Todas las naciones son llamadas a alabar al Señor
Pablo cita esta invitación para reconocer la misericordia que alcanza a los pueblos por medio de Jesucristo.
Explicación del versículo
El salmo convoca a todas las naciones y a todos los pueblos a alabar a Jehová. La doble expresión hace universal el llamado. El Dios que se ha dado a conocer a Israel merece reconocimiento más allá de sus fronteras.
La comunidad que ha recibido su amor leal puede invitar a otros a agradecer. La bendición del pacto no debe convertirse en una gloria privada. La misericordia recibida da motivo para anunciar quién es el Señor.
Pablo cita este verso al explicar que Jesucristo confirma las promesas a los padres y permite que los gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia: Romanos 15:8–13. La lectura apostólica sitúa el llamado dentro de la obra del Mesías.
El mismo pasaje une a las naciones con la esperanza en el descendiente de Isaí y con el poder del Espíritu Santo. La fe cristiana reconoce en Jesucristo al Salvador que reúne para dar gloria al Padre. La unidad nace de la gracia recibida.
Apocalipsis presenta a una multitud de toda nación, pueblos y lenguas confesando que la salvación pertenece a Dios y al Cordero: Apocalipsis 7:9–12. La diversidad de voces comparte una misma alabanza. La esperanza del evangelio da profundidad a la amplitud de este breve canto.
La invitación puede orientar el testimonio de la comunidad. Dar a conocer al Señor y servir con amor permite compartir una gracia que merece ser celebrada. La alabanza se abre hacia personas que aún necesitan escuchar al Salvador.
Texto original y sentido
כָּל גּוֹיִם, kol goyim, significa «todas las naciones». שַׁבְּחוּהוּ, shabbeḥuhu, llama a exaltarlo o alabarlo. Las dos convocatorias del verso amplían el horizonte hacia todos los pueblos.