Dios se da a conocer por una acción que engrandece su nombre
La comunidad reconoce en Judá e Israel al Señor cuya victoria será celebrada.
Explicación del versículo
El salmo comienza con una confesión pública: Dios es conocido y su nombre es grande. Judá e Israel sitúan ese reconocimiento dentro de la historia de su pueblo. Los versos siguientes explicarán cómo su poder se ha manifestado frente a la guerra.
Conocer a Dios tiene aquí un contenido que supera saber un nombre. La comunidad reconoce una presencia y una acción. Su grandeza se hace visible en lo que él ha realizado y puede ser contada en la alabanza.
La inscripción vincula el canto con Asaf y conserva Neginot como indicación musical. El poema se presenta para ser cantado, pero no da el nombre de un rey invasor ni la fecha de una batalla concreta.
En Juan 17:1–8, Jesús declara que ha manifestado el nombre del Padre y ha dado a sus discípulos sus palabras. La vida eterna se expresa como conocer al Padre y al Hijo enviado. El mismo Jesús habla de la gloria que tenía junto al Padre antes de que existiera el mundo.
La fe cristiana recibe en la persona y la obra del Hijo una revelación plena del Dios que se dio a conocer a Israel. El reconocimiento de su nombre conduce a confiar en él, guardar su palabra y darle gloria.
Texto original y conocimiento
נוֹדָע —nodaʿ, «es conocido»— expresa un reconocimiento recibido. גָּדוֹל שְׁמוֹ —gadol shemo, «grande es su nombre»— relaciona su identidad con la gloria de su acción. La alabanza parte de lo que Dios ha hecho conocer de sí mismo.