Es bueno dar gracias al Altísimo
El cántico para el día de reposo comienza reconociendo el valor de la alabanza a Dios.
Explicación del versículo
«Bueno es alabarte» presenta la gratitud como una respuesta apropiada al Señor. El salmista desea cantar a su nombre porque reconoce su bondad y grandeza. La alabanza se dirige personalmente a Jehová, llamado también Altísimo.
La inscripción identifica el salmo como cántico para el día de reposo. Ese marco relaciona el canto con un tiempo apartado para el Señor. El mandamiento del reposo recuerda la obra creadora de Dios y llama a santificar ese día: Éxodo 20:8–11.
El canto no se limita a celebrar una pausa en el trabajo. A lo largo del poema, contemplará las obras divinas, su justicia y el destino del justo. El descanso ofrece así un marco para volver la atención hacia el Dios que sostiene y gobierna.
Cantar al nombre del Señor significa alabar al Dios que se ha dado a conocer. La gratitud reconoce su carácter y su acción. Esta confesión prepara el anuncio de su misericordia por la mañana y de su fidelidad por las noches.
Jesús declaró que el sábado fue hecho para el ser humano y que el Hijo del Hombre es Señor también del sábado: Marcos 2:27–28. La lectura cristiana recibe este canto bajo su señorío y aprende a dar gracias al Padre por medio de él.
Texto original y sentido
לְהֹדוֹת, lehodot, expresa aquí dar gracias o alabar. En la inscripción, לְיוֹם הַשַּׁבָּת, leyom hashshabbat, significa «para el día de reposo». El encabezado señala el marco del cántico, mientras el primer versículo declara la bondad de la respuesta agradecida.