Salmos 47 (NTBT) en línea gratis con notas de estudio

Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT)

Salmos 47

Dios, el Rey de toda la tierra

Al músico principal. Salmo de los hijos de Coré.

1 ¡Todos los pueblos, aplaudan! ¡Aclamen a Dios con gritos de alegría!   N1

2 Porque Jehová, el Altísimo, es temible, gran Rey sobre toda la tierra.   N2

3 Él somete a los pueblos bajo nosotros y a las naciones bajo nuestros pies.   N3

4 Escoge para nosotros nuestra herencia, el orgullo de Jacob, a quien ama. Selah.   N4

La alabanza al Rey exaltado

5 Dios ha subido entre aclamaciones; Jehová, al sonido del cuerno.   N5

6 ¡Canten a Dios, canten! ¡Canten a nuestro Rey, canten!   N6

7 Porque Dios es Rey de toda la tierra; canten alabanzas con entendimiento.   N7

Los pueblos reunidos bajo su reinado

8 Dios reina sobre las naciones; Dios se ha sentado en su santo trono.   N8

9 Los nobles de los pueblos se han reunido como pueblo del Dios de Abraham.   N9

10 Porque a Dios pertenecen los escudos de la tierra; él es muy exaltado.   N10

menu_book Notas de estudio de Salmos 47

Edición NTBT con estudio completo — pasaje por pasaje. Esta es una sección aparte del texto bíblico.

Salmos 47:1 north

Todos los pueblos convocados a la alegría

El canto invita a los pueblos a reconocer con alegría al Dios cuya realeza alcanza toda la tierra.

Explicación del versículo

El primer llamado se dirige a «todos los pueblos». Aunque el salmo nace dentro de la alabanza de Israel, su horizonte no queda encerrado en un solo pueblo. La universalidad anunciada aquí se desarrollará en el gobierno sobre las naciones y en la reunión final de sus nobles.

Aplaudir y aclamar son respuestas corporales y audibles. La alegría no es una idea que deba permanecer oculta, sino una celebración de la grandeza del Rey. El verso no ofrece todavía la razón completa de esa respuesta; el «porque» del siguiente la apoyará en quién es Jehová.

El destinatario de la aclamación es Dios. La comunidad no pide que las naciones celebren su propia fama como si ella fuera el centro del mundo. Incluso cuando el canto recuerde la herencia de Jacob, la alabanza permanecerá dirigida al que reina.

La invitación reúne entusiasmo y reconocimiento. No impone un único volumen o gesto para cada circunstancia de adoración, pero sí muestra que la reverencia puede expresarse con gozo. El Dios temible del verso siguiente no es presentado como enemigo de toda alegría.

Salmos 98:4–9 amplía una convocatoria semejante a la tierra y a la creación, ante Jehová que viene a juzgar con justicia. La relación aclara el contenido del júbilo: el gobierno justo del Señor merece ser recibido como una buena noticia.

Apocalipsis 5:9–14 sitúa a personas de toda tribu, lengua, pueblo y nación dentro de la redención realizada por el Cordero. La lectura cristiana encuentra allí el centro salvador de la alabanza universal: Jesucristo fue sacrificado y adquirió un pueblo para Dios. La amplitud del llamado no elimina la necesidad de su gracia; anuncia que ninguna procedencia queda excluida de la invitación.

Texto original e inscripción

כָּל־הָעַמִּים —kol-haammim, «todos los pueblos»— establece desde el comienzo la amplitud del canto. Los mandatos de aplaudir y aclamar están en plural. La inscripción vincula el salmo con los hijos de Coré y ocupa el versículo 1 hebreo; este primer verso de la NTBT corresponde al 47:2 hebreo.

Aplicación editorial

Al cantar a Cristo, recuerda que su pueblo no se limita a quienes comparten tu origen, tu lengua o tus costumbres. Da lugar a otros y escucha su gratitud sin convertir tu forma de expresarte en medida de su fe. La alegría común crece al reconocer juntos al mismo Salvador.

Salmos 47:2 north

La grandeza del Rey sobre toda la tierra

La alegría del canto se apoya en la autoridad de Jehová, cuya majestad no está limitada por las fronteras de Israel.

Explicación del versículo

El «porque» fundamenta el llamado a aplaudir. El canto no busca producir una emoción sin contenido: invita a celebrar porque Jehová es el Altísimo y el gran Rey. La respuesta de los pueblos se orienta hacia una realidad anterior a su entusiasmo.

El nombre de Jehová identifica al Dios de la relación con Israel, mientras «Altísimo» y «sobre toda la tierra» declaran un alcance universal. Su cuidado de un pueblo no reduce su soberanía al territorio donde ese pueblo vive.

«Temible» expresa la seriedad de estar ante él. La grandeza divina produce reverencia y deshace la pretensión de tratarlo como un poder manipulable. En el salmo, ese temor convive con gritos de alegría; la adoración reconoce su majestad sin reducirla a terror que impida acercarse.

El título de gran Rey sitúa a las demás autoridades en una posición subordinada. Más adelante el canto afirmará que los escudos de la tierra le pertenecen. Ningún gobernante recibe aquí el derecho de apropiarse del lugar que el salmo atribuye a Dios.

Salmos 99:1–5 también une realeza, temblor y santidad, y explica que el poder es del Rey que ama el derecho. La relación ayuda a comprender qué hace digna de alabanza su autoridad: no solamente la capacidad de imponerse, sino una grandeza inseparable de la justicia.

En Mateo 28:18–20, Jesucristo declara su autoridad en cielo y tierra y envía a hacer discípulos de todas las naciones. Su mandato muestra cómo se responde a su señorío: mediante una enseñanza que llama a obedecerlo y una presencia que sostiene a los enviados. La realeza del Salvador no autoriza a sus discípulos a sustituirlo como dueños de la conciencia ajena.

Texto original y sentido

נוֹרָא —nora, «temible»— expresa la majestad que despierta reverencia. מֶלֶךְ גָּדוֹל עַל־כָּל־הָאָרֶץ —melekh gadol al-kol-haarets, «gran Rey sobre toda la tierra»— precisa el alcance del título. El verso explica la invitación universal, en vez de reservar el gobierno divino a una sola región.

Salmos 47:3 north

La victoria confesada como obra de Dios

Israel recuerda la sujeción de pueblos y naciones como resultado del poder del Señor, no como una capacidad independiente de la comunidad.

Explicación del versículo

El canto pasa de dirigirse a todos los pueblos a hablar desde el «nosotros» de Israel. La victoria se expresa mediante la imagen de pueblos puestos debajo de los pies. El lenguaje no disimula la subordinación de adversarios, pero atribuye la acción decisiva a Dios.

La doble expresión, pueblos y naciones, refuerza el alcance del sometimiento. No proporciona nombres ni una lista de campañas. El poema celebra el poder del Rey que dio una herencia, tema que el versículo siguiente pondrá en primer plano.

Josué 21:43–45 recuerda la tierra recibida y el descanso concedido a Israel, y afirma la fidelidad de Jehová a sus promesas. Esa memoria ayuda a situar el lenguaje del salmo dentro de la historia de la posesión de la tierra. No exige identificar la composición con una batalla específica que su inscripción no menciona.

Deuteronomio 9:4–6 advierte que la posesión no demuestra una justicia propia superior. El mismo Señor que da la victoria confronta la dureza de su pueblo. Leer esa advertencia junto al canto impide convertir la memoria de la liberación en una afirmación de perfección moral de Israel.

La invitación inicial y la reunión de los nobles al final amplían el horizonte de la estrofa. Las naciones aparecen bajo la autoridad del Señor, pero también convocadas a la alabanza. El dominio divino no se reduce a perpetuar la hostilidad entre todos los pueblos.

Apocalipsis 5:9–14 presenta al Cordero que reúne para Dios a personas de las naciones mediante su sangre. Esa redención orienta la esperanza cristiana hacia Jesucristo, sin trasladar la imagen de los pies a un programa de conquista de otros pueblos por parte de la iglesia.

Texto original y exégesis

תַּחַת רַגְלֵינוּ —taḥat ragleinu, «bajo nuestros pies»— expresa subordinación en el lenguaje de victoria. Los sufijos plurales mantienen a la vista a la comunidad de Israel. Dios es el sujeto de someter; el verso no presenta al cantor como fuente autónoma de ese poder.

Aplicación editorial

Si recuerdas una ayuda de Dios, agradece sin usarla para demostrar que vales más que quienes no la recibieron de la misma manera. Sigue a Cristo en la manera de tratar al otro. La memoria de la gracia puede librarte de la jactancia y del deseo de convertir toda relación en una lucha por quedar por encima.

Salmos 47:4 north

La herencia recibida por amor

El Señor escoge la herencia de su pueblo, y el canto la contempla como una expresión de su amor por Jacob.

Explicación del versículo

El verso explica la relación entre victoria y don. La comunidad no se describe como autora absoluta de su destino: Dios escoge para ella su herencia. La palabra remite a una posesión recibida dentro de la historia de la promesa.

El orgullo de Jacob nombra aquello que el pueblo contempla con honor y alegría. En este contexto no equivale a aprobar toda soberbia humana. La herencia es celebrada como dignidad concedida, mientras el amor de Dios aparece como su fundamento.

Jacob designa aquí al pueblo en continuidad con el patriarca. La frase «a quien ama» vincula el don con una relación personal de fidelidad. El salmo no sostiene que Dios haya escogido a Israel porque necesitara la superioridad o la fuerza del pueblo.

Deuteronomio 7:6–8 afirma expresamente que la elección no se debió al número de los israelitas, sino al amor de Jehová y al juramento hecho a los padres. Ese antecedente da contenido a la confesión del salmo: la herencia recibida llama a gratitud y fidelidad.

La elección del don no significa que el pueblo conozca por anticipado cada decisión que Dios tomará en su historia. El verso confiesa una confianza en su disposición y en su promesa. Selah cierra esta primera sección antes del anuncio de la subida entre aclamaciones.

Gálatas 3:26–29 enseña que los que pertenecen a Cristo son descendencia de Abraham y herederos según la promesa. La relación no borra la tierra y la historia concretas de Israel en este salmo. Muestra cómo la herencia cristiana se recibe por la fe en Jesucristo, en lugar de convertirse en un derecho que el creyente obtiene por superioridad personal.

Texto original y sentido

נַחֲלָתֵנוּ —naḥalatenu, «nuestra herencia»— presenta la posesión como don recibido. גְּאוֹן יַעֲקֹב —geon Yaaqov, «el orgullo de Jacob»— la describe como motivo de honra para el pueblo. El final la sitúa bajo el amor de Dios, no bajo una autosuficiencia de Jacob.

Aplicación editorial

Al agradecer lo que has recibido, distingue la dignidad de un don de la pretensión de haberlo merecido por encima de otros. En Cristo puedes vivir como heredero por gracia. Esa confianza te permite compartir y servir sin hacer de tus bienes o de tu historia una prueba de superioridad.

Salmos 47:5 north

La subida de Dios entre aclamaciones

El canto presenta la exaltación del Señor acompañada por júbilo y por el sonido del cuerno.

Explicación del versículo

La escena cambia desde la herencia recibida hacia una subida celebrada. Dios es el sujeto de la primera línea, y Jehová aparece en la segunda. El paralelismo identifica al mismo Señor, rodeado de aclamaciones y de sonido de cuerno.

La subida pertenece al lenguaje de celebración real y de culto. El canto hace visible el reconocimiento de quien reina. No afirma que Dios comience a existir o adquiera por primera vez autoridad cuando la comunidad lo aclama.

2 Samuel 6:12–19 narra que David e Israel hicieron subir el arca de Jehová entre gritos de júbilo y sonidos de cuerno. 1 Crónicas 15:25–28 presenta la misma celebración con músicos y levitas. La semejanza permite reconocer un contexto de procesión y adoración, sin demostrar por sí sola que Salmos 47 fuera compuesto exactamente para aquel traslado.

El salmo no menciona aquí el arca, no identifica el lugar desde el que se sube y no describe cada paso de un rito. Esos límites permiten mantener abierta la ocasión histórica mientras se comprende su centro: la exaltación del Rey merece una respuesta pública de alabanza.

En Hechos 1:6–11, Jesús es elevado ante los discípulos y ellos reciben la promesa de su regreso y el llamado a ser testigos mediante el poder del Espíritu Santo. La ascensión de Cristo ofrece una relación canónica con la subida celebrada en el salmo. Hechos no cita este verso ni obliga a convertir cada sonido de la celebración en un detalle literal de aquella escena.

Hebreos 1:1–4 añade el significado salvador de la exaltación del Hijo: después de efectuar la purificación de los pecados, se sentó a la derecha de la Majestad. La alegría cristiana se dirige al Señor que reina y salva, cuyo honor no es una recompensa que los seres humanos puedan concederle o retirarle.

Texto original y sentido

עָלָה אֱלֹהִים —alah Elohim, «Dios ha subido»— abre la escena. תְּרוּעָה —teruah, «aclamación»— y שׁוֹפָר —shofar, «cuerno»— nombran los sonidos de celebración. La segunda línea nombra a Jehová como el mismo Dios cuya subida se proclama.

Salmos 47:6 north

La insistencia del llamado a cantar

La repetición reúne a la comunidad en torno a un mismo destinatario: Dios, reconocido como nuestro Rey.

Explicación del versículo

Cuatro veces se manda cantar alabanzas. La repetición no añade una información diferente cada vez; intensifica la respuesta a la subida celebrada. El poema convierte la alabanza en una acción compartida que corresponde a la grandeza de lo anunciado.

Las dos primeras exhortaciones nombran a Dios y las otras lo llaman «nuestro Rey». El paralelismo reúne identidad y relación. Aquel cuyo reinado alcanza toda la tierra es también el soberano al que la comunidad reconoce como propio.

El posesivo «nuestro» no lo convierte en propiedad exclusiva de los cantores. La convocatoria se dirigió a todos los pueblos y el verso siguiente volverá a nombrar toda la tierra. La cercanía de su gobierno no limita su alcance.

La insistencia expresa una alegría que busca voz. No establece que la cantidad de repeticiones obligue a Dios a responder, ni ofrece una cifra con significado secreto. Su función es poética y comunitaria: sostener el llamado a celebrar al Rey.

Efesios 5:18–21 relaciona la plenitud del Espíritu con hablar entre los creyentes mediante salmos, himnos y cánticos, cantar al Señor y dar gracias al Padre en el nombre de Jesucristo. La conexión ilumina una alabanza que nace de la obra de Dios y que también edifica la relación entre quienes cantan.

La enseñanza cristiana mantiene así el gozo unido a la gratitud y al servicio mutuo. El Espíritu Santo guía una respuesta que reconoce a Jesús como Señor; no vuelve divino todo impulso producido por la música. La alabanza puede ser intensa y, al mismo tiempo, estar gobernada por la verdad y la humildad.

Texto original y exégesis

זַמְּרוּ —zammeru, «canten alabanzas»— es el mandato plural repetido cuatro veces. לְמַלְכֵּנוּ —lemalkenu, «a nuestro Rey»— identifica el destinatario de la segunda mitad. El centro de la insistencia es aquel a quien se canta, no la eficacia de una fórmula repetida.

Aplicación editorial

Al repetir una alabanza, vuelve a su contenido y recuerda a quién te diriges. Puedes dar gracias al Padre por Jesucristo y pedir al Espíritu Santo que forme en ti la humildad que corresponde a lo cantado. Deja que la gratitud se prolongue en tu trato con las personas que cantan a tu lado.

Salmos 47:7 north

La alabanza que comprende a quién celebra

La realeza universal de Dios da fundamento al canto y reclama una respuesta que tenga entendimiento.

Explicación del versículo

El «porque» explica de nuevo la exhortación a cantar. El canto no queda suspendido en la repetición del verso anterior: recibe un contenido preciso. Dios es Rey de toda la tierra, y esa realidad sostiene la alabanza.

La afirmación retoma el alcance universal del versículo 2. La comunidad puede llamarlo «nuestro Rey» sin reducirlo al ámbito de lo propio. El poema corrige cualquier separación entre una fe cercana y un gobierno divino que abarque a los demás pueblos.

La NTBT expresa la última exhortación como cantar «con entendimiento». En el contexto, la alabanza tiene un objeto conocido y una razón que puede ser comprendida. El canto celebra una realeza que el propio salmo viene explicando mediante la herencia, la victoria y la reunión de las naciones.

Comprender no exige agotar el misterio de Dios ni convertir la adoración en un ejercicio reservado a especialistas. El llamado se dirige a todos los pueblos. La alegría y la comprensión se acompañan: saber a quién se canta puede profundizar el gozo en lugar de apagarlo.

Colosenses 3:16–17 relaciona el canto con la palabra de Cristo que habita abundantemente, la sabiduría, la enseñanza mutua y la gratitud. Esa relación muestra cómo el entendimiento cobra forma en la comunidad cristiana. La verdad del Salvador puede ser recordada y compartida mediante la alabanza.

La realeza de Jesucristo da unidad a lo que se canta y a lo que se vive. Colosenses continúa con las palabras y las obras realizadas en su nombre, con gracias al Padre. Entender la alabanza no termina en explicar una letra: abre una respuesta coherente al Señor que se celebra.

Texto original y sentido

מַשְׂכִּיל —maskil— es la expresión que la NTBT presenta aquí como «con entendimiento». El vocablo también aparece como indicación en otros salmos, pero su función exacta no se establece con una etiqueta musical uniforme. En este verso acompaña el mandato de cantar y destaca una respuesta acorde con la verdad proclamada.

Aplicación editorial

Antes de hacer tuya una canción, atiende a lo que afirma sobre Dios y sobre Jesucristo. Puedes aprender el sentido de una palabra desconocida, conversar con otros y volver al pasaje bíblico que la sostiene. Canta con gratitud y deja que la verdad comprendida oriente también tus decisiones.

Salmos 47:8 north

El reinado desde el trono santo

La autoridad universal proclamada en el canto aparece ahora como un reinado establecido sobre las naciones.

Explicación del versículo

«Dios reina» recoge el motivo central del salmo y lo afirma ante las naciones. Su soberanía no depende de que todos los gobernantes ya la hayan reconocido. El canto declara quién tiene la autoridad decisiva mientras convoca a los pueblos a responder.

La segunda línea presenta a Dios sentado en su santo trono. La imagen es la del Rey que ejerce su gobierno, no la de alguien ausente o inactivo. Sentarse en el trono comunica una autoridad establecida frente al movimiento de pueblos y nobles.

El trono es santo. Su realeza no se limita a multiplicar a escala infinita las ambiciones de un monarca humano. El gobierno pertenece al Dios cuya majestad y justicia merecen adoración; el poder no es separado de su carácter.

La escena prepara la reunión del versículo siguiente. Los nobles de los pueblos pueden ser contemplados juntos porque existe un soberano por encima de sus diferencias. La unidad del canto se organiza alrededor de Dios, sin elevar a uno de esos nobles al rango de autoridad divina.

Salmos 99:1–5 desarrolla el mismo vínculo entre reinado y santidad, y afirma que el Rey ama el derecho y establece la equidad. La relación ayuda a recibir la imagen del trono como una afirmación de gobierno justo, y no simplemente de fuerza superior.

Hebreos 1:1–4 presenta al Hijo que sostiene todas las cosas y que, después de la purificación de los pecados, se sentó a la derecha de la Majestad. La lectura cristiana reconoce la dignidad de Jesucristo sin confundir al Hijo con el Padre. Su exaltación reúne soberanía y salvación: el Señor que gobierna es el que realizó la obra que necesitaban los pecadores.

Texto original y exégesis

מָלַךְ אֱלֹהִים עַל־גּוֹיִם —malakh Elohim al-goyim, «Dios reina sobre las naciones»— afirma el gobierno proclamado. כִּסֵּא קָדְשׁוֹ —kisse qodsho, «su santo trono»— califica ese reinado. El paralelismo une la extensión de su autoridad con la santidad de aquel que la ejerce.

Aplicación editorial

Cuando valores a una autoridad humana, recuerda que también ella está bajo el gobierno santo de Dios. Puedes reconocer sus responsabilidades sin entregarle la confianza última que pertenece a Cristo. Deja que la justicia y la verdad, en vez de la sola capacidad de imponerse, orienten tu juicio y tu conducta.

Salmos 47:9 north

Los pueblos reunidos ante el Dios de Abraham

El horizonte del canto culmina en una reunión que relaciona a los nobles de las naciones con el pueblo del Dios de Abraham.

Explicación del versículo

La invitación a todos los pueblos del comienzo encuentra una nueva imagen al final. Sus nobles aparecen reunidos ante el mismo Dios. La diversidad de procedencias permanece nombrada, pero deja de ser presentada solamente en términos de enfrentamiento.

Los nobles son figuras de autoridad o distinción entre los pueblos. El poema no ofrece sus nombres ni identifica una asamblea diplomática cuya fecha pueda reconstruirse. Su reunión pertenece a la visión de la soberanía divina que el salmo celebra.

La NTBT expresa su relación con el «pueblo del Dios de Abraham» mediante «como». La frase reúne a las naciones alrededor de una pertenencia que se define por Dios. El canto no explica aquí todos los medios de incorporación, pero abre un horizonte más amplio que una alabanza limitada al propio grupo.

La mención de Abraham es significativa. En Génesis 12:1–3, la promesa incluye la bendición para todas las familias de la tierra. Génesis 17:4–8 anuncia que será padre de una multitud de naciones. Esos antecedentes permiten comprender por qué el nombre del patriarca acompaña una reunión de pueblos.

Gálatas 3:6–14 explica que la bendición de Abraham llega a los gentiles en Cristo Jesús, quien redime de la maldición, y relaciona la recepción del Espíritu con la fe. Gálatas 3:26–29 añade que pertenecer a Cristo hace herederos según la promesa. La relación cristiana identifica así el fundamento de la unidad: la gracia del Salvador recibida por fe, no la grandeza de los nobles ni el prestigio de su origen.

El verso siguiente dará una razón para la reunión y la subordinación de los poderes: los escudos de la tierra pertenecen a Dios. La escena culmina en su exaltación, en lugar de convertir a los dirigentes reunidos en centro de la adoración.

Texto original y continuidad

נְדִיבֵי עַמִּים —nedive ammim, «nobles de los pueblos»— nombra a quienes se reúnen. עַם אֱלֹהֵי אַבְרָהָם —am Elohei Avraham, «pueblo del Dios de Abraham»— acompaña la reunión. La NTBT distribuye el último versículo hebreo, 47:10, entre sus versículos 47:9 y 47:10; ambas partes conservan un mismo cierre del canto.

Aplicación editorial

Al recibir a alguien en la comunidad de fe, mira su relación con Jesucristo por encima de su rango o procedencia. Puedes celebrar la diversidad de historias sin organizar una escala de creyentes según su prestigio. La promesa recibida por fe te llama a compartir la misma gracia que tú necesitas.

Salmos 47:10 north

Los poderes de la tierra pertenecen a Dios

La explicación final somete toda fuerza protectora a Dios y cierra el salmo en la exaltación de su soberanía.

Explicación del versículo

El «porque» enlaza esta frase con la reunión de los nobles del versículo anterior. La NTBT presenta dos versículos, pero el argumento continúa: los dirigentes pueden ser contemplados bajo un mismo reinado porque los poderes de la tierra pertenecen a Dios.

Los escudos son instrumentos de protección y pueden representar a quienes defienden o gobiernan a los pueblos. Dentro de la escena de nobles reunidos, la imagen alcanza también a esas autoridades. El canto no atribuye a cada escudo un significado secreto ni ofrece un inventario de armamento.

Salmos 89:18 pone en paralelo el escudo y el rey al afirmar su pertenencia a Jehová, el Santo de Israel. Esa relación bíblica fundamenta la lectura de los escudos como una imagen del poder protector y de sus representantes. La protección humana tiene una responsabilidad real, pero no una soberanía independiente de Dios.

«Él es muy exaltado» vuelve a la altura del Rey por encima de toda pretensión humana. El final no deja la atención en el prestigio de los nobles. Incluso los que tienen mayor capacidad de proteger a otros permanecen bajo aquel a quien pertenece la tierra.

El cierre reúne la universalidad del comienzo y la memoria de Abraham. Pueblos, autoridades, herencia y alabanza encuentran su lugar bajo el mismo Dios. La exaltación no es un aumento de poder que él necesitara recibir de sus criaturas, sino el reconocimiento de una majestad que las supera.

Filipenses 2:5–11 presenta la exaltación de Jesucristo y la confesión de su señorío para gloria de Dios Padre. La relación cristiana no reemplaza la soberanía divina por un culto al poder humano. Reconoce al Hijo que se entregó en la cruz y cuya autoridad da a la esperanza un fundamento mayor que los recursos de cualquier gobernante.

Texto original y numeración

מָגִנֵּי־אֶרֶץ —maginne-erets, «los escudos de la tierra»— es la imagen protectora del cierre. מְאֹד נַעֲלָה —meod naalah, «es muy exaltado»— mantiene a Dios como centro. Este versículo corresponde a la segunda parte del 47:10 hebreo y continúa la frase de la reunión que la NTBT presenta en 47:9.

Aplicación editorial

Agradece a quienes ejercen una protección justa, pero conserva en Cristo tu confianza última. Si tú tienes autoridad para cuidar a otros, úsala como una responsabilidad recibida. La exaltación de Dios te permite servir sin exigir que quienes dependen de ti te entreguen una devoción que solo le corresponde al Señor.

edit_note Notas: edición NTBT con estudio completo — BibliaTodo Bible Society

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