Todos los pueblos convocados a la alegría
El canto invita a los pueblos a reconocer con alegría al Dios cuya realeza alcanza toda la tierra.
Explicación del versículo
El primer llamado se dirige a «todos los pueblos». Aunque el salmo nace dentro de la alabanza de Israel, su horizonte no queda encerrado en un solo pueblo. La universalidad anunciada aquí se desarrollará en el gobierno sobre las naciones y en la reunión final de sus nobles.
Aplaudir y aclamar son respuestas corporales y audibles. La alegría no es una idea que deba permanecer oculta, sino una celebración de la grandeza del Rey. El verso no ofrece todavía la razón completa de esa respuesta; el «porque» del siguiente la apoyará en quién es Jehová.
El destinatario de la aclamación es Dios. La comunidad no pide que las naciones celebren su propia fama como si ella fuera el centro del mundo. Incluso cuando el canto recuerde la herencia de Jacob, la alabanza permanecerá dirigida al que reina.
La invitación reúne entusiasmo y reconocimiento. No impone un único volumen o gesto para cada circunstancia de adoración, pero sí muestra que la reverencia puede expresarse con gozo. El Dios temible del verso siguiente no es presentado como enemigo de toda alegría.
Salmos 98:4–9 amplía una convocatoria semejante a la tierra y a la creación, ante Jehová que viene a juzgar con justicia. La relación aclara el contenido del júbilo: el gobierno justo del Señor merece ser recibido como una buena noticia.
Apocalipsis 5:9–14 sitúa a personas de toda tribu, lengua, pueblo y nación dentro de la redención realizada por el Cordero. La lectura cristiana encuentra allí el centro salvador de la alabanza universal: Jesucristo fue sacrificado y adquirió un pueblo para Dios. La amplitud del llamado no elimina la necesidad de su gracia; anuncia que ninguna procedencia queda excluida de la invitación.
Texto original e inscripción
כָּל־הָעַמִּים —kol-haammim, «todos los pueblos»— establece desde el comienzo la amplitud del canto. Los mandatos de aplaudir y aclamar están en plural. La inscripción vincula el salmo con los hijos de Coré y ocupa el versículo 1 hebreo; este primer verso de la NTBT corresponde al 47:2 hebreo.
Aplicación editorial
Al cantar a Cristo, recuerda que su pueblo no se limita a quienes comparten tu origen, tu lengua o tus costumbres. Da lugar a otros y escucha su gratitud sin convertir tu forma de expresarte en medida de su fe. La alegría común crece al reconocer juntos al mismo Salvador.