Salmos 145 (NTBT) en línea gratis con notas de estudio

Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT)

Salmos 145

Alabanza por la bondad y el poder de Dios

Salmo de alabanza; de David.

1 Te exaltaré, mi Dios y Rey, y bendeciré tu nombre por siempre y para siempre.   N1

2 Cada día te bendeciré y alabaré tu nombre por siempre y para siempre.   N2

3 Grande es Jehová y muy digno de alabanza; su grandeza es inescrutable.   N3

4 Una generación celebrará tus obras ante otra y anunciará tus hazañas.   N4

5 Meditaré en el esplendor glorioso de tu majestad y en tus obras maravillosas.   N5

6 Hablarán de la fuerza de tus hechos temibles, y yo contaré tu grandeza.   N6

7 Proclamarán el recuerdo de tu abundante bondad y cantarán con alegría tu justicia.   N7

8 Jehová es clemente y compasivo, lento para la ira y grande en amor leal.   N8

9 Jehová es bueno con todos, y su compasión está sobre todas sus obras.   N9

10 Todas tus obras te darán gracias, Jehová, y tus fieles te bendecirán.   N10

11 Hablarán de la gloria de tu reino y contarán tu poder,   N11

12 para dar a conocer a los seres humanos sus hazañas y el esplendor glorioso de su reino.   N12

13 Tu reino es un reino por todos los siglos, y tu dominio permanece de generación en generación.   N13

14 Jehová sostiene a todos los que caen y levanta a todos los encorvados.   N14

15 Los ojos de todos esperan en ti, y tú les das su alimento a su debido tiempo.   N15

16 Abres tu mano y satisfaces el deseo de todo ser viviente.   N16

17 Jehová es justo en todos sus caminos y leal en todas sus obras.   N17

18 Jehová está cerca de todos los que lo invocan, de todos los que lo invocan de verdad.   N18

19 Cumple el deseo de quienes le temen; escucha su clamor y los salva.   N19

20 Jehová guarda a todos los que lo aman, pero destruirá a todos los malvados.   N20

21 Mi boca proclamará la alabanza de Jehová; que todo ser humano bendiga su santo nombre por siempre y para siempre.   N21

menu_book Notas de estudio de Salmos 145

Edición NTBT con estudio completo — pasaje por pasaje. Esta es una sección aparte del texto bíblico.

Salmos 145:1 north

El rey humano reconoce a Dios como su Rey

La alabanza empieza con una confesión personal: Dios es el Rey del orante. Exaltarlo y bendecir su nombre significa reconocer su grandeza y su autoridad.

Explicación del versículo

La inscripción presenta una alabanza de David. Después del salmo anterior, donde el rey pedía ayuda para sí y para su pueblo, esta confesión sitúa toda autoridad humana bajo un señorío mayor: «mi Dios y Rey». Quien gobierna también pertenece al pueblo que adora.

Exaltar a Dios no significa añadirle una grandeza que le falte. Es reconocerla y anunciarla. Del mismo modo, bendecir su nombre es hablar con gratitud de quien él es, no concederle un beneficio del que dependa.

«Por siempre y para siempre» da amplitud al compromiso. La alabanza no se limita a una única liberación o a un momento de entusiasmo. El orante desea que toda su vida quede orientada hacia el reconocimiento del Señor.

El poema da forma a esa amplitud mediante una composición alfabética: los comienzos de sus versículos recorren las letras hebreas en orden. La forma organiza una alabanza extensa; no convierte el alfabeto en un código para calcular acontecimientos.

1 Timoteo 1:12–17 culmina la memoria de la misericordia recibida en Cristo Jesús dando honor y gloria al Rey de los siglos. La relación une el señorío de Dios con su gracia salvadora. La alabanza cristiana no se sostiene en el prestigio del que habla, sino en el Salvador que vino a rescatar pecadores.

Lucas 1:30–33 anuncia que Jesús recibirá el trono de David y que su reino no tendrá fin. La esperanza real del conjunto bíblico alcanza en el Hijo su centro. Confesar a Dios como Rey conduce al creyente a recibir el señorío de Jesucristo y a vivir bajo su palabra.

Texto original y sentido

אֱלוֹהַי הַמֶּלֶךְ —’elohay hammelekh, «mi Dios, el Rey»— identifica a quien se exalta. אֲרוֹמִמְךָ —’aromimkha, «te exaltaré»— abre con la letra álef el recorrido alfabético. La forma acompaña una confesión dirigida personalmente a Dios.

Salmos 145:2 north

La alabanza perdurable toma forma en cada día

El compromiso de bendecir a Dios para siempre se expresa también en lo cotidiano. El salmista quiere que el reconocimiento del Señor acompañe cada día de su vida.

Explicación del versículo

«Cada día» lleva la gran afirmación del versículo anterior a una escala concreta. El orante no puede vivir toda la duración de una vez. Puede responder a Dios en el tiempo que recibe hoy y renovar ese reconocimiento en los días siguientes.

La repetición de bendecir y alabar no añade dos dioses ni dos relaciones separadas. Los verbos se refuerzan para expresar gratitud y reconocimiento. El nombre del Señor concentra la atención en quien él es y en lo que da a conocer de sí mismo.

La continuidad deseada no presupone que todos los días tengan el mismo ánimo. El libro ha conservado muchos clamores desde la angustia. La alabanza diaria puede convivir con la súplica y el lamento, sin exigir una apariencia constante de alegría.

Salmos 34:1–3 expresa el deseo de bendecir a Jehová en todo tiempo e invita a otros a exaltarlo juntos. La relación muestra que una resolución personal puede convertirse en una práctica compartida. La constancia no necesita quedar encerrada en una experiencia privada.

«Por siempre y para siempre» vuelve a abrir el horizonte. La grandeza de Dios no se agota cuando termina una jornada. El orante orienta sus días hacia una fidelidad que reconoce más duradera que sus propias fuerzas.

En la vida cristiana, recordar la gracia del Padre en Jesucristo permite agradecer también en un día difícil. La alabanza no compra una protección especial para la jornada. Es una respuesta al Señor que ya se ha dado a conocer y cuya bondad el poema seguirá desarrollando.

Texto original y sentido

בְּכָל יוֹם —bekhol yom, «cada día»— comienza con la letra bet y hace concreta la continuidad. לְעוֹלָם וָעֶד —le‘olam wa‘ed, «por siempre y para siempre»— enlaza este día con una alabanza de horizonte perdurable.

Aplicación editorial

Tú puedes reconocer hoy una razón concreta para agradecer al Padre, sin ocultar lo que te preocupa. Acércate por Jesucristo con gratitud y súplica. Un acto pequeño de alabanza puede acompañarse de una obediencia y un cuidado reales durante la jornada.

Salmos 145:3 north

La grandeza de Dios supera lo que puede abarcarse

El Señor es digno de una alabanza inmensa porque su grandeza no puede agotarse en una investigación humana. El asombro reconoce a la vez una verdad conocida y un límite.

Explicación del versículo

El versículo fundamenta la alabanza prometida: «Grande es Jehová». El salmista no necesita enumerar primero todos sus actos para poder confesarlo. El resto del poema desplegará cómo esa grandeza se manifiesta en obras, reino, compasión y cuidado.

«Muy digno de alabanza» relaciona la respuesta humana con quien Dios es. La intensidad de la alabanza no lo engrandece desde fuera. Reconoce una excelencia que lo precede y que no depende de que el orante haya logrado expresarla por completo.

«Inescrutable» declara que esa grandeza no se deja agotar. El límite no vuelve falso todo conocimiento de Dios: el propio salmo habla verdaderamente de su justicia y amor leal. Impide confundir lo que se conoce con una comprensión exhaustiva del Señor.

Romanos 11:33–36 se admira de la profundidad de la sabiduría y del conocimiento de Dios, pregunta quién ha sido su consejero y termina dándole gloria. La relación muestra que la reflexión puede conducir a la adoración cuando reconoce sus propios límites.

La grandeza que el poema celebra no quedará reducida a distancia o fuerza inaccesible. El mismo Señor sostiene al que cae, alimenta y escucha a quien lo invoca de verdad. El asombro prepara así la atención a una bondad que se acerca a las criaturas.

La lectura cristiana recibe ese conocimiento de Dios por medio de Jesucristo sin pretender dominar al Padre. La revelación del Hijo permite conocer y confiar; la humildad reconoce que el Dios revelado sigue siendo mayor que todo lo que la criatura puede abarcar.

Texto original y sentido

וְלִגְדֻלָּתוֹ אֵין חֵקֶר —weligdullato ’en kheqer, «su grandeza no tiene investigación que la agote»— explica «inescrutable». El término niega un conocimiento exhaustivo, no toda posibilidad de recibir lo que Dios da a conocer. La letra inicial guímel continúa el orden alfabético del poema.

Salmos 145:4 north

La alabanza debe poder llegar a otra generación

El conocimiento de las obras de Dios no se guarda para un solo grupo o una sola edad. Una generación las celebra ante otra y anuncia lo que el Señor ha hecho.

Explicación del versículo

El poema pasa del compromiso personal de alabanza a una transmisión compartida. El «yo» que bendice cada día pertenece a una historia que otros recibieron y otros necesitan escuchar. La relación con Dios no empieza ni termina con la experiencia de una sola persona.

El contenido de esa transmisión son las obras y las hazañas del Señor. El salmista no pide que una generación se celebre a sí misma por encima de las demás. La memoria debe dirigir la atención hacia Dios y hacia su acción fiel.

Deuteronomio 6:4–9 manda amar al Señor y hablar de sus palabras en la vida cotidiana, enseñándolas a los hijos. La relación muestra que la transmisión no se limita a una ceremonia. El hogar y las actividades ordinarias pueden convertirse en lugares de escucha y formación.

Salmos 78:1–7 explica que contar a la generación venidera las alabanzas y maravillas del Señor busca que pongan en Dios su confianza y guarden sus mandamientos. Esa finalidad da profundidad al anuncio: no se trata solo de conservar información, sino de llamar a una respuesta de fe y obediencia.

2 Timoteo 1:3–5 recuerda la fe sincera que estuvo en Loida y Eunice y que Pablo reconoce también en Timoteo. La relación cristiana permite valorar una herencia recibida sin convertir la fe en una condición automática de nacimiento. Cada generación necesita confiar personalmente en Jesucristo.

El versículo invita además a una relación de escucha entre edades. Quienes cuentan deben decir la verdad acerca de Dios, sin inventar obras para impresionar. Quienes reciben pueden aprender y reconocer cómo esa fidelidad los llama a responder en su propia vida.

Texto original y sentido

דּוֹר לְדוֹר —dor ledor, «una generación a otra»— abre el renglón de la letra dálet. גְּבוּרֹתֶיךָ —gevurotekha, «tus hazañas», «tus hechos poderosos»— identifica lo que se anuncia. El centro de la memoria transmitida es la obra del Señor.

Aplicación editorial

Tú puedes compartir con alguien más joven una verdad bíblica que muestre la fidelidad del Padre y la obra de Jesucristo. Explícala con claridad y acompáñala con una conducta coherente. La transmisión fiel invita a confiar en el Salvador, sin exigir imitar tu historia personal.

Salmos 145:5 north

La memoria se vuelve una contemplación atenta de Dios

El salmista se compromete a meditar en la majestad y en las maravillas del Señor. La alabanza compartida incluye una atención personal a lo que Dios ha dado a conocer.

Explicación del versículo

Después de hablar de una generación ante otra, el orante vuelve a la primera persona: «meditaré». La transmisión de la fe no sustituye su propia atención. También él necesita considerar la grandeza que está anunciando.

La acumulación de esplendor, gloria y majestad expresa la riqueza de una alabanza que no puede agotarse en una sola palabra. No presenta partes de Dios que puedan separarse, sino distintas maneras de reconocer su excelencia.

Las obras maravillosas dan contenido a esa contemplación. La majestad no queda reducida a una impresión indefinida de grandiosidad. El salmista atiende a lo que el Señor hace y a la historia en la que se reconoce su fidelidad.

La meditación del poema tiene un objeto y un destinatario. No consiste en atribuir autoridad divina a cualquier pensamiento que aparezca. La persona se dispone a conocer y a alabar al Dios que ha sido anunciado mediante sus obras.

Juan 1:14–18 presenta al Hijo que da a conocer al Padre y en quien se ve la gloria llena de gracia y verdad. La relación cristiana sitúa la contemplación de Dios en su revelación por Jesucristo. La fe no necesita fabricar una imagen que sustituya al Hijo o una experiencia que lo deje de lado.

En el desarrollo del salmo, meditar preparará el contar. La atención personal puede alimentar una palabra verdadera dirigida a otros, mientras el testimonio de otros vuelve a enriquecer la propia memoria. La alabanza vive de esa relación entre recibir, considerar y anunciar.

Texto original y sentido

אָשִׂיחָה —’asikhah, «meditaré», «consideraré»— expresa el compromiso del orante. דִּבְרֵי נִפְלְאוֹתֶיךָ —divre nifle’otekha, «los asuntos de tus maravillas», «tus obras maravillosas»— da contenido a esa reflexión. La letra he continúa el orden alfabético.

Salmos 145:6 north

La voz personal se une al anuncio de la comunidad

El salmista escucha el anuncio de los hechos poderosos de Dios y asume también su tarea de contar. El conocimiento de una grandeza inagotable no lo deja en silencio.

Explicación del versículo

«Hablarán» y «yo contaré» unen voces distintas. La alabanza compartida no vuelve innecesaria la participación del orante. Él no pretende ser el único que conoce a Dios, pero tampoco se limita a dejar que otros hablen.

Los hechos «temibles» expresan acciones que despiertan asombro reverente. Su fuerza revela que el Señor no es una idea sin capacidad de actuar. En el conjunto del salmo, ese poder permanece unido a la justicia, la compasión y el cuidado.

Éxodo 14:30–31 describe a Israel viendo la mano poderosa de Jehová después del rescate del mar, temiendo al Señor y creyendo en él. La relación muestra que el temor reverente puede acompañar la gratitud por la salvación. No exige que este versículo mencione exclusivamente aquel acontecimiento.

Contar la grandeza no contradice haberla llamado inescrutable en el versículo 3. El orante puede hablar verdaderamente de lo que Dios ha hecho sin agotar todo lo que él es. La humildad del conocimiento y la responsabilidad de anunciar se mantienen juntas.

El paso siguiente será proclamar el recuerdo de la abundante bondad. El poema no deja el poder aislado de su carácter. Los hechos que se anuncian deben permitir reconocer al mismo Señor justo y compasivo que se describe en los versículos 7–9.

Texto original y lectura

נוֹרְאֹתֶיךָ —nore’otekha, «tus hechos temibles», «tus obras que causan asombro»— sitúa la fuerza divina ante la reverencia humana. La lectura indicada גְדוּלָּתְךָ —gedullatekha, «tu grandeza»— es singular; la forma escrita conserva un plural de «grandezas». La NTBT expresa aquí el conjunto en singular, en relación con el anuncio de los hechos poderosos.

La letra vav comienza este renglón. El sujeto plural de «hablarán» y la primera persona de «contaré» organizan la participación de la comunidad y del orante dentro de una misma alabanza.

Salmos 145:7 north

La justicia de Dios también es motivo de alegría

El pueblo recuerda la bondad abundante del Señor y canta su justicia. El poema presenta ambas como razones unidas de gratitud.

Explicación del versículo

El anuncio de los hechos poderosos continúa con el recuerdo de la bondad. La grandeza divina no queda definida solo por lo que causa temor. El Señor digno de alabanza es también aquel cuya obra permite reconocer un favor abundante.

«Proclamarán el recuerdo» presenta una memoria que se comunica. La bondad no se conserva únicamente como una impresión interior del orante. Puede ser contada para que otros reconozcan quién es Dios y respondan con gratitud.

El canto alegre se dirige también a su justicia. El salmo no opone un Dios bueno que ayuda a un Dios justo que solo amenaza. La rectitud del Señor incluye que su cuidado no es engañoso ni arbitrario y que el mal no tiene la última autoridad.

Salmos 98:1–3 relaciona el anuncio de la salvación con la justicia revelada ante las naciones y con el amor leal hacia Israel. La conexión permite comprender por qué la justicia puede cantarse con alegría: Dios actúa fielmente y hace manifiesta su salvación.

Romanos 3:19–26 anuncia esa justicia en la redención de Jesucristo y la justificación gratuita por su gracia. La esperanza cristiana no tiene que negar la gravedad del pecado para alabar. Agradece al Padre porque el Hijo ofrece una salvación en la que su justicia y su misericordia se dan a conocer juntas.

El versículo siguiente describirá de manera más directa ese carácter compasivo. La secuencia une memoria de obras y confesión de quién es el Señor. La alabanza no depende de una alegría sin contenido, sino del reconocimiento de su fidelidad.

Texto original y sentido

זֵכֶר רַב טוּבְךָ —zekher rav tuvekha, «el recuerdo de tu abundante bondad»— identifica lo que se proclama. צִדְקָתְךָ —tsidqatekha, «tu justicia»— es el motivo del canto alegre. Las dos frases mantienen unidos el favor y la rectitud de Dios.

Salmos 145:8 north

El Rey es clemente, compasivo y paciente

La grandeza del Señor incluye su misericordia. El salmista lo describe con el lenguaje de su paciencia y de su amor leal abundante.

Explicación del versículo

Este versículo no introduce un carácter distinto del Dios poderoso celebrado antes. Explica cómo es ese mismo Señor. Su majestad y su compasión deben entenderse juntas, sin reducirlo a una fuerza que carece de atención hacia las personas.

Éxodo 34:5–7 proclama el nombre de Jehová como Dios compasivo y clemente, lento para la ira y abundante en misericordia y verdad. El salmo recoge de manera cercana esa confesión. La alabanza reconoce un carácter que Dios ha dado a conocer, en lugar de inventarle virtudes para satisfacer un deseo humano.

La clemencia presenta un favor que no se compra; la compasión, un cuidado que atiende a la necesidad. El amor leal comunica una fidelidad que no depende de un entusiasmo momentáneo. El salmo puede por eso invitar a confiar y a clamar.

«Lento para la ira» expresa paciencia, no indiferencia ante el mal. El versículo 20 anunciará el juicio sobre los malvados. La demora de una retribución no autoriza a concluir que Dios aprueba la injusticia o que su justicia se ha agotado.

2 Pedro 3:8–10 relaciona la paciencia del Señor con el llamado al arrepentimiento y mantiene la certeza de su día. La paciencia ofrece ocasión de volver a él. El texto no la transforma en una promesa de que toda conducta quedará finalmente sin juicio.

1 Timoteo 1:12–17 recuerda a un perseguidor que recibió misericordia para que Jesucristo mostrara su paciencia a quienes creerían en él para vida eterna. La relación hace concreta la esperanza cristiana: el pecador puede recibir gracia por medio del Salvador y ser transformado, sin llamar bueno al pecado que dejó atrás.

Texto original y sentido

חַנּוּן וְרַחוּם —khannun werakhum, «clemente y compasivo»— describe el favor del Señor. אֶרֶךְ אַפַּיִם —’erekh ’appayim, «lento para la ira»— es una expresión de paciencia. גְדָל חָסֶד —gedol khased, «grande en amor leal»— completa el retrato de su fidelidad misericordiosa.

Aplicación editorial

Tú puedes acudir al Padre con arrepentimiento y confianza en Jesucristo. Recibe su paciencia como una invitación a volver a él y a abandonar el mal. La gracia que te alcanza también debe formar una respuesta paciente y misericordiosa hacia otros.

Salmos 145:9 north

La compasión del Creador tiene un alcance amplio

La bondad de Jehová no queda encerrada en el grupo que canta. El poema la extiende a todos y presenta su compasión sobre el conjunto de sus obras.

Explicación del versículo

Después de describir el carácter divino, el salmo afirma el alcance de su bondad. «Con todos» impide reducirla a una atención reservada solo para quienes ya saben alabar. El Creador tiene cuidado de una creación más amplia que el círculo del orante.

«Todas sus obras» mantiene la relación entre Dios y lo que él ha hecho. El Señor no es idéntico al mundo, ni el mundo existe como un poder del que él dependa. Su compasión alcanza a las criaturas que reciben de él la vida y el sustento.

Hechos 14:15–17 presenta las lluvias, las estaciones fructíferas, el alimento y la alegría como testimonio del Dios vivo ante personas de las naciones. La bondad recibida las llama a volverse a él. El favor creador no se limita a una recompensa para quienes ya le obedecen.

Mateo 5:43–48 enseña que el Padre hace salir el sol sobre malos y buenos y hace llover sobre justos e injustos. Jesús usa ese cuidado para mandar amar a los enemigos. La relación da una consecuencia moral concreta a la amplitud de la bondad divina.

La afirmación no elimina las diferencias que el mismo poema expresa después entre invocar de verdad, amar al Señor y persistir en la maldad. La compasión sobre sus obras no equivale a que toda conducta sea aprobada ni a que todas las personas reciban salvación sin acudir a Dios.

Para el creyente, la bondad del Padre manifestada en Jesucristo llama a una misericordia que no se limite a los propios. El cuidado de la creación y la atención al necesitado pueden ser respuestas de gratitud al Señor de todos, sin confundir esos frutos con el precio de la salvación.

Texto original y sentido

טוֹב יְהוָה לַכֹּל —tov YHWH lakkol, «Jehová es bueno con todos»— afirma una amplitud real. רַחֲמָיו עַל כָּל מַעֲשָׂיו —rakhamaw ‘al kol ma‘asaw, «su compasión sobre todas sus obras»— vincula esa bondad con la creación. La repetición de «todos» y «todas» debe conservar su fuerza.

Salmos 145:10 north

La creación y los fieles se unen en el reconocimiento del Señor

La alabanza alcanza a todas las obras de Dios y recibe una voz particular en quienes le son fieles. El cuidado del Creador despierta una respuesta de gratitud.

Explicación del versículo

La afirmación continúa la compasión sobre todas las obras del versículo anterior. Lo que recibe la vida y el cuidado del Señor es convocado ahora a reconocerlo. La creación no aparece como un reino rival que deba recibir su propia adoración.

«Todas tus obras te darán gracias» utiliza el lenguaje amplio de la alabanza poética. No exige que cada criatura tenga boca o conciencia del mismo modo que una persona. La imagen presenta al conjunto creado como testimonio de la grandeza de quien lo hizo.

La segunda frase distingue a «tus fieles». Ellos pertenecen a esa creación, pero responden con la bendición consciente del nombre divino. El poema une el testimonio de las obras y la palabra de quienes conocen y aman al Señor.

Salmos 148:1–13 convoca cielos, astros, montes, animales y seres humanos a alabar, y recuerda que fueron creados por la orden de Dios. La relación ayuda a comprender la amplitud de la escena. La creación dirige la gratitud al Creador, sin ocupar su lugar.

Apocalipsis 5:11–14 presenta a toda criatura alabando al que está sentado en el trono y al Cordero. El canto reconoce a Jesucristo sacrificado como digno de poder, honra y gloria. La alabanza cristiana encuentra así su centro en el Dios que salva por el Hijo, no en una celebración autónoma de las criaturas.

Los versículos siguientes explicarán lo que los fieles dicen: hablan de la gloria del reino y del poder de Dios para que otros lo conozcan. La gratitud no queda reducida a una palabra sin contenido. Se vuelve testimonio de su gobierno y de su fidelidad.

Texto original y sentido

כָּל מַעֲשֶׂיךָ —kol ma‘asekha, «todas tus obras»— se corresponde con חֲסִידֶיךָ —khasidekha, «tus fieles»—. La segunda expresión identifica a quienes responden con lealtad al Señor. Bendecirlo significa reconocer y alabar su nombre, no darle una vida o un poder de los que carezca.

Salmos 145:11 north

La gloria del reino se anuncia con palabras verdaderas

Los fieles hablan del gobierno de Dios y de su poder. La alabanza hace conocido a un Rey cuya autoridad permanece más allá de cualquier poder humano.

Explicación del versículo

El sujeto continúa a los fieles del versículo anterior. Bendecir a Dios incluye hablar de la gloria de su reino. No es una aprobación sin contenido: se reconoce quién gobierna y cómo su poder se manifiesta.

La gloria del reino no se reduce a un espectáculo de fuerza. En el conjunto del salmo, el Rey es compasivo, sostiene al caído, alimenta y escucha el clamor. El anuncio debe mantener juntos su poder y su carácter.

Los dos verbos, hablar y contar, presentan una participación activa. El reino no se vuelve propiedad del que lo anuncia. La comunidad sirve al testimonio de Dios y debe permitir que él defina el contenido de lo que dice.

Marcos 1:14–15 presenta a Jesús anunciando que el reino de Dios se ha acercado y llamando al arrepentimiento y a creer en el evangelio. La relación muestra la respuesta que reclama el anuncio cristiano del reino: volverse al Señor y confiar en su buena noticia.

Juan 18:33–37 recoge la confesión de Jesús ante Pilato: su reino no procede de este mundo y él ha venido para dar testimonio de la verdad. La enseñanza impide identificar sin más el reino de Dios con el poder de un grupo que se impone por la fuerza. Su autoridad tiene su origen y su norma en Dios.

El propósito del anuncio se hará explícito en el versículo 12: dar a conocer sus hazañas a los seres humanos. La alabanza compartida abre la mirada hacia quienes todavía necesitan escuchar. La fidelidad no consiste en engrandecer la imagen propia de la comunidad, sino en hacer conocido al Rey.

Texto original y sentido

כְּבוֹד מַלְכוּתְךָ —kevod malkhutkha, «la gloria de tu reino»— presenta el gobierno de Dios como contenido del anuncio. גְבוּרָתְךָ —gevuratekha, «tu poder»— expresa su capacidad eficaz de actuar. En el poema, ambas pertenecen al Señor compasivo y justo.

Salmos 145:12 north

El anuncio busca que otros conozcan al Rey

La alabanza tiene un propósito de comunicación: dar a conocer a los seres humanos las hazañas de Dios y la gloria de su gobierno.

Explicación del versículo

«Para dar a conocer» explica por qué los fieles hablan del reino y cuentan el poder del Señor. La oración puede dirigirse a Dios y, al mismo tiempo, producir un testimonio que otros escuchen. Alabar no exige desentenderse de quienes todavía no conocen sus obras.

Los destinatarios son «los seres humanos». La expresión amplía el horizonte más allá de una edad o un grupo particular. El anuncio entre generaciones del versículo 4 se abre hacia una comunicación de alcance humano.

El contenido permanece centrado en Dios: sus hazañas y el esplendor de su reino. Los que hablan no son invitados a fabricar maravillas o a atribuirle cada éxito propio. La fidelidad del testimonio depende de contar con verdad lo que él ha dado a conocer.

El cambio de hablar a Dios como «tú» a hablar de él como «su» permite que el destinatario humano escuche quién es el Señor. No introduce un segundo reino ni un poder distinto. La misma gloria que el orante reconoce es la que desea comunicar.

Hechos 1:6–8 presenta a Jesús orientando a sus discípulos hacia el testimonio que darán con el poder del Espíritu Santo hasta los confines de la tierra. El Padre retiene la autoridad sobre los tiempos, y los discípulos reciben una misión. La relación cristiana reúne el señorío de Jesucristo, la guía del Espíritu y la tarea de darlo a conocer.

La amplitud del anuncio no exige una palabra agresiva o un relato exagerado. El poder que se proclama pertenece a Dios, de modo que quien anuncia puede hacerlo con humildad. La respuesta buscada es reconocer al Señor y acudir a él, no convertir al mensajero en centro de la fe.

Texto original y sentido

לְהוֹדִיעַ לִבְנֵי הָאָדָם —lehodi‘a livne ha’adam, «para dar a conocer a los seres humanos»— expresa la finalidad de los verbos anteriores. La repetición de poder, gloria y reino conserva el mismo contenido mientras el horizonte del anuncio se ensancha.

Aplicación editorial

Tú puedes hablar de Jesucristo a otra persona con claridad y respeto, explicando la verdad que la Escritura anuncia. Confía en la obra del Espíritu Santo y evita exagerar tu experiencia para hacerla parecer más poderosa. El centro del testimonio es el Salvador y la misericordia del Padre.

Salmos 145:13 north

El reino que no queda limitado por una generación

El gobierno de Dios permanece a través de todos los tiempos. La brevedad humana y el cambio de generaciones no ponen un término a su autoridad.

Explicación del versículo

El anuncio del reino alcanza aquí una afirmación de duración. El salmista no presenta al Señor como un rey cuya autoridad depende de un período político favorable. Su dominio no se agota cuando una generación deja lugar a otra.

«Todos los siglos» y «de generación en generación» se refuerzan. El poema había llamado a transmitir las obras de Dios entre edades; ahora afirma por qué esa transmisión sigue teniendo sentido. El Rey del que se habla no pertenece únicamente al pasado de los mayores.

Daniel 4:34–35 pone una confesión semejante en boca de Nabucodonosor: el dominio del Altísimo es eterno y su reino permanece de generación en generación. La relación muestra que una autoridad humana puede reconocer su propio límite ante el gobierno de Dios.

Lucas 1:30–33 anuncia el reino sin fin de Jesús en el cumplimiento de la promesa a David. La esperanza cristiana no depende de prolongar indefinidamente un gobierno humano. Descansa en el señorío del Hijo que el Padre ha dado como Salvador y Rey.

La permanencia del reino tampoco significa que el sufrimiento actual sea una apariencia sin importancia. El siguiente versículo mostrará al Señor sosteniendo a los que caen. La duración de su autoridad se une al cuidado de las personas frágiles, en lugar de apartarlo de ellas.

Texto original y forma del poema

מַלְכוּת כָּל עֹלָמִים —malkhut kol ‘olamim, «reino por todos los siglos»— expresa la duración del gobierno divino. בְּכָל דּוֹר וָדֹר —bekhol dor wador, «en toda generación y generación»— traslada esa permanencia al paso de las edades.

El renglón comienza con מ, mem. En la secuencia de este poema, el siguiente comienza con ס, samej; no hay entre ambos un renglón encabezado por נ, nun. Por eso la composición alfabética aquí conservada tiene veintiún versículos. La peculiaridad formal no interrumpe el paso del reino perdurable al cuidado del que cae.

Salmos 145:14 north

La grandeza del Rey se acerca a quien no puede sostenerse

El Señor sostiene a los que caen y levanta a los encorvados. Su dominio perdurable se manifiesta en el cuidado de quienes están debilitados.

Explicación del versículo

El paso desde el reino eterno hasta los caídos revela el carácter de ese gobierno. La grandeza de Dios no se mide por su distancia respecto al débil. El Rey digno de alabanza actúa a favor de quienes no pueden mantenerse firmes.

«Sostiene» presenta una ayuda que evita quedar abandonado en la caída. «Levanta» expresa la restauración de quien está encorvado. Las dos acciones se corresponden y describen un poder que sirve al cuidado.

La imagen de los encorvados puede dar forma al peso de la aflicción y de la humillación, además de evocar una postura corporal. El poema no identifica una única causa de esa condición. Tampoco permite tratar cada caída como prueba de una culpa personal determinada.

Lucas 13:10–17 narra cómo Jesús ve a una mujer encorvada, la llama, pone las manos sobre ella y la endereza. Ella glorifica a Dios, y Jesús defiende su liberación. Es una manifestación concreta de cuidado hacia una persona abatida; no se necesita afirmar que el salmo prediga todos los detalles de ese encuentro.

Gálatas 6:1–2 llama a restaurar con mansedumbre y a llevar las cargas de otros. La comunidad que confiesa el poder de Dios puede participar de un cuidado semejante, en vez de despreciar a quien tropieza o está bajo una carga.

La afirmación del salmo sostiene la esperanza, pero no fija un calendario idéntico de recuperación para toda persona. La fe cristiana encuentra en Jesucristo al Salvador que conoce la debilidad y cuya resurrección fundamenta la restauración final. Mientras espera, puede procurar una ayuda real para quien necesita ser sostenido.

Texto original y sentido

סוֹמֵךְ —somekh, «sostiene»— describe al Señor ayudando a los que caen. זוֹקֵף —zoqef, «levanta», «endereza»— corresponde a la condición de los encorvados. Los dos verbos muestran una acción favorable sobre personas que no se presentan desde su fuerza.

Aplicación editorial

Si tú necesitas apoyo, puedes pedir al Padre ayuda y recibir con humildad un cuidado fiel. Y si estás en condiciones de sostener a otra persona, actúa con la mansedumbre de Jesucristo. Una presencia constante o una ayuda concreta pueden responder al bien que este versículo celebra.

Salmos 145:15 north

Toda criatura espera el alimento que recibe de Dios

La mirada de los seres vivientes se vuelve al Señor como proveedor. El poema expresa una dependencia común y reconoce que el alimento llega por su cuidado.

Explicación del versículo

Los «ojos de todos» presentan una escena de espera. Después de los que caen y los encorvados, el salmo amplía la mirada a la necesidad de sustento. Ninguna criatura posee en sí misma una fuente ilimitada de vida.

El alimento no aparece como un bien menor que deba quedar fuera de la alabanza. El Señor digno de gloria atiende también a lo que permite vivir cada día. Su reino y su cuidado no se separan de las necesidades corporales.

«A su debido tiempo» relaciona la provisión con el ritmo de la vida creada. La frase no entrega al orante un calendario con el que pueda exigir cada respuesta. La atención se dirige a Dios como fuente de aquello que las criaturas esperan y reciben.

Salmos 104:24–30 describe la variedad de seres vivientes que esperan en Dios para recibir alimento, recogen lo que da y son saciados cuando abre su mano. La relación es muy cercana y permite entender que «todos» alcanza a la creación, no solo a un grupo humano que ya sabe orar.

Marcos 6:34–44 muestra a Jesús compadeciéndose de la multitud, enseñándola y dando alimento con la participación de sus discípulos. La relación cristiana une la palabra y el cuidado de una necesidad real. El Salvador no trata el hambre como algo indigno de atención.

La afirmación poética de dependencia no autoriza a mirar con indiferencia a quien pasa hambre ni a juzgar su fe por la falta de comida. Precisamente porque el sustento es un bien de Dios, compartirlo puede expresar gratitud y responsabilidad. La alabanza al proveedor y la ayuda al necesitado deben acompañarse.

Texto original y sentido

עֵינֵי כֹל אֵלֶיךָ יְשַׂבֵּרוּ —‘ene khol ’elekha yesabberu, «los ojos de todos esperan en ti»— presenta la dependencia de las criaturas. בְּעִתּוֹ —be‘itto, «a su debido tiempo»— sitúa la provisión dentro de la vida que Dios sostiene.

Salmos 145:16 north

La mano abierta de Dios comunica provisión

El cuidado del Señor es presentado como una mano que se abre para dar. La vida de las criaturas recibe de él aquello que la sostiene.

Explicación del versículo

El versículo responde a los ojos que esperan en el anterior. La mirada de las criaturas se corresponde con la acción del Señor: él abre su mano. La provisión no queda descrita como una capacidad independiente del mundo, sino como un don del Creador.

La mano abierta comunica generosidad y disponibilidad para dar. No se trata de una parte corporal que limite a Dios. La imagen permite reconocer su acción favorable con un gesto comprensible de la vida cotidiana.

«Todo ser viviente» mantiene el alcance amplio del pasaje. La atención del Señor no se reduce a quienes pueden nombrar su ayuda. La creación entera recibe de él la vida y aquello que necesita para permanecer.

El «deseo» aparece aquí dentro del contexto del alimento y la saciedad. No convierte cada ambición humana en una promesa que Dios deba cumplir. El salmo hablará después del deseo de quienes le temen, y ya ha unido su cuidado a la justicia.

Deuteronomio 15:7–11 manda no cerrar la mano ante el hermano necesitado, sino abrirla con generosidad. La relación permite que el reconocimiento de la mano divina forme una respuesta humana. Quien recibe provisión puede participar del cuidado en vez de retener todo como si su vida no dependiera de un don.

2 Corintios 9:8–11 afirma que Dios provee para que sus hijos abunden en buenas obras y generosidad. En Jesucristo, la gracia no se vuelve un derecho a la acumulación sin atención al otro. La provisión puede producir una acción de gracias que se extienda a quienes reciben ayuda.

Texto original y sentido

פּוֹתֵחַ אֶת יָדֶךָ —poteakh ’et yadekha, «abres tu mano»— expresa la acción de dar. לְכָל חַי רָצוֹן —lekhol khay ratson, «el deseo de todo ser viviente» en la frase— se comprende a la luz de la saciedad y el alimento. El contexto orienta el alcance de lo que se afirma.

Aplicación editorial

Tú puedes agradecer al Padre lo que sostiene tu vida y abrir tu mano ante una necesidad concreta. Hazlo como respuesta a la gracia recibida en Jesucristo, sin pensar que una dádiva compra su favor. Compartir puede hacer visible el cuidado que reconoces en él.

Salmos 145:17 north

La justicia y la lealtad caracterizan toda la obra del Señor

El poema vuelve a confesar quién es Dios después de describir su cuidado. Sus caminos son justos y sus obras expresan fidelidad.

Explicación del versículo

La afirmación reúne el sentido moral de lo que se ha celebrado. La mano abierta no pertenece a un poder arbitrario que unas veces alimenta y otras engaña por capricho. El Señor es justo y leal en su obrar.

«Todos sus caminos» presenta una coherencia de carácter. No existe una zona de la vida divina que deba separarse de su justicia para poder sostener la alabanza. Al mismo tiempo, la frase no exige que el orante comprenda de manera exhaustiva cada aspecto de la providencia.

«Todas sus obras» retoma la amplitud de la creación y del cuidado. El salmo atribuye a Dios rectitud y fidelidad, no una aprobación automática de cada acto humano que sucede en el mundo. El propio poema distingue el amor al Señor de la persistencia en la maldad.

Deuteronomio 32:3–4 proclama al Señor como Roca cuya obra es perfecta, cuyos caminos son justicia y en quien no hay iniquidad. La relación muestra la firmeza moral en la que puede descansar la confianza. La criatura puede necesitar explicación y, aun así, acudir al Dios que no engaña.

1 Juan 1:5–9 anuncia que Dios es luz y que, si confesamos nuestros pecados, es fiel y justo para perdonar y limpiar, en relación con la sangre de Jesús, su Hijo. La esperanza cristiana recibe juntas su justicia y su fidelidad. El perdón no exige negar el pecado ni hacer del Señor alguien indiferente al mal.

Esta confesión prepara los versículos sobre invocar de verdad, temer y amar a Dios. La cercanía que se espera no está desconectada de su carácter. Acudir al Señor justo y leal incluye recibir su verdad y dejarse corregir por ella.

Texto original y sentido

צַדִּיק —tsaddiq, «justo»— y חָסִיד —khasid, «leal», «fiel en su amor» en este contexto— describen al Señor. Caminos y obras se corresponden para afirmar una misma coherencia de justicia y fidelidad.

Salmos 145:18 north

La cercanía de Dios se recibe al invocarlo de verdad

El Señor atiende a quienes lo invocan, y el salmo precisa que esa invocación debe ser verdadera. La relación con él no se reduce a pronunciar su nombre.

Explicación del versículo

Después de hablar de la provisión para toda criatura, el poema se concentra en una relación de oración. El Señor está cerca de quienes lo llaman. La cercanía expresa atención y favor, no una distancia física que pueda medirse.

La segunda frase vuelve sobre «todos» y añade «de verdad». Esa precisión no limita la invitación a un pueblo o a una clase social, pero distingue la súplica sincera de una invocación que sirve de apariencia. Nombrar a Dios no hace verdadera por sí misma una conducta falsa.

Invocarlo de verdad no equivale a presentarse sin pecado ni debilidad. El libro ha conservado confesiones y lamentos de personas necesitadas. La verdad permite reconocer esa necesidad, mientras la apariencia procura esconderla o utilizar el nombre divino para otro fin.

Juan 4:19–24 recoge la enseñanza de Jesús a la mujer samaritana: el Padre busca adoradores en espíritu y verdad. La relación desplaza la pretensión de asegurar la aceptación por un lugar exclusivo y llama a una adoración conforme a quien Dios es. La sinceridad debe recibir la verdad que él revela, no sustituirla por cualquier convicción personal.

Hebreos 10:19–22 anuncia confianza para acercarse por la sangre de Jesús y exhorta a hacerlo con corazón sincero y plena certeza de fe. La esperanza cristiana tiene en Jesucristo el fundamento del acceso al Padre. La verdad del que ora es una respuesta a su gracia, no un mérito que reemplace al Salvador.

El versículo siguiente añadirá temor, clamor y salvación. La cercanía del Señor no queda definida como satisfacción de cualquier voluntad aislada. Es una relación en la que el creyente reconoce su autoridad, pide ayuda y recibe su cuidado.

Texto original y sentido

קָרוֹב יְהוָה —qarov YHWH, «Jehová está cerca»— expresa la relación favorable. בֶאֱמֶת —ve’emet, «de verdad», «con verdad»— precisa cómo se lo invoca. La repetición amplía la invitación y, a la vez, reclama una relación que no sea fingida.

Aplicación editorial

Tú puedes acudir al Padre diciendo la verdad acerca de tu necesidad y confiando en Jesucristo. No necesitas construir una apariencia para ser escuchado. Deja que su palabra examine tu oración y tu conducta, y responde con la fe que recibe su gracia.

Salmos 145:19 north

El temor de Dios y el clamor permanecen unidos

El Señor escucha y salva a quienes le temen. El deseo presentado ante él nace de una relación de reverencia y dependencia, no de una pretensión de controlar su voluntad.

Explicación del versículo

El versículo continúa la invocación verdadera del anterior. Temer al Señor expresa reconocer su autoridad y recibir su verdad. No describe una autosuficiencia religiosa que vuelva innecesaria la petición.

«Cumple el deseo» debe leerse dentro de esa relación. El salmista no afirma que toda ambición quede automáticamente respaldada por Dios. La persona que le teme ha de dejar que su voluntad y su justicia formen también aquello que desea.

La segunda frase presenta un clamor que el Señor oye. El temor reverente no elimina la aflicción ni garantiza que el creyente nunca tendrá que pedir socorro. La salvación se recibe precisamente de aquel a quien se acude en la necesidad.

1 Juan 5:14–15 afirma la confianza de pedir conforme a la voluntad de Dios. La relación ayuda a comprender la promesa sin convertirla en una autorización para imponer cualquier deseo. La oración de fe se dispone a recibir la dirección del Padre.

Romanos 8:26–27 reconoce que no sabemos pedir como conviene y anuncia la ayuda del Espíritu, que intercede conforme a la voluntad de Dios. La esperanza cristiana no depende de formular una petición perfecta. Descansa en la gracia del Padre, en Jesucristo y en el cuidado del Espíritu Santo.

El temor de este versículo se corresponde con el amor del siguiente. La reverencia no tiene que excluir el afecto y la confianza. El Señor se presenta como quien oye, salva y guarda, y su autoridad permite acudir a él con esperanza.

Texto original y sentido

רְצוֹן יְרֵאָיו —retson yere’aw, «el deseo de quienes le temen»— identifica a quienes presentan ese anhelo. שַׁוְעָתָם —shaw‘atam, «su clamor»— expresa una petición de auxilio. Deseo, reverencia y necesidad se reúnen en la relación con Dios.

Aplicación editorial

Tú puedes llevar al Padre lo que deseas y pedir que lo forme conforme a su voluntad. Confía en Jesucristo y recibe la ayuda del Espíritu Santo aun cuando no sepas expresarlo todo. La fe puede perseverar sin convertir tu propia petición en la medida del poder o del amor de Dios.

Salmos 145:20 north

La bondad del Señor no elimina su juicio sobre el mal

El salmo distingue entre el cuidado de quienes aman a Dios y la destrucción de los malvados. La compasión celebrada antes permanece unida a la justicia.

Explicación del versículo

«Guarda» expresa una acción de cuidado continuo. Quienes aman al Señor no quedan definidos solo por sus recursos o por la ausencia de peligro. El poema sitúa su esperanza en la fidelidad de aquel a quien pertenecen.

El amor corresponde al temor y a la invocación verdadera de los versículos anteriores. No se presenta como un sentimiento aislado que pueda convivir con cualquier conducta. Amar al Señor implica recibir su autoridad y buscar su camino.

El segundo miembro anuncia destrucción para los malvados. El sujeto sigue siendo Jehová: el juicio no se transfiere como una misión privada al que ora. La afirmación conserva la gravedad de persistir en el mal y no reduce a los adversarios a simples ideas.

Esta distinción impide interpretar la bondad hacia todos del versículo 9 como aprobación de toda vida. El mismo Señor que sostiene la creación juzga el mal. La amplitud de su cuidado no vuelve innecesarios el arrepentimiento y la reconciliación.

Juan 10:27–30 recoge la promesa de Jesús de dar vida eterna a sus ovejas y de guardarlas en su mano y en la del Padre. Juan 10:11–16 presenta al Buen Pastor entregando su vida por ellas. La seguridad cristiana descansa en el Salvador que conoce y rescata a los suyos, no en una supuesta invulnerabilidad física.

Ezequiel 33:11 llama al malvado a apartarse de su camino y vivir. Esa invitación orienta también la respuesta del creyente: puede confiar en la justicia de Dios mientras busca el bien y el arrepentimiento del enemigo. El juicio anunciado no justifica impedir que una persona vuelva al Señor.

1 Juan 4:9–10 anuncia el amor de Dios al enviar a su Hijo como Salvador y sacrificio por nuestros pecados. Por eso amar al Señor es una respuesta a la gracia que precede, no el precio con el que se compra la protección. La seguridad y la obediencia tienen su fundamento en Jesucristo.

Texto original y sentido

כָּל אֹהֲבָיו —kol ’ohavaw, «todos los que lo aman»— se contrapone a כָּל הָרְשָׁעִים —kol haresha‘im, «todos los malvados»—. Los verbos guardar y destruir dan al contraste una fuerza real. La oración coloca ambos actos bajo la autoridad de Dios.

Salmos 145:21 north

La voz del orante invita a toda la humanidad

El poema termina uniendo una resolución personal y una invitación universal. La boca del salmista proclamará la alabanza, y todo ser humano es convocado a bendecir el nombre santo del Señor.

Explicación del versículo

«Mi boca» recoge el compromiso personal con el que comenzó el salmo. El recorrido por el reino, la compasión, la provisión y la justicia no ha vuelto innecesaria la respuesta del orante. Después de contemplar, vuelve a ofrecer su voz.

La segunda frase ensancha esa respuesta: «que todo ser humano bendiga». El salmista no pretende conservar el conocimiento de Dios como una ventaja exclusiva. La grandeza que ha anunciado merece ser reconocida por quienes reciben del Señor la vida.

El nombre es llamado «santo». La alabanza no puede separar la bondad de Dios de su pureza y su justicia. El Señor cercano al que clama no se convierte en una figura moldeada por los deseos del orante.

«Por siempre y para siempre» retoma el horizonte de los versículos 1–2 y cierra la composición. La continuidad deseada pertenece al reconocimiento de un reino que no termina con una generación. El presente de cada día se abre a una alabanza perdurable.

Apocalipsis 5:11–14 reúne a toda criatura en la alabanza del que está en el trono y del Cordero. La relación cristiana encuentra en Jesucristo, sacrificado y digno de gloria, el centro de esa respuesta. La invitación universal no sustituye al Salvador por una espiritualidad sin contenido.

El final tampoco afirma que toda persona ya viva esa relación. Tiene forma de invitación y deseo: que todos bendigan. La voz del salmista se compromete primero y convoca después, de manera coherente con el anuncio de una generación a otra y con el propósito de dar a conocer el reino.

Texto original y sentido

כָּל בָּשָׂר —kol basar, literalmente «toda carne»— expresa aquí el alcance humano de la convocatoria. שֵׁם קָדְשׁוֹ —shem qodsho, «su santo nombre»— identifica a quien se bendice. La letra tav abre el último renglón y completa el recorrido alfabético conservado en el poema.

Aplicación editorial

Tú puedes unir tu voz a esta alabanza y ayudar a otra persona a conocer al Padre por medio de Jesucristo. Habla con verdad de su gracia y responde con una vida agradecida. La invitación a bendecir al Señor empieza por la disposición de tu propia boca y tu propio camino.

edit_note Notas: edición NTBT con estudio completo — BibliaTodo Bible Society

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