censo que cuantifique sus palabras.

Recibir la gracia con humildad

La salvación de Jesucristo elimina la jactancia fundada en rango o mérito: somos salvos por gracia mediante la fe y creados en él para buenas obras (Efesios 2:8–10). Recibir una responsabilidad puede despertar conciencia de nuestras limitaciones. Podemos reconocerlas ante el Padre y servir con dependencia, sin usar la modestia como apariencia ni presumir que un buen comienzo sustituye la perseverancia.

1 Samuel 9:22 north

Un lugar de honor antes de la proclamación

Samuel incorpora a Saúl y al criado a la comida preparada. El lugar que les asigna da una expresión visible al honor que acaba de anunciar.

Explicación del versículo

Samuel toma a Saúl y a su acompañante, los lleva a la sala y les concede un lugar a la cabecera de los invitados. Quien había llegado buscando orientación por unas burras se encuentra ahora destacado entre unos treinta hombres. La acogida convierte las palabras sorprendentes de Samuel en un trato concreto.

El criado participa también de la invitación. El relato no lo borra cuando Saúl empieza a recibir atención: el acompañante que propuso la consulta entra con él a la sala. La escena conserva la hospitalidad compartida, mientras el honor especial orienta la mirada hacia Saúl. Todavía no hay una aclamación nacional; la designación avanzará mediante la palabra de Jehová y la unción que viene.

Exégesis del pasaje

לִשְׁכָּתָה, lishkatáh, indica el movimiento «hacia la sala» o cámara donde se reúne el grupo. El término sitúa la comida sin aportar un plano del recinto ni exigir imaginar un palacio.

בְּרֹאשׁ הַקְּרוּאִים, beróʾsh haqqeruʾím, significa «a la cabeza de los invitados». Expresa precedencia y honor. La cifra כִּשְׁלֹשִׁים אִישׁ, kishloshím ʾish, «unos treinta hombres», es aproximada; la narración no identifica individualmente a los comensales. El lugar recibido funciona como señal del trato especial que Samuel, orientado por Jehová, está dando al visitante.

Recibir el honor sin buscar engrandecernos

Jesús enseñó a no disputar los primeros lugares, sino a caminar con humildad (Lucas 14:7–11). Su propia entrega revela que la grandeza del reino está vinculada al servicio. Recibimos nuestra reconciliación con el Padre como gracia de Cristo, nuestro Salvador. Si otros nos honran o nos confían responsabilidades, podemos agradecerlo y servir, sin convertir la atención recibida en medida de nuestro valor o derecho a dominar.

1 Samuel 9:23 north

Una porción que ya estaba reservada

Samuel pide al cocinero que traiga la porción apartada. El recibimiento de Saúl incluye una preparación anterior que ahora se hace visible.

Explicación del versículo

La instrucción de Samuel remite a una conversación previa con el cocinero. Le había entregado una porción y le había pedido que la reservara. Ahora solicita que la traiga. El honor ofrecido a Saúl en la sala no se limita a escogerle un asiento: también hay alimento preparado especialmente para él.

La reserva encaja con lo que el narrador ha revelado acerca de la palabra recibida por Samuel antes de la llegada del visitante. El profeta está actuando con un conocimiento que Saúl aún no comparte por completo. El relato desarrolla así la preparación del encuentro mediante acciones sencillas y reconocibles: invitar, asignar un lugar y servir una porción guardada.

Exégesis del pasaje

הַמָּנָה, hammánah, designa «la porción», una parte asignada de la comida. El artículo y la referencia a la orden anterior indican que el cocinero sabe de qué porción se trata. La descripción de la carne aparecerá en el versículo siguiente.

שִׂים אֹתָהּ עִמָּךְ, sim ʾotáh ʿimmákh, expresa la instrucción de ponerla o guardarla consigo. La comida tiene una organización previa, y el cocinero cumple una responsabilidad concreta dentro de ella. El versículo destaca la reserva sin detallar la hora de la orden, la receta ni el tamaño del animal.

El cuidado expresado en actos concretos

La atención a una persona se hace visible mediante tiempo, preparación y recursos. En el servicio cristiano, esas acciones responden a la gracia con que Jesucristo nos ha recibido. 1 Pedro 4:10–11 llama a administrar lo recibido para el bien de los demás, con la fuerza de Dios y para su gloria por medio de Cristo. Podemos preparar una mesa, compartir y atender necesidades como fruto de esa salvación, sin buscar prestigio mediante la generosidad.

1 Samuel 9:24 north

Saúl recibe la porción de honor

La comida reservada es puesta delante de Saúl. La explicación que acompaña el gesto confirma que su recibimiento responde a una preparación deliberada.

Explicación del versículo

El cocinero levanta la pierna con lo que hay sobre ella y la coloca delante de Saúl. Las palabras de invitación señalan que la porción se había guardado para él y para aquella ocasión. La escena responde al desconcierto del visitante mediante un honor tangible: tiene un lugar destacado y una parte reservada de la comida.

El cierre dice que Saúl comió con Samuel aquel día. La búsqueda no termina solo con información sobre los animales, sino con una acogida que prepara a Saúl para escuchar su encargo. Samuel conoce la palabra de Jehová acerca de él y ordena el recibimiento conforme a esa preparación. El lector, que ha oído el anuncio de Dios, puede comprender más que el propio Saúl acerca del significado de la mesa.

Exégesis del pasaje

הַשּׁוֹק וְהֶעָלֶיהָ, hashshóq veheʿaléha, se refiere a «la pierna y lo que había sobre ella». La segunda expresión es poco precisa: no identifica inequívocamente aquí una parte anatómica adicional. Mantener esa amplitud evita afirmar como dato seguro qué tejido o acompañamiento se estaba sirviendo.

La legislación de los sacrificios menciona el muslo derecho como porción sacerdotal (Levítico 7:31–34), pero este versículo no añade «derecha» ni convierte a Saúl en sacerdote. Su énfasis es el honor del invitado. לַמּוֹעֵד שָׁמוּר לְךָ, lammoʿéd shamúr lekhá, indica que estaba «guardado para ti para la ocasión». La frase no nombra una fiesta anual ni fija una fecha litúrgica.

La hospitalidad bajo la gracia de Cristo

La mesa puede ser un lugar donde el cuidado deja de ser abstracto. Jesucristo nos recibe por gracia y nos llama a compartir el bien recibido. Hebreos 13:15–16 une la alabanza ofrecida por medio de él con hacer el bien y compartir. El honor dado a Saúl pertenece a su historia particular; nuestra generosidad busca servir a las personas ante el Padre, agradecidos por la obra del Salvador.

1 Samuel 9:25 north

Una conversación en la azotea

Después de la comida, Samuel y Saúl bajan a la ciudad. La narración pasa del honor ante los invitados a una conversación personal antes de la despedida.

Explicación del versículo

El movimiento desde el lugar alto hacia la ciudad marca el final de la celebración. Samuel habla con Saúl en la azotea. La hospitalidad no concluye al terminar de comer: sigue una conversación que prolonga el encuentro y prepara lo que ocurrirá al amanecer.

El texto no conserva aquí el contenido de esas palabras. La promesa de Samuel de hablar con Saúl se desarrollará en la secuencia que culmina con la unción. El lector sabe que Jehová ha anunciado una responsabilidad real, pero no debe introducir en esta conversación un discurso político o espiritual que la narración no transcribe.

Exégesis del pasaje

וַיְדַבֵּר עִם שָׁאוּל עַל הַגָּג, vayedabbér ʿim Shaʾúl ʿal haggág, afirma que «habló con Saúl en la azotea». Esta es la lectura hebrea seguida por el texto del versículo. La versión griega describe en su lugar la preparación de una cama para Saúl en la azotea; por eso algunas traducciones, como la NTV, presentan el alojamiento. La diferencia procede de la tradición textual, y no de dos sentidos equivalentes del verbo hebreo «hablar».

גָּג, gag, es el techo o azotea de la casa. Otros pasajes muestran que era un espacio accesible: la ley manda protegerlo con una baranda (Deuteronomio 22:8), y Pedro sube a una azotea para orar (Hechos 10:9). Aquí el término sitúa el encuentro personal, distinto del lugar alto donde se había celebrado la comida.

Dar tiempo a escuchar

La relación con Cristo incluye recibir su palabra con atención. María se sentó a escuchar a Jesús, y él reconoció el valor de esa disposición (Lucas 10:38–42). Nuestro Salvador nos acerca al Padre y nos llama a una escucha que forme la vida. También el acompañamiento de otros requiere tiempo y conversación, sostenidos por la verdad y el amor que recibimos de él.

1 Samuel 9:26 north

La despedida comienza al amanecer

Samuel llama a Saúl para que se levante y emprenda la salida. El encuentro todavía tendrá una palabra decisiva antes de que el visitante regrese a su casa.

Explicación del versículo

Los personajes se levantan temprano y, al despuntar el alba, Samuel llama a Saúl en la azotea. Le anuncia que lo dejará partir. El detalle de la mañana cumple la expectativa que el profeta había establecido al invitarlo: pasarían juntos aquel día y lo despediría a la mañana siguiente.

Saúl se levanta y sale con Samuel. La escena se aleja ahora del grupo de invitados y de la casa. En el trayecto hacia el extremo de la ciudad, Samuel dispondrá que el criado se adelante para comunicar a Saúl la palabra de Dios. Por tanto, la salida no es todavía una simple conclusión del viaje; prepara el momento privado de la unción.

Exégesis del pasaje

כַּעֲלוֹת הַשַּׁחַר, kaʿalót hashsháḥar, significa «al despuntar el alba». La referencia temporal enlaza con la mañana prometida en el versículo 19. No aporta una hora de reloj ni atribuye al amanecer una eficacia espiritual propia.

קוּמָה וַאֲשַׁלְּחֶךָּ, qúmah vaʾashalleḥékka, expresa «levántate, para que te deje partir». La orden de levantarse y el acto de despedir pertenecen a la organización del encuentro. El cierre destaca que salen juntos Saúl y Samuel, lo que permite la conversación del versículo siguiente. La respuesta del visitante se describe mediante la acción: se levanta y lo acompaña.

Responder a la palabra recibida

Escuchar al Señor orienta los pasos concretos de la vida. Santiago 1:19–22 llama a recibir con mansedumbre la palabra y ponerla por obra. En Jesucristo somos reconciliados con el Padre por gracia, y su Espíritu nos guía a una obediencia que brota de la fe. El valor de esa respuesta no depende de una hora especial del día, sino de atender con fidelidad a lo que Dios ha revelado.

1 Samuel 9:27 north

Detenerse para oír la palabra de Dios

Samuel pide que el criado avance y que Saúl permanezca con él. El capítulo culmina llevando al visitante desde su búsqueda inicial hasta la escucha del encargo divino.

Explicación del versículo

Al bajar hacia el extremo de la ciudad, Samuel indica a Saúl que mande al criado delante de ellos. Después le pide que se detenga para hacerle oír la palabra de Dios. La separación crea el espacio para una comunicación personal que Saúl debe recibir antes de continuar su viaje.

La escena concluye el recorrido abierto por la pérdida de las burras. Saúl ha encontrado a Samuel, recibido seguridad acerca de los animales y sido honrado en la comida. Ahora la cuestión principal es lo que Jehová quiere decirle. La búsqueda de orientación desemboca en una responsabilidad que no había imaginado al salir de casa.

El comienzo del capítulo siguiente narra la unción. Ese acto inicial es personal, pero no quedará como una pretensión secreta sin relación con el pueblo: la historia contará también la presentación de Saúl ante Israel (1 Samuel 10:20–24). La secuencia distingue preparación, designación y reconocimiento público.

Exégesis del pasaje

וְאַתָּה עֲמֹד כַּיּוֹם, veʾattáh ʿamód kayyóm, dirige a Saúl una instrucción particular: «pero tú detente ahora». La pausa tiene una finalidad explícita.

וְאַשְׁמִיעֲךָ אֶת דְּבַר אֱלֹהִים, veʾashmiʿakhá et devár ʾelohím, significa «para que te haga oír la palabra de Dios». Samuel no presenta el mensaje como consejo propio acerca de cómo aprovechar una oportunidad. La autoridad de lo que viene descansa en Jehová, quien ya ha hablado y orientado el encuentro.

Escuchar al Hijo y seguirlo

Dios nos ha hablado por su Hijo, que efectuó la purificación de nuestros pecados (Hebreos 1:1–4). Jesucristo es nuestro Señor y único Salvador. Detenernos a escuchar la Escritura permite que su verdad ordene preocupaciones, deseos y decisiones. El Espíritu Santo nos conduce hacia él y forma una obediencia agradecida, en vez de dejar que nuestras necesidades inmediatas determinen todo lo que estamos dispuestos a oír.

edit_note Notas: edición NTBT con estudio completo — BibliaTodo Bible Society

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