Ezequiel 43 (NTBT) en línea gratis con notas de estudio

Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT)

Ezequiel 43

La gloria de Jehová llena el templo

1 Me llevó a la puerta, a la puerta que mira hacia el este.   N1

2 Vi que la gloria del Dios de Israel venía del este. Su voz era como el estruendo de muchas aguas y la tierra resplandecía con su gloria.   N2

3 El aspecto de la visión que vi era como el de la visión que había visto cuando yo vine a destruir la ciudad. Las visiones eran como la visión que había visto junto al río Quebar. Caí rostro en tierra.   N3

4 La gloria de Jehová entró en el templo por la puerta que miraba hacia el este.   N4

5 El Espíritu me levantó y me llevó al atrio interior. La gloria de Jehová llenaba el templo.   N5

Leyes del templo

6 Oí a alguien que me hablaba desde el templo, mientras un hombre estaba de pie junto a mí.   N6

7 Me dijo: «Hijo de hombre, este es el lugar de mi trono y el lugar de las plantas de mis pies, donde habitaré en medio de los hijos de Israel para siempre. La casa de Israel no volverá a profanar mi santo nombre, ni ellos ni sus reyes, con su prostitución ni con los cadáveres de sus reyes en sus lugares altos.   N7

8 Al poner su umbral junto a mi umbral y su poste junto a mi poste, con solo un muro entre ellos y yo, profanaron mi santo nombre con las abominaciones que cometieron. Por eso los consumí en mi ira.   N8

9 Ahora, que alejen de mí su prostitución y los cadáveres de sus reyes, y habitaré en medio de ellos para siempre.   N9

10 Tú, hijo de hombre, describe el templo a la casa de Israel, para que se avergüencen de sus culpas y midan su diseño.   N10

11 Si se avergüenzan de todo lo que han hecho, dales a conocer la forma del templo, su disposición, sus salidas y sus entradas, todas sus formas, todos sus estatutos, todas sus formas y todas sus leyes. Escríbelo ante sus ojos para que observen toda su forma y todos sus estatutos, y los cumplan.   N11

12 Esta es la ley del templo: en la cumbre del monte, todo su territorio por todo alrededor será santísimo. Esta es la ley del templo.   N12

Las medidas del altar de los sacrificios

13 Estas son las medidas del altar en codos, cada uno de un codo más un palmo menor. El canal tendrá unos cincuenta y tres centímetros de profundidad y unos cincuenta y tres centímetros de ancho; el reborde en su orilla, por todo alrededor, será de unos veintitrés centímetros. Esta es la base del altar.   N13

14 Desde el canal al nivel del suelo hasta la plataforma inferior habrá aproximadamente un metro con diez centímetros, y esta tendrá unos cincuenta y tres centímetros de ancho. Desde la plataforma menor hasta la mayor habrá unos dos metros con diez centímetros, y esta tendrá unos cincuenta y tres centímetros de ancho.   N14

15 El hogar del altar tendrá unos dos metros con diez centímetros de alto, y desde el hogar se alzarán cuatro cuernos.   N15

16 El hogar del altar tendrá unos seis metros con cuarenta centímetros de largo por unos seis metros con cuarenta centímetros de ancho; será cuadrado en sus cuatro lados.   N16

17 La plataforma tendrá unos siete metros con cuarenta centímetros de largo por unos siete metros con cuarenta centímetros de ancho, en sus cuatro lados. El borde que la rodea será de unos veintisiete centímetros y su canal de unos cincuenta y tres centímetros por todo alrededor. Sus escalones mirarán hacia el este».   N17

La purificación y consagración del altar

18 Me dijo: «Hijo de hombre, así dice el Señor Jehová: Estos son los estatutos del altar para el día en que sea construido, para ofrecer sobre él holocaustos y rociar sobre él sangre.   N18

19 Darás a los sacerdotes levitas de la descendencia de Sadoc, que se acercan a mí para servirme, declara el Señor Jehová, un novillo de la vacada para la ofrenda por el pecado.   N19

20 Tomarás de su sangre y la pondrás en sus cuatro cuernos, en las cuatro esquinas de la plataforma y en el borde por todo alrededor. Así lo purificarás y harás expiación por él.   N20

21 Tomarás el novillo de la ofrenda por el pecado, y será quemado en el lugar señalado del templo, fuera del santuario.   N21

22 El segundo día ofrecerás un macho cabrío sin defecto como ofrenda por el pecado. Purificarán el altar como lo purificaron con el novillo.   N22

23 Cuando termines de purificarlo, ofrecerás un novillo sin defecto de la vacada y un carnero sin defecto del rebaño.   N23

24 Los presentarás delante de Jehová. Los sacerdotes echarán sal sobre ellos y los ofrecerán como holocausto a Jehová.   N24

25 Durante siete días prepararás cada día un macho cabrío como ofrenda por el pecado. También prepararán un novillo de la vacada y un carnero del rebaño, ambos sin defecto.   N25

26 Durante siete días harán expiación por el altar y lo purificarán; así lo consagrarán.   N26

27 Cuando terminen estos días, desde el octavo día en adelante los sacerdotes ofrecerán sobre el altar los holocaustos y las ofrendas de paz de ustedes. Entonces los aceptaré, declara el Señor Jehová».   N27

menu_book Notas de estudio de Ezequiel 43

Edición NTBT con estudio completo — pasaje por pasaje. Esta es una sección aparte del texto bíblico.

Ezequiel 43:1 north

El guía conduce a Ezequiel a la puerta oriental

La atención pasa de las dimensiones del recinto al acontecimiento que da sentido a toda la visión: el regreso de la gloria de Dios.

Explicación del versículo

El mismo guía que ha mostrado y medido el templo lleva al profeta a una puerta orientada al este. La repetición «a la puerta, a la puerta que mira hacia el este» detiene la mirada en ese punto del recorrido. Ya no se anuncia una nueva medida; Ezequiel es situado para contemplar lo que se aproxima.

El versículo no precisa por sí solo si se trata de la puerta exterior o de la interior de ese lado. Ambas han aparecido en el recorrido. La orientación es el dato decisivo, pues desde el este vendrá la gloria del Dios de Israel.

Ezequiel 10:18–19 había mostrado la gloria saliendo de la casa y deteniéndose en la puerta oriental. Después, Ezequiel 11:23 la situó sobre el monte al oriente de la ciudad. Volver la mirada hacia el este prepara la inversión de aquella partida. La restauración alcanza su centro cuando Dios vuelve a habitar en medio de su pueblo.

La esperanza de Dios con nosotros

Mateo 1:21–23 presenta a Jesús como quien salva a su pueblo de sus pecados y como Emanuel, «Dios con nosotros». La cercanía de Dios se realiza en el Hijo que viene a salvar. Por él conocemos al Padre y recibimos una comunión que transforma la esperanza en gratitud y obediencia.

Ezequiel 43:2 north

La gloria del Dios de Israel viene y hace resplandecer la tierra

Ezequiel contempla la presencia del Señor acercándose desde el mismo lado por el que antes se había alejado de la ciudad.

Explicación del versículo

La expresión «gloria del Dios de Israel» identifica a quien llega. כָּבוֹד, kavód, se refiere aquí a la manifestación de su presencia majestuosa. El resplandor pertenece a esa manifestación, pero la gloria comprende más que un fenómeno luminoso: es el Señor quien se da a conocer y se acerca.

La voz o sonido de su venida se compara con muchas aguas. El hebreo קוֹל, qol, puede expresar voz o sonido según el contexto. Todavía no se transcriben palabras. La comparación comunica la fuerza del acontecimiento y recuerda el estruendo que acompañó la primera visión, en Ezequiel 1:24–28.

La tierra resplandece con su gloria. El ámbito que recibe al Señor queda iluminado por su presencia. Dentro del libro, esta llegada responde a la partida hacia el este y anuncia que el juicio no ha agotado el propósito de Dios para Israel. El que había denunciado la profanación vuelve a mostrar su deseo de habitar entre los suyos.

La gloria de Dios en el rostro de Cristo

2 Corintios 4:5–6 proclama a Jesucristo como Señor y explica que Dios ilumina el corazón para conocer su gloria en el rostro del Hijo. El evangelio nos dirige hacia ese Salvador, no hacia la exaltación de quienes lo anuncian. La luz de su gracia nos permite reconocer al Padre y vivir para servir a las personas por causa de Jesús.

Ezequiel 43:3 north

Ezequiel reconoce la gloria que había visto y cae rostro en tierra

La nueva visión queda vinculada con la primera revelación junto al Quebar y con el anuncio del juicio sobre Jerusalén.

Explicación del versículo

El profeta reconoce una continuidad: el Dios que ahora se acerca es el mismo que se manifestó junto al río Quebar y durante la visión de la profanación y el juicio de la ciudad. La esperanza de restauración procede del Señor santo que había confrontado el pecado, no de una divinidad distinta o menos exigente.

La frase «cuando yo vine a destruir la ciudad» conserva la primera persona del hebreo בְּבֹאִי לְשַׁחֵת, bevoí leshajét, «al venir yo a destruir». Es una formulación difícil. Se entiende como referencia a la participación del profeta en la visión y en el anuncio del juicio; no afirma que Ezequiel comandara la destrucción militar de Jerusalén. También se ha entendido la referencia como la venida de Dios para juzgar.

La mención del Quebar remite al comienzo de su llamamiento entre los desterrados. Allí también, en Ezequiel 1:28, cayó rostro en tierra ante la semejanza de la gloria de Jehová. La postura expresa reconocimiento de la majestad divina. La familiaridad con una revelación anterior no vuelve trivial este encuentro.

Reverencia y confianza ante el Señor que vive

En Apocalipsis 1:17–18, Juan cae ante Jesucristo y recibe su palabra: «No temas». El Señor que murió vive para siempre y tiene autoridad sobre la muerte. La fe reúne reverencia ante su gloria y confianza en su gracia. Nos acercamos al Padre por el Salvador vivo, cuya victoria sostiene nuestra esperanza aun después del juicio y de la pérdida.

Ezequiel 43:4 north

La gloria de Jehová entra en la casa por el este

Lo que Ezequiel vio acercarse llega ahora al templo. La restauración se centra en el regreso del Señor a su morada.

Explicación del versículo

El sujeto de la entrada es la gloria de Jehová. La casa ha sido descrita en sus dimensiones y dependencias; ahora recibe la presencia para la que está consagrada. El acontecimiento cambia el centro de la escena: del edificio observado al Dios que lo habita.

La puerta oriental mantiene la dirección anunciada en el versículo 2. Ezequiel 10:18–19 había situado allí una etapa de la partida de la gloria. La nueva entrada responde a aquella pérdida y anuncia la restauración de la comunión. El Dios que juzgó la profanación permanece fiel a su propósito santo.

La iniciativa pertenece a Jehová. El versículo no atribuye su llegada a una técnica del profeta ni a la perfección de una ceremonia humana. La promesa de habitar en medio de Israel será pronunciada enseguida por el propio Señor y estará ligada al abandono de la idolatría.

El Verbo habita entre nosotros con gracia y verdad

La gloria que llena una morada recuerda Éxodo 40:34–35. Juan 1:14–18 anuncia un paso decisivo en la revelación: el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. Jesucristo da a conocer al Padre y de su plenitud recibimos gracia. La presencia de Dios encuentra en el Hijo una cercanía personal y salvadora que nos llama a creer y a seguirlo.

Ezequiel 43:5 north

El Espíritu lleva al profeta al atrio y la gloria llena la casa

El Espíritu conduce a Ezequiel a contemplar desde el interior el resultado de la llegada divina.

Explicación del versículo

Ezequiel había caído rostro en tierra al reconocer la gloria de Jehová. Ahora el Espíritu lo levanta y lo lleva al atrio interior. El cambio de posición depende de la acción divina dentro de la visión; el profeta es conducido para recibir y comunicar lo que el Señor muestra.

El traslado recuerda Ezequiel 11:24–25, donde el Espíritu lo llevó de regreso a los desterrados en la visión. La guía del Espíritu acompaña así tanto el anuncio del juicio como la revelación de la esperanza. Su acción permite al profeta ver lo que luego deberá transmitir fielmente.

La gloria llena la casa. El dato recuerda el tabernáculo y el templo de Salomón, cuya dedicación fue marcada por la presencia del Señor; 1 Reyes 8:10–11 describe aquella casa llena de gloria. Aquí no se añade una descripción de todos los fenómenos anteriores: basta afirmar que Jehová ocupa su morada. Esa presencia da sentido al santuario mostrado en los capítulos precedentes.

El Espíritu nos conduce a la comunión con el Padre en Cristo

Efesios 2:18–22 enseña que, por Jesucristo, tenemos acceso al Padre en un solo Espíritu y somos edificados como morada de Dios. El Espíritu Santo es nuestro guía divino y forma una comunidad unida al Salvador. La enseñanza de Juan 16:13–15 muestra que su guía glorifica a Cristo y comunica su verdad.

Aplicación editorial

Pide al Espíritu Santo que te enseñe a escuchar la palabra de Cristo y a responder al Padre con gratitud. Da espacio a la oración y a la vida compartida con otros creyentes. Busca una obediencia que exprese la comunión que el Salvador te concede.

Ezequiel 43:6 north

Una voz habla desde la casa mientras el guía permanece junto al profeta

La visión de la gloria da paso a la palabra que explica la santidad y la finalidad del templo.

Explicación del versículo

Ezequiel oye a alguien que le habla desde la casa. El versículo todavía no nombra directamente al hablante, pero la declaración siguiente —«mi trono», «mis pies», «mi santo nombre»— identifica la voz de Jehová. La presencia que acaba de llenar el templo se manifiesta ahora mediante palabras dirigidas al profeta.

El hombre que está junto a Ezequiel es el guía del recorrido. Su ubicación al lado del profeta lo distingue de la voz que procede del templo. La escena no obliga a identificar al guía con el Señor que habla desde su morada.

Oír completa lo que Ezequiel ha visto. Las mediciones revelaron una disposición y la gloria manifestó la presencia divina; la palabra explicará qué conducta corresponde a quienes viven ante el Dios santo. El relato une revelación, comprensión y responsabilidad, en vez de dejar al profeta únicamente ante una impresión extraordinaria.

Dios nos habla por medio de su Hijo

Hebreos 1:1–4 relaciona la palabra dada por los profetas con la revelación definitiva en Jesucristo. El Hijo es el resplandor de la gloria divina, realizó la purificación de los pecados y está exaltado junto al Padre. Escuchar a Dios implica recibir a ese Salvador y atender a su enseñanza. El Espíritu Santo nos guía a reconocer su verdad y a responder con fe.

Ezequiel 43:7 north

Jehová declara su trono y su morada permanente entre Israel

El Señor explica la finalidad de la casa que su gloria acaba de llenar y anuncia el fin de la profanación de su nombre.

Explicación del versículo

«Mi trono» y «las plantas de mis pies» expresan el reinado y la presencia de Jehová. La casa pertenece al Rey santo, que habita en medio de los hijos de Israel. El lenguaje recuerda Salmos 99:1–5, donde el Señor reina, ama el derecho y recibe adoración ante el estrado de sus pies.

«Para siempre» presenta una esperanza de permanencia, en contraste con la partida de la gloria mostrada anteriormente. Ezequiel 37:26–28 había unido el pacto de paz con el santuario de Dios en medio de su pueblo. Esta declaración desarrolla aquella promesa.

La presencia divina se relaciona con una vida transformada. Israel y sus reyes no volverán a profanar el nombre santo mediante su prostitución, imagen de la infidelidad a Jehová. La responsabilidad alcanza tanto al pueblo como a quienes lo gobiernan; el poder real no queda por encima de la santidad de Dios.

La referencia a los cadáveres reales y a בָּמוֹתָם, bamotám, «sus lugares altos», es difícil. Se ha relacionado con cuerpos o monumentos funerarios próximos al ámbito santo; otra vocalización entiende la última palabra como «al morir». Estas propuestas buscan explicar la profanación denunciada. El pasaje no permite identificar con certeza una tumba determinada ni reconstruir todo el rito implicado.

La morada de Dios y el Cordero

La promesa de comunión permanente abre la mirada hacia Apocalipsis 21:3–4, donde Dios habita con su pueblo y elimina la muerte y el dolor. Apocalipsis 21:22–23 sitúa esa esperanza en Dios y en el Cordero. Jesucristo, quien nos redime, hace posible la comunión con el Padre y sostiene la esperanza de una vida libre de profanación y muerte.

Ezequiel 43:8 north

La cercanía al templo no protegió la profanación de los reyes

Jehová recuerda cómo la proximidad de los accesos convivió con prácticas que deshonraban su nombre.

Explicación del versículo

«Su umbral junto a mi umbral» y «su poste junto a mi poste» describen una proximidad inmediata. Solo un muro separaba ambos ámbitos. El contraste entre «su» y «mi» pone de relieve que los reyes habían aproximado lo suyo a la morada del Señor sin respetar lo que correspondía a su santidad.

La descripción suele relacionarse con la cercanía del palacio real y del templo. También se ha entendido como referencia a recintos de culto idolátrico levantados junto al santuario. La formulación permite reconocer la profanación y la proximidad, aunque no determine todos los edificios aludidos.

El problema se expresa mediante las «abominaciones que cometieron». Un muro podía separar físicamente espacios, pero no volvía aceptable la infidelidad que tenía lugar junto al santuario. La presencia del templo no garantizaba impunidad a los gobernantes ni hacía compatible el culto a Jehová con la idolatría.

«Por eso los consumí en mi ira» interpreta el juicio sufrido en relación con esa profanación. La nueva promesa de habitar entre Israel no borra la gravedad de lo ocurrido. La restauración requiere reconocer la verdad del juicio y abandonar aquello que deshonraba al Señor.

Cristo reúne un pueblo para el Dios vivo

2 Corintios 6:15–18 vincula la pertenencia a Cristo con la incompatibilidad entre el templo de Dios y los ídolos, y con la promesa del Padre de recibir a sus hijos. La gracia de Jesucristo nos concede esa pertenencia y llama a una fidelidad real. La cercanía a actividades religiosas ha de corresponder a una vida que reconoce su señorío.

Ezequiel 43:9 north

Alejar la profanación corresponde a la promesa de la presencia de Dios

El recuerdo del pecado y del juicio se convierte en un llamado presente a abandonar lo que deshonra al Señor.

Explicación del versículo

«Ahora» marca la respuesta que Israel debe dar. La infidelidad y los cadáveres de los reyes, mencionados en el versículo 7, han de ser alejados del ámbito de la presencia divina. La instrucción reclama una ruptura concreta con las prácticas denunciadas, más allá de reconocer que fueron incorrectas.

La repetición de «habitaré en medio de ellos para siempre» mantiene el centro de la promesa. Dios no se limita a exigir distancia respecto de lo impuro; anuncia comunión con su pueblo. La santidad y la cercanía se sostienen juntas: vivir ante Jehová implica abandonar lo que profana su nombre.

El orden del relato es significativo. La gloria ha vuelto por iniciativa divina y el Señor ha pronunciado su propósito de habitar entre Israel. La llamada a quitar la profanación responde a esa presencia y a esa promesa; no presenta una obra humana capaz de comprar la acogida de Dios.

Volverse de los ídolos para servir y esperar al Hijo

1 Tesalonicenses 1:9–10 describe la conversión como volverse de los ídolos al Dios vivo y verdadero, servirlo y esperar a Jesús resucitado, quien nos libra de la ira venidera. La fe en el Salvador da una nueva lealtad y una nueva esperanza. Su gracia permite abandonar los falsos apoyos y vivir para el Padre.

Aplicación editorial

Reconoce qué lealtad está compitiendo con tu confianza en Cristo. Puede ser una práctica, una ambición o una seguridad a la que atribuyes el lugar que corresponde al Señor. Confiesa esa dependencia y pide al Espíritu Santo ayuda para dar un paso concreto hacia la fidelidad.

Ezequiel 43:10 north

Describir el templo debe llevar a Israel a reconocer sus culpas

La visión recibida por Ezequiel tiene una finalidad para el pueblo: conocer la santidad del Señor y responder con arrepentimiento.

Explicación del versículo

El mandato se dirige al profeta como «hijo de hombre». Debe describir la casa a la casa de Israel: el hebreo emplea la palabra «casa» tanto para el templo como para el pueblo. Ezequiel recibe una revelación que ha de comunicar; su responsabilidad es hacerla comprensible a los destinatarios.

La finalidad es que se avergüencen de sus culpas. La disposición santa del templo confronta las prácticas que antes lo profanaron. Contemplar el propósito de Dios para su morada permite reconocer la gravedad de la idolatría y de la conducta denunciada. La esperanza de restauración abre también una oportunidad de volver al Señor.

«Midan su diseño» llama a examinar atentamente lo mostrado. תָּכְנִית, takhnít, se refiere aquí al diseño considerado en su proporción y disposición. El interés del pueblo debe ir unido a una respuesta moral: observar el templo implica atender al Dios santo que lo habita.

El arrepentimiento responde a la gracia del Salvador

Ezequiel 36:25–32 ya había relacionado la limpieza y el corazón nuevo dados por Dios con el reconocimiento de la mala conducta. 1 Juan 1:7–9 enseña que la sangre de Jesús limpia del pecado y que podemos confesarlo ante el Dios fiel. Jesucristo sostiene una respuesta sincera, en la que reconocer la culpa conduce a recibir perdón y a caminar en la luz.

Aplicación editorial

Al estudiar la Escritura, permite que lo aprendido examine también tus decisiones. Confiesa a Dios una falta concreta que su palabra te haya mostrado y busca repararla cuando corresponda. Pide al Espíritu Santo que tu aprendizaje produzca una respuesta fiel a la gracia de Cristo.

Ezequiel 43:11 north

Conocer y conservar el diseño debe conducir a obedecer

La respuesta de arrepentimiento abre paso a una explicación detallada de la casa y de las instrucciones que rigen su servicio.

Explicación del versículo

«Si se avergüenzan de todo lo que han hecho» relaciona esta nueva instrucción con la respuesta pedida en el versículo anterior. En esta comisión, el conocimiento detallado del templo se entrega a un pueblo llamado a reconocer su pecado. La condición subraya la disposición con la que debe recibir la enseñanza.

La lista abarca forma, disposición, salidas, entradas, estatutos y leyes. La repetición de «todas sus formas» conserva el carácter acumulativo de la enumeración. El detalle arquitectónico y el orden del servicio pertenecen al conjunto que Ezequiel ha de dar a conocer; no todo puede reducirse a un plano sin instrucciones o a unas instrucciones sin lugar concreto.

«Escríbelo ante sus ojos» procura que el pueblo tenga delante lo comunicado y pueda conservarlo. El propósito final es observarlo y cumplirlo. La revelación se orienta hacia una vida y un culto acordes con la santidad de Jehová, en contraste con la anterior profanación.

Recibir la palabra de Jesús con una obediencia nacida del amor

Juan 14:21–24 une el amor a Jesucristo con guardar su palabra y con la comunión del Padre y del Hijo. La obediencia responde a la relación que el Salvador concede por gracia. Santiago 1:22–25 desarrolla la importancia de escuchar y practicar: la palabra recibida ha de permanecer en la memoria y orientar las acciones. El Espíritu Santo nos guía para que conocer a Cristo se traduzca en fidelidad cotidiana.

Ezequiel 43:12 north

La santidad de todo el territorio resume la ley del templo

El Señor enuncia el principio que gobierna la casa y el espacio que la rodea.

Explicación del versículo

«Esta es la ley del templo» abre y cierra el versículo. La repetición destaca una instrucción fundamental: todo el territorio de la cumbre y de sus alrededores está dedicado de manera singular a Jehová. Las normas particulares han de comprenderse desde esa santidad que abarca el conjunto.

La expresión קֹדֶשׁ קָדָשִׁים, qódesh qadashím, «santo de santos», comunica un grado supremo de consagración. En Ezequiel 41:4 designaba el recinto más interior; aquí se aplica a todo el ámbito señalado. La extensión de esa santidad es el énfasis de la declaración.

El monte retoma el escenario elevado de la visión en Ezequiel 40:2. No se añade aquí una altura ni una localización más precisa. El interés recae en la dedicación del territorio al Señor. La cercanía de la presencia divina exige que todo el ámbito del servicio sea tratado conforme a ella.

Escogidos en Cristo para vivir ante el Padre

Efesios 1:3–7 bendice al Padre porque en Jesucristo nos concede adopción, redención y perdón, y nos llama a ser santos delante de él. Esa consagración nace de la riqueza de su gracia y alcanza la vida entera. El Salvador nos recibe para vivir en comunión con el Padre, mientras el Espíritu Santo forma en nosotros una respuesta de amor y fidelidad.

Ezequiel 43:13 north

La base del altar se mide con el codo ampliado

Después de declarar la santidad del territorio, la visión describe el altar que servirá para las ofrendas del pueblo.

Explicación del versículo

El altar es el situado delante de la casa en Ezequiel 40:47, distinto del mueble de madera descrito en Ezequiel 41:22. La nueva sección presenta primero sus dimensiones y después los actos de purificación y consagración.

La unidad se define como un codo ordinario más un palmo menor. Es el codo ampliado de aproximadamente cincuenta y tres centímetros empleado en la visión. Al explicitarlo de nuevo, el pasaje permite relacionar las medidas del altar con las del resto del recinto.

חֵיק, jeiq, designa aquí el canal o parte inferior que rodea la base. Se indican un codo de profundidad y uno de ancho. El reborde de la orilla se expresa con otra unidad, זֶרֶת, zéret, el palmo mayor o extensión de la mano abierta, aquí aproximado a veintitrés centímetros. Este palmo mayor debe distinguirse del palmo menor que se añade al codo.

«Esta es la base del altar» cierra la atención a su parte inferior. La forma exacta del canal y del reborde admite diferentes reconstrucciones; el texto todavía no explica por dónde circulan los líquidos ni cómo se evacúan. Los versículos siguientes describirán los niveles que se elevan sobre esta base.

La ofrenda que purifica la conciencia

El altar pertenece al lenguaje de los sacrificios mediante los que Israel se acerca a Dios. Hebreos 9:11–14 proclama que Jesucristo entró mediante su propia sangre y obtuvo redención eterna. Su entrega purifica la conciencia para rendir culto al Dios vivo. El creyente recibe esa gracia y responde al Padre con una vida puesta a su servicio.

Ezequiel 43:14 north

Dos secciones escalonadas elevan el cuerpo del altar

Las medidas distinguen la altura de cada sección y la anchura de las salientes que la acompañan.

Explicación del versículo

Desde el canal junto al suelo hasta la plataforma inferior se cuentan dos codos, aproximadamente un metro con diez centímetros. La saliente tiene un codo de ancho, unos cincuenta y tres centímetros. Son medidas de ejes diferentes: una describe elevación y la otra extensión horizontal.

Desde la plataforma menor hasta la mayor se cuentan cuatro codos, aproximadamente dos metros con diez centímetros, con otra saliente de un codo. «Menor» y «mayor» se entienden aquí en relación con las secciones y su elevación, sin exigir que la superficie superior sea más ancha que todo lo que queda debajo.

El relato presenta un cuerpo escalonado. La palabra עֲזָרָה, azará, designa aquí una plataforma o saliente del altar. La descripción no fija de manera inequívoca si la primera altura se cuenta desde el fondo del canal o desde el nivel inmediato del suelo. Por eso, la suma de las cifras requiere cautela antes de dar una altura total de precisión moderna.

El sacrificio de Cristo es el fundamento de la consagración

Las partes del altar se preparan para el servicio sacrificial, que será explicado al terminar las medidas. 1 Pedro 1:18–19 anuncia que el rescate del pueblo de Dios se realizó mediante la sangre preciosa de Jesucristo. Nuestra consagración descansa en su entrega suficiente. La fe recibe esa salvación y aprende a honrar al Padre mediante un servicio agradecido y una conducta renovada.

Ezequiel 43:15 north

El hogar elevado del altar tiene cuatro cuernos

La descripción alcanza la parte destinada al fuego y los elementos que sobresalen de ella.

Explicación del versículo

El hogar del altar es la zona donde se queman las ofrendas. El hebreo emplea las designaciones הַרְאֵל, harél, y אֲרִאֵיל, ariél, relacionadas aquí con esa parte de la estructura. El contexto sacrificial permite reconocer su función, aunque la historia exacta de esos términos sea discutida.

La altura indicada es de cuatro codos, aproximadamente dos metros con diez centímetros. Se entiende habitualmente como otra sección que se eleva sobre la plataforma anterior. El tamaño de la superficie superior se dará en el versículo siguiente; la cifra actual no describe su largo ni su ancho.

Los cuatro cuernos sobresalen hacia arriba. Son elementos propios del altar, con un antecedente en Éxodo 27:1–2, donde se sitúan en sus esquinas. Aquí no se proporciona su altura. Ezequiel 43:20 mostrará que reciben sangre en la purificación del altar, de modo que su función pertenece también al rito de consagración.

La alabanza y el bien se ofrecen por medio de Jesús

Hebreos 13:12–16 anuncia que Jesucristo santificó al pueblo con su sangre y llama a ofrecer por medio de él alabanza, generosidad y buenas obras. La entrega del Salvador fundamenta el culto cristiano. La respuesta al Padre incluye confesar su nombre y compartir con quienes necesitan ayuda, como fruto de la gracia recibida.

Ezequiel 43:16 north

La superficie del hogar es un cuadrado de doce codos por lado

Después de indicar la elevación del hogar, la descripción precisa el largo y el ancho de su parte superior.

Explicación del versículo

El hogar mide doce codos de largo y doce de ancho. Con el codo ampliado utilizado en esta visión, cada lado equivale aproximadamente a seis metros con cuarenta centímetros. Se trata de la superficie donde se realiza la combustión de las ofrendas, no de la base total del altar.

«Cuadrado en sus cuatro lados» confirma la igualdad de ambas dimensiones. El relato pasa así de las alturas de las secciones a su planta. Distinguir esas dos perspectivas evita tomar los cuatro codos del versículo anterior como el tamaño de esta superficie.

La plataforma que la rodea medirá catorce codos por lado, según el versículo siguiente. La comparación presenta una zona exterior alrededor del hogar y permite relacionar el centro destinado al fuego con los elementos de borde. La forma y las dimensiones pertenecen a la preparación de un lugar donde se ofrecerán sacrificios ante Jehová.

La entrega suficiente de Jesucristo

La extensión del altar sirve a la actividad sacrificial descrita en esta visión. Hebreos 10:11–14 enseña que Jesucristo ofreció un único sacrificio por los pecados y que su ofrenda tiene eficacia permanente. Nuestra reconciliación descansa en el Salvador y en su obra consumada. La adoración cristiana reconoce esa suficiencia y responde al Padre con gratitud, confianza y una vida consagrada.

Ezequiel 43:17 north

La plataforma, sus bordes y el acceso oriental completan el altar

La descripción termina con la superficie que rodea el hogar y con los escalones que permiten acercarse a él.

Explicación del versículo

La plataforma mide catorce codos por catorce, aproximadamente siete metros con cuarenta centímetros por lado. Su cuadrado es mayor que el hogar de doce codos. La diferencia deja una franja de un codo por lado si ambas superficies se disponen de manera centrada, como se entiende habitualmente en la reconstrucción.

El borde se mide en medio codo, unos veintisiete centímetros, y el canal en un codo, unos cincuenta y tres centímetros. El texto no explica con igual claridad el eje de cada medida. Se han propuesto una profundidad para el canal o distintas relaciones entre canal y reborde. No conviene sumar ambas cifras como si fueran necesariamente dos anchuras horizontales independientes.

Los escalones miran al este. Proporcionan el acceso al altar por ese lado, aunque no se indica su número. Éxodo 20:26 había prohibido subir por escalones para evitar la exposición de la desnudez. Esta visión presenta expresamente un acceso escalonado, dentro de su propia disposición del santuario; el versículo no desarrolla una explicación comparativa de ambos mandatos.

Acercarnos a Dios por nuestro gran sacerdote

El acceso al lugar del sacrificio recuerda que presentarse ante Dios requiere la mediación que él provee. Hebreos 10:19–22 fundamenta nuestra confianza en la sangre de Jesucristo y en su servicio como gran sacerdote. Nos acercamos al Padre con fe porque el Hijo ha abierto el camino. La reverencia y la sinceridad son respuesta a esa gracia que purifica la conciencia.

Ezequiel 43:18 north

El Señor establece el uso y la inauguración del altar

Las dimensiones dan paso a las disposiciones que harán del altar un lugar preparado para el servicio sacrificial.

Explicación del versículo

La fórmula «así dice el Señor Jehová» presenta la autoridad de la instrucción. El mismo Dios cuya gloria ha llenado la casa establece cómo se ha de usar el altar. «Hijo de hombre» recuerda a Ezequiel su condición de receptor y portavoz de la palabra divina.

Los estatutos corresponden al momento en que el altar sea construido. No se da aquí una fecha histórica ni un calendario que permita calcular cuándo sucederá. El interés inmediato es explicar su preparación y el comienzo del culto dentro de la visión.

Se mencionan dos acciones: ofrecer holocaustos y rociar sangre sobre el altar. El holocausto se consume en el fuego como ofrenda a Dios; la aplicación de sangre pertenece al orden de expiación y purificación. El hebreo זָרַק, zaráq, expresa arrojar o salpicar, y permite apreciar una aplicación ritual de sangre más amplia que unas gotas aisladas.

Las instrucciones siguientes distinguirán la purificación inicial y las ofrendas que se presentarán desde el octavo día. Así, el altar no aparece únicamente como un objeto construido, sino como un lugar cuyo servicio requiere la consagración dispuesta por el Señor.

El culto cristiano se funda en el sacrificio único del Hijo

Hebreos 10:10–14 proclama que Jesucristo santifica mediante la ofrenda de su cuerpo realizada de una vez para siempre. Ese anuncio orienta la lectura cristiana de la expiación: la reconciliación descansa en su entrega suficiente. Por su gracia acudimos al Padre y ofrecemos una vida de alabanza y obediencia, guiados por el Espíritu Santo.

Ezequiel 43:19 north

Los descendientes de Sadoc reciben un novillo para la ofrenda por el pecado

La instrucción identifica a los sacerdotes que sirven ante el Señor y la primera ofrenda de la consagración.

Explicación del versículo

Los sacerdotes son levitas de la descendencia de Sadoc. Ezequiel 40:46 ya los había relacionado con el servicio del altar. Ezequiel 44:15–16 explicará su cercanía al Señor en relación con la fidelidad que mantuvieron cuando Israel se extravió.

«Darás» se dirige a Ezequiel en singular. El profeta recibe responsabilidad en la instrucción, aunque la formulación no exige que realice personalmente cada tarea: el servicio corresponde a los sacerdotes nombrados. La comisión se desarrolla dentro de lo que el Señor le muestra y ordena comunicar.

El novillo se destina a la ofrenda por el pecado. La expresión hebrea חַטָּאת, jattát, designa aquí ese sacrificio de purificación. El versículo siguiente precisará su aplicación al altar. El comienzo del servicio reconoce la necesidad de tratar la contaminación conforme a lo dispuesto por Dios.

Jesucristo ejerce un sacerdocio permanente

Hebreos 7:13–17 explica que Jesús procede de Judá y es sacerdote según el orden de Melquisedec, conforme al poder de una vida indestructible. Su mediación no depende de pertenecer a la familia de Sadoc. El Hijo es nuestro Señor y Salvador, y por medio de él tenemos una relación viva con el Padre. Su fidelidad sostiene la confianza y da fundamento al servicio de quienes creen.

Ezequiel 43:20 north

La sangre se aplica a los cuernos, las esquinas y el borde del altar

El novillo mencionado anteriormente proporciona la sangre utilizada para purificar el lugar del sacrificio.

Explicación del versículo

La aplicación alcanza tres grupos de elementos: los cuatro cuernos, las cuatro esquinas de la plataforma y el borde alrededor. Son partes descritas al presentar las medidas. La instrucción relaciona así la forma del altar con su preparación para el culto.

El pronombre «su» se refiere al novillo. La sangre procede del sacrificio y se pone sobre las partes señaladas. Levítico 17:11 explica que Dios ha dado la sangre sobre el altar para hacer expiación en virtud de la vida. Su uso ritual depende de esa provisión divina.

«Lo purificarás y harás expiación por él» tiene al altar como objeto. Los verbos describen su limpieza y consagración ritual, no el perdón de faltas morales cometidas por un objeto. Éxodo 29:36–37 ofrece un antecedente directo de purificación del altar mediante la ofrenda por el pecado.

La sangre de Jesús purifica a su pueblo

Hebreos 9:13–14 distingue la purificación del antiguo culto de la eficacia de la sangre de Jesucristo para limpiar la conciencia. El Hijo se ofreció sin mancha a Dios por el Espíritu eterno. Su entrega nos hace capaces de servir al Dios vivo y sostiene una confianza fundada en la gracia.

Aplicación editorial

Presenta ante el Padre aquello que pesa sobre tu conciencia y confía en la suficiencia de Cristo. Confiesa tu pecado con sinceridad y recibe su perdón. Pide al Espíritu Santo que la libertad recibida se traduzca en una decisión concreta de obediencia.

Ezequiel 43:21 north

El cuerpo del novillo se quema en el lugar señalado fuera del santuario

Después de la aplicación de la sangre, la instrucción determina qué hacer con el animal de la ofrenda por el pecado.

Explicación del versículo

El novillo es el mismo cuya sangre se ha utilizado para la purificación. Su cuerpo será quemado en un lugar señalado para ese servicio. El texto distingue la aplicación de la sangre sobre el altar y la disposición posterior del animal.

El lugar pertenece al ámbito del servicio del templo y se sitúa fuera del santuario. Su ubicación exacta no se detalla. Se ha entendido como un espacio exterior al área santa o al recinto en su conjunto. El versículo no lo identifica con el edificio occidental descrito en el capítulo 41.

El antecedente de Levítico 4:11–12 dispone que el cuerpo del novillo de la ofrenda por el pecado sea quemado fuera del campamento, en un lugar puro donde se depositan las cenizas. La relación ayuda a comprender que este acto pertenece al tratamiento de una ofrenda santa, no a despreciar su valor ni a convertirla en una comida ordinaria.

Jesús padeció fuera de la puerta para santificarnos

Hebreos 13:11–16 establece una relación expresa entre los cuerpos quemados fuera del campamento y el sufrimiento de Jesucristo fuera de la puerta. Él santifica al pueblo mediante su propia sangre y llama a seguirlo aun cuando eso implique deshonra. Su entrega hace posible ofrecer al Padre alabanza y generosidad, con la esperanza puesta en la ciudad venidera.

Ezequiel 43:22 north

El segundo día continúa la purificación con un macho cabrío sin defecto

La consagración del altar prosigue mediante otra ofrenda por el pecado, conforme al proceso iniciado con el novillo.

Explicación del versículo

El «segundo día» sitúa la instrucción dentro de una secuencia que abarcará siete días. Se presenta un macho cabrío sin defecto. תָּמִים, tamím, describe aquí la integridad del animal requerido para la ofrenda, conforme a las condiciones del culto.

El sacrificio es una ofrenda por el pecado. La acción siguiente tiene al altar como objeto: lo purificarán del mismo modo que con el novillo. La comparación relaciona el segundo acto con el procedimiento ya descrito, sin introducir una nueva clase de altar ni otro propósito.

El plural «purificarán» corresponde a quienes realizan el servicio, particularmente los sacerdotes. Ezequiel recibe la instrucción y los encargados del culto la llevan a cabo. La repetición forma parte de la consagración prolongada; el versículo no dice que el altar hubiera quedado profanado durante la noche.

La santidad sin defecto del Salvador

Hebreos 7:26–27 presenta a Jesucristo como santo y sin mancha, y anuncia que se ofreció una vez para siempre. Su integridad personal y su entrega eficaz fundamentan nuestra confianza ante Dios. La obra del Hijo es suficiente para quienes creen; desde esa gracia aprendemos a servir al Padre con reverencia y gratitud.

Ezequiel 43:23 north

La purificación da paso a presentar un novillo y un carnero

El proceso de consagración distingue el acto de limpiar el altar y las nuevas ofrendas que se realizarán sobre él.

Explicación del versículo

«Cuando termines de purificarlo» se refiere al altar. La frase conecta con la acción del versículo anterior y señala la secuencia que debe seguirse. El lugar destinado al sacrificio se prepara antes de recibir las ofrendas que ahora se enumeran.

Se requieren un novillo de la vacada y un carnero del rebaño. Ambos deben estar sin defecto. La repetición de esa condición aplica el mismo cuidado a los dos animales; el texto distingue su procedencia y su clase, en lugar de tratarlos como ofrendas intercambiables a voluntad.

El versículo siguiente precisará que se presentarán delante de Jehová y se ofrecerán como holocausto. Esa lectura conjunta permite distinguirlos del macho cabrío mencionado expresamente como ofrenda por el pecado. La purificación y la ofrenda consumida en el fuego se integran en la consagración sin perder su diferencia.

La entrega del Hijo cumple la voluntad del Padre

Hebreos 10:5–10 presenta a Jesucristo viniendo para hacer la voluntad de Dios y afirma que somos santificados mediante la ofrenda de su cuerpo, hecha una vez para siempre. El culto cristiano recibe su fundamento de esa obediencia salvadora. Acudimos al Padre confiando en el Hijo y respondemos a su gracia con una vida dispuesta a servir.

Ezequiel 43:24 north

La sal acompaña las ofrendas presentadas delante de Jehová

Los sacerdotes reciben el novillo y el carnero, añaden sal y los ofrecen como holocausto.

Explicación del versículo

«Los presentarás» continúa la instrucción dada a Ezequiel, mientras que las acciones siguientes se atribuyen expresamente a los sacerdotes. La distinción muestra una responsabilidad ordenada: los animales son llevados ante el Señor y quienes realizan el culto ejecutan los actos correspondientes.

La sal pertenece a la práctica de las ofrendas. Levítico 2:13 manda presentarla con ellas y la llama «sal del pacto de tu Dios». Números 18:19 habla también de un pacto de sal perpetuo. Estos antecedentes relacionan su uso con la permanencia y la fidelidad del pacto, además del acto material de ponerla sobre la ofrenda.

El destino de los animales es el holocausto, la ofrenda consumida en el fuego para Jehová. La sal acompaña ese servicio; no se presenta como una sustancia capaz de producir por sí sola perdón. La instrucción sitúa todo el acto delante del Señor que establece la relación con su pueblo.

El nuevo pacto se funda en la sangre de Jesucristo

En Lucas 22:19–20, Jesús anuncia su cuerpo entregado y el nuevo pacto en su sangre derramada por los suyos. La fidelidad de Dios alcanza su expresión salvadora en la entrega del Hijo. Recibimos esa gracia por la fe y respondemos al Padre con memoria agradecida, adoración y amor hacia quienes comparten la mesa del Señor.

Ezequiel 43:25 north

La consagración mantiene las ofrendas durante siete días

La instrucción resume la continuidad de las acciones con las que se prepara el altar para su servicio.

Explicación del versículo

Durante siete días se prepara cada día un macho cabrío como ofrenda por el pecado. La referencia diaria muestra que la consagración tiene una duración establecida y una actividad repetida. El pasaje viene detallando su inicio con el novillo y el segundo día con el macho cabrío; ahora presenta el ciclo de preparación.

Se añaden un novillo y un carnero, ambos sin defecto. La ofrenda por el pecado se nombra expresamente con el macho cabrío; el novillo y el carnero continúan las ofrendas que el versículo 24 destinó al holocausto. La lista debe leerse con esa secuencia para conservar la diferencia entre las funciones de los sacrificios.

La semana de consagración tiene un antecedente en Éxodo 29:35–37, donde se prescriben siete días para investir a los sacerdotes y purificar el altar. La relación sitúa esta visión dentro de la historia del culto de Israel. La dedicación del lugar y del servicio se realiza conforme a una orden recibida de Dios.

La obra de Cristo tiene eficacia permanente

La repetición de los sacrificios prepara la comprensión del anuncio de Hebreos 10:11–14: Jesucristo ofreció un solo sacrificio por los pecados y perfecciona para siempre a los que santifica. Su obra sostiene una seguridad que recibimos por la fe. La constancia de la vida cristiana consiste en permanecer en esa gracia y responder al Padre con fidelidad, gratitud y servicio.

Ezequiel 43:26 north

La expiación y la purificación consagran el altar

El versículo explica el propósito de los siete días de ofrendas y resume el resultado del proceso.

Explicación del versículo

Los sacerdotes harán expiación por el altar y lo purificarán. Los dos verbos tienen el mismo objeto y se refieren a su preparación ritual para el culto. La instrucción reúne lo que antes se describió mediante animales, sangre y aplicación sobre sus partes.

«Durante siete días» retoma el período del versículo anterior; no añade otra semana después de ella. El ciclo tiene una conclusión, que permitirá comenzar desde el octavo día el servicio de las ofrendas del pueblo.

«Lo consagrarán» expresa un modismo de investidura. La frase hebrea contiene יָדָיו, yadáv, «sus manos», dentro de la imagen de «llenar las manos». Ese lenguaje se emplea para la investidura sacerdotal en Éxodo 28:41 y aquí se aplica figuradamente al altar: queda dedicado y preparado para servir a Dios.

Santificados por la entrega del Hijo

Hebreos 10:10 afirma que somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre. La dedicación de nuestra vida al Padre se apoya en esa obra salvadora. El Espíritu Santo nos guía para expresar la pertenencia recibida en decisiones y acciones coherentes con la gracia.

Aplicación editorial

Dedica al Señor una responsabilidad que necesitas ejercer con mayor cuidado. Reconoce lo que Cristo ha hecho por ti y pide al Espíritu Santo ayuda para servir con integridad. Concreta esa entrega en una acción que beneficie a otra persona.

Ezequiel 43:27 north

El servicio del pueblo comienza con una promesa de aceptación

La consagración del altar culmina en el culto restaurado y en la palabra del Señor que recibe a su pueblo.

Explicación del versículo

El octavo día viene después de los siete de purificación. «En adelante» indica que comienza una etapa de servicio continuo, no solamente una ceremonia aislada. La secuencia recuerda el inicio del servicio de Aarón tras su investidura en Levítico 9:1–7.

Los sacerdotes ofrecen los holocaustos y las ofrendas de paz del pueblo. שְׁלָמִים, shelamím, designa estas últimas como sacrificios de bienestar o comunión. Incluyen una comida compartida conforme a las disposiciones de Levítico 7:11–18, a diferencia del holocausto consumido en el fuego.

«Los aceptaré» se dirige a personas en plural. El hebreo אֶתְכֶם, etkhém, significa «a ustedes». La finalidad del orden restaurado alcanza la relación del Señor con Israel, no solamente la recepción de unos animales. La fórmula «declara el Señor Jehová» confirma que la promesa procede del Dios que vuelve a habitar entre los suyos.

La paz con el Padre se recibe por Jesucristo

Romanos 5:1–2 fundamenta la paz con Dios y el acceso a la gracia en la justificación por la fe, por medio de nuestro Señor Jesucristo. Efesios 1:6–7 anuncia la gracia concedida gratuitamente en el Amado y el perdón por su sangre. El Salvador es la base de nuestra acogida ante el Padre; la alabanza, la comunión y la obediencia responden a ese don.

Aplicación editorial

Acércate al Padre agradeciendo que tu esperanza descansa en Jesucristo. Presenta tu alabanza y comparte con otros el bien que has recibido. Pide al Espíritu Santo que tu servicio exprese paz, gratitud y confianza en la gracia del Señor.

edit_note Notas: edición NTBT con estudio completo — BibliaTodo Bible Society

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