Jehová reina con majestad y poder
La estabilidad de la creación se celebra desde la autoridad del Señor.
Explicación del versículo
El salmo comienza con una proclamación: «Jehová reina». Todo lo que sigue nace de esa confesión. La grandeza de Dios se presenta como una autoridad activa que sostiene el mundo y merece la alabanza de su pueblo.
La majestad y la fuerza aparecen como vestiduras. El Señor está ceñido de poder, imagen de alguien dispuesto para actuar. El lenguaje real hace visible su dignidad y la eficacia de su gobierno.
El mundo está firme bajo ese reinado. La creación recibe estabilidad del Dios que la sostiene. El canto invita a contemplar su orden como testimonio de una autoridad superior a los poderes que producen temor.
El Salmo 47 también celebra a Dios como Rey de toda la tierra y gobernante sobre las naciones: Salmos 47:7–9. La confesión no se limita a la seguridad de un grupo; reconoce al Señor sobre el conjunto del mundo.
Después de los lamentos por el trono davídico al final del Libro III, esta proclamación dirige la confianza hacia el reinado permanente de Dios. La esperanza cristiana reconoce a Jesucristo, descendiente de David, como el Señor cuyo reino no tendrá fin: Lucas 1:30–35.
Texto original y sentido
יְהוָה מָלָךְ, YHWH malakh, expresa «Jehová reina». לָבֵשׁ, lavesh, significa «se ha vestido», y el lenguaje de ceñirse presenta la fuerza como una disposición para actuar. La poesía real une majestad, poder y estabilidad.