Que toda mi vida bendiga al Señor
La alabanza comienza como una exhortación personal a reconocer al Dios santo.
Explicación del versículo
El orante se dirige a su propia alma y la llama a bendecir a Jehová. La voz del canto reúne a la persona entera en una respuesta de gratitud. El reconocimiento de Dios debe alcanzar todo su interior.
Bendecir al Señor significa celebrar su grandeza y su bondad. La persona expresa en la adoración el honor que reconoce en Dios y orienta su vida hacia él. La memoria de sus beneficios dará contenido a esa respuesta.
La inscripción presenta un salmo de David, sin precisar una ocasión concreta. El llamado personal se abrirá después hacia los ángeles, los ejércitos y todas las obras de Dios. Al final, volverá a la misma invitación dirigida al alma.
El Nuevo Testamento bendice al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo por la gracia, la adopción y el perdón recibidos en el Hijo: Efesios 1:3–7. La alabanza cristiana encuentra en el Salvador el fundamento de una gratitud que compromete toda la vida.
Texto original y sentido
בָּרֲכִי נַפְשִׁי, barakhi nafshi, significa «bendice, alma mía». La referencia a כָּל־קְרָבַי, kol qeravai, «todo mi interior», presenta la respuesta de la persona entera. El alma es aquí la propia vida convocada a alabar al Señor.