Salmos 140 (NTBT) en línea gratis con notas de estudio

Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT)

Salmos 140

Súplica de protección contra los perseguidores

Al músico principal. Salmo de David.

1 Rescátame, Jehová, del hombre malvado; protégeme del hombre violento,   N1

2 de quienes planean males en su corazón y cada día provocan guerras.   N2

3 Afilan su lengua como serpientes; bajo sus labios hay veneno de víbora. Selah.   N3

4 Guárdame, Jehová, de las manos del malvado; protégeme de los hombres violentos que planean hacer tropezar mis pasos.   N4

5 Los orgullosos han ocultado una trampa para mí; han tendido cuerdas y una red al borde del sendero, y me han puesto lazos. Selah.   N5

6 He dicho a Jehová: «Tú eres mi Dios; escucha, Jehová, la voz de mis súplicas».   N6

7 Jehová, Señor, fuerza de mi salvación, tú cubriste mi cabeza el día de la batalla.   N7

8 No concedas, Jehová, los deseos del malvado; no hagas prosperar sus planes, para que no se enaltezcan. Selah.   N8

9 Que la malicia de los labios de quienes me rodean cubra sus propias cabezas.   N9

10 Que caigan sobre ellos brasas encendidas; que él los arroje al fuego, a fosas profundas de las que no se levanten.   N10

11 Que el calumniador no se afirme en la tierra; que el mal persiga al hombre violento hasta derribarlo.   N11

12 Sé que Jehová defenderá la causa del afligido y hará justicia a los necesitados.   N12

13 Ciertamente los justos darán gracias a tu nombre, y los rectos habitarán en tu presencia.   N13

menu_book Notas de estudio de Salmos 140

Edición NTBT con estudio completo — pasaje por pasaje. Esta es una sección aparte del texto bíblico.

Salmos 140:1 north

Pedir protección frente a la violencia

El salmo comienza con una petición urgente de rescate. El orante se reconoce amenazado por la maldad y la violencia, y acude a Jehová como su protector.

Explicación del versículo

Los dos miembros del versículo presentan el mismo peligro desde perspectivas complementarias. «Malvado» caracteriza el camino moral del adversario; «violento» destaca el daño que está dispuesto a causar. La petición de rescate y la de protección responden a una amenaza que el orante no trata como un problema imaginario o insignificante.

El singular del comienzo se abre en el versículo 2 a un grupo que planea el mal. El poema presenta así al hombre violento como parte de una oposición más amplia. No proporciona aquí el nombre de un perseguidor ni los datos necesarios para fijar una batalla o un episodio concreto de la vida de David.

La inscripción relaciona el salmo con David y lo destina al músico principal. Esa identificación permite recibir su voz de súplica sin completar el relato con circunstancias que el poema no cuenta. Su alcance se desarrolla mediante las acciones de los adversarios: planes, palabras venenosas y trampas.

Acudir a Dios no significa fingir que el mal carece de fuerza. El orante nombra aquello de lo que necesita ser librado. Su dependencia se expresa en una petición concreta y después en la confianza de que el Señor defenderá al afligido y al necesitado (v. 12).

1 Pedro 2:21–25 presenta a Jesucristo sufriendo sin devolver el insulto ni la amenaza y encomendándose al que juzga justamente. Su obra lleva además nuestros pecados y nos llama a vivir para la justicia. El creyente encuentra en él tanto al Salvador como la dirección para responder al mal sin reproducirlo.

Texto original y sentido

חַלְּצֵנִי —khalltseni, «rescátame», «líbrame»— abre la petición. אִישׁ חֲמָסִים —’ish khamasim, «hombre de violencias»— expresa la amenaza. Los dos renglones se refuerzan mediante el paralelismo, sin exigir que se trate de dos enemigos distintos.

Aplicación editorial

Tú puedes presentar al Padre una amenaza real con palabras claras y buscar una protección responsable. Pon tu confianza en Jesucristo y rechaza convertir la conducta del agresor en el modelo de tu respuesta.

Salmos 140:2 north

La agresión nace de planes que se renuevan

Los adversarios no actúan solo por un impulso aislado. El salmo denuncia la planificación interior del mal y la provocación continua de conflictos.

Explicación del versículo

El versículo desarrolla a quiénes se refiere la petición anterior. Los adversarios «planean males en su corazón»: la violencia tiene un propósito que se cultiva interiormente antes de manifestarse. El corazón aparece como centro de deliberación y voluntad, no solo como lugar de emociones pasajeras.

«Cada día» comunica persistencia. El peligro que preocupa al orante se renueva, y por eso la petición de protección no surge de un incidente que considere ya terminado. La repetición de los planes malos hace de la amenaza una condición sostenida.

Las «guerras» describen la confrontación que provocan. El poema no enumera campañas militares ni ofrece una cronología que permita identificarlas. En su movimiento, la palabra destaca que esas personas alimentan y movilizan el conflicto en vez de procurar la paz.

Los siguientes versículos mostrarán cómo la intención interior se sirve de la lengua y de las trampas. El salmo une motivos y medios: planear daño en secreto puede dar lugar a palabras engañosas y a acciones calculadas para hacer caer a otro.

Jesús explica en Mateo 12:33–37 que la boca habla de la abundancia del corazón y que las palabras tienen responsabilidad ante el juicio de Dios. La relación ayuda a comprender por qué el poema comienza por los planes interiores antes de describir la lengua. La solución no consiste únicamente en disimular el lenguaje; se necesita un corazón gobernado por la verdad del Señor.

La denuncia del mal ajeno también permite un examen propio. Quien pide ser librado del conflicto no debe alimentarlo mediante rumores o planes de represalia. El clamor por protección es coherente cuando se acompaña de un rechazo del mismo camino violento que se está denunciando.

Texto original y sentido

חָשְׁבוּ רָעוֹת בְּלֵב —khashevu ra‘ot belev, «planean males en el corazón»— identifica una intención deliberada. כָּל יוֹם —kol yom, «cada día»— añade la continuidad. El paralelismo vincula el proyecto interior con el conflicto que los adversarios provocan.

Salmos 140:3 north

La lengua como instrumento de daño

Las palabras de los adversarios son comparadas con una serpiente y su veneno. El poema describe el poder destructivo del habla maliciosa, no una transformación física de quienes hablan.

Explicación del versículo

«Afilan su lengua» presenta el lenguaje como un instrumento preparado para herir. El peligro se concreta en una facultad cotidiana: hablar. La comparación con serpientes comunica que una acción aparentemente pequeña puede producir un daño grave.

El segundo renglón sitúa el veneno «bajo sus labios». La imagen lleva hasta la boca aquello que la serpiente guarda para dañar. En el desarrollo del salmo, esas palabras participan del mismo proyecto que la violencia y las trampas; no son un asunto separado que carezca de consecuencias.

La comparación no exige identificar con certeza una especie de reptil ni reconstruir una forma de agresión. Su fuerza se entiende al reconocer que el engaño y la calumnia pueden poner en peligro una vida. El versículo 11 volverá sobre el calumniador y pedirá que no logre afianzarse.

Romanos 3:9–26 incorpora expresamente «veneno de víboras hay bajo sus labios» dentro de una serie de textos sobre el pecado. Pablo amplía la acusación a judíos y griegos bajo el juicio de Dios. La cita no permite al lector reconocerse automáticamente inocente porque el salmo habla de enemigos.

En ese mismo argumento, Pablo anuncia la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo y la justificación gratuita por su gracia. El daño de la lengua revela una necesidad de salvación que no se resuelve solo distinguiendo a los malos de un grupo propio supuestamente intachable. El Salvador libra del pecado y forma una vida nueva.

La palabra «Selah» cierra esta primera descripción. Pertenece al canto y marca su desarrollo, aunque el poema no explica aquí el detalle de su ejecución. La oración continúa con otra petición de protección y con nuevas imágenes del peligro.

Texto original y relación con la cita

חֲמַת עַכְשׁוּב תַּחַת שְׂפָתֵימוֹ —khamat ‘akhshuv takhat sefatemo, «veneno de víbora bajo sus labios»— es la imagen retomada en Romanos 3:13. Allí se lee ἰὸς ἀσπίδων ὑπὸ τὰ χείλη αὐτῶν —ios aspidon hypo ta kheile auton, «veneno de víboras bajo sus labios»—. La relación es una cita, no solo una semejanza temática.

Salmos 140:4 north

La amenaza busca desviar y derribar al orante

La petición de protección vuelve ahora a las manos de los violentos. Su propósito es hacer tropezar los pasos del salmista y llevarlo a una caída.

Explicación del versículo

«Guárdame» retoma la súplica inicial después de describir la lengua venenosa. La oración no ha terminado porque el peligro incluye tanto las palabras como las acciones. El mal que nace en el corazón se expresa mediante medios que pueden alcanzar de manera efectiva al amenazado.

Las «manos del malvado» representan su capacidad de actuar contra otra persona. La imagen se corresponde con la lengua del versículo anterior: el daño puede prepararse y ejecutarse mediante distintas facultades. El salmo no separa la violencia verbal de otras formas de agresión como si la primera fuera inocua.

«Hacer tropezar mis pasos» presenta la vida como un camino que otros procuran interrumpir. No es necesario decidir que se trata de una caída física literal o de un único tipo de desgracia. La petición abarca el proyecto de derribar al orante, que el versículo siguiente desarrollará con imágenes de trampas.

La relación entre la intención de los adversarios y la petición es precisa: ellos planean la caída; él pide ser guardado. La oración no le exige fingir que los planes no existen, sino poner su vulnerabilidad bajo el cuidado del Señor.

2 Timoteo 4:14–18 combina una advertencia concreta con confianza en Dios. Pablo pide a Timoteo que se cuide de quien se opuso al mensaje, encomienda la retribución al Señor y confiesa que él lo sostuvo. La confianza cristiana puede incluir prudencia frente a una amenaza identificada.

La misma confesión de Pablo alcanza su esperanza de ser llevado al reino celestial del Señor. Así, la protección no debe medirse únicamente por la ausencia de conflictos. Jesucristo sostiene a los suyos para que permanezcan fieles incluso cuando continúan enfrentando oposición.

Texto original y sentido

לִדְחוֹת פְּעָמָי —lidkhot pe‘amay, «para hacer tropezar mis pasos», «para empujar mis pasos a la caída»— explica el propósito de los violentos. La imagen concentra la amenaza en el camino del orante y prepara la descripción del lazo tendido a su paso.

Salmos 140:5 north

Las trampas del camino revelan una agresión encubierta

El salmista compara los planes de los orgullosos con instrumentos para capturar una presa. El peligro se caracteriza por estar escondido donde él debe caminar.

Explicación del versículo

La acumulación de imágenes —trampa, cuerdas, red y lazos— hace sentir una amenaza preparada con cuidado. El adversario no se limita a confrontar de manera abierta; procura que el orante encuentre el daño sin reconocerlo a tiempo.

El sendero proporciona el lugar de la comparación. Aquello que debería permitir avanzar se convierte en el espacio de la emboscada. De ese modo, el versículo desarrolla el propósito de «hacer tropezar mis pasos» expresado antes.

Los que preparan estos recursos son llamados «orgullosos». Dentro del salmo, su soberbia se manifiesta al querer dominar el destino del otro mediante planes ocultos. El versículo 8 volverá a pedir que esos proyectos no prosperen y no alimenten su exaltación.

Las imágenes pertenecen al lenguaje de la captura, pero el poema no ofrece los detalles de una trampa que deba reconstruirse. Lo que denuncia es el uso deliberado del engaño para destruir. Tampoco identifica por nombre a quienes lo practican.

Lucas 20:20–26 narra una oposición encubierta contra Jesús: enviaron espías que fingían ser justos para atraparlo en alguna palabra y entregarlo a la autoridad. Es un ejemplo narrativo de la diferencia entre una apariencia confiable y un propósito de daño. El relato no pretende identificar a esos espías como los adversarios históricos de este salmo.

Jesús reconoce la astucia y responde con verdad. Su conducta permite al creyente unir confianza y discernimiento, sin convertir toda pregunta o desacuerdo en prueba de una conspiración. La oración pide liberación de planes reales; no invita a vivir fabricando enemigos.

Texto original y sentido

טָמְנוּ גֵאִים פַּח לִי —tamenu ge’im pakh li, «los orgullosos han ocultado una trampa para mí»— une a los agentes con su acción secreta. רֶשֶׁת —reshet, «red»— y los «lazos» amplían la comparación de una captura cuidadosamente preparada.

Salmos 140:6 north

La súplica nace de reconocer a Dios como propio

En medio de la amenaza, el orante afirma su pertenencia al Señor. «Tú eres mi Dios» fundamenta la petición de que escuche sus súplicas.

Explicación del versículo

Después de describir extensamente a los adversarios, el salmista dirige la atención a su relación con Jehová. La maldad de otros no ocupa la última palabra sobre quién es él. Puede hablar como alguien que reconoce al Señor y acude a él.

«He dicho» presenta una confesión que el orante vuelve a expresar dentro de la oración. Su confianza no depende de haber observado ya el desenlace. Dice «mi Dios» mientras todavía necesita ser escuchado y guardado.

La confesión y la petición permanecen juntas. Reconocer al Señor no vuelve innecesaria la súplica; le da un destinatario y un fundamento. La relación personal se expresa en pedir ayuda, no en afirmar una autosuficiencia religiosa.

«La voz de mis súplicas» comunica insistencia y necesidad. El salmista se presenta como dependiente de la atención y del favor de Dios. No describe una exigencia con la que pueda controlar a quien ora.

Filipenses 4:6–7 invita a presentar las peticiones a Dios con oración, ruego y acción de gracias, y anuncia su paz guardando el corazón y los pensamientos en Cristo Jesús. La relación no promete que desaparezca toda oposición de inmediato. Ofrece una forma de acudir al Padre y de ser sostenido interiormente mientras se espera.

En el movimiento del poema, esta confesión prepara el recuerdo de protección en el día de batalla. El orante puede hablar de su necesidad presente a la luz de lo que ya conoce del Señor. La memoria de su ayuda alimenta la confianza sin ocultar el peligro actual.

Texto original y sentido

אֵלִי אָתָּה —’eli attah, «tú eres mi Dios»— es una confesión de relación y confianza. תַּחֲנוּנָי —takhanunay, «mis súplicas»— expresa peticiones de favor. La confianza y la necesidad no se excluyen en la oración.

Aplicación editorial

Tú puedes confesar al Padre tu confianza y nombrar la ayuda que necesitas, aun antes de ver una solución. Acércate por Jesucristo con una petición sincera y deja que su paz sostenga tus pensamientos mientras actúas con prudencia.

Salmos 140:7 north

La ayuda recordada fortalece la súplica presente

El orante llama a Dios fuerza de su salvación y recuerda su protección en el día de batalla. La confianza presente se alimenta de una ayuda que reconoce haber recibido.

Explicación del versículo

El paso de la súplica al recuerdo no cambia de destinatario. Jehová, a quien el salmista acaba de llamar «mi Dios», es también su Señor y la fuerza de su salvación. La relación personal se une al reconocimiento de su autoridad y de su capacidad de librar.

«Tú cubriste mi cabeza» presenta la protección como algo concreto. La cabeza expuesta al peligro es resguardada por el Señor. El poema no menciona aquí una pieza específica de armadura ni el medio material por el que se realizó esa ayuda.

«El día de la batalla» sitúa el recuerdo en una experiencia de confrontación. Puede entenderse dentro de la voz davídica de la inscripción, pero no se identifica cuál fue aquel día. El comentario no necesita elegir una batalla de la historia de David para que la confesión resulte comprensible.

1 Samuel 17:45–47 muestra a David reconociendo, frente al filisteo, que la salvación no depende en último término de la espada o la lanza, porque la batalla pertenece a Jehová. Es un ejemplo narrativo de confianza en la fuerza del Señor, no una identificación segura del episodio al que alude este salmo.

Efesios 6:10–18 lleva la exhortación cristiana a fortalecerse en el Señor, recibir la armadura de Dios y perseverar en oración. Allí se afirma que la lucha no es contra carne y sangre. La relación ayuda a confiar en la salvación y el sostén de Dios sin trasladar una escena de batalla a un mandato de atacar a otras personas.

El recuerdo no vuelve innecesaria la oración de los versículos siguientes. Haber sido guardado antes permite pedir ayuda ahora con confianza. La gratitud por la fidelidad recibida y la dependencia ante una amenaza actual pueden sostenerse mutuamente.

Texto original y sentido

עֹז יְשׁוּעָתִי —‘oz yeshu‘ati, «fuerza de mi salvación»— atribuye a Dios el poder de librar. סַכֹּתָה לְרֹאשִׁי —sakkotah leroshi, «cubriste mi cabeza»— desarrolla la imagen de su protección en medio del peligro.

Salmos 140:8 north

Pedir que el proyecto malvado no prospere

La súplica se dirige ahora contra el éxito de la maldad. El orante pide que Dios no permita que los deseos y planes del violento lleguen a realizarse.

Explicación del versículo

La oración no solicita que el adversario tenga más facilidad para cumplir lo que desea. El deseo humano está aquí sometido a una evaluación moral: hay proyectos cuyo éxito significa daño para otro y exaltación del malvado.

Los dos renglones se refuerzan. No conceder los deseos y no hacer prosperar los planes describen el freno que el salmista pide al Señor. La petición revela que una vida de oración no se reduce a esperar la realización de cualquier ambición personal.

La frase final relaciona el éxito de los planes con el enaltecimiento de quienes los preparan. La soberbia mencionada en el versículo 5 podría crecer si el engaño lograra su propósito. El salmista pide que Dios detenga tanto el daño como la pretensión de que sus autores pueden imponerse sin rendir cuentas.

El pasaje sitúa a Dios por encima del proyecto de los agresores. Ellos pueden preparar trampas, pero no convierten su intención en un desenlace que el Señor esté obligado a respaldar. El orante recurre a su gobierno precisamente porque el poder humano no tiene la autoridad final.

1 Juan 5:14–15 enseña a pedir conforme a la voluntad de Dios. Esta relación ayuda también a examinar la propia oración: una petición no se vuelve buena por expresar un deseo intenso. Para el creyente, la confianza ante el Padre por medio de Jesucristo debe ir acompañada de una voluntad dispuesta a recibir su dirección.

El salmo todavía no narra la respuesta externa a esta súplica. Continúa expresando el juicio que desea y después confiesa la justicia del Señor. La fe del orante se manifiesta mientras pide que el mal sea detenido, antes de que se cuente un desenlace.

Texto original y sentido

מַאֲוַיֵּי רָשָׁע —ma’awayye rasha‘, «los deseos del malvado»— se corresponde con su «plan». La frase יָרוּמוּ —yarumu, «se enaltezcan»— muestra la exaltación de los adversarios que la petición procura impedir.

Aplicación editorial

Al pedir al Padre que detenga un daño, tú puedes presentar una situación precisa y buscar una respuesta justa. Examina también tus propios planes a la luz de Jesucristo: abandona lo que requiere engañar, humillar o perjudicar para prosperar.

Salmos 140:9 north

Que el daño de las palabras recaiga sobre sus autores

El orante pide una inversión del proyecto enemigo. La malicia que los adversarios han expresado con sus labios debe alcanzar sus propias cabezas.

Explicación del versículo

El cerco de los adversarios vuelve a ocupar la escena. Quienes rodean al salmista no aparecen únicamente como una fuerza física; los define la malicia de sus labios. El poema mantiene unidas la presión que ejercen y las palabras con las que procuran dañar.

La petición hace volver el daño sobre quienes lo producen. El resultado deseado no es que su discurso quede sin importancia, sino que sus autores respondan por él. Se trata de una imagen de retribución dentro de la súplica a Dios.

Hay un contraste con el versículo 7. Allí el Señor cubrió la cabeza del orante para protegerlo; aquí se pide que la malicia cubra las cabezas de los adversarios. La imagen de una cobertura tiene efectos opuestos: amparo para el amenazado y juicio sobre la agresión.

Salmos 7:14–16 describe al malvado preparando un hoyo y cayendo en la fosa que él mismo hizo; su violencia vuelve sobre su cabeza. La relación muestra una imagen poética afín de justicia. No equivale a afirmar que cada desgracia que sufre alguien pruebe que antes preparó un daño.

Romanos 12:17–21 permite situar la respuesta cristiana: corresponde al Señor dar la retribución, mientras sus discípulos reciben el mandato de vencer el mal con el bien. La petición de que el engaño sea desenmascarado y sus autores rindan cuentas puede mantenerse sin buscar una represalia personal.

El salmista no explica aquí cómo habrá de realizarse el juicio. Las palabras expresan lo que pide a Dios, no un procedimiento que él se proponga ejecutar. Su confianza final volverá a la defensa del afligido y a la justicia para los necesitados.

Texto original y sentido

עֲמַל שְׂפָתֵימוֹ —‘amal sefatemo, «la malicia de sus labios», «el daño de sus labios»— identifica lo que ha de recaer sobre ellos. La expresión de cobertura y la referencia a la cabeza dan forma al retorno del daño sobre sus propios autores.

Salmos 140:10 north

Una petición severa de juicio definitivo

El salmista pide que los violentos reciban un juicio del que no puedan levantarse. Las brasas, el fuego y las fosas expresan la gravedad y el alcance de esa petición.

Explicación del versículo

El versículo intensifica la retribución pedida antes. Ya no se habla únicamente de que la malicia vuelva sobre sus autores: las imágenes anuncian su caída bajo un juicio devastador. No debe vaciarse su fuerza como si describiera solo un malestar pasajero.

Las brasas que caen, el fuego y las fosas profundas acumulan imágenes de destrucción. El cierre «de las que no se levanten» expresa el desenlace que el orante desea para quienes procuraban derribarlo. La oración pide que termine su capacidad de violencia, con toda la severidad que manifiesta el lenguaje.

La petición se dirige a Dios. El cambio a «que él los arroje» no presenta al salmista como quien toma a su cargo la ejecución. La voz de quien está amenazado confía el juicio al Señor; el pasaje no ofrece al lector instrucciones para incendiar, capturar o dañar a un adversario.

Las imágenes pertenecen a esta súplica de juicio. El texto no identifica aquí el fuego y las fosas con un lugar geográfico preciso ni desarrolla una descripción completa del castigo final. La hondura y la imposibilidad de levantarse refuerzan el carácter definitivo del juicio solicitado.

Lucas 9:51–56 relata que unos samaritanos no recibieron a Jesús, y Jacobo y Juan quisieron mandar que descendiera fuego del cielo. Jesús los reprendió. El relato ofrece una dirección concreta para sus discípulos: no deben convertir el rechazo recibido en una autorización personal para destruir a quienes los rechazan.

La lectura cristiana mantiene la confianza en la justicia de Dios y se deja regir por Jesucristo en la conducta hacia los enemigos. La gravedad del daño puede nombrarse y la protección puede buscarse sin asumir el papel de ejecutor del juicio divino. El Señor ante quien se ora también tiene autoridad para corregir la respuesta de quien ora.

Texto original y lectura

יִמּוֹטוּ —yimmotu, «que caigan»— es la lectura indicada en el comienzo de la frase y corresponde a la formulación de la NTBT sobre las brasas. La forma escrita ימיטו —yamitu, «que hagan caer»— expresa la acción de otra manera. La lectura indicada deja el énfasis en las brasas que caen sobre los adversarios.

בְּמַהֲמֹרוֹת —bemahamorot, «a fosas profundas»— se une a בַּל יָקוּמוּ —bal yaqumu, «que no se levanten»—. La imagen acentúa una caída sin recuperación; no permite calcular la profundidad de una fosa real.

Salmos 140:11 north

Que la calumnia pierda su poder de afianzarse

El orante pide que el calumniador no logre establecerse y que la violencia recaiga sobre quien la practica. Las imágenes del habla y de la persecución se reúnen.

Explicación del versículo

La expresión «el calumniador» vuelve sobre las palabras dañinas descritas al comienzo. El poema no condena la capacidad de hablar, sino al que hace de ella un medio de agresión. Su propósito queda relacionado con la violencia, no separado de ella como si no pudiera causar daño real.

«Que no se afirme en la tierra» pide que ese modo de proceder no llegue a adquirir estabilidad. El orante quiere que la mentira pierda el espacio desde el que puede dominar y perjudicar. La frase es una súplica, no la afirmación de que ningún mentiroso consigue prosperar durante un tiempo.

El segundo renglón invierte el papel del perseguidor. El hombre violento, que había preparado la caída de otro, debe ser perseguido por el mal hasta ser derribado. La imagen expresa una retribución que deshace su aparente control.

Esta petición completa la serie de los versículos 9–11 y prepara el cambio a la confianza en la defensa del necesitado. El juicio pedido tiene una dimensión de protección: el afianzamiento del agresor amenaza a quienes carecen de fuerza para defenderse.

Efesios 4:25–32 llama a desechar la mentira, hablar verdad y usar palabras que edifiquen y comuniquen gracia. También manda quitar la amargura, la ira y la malicia, y perdonar como Dios perdonó en Cristo. La relación convierte la denuncia de la calumnia en una responsabilidad positiva de la comunidad cristiana.

Pedir que la mentira no se afiance incluye negarse a propagarla. La verdad, la rectificación de una acusación falsa y el cuidado de la persona dañada son respuestas coherentes con el Dios cuya justicia confiesa el salmo. La gracia recibida en Jesucristo debe transformar también el uso de la lengua.

Texto original y sentido

אִישׁ לָשׁוֹן —’ish lashon, literalmente «hombre de lengua»— caracteriza aquí al calumniador. יְצוּדֶנּוּ —yetsudennu, «lo persiga», con la imagen de cazar— cambia al agresor en perseguido. El retorno de la imagen de captura muestra la inversión del proyecto enemigo.

Salmos 140:12 north

La confianza se apoya en el defensor del necesitado

Después de las peticiones de juicio, el orante afirma lo que sabe de Dios: defiende la causa del afligido y hace justicia a los necesitados.

Explicación del versículo

«Sé» introduce una confesión de confianza. El poema no ha narrado todavía una liberación final; el salmista sostiene su esperanza en el carácter del Señor. La amenaza no ha borrado lo que reconoce de su justicia.

El vocabulario de «causa» y «justicia» tiene un sentido judicial. El afligido necesita que se atienda su caso, y el necesitado no debe quedar sin defensa por carecer de recursos. El salmo no presenta la pobreza como falta de valor ante Dios ni identifica la fuerza del adversario con un derecho a imponerse.

La afirmación permite entender el propósito de la súplica entera. El orante no pide un poder arbitrario que favorezca cualquier deseo suyo. Apela al Señor que juzga y defiende a quienes padecen el daño. Su propia petición queda situada bajo ese carácter justo.

Deuteronomio 10:17–19 afirma que Dios no hace acepción de personas ni acepta sobornos, hace justicia al huérfano y a la viuda y ama al extranjero, dándole alimento y vestido. El mandato de amar al extranjero sigue a esa descripción. Conocer la justicia de Dios compromete también al pueblo a cuidar al vulnerable.

Jesús enseña en Lucas 18:1–8 a perseverar en oración y confiar en que Dios hará justicia. El juez injusto de la parábola funciona como contraste: el Padre no comparte su desprecio por quien suplica. La fe puede seguir clamando mientras espera una intervención que todavía no ha visto.

1 Juan 3:16–18 fundamenta el amor en Jesucristo, que entregó su vida, y llama a responder a la necesidad del hermano con hechos y verdad. La confianza en el defensor del necesitado no justifica pasar de largo ante quien necesita ayuda. Es coherente con ella participar en un cuidado concreto.

Texto original y lectura

יָדַעְתִּי —yada‘ti, «sé»— es la lectura indicada que expresa la confesión en primera persona. La forma escrita ידעת —yada‘ta, «tú sabes»— presenta otra persona verbal. La NTBT sigue aquí la lectura en primera persona.

דִּין עָנִי —din ‘ani, «la causa del afligido»— y מִשְׁפַּט אֶבְיֹנִים —mishpat ’evyonim, «justicia para los necesitados»— sitúan la esperanza en la acción justa de Dios a favor de quienes padecen.

Salmos 140:13 north

El destino esperado es gratitud y comunión con Dios

El salmo termina mirando más allá de la amenaza. Los justos agradecerán al Señor y los rectos vivirán en su presencia.

Explicación del versículo

«Ciertamente» responde con confianza a la súplica que ha recorrido el poema. El orante no termina contemplando el poder de los violentos, sino la relación de los fieles con Dios. La alabanza esperada muestra qué espera de su liberación.

Dar gracias al nombre del Señor significa reconocer públicamente quién ha ayudado y defendido. La voz que antes pidió ser escuchada podrá volver a dirigirse a él con gratitud. La salvación no se transforma en mérito propio ni en una ocasión para olvidar a quien la concede.

«Habitarán en tu presencia» presenta una estabilidad opuesta a la que se niega al calumniador en el versículo 11. El destino que el salmista desea no es permanecer indefinidamente cercado por la malicia, sino vivir ante Dios en una relación de acogida y confianza.

La presencia divina no significa aquí únicamente que nadie puede escapar de Dios, como se reconoció en el salmo anterior. La frase expresa la esperanza de permanecer con él como alguien recibido. La justicia del Señor tiene por horizonte la vida y la comunión de quienes acuden a él.

Hebreos 10:19–25 anuncia que tenemos confianza para acercarnos a Dios por la sangre de Jesús y por su sacerdocio. La exhortación incluye mantener la esperanza y estimularnos mutuamente al amor y a las buenas obras. La comunión con el Padre por el Hijo da lugar a una vida compartida, no solo a una seguridad privada.

Efesios 2:8–10 impide entender «justos» y «rectos» como personas que compraron la salvación mediante su conducta. La gracia salva por medio de la fe y produce buenas obras. El creyente agradece en Jesucristo el acceso al Padre y responde procurando vivir conforme a la justicia que el salmo celebra.

Texto original y sentido

יֵשְׁבוּ יְשָׁרִים אֶת פָּנֶיךָ —yeshevu yesharim ’et panekha, «los rectos habitarán en tu presencia»— utiliza el lenguaje de permanecer ante el rostro de Dios. La expresión reúne cercanía y estabilidad; no exige que cada creyente resida físicamente dentro de un santuario.

Aplicación editorial

Tú puedes orientar tu petición de ayuda hacia una vida de gratitud y cercanía al Padre. Confía en Jesucristo, participa del cuidado de la comunidad y responde a su gracia con verdad y misericordia. La esperanza del salmo no termina en la derrota del agresor, sino en vivir con Dios.

edit_note Notas: edición NTBT con estudio completo — BibliaTodo Bible Society

Santa Biblia, Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT).
Publicada por BibliaTodo Bible Society, sello editorial de BibliaTodo LLC.
https://www.bibliatodo.com/ntbt/