Cantemos a la roca de nuestra salvación
La invitación a adorar reúne al pueblo en una respuesta alegre al Dios que lo sostiene y libra.
Explicación del versículo
El salmo comienza llamando a venir, cantar con alegría y aclamar a Jehová. La voz que invita se incluye en la respuesta: «cantemos» y «aclamemos». La adoración es compartida por quienes reconocen al mismo Señor.
La alegría tiene un fundamento: Dios es la roca de nuestra salvación. La roca expresa firmeza, y la salvación recuerda su acción liberadora. El pueblo celebra al que puede sostener su vida y rescatarlo del peligro.
La confesión «nuestra» une a la comunidad en gratitud. El canto se dirige al Dios con quien mantiene una relación de pertenencia. Más adelante lo llamará su Hacedor y su Pastor.
La invitación alegre no agota el mensaje del salmo. La segunda parte llamará a escuchar su voz y a evitar la dureza de corazón. El mismo Dios que recibe la alabanza debe ser atendido cuando habla.
La fe cristiana reconoce en Jesucristo al único Salvador dado por Dios: Hechos 4:11–12. La gratitud por su gracia reúne al pueblo para adorar al Padre y responder con una obediencia nacida de la fe.
Texto original y sentido
לְכוּ, lekhu, significa «vengan». צוּר יִשְׁעֵנוּ, tsur yishenu, es «la roca de nuestra salvación». La firmeza de la roca se une a la liberación recibida para dar contenido a la aclamación.