Toda la tierra es invitada a aclamar al Señor
El salmo reúne una respuesta alegre y agradecida al Dios que da vida y cuida a su pueblo.
Explicación del versículo
El canto comienza con una invitación a los habitantes de toda la tierra. La alabanza al Señor tiene un horizonte universal. Quienes reconocen su grandeza son llamados a darle voz mediante una aclamación gozosa.
La inscripción presenta el salmo como un canto de alabanza. Su vocabulario de gratitud continuará en la entrada por las puertas y los atrios. La adoración reconoce bienes recibidos y vuelve hacia el Dios de quien proceden.
La alegría tendrá un fundamento claro en el desarrollo del salmo: Jehová es Dios, nos hizo, somos su pueblo y su bondad permanece. La invitación inicial prepara el reconocimiento de esa relación. El canto da contenido a la emoción mediante la verdad acerca del Señor.
El Salmo 98 también llama a toda la tierra a aclamar después de anunciar su salvación: Salmos 98:4. La continuidad de estos cantos une el reinado divino con una gratitud abierta a los pueblos.
Jesucristo resucitado envió a sus discípulos a todas las naciones para que recibieran su enseñanza y aprendieran a obedecerlo: Mateo 28:18–20. La gracia del Salvador reúne una comunidad que puede alabar al Padre con alegría y anunciar su bondad.
Texto original y sentido
הָרִיעוּ, hariu, es el llamado a aclamar. En la inscripción, לְתוֹדָה, letodah, relaciona el salmo con la acción de gracias. La alegría inicial se orienta así hacia el reconocimiento agradecido de Dios.