Una palabra sobre Tiro en el tiempo de la caída de Jerusalén
El anuncio queda situado en la vida del profeta entre los desterrados. La precisión de la fecha tiene un límite: se indica el año y el día, pero no el número del mes.
Explicación del versículo
«El año undécimo» sigue el marco de los años del destierro de Joaquín que aparece en Ezequiel 1:2. El mensaje pertenece al período de la catástrofe de Jerusalén, no a una reflexión sin relación con la historia. La reacción de Tiro ante esa desgracia será el motivo de la acusación del versículo siguiente.
El texto conservado dice «el primer día del mes» sin identificar de qué mes se trata. Por eso no permite calcular con seguridad una fecha completa en nuestro calendario. Proponer un mes o modificar el año para reconstruirla requiere una hipótesis adicional; no debe presentarse como un dato explícito de este versículo.
La fórmula «la palabra de Jehová vino a mí» atribuye el anuncio a Dios y distingue al mensajero de su fuente. Ezequiel no se presenta como un competidor comercial de Tiro. Comunica un juicio sobre la actitud de una ciudad que se alegra del quebranto de otra.
El lugar del anuncio en el libro
Después de los oráculos breves del capítulo 25, comienza un desarrollo extenso sobre Tiro. Este capítulo anuncia su caída; el siguiente la contemplará mediante un lamento y la imagen de una nave magnífica. Leerlos juntos ayuda a comprender la relación entre prosperidad, orgullo y pérdida.
Escuchar a Dios por medio de su Hijo
Hebreos 1:1–3 relaciona la palabra dada por los profetas con la revelación del Hijo, que purificó nuestros pecados y sostiene todas las cosas. Jesucristo nos enseña a recibir la Escritura con fe, respetando tanto sus afirmaciones como los límites de los datos que ofrece.
Aplicación editorial
Lee con atención antes de completar un dato que el pasaje no proporciona. Puedes confiar en el Señor sin fingir que conoces cada detalle histórico. Busca lo que sí te muestra: cómo juzga Dios la soberbia y cómo su palabra te conduce a escuchar y obedecer a Cristo.