El temor del Señor se expresa en deleite y obediencia
La dicha del justo nace de una relación con Dios que da dirección a su vida.
Explicación del versículo
El «Aleluya» abre una bienaventuranza: dichoso quien teme a Jehová y se deleita en sus mandamientos. La alabanza reconoce el bien de una vida orientada al Señor. La reverencia y el gozo aparecen juntos.
El temor no es reducido a una emoción pasajera. Se expresa en recibir con agrado la palabra divina. La persona reconoce la dignidad de Dios y desea que su voluntad forme sus decisiones.
El Salmo 111 terminó situando el principio de la sabiduría en el temor del Señor. Este canto desarrolla el retrato de quien responde así. Ambos comparten una forma alfabética que une contemplación del carácter divino y conducta humana.
La dicha incluirá bienes recibidos, generosidad, justicia y confianza en medio de dificultades. El conjunto debe ser leído desde esa vida íntegra. La atención del poema supera el interés por poseer riqueza.
La gracia de Jesucristo educa para vivir con dominio propio, justicia y piedad: Tito 2:11–14. La obediencia cristiana responde a la salvación recibida. El Espíritu Santo forma una disposición que aprende a alegrarse en la palabra del Señor.
Texto original y sentido
אַשְׁרֵי, ashrei, introduce la declaración de dicha. חָפֵץ מְאֹד, ḥafets meod, expresa un gran deleite. El temor de Jehová se manifiesta en el amor a sus mandamientos.