El silencio que acompaña una justicia pervertida
El salmo interpela a quienes debían juzgar rectamente y los confronta con lo que realmente hacen.
Explicación del versículo
La apertura reúne dos preguntas. Quienes son interpelados deberían pronunciar justicia y juzgar con rectitud. La pregunta pone en duda que su actuación corresponda a esa responsabilidad; el verso siguiente responderá describiendo injusticia y violencia.
«Ustedes que callan» crea una tensión con «pronuncian justicia». El silencio ante el mal puede convivir con palabras que aparentan rectitud. El canto confronta a quienes conservan una posición de juicio mientras la justicia no encuentra en ellos una voz fiel.
«Seres humanos» sitúa a los responsables dentro de su condición ante Dios. El poema terminará afirmando que hay un Dios que juzga en la tierra. La autoridad humana del comienzo queda así examinada por una autoridad superior.
La inscripción atribuye el salmo a David, pero no nombra un tribunal, una fecha ni una causa concreta. «No destruyas» y Mictam son indicaciones del encabezamiento cuyo alcance preciso no se explica. La denuncia se comprende por las preguntas y por la conducta que el canto expondrá.
Levítico 19:15–16 prohíbe la injusticia al juzgar y el favoritismo hacia el pobre o el poderoso. Deuteronomio 1:16–17 recuerda que el juicio pertenece a Dios. Ese marco hace visible la gravedad de ejercer una responsabilidad que debía servir a la verdad y convertirla en protección de la violencia.
Jesús llama a juzgar con juicio justo en Juan 7:21–24, al confrontar una acusación contra la sanidad que había realizado. El Salvador revela la diferencia entre una apariencia religiosa y la rectitud que reconoce el bien. Su señorío alcanza también la forma en que examinamos la causa del prójimo.
Texto original y dificultad del pasaje
אֵלֶם —elem, «silencio»— es una expresión difícil en la apertura. La formulación «ustedes que callan» conserva su relación con el silencio y la confronta con hablar justicia. בְּנֵי אָדָם —benei adam, «seres humanos»— mantiene a los interpelados dentro de su condición humana, sin identificarlos aquí como divinidades.
Aplicación editorial
Si debes valorar una causa, escucha a quienes están implicados y procura decidir conforme a la verdad. Pide al Señor que tu silencio no proteja una injusticia. Sigue a Cristo también cuando reconocer lo justo te resulte incómodo.