Cantar el amor leal y vivir bajo el derecho
La alabanza abre un compromiso de integridad que debe alcanzar la casa y el gobierno del rey.
Explicación del versículo
El salmista anuncia que cantará del amor leal y del derecho, y dirige su alabanza a Jehová. El contenido del canto expresa también la orientación de la vida que se propone. La adoración y la conducta quedan unidas desde el comienzo.
La inscripción lo presenta como salmo de David. El desarrollo permite reconocer una responsabilidad real: escoger servidores, rechazar la corrupción y ejercer juicio en la ciudad. El canto da forma a un programa de fidelidad delante de Dios.
El amor leal y el derecho corresponden al carácter del Señor. El salmo anterior había celebrado al Rey que ama la justicia: Salmos 99:4. Ahora quien gobierna humanamente reconoce que su autoridad debe responder al mismo Dios.
El amor leal sostiene relaciones fieles y el derecho exige decisiones justas. Ambos deben orientar el uso del poder. El resto del poema concretará ese compromiso en la vida interior, el entorno cercano y el trato con la maldad.
La esperanza cristiana reconoce en Jesucristo al Hijo de David cuyo reino no tendrá fin: Lucas 1:30–35. Su gracia llama a una obediencia que procede de la fe y alcanza las responsabilidades concretas. Alabar al Padre por medio del Salvador debe formar también la manera de servir a otros.
Texto original y sentido
חֶסֶד וּמִשְׁפָּט, ḥesed umishpat, significa «amor leal y derecho». Los términos presentan el horizonte moral del canto. Los verbos de cantar y alabar orientan ese compromiso hacia Jehová, ante quien el rey debe responder.