La palabra del Señor juzga también a quienes dicen hablar por él
El nuevo anuncio se dirige contra los mensajeros que atribuyen a Dios una palabra que no han recibido.
Explicación del versículo
El comienzo retoma la fórmula de los anuncios anteriores, pero ahora la atención se concentra en los profetas. El capítulo 12 había afirmado que la palabra del Señor se cumplirá y había denunciado las visiones aduladoras. Esta nueva unidad mostrará quiénes sostienen esas falsas expectativas y qué daño causan al pueblo.
La continuidad impide una conclusión equivocada: la certeza de lo que Dios dice no obliga a creer cualquier discurso que invoque su nombre. El Señor distingue su palabra de la invención humana y somete a juicio a quienes se presentan como sus portavoces. El rango religioso no pone a una persona por encima de la verdad que debe comunicar.
El capítulo desarrollará dos denuncias relacionadas. Primero expondrá a los profetas que prometen paz mientras la comunidad permanece en el mal; después confrontará a mujeres que profetizan desde su propio corazón y atrapan vidas mediante engaño. En ambos casos, Dios defenderá su nombre y a su pueblo frente a una autoridad falsa.
Texto original y criterio del anuncio
דְבַר יְהוָה, devar YHWH, significa «la palabra de Jehová». La fórmula identifica el origen del mensaje recibido por Ezequiel. El contraste con las palabras nacidas del propio corazón, que aparecerá inmediatamente después, constituye el eje de la denuncia.
Relaciones bíblicas
Jeremías 23:16–22 distingue del mismo modo las visiones propias de la palabra que sale de Dios y llama al pueblo a volverse del mal. La revelación culmina en Jesucristo: Hebreos 1:1–3 presenta al Hijo que da a conocer la gloria divina y realiza la purificación de los pecados. Nuestra confianza pertenece al Salvador y a la verdad que él revela, sin quedar cautiva del prestigio de un mensajero.
Aplicación editorial
Escucha con humildad y examina conforme a la Escritura lo que se atribuye a Dios. Busca conocer a Jesucristo y depender de su gracia. Si enseñas a otros, procura servir a su palabra con fidelidad, en lugar de usarla para sostener tu propia autoridad.