La ciudad establecida en las montañas santas
El canto presenta a Sion a partir de su relación con el Dios que la escogió.
Explicación del versículo
El salmo comienza con una afirmación breve acerca de un cimiento en las montañas santas. El verso siguiente nombrará a Sion. La ciudad es contemplada desde la estabilidad y la consagración que recibe de su relación con el Señor.
El cimiento presenta aquello sobre lo que se sostiene. La oración poética no ofrece una descripción técnica de sus construcciones. Da al lugar un significado dentro de la historia de Dios con su pueblo.
Salmos 48:1–3 llama a Sion ciudad del gran Rey y recuerda que Dios se ha dado a conocer allí como fortaleza. Ese testimonio permite reconocer el centro de la alabanza: la seguridad y el honor de la ciudad proceden del Señor.
La inscripción vincula el salmo y el cántico con los hijos de Coré. La tradición que antes expresó el anhelo por la casa de Dios contempla aquí a la ciudad en su relación con los pueblos. El fundamento inicial prepara una visión de pertenencia y alegría.
1 Pedro 2:4–10 presenta a Jesucristo como piedra viva y angular, y a los creyentes edificados como casa espiritual. El pasaje conduce la esperanza cristiana hacia el Salvador escogido por Dios. La vida de su pueblo depende de él y recibe de su gracia un lugar para servir y alabar.
Texto original y fundamento santo
יְסוּדָתוֹ —yesudato, «su cimiento»— introduce el fundamento de la ciudad que será nombrada enseguida. בְּהַרְרֵי קֹדֶשׁ —beharrei qodesh, «en las montañas santas»— vincula el lugar con la consagración al Señor. La santidad del paisaje está comprendida dentro de esa relación.