Salmos 58 (NTBT) en línea gratis con notas de estudio

Nueva Traducción BibliaTodo (NTBT)

Salmos 58

La injusticia ante el Juez de la tierra

Al músico principal; sobre No destruyas. Mictam de David.

1 Ustedes que callan, ¿de veras pronuncian justicia? ¿Juzgan con rectitud, seres humanos?   N1

2 Más bien, en su corazón cometen injusticias; en la tierra reparten la violencia de sus manos.   N2

3 Los malvados se apartan desde el vientre; los que dicen mentiras se extravían desde que nacen.   N3

4 Tienen veneno como el de una serpiente, como el de una cobra sorda que se tapa el oído   N4

5 y no escucha la voz de los encantadores, por más diestro que sea el que pronuncia los conjuros.   N5

La petición de que cese el poder del mal

6 Oh Dios, rómpeles los dientes en la boca; Jehová, quiebra los colmillos de esos leones jóvenes.   N6

7 Que se desvanezcan como agua que corre; cuando disparen sus flechas, que estas se hagan pedazos.   N7

8 Que sean como el caracol que se disuelve al avanzar; como el niño que nace muerto, que no vean el sol.   N8

9 Antes de que sus ollas sientan el calor de los espinos, él los barrerá con un torbellino, tanto los verdes como los que arden.   N9

El reconocimiento de la justicia de Dios

10 El justo se alegrará al ver la venganza; lavará sus pies en la sangre del malvado.   N10

11 Entonces el ser humano dirá: «Ciertamente hay recompensa para el justo; ciertamente hay un Dios que juzga en la tierra».   N11

menu_book Notas de estudio de Salmos 58

Edición NTBT con estudio completo — pasaje por pasaje. Esta es una sección aparte del texto bíblico.

Salmos 58:1 north

El silencio que acompaña una justicia pervertida

El salmo interpela a quienes debían juzgar rectamente y los confronta con lo que realmente hacen.

Explicación del versículo

La apertura reúne dos preguntas. Quienes son interpelados deberían pronunciar justicia y juzgar con rectitud. La pregunta pone en duda que su actuación corresponda a esa responsabilidad; el verso siguiente responderá describiendo injusticia y violencia.

«Ustedes que callan» crea una tensión con «pronuncian justicia». El silencio ante el mal puede convivir con palabras que aparentan rectitud. El canto confronta a quienes conservan una posición de juicio mientras la justicia no encuentra en ellos una voz fiel.

«Seres humanos» sitúa a los responsables dentro de su condición ante Dios. El poema terminará afirmando que hay un Dios que juzga en la tierra. La autoridad humana del comienzo queda así examinada por una autoridad superior.

La inscripción atribuye el salmo a David, pero no nombra un tribunal, una fecha ni una causa concreta. «No destruyas» y Mictam son indicaciones del encabezamiento cuyo alcance preciso no se explica. La denuncia se comprende por las preguntas y por la conducta que el canto expondrá.

Levítico 19:15–16 prohíbe la injusticia al juzgar y el favoritismo hacia el pobre o el poderoso. Deuteronomio 1:16–17 recuerda que el juicio pertenece a Dios. Ese marco hace visible la gravedad de ejercer una responsabilidad que debía servir a la verdad y convertirla en protección de la violencia.

Jesús llama a juzgar con juicio justo en Juan 7:21–24, al confrontar una acusación contra la sanidad que había realizado. El Salvador revela la diferencia entre una apariencia religiosa y la rectitud que reconoce el bien. Su señorío alcanza también la forma en que examinamos la causa del prójimo.

Texto original y dificultad del pasaje

אֵלֶם —elem, «silencio»— es una expresión difícil en la apertura. La formulación «ustedes que callan» conserva su relación con el silencio y la confronta con hablar justicia. בְּנֵי אָדָם —benei adam, «seres humanos»— mantiene a los interpelados dentro de su condición humana, sin identificarlos aquí como divinidades.

Aplicación editorial

Si debes valorar una causa, escucha a quienes están implicados y procura decidir conforme a la verdad. Pide al Señor que tu silencio no proteja una injusticia. Sigue a Cristo también cuando reconocer lo justo te resulte incómodo.

Salmos 58:2 north

La violencia repartida desde un corazón injusto

La respuesta a las preguntas iniciales denuncia una corrupción que pasa de la intención a las manos.

Explicación del versículo

«Más bien» introduce el contraste con la justicia que debían pronunciar. La conducta real se encuentra en dirección contraria: el corazón produce injusticias y las manos distribuyen violencia.

El corazón señala el centro de la intención y de la decisión. La injusticia no se presenta como un error accidental de cálculo. Los responsables participan interiormente en aquello que después hacen alcanzar a otros.

Las manos muestran el paso a la acción. La violencia es repartida en la tierra, en el ámbito donde esas decisiones tienen efectos sobre personas reales. La acusación reúne así propósito y ejecución.

El verbo de repartir evoca también la idea de medir o pesar. La imagen tiene una fuerza amarga junto a la pregunta por el juicio recto: quienes debían administrar justicia están distribuyendo violencia. La capacidad de decidir ha sido puesta al servicio de lo contrario a su tarea.

Jesús enseña en Marcos 7:20–23 que del corazón salen malos pensamientos, homicidios, engaño y otras maldades que contaminan a la persona. La relación impide tratar el problema solamente como una apariencia externa que pudiera corregirse sin atender a las decisiones del interior.

La gracia de Dios da vida con Cristo y crea una existencia orientada a buenas obras, según Efesios 2:1–10. El Salvador puede renovar a quien reconoce su pecado; las obras justas serán fruto de esa misericordia, sin convertirse en precio de la salvación.

Texto original y sentido

בְּלֵב —belev, «en el corazón»— y יְדֵיכֶם —yedeikhem, «sus manos»— unen intención y acción. תְּפַלֵּסוּן —tefallesun, «pesan», «reparten»— describe una distribución cuyo contenido es la violencia.

Aplicación editorial

Examina una decisión en la que tengas poder sobre otra persona. Si reconoces una intención injusta, confiésala ante Cristo y detén el daño que está a tu alcance corregir. Pide al Espíritu Santo que te guíe conforme a la palabra de Dios para responder con verdad.

Salmos 58:3 north

Una maldad presentada desde el comienzo de la vida

El lenguaje del nacimiento subraya la profundidad y persistencia del extravío de quienes practican la mentira.

Explicación del versículo

El canto pasa de interpelar directamente a los responsables a describir a los malvados. Apartarse y extraviarse expresan una trayectoria que se ha alejado de la rectitud. La mentira forma parte de esa orientación.

Vientre y nacimiento sitúan la imagen en el comienzo mismo de la vida. La poesía hace sentir cuán arraigada se presenta la maldad; no ofrece una crónica del momento en que un recién nacido habría pronunciado su primera mentira.

Los que dicen mentiras son caracterizados por su conducta. El verso no atribuye culpa a una madre por haber dado a luz ni convierte la maternidad en explicación del mal. La responsabilidad que el salmo denuncia pertenece a los que cometen injusticia y violencia.

Salmos 51:5 emplea también el lenguaje del origen para reconocer la hondura del pecado, dentro de una confesión que pide perdón y renovación. Allí la conciencia de una culpa profunda conduce a buscar misericordia, en vez de servir de excusa para persistir en el daño.

Romanos 3:9–26 sitúa a judíos y griegos bajo el pecado y anuncia la justificación gratuita por la gracia de Dios mediante la redención en Cristo Jesús. La denuncia no queda como una etiqueta que permita a un grupo declararse ajeno a toda necesidad de perdón.

La esperanza del evangelio impide hacer de la trayectoria pasada una condena a seguir mintiendo para siempre. Efesios 2:1–10 anuncia que Dios da vida con Cristo a quienes estaban muertos en sus pecados y los orienta hacia buenas obras. La gravedad del extravío hace necesaria esa gracia del Salvador.

Texto original y poesía

מֵרָחֶם —meraḥem, «desde el vientre»— y מִבֶּטֶן —mibbeten, «desde el seno»— forman un paralelo de origen. Los verbos de apartarse y extraviarse presentan el mal como una dirección profunda de la vida. El lenguaje es una denuncia poética de esa trayectoria.

Aplicación editorial

Si una mentira se ha vuelto habitual en tu vida, reconoce la verdad ante el Padre y acude a Cristo por perdón. Comienza por corregir un engaño concreto y acepta la ayuda que necesites para dejarlo. Tu historia de pecado no es un motivo para rechazar la gracia que llama a una vida nueva.

Salmos 58:4 north

El veneno y el oído cerrado de la serpiente

La comparación presenta una maldad dañina que se resiste a escuchar.

Explicación del versículo

El veneno de la serpiente expresa la capacidad de hacer daño. Después de denunciar mentira y violencia, el poema muestra una conducta cuyo efecto amenaza la vida de otros. La comparación no atribuye a los seres humanos una sustancia física en la boca; expone su acción destructiva.

La cobra sorda añade la cerrazón. El canto la presenta tapándose el oído, una imagen que anticipa la incapacidad de escuchar al encantador en el verso siguiente. El daño y la resistencia a ser contenido aparecen juntos.

El centro de la imagen es moral. La negativa a escuchar caracteriza a los malvados que el poema denuncia. La sordera física de una persona no es presentada como culpa ni como prueba de una voluntad perversa.

Salmos 140:1–5 reúne también planes de violencia, lengua de serpiente, veneno bajo los labios y trampas para los pasos. Las imágenes muestran cómo la palabra hostil puede formar parte de una amenaza más amplia contra la vida.

La frase sobre el veneno bajo los labios aparece en Romanos 3:13, dentro de la exposición de que todos están bajo el pecado. Esa parte del versículo recoge el lenguaje de Salmos 140:3, mientras la relación con Salmos 58 es la imagen de una conducta venenosa.

La respuesta del evangelio se encuentra en la redención de Jesucristo, anunciada en Romanos 3:21–26. El pecado necesita perdón y transformación; no basta reconocerlo solamente en la boca del adversario. La gracia del Salvador llama también al que lee a abandonar una palabra que daña.

Texto original y continuidad

חֲמַת נָחָשׁ —ḥamat naḥash, «veneno de serpiente»— expresa el daño. יַאְטֵם אָזְנוֹ —yaʾtem ozno, «se tapa el oído»— prepara la negativa a escuchar de 58:5. Los dos versos forman una sola comparación extendida.

Salmos 58:5 north

Una resistencia que no cede a la voz más hábil

La escena del encantador completa la imagen de quienes se cierran ante toda posibilidad de ser contenidos.

Explicación del versículo

El verso continúa la frase anterior: la cobra no escucha la voz del encantador. La destreza de quien pronuncia los conjuros no consigue modificar su respuesta. La comparación lleva al extremo la resistencia descrita por el canto.

El interés del poema recae en esa cerrazón. Los responsables de la violencia han sido interpelados por su falta de justicia y ahora son presentados como alguien que permanece cerrado incluso ante una voz experta. La habilidad del hablante no basta para producir una escucha que el otro rehúsa.

La referencia a encantadores forma parte de una imagen conocida, no de una instrucción para practicarlos. Deuteronomio 18:9–14 prohíbe los encantamientos y llama a la integridad delante de Jehová. Usar una escena como comparación no equivale a presentar sus prácticas como camino para buscar ayuda divina.

La petición siguiente acudirá directamente a Dios para que quiebre el poder de los agresores. El canto no entrega al orante una fórmula secreta para dominarlos. La esperanza queda en el Señor que juzga y puede detener la violencia.

Hebreos 3:7–15 presenta al Espíritu Santo hablando mediante la Escritura y llama a no endurecer el corazón. El pasaje vincula la escucha, la ayuda mutua y la perseverancia en Cristo. La respuesta fiel recibe la voz de Dios conforme a su palabra y admite la corrección necesaria.

Jesucristo ofrece un refugio distinto del intento de controlar al otro por una técnica. Su gracia llama al arrepentimiento y sostiene al que necesita protección. La resistencia de una persona a escuchar no obliga a quien sufre a permanecer indefinidamente expuesto al daño.

Texto original y sentido

לֹא־יִשְׁמַע —lo-yishmaʿ, «no escucha»— es el centro de la continuación. מְלַחֲשִׁים —melaḥashim, «encantadores»— nombra las voces que no logran contener a la serpiente de la comparación. La expresión sobre los conjuros subraya la destreza inútil frente a esa cerrazón.

Aplicación editorial

Recibe una corrección verdadera antes de defenderte por costumbre. Pide al Espíritu Santo que te guíe al escuchar la Escritura y seguir a Cristo. Si intentas ayudar a alguien que persiste en dañarte, busca apoyo y una protección prudente en vez de cargar tú solo con la obligación de cambiarlo.

Salmos 58:6 north

Pedir que Dios quiebre la fuerza de los agresores

La oración usa una imagen violenta para pedir el fin de la capacidad de devorar y dañar.

Explicación del versículo

El canto se dirige ahora a Dios y a Jehová, el mismo Señor al que encomienda el juicio. La interpelación a los responsables da paso a una petición: que rompa sus dientes y quiebre los colmillos de esos leones jóvenes.

Los dientes continúan las imágenes animales, pero la serpiente es reemplazada por leones capaces de desgarrar. El orante pide que la fuerza empleada contra otros quede quebrada. La súplica es severa y no se limita a desear palabras más amables de parte de los agresores.

La boca también pertenece a una denuncia que ha hablado de mentira. La imagen reúne ferocidad y palabra dañina. La petición busca que los responsables pierdan el poder con el que sostienen la injusticia.

Salmos 3:7 relaciona de manera semejante la salvación pedida con los dientes quebrados de los malvados. En Salmos 57:4, los dientes de hombres violentos son descritos como armas. Estas comparaciones sitúan la petición dentro del lenguaje poético del rescate frente a quienes devoran.

La acción es pedida a Dios. El verso no encarga al lector mutilar a otra persona ni convierte al herido en ejecutor de una sentencia divina. Romanos 12:17–21 encomienda el juicio al Señor y llama a vencer el mal con el bien.

Jesús manda amar a los enemigos y orar por los perseguidores en Mateo 5:43–48. Seguir al Salvador permite pedir que la violencia sea detenida y buscar protección, mientras la venganza personal es entregada al Padre. La justicia y la necesidad de gracia permanecen delante del mismo Señor.

Texto original y exégesis

הֲרָס —haros, «rompe»— y נְתֹץ —netots, «quiebra»— son imperativos dirigidos a Dios. מַלְתְּעוֹת כְּפִירִים —malteʿot kefirim, «colmillos de leones jóvenes»— expresa la fuerza depredadora que el orante pide ver deshecha.

Aplicación editorial

Pide al Padre que detenga la capacidad de hacer daño de quien amenaza a otros y busca una protección concreta. Sigue a Cristo al renunciar a la represalia personal. Puedes pedir justicia sin tener que asumir tú el lugar de quien dicta el juicio final.

Salmos 58:7 north

Que la fuerza del ataque se deshaga

El agua que se va y las flechas quebradas expresan el deseo de que el poder de los agresores pierda su eficacia.

Explicación del versículo

La petición continúa el quebrantamiento de los colmillos del verso anterior. El orante pide que quienes amenazan se desvanezcan como el agua que corre. Aquello que parecía concentrar una gran fuerza queda representado como algo que no puede retenerse.

El agua no se describe aquí como una fuente que alimenta la vida. Su movimiento sirve a la imagen de dispersión y desaparición. La comparación expresa el fin de la consistencia del poder que busca imponerse.

La segunda imagen se concentra en el ataque preparado. Los adversarios disparan, pero se pide que sus flechas se hagan pedazos. La amenaza quedaría privada del instrumento con el que esperaba alcanzar a su víctima.

El verso no relata una operación humana de desarme ni identifica una batalla concreta. Es una petición a Dios para que haga fracasar la fuerza del mal. La sucesión de imágenes expresa una intervención decisiva, no solamente una mejor disposición de los agresores.

Salmos 46:8–11 presenta al Señor haciendo cesar las guerras, quebrando el arco y cortando la lanza. El gobierno de Dios puede deshacer aquello que los hombres utilizan para destruir. La confianza del afligido se orienta a ese Señor, no a la idea de que el arma más fuerte deba ser siempre la última autoridad.

La oración queda dentro del llamado a entregar el juicio a Dios y a buscar la paz. El fin deseado es que la violencia pierda su poder sobre la vida. La protección del vulnerable puede requerir medidas reales que detengan el daño, mientras la sentencia definitiva pertenece al Señor.

Texto original y poesía

כְמוֹ מַיִם —khemo mayim, «como agua»— introduce la primera comparación. La mención de las flechas en la segunda concentra la petición en la inutilidad del ataque. Las dos líneas prolongan la pérdida de fuerza que el verso anterior expresaba mediante los dientes y colmillos quebrados.

Salmos 58:8 north

La petición de que el mal no llegue a realizar su poder

Dos comparaciones severas presentan la desaparición y la privación de una vida que llegue a ver el sol.

Explicación del versículo

El caracol que se disuelve al avanzar continúa la imagen del agua que se desvanece. El poema representa una existencia que parece consumirse en su propio movimiento. La comparación pide que el poder de los malvados se deshaga en lugar de consolidarse.

La imagen pertenece a la fuerza visual de la poesía. El canto no ofrece una descripción anatómica de cómo vive un caracol. Lo que comunica es un movimiento que pierde consistencia y termina sin la fuerza que parecía tener.

La comparación con el niño que nace muerto lleva la petición a un extremo doloroso: que no vean el sol. La oración pide para los malvados un final que les impida disfrutar y completar su trayectoria. Su severidad incluye privación de vida; no queda reducida a un simple cambio de opinión.

El niño es utilizado como comparación de una vida que no llega a ver la luz. El verso no le atribuye la maldad de los agresores ni acusa a la madre de esa pérdida. Tampoco ordena causar la muerte de un niño; los destinatarios de la petición siguen siendo los responsables de violencia descritos por el salmo.

Job 3:16–19 menciona también a los niños que nunca vieron la luz, dentro del lamento de Job por su propio sufrimiento. Esa imagen puede expresar una pérdida profunda sin convertirla en prueba de culpa del niño. Las escenas son distintas y el salmo no explica aquí el destino eterno de quienes mueren antes de vivir fuera del vientre.

En Juan 11:32–36, Jesús recibe el dolor de los que lloran y llora con ellos. Su compasión permite llevar ante el Padre también una pérdida que cuesta nombrar. La lectura de esta imagen severa permanece bajo el señorío del Salvador, que llama a proteger la vida y a entregar el juicio a Dios.

Texto original y sentido

שַׁבְּלוּל —shabbelul, «caracol»— aparece junto a la idea de disolución. נֵפֶל —nefel, «niño que nace muerto», «criatura nacida sin vida»— introduce la segunda comparación. La frase sobre no ver el sol destaca la privación de la vida visible.

Aplicación editorial

Pide al Señor que el mal sea detenido y que la vida vulnerable sea protegida. Si esta imagen despierta el dolor de una pérdida, puedes presentarlo a Cristo y buscar una compañía compasiva. El poema no te obliga a convertir ese dolor en una acusación contra el niño ni contra su madre.

Salmos 58:9 north

Un juicio más rápido que la preparación del fuego

La escena de las ollas y los espinos presenta una seguridad interrumpida antes de que complete su propósito.

Explicación del versículo

El verso comienza con «antes de». La imagen sitúa el barrido del juicio antes de que las ollas hayan recibido el calor esperado de los espinos. El plan que parecía dispuesto no llega a consolidarse.

Los espinos sirven como combustible de una escena cotidiana. El poema transforma ese intervalo breve en una imagen de prontitud. El orante espera que Dios actúe antes de que los responsables completen lo que preparan.

El torbellino expresa una fuerza que arrastra y deshace. La frase sobre los verdes y los que arden incluye los distintos estados del combustible en la imagen. Lo que todavía parece dispuesto para comenzar y lo que ya está encendido quedan sujetos al mismo barrido.

La formulación hebrea es muy condensada. La sucesión de olla, espino, ardor y vendaval hace clara la interrupción rápida, aunque no detalla cada movimiento de la escena. El canto no identifica una tormenta histórica ni fija un tiempo medible para cada juicio futuro.

Eclesiastés 7:5–6 utiliza también el crepitar de espinos bajo una olla para describir algo ruidoso y fugaz. Aquí la imagen cumple otra función: la amenaza será barrida antes de alcanzar el resultado que sus autores esperaban.

1 Tesalonicenses 5:1–11 anuncia un juicio que sorprende a quienes se creen seguros y llama a vivir con fe, amor y esperanza. El pasaje dirige la salvación a nuestro Señor Jesucristo, que murió por nosotros. La respuesta cristiana a la certeza del juicio es una vida despierta ante Dios y confiada en el Salvador.

Texto original y dificultad del pasaje

בְּטֶרֶם —beterem, «antes de»— establece la prontitud. אָטָד —atad, «espino»— pertenece a la imagen del combustible. El verbo יִשְׂעָרֶנּוּ —yisʿarennu, «lo barrerá con un torbellino»— expresa la fuerza que interrumpe la escena.

Aplicación editorial

No apoyes tu seguridad en que un mal proyecto haya podido avanzar hasta hoy. Vuelve a Cristo con arrepentimiento y detén el daño que puedas corregir. Si sufres una amenaza, puedes pedir al Padre que la interrumpa mientras buscas protección y ayuda.

Salmos 58:10 north

El gozo ante una justicia que pone fin a la violencia

El poema describe con una imagen extrema la derrota del malvado y la vindicación que el justo contempla.

Explicación del versículo

El justo se alegra al ver la venganza. La palabra conserva su fuerza de retribución: el daño no queda impune y el responsable recibe juicio. El verso siguiente explicará el reconocimiento que nace de ese desenlace: hay un Dios que juzga en la tierra.

Lavarse los pies en la sangre del malvado es una imagen violenta de victoria y derrota mortal. El canto no habla solamente de un debate ganado ni de una emoción interior. Representa el fin del poder opresor mediante la sangre que queda después del juicio.

Salmos 68:21–23 utiliza también pies y sangre dentro del retrato de la derrota de los enemigos de Dios. En este salmo, la imagen culmina una oración que ha pedido al Señor quebrar la fuerza de quienes reparten violencia. No describe un rito de purificación ni entrega una orden de realizarlo.

El gozo por el juicio de Dios aparece igualmente en Apocalipsis 19:1–5, donde la alabanza reconoce que sus sentencias son verdaderas y justas y que ha vengado la sangre de sus siervos. La justicia a favor de las víctimas no es indiferente a la adoración bíblica.

Al mismo tiempo, Proverbios 24:17–18 prohíbe alegrarse maliciosamente por la caída del enemigo. El conjunto de estas enseñanzas distingue la gratitud porque Dios hace justicia del placer de despreciar a una persona que sufre. La imagen del salmo no concede al lector una licencia para el odio o la crueldad.

Romanos 5:6–11 recuerda que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores y enemigos. La esperanza cristiana reconoce la seriedad del juicio y recibe con humildad la reconciliación que el Salvador ganó con su propia sangre. Quien vive de esa gracia puede pedir justicia sin olvidar la misericordia que él mismo necesitó.

Texto original y exégesis

נָקָם —naqam, «venganza», «retribución»— expresa el juicio que el justo ve. בְּדַם הָרָשָׁע —bedam harashaʿ, «en la sangre del malvado»— mantiene la dureza de la escena. El contexto atribuye a Dios el juicio pedido y reconoce su autoridad en la conclusión.

Aplicación editorial

Da gracias cuando una injusticia sea detenida y una víctima encuentre protección. Pide a Cristo que guarde tu corazón del gusto por la crueldad. Puedes desear un juicio verdadero y recordar que tu propia reconciliación con el Padre procede de la misericordia del Salvador.

Salmos 58:11 north

Hay un Dios que juzga en la tierra

La conclusión responde a la justicia pervertida del comienzo afirmando que la rectitud no es inútil y que Dios gobierna.

Explicación del versículo

El poema termina con una confesión puesta en boca del ser humano. Las preguntas iniciales confrontaron a quienes debían hablar justicia; ahora una voz reconoce que existe un juicio verdadero por encima de sus decisiones.

«Ciertamente» se repite y da firmeza a las dos afirmaciones. Hay recompensa para el justo y hay un Dios que juzga en la tierra. El desenlace del mal no queda presentado como una casualidad sin significado moral.

La recompensa expresa que la rectitud no carece de fruto ante Dios. El verso no fija una cantidad de bienes ni promete prosperidad inmediata a toda persona justa. Su lugar en el poema afirma que la injusticia no define para siempre el valor de una vida fiel.

«En la tierra» vuelve al escenario donde las manos de los responsables repartían violencia en Salmos 58:2. La autoridad de Dios no queda reducida a una idea distante de la vida humana. La conducta que daña al prójimo permanece bajo su examen.

La confesión dirige la atención al Dios invocado también como Jehová en el verso 6. Su juicio contrasta con la rectitud fingida de los responsables del comienzo. La última palabra del canto no exalta la violencia privada del orante: reconoce al Juez de la tierra.

Romanos 3:21–26 anuncia que Dios es justo y justifica al que tiene fe en Jesús. La salvación es gratuita por su gracia mediante la redención en Cristo. Así, la esperanza de justicia y la necesidad de perdón se encuentran en el Salvador; las obras rectas son fruto de esa gracia y no su precio.

Texto original y dificultad gramatical

פְּרִי לַצַּדִּיק —peri latstsaddiq, «fruto para el justo»— expresa la recompensa. La frase אֱלֹהִים שֹׁפְטִים —Elohim shofetim— presenta tanto el nombre como el participio en forma plural. El sentido «un Dios que juzga» se entiende en relación con el único Señor al que se ha pedido juicio y con el contraste frente a los jueces humanos; la forma gramatical no introduce aquí un relato de varias divinidades.

Aplicación editorial

Si obrar con rectitud parece inútil, recuerda que tu vida está delante del Padre. Acude a Cristo por gracia y persevera en el bien concreto que te corresponde. Puedes buscar justicia sin hacer de una recompensa visible e inmediata la condición de tu obediencia.

edit_note Notas: edición NTBT con estudio completo — BibliaTodo Bible Society

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