Ezequiel 45 (NTBT) en línea gratis con notas de estudio

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Ezequiel 45

La porción consagrada y el reparto de la tierra

1 «Cuando repartan por sorteo la tierra en heredad, apartarán para Jehová una porción santa de la tierra, de unos trece kilómetros con trescientos metros de largo y unos cinco kilómetros con trescientos metros de ancho. Será santa en toda su extensión, por todo alrededor.   N1

2 De ella se destinará al santuario un cuadrado de unos doscientos sesenta y cinco metros por unos doscientos sesenta y cinco metros, con un espacio libre de unos veintiséis metros con cincuenta centímetros por todo alrededor.   N2

3 De esta área medirás una longitud de unos trece kilómetros con trescientos metros y una anchura de unos cinco kilómetros con trescientos metros. Allí estará el santuario, que es santísimo.   N3

4 Esta porción santa de la tierra será para los sacerdotes que sirven en el santuario y se acercan para servir a Jehová. Tendrán allí un lugar para sus casas y un recinto sagrado para el santuario.   N4

5 Un área de unos trece kilómetros con trescientos metros de largo y unos cinco kilómetros con trescientos metros de ancho será para los levitas que sirven en el templo, como posesión suya, con veinte habitaciones.   N5

6 Como propiedad de la ciudad darán un área de unos dos kilómetros con seiscientos cincuenta metros de ancho y unos trece kilómetros con trescientos metros de largo, junto a la porción santa. Será para toda la casa de Israel.   N6

7 El príncipe tendrá tierra a un lado y al otro de la porción santa y de la propiedad de la ciudad, frente a la porción santa y frente a la propiedad de la ciudad: por el lado oeste hacia el oeste y por el lado este hacia el este. Su longitud corresponderá a una de las porciones, desde el límite oeste hasta el límite este.   N7

8 Esta será su posesión de tierra en Israel. Mis príncipes no volverán a oprimir a mi pueblo, sino que darán la tierra a la casa de Israel según sus tribus.   N8

Justicia de los gobernantes y medidas honestas

9 Así dice el Señor Jehová: ¡Basta ya, príncipes de Israel! Abandonen la violencia y el saqueo; practiquen el derecho y la justicia. Dejen de expulsar a mi pueblo, declara el Señor Jehová.   N9

10 Tendrán balanzas justas, un efa justo y un bato justo.   N10

11 El efa y el bato tendrán la misma capacidad: el bato contendrá la décima parte de un homer y el efa la décima parte de un homer. Su medida se basará en el homer, de unos doscientos veinte litros.   N11

12 El siclo, de unos once gramos, será de veinte geras. Veinte siclos, veinticinco siclos y quince siclos constituirán una mina para ustedes.   N12

Las contribuciones para el culto de Israel

13 Esta es la contribución que ofrecerán: la sexta parte de un efa por cada homer de trigo y la sexta parte de un efa por cada homer de cebada.   N13

14 La porción prescrita de aceite, medida en batos, será la décima parte de un bato por cada coro. Diez batos hacen un homer, porque diez batos son un homer.   N14

15 También una oveja o cabra por cada doscientas del rebaño, de los pastos bien regados de Israel, para la ofrenda de grano, para el holocausto y para las ofrendas de paz, a fin de hacer expiación por ellos, declara el Señor Jehová.   N15

16 Todo el pueblo de la tierra contribuirá a esta ofrenda para el príncipe en Israel.   N16

17 Al príncipe le corresponderá proveer los holocaustos, la ofrenda de grano y la libación en las fiestas, en las lunas nuevas y en los días de reposo, en todas las fiestas señaladas de la casa de Israel. Él preparará la ofrenda por el pecado, la ofrenda de grano, el holocausto y las ofrendas de paz para hacer expiación por la casa de Israel.   N17

La purificación del santuario

18 Así dice el Señor Jehová: En el primer mes, el primer día del mes, tomarás un novillo sin defecto de la vacada y purificarás el santuario.   N18

19 El sacerdote tomará de la sangre de la ofrenda por el pecado y la pondrá en el poste de la entrada del templo, en las cuatro esquinas de la plataforma del altar y en el poste de la puerta del atrio interior.   N19

20 Harás lo mismo el día siete del mes por quien peque por error o por ignorancia. Así harán expiación por el templo.   N20

La Pascua y las ofrendas de las fiestas

21 En el primer mes, el día catorce del mes, celebrarán la Pascua, fiesta de siete días en la que se comerán panes sin levadura.   N21

22 Aquel día el príncipe preparará un novillo como ofrenda por el pecado, por sí mismo y por todo el pueblo de la tierra.   N22

23 Durante los siete días de la fiesta ofrecerá como holocausto a Jehová siete novillos y siete carneros sin defecto, cada día de los siete días, y un macho cabrío cada día como ofrenda por el pecado.   N23

24 Preparará una ofrenda de grano de unos veintidós litros por cada novillo y unos veintidós litros por cada carnero, y unos cuatro litros de aceite por cada veintidós litros de grano.   N24

25 En el séptimo mes, el día quince del mes, durante la fiesta, hará lo mismo durante los siete días en cuanto a la ofrenda por el pecado, el holocausto, la ofrenda de grano y el aceite».   N25

menu_book Notas de estudio de Ezequiel 45

Edición NTBT con estudio completo — pasaje por pasaje. Esta es una sección aparte del texto bíblico.

Ezequiel 45:1 north

El reparto de la tierra incluye una porción dedicada a Jehová

La visión amplía su mirada desde el templo y sus servidores hacia la organización de la tierra de Israel.

Explicación del versículo

El reparto por sorteo se relaciona con la recepción de la tierra como heredad. Números 26:52–56 presenta un antecedente de distribución entre las tribus. Aquí la instrucción anticipa el reparto desarrollado al final de Ezequiel y distingue desde el comienzo una parte dedicada al Señor.

תְּרוּמָה, terumá, designa una contribución u ofrenda apartada para Dios. En este contexto lo ofrecido es tierra. La dedicación abarca toda la porción, no solo el punto donde estará el edificio del santuario.

La longitud es de veinticinco mil y la anchura de diez mil, entendidas en codos: aproximadamente trece kilómetros con trescientos metros por cinco kilómetros con trescientos metros. La anchura de diez mil corresponde al texto masorético y reaparece en la porción sacerdotal del versículo 3.

La antigua traducción griega presenta veinte mil de ancho. Esa lectura permite abarcar conjuntamente las dos franjas de diez mil destinadas a sacerdotes y levitas. La diferencia afecta a la manera de presentar el conjunto; el texto aquí conservado mantiene diez mil. Las asignaciones siguientes y Ezequiel 48:9–14 permiten distinguir cada sector.

Un pueblo apartado por la entrega de Jesucristo

Tito 2:11–14 anuncia que Jesucristo se entregó para redimirnos y purificar un pueblo de su propiedad. Su gracia trae salvación y nos enseña a vivir con justicia y piedad. La pertenencia al Padre se recibe por el Salvador y produce una vida dispuesta al bien, guiada por el Espíritu Santo.

Ezequiel 45:2 north

El santuario tiene un cuadrado propio y una franja libre alrededor

Dentro de la tierra consagrada se diferencia el espacio del recinto santo y su contorno inmediato.

Explicación del versículo

La medida del cuadrado es de quinientos por quinientos, entendidos aquí en codos: aproximadamente doscientos sesenta y cinco metros por lado. El santuario ocupa una parte definida dentro de la porción mucho mayor dedicada a su servicio.

Alrededor queda una franja de cincuenta codos, unos veintiséis metros con cincuenta centímetros. מִגְרָשׁ, migrásh, designa aquí ese espacio libre circundante. Al sumar la franja por ambos lados, el conjunto del cuadrado y su contorno alcanza seiscientos codos por lado; la franja no forma parte de los quinientos interiores.

Esta medida debe distinguirse de las quinientas cañas conservadas en Ezequiel 42:16–20. Allí hay una dificultad de unidad y de lectura, pues también se transmite e interpreta una medida en codos. El texto no explica expresamente cómo relacionar ambas extensiones. Identificar los dos pasajes sin atender a esa diferencia borraría una dificultad real.

La confianza para acercarnos se funda en Jesús

El espacio libre distingue el ámbito consagrado. La enseñanza de Hebreos 10:19–22 explica el fundamento del acceso cristiano al Dios santo: la sangre de Jesucristo y su servicio como gran sacerdote. La fe recibe la gracia del Salvador y se acerca al Padre con sinceridad. Esa confianza conserva la reverencia y conduce a una vida que responde a su santidad.

Ezequiel 45:3 north

La franja sacerdotal se define por la presencia del santuario

El mandato de medir precisa el sector que contendrá el lugar santísimo dentro de la porción dedicada al Señor.

Explicación del versículo

La longitud vuelve a expresarse en veinticinco mil y la anchura en diez mil, entendidas en codos: aproximadamente trece kilómetros con trescientos metros por cinco kilómetros con trescientos metros. El versículo siguiente identificará a los sacerdotes como destinatarios de esta parte para sus casas y su servicio.

«Medirás» se dirige en singular al profeta, dentro de la instrucción recibida. La descripción pasa de la observación de edificios medidos por el guía a la delimitación de las porciones de tierra. No se relata aquí una obra territorial que Ezequiel ya haya ejecutado personalmente.

«Allí estará el santuario, que es santísimo» establece el carácter del sector. La expresión de santidad suprema califica al santuario en su conjunto dentro de la tierra, sin limitar la frase al tamaño de la habitación interior. El centro de la asignación es la presencia de Jehová y el servicio que se realiza ante él.

La morada de Dios se edifica en Cristo

Efesios 2:18–22 enseña que por Jesucristo tenemos acceso al Padre en un solo Espíritu y que los creyentes son edificados juntos para ser morada de Dios. El Hijo es la piedra angular y la fuente de esa unidad. Su gracia da fundamento a una comunidad que vive para la presencia del Padre y aprende a servir en amor.

Ezequiel 45:4 north

La porción sacerdotal reúne viviendas y servicio ante Jehová

El lugar consagrado incluye el espacio donde viven quienes se acercan al Señor para realizar el culto.

Explicación del versículo

La franja descrita anteriormente se destina a los sacerdotes que sirven en el santuario. El texto los identifica por su función y por su cercanía autorizada a Jehová, conforme a las responsabilidades de los sacerdotes fieles descritas en Ezequiel 44:15–16.

La asignación ofrece un lugar para sus casas. La dedicación al servicio no elimina las necesidades ordinarias de vivienda. Esas necesidades se integran en el orden de la porción santa, junto con la reserva del espacio del santuario.

«Un recinto sagrado para el santuario» conserva la distinción entre la zona donde viven los sacerdotes y el ámbito dedicado al culto. La cercanía de sus casas no permite tratar la morada de Dios como una prolongación de una propiedad privada. Toda la disposición está orientada al servicio del Señor.

La instrucción complementa Ezequiel 44:28: Jehová es su heredad y no reciben un territorio tribal independiente, pero sí tienen residencia y provisión vinculadas a su tarea.

El cuidado de quienes sirven forma parte de la vida en Cristo

1 Corintios 9:13–14 relaciona la provisión de los servidores del templo con el sustento de quienes anuncian el evangelio. Jesucristo cuida de su pueblo mediante esa responsabilidad compartida. La gracia del Salvador puede expresarse en atender de manera concreta las necesidades de quienes dedican su trabajo a enseñar su palabra y servir a la comunidad.

Ezequiel 45:5 north

Los levitas reciben una franja para vivir vinculada al servicio del templo

El reparto distingue su función de la sacerdotal y, a la vez, les asigna una porción de dimensiones semejantes.

Explicación del versículo

El terreno mide veinticinco mil por diez mil, entendidos en codos: aproximadamente trece kilómetros con trescientos metros por cinco kilómetros con trescientos metros. Es una franja distinta de la destinada a los sacerdotes, aunque tenga la misma longitud y anchura.

Los destinatarios son los levitas que sirven en la casa. El capítulo anterior delimitó sus tareas de custodia y ayuda. La nueva asignación reconoce que también necesitan un lugar de residencia dentro del orden establecido alrededor del santuario.

El final del hebreo dice עֶשְׂרִים לְשָׁכֹת, esrím leshajót, «veinte habitaciones». La antigua traducción griega ofrece una lectura referida a ciudades para habitar, que explica el lugar como área de poblaciones levíticas. La lectura aquí conservada mantiene las veinte habitaciones; no precisa sus dimensiones ni cómo se distribuyen dentro de todo el terreno.

La gracia de Cristo sostiene las distintas tareas del pueblo

1 Pedro 4:10–11 enseña a poner los dones al servicio de los demás como administradores de la gracia de Dios. La fuerza para servir procede del Señor y su finalidad es glorificar a Dios por medio de Jesucristo. La pertenencia al Salvador permite reconocer el valor de cada tarea y cuidar a las personas que la realizan.

Aplicación editorial

Observa quién sostiene un servicio necesario que suele pasar inadvertido. Agradécele su trabajo y busca una manera práctica de apoyarlo. Pide al Espíritu Santo que tu colaboración exprese el amor y la gratitud que has recibido de Cristo.

Ezequiel 45:6 north

La propiedad de la ciudad pertenece a toda la casa de Israel

Junto a las porciones consagradas se dispone una franja de uso compartido por el pueblo.

Explicación del versículo

La longitud es de veinticinco mil codos, aproximadamente trece kilómetros con trescientos metros, y la anchura de cinco mil, unos dos kilómetros con seiscientos cincuenta metros. La franja comparte la longitud de las destinadas a sacerdotes y levitas, pero tiene la mitad de su anchura.

El área se asigna como propiedad de la ciudad y queda junto a la porción santa. Las dos franjas de diez mil y esta de cinco mil permiten comprender un conjunto de veinticinco mil por lado, como el que resumirá Ezequiel 48:20. La distinción de usos forma parte del diseño compartido.

«Para toda la casa de Israel» impide entender la ciudad como posesión exclusiva de un grupo sacerdotal o del príncipe. Ezequiel 48:15–19 precisará viviendas, espacios abiertos y tierras para los trabajadores procedentes de todas las tribus. La franja de este versículo abarca más que el espacio construido de la ciudad.

La ciudadanía del pueblo de Cristo mira al Salvador que viene

El Nuevo Testamento sitúa la esperanza compartida de los creyentes en Jesucristo. Filipenses 3:20–21 anuncia una ciudadanía celestial y la transformación del cuerpo por el poder del Salvador. Esa promesa reúne a su pueblo en una esperanza común. Por su gracia podemos vivir ante el Padre cuidando la vida compartida y el bien de quienes nos rodean.

Ezequiel 45:7 north

La propiedad del príncipe a ambos lados de la porción central

El gobernante recibe una posesión delimitada dentro de la tierra restaurada. Su posición junto al santuario y la ciudad no lo convierte en dueño de las porciones de las tribus.

Explicación del versículo

Después de reservar terreno para el santuario, sus servidores y la ciudad, la visión sitúa las tierras del príncipe al oeste y al este de ese conjunto. La repetición de ambas direcciones permite seguir el plano: la porción central queda entre dos extensiones destinadas al gobernante. No son dos príncipes ni dos santuarios, sino dos sectores de una misma asignación.

La comparación con una de las porciones se refiere a la disposición de las franjas territoriales. Su desarrollo aparece en Ezequiel 48:21–22, donde los terrenos del príncipe llegan a los límites oriental y occidental y se distinguen expresamente de las propiedades de los levitas y de la ciudad. El pasaje ofrece relaciones espaciales dentro de la visión; no entrega aquí dimensiones suficientes para calcular por separado la superficie de cada sector.

La asignación prepara la prohibición de oprimir del versículo siguiente. Proveer una posesión reconocida al príncipe elimina cualquier pretendida necesidad de sostener su casa arrebatando la herencia de otros. Ezequiel 46:18 explicará que incluso la herencia de sus hijos debe salir de sus propios bienes. El orden del territorio expresa así un límite concreto al poder.

Autoridad al servicio del pueblo

Jesucristo enseña a quienes dirigen que su autoridad debe ejercerse mediante el servicio y señala su propia conducta como fundamento de esa enseñanza (Lucas 22:25–27). Esta relación ilumina el propósito moral de la disposición: recibir una responsabilidad y medios para cumplirla obliga a cuidar a las personas confiadas al gobernante, no concede permiso para apropiarse de sus vidas o bienes.

Ezequiel 45:8 north

Una posesión que pone límite a la opresión

La restauración de la tierra incluye seguridad para las tribus frente a los abusos de quienes las gobiernan.

Explicación del versículo

«Esta» remite al territorio del príncipe descrito en el versículo anterior. Su posesión está reconocida, pero también circunscrita: existe dentro de Israel junto a la herencia del pueblo. La visión no presenta todo el país como propiedad privada del gobernante ni deja el reparto tribal sujeto a su ambición.

La frase «mis príncipes no volverán a oprimir a mi pueblo» enfrenta una historia de autoridad mal ejercida. El plural extiende la exigencia a quienes ocupen esa función; por sí solo no establece cuántos gobernantes habrá ni la duración de sus mandatos. El posesivo «mis» somete tanto a los dirigentes como al pueblo al Señor. Los primeros no pueden invocar su cargo para tratar como presa a quienes pertenecen a Dios.

La última cláusula une el cese de la opresión con la entrega efectiva de la tierra a la casa de Israel, distribuida por tribus. No basta que el gobernante modere su crueldad mientras conserva lo arrebatado. El reparto restaurado debe poder disfrutarse sin despojo. La prohibición de expulsar a los habitantes para aumentar la herencia de la familia principesca concreta este principio en Ezequiel 46:18.

El cuidado del Pastor verdadero

El contraste con los pastores que se alimentaban a sí mismos y dominaban con dureza es deliberado dentro del libro (Ezequiel 34:2–4). En Juan 10:11–15, Jesús se presenta como el buen Pastor que entrega su vida por las ovejas. Su cuidado revela la profundidad del gobierno que protege: el pueblo vive del amor de su Señor, y quienes sirven bajo su autoridad deben buscar el bien del rebaño.

Ezequiel 45:9 north

El Señor exige que termine el despojo

La descripción de las tierras se convierte en una orden directa: los príncipes deben abandonar la violencia y administrar justicia.

Explicación del versículo

«¡Basta ya!» interrumpe cualquier lectura del reparto como un privilegio sin obligaciones. El Señor Jehová habla a los príncipes de Israel y declara intolerable la conducta que ha perjudicado a su pueblo. La autoridad de los dirigentes queda juzgada por la palabra de aquel ante quien también ellos deben responder.

El mandato tiene dos movimientos inseparables: quitar la violencia y el saqueo, y practicar el derecho y la justicia. El primero detiene el daño; el segundo exige una conducta que proteja lo debido a cada persona. No se trata únicamente de evitar agresiones visibles. Las decisiones administrativas, los tribunales y la distribución de bienes también pueden convertirse en instrumentos de abuso.

La palabra hebrea גְּרֻשׁוֹת, gerushot, designa aquí expulsiones o desalojos. Dentro de esta sección sobre la tierra, denuncia el desplazamiento del pueblo por quienes tienen poder para despojarlo. La prohibición vuelve a formularse en Ezequiel 46:18: el príncipe no puede ampliar el patrimonio de sus hijos quitando a otros su posesión. Así, «mi pueblo» expresa pertenencia a Dios y una protección frente a las pretensiones del gobernante.

Aplicación editorial

Si tienes autoridad, examina cómo afectan tus decisiones a quienes tienen menos capacidad de defenderse. Jesucristo sitúa al que dirige en el lugar del servidor y fundamenta esa enseñanza en su propia entrega (Lucas 22:25–27). Seguirlo implica detener el daño que causes, reconocer lo que corresponde al otro y ejercer tu responsabilidad con justicia. Esa obediencia responde a su gracia; no compra su favor ni convierte tu cargo en un derecho sobre las personas.

Ezequiel 45:10 north

La justicia llega hasta la balanza

La honestidad de las medidas forma parte del orden que Dios exige para la vida de su pueblo.

Explicación del versículo

El mandato sigue inmediatamente a la denuncia de los príncipes violentos. La justicia debe alcanzar también los instrumentos usados para recibir, entregar y cobrar bienes. Una autoridad puede perjudicar al pueblo mediante un sistema de medidas engañoso, aunque sus decisiones parezcan ajustarse a procedimientos normales. Por eso las balanzas y los recipientes de medición quedan sometidos a la misma exigencia moral que el gobierno.

El hebreo repite tres veces צֶדֶק, tsédeq, «justicia» o «rectitud»: balanzas justas, efa justo y bato justo. El efa mide productos secos, como el grano, y el bato mide líquidos, como el aceite. La norma alcanza tanto lo que se pesa como lo que se mide por capacidad. La precisión requerida protege a la persona que entrega sus productos y a la que los recibe.

Esta disposición continúa una exigencia ya expresada en Levítico 19:35–37, donde Dios relaciona las medidas honradas con su identidad como el que sacó a Israel de Egipto. La restauración del culto no admite conservar prácticas comerciales que contradigan al Dios celebrado en el santuario. Los versículos siguientes fijarán relaciones entre las unidades para que la obligación pueda comprobarse.

Aplicación editorial

Revisa si tus cifras, cantidades y descripciones permiten que la otra persona conozca lo que realmente recibe. En Lucas 19:8–10, el encuentro de Zaqueo con Jesús produce una respuesta concreta frente al fraude. Cristo busca y salva al perdido; su gracia mueve a abandonar el engaño y reparar el daño, no a encubrirlo con prácticas religiosas.

Ezequiel 45:11 north

Una capacidad común para medir sin engaño

El efa y el bato se definen por una misma unidad mayor, el homer. Esta relación hace verificables las cantidades que se entregan y reciben.

Explicación del versículo

El texto establece primero que el efa y el bato tendrán la misma capacidad. Sus nombres distintos corresponden a usos distintos: productos secos y líquidos. No significa que un volumen de trigo pese lo mismo que un volumen de aceite. La igualdad pertenece a la capacidad de los recipientes, no al peso ni al valor comercial de su contenido.

La regla central es proporcional: un efa equivale a la décima parte de un homer, y un bato también. Por tanto, un homer contiene diez efas o diez batos. La equivalencia aproximada de doscientos veinte litros para el homer permite imaginar unos veintidós litros para cada unidad menor. Estas cifras modernas son aproximaciones; la relación de diez a uno es la que el versículo establece expresamente.

Tomar el homer como base impide ajustar caprichosamente cada recipiente según convenga al comprador, al vendedor o al recaudador. La misma referencia permitirá calcular las contribuciones de grano y aceite en los versículos 13–14. Deuteronomio 25:13–16 denuncia precisamente el uso de dos medidas desiguales. La exactitud se convierte en protección del prójimo cuando todos pueden reconocer la regla aplicada.

Verdad en la vida recibida de Cristo

Colosenses 3:9–10 vincula el abandono de la mentira con la nueva vida del creyente. Más adelante, Colosenses 3:17 reúne palabras y obras bajo el nombre del Señor Jesús y la gratitud al Padre. Esa pertenencia incluye los acuerdos y registros cotidianos: la verdad confesada acerca de Cristo debe expresarse también en cantidades que correspondan a lo prometido.

Ezequiel 45:12 north

El siclo y la mina como pesos reconocibles

La regulación de las medidas de capacidad se completa con una norma para los pesos: veinte geras forman un siclo, y las tres cantidades indicadas suman una mina de sesenta siclos.

Explicación del versículo

El siclo es aquí una unidad de peso, aproximadamente once gramos. La equivalencia de veinte geras por siclo ya aparece en Éxodo 30:13. No es necesario imaginar una moneda acuñada con determinado diseño: el lenguaje permite pesar metal u otros bienes conforme a un patrón conocido.

La segunda parte enumera veinte, veinticinco y quince siclos. La suma es sesenta; ese es el peso de la mina en la forma hebrea conservada en este versículo. La enumeración resulta poco habitual para un lector moderno, pero no son tres precios alternativos de la mina ni cantidades que puedan elegirse según conveniencia. Junto con los versículos anteriores, establece equivalencias que deben mantenerse al medir y pesar.

Una antigua lectura griega formula esta parte de otro modo: cinco siclos deben ser cinco, diez deben ser diez, y la mina consta de cincuenta siclos. Esa lectura explica una diferencia antigua entre las formas del pasaje; no cambia la suma de sesenta que resulta del texto aquí conservado. En ambas formas, el contexto exige pesos honestos, sin que la variación autorice a modificar las cantidades para obtener ventaja.

La honradez también debe poder comprobarse

La existencia de patrones definidos permite examinar la conducta de quien administra bienes. 2 Corintios 8:20–21 muestra ese mismo cuidado moral en la administración de una ofrenda: se procura lo honrado ante el Señor y ante las personas. Quien sirve a Jesucristo puede recibir la comprobación de sus cuentas como parte del amor al prójimo. Una buena intención no sustituye la verdad de lo que se entrega.

Ezequiel 45:13 north

La contribución de trigo y cebada

El pueblo debe apartar una porción definida de ambos cereales para sostener las ofrendas del santuario.

Explicación del versículo

La expresión «esta es la contribución» abre una nueva disposición después de las normas sobre medidas honestas. El término hebreo תְּרוּמָה, terumá, designa lo apartado como contribución. En el versículo 1 se aplicaba a una porción de tierra; aquí su contenido se concreta en productos que servirán para las ofrendas. La continuidad de la palabra une el reparto del territorio y el sostenimiento del culto bajo la autoridad de Dios.

La cantidad exigida es la sexta parte de un efa por cada homer de trigo, y lo mismo por cada homer de cebada. Como un homer contiene diez efas, la contribución equivale a una parte de sesenta del grano. No se pide entregar la sexta parte de toda la cosecha. Con las equivalencias aproximadas del versículo 11, serían unos tres litros y dos tercios por cada doscientos veinte litros.

Trigo y cebada reciben la misma proporción, aunque sean productos diferentes. Los versículos 16–17 explicarán que la contribución llega al príncipe para que provea lo necesario en las celebraciones de Israel. La precisión protege el propósito común de estos bienes: el mandato fija lo que corresponde apartar y no deja la cantidad a una exigencia arbitraria del recaudador.

Aplicación editorial

Esta cuota pertenece al orden del santuario descrito en la visión. La generosidad cristiana se comprende desde la entrega de Cristo, quien nos amó y se ofreció por nosotros (Efesios 5:1–2). Si sostienes una obra de servicio, ofrece con gratitud por ese amor y con atención al destino de lo entregado. 2 Corintios 9:7–8 fundamenta el dar en la disposición del corazón y en la gracia de Dios, no en una compra de aceptación delante de él.

Ezequiel 45:14 north

La porción de aceite y su cálculo

La contribución de aceite es la décima parte de un bato por cada coro. Puesto que el coro contiene diez batos, la porción corresponde a una parte de cien.

Explicación del versículo

El aceite se mide en batos, la unidad de capacidad para líquidos definida en el versículo 11. La «porción prescrita» indica que su cantidad ha sido establecida para este fin. El pasaje no deja al príncipe decidir cuánta producción puede exigir ni presenta el aceite como un ingreso disponible para cualquier uso.

Para calcular la proporción hay que distinguir la cantidad aportada de la cantidad sobre la que se calcula. Se entrega un décimo de bato por un coro entero. Aquí el coro y el homer corresponden a diez batos; por tanto, diez batos contienen cien porciones de una décima de bato. La contribución es el uno por ciento, no el diez por ciento del aceite. Si se toma el bato como unos veintidós litros, se aportarían aproximadamente dos litros con dos décimos por cada doscientos veinte litros.

La repetición de la equivalencia al final recalca la unidad que permite comprobar la obligación. Las palabras pueden resultar reiterativas en español, pero su función en esta disposición es mantener clara la base de medición. El versículo 24 mostrará cómo el aceite acompaña a la ofrenda de grano; debe distinguirse esta contribución general de las cantidades previstas para cada sacrificio.

Bienes dedicados a un propósito

El cuidado de las cantidades tiene una consecuencia moral: lo entregado para el culto debe servir a ese destino. La administración honrada de ofrendas en 2 Corintios 8:20–21 ayuda a reconocer esa responsabilidad. Bajo el señorío de Jesucristo, agradecer al Padre abarca lo que se hace con los recursos confiados a cada uno (Colosenses 3:17). La fidelidad se expresa tanto al dar como al administrar lo recibido.

Ezequiel 45:15 north

Los rebaños y el propósito de las contribuciones

Una de cada doscientas ovejas o cabras se añade a los productos del campo. El conjunto de las contribuciones sirve al culto por medio del cual Israel se acerca a Dios.

Explicación del versículo

El hebreo emplea שֶׂה, seh, un animal del ganado menor, que puede ser oveja o cabra. La proporción indicada es una por cada doscientas cabezas, equivalente a medio punto porcentual. La referencia a los pastos bien regados sitúa esta provisión en la tierra fecunda de Israel: el culto recibe parte de los bienes de la vida restaurada.

La enumeración de la ofrenda de grano, el holocausto y las ofrendas de paz recoge el propósito de los aportes mencionados desde el versículo 13. No significa que una oveja se convierta en una ofrenda de cereal. El grano, el aceite y los animales aportan materiales diferentes para el servicio del santuario. Las ofrendas de paz incluían participación en una comida sagrada, como muestran las disposiciones de Levítico 7:11–15.

«Hacer expiación por ellos» explica la finalidad religiosa de ese servicio. El pueblo necesita acercarse al Dios santo conforme a la provisión que él establece. La contribución no es una tarifa que permita persistir en la violencia recién denunciada ni una transferencia que haga innecesario el arrepentimiento. El mismo Señor ordena la justicia y regula las ofrendas.

La ofrenda suficiente de Jesucristo

Hebreos 10:10–14 distingue la repetición de sacrificios de la entrega única del cuerpo de Jesucristo. La salvación descansa en esa ofrenda suficiente, recibida por la fe, y no en nuestras contribuciones.

Aplicación editorial. Por ello, al dar o servir, responde a la reconciliación que Cristo ha hecho posible; ninguna cantidad de bienes reemplaza su sacrificio ni añade algo que le falte.

Ezequiel 45:16 north

El pueblo participa en la provisión común

La contribución reúne a la comunidad de Israel en el sostenimiento del culto y confía al príncipe una responsabilidad sobre lo recibido.

Explicación del versículo

«Todo el pueblo de la tierra» amplía la mirada después de enumerar cereales, aceite y animales. La participación no se reduce a los sacerdotes o a la casa gobernante. Se refiere a la comunidad que habita la tierra de Israel dentro de esta visión, sin convertir la expresión en una orden dirigida aquí a todas las naciones.

«Esta ofrenda» remite a las contribuciones de los versículos 13–15. No introduce una segunda cuota además de las ya establecidas. Su entrega al príncipe debe leerse junto con el versículo 17, que le impone proveer los sacrificios de las celebraciones. La relación entre ambos versículos define el destino de la contribución: el dirigente recibe para cumplir una obligación de servicio.

La disposición tampoco anula el límite moral de los versículos 8–9. La misma autoridad que interviene en la provisión del culto tiene prohibido oprimir y despojar al pueblo. Ser destinatario de bienes consagrados a un fin no los transforma en patrimonio disponible para satisfacer la ambición personal. El vínculo entre aportación y responsabilidad es parte del orden restaurado.

Aplicación editorial

Cuando participes en una obra común, reconoce tanto tu responsabilidad de contribuir como la de cuidar el destino de los recursos. 1 Pedro 4:10–11 describe a los creyentes como administradores de la gracia recibida, llamados a servir con la fuerza que Dios proporciona para que él sea glorificado por medio de Jesucristo. La vida compartida nace de esa gracia: aportar y administrar son formas de servir a otros bajo el señorío de Cristo.

Ezequiel 45:17 north

La obligación cultual del príncipe

La contribución del pueblo tiene una finalidad definida: el príncipe debe proveer los materiales de las ofrendas en los tiempos señalados para Israel.

Explicación del versículo

La frase inicial coloca una carga sobre el gobernante: «le corresponderá proveer». El versículo anterior le asignaba la recepción de las contribuciones; este determina el servicio al que deben destinarse. Su autoridad incluye obligaciones hacia la comunidad y hacia el santuario, no únicamente derechos sobre los recursos.

Las fiestas, las lunas nuevas y los días de reposo ordenan distintos ritmos del culto: celebraciones del año, comienzos de mes y descanso semanal. Las lunas nuevas señalan aquí fechas de adoración al Señor, no veneración de la luna. La expresión «todas las fiestas señaladas» reúne la responsabilidad del príncipe en el calendario sagrado de la casa de Israel.

La lista incorpora ofrendas de animales, de grano y libaciones. Estas últimas son ofrendas líquidas; Números 28:7 describe su derramamiento ante Jehová. «Él preparará» expresa la responsabilidad del príncipe en la provisión del culto, sin transferirle automáticamente la función sacerdotal. En Ezequiel 45:19 será el sacerdote quien aplique la sangre conforme al mandato recibido.

La finalidad de hacer expiación por la casa de Israel muestra que la comunidad entera necesita la provisión de Dios para acercarse a él. La vida pública restaurada abarca justicia, sustento y adoración; no permite que una administración eficaz sustituya la reconciliación con el Señor.

Los tiempos señalados y Cristo

Colosenses 2:16–17 retoma fiestas, lunas nuevas y días de reposo para explicar que su realidad pertenece a Cristo. El calendario de la visión debe comprenderse en su contexto de Israel, mientras el creyente reconoce en Jesucristo el fundamento de su acceso a Dios. Cumplir fechas o financiar ceremonias no puede ocupar el lugar de la fe en él.

Ezequiel 45:18 north

Un novillo para purificar el santuario

El calendario de las celebraciones comienza con una disposición de purificación. El acceso al lugar donde Dios habita exige atender a su santidad.

Explicación del versículo

Una nueva fórmula de palabra divina abre los versículos 18–20. La fecha es el primer día del primer mes del calendario que tiene la Pascua el día catorce. Éxodo 12:1–6 establece ese comienzo de los meses para Israel. Por ello, no debe identificarse esta fecha con el primero de enero del calendario actual.

El novillo debe ser «sin defecto». La exigencia expresa la integridad del animal destinado al servicio santo, no una valoración del bienestar físico de las personas. El mandato de tomarlo prepara el sacrificio: el versículo siguiente habla de su sangre como sangre de la ofrenda por el pecado.

El objeto de la purificación es el santuario. El verbo hebreo חִטֵּאתָ, jitteta, tiene aquí sentido de purificar o descontaminar ritualmente, no de atribuir al edificio una acción moral culpable. Levítico 16:16 explica que los pecados y las impurezas del pueblo afectan al santuario que permanece en medio de ellos. La presencia divina no vuelve irrelevante la manera de acercarse.

La disposición se integra en un calendario de culto; también se ha entendido como parte de la purificación inaugural de este santuario. El versículo da la fecha y el mandato, sin añadir por sí solo una fórmula explícita de repetición anual. En ambos casos, su énfasis recae en preparar el santuario conforme a la palabra del Señor.

La conciencia purificada por Cristo

Hebreos 9:13–14 relaciona la purificación ritual con la obra superior de Jesucristo, quien se ofreció sin mancha a Dios por el Espíritu eterno. Su sangre purifica la conciencia para servir al Dios vivo. El propósito de acercarnos no es conservar una apariencia religiosa, sino vivir ante Dios gracias a la entrega eficaz de su Hijo.

Ezequiel 45:19 north

La sangre en los accesos y en el altar

El sacerdote aplica la sangre de la ofrenda en lugares señalados del templo y del atrio interior como parte de la purificación ordenada.

Explicación del versículo

La acción sacerdotal desarrolla el mandato de tomar un novillo del versículo anterior. El animal se ofrece en sacrificio, y parte de su sangre se coloca en el poste de la entrada del templo, en las cuatro esquinas de la plataforma del altar y en el poste de la puerta del atrio interior. Son puntos concretos del espacio de culto, no una instrucción de cubrir todas sus superficies.

La palabra hebrea חַטָּאת, jattat, designa aquí la ofrenda por el pecado. Su función en esta unidad es purificar el santuario, como confirma el versículo 20. El lenguaje ritual considera la contaminación que las faltas del pueblo introducen en el ámbito de su relación con Dios. El edificio necesita ser purificado dentro de ese orden de culto, aunque no sea una persona capaz de pecar.

La plataforma pertenece al altar de los sacrificios descrito en el capítulo 43. Allí también se aplicaba sangre a sus esquinas durante su consagración (Ezequiel 43:20). Los mandatos están relacionados, pero este versículo añade los postes de acceso al templo y al atrio interior. La purificación abarca así la entrada al espacio santo y el lugar del sacrificio. El texto no identifica aquí la orientación de esa puerta del atrio.

El camino de acceso abierto por Jesús

Hebreos 10:19–22 presenta la sangre de Jesús como fundamento de la confianza para acercarnos a Dios y lo reconoce como gran sacerdote sobre su casa. La respuesta cristiana a esta realidad es acercarse con fe y corazón sincero. La eficacia pertenece a su entrega personal: no depende de reproducir sobre nuestros edificios las acciones rituales asignadas al sacerdote en esta visión.

Ezequiel 45:20 north

La purificación ante las faltas inadvertidas

La disposición se repite el día siete del mes y toma en cuenta a quienes han faltado por error o por ignorancia.

Explicación del versículo

«Harás lo mismo» remite al novillo y a la aplicación de sangre descritos en los versículos 18–19. El día siete pertenece al primer mes que ya se ha mencionado. El texto conserva así dos fechas de purificación antes de la celebración pascual del día catorce. No dice que el segundo rito comience siete días completos después del primero: señala el séptimo día del mes.

Las expresiones hebreas שֹׁגֶה, shogué, «el que yerra», y פֶּתִי, petí, «inexperto» o «falto de discernimiento», atienden a las faltas cometidas sin pleno conocimiento. La ausencia de intención deliberada no convierte automáticamente todo acto en inofensivo. Levítico 4:27–31 muestra que también el pecado por error requiere ser reconocido y recibir la provisión de perdón.

La conclusión vuelve a señalar al templo como objeto de expiación. Las acciones de las personas afectan la vida de culto de la comunidad, y Dios dispone su purificación. Una antigua lectura griega sitúa esta segunda acción el primer día del séptimo mes. Esa diferencia modifica el calendario de la unidad; la forma hebrea conservada aquí mantiene el día siete del mes ya indicado.

Aplicación editorial

Cuando descubras una falta que no habías advertido, no te defiendas únicamente diciendo que no era tu intención. Reconócela ante Dios y atiende al daño que produjo. 1 Juan 1:7–9 fundamenta la limpieza en la sangre de Jesús, el Hijo de Dios, y nos llama a confesar el pecado. Puedes hacerlo con confianza en su fidelidad, sin pretender que conoces perfectamente todas tus faltas ni buscar un sacrificio adicional al de Cristo.

Ezequiel 45:21 north

La Pascua y los panes sin levadura

La comunidad restaurada vuelve a celebrar la liberación de Egipto. La memoria del rescate de Dios ocupa un lugar central en su calendario de adoración.

Explicación del versículo

El día catorce del primer mes corresponde a la fecha pascual establecida en Éxodo 12:1–6. Allí, el Señor prepara a Israel para salir de la esclavitud y dispone el animal pascual para cada casa. La celebración recuerda una liberación que el pueblo recibió por la intervención de Dios; no conmemora un éxito que Israel alcanzó por su propio poder.

El versículo reúne la Pascua y el período de siete días en que se comen panes sin levadura. Levítico 23:5–8 distingue la Pascua al atardecer del día catorce y el comienzo de la fiesta de los Panes sin Levadura el día quince. Ezequiel contempla aquí la celebración como una unidad, que los versículos siguientes desarrollan mediante las ofrendas de la semana.

El pan sin levadura pertenece a la memoria concreta de la salida de Egipto y a las disposiciones de esa fiesta. No representa por sí mismo que un alimento fermentado sea siempre pecaminoso. La función de esta comida se comprende desde el acontecimiento recordado y la orden de Dios para celebrarlo.

Cristo, nuestra Pascua

1 Corintios 5:6–8 ofrece una relación expresa con Jesucristo: lo llama nuestra Pascua sacrificada y aplica la imagen de quitar la levadura a abandonar la malicia y la maldad. La aplicación nace del sacrificio ya realizado por Cristo.

Aplicación editorial. Si has recibido su salvación, cultiva la sinceridad y la verdad como fruto de esa gracia; celebrar la redención mientras proteges un pecado conocido contradice el rescate que confiesas.

Ezequiel 45:22 north

El príncipe también necesita expiación

La responsabilidad del gobernante de proveer el sacrificio no lo excluye de quienes necesitan acercarse a Dios mediante la ofrenda por el pecado.

Explicación del versículo

«Aquel día» remite a la celebración pascual introducida en el versículo anterior. El príncipe debe preparar un novillo como ofrenda por el pecado, conforme a la responsabilidad general que le asigna el versículo 17. Prepararlo significa hacerse cargo de la provisión del sacrificio; no declara que el príncipe sustituya al sacerdote en cada acción del rito.

La frase decisiva es «por sí mismo y por todo el pueblo de la tierra». El gobernante representa una responsabilidad pública, pero permanece dentro de la comunidad necesitada de expiación. Su cargo, su posesión territorial y su participación en el sostenimiento del santuario no le conceden una condición moral superior a los demás ni lo hacen independiente de la gracia de Dios.

El novillo tiene aquí función de ofrenda por el pecado. No debe confundirse con el cordero o cabrito del relato de la primera Pascua ni con los holocaustos enumerados en el versículo 23. La fiesta reúne actos de culto con funciones diferenciadas. La visión destaca tanto la memoria de la liberación como la necesidad presente de purificación.

La diferencia decisiva de Jesucristo

Este detalle exige cuidado al relacionar al príncipe con la esperanza mesiánica. No permite atribuir a Jesús una necesidad de expiación por pecados propios. Hebreos 7:26–28 declara que el Hijo es santo y sin mancha, y que no necesita ofrecer primero por sus pecados. 2 Corintios 5:21 afirma que él no conoció pecado. Cristo salva al ofrecerse por nosotros; precisamente su inocencia y la suficiencia de su entrega lo distinguen de los dirigentes humanos necesitados de perdón.

Ezequiel 45:23 north

Las ofrendas de cada día de la fiesta

Durante los siete días, el príncipe debe proveer diariamente los animales indicados. La adoración de la comunidad requiere una provisión sostenida.

Explicación del versículo

Las expresiones «cada día» y «de los siete días» impiden distribuir siete novillos y siete carneros entre toda la semana. Esa cantidad corresponde a cada jornada. A ella se añade un macho cabrío diario para la ofrenda por el pecado. El versículo desarrolla la obligación del príncipe en la celebración y permite distinguir cada clase de sacrificio.

Los novillos y carneros se destinan al holocausto, la ofrenda consumida sobre el altar para Jehová. Deben ser animales sin defecto, conforme a la integridad exigida para el servicio santo. El macho cabrío tiene otra función: se presenta como ofrenda por el pecado. La cercanía de ambas disposiciones reúne dedicación a Dios y necesidad de expiación sin volverlas términos intercambiables.

Las cantidades de esta visión no son idénticas a las de Números 28:19–24, donde aparecen dos novillos, un carnero y siete corderos para los holocaustos diarios de esta fiesta. Cada pasaje debe conservar sus propias instrucciones. Ezequiel organiza el culto del santuario que contempla y destaca la responsabilidad continuada del gobernante dentro de ese orden.

Una entrega única y una adoración continua

Hebreos 10:10–14 explica que la repetición sacerdotal encuentra su respuesta decisiva en el sacrificio único de Jesucristo. Su obra no necesita renovarse para mantener su eficacia. Lo que continúa es nuestra respuesta: Hebreos 13:15–16 llama a ofrecer por medio de él alabanza, bien y generosidad. La constancia del creyente brota de una reconciliación recibida, no del intento de completar la ofrenda del Salvador.

Ezequiel 45:24 north

El grano y el aceite que acompañan a los animales

La provisión de la fiesta incluye una ofrenda de grano por cada novillo y cada carnero, junto con la cantidad correspondiente de aceite.

Explicación del versículo

El original indica un efa por novillo y un efa por carnero. El efa, definido en el versículo 11 como la décima parte del homer, corresponde aproximadamente a veintidós litros. Es una medida de capacidad: el pasaje no proporciona aquí un peso en kilogramos ni especifica con esta sola expresión la clase exacta de cereal o su preparación.

La cantidad de aceite es un הִין, hin, por cada efa de grano. El hin es una medida líquida menor que el bato, de aproximadamente cuatro litros. Así, cada novillo y cada carnero lleva su propia provisión de cereal y aceite. No se trata de veintidós litros y cuatro litros para todos los animales del día juntos.

Esta precisión completa la disposición del versículo 23: además de reunir el ganado, el príncipe debe atender a los materiales que acompañan su presentación. La ofrenda integra productos del campo y del rebaño. Las contribuciones enumeradas en los versículos 13–15 adquieren aquí una finalidad visible, distinta del consumo privado del gobernante.

Aplicación editorial

El cuidado de los recursos concretos invita a reconocer que el servicio a Dios comprende también la preparación y las responsabilidades que lo hacen posible. Romanos 12:1–2 llama a ofrecer la vida entera en respuesta a las misericordias de Dios. Por medio de Jesucristo, nuestra adoración incluye tanto la confesión de su nombre como hacer el bien y compartir (Hebreos 13:15–16). Atiende, por tanto, a las necesidades reales de quienes sirves; el orden y la provisión son parte de ese cuidado, no un precio para obtener salvación.

Ezequiel 45:25 north

La fiesta de las Enramadas en el séptimo mes

La misma provisión de ofrendas se dispone para la fiesta que comienza el día quince del séptimo mes y dura siete días.

Explicación del versículo

Aunque aquí se la llama simplemente «la fiesta», su fecha permite identificarla como la fiesta de las Enramadas o Tabernáculos. Levítico 23:33–36 establece ese comienzo y esa duración. No es el Día de la Expiación, que pertenece a otra fecha del mismo mes, ni una segunda celebración de la Pascua.

«Hará lo mismo» remite a la provisión de los versículos 23–24: ofrenda por el pecado, holocausto, ofrenda de grano y aceite durante las siete jornadas. La responsabilidad del príncipe se extiende así a otra gran celebración. El pasaje regula estas ofrendas; su selección de fiestas no constituye por sí sola una declaración de que todas las demás celebraciones de Israel hayan quedado abolidas.

La fiesta recordaba que Dios había hecho habitar a Israel en enramadas cuando lo sacó de Egipto y se celebraba al recoger los productos de la tierra (Levítico 23:39–43). La comunidad que recibe de nuevo tierra y sustento debe conservar la memoria de su dependencia del Señor. La abundancia de la cosecha no borra la historia del cuidado divino.

La invitación de Jesús durante la fiesta

Juan 7:2 sitúa a Jesús en el contexto de esta misma fiesta. En Juan 7:37–39, él llama al sediento a venir y beber, y el evangelista explica su promesa con referencia al Espíritu que recibirían los creyentes. La celebración de la provisión de Dios dirige así nuestra atención al Hijo como dador de vida y al don del Espíritu Santo. Acercarse a Cristo con fe es recibir de él lo que ninguna abundancia material ni ceremonia puede producir por sí misma.

edit_note Notas: edición NTBT con estudio completo — BibliaTodo Bible Society

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